Buenas noches queridos lectores… por la presente les autorizo a odiarme hasta la medula espinal. He tardado demasiado en actualizar y ahora empiezan mis vacaciones donde podre hacerlo seguido gracias al cielo. Actualizare rápido este fic que ya fue terminado hace tiempo y solo necesita algo de edición, mientras preparo la continuación de tierra de traidores.

Saludos.

CAPITULO 26: RETIRADA

"Sentado muy tranquilo, su cabello rojo como flamas vivas descansaba paciente sobre la espalda, solo agitado levemente por la brisa matutina. En los meses siguientes a la revelación sobre el exterminio Uzumaki, Naruto siguió entrenando pero al mismo tiempo recibió todo tipo de enseñanzas sobre el pasado. Raito lo acompañaba todos los días, le hablaba, como un padre a su hijo. Tratando de influir en el corazón de Naruto que había estallado furioso ante la revelación. Raito sabía que la bondad en Naruto era muy fuerte, que el tiempo le haría reflexionar. Raito había leído su alma, había leído su corazón. Y por supuesto lo juzgó correctamente.

Los días pasaron, luego los meses. Naruto solía salir de las montañas para pasear por los pueblos. Ayudaba a la gente, sin mostrarse ni exponerse. Echaba a bandidos de pueblos indefensos, ayudaba a mujeres en peligro. Disfrazaba sus clones para poder investigar mejor los centros de población más cercanos a la cueva Uzumaki. Su mente se tranquilizaba, sus sentidos se expandían. Su chakra era increíblemente más amplio desde que su aspecto tuvo ese cambio. Había una relación extraña entre el color rojo de su pelo con el exceso de poder. Naruto no tenía por qué adivinar sobre el asunto, sus maestros estaban para resolver ese misterio.

Raito se dispuso una noche a hablar sobre el cabello. Y algunas otras cuestiones que terminarían por encaminar el destino de Naruto. Sentado frente al espíritu del maestro, Naruto miró a los lados y los sellos del templo se mantenían apagados. Solo Raito y Naruto para la clase de esa noche:

-¿ya te encuentras más tranquilo? –preguntó Raito sonriendo- ¿sigues pensando que matar a todos los ninjas curara lo que ellos hicieron con nosotros? ¿Ojo por ojo y diente por diente?

-No…-negó el joven Uzumaki- le pensé mejor….-sonrió apenas- es como….culpar a un pez por nadar en el mar. La naturaleza para lo que fuiste creado, o en nuestro caso entrenado, a veces nos limita.

-gran observación Naruto –asintió Raito complacido- debemos sin embargo, tomar responsabilidad de acorde a nuestro poder. Tú por caso, eres el segundo Uzumaki con más nivel de chakra que ha existido. Al menos desde que se formó esta cueva sellada.

-¿el segundo? –Susurró Naruto- ¿y quién fue el primero?

-Ramaniki Uzumaki según los registros que guardamos. –Señaló el maestro- fue el primer Uzumaki que formó un pacto con Kyuubi no Youko. O como nosotros los pactantes los conocemos mejor….

-Kurama…de las nueve colas. –completó Naruto

-correcto, por eso debes tratar de cumplir la sagrada promesa de traer paz al mundo. Una estabilidad que termine con las guerras del mundo ninja.

-unir las aldeas bajo una sola villa…-indicó Naruto- es el modo de terminar con las guerras.

-¿Cómo lo harás? –Preguntó Raito caminando alrededor del sentado Naruto- ¿Cómo lograras unirlas?

-tengo amigos en todas las villas, -dijo Naruto por decir algo- Gaara de la arena, Killer Bee de la nube y otros. Simplemente debo…

-será inútil, -argumentó el sensei- los señores feudales no otorgaran la autorización para la unión de las villas. Ellos simplemente no dejaran ir a sus bálsamos de poder. Cada villa esta sostenida económicamente por un señor feudal, cuya herencia de señorío será trasmitida a sus hijos. Ellos controlan los países, ellos controlan los destinos del Shinobi.

-¿ellos ordenaron el exterminio de nuestra familia?

-seguramente Naruto, -asintió Raito- todo pasa por ellos, por esa razón otorgan dinero a cada aldea oculta. Para luego poder controlar los destinos. Los señores feudales son el poder económico que sostiene este sistema, las aldeas ocultas son el poder militar. El feudal, el Shinobi, el pueblo. Los tres puntales de este sistema conflictivo.

-¿tengo que convencer a los feudales? –interrogó Naruto confundido

-No….-negó Raito- lamentablemente no creo que existan razones que los obliguen a delegar el poder. Enviaran a matarte en cuanto intentes cambiar cualquier cosa que ellos controlen. Así actúan ellos, así supongo, actuaron en nuestro caso. Había aldeas enemigas de muerte con otras, ¿entonces por qué actuaron en conjunto contra nosotros? Simple y claro, por órdenes de sus feudales. Ellos son los que siempre han tenido la sartén por el mango.

-¿y los consejeros?

-poderosos en sus aldeas, odiados en los países vecinos, subordinados siempre al señor feudal de turno. –completó el maestro

-no creo que pueda asesinar a sangre fría, ni siquiera a esos viejos. –dijo Naruto luego de pensarlo mucho- yo nunca, yo no creo en esa clase de cosas. Soy alguien que pelea de frente, soy alguien….tonto digamos…-bajo la cabeza avergonzado.

-más bien "inocente"…-sonrió Raito- pero no te preocupes Naruto. La gran mayoría de nuestra familia fueron puros de corazón. Por eso mismo el poder máximo les fue otorgado por Rikudou Sennin. Larga vida, un nivel de chakra muchas veces superior a hombre común. Nuestra sangre, fue utilizada para dividir los 6 caminos. ¿Pero adonde fue el poder que quedo apartado?

-no lo entiendo…

-en el mundo, nunca nada desaparece. El agua por caso, fluye por océanos, mares y ríos. Está presente en lagos y estanques. Pueden tomarla, puedes hervirla y se convierte en vapor para formar parte de nuestros cielos. –Anuncio el sensei haciendo que Naruto observara una visión con todo el proceso descripto- se convierte en nubes, que mediante la lluvia vuelven a trasformar el agua, en líquido para iniciar todo desde el génesis.

-las personas no son como el agua…

-¿no lo son? –Sonrió Raito- nacemos, vivimos, nos alimentamos, formamos pareja, engendramos y luego morimos. Nuestras almas van al cielo o al infierno hasta que son llamadas a la nueva vida. Renacemos, vivimos nuevamente, nos alimentamos…y así….continua el ciclo.

Raito siguió hablando sobre varios fenómenos naturales. Hablo sobre climas, sobre estaciones y sobre ideas antiguas. Hablo aun consiente que Naruto no escuchaba del todo concentrado, inmerso en un pensamiento diferente. El maestro habló sobre los sellos del remolino. Utilizados para lograr unir a la persona sellada con la sangre de los Uzumaki. Fue entonces cuando Naruto preguntó:

-¿y por qué no sellar a todos los ninjas con la marca del remolino?

Raito sonrió, muchas veces habían pensado en esa posibilidad.

