CAPITULO 25: SECRETOS REVELADOS
"Habían pasado casi seis meses desde que Naruto ingresó a la cueva. Había estado entrenando con todos sus maestros día tras día, solo saliendo al exterior una que otra vez por ropa o comida. En esos seis meses, nunca había tenido un entrenamiento a solas con Raito Uzumaki. Generalmente, los maestros aparecían de a uno en los horarios diferentes. Era un gasto terrible para Naruto entrenar y además sostener las almas con sus respectivos campos de entrenamiento. Pero esto tenía un beneficio alterno. Naruto entrenaba y aumentaba su chakra llevándolo hasta el límite de su desgaste. Cierta vez, viéndose muy cansado, decidió tomar un solo día sin entrenar.
Ese solo día, se convirtió en una semana…
Cuando volvió de las aldeas civiles que había visitado, Naruto se sentía renovado. Había dormido en una cómoda cama, había comido cosas deliciosas preparadas en diferentes lugares, y se sentía perfecto del cuerpo. Ya no tenía los molestos dolores que lo aquejaban por las palizas de Kentari-sensei, o los calores que lo enloquecían por Mako-sensei, o como creía resquebrajarse su alma cuando Kuro-sensei intentaba enseñarle a manifestar espíritus. Una semana lo puso a tope de energía, listo para volver a iniciar el aprendizaje.
Pero Kuro-sensei no le respondió, tampoco Kentari-sensei. Cada vez que trataba de poner chakra en los sellos de cada maestro, la manifestación azul volvía a entrar negándose a absorber el poder otorgado por Naruto. Aplicó más chakra, pero el resultado con Mikato-sensei fue el mismo. Naruto comenzó a tener un mal presentimiento, ¿acaso sus maestros estaba enojados con él? ¿Por qué no salían a entrenarlo? ¿Solo porque no apareció por algunos días?
Intentó con Mako-sensei, ella jamás le había negado respuestas. Era las más dulce y atenta de todos los Uzumaki. Así que abrió el sello, y tal como esperaba esta vez fue aceptado. Naruto cerró los ojos y apareció en la biblioteca. La mujer lo esperó en la mitad del largo salón y antes que Naruto dijera nada, Mako Uzumaki aclaró sus dudas.
-hoy no habrá entrenamiento, -dijo muy triste la mujer- porque la pena…está muy cerca.
-¿Mako-sensei que pasa? –Susurró acercándose muy preocupado Naruto- ¿Es porque he faltado a los entrenamientos?
La mujer que siempre era alegre, que siempre era fuerte, ahora se abrazó al pecho de Naruto con mucha desesperación. Apoyó su fino rostro en el hombro del rubio y sus gestos eran la pena misma. Estaba triste, tan desolada, que Naruto tan solo la abrazó consolándola como pudo.
-todos los años….-susurró apenas la mujer- todos los años en esta fecha….el dolor….
-Mako-sensei me está asustando…-señaló Naruto tratando de calmarla- no llore, por favor no llore que me está partiendo el corazón.
-Lo…siento…-gimió la pelirroja abrazándolo más fuerte- este día…hace muchos años….fue la noche donde todo terminó para nosotros. Fuego, gritos, llanto. Las mujeres lloraron a sus hijos, los hombres se desangraron por sus hermanos. ¡Y tenemos que sentirlo! ¡Todos los años! ¡Como espadas cortando en nosotros!
Las piernas le fallaron a Mako, Naruto se arrodilló con su sensei entre los brazos y las lágrimas surgieron del rostro serio del joven. Durante algunos minutos, estuvieron así. Hasta que Naruto Uzumaki, presa de una furia desmedida miró a los ojos a su hermosa maestra y le dijo:
-Raito-sama tiene que hablarme…-gruñó molesto- ¡tiene que decirme que carajo pasó en el remolino! ¡No voy a soportar que ustedes sufran más!
-no Naruto-kun no….-gimió Mako abrazándolo fuerte- Raito-sama ha dicho que solo hablara contigo cuando completes el entrenamiento.
-¡Hablará ahora! –Estalló Naruto- ¡me dirá toda la verdad! ¡No viviré una mentira nunca más! –Se levantó alejándose de Mako y encaró hacia la salida- y pagaran los que tengan que pagar…
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El gran sello del líder no había sido abierto desde que Naruto entró a la cueva hace meses. Raito no lo estaba entrenando, Raito no había cruzado palabras en privado con Naruto. Pero visto lo que esos recuerdos le habían hecho a una mujer como Mako, el rubio no estaba para seguir reglas tontas. Así que se paró en el centro del salón donde los pergaminos y el oro rondaban. Frente al sello principal en el fondo de la caverna.
Cada vez que abría un sello por primera vez, debía hacerlo no solo con chakra, sino con sangre. Pero el enojo, la molestia de ver el dolor de sus maestros los cuales en su mayoría no querían mostrar, hizo que la cortada a su mano fuera profunda. La sangre emanaba chorreando sobre el dibujo en el suelo. El chakra azul comenzó a visualizarse alrededor del cuerpo de Naruto. Como una explosión continua, el poder lo fue abarcando completamente. La sangre se le llenaba de chakra, el cuerpo se desquiciaba de nivel. Los músculos de Naruto se tensaron rabiosos.
El sello brilló muy fuerte….
Un cuerpo comenzó a salir en forma fantasmal. Tomó su aspecto de hombre corpulento de cabellos como llamas. La mirada firme, la seriedad más apegada al terrible día que al aspecto natural. Raito Uzumaki estaba molesto, triste sobre todo, pero molesto.
-te dijeron que no me invocaras hasta que…
-¡BASTA DE SECRETOS! ¡BASTA DE PALABRAS BONITAS! ¡BASTA DE MORAL! –gritó fuera de si Naruto- ¡QUIERO SABER QUE CARAJO ESTA PASANDO AQUÍ!
Raito se cruzó de brazos y comenzando a caminar por la caverna, se mantuvo silencioso y dolido. Naruto notó enseguida que no habían sido invocados a otro lugar. Continuaban en ese templo oculto bajo la tierra. El joven Uzumaki se permitió mirar con atención cada movimiento del ex-líder del remolino.
-¿Mikato ya te dijo que pude leer tu vida? –Naruto tan solo asintió tratando de calmarse- ¿te dijo que pude experimentar tus sentimientos y pensamientos? –Naruto volvió a asentir- ¿Qué conozco a cada persona que tú has conocido? –El joven rubio se giró para no darle la espalda al Raito que lo rodeaba caminando y asintió nuevamente -¿Cómo te sentiste cuando tu amigo Sasuke abandonó a Konoha? ¿Cómo te sentiste cuando los dejó tirados a ti y a Sakura?
-traicionado….
-¿y cómo te sentiste cuando Sakura, la chica que amabas, te rogó por tu descarriado amigo?
-se me partió el corazón –señaló serio Naruto que no veía el caso de mentir- ella lo amaba a él, que nunca le dio nada. En cambio a mí, apenas….un simple amigo.
Raito sonrió fríamente, sabía que Naruto no le estaba mintiendo. Era sincero, era frontal, típico rasgo del clan Uzumaki. Y tenía valor, el valor de soportar el camino que recorría.
-Pero….
-¿Pero qué? –Inquirió Raito- ¿existe un "pero" a todo eso?
-pero yo quería hacerla feliz… –Dijo Naruto firme- aunque traerle a Sasuke fuera lo mismo que perderla, yo quería hacerla feliz.
-¿aunque te costara la vida?