-Por que las personas selladas deben aceptar de buena voluntad el sello. Además, el poder de esta marca tiene sus efectos secundarios. Inicialmente no controla mentalmente a la persona, lo único que logramos al sellar a un sujeto, es implantar una conciencia de familia en él. Un hombre o mujer sellados, sentirás que no pueden vivir sin nosotros. Sentirán lo que nosotros sentimos, hermandad, familiaridad, amistad. No pueden traicionarnos porque el sello los ha convertido en Uzumaki. Los hace parte de nuestra familia, los hace nuestra propia sangre.

-sigo sin entender por qué razón no sellar a todos…-respondió Naruto serio

-¿te acuerdas cuando te conté sobre los poderes de Rikudou Sennin? –Naruto solo asintió- te dije que sus ojos habían eliminado la guerra. Que todos estaban en paz. Pero solo era una ilusión, solo era un tipo de poder influyendo en la voluntad de las personas. Las marcas del remolino son algo parecido, podemos guiar a esas personas por un tiempo, pero con nuestra muerte, invariablemente volverán a ser lo que antes fueron. Asesinos, guerreros y hombres de muerte.

-entonces… -razonó Naruto poniendo una mano en su mentón- el sello pierde efecto con el tiempo. Nuestra sangre nos une, manteniéndonos fieles. Pero los sellos desaparecen de acorde a nuestra muerte.

-como veras… -sonrió Raito- el jugar a ser dios y tomar decisiones por todos alrededor, no es nada más que una ilusión. Puedes tener el poder supremo, puedes incluso controlarlo. Pero en algún momento la vida te ha de abandonar. Y todos los ríos que tuvieron que desviar sus cauces por tu fuerza, volverán al inicio. Es inevitable Naruto.

-destruir el sistema no sirve, -enumeró Naruto- controlar el sistema tampoco. Todo volverá al conflicto cuando yo muera, no tiene sentido hacerlo. Entonces….-pensativo- intentare cambiar el sistema.

-¿Cómo lo harás? –Sonrió Raito por los razonamientos de su alumno- ¿matar a todos?

-no….-señalo Naruto sonriendo- Si asesinará a todos, las almas volverían a rencarnar tiempo después. Y traerían consigo el odio y la guerra dentro de su sangre. Pero si una solución no es suficiente para este problema, simplemente tengo que combinar soluciones. Je je je.

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El momento había llegado. Luego de muchos meses en duras practicas con cada maestro de la cueva, Naruto había aprendido de Kuro Uzumaki la capacidad de invocar espíritus animales. Apenas podía controlarlos, le llevaría mucha practica hacerlo, pero era el momento que empezara a recorrer su destino caminando el mundo que debía salvar. Los maestros sabían que la paciencia de Naruto había llegado a su fin. El muchacho quería salir de ese oscuro lugar, Naruto quería salir a salvar el mundo.

El joven Uzumaki estaba parado en el centro del salón. Uno por uno guardó en pergaminos todos los tesoros de la caverna. Logró sellar los cofres de oro, los rubíes, las gemas y demás objetos de valor. Apartó los pergaminos especiales que Raito le había prohibido estudiar, y guardó el resto en la seguridad de un pergamino contenedor.

-trae esa vasija ante mi…-dijo Raito solemne.

Naruto fue detrás del sello de su maestro y cargó entre sus brazos una vasija de barro color azul. El condenado objeto pesaba muchísimo, Naruto por poco y tuvo ganas de preguntar que tenía adentro. Pero Raito ya poseía la respuesta:

-frente a mi has puesto el espíritu animal donde yo seré sellado…-anuncio apenas- no es una criatura común Naruto, -advirtió al joven pelirrojo que se volvió a parar en el centro del salón- esta vasija, es el sitio de descanso del espíritu dragón.

-¿un dragón?-preguntó sonriendo interesado Naruto- ¿en verdad existían esas criaturas?

-se convirtieron en mitos y leyendas por el tiempo que trascurrió, -aclaró Mikato- pero hace muchos siglos, los dragones surcaban los cielos en cada tierra bajo nuestro sol. Eran poderosos, Vivian durante muchos años, fueron los primeros seres de esta tierra cuya habilidad innata, les permitía usar el chakra.

-no puedo decirte como llegó este espíritu sellado a nuestra familia, -completo Raito- porque ni yo mismo lo sé. Pero si vamos a ser libres, creo que esta criatura merece igual bondad. Libéralo Naruto, y cuando nuestro día final llegue, este dragón podrá a fin descansar en paz como nosotros.

-de acuerdo sensei…-señaló Naruto empezando a hacer sellos, el suelo donde estaba parado comenzó a brillar- espero que mi cabeza pueda soportar todos sus espíritus juntos –las paredes de la cueva comenzaron a brillar, y finalmente todo el techo.

-Naruto…-dijo Mako sonriendo- recuerda siempre quien eres en verdad. Nunca el camino que recorrerás debe corromper tu esencia.

-recuerda lo que te enseñamos…-señaló Kentari- siempre es bueno tomar un tiempo de más y analizar antes de dar un golpe.

-recuerda a tu madre…-dijo Mikato- cuyo amor llegó a protegerte del peligro, ese amor debe guiar a tus armas, no veas lo que estas matando, sino lo que intentas salvar con ello.

-recuerda a tu padre….-indicó Kuro- el hizo lo que debía hacer para salvar a su pueblo. No importa la vida, no importa el destino. Solo la fuerza de mantener vivo para siempre, tus más arraigadas creencias.

Los cuerpos de los maestros comenzaron a brillar, las criaturas invocadas aparecieron frente a ellos. Las abejas salieron de un panal de bruma y se mesclaron poco a poco con el espíritu de Mako Uzumaki, que desapareció tirándole un suave beso provocador. Frente a Kentari había un águila reposando orgullosa, cuando el sensei desapareció dentro de esa ave, salió volando estrellándose contra el pecho de Naruto que no acusó el golpe. No pudo ver a Mikato sensei porque estaba a sus espaldas, pero pudo sentir las serpientes escalando por su pierna hasta sellarse en uno de sus brazos. Kuro se dividió en dos leones amenazantes que rugieron y fueron a los muslos de Naruto. Finalmente, surgió de la vasija el poderoso dragón. Era tan alto frente a Naruto, que el joven tuvo que elevar la vista hasta el techo para poder mirarlo a los ojos. Raito estaba mezclándose con el dragón cuando dijo:

-ahora y siempre estaremos contigo, soporta la carga Uzumaki Naruto. Llámanos para más entrenamiento, o llámanos para pelear. Pero siempre que lo hagas, deberás usar el modo ermitaño.

-¿Por qué?

-porque la energía natural divide y purifica los espíritus. Nunca olvides que tus ojos pertenecen a otro ser. Un hombre ambicioso cuya muerte, no le es impedimento para seguir vivo.

-Madara murió, tengo los ojos que lo prueban.

-tienes los ojos….-señaló Raito con su voz en el aire ya que había desaparecido- más nunca muere el mal. Siempre adopta nuevas formas. Conozco al dueño de esos ojos, lo conocí cuando vivía. Nunca descansara, nunca cederá el poder. Recuérdalo Naruto, nunca dejes de ser tú mismo, o jamás podrás honrarnos a nosotros.

Cuando la trasferencia se completó, Naruto cayó de rodillas sobrepasado de dolor. Sus ojos comenzaron a ver las imágenes más temidas. La noche del dolor más grande para los maestros, podía ver las muertes de todos, los dolores a sentir los ataques a cada miembro, a cada mujer, a cada niño. Ese dolor amenazó a volverlo loco, estaba en el suelo viendo la masacre a su alrededor, y podía escuchar la voz de Uchiha Madara. Burlándose de él, preguntando si era doloroso. Sus ojos ardían y por fin comprendió a Raito, allí estaba Madara, nunca se había ido, nunca había renunciado a sus ojos. Había sellado su alma en Naruto.

-¿te duele mucho niño? –Se burlaba la figura de Madara parado junto a Naruto- deja que yo alivie tu pena. Tomare tu cuerpo y…

Madara extendió el brazo como para agarrar a Naruto y justo en ese momento un terrible latigazo lo lanzó contra una casa semi-destruida. Una bestia en 4 patas se ubicó entre el dolido Naruto y Madara. La batalla comenzó, Kurama no tenía todo el tamaño real pero si la fuerza suficiente para derrotar al débil espíritu de Uchiha. Logró sellarlo, lo puso contra el suelo y anuló sus intentos de tomar posesión del cuerpo. Kurama de las nueve colas había derrotado a Madara. Naruto sufrió durante mucho tiempo la visión alimentada por Tsukuyomi. Su corazón sufrió mucho, su mente se llenó de odio contra todos los que había amado. Pensó en vengarse de Sakura, pensó en vengarse de todos. Cada pequeño dolor se multiplico por un millón. Cada resquicio de su ser fue atacado hasta los cimientos. Una parte del odio que Uchiha Madara tenía, se quedó junto a Naruto para corromperlo.

Uso el modo ermitaño, para terminar con el dolor de los espíritus cautivos. El modo Sennin lo protegería de ese dolor, lo aislaría del odio de Uchiha Madara. Pero solo sería por un tiempo. Naruto lo presentía, sabía que tarde o temprano ese odio lo iba a alcanzar y debía estar listo para combatir contra él. Kyuubi le había dado tiempo fuera, sus maestros le habían ayudado a planear, pero Naruto tenía la necesidad de más ayuda. Su mente era un caos, y si no quería sucumbir al dolor, tenía que hallar el modo de controlarlo.

Una vez, sus maestros dijeron que Naruto tenía un don impresionante para resolver en medio de un combate. Que lo hacía rápido y eficazmente, que siempre sabia encontrar la debilidad del enemigo conforme peleaba con él. Así Naruto tuvo pensado en pocas horas que hacer con el dolor. Fue corriendo hacia la aldea del demonio. Fue corriendo hacia la sacerdotisa que había especializado sus técnicas para detener a las criaturas más malignas de la creación. Si había podido con demonios antiguos, Shion iba a poder ayudarlo con el odio de Madara. Naruto apostó por ella, Naruto fue hacia esa aldea, cargando el peso de tantos espíritus y sus dolores particulares. Primero debía dominar su cuerpo, para luego intentar salvar al mundo. Para salvar a todos, primero debía ponerse a salvo el mismo. Fue por Shion, la única persona que podría combatir al demonio más grande de la historia.

Nada menos….que el odio del mundo".

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La mañana era apacible, el sol no tenía la fuerza de costumbre y era cuando Suna se volvía más bella. Ese extraño calor que no alcanza a molestar pero al mismo tiempo permite estar con ligeras ropas sin las preocupaciones de pescar un resfriado. La plaza central de la aldea no era como otras que había conocido. Generalmente cuando Temari de la arena visitaba otros lugares, notaba que las plazas centrales tenían por definición, mucho verde y flores por doquier. Sin embargo, la plaza de Suna era solo un lugar delimitado de la calle con juegos para los niños y algunos bancos para descansar. No había verde, no había el suficiente caudal de agua para sostener un bello jardín de flores frescas. Eso hacia monótono al ambiente, casas con forma de domos y algunos edificios clásicos de varios pisos. Todo color de arena, todo uniforme que hacía verse desde el cielo como dunas de arena pobladas.

-flores bellas…-susurró apenas

Tuvo el impulso de acariciar su vientre. Extrañamente a lo que había supuesto, esperar a su primer hijo no era para nada fastidioso. Ciertamente entorpecía su labor como kunoichi, pero le había tomado gusto a esa dulce cosquilla que surgía en su interior. Hace meses antes del embarazo, Temari había estado realmente molesta con muchas de las cuestiones que rodeaban la vida ninja. ¿Cuánto podría cambiar un bebé todo eso? Mucho, tal vez demasiado. Ahora ya no veía con la frivolidad de antes salir a hacer misiones. Ya no le apetecía pensar en ser más fuerte por si una nueva guerra tenía lugar. Ahora esperaba un hijo y que el padre ya no viviera la llenaba de dolor, pero también de responsabilidad. Ahora estaba ella sola para criarlo, ahora ella tenía que enseñarle a distinguir lo bueno de lo malo. Ahora ella tenía que velar no solo por su seguridad, sino también por la del niño.

-flores hermosas…

Casi podía imaginar la seca tierra de esa plazoleta adornada de verde. Flores bonitas, algún pequeño estanque de agua cristalina. Ella no era mujer de querer el lujo, pero si alguna vez podía tener una casa nueva, si alguna vez se decidiera a dejar la mansión Sabaku, le gustaba pensar en tener un verde jardín. Y muchas flores bellas. Así es, Sabaku no Temari era una ruda kunoichi, pero también tenía su lado femenino que nunca mostraba ante nadie. Ese gusto especial por las flores lindas lo representaba.

-esta plaza es triste….

La voz de Naruto la puso alerta, el hombre se había acercado por detrás sin que pudiera notarlo. Eso no era normal para alguien tan atenta como Temari, le causó un poco de fastidio a decir verdad.

-no hay agua suficiente para algo pomposo, como las plazas de Konoha…-respondió seria y sin mirarlo, aun cuando Naruto se sentó en el mismo banco a su lado- esto tal vez no sea bueno para ti, pero aun así es nuestro hogar.

-el hogar es donde está la familia…-dijo Naruto sonriéndole- donde enterramos a nuestros muertos, donde compartimos la vida con amigos. Al menos eso creo yo.

-suenas a vendedor de segunda…-indicó Temari sonriendo irónica- ¿ya convenciste a Gaara para evitar secuestrarme?

-estoy cerca…-señaló Naruto sin dejar el tono jocoso- él te quiere mucho, aunque sea ríspido para demostrarlo. Supongo que mi amenaza de llevarme a su sobrino y hermana, le ha causado conmoción. Je je.

Por algunos momentos se llamaron a silencio, miraban a los niños jugar a "las misiones ninja", y rato después, cambiaron el entretenimiento por un simple y divertido juego de pelota. Naruto no pudo evitar sonreír, ese juego parecía mucho más acorde a la edad de los infantes. Temari lo vio sonreír y algo en ella se alegró. No sabía por qué, pero tal vez desde el embarazado estaba más sensible. Si, seguramente era eso.

-¿jugabas en la plaza cuando niño? –preguntó despreocupada.

-lo intentaba… -respondió Naruto sin dejar de mirar a los pequeños- pero nadie se acercaba a mí. Por los padres de mis compañeros, que les prohibían jugar conmigo.