-aunque me costara el alma.
-¿habrías hecho lo que fuera por ella? –Naruto asintió serio- ¿hubieses matado por ella? –Naruto seguía asintiendo- ¿hubieras robado, luchado, traicionado, arrebatado, engañado por ella?
-era una promesa de por vida….-finalizó Naruto- creí que solo era mi camino ninja, pero ahora resulta que está en mi sangre. Nosotros los del clan Uzumaki, tenemos en nuestras almas la imperiosa obligación de cumplir nuestra palabra.
-en el clan Uzumaki….-complementó Raito sonriendo frio- la lealtad…
-está en la sangre.
-¿capaz de hacer una promesa hacia nosotros? –Señaló Raito y las luces en cada sello de los maestros se encendieron- ¿una promesa de por vida? ¿Una que jamás te haga retroceder?
-si lo hare…
Los maestros aparecieron, en sus ojos lloraban sangre, cuerpos celestes como fantasmas. Todos miraban con increíble necesidad de respuestas a Naruto. Con dolor apenas contenido.
-hace mucho tiempo…-dijo solemne Raito- la líder del clan Uzumaki le juró a su esposo, que juntos encontrarían la ansiada paz en el mundo. Su marido, era un sabio poderoso cuyas habilidades podían cambiar el mundo a su entero capricho. Pero el tiempo Naruto, -hizo una pausa solemne- el tiempo pasó para esa pareja. Se hicieron grandes, se hicieron viejos. Habían derrotado al monstruo más feroz que los países habían conocido. Lo encerraron en el sabio, encerraron su monstruoso cuerpo en la luna. Con esto ese hombre conocido como Rikudou Sennin, se convirtió en un ser supremo. Dueño de poderes inimaginables, dueño de unos ojos que podían someter los corazones de los hombres logrando la paz.
-pero no funcionó…
-Si funcionó. Lograron la paz momentánea, tuvieron hijos, niños con habilidades sorprendentes. Enseñaron el Ninjutsu a miles de estudiantes, sembraron paz, sembraron sabiduría.
-¿y qué pasó?
-el sabio iba morir…-señaló Raito- vio su muerte en el futuro y vio como las personas dejaban de estar bajo el influjo de sus ojos. Ya no habría paz, ya no habría tranquilidad. Sus hijos se matarían unos a otros por tomar el poder que Rikudou por herencia les iba a dejar. Fue entonces, cuando usó la sangre de amada esposa para sellar y dividir los seis caminos.
Naruto ya no habló, solo se limitó a escuchar…
-fue cuando los niños experimentaron diferentes habilidades. Uno tenía los ojos del sabio sin madurar completamente, y parte de su gran poder espiritual. El otro heredó parte de energía vital y fuerza física así como su capacidad de combinar los elementos. Pero ninguno tendría todo el poder, ninguno podía ser subordinado al hermano en el control de los seis caminos. Y el mundo ya no pudo regirse por los ojos del sabio. Solo quedó su herencia de sangre, solo quedaron sus poderes regados por el mundo.
-pero la promesa de la esposa….aún sigue….-sugirió Naruto
-es correcto… -señaló Raito- aún tenemos la necesidad de cumplir. Aun debemos buscar la paz del mundo. Aun buscamos como llegar a ella.
-por años creímos que la paz se daría por el camino Samurái…-interrumpió Mikato- el honor del guerrero en busca de paz.
-creímos que nuestra sangre, podía unirnos a todos en el mundo… –dijo Mako- y nos comprometimos con varios clanes reuniéndolos en torno al remolino.
-supimos también creer que nuestra filosofía de amor y amistad nos ayudaría a encontrar la paz entre ninjas –indicó Kuro- por eso ayudamos a las villas Shinobi a conformarse.
-nos mantuvimos neutrales a las guerras…-completó Kentari serio- porque pensamos que así evitaríamos caer bajo las ordenes de feudales inescrupulosos.
-y a pesar de todo…-finalizó Raito parado frente a Naruto de brazos cruzados- fuimos traicionados por nuestros más antiguos amigos. Los que juraron siempre amistad, los que decían comprendernos. Nosotros les amábamos, y ellos nos asesinaron.
-Dígalo…..-gruñó Naruto que sabía perfectamente a quienes se refería- ¡DIGALO!, ¡¿QUIENES ERAN ESOS AMIGOS?!
-en el país del fuego aún viven….-sentenció con mucho dolor Raito- Konohagakure no Sato, una villa Shinobi. La aldea escondida entre las hojas.
-¡NOOOOOOOOOOOOO! –Gritó furioso Naruto y su chakra se agitaba violentamente- NOOOOO ES POSIBLEEEEEEE –rugió fuera de si
Lo dejaron llorar, lo dejaron gritar como poseído. No podían decirle nada que cubriera su dolor. Naruto sufrió un golpe de muerte. Su familia, su clan, exterminado por la aldea que él había protegido desde siempre. Esa aldea que lo traicionó desde antes de nacer, que se llevó a su madre, a su padre, a tantos amigos. Esa aldea que lo hacía llorar con sus desprecios. Naruto Uzumaki conoció la furia, ese día especial donde el remolino desapareció. Ese día desapareció Naruto de Konoha.
Ese día nació Naruto del clan Uzumaki…
Nació Naruto el príncipe del remolino…
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Habían pasado dos semanas desde que Raito confesó el crimen de Konoha. Naruto en la explosión de furia liberó el poder que guardaba en su sangre. Los maestros usaron sus conocimientos para ayudarlo a resistir el poder que lo desbordaba. Naruto cambió de aspecto. Sus ojos negros que no activaban el Rinnengan lo hacían ver intimidante. Las marcas en sus pómulos producto de la operación que había realizado Zetzu al implantarle el Doujutsu, habían desaparecido. El cabello de Naruto era diferente, era color rojo como llamas vivas. Los meses anteriores no se lo había cortado así que ahora era una melena roja espinada que le llegaba a la media espalda. No había vuelto a sonreír, siempre serio, apurando su entrenamiento y multiplicándose con clones para adquirir más rápido las enseñanzas. Tampoco hizo el intento de activar sus nuevos ojos. Era un asunto personal, así se lo había tomado. No quería que los ojos de Madara tuvieran el mérito de haber ayudado. No quería la ayuda de nadie, de nadie que hubiera provenido de la mugrosa Konoha.
-ya no te quejas por no usar tus ojos…-le dijo Raito una tarde cuando fue invocado- ya no te quejas de nada.
-no tengo tiempo para quejarme, -dijo serio y sentado sobre sus rodillas estaba frente su sensei- no tengo tiempo para usar poderes que no me pertenecen.
-bien…-dijo firme Raito- lo que aprenderás conmigo, es lo más importante para tu misión. Y lo más difícil.
-¿alguna técnica? ¿Algún sello? ¿Un estilo de combate? –se preguntaba Naruto pensando que podía ser tan secreto.
-aprenderás a pensar…
Durante algunos minutos, ambos pelirrojos se miraron serenamente. Naruto tenía todo el ánimo de preguntar que había querido decir el sensei con eso, pero se la habían acabado hace semanas las ganas de discutir.
-he visto tus batallas, eres hábil, valiente, con capacidad de razonamiento bajo mucha presión. Siempre sacas el mejor partido a tus virtudes, y a las debilidades del enemigo. Pero lo que a partir de hoy debes hacer, implica un tipo de misión más allá de improvisar unos cuantos trucos.
-¿me ayudaras a planear? –susurró Naruto apenas
-he visto todo tu mundo. – Reafirmó Raito- y cuando hayas sellado nuestras almas en tu cuerpo, podrás invocarme para que te ayude a realizar más planes. Pero para iniciar debes tener en claro, quien es el enemigo.
-Konoha…
-no….la guerra mundial.
-destruiré la aldea que nos destruyó…
-y te convertirás en otro Sasuke Uchiha…
-él tenía razón, -gruñó Naruto- toda la aldea debe pagar.
-él es un pobre desgraciado hijo de la guerra. –Señaló Raito serio- furioso, desesperado, dolido. Es un bastardo hijo de una cadena de odio que se extiende como rio de sangre. Un rio que invariablemente arrastrara a todos. Gente buena, gente leal. Los ninjas ven su honor como cumplir la misión al costo que sea. No importa la ira, no importa el combate justo. Si luchas contra un sistema que está formado para someterte, los ninjas serán tus enemigos. Defenderán el sistema, lo defenderán con sus vidas.
-mi chakra es 10 veces más poderoso desde que ustedes liberaron mi sangre. –Señaló Naruto- iré aldea por aldea y….
-señores feudales, consejeros, kages, -enumeró Raito serio- ejércitos enteros de Shinobi y por lo último que sabes, una alianza de las 5 aldeas más peligrosas. Todos defendiendo el sistema, todos contra ti.
-las técnicas de sellos son muy poderosas, -contradijo Naruto- puedo destruir aldeas enteras y…
-¿y los civiles? –Indicó el maestro soberbio- gente como el viejo cocinero del ramen que tanto te gusta. ¿Cómo Ayame su hija, por ejemplo?
-los ninjas….-susurró Naruto entendiendo lo difícil de una guerra "selectiva"
-tranquilo, paso por paso –dijo Raito- un sistema es lo que debemos destruir. Una idea es lo que debemos trasformar. Civiles, ninjas, feudales, luchando constantemente. Unos contra otros, por poder, por dinero, por territorios y sin honor.
-no peleare de frente, - sonrió malignamente Naruto- volveré a "casa" tranquilo. Pondré muchas bombas en ella, y cuando todo vuele en pedazos, -finalizó cerrándolo los ojos y cuando los abrió de nuevo, tenía el Rinnengan activado- me asegurare que todos los malditos estén adentro para ser enterrados en los escombros.
Raito tan solo suspiró con cansancio, sería difícil contener a Naruto para que aprendiera a pensar. Pero era mejor habérselo dicho ahora, que cuando las almas estuvieran selladas en el cuerpo. Era mejor adelantarle lo que vería, o no hubiera podido soportarlo".
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Temari observó con cierta incredulidad la situación. En el medio de la plazoleta principal de Sunagakure había aparcado la caravana de provisiones venida de Konoha. Hace no menos de una hora habían arribado 20 carretas cargadas. Los hombres que habían venido con los productos habían pasado todos los controles de las murallas para dejar las carretas con alimentos y demás productos justo frente a la torre del Kazekage. Todo pareció normal, hasta la aparición imprevista de un exaltado Naruto. La plaza estaba dominada por los ANBU de Suna que rodeaban las carretas y ayudaban a desembarcar los productos. Gaara observaba todo con el gesto imperturbable de siempre. De brazos cruzados observaba desde el piso alto de su torre como sus hermanos mayores capitaneaban a los ninjas de la arena que descargaban las mercaderías. Naruto apareció por la ruta de donde las caravanas aparecieron y con una velocidad endemoniada atravesó los puestos de control que había en el murallón exterior. Segundos después, estaba parado sobre el techo de una casa a escasos metros de la plaza donde los hombres venidos del país del fuego estaban.
-¿Naruto? –Preguntó Kankuro alerta por la fulgurante aparición- ¿acaso viniste con ellos?
-por supuesto que no Kankuro…-gruñó molesto el rubio y observó a Temari soltando un inexplicable gesto de alivio- no estoy con estos traidores.
Los ninjas de Suna miraron a los hombres que venían en las caravanas con sospecha. ¿Traidores? ¿A qué se refería Naruto con eso? Los comerciantes sudaron frio, su escolta de guerreros se movió en sospechoso gesto de alerta. Llevaban sus manos por reflejo a las armas en sus vainas. Sobre las empuñaduras de sus espadas, levando sus brazos con intención de tensar sus ballestas y cargarlas. Eran unos 40 guerreros del fuego, contra un grupo de bandidos en el camino podían ser efectiva escolta. Contra todo Suna, era poco menos que nada.
-¡¿A QUE TE REFIERES NARUTO?! –estalló Temari al ver los sospechosos movimientos de los visitantes- ¿TRAIDORES? –se quitó el abanico de la espalda y lo tenía a punto de abrir.
-si mi intuición no me falla…-sonrió frio Naruto que no se movió de su lugar a pesar que los guerreros se pusieron en formación como para atacarlo- diría que los alimentos traídos están en mal estado.
-eso es imposible…-aseguro un hombre de mediana edad que bajó de una carreta- fuimos designados para traer agua, comida, medicinas y variados productos por un pacto que…
-SILENCIO…-elevó la voz el rubio Uzumaki con lo que hasta los ninjas de la arena se pusieron en alerta- ESOS ALIMENTOS ESTAN ENVENENADOS. EL AGUA TAMBIEN. USTEDES NO VAN A APROVICIONAR A UN PUEBLO QUE SU FEUDAL PIENSA DESTRUIR EN POCOS DIAS. USTEDES ESTAN AQUÍ PARA TRAICIONAR.
-¡Señores de la arena! –Gritó el comerciante molesto- ¡este hombre está loco! ¿Cómo demonios traeríamos provisiones en mal estado? ¡¿Acaso no se darían cuenta al revisarlas?!
Hubo un momento de silencio, Naruto comenzaba a dudar de su corazonada. Tal vez no había nada malo con los alimentos. Solo el ejército viniendo a destruir días después. ¿Pero por qué veía tan demacrados a los ninjas en la visión que había tenido? Recordaba perfectamente el rostro de Kankuro, como si no hubiera bebido agua en muchos días. ¿Acaso se estaba volviendo loco por culpa de sus ojos?
-si Naruto Uzumaki sospecha de ustedes…-se escuchó una voz tétrica salida del aire arenoso- nosotros también sospecharemos.
El lord Kazekage apareció rodeado por una ventisca. Muchos miraron a lo alto de la torre y efectivamente ya no estaba en su posición anterior. Ese jutsu fantástico de trasporte lo hacía muy ágil al trasladarse. Muy peligroso.
-dime Naruto…-le animó a hablar Gaara- ¿Qué te hace sospechar de estos hombres?
-una de mis invocaciones a detectado un ejército a tres días de camino hacia aquí. –Señaló el rubio serio- diría que quienes vienen a matarlos a todos ustedes, no pretenden darles provisiones para que resistan más tiempo.
Los hombres de la caravana se miraron consternados. ¿Cómo lo había sabido? ¿Por qué lo delataba si lo sabía? ¿Acaso Uzumaki no era ninja de Konoha? ¿Acaso Konoha no era parte de la nación del fuego? Temari abrió su abanico dispuesta a sacarles a la fuerza lo que escondían. Pero la mirada de Gaara, su fría expresión que prometía una muerte dolorosa, apabulló los corazones de los visitantes.