-Que cruel…-pensó Temari- supongo que Gaara lo entiende mejor que nadie.

-¿Cómo estas llevando tu embarazo? –preguntó Naruto como para hablar algo- ¿aún no sabes si es varón o mujer?

-No lo sé aun, -respondió Temari- no he tenido tiempo de hacerme un chequeo. Aunque hace algunos días, tu compañera Haruno Sakura, me hizo el favor.

-Sakura…-susurró Naruto serio- ¿está todo en orden?

-aparentemente si…-sonrió Temari y acarició su vientre con suavidad- aunque este angelito no deja de moverse. Solo tiene 4 meses, y ya parece dar batalla, je.

-¿ya tienes elegido el padrino? –preguntó Naruto sentándose de lado y mirándola profundamente

-aún no se quién va a ser de padre…-dijo Temari con una muesca que intentó ser graciosa, aunque se notaba que el tema le dolía- al menos, tiene dos tíos.

-Temari-chan…-sonrió Naruto suavemente y le agarró la mano delicado- quisiera….siento mucho tener que ponerte en esta situación. Sé que es difícil para ustedes abandonar sus casas. Sé que no soy alguien completamente razonable al imponer estas nuevas condiciones. Pero te prometo, que si confían en mí, no voy a defraudarlos.

-¿Por qué hablas conmigo Naruto? –Dijo la mujer sorprendida- es como….no es a mí a quien debes convencer.

-si lo es…-pensó el rubio- llevas a mi hijo, debo protegerte aunque no te guste el cómo.

-¿y bien? –continuo la rubia de Suna- ¿Por qué a mí?

-por qué prometí proteger a mi familia…-aseguró Naruto serio y estiró su mano tocando el vientre de la mujer apenas- permíteme ayudar. Mis amigos son mi única familia.

Hubo un momento de letargo, Temari se vio obligada a cerrar sus ojos verdes por la sensación. Cuando Naruto posó su mano en el vientre, ella sintió una calidez extraordinaria. Se sintió tan bien, se sintió protegida. Quería estar con él, quería estar absorbiendo ese calor. Lo necesitaba, esa sensación de soledad que la inundaba desde que supo sobre la muerte de Shikamaru, ahora había desaparecido. Naruto calmaba esa soledad con su mera presencia. El joven Uzumaki sonrió apenas notando lo bien que le hacía a la mujer su cercanía. Era como el vibrar de la piel, una sensación que no era erótica, sino como rencontrarse con su propia esencia luego de un largo camino oscuro. Naruto también se sentía bien cerca de ese bebe. Su hijo. Usualmente, Naruto sentía la pesada carga de odio rodeándolo. Era Madara, que ahora tomaba su mitad del alma y juntos eran diferentes al Uzumaki original. Ahora Naruto se sentía bien, tranquilo y en control. Pero era solo un espejismo. En la paz, estaría junto a sus hijos. En la batalla, siempre con la sombra de Madara.

-¿confías en mí? –Susurró Naruto en voz baja- Temari-chan…confía en mí por favor.

-con…..confió…-dijo apenas la mujer aun con los ojos cerrados- yo quiero confiar….

-gracias…-respondió Naruto dándole un suave beso en la mejilla- gracias por recordarme….por quienes estoy peleando.

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Cayó de rodillas exhausto. Sasuke había dejado un sinfín de cráteres en todo el campo de entrenamiento probando cada técnica que tuviera a la mano. Itachi lo había ayudado a entrenar luchando entre sí. Como resurrecto, debía obedecer a su invocador siempre que lo controlara correctamente. Itachi sin embargo notó enseguida que para Sasuke sería inútil intentar manipular más de 3 marionetas combinadas. Incluso no podía con 3. Solo que Itachi no necesitaba ser manipulado para empezar, eso facilitaba las tareas de Sasuke para dominar a Kabuto y al otro Shinobi que tenía guardado bajo manga.

-¿estás seguro que este tipo es lo mejor para luchar contra Naruto? –preguntó Itachi de brazos cruzados y sentado en una roca mientras veía a Sasuke pararse a lo lejos- digo…he visto mejores.

-es cierto Itachi-kun…ku ku ku –reía Kabuto siniestro parado junto a Sasuke- pero este Shinobi es ideal para anular cierta parte molesta de Naruto-kun. No debes subestimar mis datos exactos sobre el enemigo.

Sasuke entrenaba y coordinaba esfuerzos con Kabuto. El otro Shinobi se mantenía con traje de Jounnin de la hoja pero su rostro estaba cubierto por una máscara de perro. No hablaba mucho, simplemente recibió órdenes y no cuestiono absolutamente nada. El Sunsanoo de Sasuke contra los dos resurrectos. Itachi estaba apartado mirando el combate con gesto neutro. Pasaron horas de esa tarea, Sasuke había entrenado duramente, sabía que necesitaba toda la práctica para manejar esos títeres. Itachi era otra cosa, pero no podía confiarse de Kabuto ni por un instante. Tenía que controlarlo completamente.

-tal vez deberías quitarle la conciencia…-aconsejó Itachi a su hermano cuando el entrenamiento finalizo- Kabuto es una serpiente traicionera.

-no…-negó Sasuke- él no puede hacer nada para desobedecer. El Edo-tensei lo obliga. Me preocupa más lo que podemos enfrentar si realmente el Dobe tiene el Rinnengan. Según los informes de Kabuto, esos ojos son una evolución del Sharingan. Y combinados con células del Shodaime, una fuerza devastadora.

-a mí me preocupa más nuestros supuestos "aliados" –mencionó Itachi mientras caminaban por el bosque- Naruto pudo haber manipulado a muchos antes de esta pelea. Quién sabe si no es más prudente ir solos a la batalla.

-¿nosotros contra el Dobe? –preguntó Sasuke sonriendo de lado- la idea me gusta. Pero debes ser consiente que si Kabuto ha sido exacto con su informe, no tenemos el poder suficiente para detenerlo solos.

-me preocupan dos cosas…-señaló Itachi- uno….llevar a ninjas que en realidad estén de parte de Naruto. Eso voltearía la batalla en nuestra contra dramáticamente. Y dos…llevar ninjas que puedan ser fácilmente controlables por los ojos de nuestro enemigo. Nosotros estamos protegidos por el Sharingan al igual que Hokage-sama. Pero los demás….

-comprendo, -admitió Sasuke- un equipo compacto que se mantenga a distancia y nosotros al frente. Inoichi Yamanaka está preparado un jutsu para aturdir la mente de Naruto. Debemos aprovechar esa apertura y golpear duro. Necesitamos un buen rastreador, un ninja sensor y un experto en trampas.

-lo ideal sería llevar algún Hyuuga para detección. –Razonó Itachi- pero según Hokage-sama, las líderes del clan pueden estar en favor de Naruto. Así que deberemos llevar a alguien más. También necesitamos un sensor.

-eso ya lo tengo, -dijo Sasuke haciendo sellos para desaparecer a Kabuto y el otro sujeto- Karin es la mejor ninja sensor que he conocido, puede captar chakra a kilómetros, será perfecta.