-abriremos algunas de las cajas que traen, -señaló serio- ustedes mismos tendrán la oportunidad de probar su inocencia. Beberán y comerán lo que han traído para mi pueblo. –se acercó caminando hacia el grupo de guerreros que custodiaban a los comerciantes. Y si nos equivocamos al sospechar, por las molestias recibirán el doble de paga de lo que corresponde a este envió. Una atención de nuestra aldea a hombres honestos.
Naruto sonrió apenas, no se movió de su alejada posición. Temari se quedó quieta al igual que todos los cazadores de Suna. Kankuro era el que se mantenía a pocos metros de Gaara y la caravana. Mientras el líder, con increíble audacia se acercó a los guerreros que aún no habían sacado sus armas pero ahora rodeaban al líder de la aldea. Una pequeña ventisca de arena surgió moviendo los toldos de algunas carretas, algunas cajas y botellas flotaron acercándose al líder. Segundos después, ante el silencio de todos, Gaara dio algunos frutos secos y una botella de agua al comerciante líder. Solo entonces el bizarro cuadro de ver comer al espantado hombre, atrajo la mayoría de la atención en transeúntes y ninjas presentes. Gaara lo miraba serio, y muy concentrado al pobre hombre cuyos gestos denotaban el asco de intentar comer lo que tenía entre sus manos. Tantas dudas, exasperaron al Kazekage que susurró frio como hielo:
-Comételo todo….o te mataré.
El hombre obedeció aterrado, intento masticar la fruta y ante otro gesto impasible de Gaara, tuvo que tratar de beber agua. Lo intento, aunque a poco de hacerlo termino vomitando a un costado de la carreta. Gaara había elegido provisiones del fondo del carro, y no de las más visibles que podían estar en buen estado para cubrir a las otras.
Cuando el hombre devolvió al suelo los alimentos y el agua, uno de los guerreros reaccionó de manera suicida. Sacó su espada y atravesó por la espalda a Gaara de la arena. Apuñalándole el corazón. Sabían que iban a morir, pero al menos matarían al líder de esa aldea. Sería una gran pérdida para Suna, al costo de tan solo 40 saldados. Estaban muertos, así que actuaron de manera suicida. El guerrero sonrió logrando atravesar al pelirrojo. Enseguida sacó su espada y cuando iba a asestar otro golpe mortal sobre el cuello, notó que su espada no tenía una sola gota de sangre.
-Idoshi…-gruñó el capitán mirando a su alrededor las sonrisas de todos los ninja- caímos en una trampa.
Un ruido mecánico comenzó a manifestarse, comenzaron a escucharse muchos tronidos y crujidos. El cuerpo de Gaara se giró para enfrentar a los guerreros que lo rodeaban. La mitad baja de su cara estaba destrozada revelaba mandíbulas de hierro, y un agujero en su pecho no le impedía moverse con libertad. Ya que tan solo era una marioneta.
-je je je que idiotas…-dijo firme Kankuro al que pudieron apreciar como manejaba al supuesto Gaara- ¿Quién pensaría que nuestro líder se pararía entre todos ustedes? Subestimarnos fue un grave error, uno que les costara la cabeza.
La marioneta Karasu comenzó a desarmarse en varias cuchillas que moviéndose sin sentido o dirección legible, comenzaron a asesinar a cada guerrero que tenía al alcance de los movimientos. Finalmente los soldados intentaron desenvainar y pelear con valor. Pero Karasu tan solo era una marioneta. Se unía y volvía a dividirse asesinando a sus enemigos con rapidez. También desde el suelo surgieron 3 títeres más para terminar de rodear y asesinar a todos los que custodiaban la caravana. Nadie de Suna se movió un centímetro. Sabían que Kankuro de la arena tenía el completo control del combate. Sabían que sus enemigos ya estaban muertos desde el instante que le permitieron al marionetista acercar sus armas demasiado. Minutos después, ya todo había terminado. Sangre y pedazos de humanos por los suelos de la plaza.
Gaara de la arena apareció junto a Naruto en una ventisca. Él había manipulado la arena alrededor de la marioneta para darles la impresión que era el verdadero líder. Pero siempre estuvo cerca de Naruto, casi desde el momento que bajó de la torre. El rubio sonrió, un ligero intento de absorber energía natural le reveló que Karasu había remplazado a Gaara desde el principio. Los soldados no tenían manera de saber la verdad. Por eso murieron.
-Naruto…-susurró frio el pelirrojo- ¿Cómo lo supiste?
-¿Sakura no te trajo mi documento? –Gaara tan solo asintió- entonces la pregunta es irrelevante. Por cierto….-salto del techo donde estaba y fue hacia Temari, que ya guardaba su abanico mientras los ANBU ponían bajo arresto a todos los que conducían las carretas y eran comerciantes- oye…..-sonrió tocando suavemente el vientre de Temari que se quedó sorprendida- ¿la futura mama como se está portando?
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-y eso sería todo lo que he recibido como mensaje de Naruto-kun…
Tsume Inuzuka miró con atención a su bella visitante. Anko Mitarashi no le daba nada de confianza. Pero si el mensaje venia de Naruto, era algo en lo que había que ponerse a pensar. Básicamente, Anko le había anunciado su inminente partida de Konoha. Haría un largo viaje hacia tierras lejanas donde se estaba formando una nueva aldea. Un lugar de paz. Tsume utilizó una de sus largas uñas de la mano derecha para rascar levemente su mejilla. Pensando con cuidado lo que había dicho Anko y lo que podía suceder. Hana en su carácter de hija mayor y posible líder del clan a futuro, había guardado silencio desde que la reunión dio inicio. Tenía muchas preguntas, y todas se referían a Naruto casualmente. Tsume consultó a su visitante sobre las acciones de los ancianos en este "plan". Después de todo, que hubiera tantas mujeres esperando niños en su clan, era menester de una estrategia de expansión otorgado por los consejeros. Pero Anko dijo no estar de parte de nadie. Simplemente se limitaba a dar la información a quienes podían requerirla. Ella personalmente se iría de Konoha. Solamente quería advertirlo al clan Inuzuka que Naruto iría adonde la domadora de serpientes pensaba viajar. Minutos después, Anko ya se había retirado y solo las mujeres del clan de los perros quedaron en salón de la casa. Tsume miró fijamente a su hija, la muchacha parecía tener mucho por decir, cada tanto acariciaba con suavidad su propio vientre y tan solo callaba. Fue cuando la líder consultó por fin:
-hija...-dijo seria con esa voz grave que poseía- puedes decirme lo que piensas.
Hana tan solo bajo la vista, miró a su madre con una sonrisa triste luego de juntar ánimos:
-Oka-san sabe perfectamente lo que yo pienso sobre la guerra…-señaló apenas- ahora que tengo este bebé, no quiero pensar que en algunos años tendré que verlo partir hacia otra guerra. Usted y yo sabemos lo que sufrimos cuando Oto-san….-guardó silencio lo suficiente para recuperar su voz perdida- nunca volvió.
-seria traición…-dijo Tsume ríspida- irnos de Konoha imprevistamente. Seria traición. Kiba y muchos otros nunca lo comprenderían. Estarían en contra de esa decisión.
-usted siempre ha dicho que los Inuzuka se mueven como una manada. –Reafirmó apenas Hana- debemos estar juntos. Nuestra fuerza es nuestra unión. Siempre con el líder de la manada. Así las nuevas generaciones pueden aprender de los viejos. Así la sangre no olvida.
-Así que… la decisión es mía…-sonrió Tsume tratando de entender a su hija- ¿dices que todos irán adonde yo decida ir?
-no Oka-san… -negó con cierto nerviosismo Hana- dije claramente que la familia tiene que estar aferrada a su líder. Es quien debe guiarnos, protegernos, alimentarnos, reproducirnos.
-no hay futuro fuera de la protección de la aldea…-señaló Tsume seria- nosotros éramos un clan nómade, ya lo sabes. Y aun así tuvimos que vivir en Konoha y servir. Debíamos protegernos o seriamos exterminados en los bosques.
-no hay futuro lejos de nuestro líder…-respondió Hana firme- usted sabe que todas necesitaremos de él. Nuestros cachorros lo necesitaran, nosotras sus madres lo necesitaremos cerca. El líder de la manada, debe dirigir nuestro destino.
-yo soy la líder…-elevo la voz molesta Tsume- ¡nadie me disputa ese lugar!
Hana negó suavemente, no parecía querer refutar ese concepto. Hana no quería y no era la líder del clan. Pero sus gestos le hacían pensar a Tsume, que ya no la consideraba como cabeza de familia.
-estamos marcadas Oka-san…-sonrió apenas- yo misma, y muchas de las mejores integrantes del clan. Nuestros sentidos están con él. Fuimos marcadas por su piel, por su poder. Su olor me acompaña desde que hace meses estuvo con nosotras. Él es el líder del clan ahora, usted lo sabe, yo lo sé.
-no me ha derrotado luchando por el liderazgo…-respondió Tsume molesta- el no pertenece a nuestra familia.
-Es cierto…-finalizó Hana sonriendo tristemente y levantándose de su silla comenzó a salir del salón- Naruto no pertenece a nuestra familia, simplemente, nosotras pertenecemos a la suya.
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Pasaron casi 24 horas desde que Sasuke y su equipo regresaron a la villa de la hoja. Luego de entregar los informes sobre lo acontecido en el rayo y luego la pelea con Kabuto, Sasuke pidió una reunión privada con Kakashi en donde informó lo que acontecía sobre Naruto. El ninja copia sabía que Sasuke podía en un abrir y cerrar de ojos delatarlo. Sabía que si enfocaba el Sharingan sobre él, podía descubrir las influencias de Naruto. Así que actuó como lo haría un Hokage responsable, actuó como enemigo del Uzumaki hasta tanto no pudiese tomar la ofensiva.
Horas pasaron y los consejeros ancianos compartían una reunión con Inoichi, Chouza, Shiro Aburame y por supuesto Sasuke. Kakashi le dio todas las autorizaciones que el Uchiha había pedido. Sacaron a tres prisioneros de la cárcel que estaban condenados a muerte desde hacía semanas, y Sasuke experimentó las técnicas de Kabuto para obtener la información que buscaba. El salón de juntas era un lugar peligroso, si Sasuke jugaba con la posibilidad de un Naruto enemigo, tal vez muchos estuvieran influenciados por él. El clan Hyuuga no fue invitado, Kakashi argumentó que las princesas eran totalmente favorables al Uzumaki. Tampoco participaron los Inuzuka, si Tsume no tenía filiación con Naruto, los consejeros evitaron sumarla a la reunión para que no delate la cantidad de niños nacientes con la sangre del traidor. Algunos clanes pequeños tampoco tuvieron acceso a la charla, no se sabía cuales estaban del lado de quien. Solo el líder de los Yamanaka que siempre dudó de Naruto, Chouza Akimichi que apoyaba a su amigo y Shibi Aburame confiando en el criterio de su hijo Shino sobre las graves cuestiones que envolvían a Naruto.
Frente a la mesa semi circular del salón de reuniones, Sasuke obligó a arrodillarse a uno de los tres presos traídos por los guardias ANBU de la reunión. Luego todos los ninjas se retiraron dejando en soledad el salón para las pocas personas que debían enterarse de todo. Sasuke utilizó muestras de tejidos que guardaba de Kabuto, y el primer prisionero comenzó a mostrar claros signos de ahogo. Los papeles de la técnica comenzaron a cubrirlo, desde las rodillas subiendo por el vientre hasta la cabeza. Un minuto después, las horribles facciones de Kabuto Yakushi habían tomado el control completamente.
-ku ku ku…-sonrió perverso y poniéndose de pie aún continuaba esposado- así que me reviviste…Sasuke-kun. ¿Y que tenemos aquí? Una importante reunión de guerra.
-cierra la boca Kabuto…-ordenó el moreno detrás de él- no quiero tus opiniones torcidas ni tu sentido del humor estúpido. Comienza a hablar sobre lo que me dijiste sobre Naruto. Y más te vale no mentirme porque si recuerdas tu propia técnica…-sonrió fríamente- puedo hacer añicos tu alma hasta sacarte toda la verdad.
-¿la verdad? –Respondió Kabuto ante todos los presentes- la verdad queridos ilusos….es que Naruto-kun….ku ku ku…los ha engañado a todos. Jugó un perverso juego donde su máscara…fue nada menos que la anterior vida que tuvo en esta aldea.
-¿Qué dices? –Preguntó Chouza serio- debes ser más específico.
-Naruto-kun…-seguía siseando venenoso- ya no es quien ustedes conocieron. Uchiha Madara ha colocado sus ojos de poder en el cuerpo del jinchuriki. No tengo detalles sobre ese asunto, pero mi teoría es que ahora, Madara controla al tonto de Uzumaki y lo usó de cubierta para manipularnos a todos.
-¿Uchiha Madara? –Se preguntaron todos entre susurros- ¿sería posible?
-será mejor que empieces por el principio…-señaló Sasuke de brazos cruzados- ¿Cómo descubriste a Naruto?
-en su pelea conmigo, en las tierras de Kirigakure. –Dijo Kabuto- él podía copiar mis técnicas elementales, podía anticiparme, podía destruirme con mis propios jutsu. Oficialmente comencé a dudar de él cuando vi su control sobre los 5 elementos. Si mis datos no estaban errados, Uzumaki jamás pasó de movilizar el Futon. Algo no estaba nada bien, así que use Edo-tensei sacando a mis mejores guerreros para capturarlo. Tener al Kyuubi, hubiese significado un gran logro para mi…ku ku ku.
-¿Entonces tiene los ojos de Madara? –preguntó Inoichi para confirmar su teoría.
-afirmativo…-hizo una pausa Kabuto- además también posee células del Shodaime. Puede controlar el Mokuton. Escapé como pude, aun sacrificando mis mejores títeres.
-deberás darnos más detalles sobre lo ocurrido –señaló Shibi- todo lo que has intentado hacer los últimos meses. Todo lo que analizaste de Uzumaki y como evitaste que te asesinara si es tan poderoso.
-así lo hare…-prometió Kabuto serio- después de todo, deberán prepararse de la mejor manera si quieren enfrentarlo.
Hubo silencio en la sala, muchos rumores no confirmados habían empezado a tomar forma. Sakura Haruno era la única del equipo "dorado" que había regresado a la aldea. Los demás se habían ido, incluso Sai que volvió junto a ella, había desaparecido la misma noche de su retorno. Fue llamada al concilio secreto y Sakura aportó confirmación sobre el asunto del Rinnengan, y su sospecha sobre el control que Uchiha Madara estaba teniendo sobre el joven Uzumaki. Ella además dijo lo que nadie sabía entre los líderes. Dijo que en la tierra de Kirigakure, se estaba formando una villa Shinobi compuesta por todas las anteriores fuerzas ninja de los demás países. Naruto estaba intentando refundar la aldea del remolino. Sakura comenzó a relatar todo lo que conocía sobre el plan de Naruto. Se lo había dicho a Kakashi en un informe hace días, ahora mediante Kabuto tenían expresa confirmación. Pero Sakura no habló sobre un aspecto en particular. Había averiguado que casi todos los clanes habían sido infiltrados a través de sus mujeres. Los embarazos eran presuntos descendientes de Naruto, los cuales automáticamente podía estar en peligro si el consejo decidía utilizar como carnada a alguna de las kunoichi.