Itachi lo miró a su hermano y se quedó pensativo, Sasuke seguía hablando sobre otras piezas del plan. Llevaría a un equipo de Shinobi Aburame comandados por Shino. Tenía que comprobar si Kiba o algunos Inuzuka podían ser de la partida. Ya que podían seguir a Naruto por el olor sin necesidad de usar sus ojos. También estaba Sakura Haruno como kunoichi médico, la única que Naruto no podía poner bajo Genjutsu por el elevado nivel de control que tenía sobre su chakra.

-esa niña….-interrumpió Itachi dudoso y pensativo

-¿Sakura? –Preguntó Sasuke- ya te dije que está con nosotros. Es muy fuerte, tanto que si llega a golpear una sola vez a su objetivo, sea quien sea terminara muerto.

-no ella…-reformuló Itachi- me refiero a Karin.

-¿Qué con ella?

-¿estás seguro que esta de nuestro lado?

Sasuke miró a su hermano algo molesto. Desde que había vuelto a Konoha, y más precisamente desde que Sasuke le había dado un cuerpo nuevo. Habían estado juntos prácticamente todos los días. Itachi había conocido a Karin, la pelirroja hasta lo había piropeado un poco al decir que lo guapo venia de familia al parecer. Sasuke había sonreído al ver el sorprendido rostro de su hermano mayor cuando Karin preparó la cena para tres esa noche en la mansión Uchiha. Ella era alegre, distendida y muy amable. A Sasuke le hacía acordar a alguien pero en esos momentos no podía precisar quién. Itachi siempre estuvo en silencio. Como si la evaluara.

Ahora en la charla después del entrenamiento, Itachi por fin exponía sus dudas frente a su Ototo:

-ya le has dicho a Karin….-hizo una pausa pensando- ¿sobre la identidad de nuestro enemigo?

-no, pocos lo saben fuera de la reunión donde Kabuto soltó la lengua. Shino Aburame por ejemplo.

-díselo pronto, -le animó Itachi- pero no hables del plan con ella. Solo dile a quien tienes que enfrentar. Veremos si podemos confiar en ella realmente.

Sasuke guardó silencio, había aprendido a la mala que las intuiciones de su hermano mayor rara vez estaban erradas. Si sospechaba que Karin no estaría a la altura, Sasuke tenía que buscar a alguien más para ser sensor.

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-carnada…

La oficina del Hokage se quedó en silencio. La consejera Koharu hablaba informe en mano y su compañero Homura, parecía saber de sus planes. Habían abierto los archivos secretos de la aldea y descubierto absolutamente todo lo que sabían sobre los Uzumaki. Grandes caudales de chakra, comportamiento jovial en su mayoría y…

-"el clan Uzumaki presenta una clara característica que los distingue de todos. –siguió leyendo la consejera ante la atenta mirada de Kakashi y demás personas de la reunión- cabellos rojos, enorme caudal de chakra y…..una incuestionable lealtad a sus pares".

Hubo un momento de silencio donde reflexionaron todos. Kakashi no tenía que….él sabía perfectamente a que se refería el termino: "incuestionable lealtad"

-eso no nos dice mucho…-intentó desviar el asunto Kakashi- muchos clanes son estrictamente fieles. Los Hyuuga por caso, no podemos pedir un ninja de ese clan sin que sus princesas se enteren. Eso invariablemente deja a ese clan fuera del plan.

-no me ha entendido Hokage-sama…-señaló soberbia la anciana- aquí dice... "informe de características sobre clanes" es el análisis de un espía sobre este clan con fecha de hace una 70 años. Los caudales de chakra, los caracteres físicos, la lealtad. Son parte de ellos.

-comprendo…-dijo Inoichi- lo que sugiere es usar alguien que ese hombre aprecie, como carnada.

-lo que Homura sugiere…-señaló Koharu- es usar a su hijo como carnada.

Nuevo minuto de silencio. Esta vez era Inoichi a quien todos miraban. Estaban hablando de su hija, hablaban del vientre de su hija. Salvo Kakashi y los consejeros, nadie sabía que Naruto tuviera más que ese bebe que Ino Yamanaka esperaba tener. La decisión caía en el clan de Inoichi. Ya que los consejeros sabían que jamás Tsume Inuzuka accedería a entregar alguna de sus familiares para la trampa. No sin exponer ante todos los manejos de los consejeros para generar nuevos Uzumaki.

-usted se ha mostrado indignado por la violación…-señaló Homura con sabiduría- debemos utilizarla para recuperar la honra del clan Yamanaka.

-su hija es kunoichi….-completó Koharu cerrando más el argumento- es una misión ninja y ella es parte de esta aldea. Los riesgos de morir son el pan de cada día.

Inoichi retrocedió levemente, poner a su hija cerca de ese monstruo era lo último que hubiese querido. ¿Realmente Naruto la protegería? ¿Y si solo la había violado por diversión? ¿Y si la asesinaba en lugar de protegerla? Los riesgos de morir son el pan de cada día, era correcto. Pero para un neonato no cabía ese concepto. Ese bebe era indefenso, su hija embarazada no podía formar parte de esa misión. Su esposa jamás lo permitiría.

-Yuriko jamás…-dijo dudando Inoichi- no puedo….debe haber otra forma.

-Inoichi…-gruñó la anciana- si ese monstruo llega a esta aldea, ya no tendremos oportunidades contra él. El factor sorpresa es vital. Su hija será la carnada para evitar al demonio usar todo el poder. El no pondrá en riesgo a su bebé, le debe lealtad por llevar su sangre. ¿Comprende?

-Pero…. ¿es realmente Naruto?

La pregunta vino de Kakashi, evaluaba los informes de Kabuto y la historia que había contado sobre Madara. Según la serpiente, Madara mudaba los ojos a otros cuerpos para mantenerse vivo en ellos. Luego tomaba posesión de los cuerpos con Genjutsu y se hacía amo de ellos. Así había sobrevivido tanto tiempo. Si era Madara controlando a Naruto, ¿valía el asunto del bebé para retenerlo? La pregunta estaba implícita allí, era un alto riesgo suponer y equivocarse.

-debemos prepararnos para lo peor -dijo Koharu- así que cualquier arma que podamos esgrimir, será puesta al frente. Supondremos que Uzumaki respetara a su hijo, si no lo hace. Son los riesgos de esta profesión.

La reunión quedó zanjada en un Inoichi que debía incluir a su hija en los equipos que viajarían a por Naruto. Ya habían sido enviados varios rastreadores por las fronteras de países con el objeto de saber en qué momento Naruto ingresaba a los territorios y así emboscarlo. Ino parecía estar en la picota de ahora en más, dependía de Inoichi convencerla u obligarla. Para los usos del plan, sería casi lo mismo.

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Las dunas parecían eternas, caminar, caminar y caminar. Acosados por esa criatura salvaje que atacaba constantemente y se retiraba rápidamente. Algunos rastreadores de entre las tropas habían argumentado que tal vez estaban pasando demasiado cerca del nido de ese monstruo volador. Ese gran pájaro que no dejaba de acosarlos y les obligaba a dar grandes rodeos para no ser tragados por los canales de arena. Había completado en 6 días un trayecto que en teoría no tenía ni 2. Estaban a pocos kilómetros de Sunagakure. Aldea escondida entre la arena. Las tropas se movían con dificultad. Tenían disciplina sí, pero un mar de arena caliente y varias noches frías sin dormir bien por los ataques de esa criatura, ponían de mal carácter hasta al más fiel.

-Capitán….-gritó el rastreador parado en lo alto de una duna- llegamos…

El líder de escuadrón que presidia la ejercito cabeceó dando la señal a su subalterno para que toque el pequeño tambor advirtiendo el hallazgo. Hubo gritos de guerra mesclados con algarabía. Pero las tropas ninja de Suna no estaban al frente de sus murallas para pelear. Seguramente habían elegido cobijarse tras los muros para subsanar los números con buenas fortificaciones.

-Capitán Nagiro….-dijo el pomposo comandante portando una armadura de placas rojas y su espada larga en su vaina de la cintura- ¿tuvimos noticias de los guardias que escoltaron el paquete envenenado?

-¡No señor! –Se cuadró el hombre nervioso- no hubo novedades.

-supondremos que han fallado y muerto –sonrió sádico- vengaremos sus muertes con el sacrificio de 100 ninjas cobardes que se rindan. Envíen un mensajero para que acepten una tregua capitán.

El hombre mencionado hablo al oído de su subalterno que salió presuroso por la orden. Cuando el mensajero corría solo hacia la ciudad con el comunicado, el comandante se ubicó en lo más alto de una duna y con sus capitanes a los lados declaró:

-según nuestros informes, los 3 ninjas más fuertes de Sunagakure son los hermanos Sabaku. Uno de ellos es incluso líder de la aldea. Cuando salgan por la tregua de bandera blanca, asesínenlos.

Los capitanes se miraron entre ellos consternados, ese hombre que era dueño del mando no tenía límites o escrúpulos. Nadie sabía por qué había sido designado como líder, pero de lo que estaban seguros, era que saquearía y quemaría Suna como si fuera un vulgar bandido. Así se comportaba, sin piedad y con mucha ambición. Buscaba una guerra, y la iba obtener al costo que fuera.

El mensajero fue a las puertas principales de la aldea y las encontró cerradas. En la altura de los murallones podía ver ninjas de Suna, los cuales seguían con su postura firme y la vista al horizonte. Nadie parecía querer el mensaje. Llamó y llamó para entregar el comunicado, pero las puertas se mantuvieron cerradas. Parecía que las fuerzas de Suna querían dejar que hablen las armas directamente. El hombre regresó corriendo al grueso del ejército invasor e informó que nadie lo había recibido.

-tal parece que saben de nuestras intenciones –sonrió perverso el comandante- ¡Capitanes! -5 hombres se cuadraron firmes frente al líder- dividan las fuerzas como acordamos. Debemos rodear la ciudad para evitar toda forma de escape. No den cuartel a quienes vean salir de Sunagakure. Recuerden, esos ninjas son unos cobardes adictos a los trucos mágicos. Cada uno tiene el código que deben decir como contraseña, eso evitara que ellos puedan camuflarse como nosotros. ¡A LA BATALLA!

Los hombres salieron ríspidos a sus posiciones. Cada capitán general tenía líderes de equipo con 2000 hombres al mando. Eran desorganizados ciertamente pero su número superior y la falta de provisiones en el enemigo preveían una guerra corta. La logística médica no era de la mejor y también tenían problemas con el trasporte eficaz de las provisiones y pertrechos armados. No por nada Daymio había pedido la comandancia de los guerreros Samurái. Ellos se encargarían de profesionalizar todos los aspectos que restaban del magnífico ejército. Pero por ahora, tenían al mando un hombre que había recibido órdenes de generar una guerra a cualquier precio. Un hombre sin escrúpulos, un hombre fácilmente confundible con un vulgar asaltante. Enzarzado en traje pomposo de comandante, iba a sembrar el caos y la muerte en la villa de la arena.

Les tomó casi 12 horas ganar posiciones en forma de círculo rodeando la ciudad. Las tropas de Suna en los muros tenían pocos movimientos o ninguno. Se veían extensamente confiados, algunos a apenas se movían. Muchos vigías del ejército del fuego comenzaron a sentir el aroma de una trampa. Pero sus órdenes eran rodear y esperar, el comandante quería acabar la batalla sin errores ni escapes de rebeldes. Los hombres se formaban, las espadas desenvainadas, tenían cuerdas con ganchos para escalar el muro y tenían divisiones de arqueros para evitar contrataques de los ninjas cuando hubieses comenzado a penetrar la ciudad.

Llegó el horario de la tarde, el sol rojo estaba casi muerto sobre las dunas al Oeste. Muchos comenzaba a encender sus antorchas y la ciudad de Suna yacía en la penumbra. Se corrieron informes variados, el comandante general con sus capitanes subordinados evaluó la posibilidad de una gran trampa. Pero los vigías aseguraban que no había rastros de personas saliendo de la villa. Nadie había escapado de Suna días atrás. Los rastros frescos de pocas personas, se podían borrar por los vientos siempre presentes de la llanura. Pero una caravana de tantos ninjas y civiles, simplemente dejaría su huella ineludible.

-no es lógico comandante…-aseguró un capitán ante la teoría del escape- si sabían de nuestra llegada, saben también que no tienen la fuerza para enfrentarnos en campo abierto.

-ellos deben proteger a sus familias, eso resta fuerza de combate y nosotros tenemos comida y agua, algo que sabemos escasea entre sus aldeanos.

-las luces de la ciudad no se han encendido…-dijo otro capitán con cicatrices en el rostro y se veía más experimentado- eso indica que posiblemente ya no estén o…

-o sea una emboscada…-interrumpió alguno más- recuerden contra quien estamos peleando. Son ninjas que han vivido del espionaje y la guerra por generaciones. Tenemos que comenzar a respetarlos si queremos contar el cuento en un futuro.

El comandante Yamamoto miró a todos sus capitanes seriamente. Su intuición le decía que no valía de nada atacar esa noche por que la oscuridad podía ser más aliada del enemigo que suya. Sin embargo, recibió claras órdenes del feudal sobre el exterminio de Suna. Debía ser rápido, y debían ocultar el pillaje de los Samurái. Los nuevos líderes de ejército solo debían encontrarse sangre y arena. Una historia donde los propios ninjas de Suna habían luchado tozudamente a pesar de las ofertas de paz. Anarquía controlada, muy a pesar del derramamiento de sangre. Y para lograr eso, el comandante Yamamoto sabía que ningún prisionero debía quedar con vida, nadie que pudiera dar una versión diferente de esta batalla.

-preparen a sus hombres, -dijo firme el comandante- al salir el sol…atacaremos con todo nuestro poder.

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La casa Yamanaka quedó en silencio. Había sido una cena familiar donde Inoichi invitó a varios parientes que hacía tiempo no veían. Yuriko Yamanaka era la esposa del actual líder y también había sido ninja. Se retiró cuando se hubo casado por acuerdos del clan y así lograron unir a las diferentes ramas de los Yamanaka. Yuriko era dulce y muy buena, a veces no se reconocía a si misma de sus tiempos de Kunoichi. Mucho tuvo que ver el nacimiento de Ino en eso. Su única hija llenó alegría la vida de Yuriko, era como fiel reflejo de su juventud. Cuerpo fino y sexi, ojos celestes, cabello largo, lacio y dorado. Yuriko siempre vestía con Yukata y su pelo estaba suelto. Ella lo dominaba con hebillas por dentro para que a la vista de todos fuera solo cabello lacio hacia la cintura. Parecía estar suelto, pero estaba corregido desde el interior. Esa forma de verse y arreglarse marcaba a las claras, la forma de ser de Yuriko.