Naruto podía ser fuerte, tal vez invencible en términos de batalla uno a uno. Pero Sakura temía que la muerte de uno de sus hijos, pudiera desatar un odio incontrolable. Muchas de sus amigas estaban entre las mujeres impregnadas. ¿Podía ser Ino la carnada? ¿Podía ser Tenten? ¿Hinata o Hanabi? Sakura no quería cargar con las culpas de esas muertes. Los consejeros no dudarían un segundo en despellejar vivas a esas kunoichi tan solo para atraer a Naruto. Y sería mucho peor.
-sugiero que si vamos a detenerlo…-dijo ante las conversaciones del salón- sea en un campo de batalla lejos de Konoha.
Todos se quedaron pensativos. Sakura era Jounnin y muy respetada en su materia particular de medicina. Pero había sido irrespetuosa al dar su opinión en un concilio tan importante. Ella solo era un trozo de la información, y tal vez un elemento para la batalla, pero nada más.
-tal vez no me escuchen…-siguió de igual manera la pelirosa- tal vez si…pero si piensan pelear contra el Rinnengan, y si tenemos en cuenta que Naruto actualmente no respeta a nada ni nadie, nunca se olviden lo que Pein le hizo a esta aldea con un solo jutsu de sus ojos.
Sasuke había escuchado rumores sobre el viejo ataque de Pein, pero sinceramente no pensaba que hubiera sido para tanto. Sin embargo los gestos de todos en el salón, le advirtieron lo grave que había sido. Sakura se giró sobre sus pasos y cuando se retiraba miro de reojo al Uchiha para decir:
-Naruto ya no es nuestro amigo…-seria- pero en honor a su memoria…debemos detenerlo. Cuenta conmigo para cualquier plan. Él no puede hacerme caer en Genjutsu, y solo necesito un puñetazo para vencerlo. Un puñetazo de 10 toneladas.
La mujer se retiró del lugar, y Sasuke se quedó pensativo. Sakura podría traer problemas si estaba del lado de Naruto. Pero afortunadamente sus sentimientos habían actuado a la inversa de la situación. No protegería al costo que fuera a su amor. Iba a tratar de detenerlo aunque esto significara lastimarlo. Sasuke reconoció un triste pasado en esa historia. Sakura era muy desafortunada si tenía que caer en esa encrucijada por segunda vez. Pero ya no era una niña, ya no era una pequeña temerosa de su destino. Había sido directa en su pensamiento, había sido directa en su deseo. Konoha estaba primero, Naruto ya no era su Naruto. Sakura era ninja de Konoha. Sakura estaba del lado de la razón. Aunque sus decisiones lógicas…le partieran el corazón en mil pedazos.
-tenemos un problema táctico…-argumentó Kakashi- Naruto es hijo de Yondaime Hokage. Toda la aldea lo venera y muchos clanes están de su lado. Obviamente el pueblo no sabe de las acciones negativas que Naruto ha realizado estos meses. Aparentemente, nos encontramos con un caso como el de Amegake.
-¿Amegake? –se preguntaron todos
-según los informes recopilados hace años, -continúo Kakashi serio- Amegake estaba controlada por Pein y su Rinnengan. Esos ojos tienes muchas capacidades, entre las cuales podemos contar el torcer la voluntad de las personas. Amegake adoraba a Pein como un dios. Esos locos fanáticos se hicieron peligrosos por esa adoración. Tenemos que tener cuidado con los métodos, o nos encontraremos a las puertas de una revolución.
-Hokage-sama tiene un buen punto –señaló Homura- no nos interesa asesinar a un héroe frente al pueblo. Podríamos perder muchos leales al costo de tan solo un hombre. Aunque impulsiva y entrometida, Haruno-san tiene la razón al decir que este combate debe prepararse lejos de la aldea.
-mis habilidades pueden perder el control…-indicó Sasuke para apoyar la idea- Amateratsu por caso, quema todo lo que tenga a la vista. Pelear entre civiles me impedirá actuar al máximo nivel.
-una emboscada entonces…-siguió Inoichi serio- organizaremos una fuerza de choque, luego atacaremos su mente para que los ninjas de cuerpo a cuerpo lo tengan en sus manos. Él puede ser muy poderoso, pero no podrá contra todos nosotros combinados. Uchiha-san, lo derrotara con nuestra ayuda.
-a trabajar entonces…-señaló Kabuto sorprendentemente animado- tengo mucha información sobre las habilidades del Rinnengan, un buen plan debemos preparar si queremos durar contra una bestia como él.
Todos se sorprendieron por el supuesto entusiasmo de Kabuto. Sasuke lo controlaba perfectamente, no había nada que temer. Pero aun así, era extraño que un alma manipulada mostrara esa disposición a pelear. Tal vez su propio nivel de sadismo lo impulsaba a esto. Naruto Uzumaki daría la mejor pelea de los últimos 50 años, Kabuto quería estar presente en ese suceso.
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-y supongo que eso es todo lo que debo decir….
Gaara, Temari y Kankuro se miraron entre ellos cuando Naruto terminó su discurso. Básicamente, les estaba pidiendo abandonar la villa de la arena para viajar al otro lado del mundo, justo hacia el antiguo país del agua. La oficina del lord Kazekage estaba ocupada tan solo por ellos. Gaara solía hablar a solas asuntos tan importantes, pero sus hermanos mayores, eran casi como su arena. Prácticamente parte de él mismo. Naruto había repetido la oferta que les llegó por el pergamino de Sakura y agregó también, la necesidad imperiosa de escaparle a una batalla con las fuerzas de feudal. Aunque en esto último no explicó el por qué.
-según tus palabras…-señaló Kankuro serio- viene hacia nuestra aldea un ejército del feudal. Más de 50.000 hombres. Nuestras fuerzas tal vez no sean ni cercanas a ese número, pero cada Shinobi de Suna vale por 20 de sus soldados.
-estoy de acuerdo con Kankuro –añadió Temari duramente- si quieren guerra, desde nuestras murallas podremos controlar el combate. Tendremos más posibilidades de sobrevivir aquí dentro, que salir por los países escoltando a civiles para ser exterminados por sus mayores números.
-tenemos que cruzar los territorios del fuego en su lado este…-siguió Gaara- luego podemos desviarnos pero como mínimo, pasaran casi 3 meses para guiar a nuestro pueblo en territorio seguro. No tenemos los ninjas necesarios para la escolta efectiva, no tenemos las fuerzas necesarias para sobrevivir la travesía.
-eso descontando la oposición que encontraremos en cada país que crucemos. –finalizó Kankuro equilibrado
Naruto sonrió apenas, los análisis eran correctos. Sin embargo, el día anterior cuando había arribado a Suna y delatado el veneno que escondían las supuestas provisiones enviadas por Daymio, se acostó a dormir esa noche pensando en obtener una solución a estas interrogantes que se veían venir. Tuvo un extraño sueño, uno donde se veía a si mismo caminando por las montañas para ayudar a cierto pueblo.