Era invisible para integrantes del clan, solo su marido podía verla. Su sonrisa, su devoción por Ino y su negocio de la florería eran ahora su vida. Años atrás, había estado en desacuerdo con que Ino fuera kunoichi. Le disgustaba que su marido hubiera dado su autorización para esto. Ino como toda niña de Konoha, se preocupaba más por su cabello que por sus dotes ninjas, más por impresionar a su padre que por su propia seguridad. Yuriko solo suspiró aliviada cuando años después, supo que Ino se haría ninja médico. Eso al menos no la ponía al frente de la batalla.

Yuriko inicialmente había obedecido a su padre al casarse con Inoichi. Tuvieron una relación más cordial que otra cosa. Pero cuando Ino nació, Yuriko comenzó a amar a su esposo. Él había dado su parte para que su bebé naciera. Yuriko le agradeció este gesto siendo una esposa devota y cumpliendo con cada detalle de la vida conyugal, lo que hizo la vida de los Yamanaka tranquila y sin sobresaltos.

Dar vida, eso le enseñó a Yuriko el nacimiento de su hija. Dejó de pensar en ser kunoichi, dejó de pensar en las misiones que hizo en juventud. En cuantas personas asesinó. Yuriko amaba a su hija, amaba a su esposo. Y por lo tanto fue un golpe muy duro para ella, descubrir la noticia de la violación.

Inoichi estaba loco de furia, lanzaba insultos al aire y maldecía al supuesto atacante por su sangre. Esa noche, Yuriko había dejado dormida a su hija en el cuarto correspondiente, para luego escuchar durante horas las quejas de su marido. No había emitido ni una palabra, solo tenía tristeza en el corazón. ¿Sería por sus crímenes del pasado? ¿El cielo la había castigado a ella, dañando lo que más amaba? Yuriko se privó de soltar comentario sin comprender, solo Inoichi enseñó su furia ante las cabezas de cada familia en el clan.

Los días pasaron….

Mientras su marido hacia planes de venganza, mientras todo el clan entrenaba en postura de ajusticiar al enemigo, Yuriko se quedó junto a su hija protegiéndola. La cuidó todo el tiempo, la acompañó a hacer compras y trató de desviar el pesado tema alegrándola con pequeños comentarios sin importancia. Yuriko observó sin embargo, ciertos aspectos de Ino que le causaron sorpresa. Una mujer kunoichi, está preparada para tomar los ataques sexuales como una agresión física. Intenta fortalecer a la mujer mentalmente para que lo puedan quitarle información por estos medios. Solo un ataque físico. Pero Ino que a otrora había terminado embarazada, nunca demostró sentirse mal o golpeada por el acto cruel de violación al que fue expuesta. Yuriko incluso temió por la vida de su hija, ya que una compañera suya hace años, se suicidó al enterarse que esperaba un hijo producto de un ataque similar. Ino sin embargo, se veía muy feliz.
Cierta noche el asunto comenzó a tomar causes inesperados. Inoichi, aun furioso por la información y por los llantos de su hija ante la insistencia de revelar al padre, intentó imponer un aborto urgente para limpiar la afrenta. Se suponía que su esposa estaría de acuerdo, pero Inoichi Yamanaka, nunca espero que ambas mujeres de su familia se negaran rotundamente.

Discutieron muy fuerte, a esta charla terrible se sumaron dos ancianas del clan que exponían su versión sobre cómo tratar el asunto. Sin embargo, Yuriko había sido una kunoichi de respeto. Su delicado aspecto no le hacía justicia a sus habilidades ninja. Tenía tanta capacidad mental, que era capaz de enloquecer hasta la medula a quien golpeara con sus jutsu ilusorios. Yuriko jamás se mostraba enfadada, pero Inoichi supo a qué atenerse cuando la conversación la finalizó su esposa, la noche que discutieron en el comedor de su casa:

-Ino es mi hija….-dijo firme ante su esposo y las ancianas del clan- sin el apoyo de las mejores médicos es casi un suicidio esa operación. Sin embargo, aunque Shizune-san y Sakura-san estuviesen en Konoha, -advirtió determinada- la decisión sobre qué hacer con su vientre será exclusivamente de Ino. Existen muchas razones por las que tal vez no quiere o puede revelar al padre, ninguna me parece justificable. Pero la salud y felicidad de Ino son mi única prioridad.

-no sabes de lo que hablas….-le acusó Inoichi serio- solo te comunico que como líder, he decidido…

-como líder del clan, -interrumpió la mujer aguantándole la mirada- puedes decidir lo que sea. Pero sobre Ino, sobre mi única hija, no decidirás el poner en riesgo su salud. Como mi esposo, te he respetado siempre… –Aclaró con voz profunda y determinada- pero no te conviertas en mi enemigo, o veras una parte de mí que jamás podrás olvidar.

Yuriko se retiró del comedor dejando a su marido tan sorprendido como nunca había estado. Las ancianas conocían los antecedentes de Yuriko, sabia de lo que era capaz y aunque muy fiel a su familia, su tenacidad en esta cuestión había zanjado el asunto en un "indeterminado". Inoichi tendría a aprender a soportar ese nieto. Las ancianas dieron como consejo al líder, que no presionara en esa cuestión. Si se sabía las controversias en Konoha, el clan Yamanaka seria tildado de "débil" por un marido que no podía con su mujer. Yuriko no había usado su bandana en casi 20 años, pero no por eso era alguien para subestimar.

Inoichi rememoró cada detalle de las discusiones sobre el tema, durante esa noche en particular. La cena con los miembros de clan había sido tranquila ya que nunca mencionaron nada de la misión. Inoichi sabía que debía convencer a su esposa. Debía decirle que todo era una misión, que Ino era kunoichi como toda su familia y debían cumplir con la aldea, el sagrado juramento de defenderla. Inoichi lo sabía, pero aun así no comprendía como llevar la conversación a un terreno favorable.

Cuando Ino y sus padres quedaron solos en la casa, el hombre decidió encarar la cuestión como una misión más. Era la forma de eludir un enfrentamiento con su mujer.

-Ino…-dijo serio- tienes un misión que hacer.

-dime padre…-respondió la chica seria y atenta.

-Hokage-sama está organizando un grupo especial para una tarea específica. –Inició el líder sentados a la mesa del comedor- tú, yo y 5 de los nuestros están asignados a ese escuadrón.

Yuriko no parecía prestar atención a la charla, para ella el asunto del embarazo no tenía nada que ver. Claramente la situación había terminado hacía semanas cuando dio su punto de vista final. Ino estuvo atenta a los detalles de su padre. No era raro que el Hokage enviara las órdenes a miembros de un clan atraves de su líder. Sobre todo cuando 7 integrantes de una misma familia iban a participar en conjunto.

-la misión asignada por el Hokage, -continuo Inoichi- se considera grado S. debemos preparar una emboscada y se nos ha designado para los ataques mentales sobre el oponente.