Tenía todas las armas sagradas de Rikudou Sennin encima. Usó el abanico para generar vientos terribles y despejar las nieva de montaña. Uso la cuerda, la espada y la calabaza carmesí para maldecir y capturar a todos los enemigos. Uso la vasija sagrada para para sellar todas las armas en un solo punto. Y finalmente, ayudó a un pueblo de las montañas acosado por el hambre y la nieve. Rikudou era fantástico, tenía poderes inimaginables.
Naruto recordó haber despertado algo molesto, eran imágenes de su anterior vida. Sus ojos habían despertado recuerdos del tiempo antiguo. Sentía una gran bondad emanar de sus acciones pasadas. Ahora estaba molesto por ello, porque en la actualidad siempre se movía de manera reprochable, aun queriendo hacer el bien. Sin embargo, ese recuerdo le dio una idea. Le enseñó a utilizar las armas legendarias y le mostró lo que debía hacer. Soluciones ingeniosas para momentos críticos, justo su mayor especialidad, sorprender a la gente.
-Gaara….amigo mío…-sonrió el rubio ante los gestos impasibles de los tres hermanos- si se quedan aquí, 50000 hombres rodearan la aldea. Aunque ustedes son más hábiles y fuertes, ¿Qué evitara que mueran de sed o hambre al poco de andar? Nadie puede vivir sin comer, nadie puede sobrevivir a estos calores de Suna sin agua. Como yo lo veo, no tiene elección más que arriesgarse al viaje.
-es una locura…-aseguró Kankuro- el chakra del Kyuubi te ha freído el cerebro. No tenemos provisiones para 3 meses de viaje. Ahora que los productos de este mes están inútiles, solo poseemos recursos para….tal vez un mes con racionamiento.
-Naruto…-dijo Gaara haciendo caso omiso al comentario de su hermano- aunque lograra que toda la aldea comprendiera las razones del exilio, ¿realmente tienes una idea de cómo salvar a mi pueblo? Soy alguien fuerte, pero más allá del desierto mis habilidades se resienten. ¿Qué evitará nuestras muertes en los bosques del fuego?
-yo tengo una idea….-sonrió Naruto- nunca se había hecho, al menos no en muchísimos años. Pero soy consciente que pongo en riesgo la vida de mis amigos. Quiero su bienestar, quiero ver crecer a ese niño –mirando el vientre de la rubia Sabaku- y cuidar de él. Aquí no hay más futuro que la guerra. No hay más ley que la de Daymio. Aquí no hay un futuro para tu sobrino Gaara.
Hubo nuevo silencio, el pelirrojo evaluaba la situación. Sabía que Naruto tenía razón. Sabía por intuición que no le estaba diciendo todo. Pero sentía que una última oportunidad se le estaba presentando. Como un último boleto en barco hacia la paz. Era tomarlo o dejarlo.
-¿y si me niego a acompañarte? –Susurró frio Gaara- ¿Qué harás al respecto?
-te pediré amablemente el pergamino con las técnicas secretas de Suna –Respondió igual de frio el Uzumaki- no te servirá cuando toda tu villa sea exterminada. Y no quiero que caiga en manos del feudal cuando sus ejércitos conquisten estas tierras. Si quieres quedarte, allá tú. No puedo llevarte de la mano para nada. Pero las técnicas ninja secretas y a tu hermana Temari, me las llevaré a cualquier costo.
Eso pareció lo que fue, una amenaza. Los 3 hermanos volvieron a mirarse sorprendidos. ¿Las técnicas de Suna? Para ganar más poder se supone, ¿pero porque Temari? ¿Acaso compartían una relación que Kankuro y Gaara no sabían? Por los gestos de la mujer, no parecía estar enterada de nada.
-¿Que porque Temari? –preguntó Naruto como respondiendo a la interrogante en la cara de su interlocutores- por su vientre principalmente, que es el futuro de mi nueva aldea. Hace tiempo, Shikamaru pagó con su vida todo lo sucede en la actualidad. Su muerte fue injusta aunque murió en base a sus creencias, su muerte me dolió mucho. Pero de ninguna forma voy a permitir que Temari muera. Ni ella, ni el bebé.
La declaración aturdió a todos, la rubia bajó su vista triste al recordar la muerte de Shikamaru. Gaara y Kankuro creyeron entender a Naruto. Seguramente había prometido cuidar del niño, seguramente en memoria de su amigo de Konoha. Por los gestos serios y decididos del Uzumaki, era obvio que no cambiaría de opinión.
-tú no eres quien para decidir por mi…-señaló Temari dolida- no soy un objeto. Soy una kunoichi leal a Suna y a mis hermanos.
Dicho esto, Temari se sentó en un sillón apartado de la charla. Le pesaban las piernas. Tuvo una ligera puntada en el vientre y la sensación de querer estar con Naruto apenas él lo sugirió. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué se sentía bien con la idea de un Naruto protegiéndola?
-no es algo para debatir…-sentenció Naruto de brazos cruzados- solo estoy informando lo que haré. En Gaara queda la decisión de venir con nosotros y así salvar a todo su pueblo. Si tanto quieres estar en este desierto Temari-chan…-seguía Naruto decidido- simplemente te dejare regresar cuando la guerra termine. Podrás venir a vivir de nuevo a estas tierras, podrás venir a enterrar a tus hermanos de Suna que se queden aquí.
Kankuro estaba por decir algo más. Le irritaba esa potestad que parecía tomarse Naruto de decidir sobre todos a su alrededor. Hacia 24 horas que estaba en la aldea, y ya parecía el Kazekage por como hablaba y se conducía. Naruto era diferente, Kankuro no sentía nada de aprecio por ese autoritarismo. Pero Gaara, siempre frio y pensante le hizo un gesto con la mano instándolo a irse de la oficina. El Sabaku mayor ayudó a poner de pie a Temari y rato después el líder quedó solitario con Naruto. El pelirrojo se paró de su silla detrás del escritorio, caminó lento hacia un ventanal y miró la luna atraves de él. Suspiró pensativo, era una decisión muy difícil que no implicaba conocer todo lo que hubiera querido. Pero era Naruto quien había venido con la propuesta, la vieja amistad y confianza le hacía recordar a Gaara cuando debía a ese amigo extranjero.
-¿Cómo lo harías tú? –Preguntó serio el Kazekage- ¿Cómo llevarías a mi pueblo sano y salvo hacia Kiri?
-tengo una buena idea…-sonrió Naruto bebiendo un sorbo de té que tenía frente a él- una que nuestros enemigos ni siquiera imaginan.
-háblame de ella…
-¿accederás a viajar conmigo? –Preguntó a quemarropa Naruto- ¿accederás a ser parte del remolino?
-quiero saber cuáles son tus intensiones con mi hermana….-aseguró Gaara sin dejar de mirar la luna- no pretendo hacerla sufrir más de lo que ha pasado. Es una mujer fuerte, pero un hijo necesita de una familia.
-su hijo ya tiene una familia…-sonrió Naruto poniendo una mano en el hombro del líder al pararse junto a él- tiene unos tíos que darán la piel por él. Y tendrá muchos hermanos en Uzushiogakure. Es una promesa.
-no me has respondido, -indicó Gaara- ¿acaso quieres casarte con ella? ¿Esa fue tu promesa hacia el Nara?
-no…-respondió Naruto frio- el amor para mi es….complicado. Pero ella tiene un lindo niño que debe ser cuidado. En la aldea del remolino, todos seremos familia. Todos seremos uno solo, todos seremos Uzumaki.
-¿Konoha está contigo en este plan loco? –señaló Gaara explorando el terreno.
-Tendré que ir a preguntarles… –Dijo Naruto- pero primero dejaré terminados mis asuntos en estas tierras. Mañana pienso en partir, no puedo estar más de dos días en esta villa. Mañana al mediodía mis asuntos terminan en Suna. ¿Cuento contigo, Gaara de la arena?
El líder no respondió, aun cuando Naruto salió de la oficina para ir hacia la mansión Sabaku donde era alojado, Gaara se quedó mirando al cielo nocturno. Era decisión de vida o muerte. Nunca pensó que todo se limitaría a pensar en ese bebe que su hermana tenia. Un punto de alivio eran las palabras de Naruto. Aunque Gaara no tuviera el apoyo del pueblo, aunque tuviera que quedarse en Suna. Temari estaría a salvo, su sobrino estaría a salvo. Tal vez por eso Naruto dijo que se la llevaría de cualquier forma, tal vez por eso le hizo sentir alivio escucharlo hablar así.
-aldea del remolino…-susurró solitario- quien diría que alguna vez tuviera que considerar abandonar mis tierras.
Y siguió pensándolo crudamente, sopesando las posibilidades. Naruto tenía una idea, seguramente tan loca como todas las ultimas. Pero algo en Gaara le decía que podía confiar, algo le decía que ese Naruto, hubiese dejado morir a todo Suna si no tuviera reales intensiones de salvarlos. Se lo notaba por momentos frio, en otros nervioso, era como dos personas en una. Gaara tenía que decidir, esa noche en su oficina, sería una larga… larga… noche.
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En la soledad de su departamento, Sakura Haruno miraba por la ventana hacia el cielo estrellado. Se preguntaba, ¿en dónde estaría Naruto? ¿Qué estaría haciendo justo ahora? ¿Estaría bien? Ella había experimentado ya una vez el dolor de amar a un hombre hundido en el odio. Era casi una niña en su anterior ocasión. Había intentado matar a Sasuke y había fallado. Su corazón le había fallado. Ahora de nuevo con la disyuntiva, de nuevo la sensación de una decisión tomada por más cruel y dolorosa que fuera.
Matarlo….
O al menos detenerlo para que no cause más daños…
¿Sería capaz? Ella era fuerte, tenía técnicas y era rápida. Había entrenado en secreto y ocultaba las habilidades obtenidas para ser siempre tomada a la ligera. Todos sabían que era un gran médico. Pero pocos auguraban que fuera una rival de temer en un combate uno a uno. Simplemente una ninja médico, una que no pelea. En poco tiempo Sakura había descubierto los planes de Naruto. Muchas mujeres pariendo el nuevo clan Uzumaki. Niños nacidos de cada clan exterminando las herencias particulares para ser unidos tiempo después por su padre. La pregunta del millón era…
¿Por qué? ¿Cómo se relacionaba los embarazos masivos con la creación de la villa del remolino? ¿Qué se lograba de muchos niños Uzumaki y las villas Shinobi coaccionadas para ser una sola? ¿Qué pasaría cuando el Daymio quisiera conquistar también el antiguo país del agua? ¿Acaso no era retrasar una guerra, para luego caer en la misma, años después? ¿Por qué Naruto le había entregado pergaminos Uzumaki a ella? ¿Por qué la había dejado sola y sin control cuando perfectamente sabía que con su Rinnengan no podía dominarla?
Muchas preguntas, pero lo que Sakura estaba completamente segura era que Naruto la había puesto en Konoha por un propósito. Le había dado el sello de 10 trigramas por una causa, le había dejado libre por una razón especifica.
-tal vez me considera un estorbo…-pensó mirando la luna desde su departamento- tal vez cree que soy poca cosa teniendo en cuenta sus habilidades.
Eso le daba mucha rabia, eso y las mentiras que Naruto había pergeñado para tenerla siempre tentada e ignorante de sus sucios planes. Le había hecho el amor, la había sometido a su lujuria con celos y tretas. Le arrancó la conformación del sello y luego se lo entregó en bandeja. La dejó sola, aun cuando Sakura ya sospechaba largamente del mal que había provocado.
"prometo que jamás te hare daño Sakura-chan"
Esas palabras le dolían demasiado a la pelirosa. Le partían el alma. Mientras reflexionaba todo lo ocurrido, fue a su cuarto sin encender las luces y con tal solo la luz de luna colándose por la ventana, sacó del armario una caja que guardaba celosamente. En ella, estaban los mejores trabajos que su mente había podido construir. Ella no era como Naruto o Sasuke, no era una guerrera que pudiera fiarlo todo a un Kekengenkai o a un chakra endemoniado. Ella era un animal de laboratorio.
Paralizantes, anticoagulantes, sueros varios. Venenos, antídotos, formulas diseñadas específicamente para funciones especiales. Tenía al menos 15 paquetes que cabían entre sus manos con kit especiales de curaciones. Podía atender rápido y eficaz cualquier emergencia en el medio de la batalla, todo en cuestión de segundos si era leve, o un par de minutos si era muy grave. Estaba lista para una pelea final. Aunque jamás había considerado que fuera contra Naruto Uzumaki ese encuentro definitivo.
-no es Naruto, tonta…-se dijo mirando sus pertenencias esparcidas por la cama- solo tiene su aspecto, pero no es Naruto. Él jamás haría las cosas horribles que ha hecho, nunca lo haría, ni aun si fuera por buenos motivos.
"conserva los sellos Uzumaki solo para tus ojos. Solo tú puedes verlos y usarlos. Son mi herencia, solo a ti los puedo confiar."
-¿Por qué Naruto? –Se dijo al recordar esa frase- ¿Por qué me has puesto en tu contra? ¿Por qué no me fui al remolino cuando tuve oportunidad? Hubiera sufrido menos. Ignorante pero más feliz. –sonrió con tristeza
Era definitivo, Sakura Haruno pelearía en contra de Naruto. En Konoha se gestaba un encuentro final. Ya Sasuke y los altos mandos evaluaban como atacar al Uzumaki. Se erguían planes, se analizaban estrategias, pocos sabían lo que iba a suceder, pocos podían saberlo porque nadie era 100% confiable considerando los poderes del Rinnengan. Se habían emitido órdenes de vigilancias para Anko Mitarashi, Kurenai Yuhii, el clan Hyuuga, el clan Inuzuka y varios amigos de Naruto sospechados de ayudarlo. Solo vigilancia de los ANBU que no daría resultado por que ¾ partes de las fuerzas especiales estaban selladas por la marca del remolino. No podían aunque quisieran traicionar a su hermano Naruto. No podían traicionar a los hijos en los vientres de cada mujer. Los ANBU congelarían la información dejando ciego al consejo y demás miembros. Cualquier cosa que ocultaran de todos, era inútil puesto que Kakashi como Hokage estaría enterado. Naruto estaba en Suna sin sospechar nada. Pero pronto al volver, descubriría la resistencia y tendría su batalla a muerte contra Sasuke.
Qué ironía….su mejor amigo. Aquel que sufrió lo mismo que Naruto a perder todo su clan. Aquel que desertó, aquel que perdió a su hermano tan solo para recuperar su alma tiempo después. Aquel que ahora hacia lo imposible por cumplir con Itachi la sagrada promesa de proteger Konoha. Sasuke Uchiha se disfrazaba de héroe, Naruto Uzumaki se vestía del villano. Una batalla estaba gestándose desde esos días. Una batalla de proporciones históricas. A poco de ocurrir…
En los bosques frondosos….
De la aldea escondida entre las hojas…
Fin del capítulo.