El líder siguió dando explicaciones generales del plan, detalles que para Ino, no tenían mucha importancia. Pero no hablaba sobre el enemigo, eso para alguien tan intuitiva como la joven kunoichi, prendió todas sus luces de alerta. Así que decidió fingir que aceptaba, aunque dejo entrever que no estaría lista para la misión en cuestión:

-padre…-dijo Ino suavemente- no estoy segura de ser útil para esta misión…-el rostro del hombre denoto que no entendía- veras, mi embarazo ya va de casi tres meses, si bien aún no es peligroso que haga ciertas misiones, en situaciones de alto riesgo mi control del chakra se resiente. Estoy….algo débil digamos. –Sonrió para finalizar su excusa- tal vez otro ninja de nuestra familia pueda…

-es imposible….-reafirmó Inoichi- tienes que ser tú específicamente. Los consejeros y el Hokage te designaron a ti, y es vital para la aldea el cumplimiento de esta misión especial.

Ino podía oler los nervios de su padre, él no lo demostraba pero exudaba culpa. Ino no sabía la razón, pero como todas las últimas peleas, siempre tenían que ver con su vientre. ¿Sería acaso alguna misión muy peligrosa? ¿Algo que le podía costar la vida de su bebe? Ino no estaba segura, pero le prevenía el corazón. Algo andaba muy mal.

-¿Quiénes son los objetivos? –Señaló la muchacha seriamente- ¿son tan fuertes que necesitan a 7 de nosotros para meterlos en Genjutsu? ¿Por qué quieres llevarme a mí? Sabes perfectamente que estoy embarazada.

-me preocupa la seguridad de la aldea si fallamos. –Intervino Inoichi- ¿crees que ese hijo bastardo merece mi consideración? Cumple con tu deber como parte de esta familia.

-aun no has respondido a mis preguntas…-indicó la joven

-no tengo la necesidad….-respondió el hombre frio- tu misión es obedecer. Estarás en retaguardia así que no sufrirás ningún peligro. Usaremos técnicas que son secretas del clan, no quiero a otra ninja medico cerca de mis hermanos para que pueda presenciar lo que haremos. Así que….estate lista para partir. En cuanto sean enviadas las órdenes del alto mando, saldremos de Konoha rápidamente para realizar la misión. Es todo.

Yuriko había fingido atender los enseres de la cocina, pero escuchó cada palabra de lo que hablaron. Algunas horas después, cuando ambos esposos se disponían a dormir en su tibia cama. Inoichi notó que su mujer no había dicho nada desde que el revelo a su hija la misión general. Tal vez sospechaba algo, pero no podía estar segura sobre las intenciones reales.

Inoichi se dijo que ocurriera lo que ocurriera, nunca debía olvidarse que esto se hacía por el bien de Konoha. Si algo ocurría a su hija, probablemente por el mismo precio estarían todos muertos. Por lo tanto, no tenía necesidad de preocuparse por represarías de su esposa.
Yuriko sospechaba, Inoichi había tenido razón al suponer eso. Lo que el líder del clan Yamanaka no conocía, eran los alcances de su esposa en materia de determinación. Si pensaban poner en peligro a Ino, Yuriko se encargaría de hacerlos pagar. Por eso sin decir nada, se acostó a dormir consiente que en la mañana, saldría de visita por la aldea para conversar amablemente con algunas viejas amistades. Gente con la que no hablaba hace mucho, mucho tiempo. Yuriko había sido ANBU a los 15 años. Una de las mejores de la generación. Su identidad sin embargo, siempre estuvo oculta en la aldea. Pero sus contactos seguían viviendo, seguían en las más altas esferas de la aldea. Yuriko saldría a averiguar la "misión" que su esposo pretendía para su hija. Y si sus presentimientos eran correctos, Inoichi ya no tendría que preocuparse por un enemigo del exterior, ya que lo tendría en su propia cama.

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-no puedo…

Las palabras de Karin eran sinceras. Sasuke, Itachi y Sakura estaban reunidos en el comedor de la mansión Uchiha y el menor de los hermanos había detallado todo lo que planeaban hacer. Una emboscada en los bosques para evitar que Naruto atentara contra Konoha. Supuestamente, había estado conspirando contra la aldea y además estaba poseído por el alma de Uchiha Madara, que solo deseaba la destrucción de todo ser viviente. Tenían que detenerlo, tenían que evitar que pisara Konoha porque…

-no puedo….

Esas palabras eran dolidas. Karin realmente bajaba la vista y sufría decir aquello. Si Naruto era malo, todo estaba perdido. No podía ser malo, no él que era toda bondad, que su chakra emanaba buenas energías. No, no podía ser Naruto Uzumaki.

-Karin, el ya no es Naruto. –corrigió Sakura al verla tan confundida- sé que te llevas bien con él, que…

-¡Ustedes no lo entienden! –Estalló con gesto desesperado Karin- ¡es mi hermano! ¡No puedo traicionarlo!

Casi estaba a punto de llorar, le dolía en el alma las palabras que había escuchado de Sasuke. Y que Sakura lo confirmara todo había borrado las esperanzas de un error. Karin no dudaba de ellos, pero tampoco podía ir contra su único hermano de sangre.

-Karin…-susurró sorprendido Sasuke a lo que Itachi miraba impasible- ¿Cómo dijiste? ¿Cómo él puede ser tu hermano?

-ambos somos Uzumaki. –Afirmó Karin dolida- somos hermanos de sangre. Nuestro clan fue desperdigado luego de la guerra, pero aun así….

-no le debes lealtad a un traidor…-señaló Itachi- esta aldea según entiendo no es tu hogar natal. Pero ahora vives en ella y debes defenderla como kunoichi. Uzumaki Naruto es nuestro enemigo. Sospechamos que los crímenes sucedidos desde un tiempo a la fecha….lamentablemente tienen su autoría.

-le debo lealtad a mi corazón….-señaló irritada la pelirroja- mi hermano es Naruto. No esta aldea de extraños. ¡¿Pero que puede saber de lealtad alguien como tú?! –Acusó molesta- ¿acaso no estoy ante el hombre que barrió con toda su familia?

El ambiente tenía toda la trama de pasar a castaño oscuro rápidamente. Itachi se mantuvo impasible pero de brazos cruzados enfocó sus ojos en la mujer por si pensaba en atacarlo o hacer alguna locura. Karin sin embargo parecía alguien muy diferente a la de siempre. No era la típica chica alegre y despreocupada, sino una mujer increíblemente fuerte y seria. Parecía no conmoverse con nada de lo que esos sujetos dijeran sobre Naruto. Más allá de toda lógica.

-la sangre es más espesa que el agua…-señaló Sakura- créeme que yo pienso igual que tú. Naruto es más importante para mí, de lo que muchos en esta aldea pudieran ser alguna vez. No niego que desearía estar a su lado y no en contra. Pero tengo dos deberes que cumplir. Uno, el ser kunoichi de esta aldea y defenderla en honor a mí maestra, mis compañeros y todos los que antes dieron su vida por ella. Y dos…debo defender el sueño del hombre que amo. Ese Naruto, el hombre que ahora debemos detener, no es Naruto Uzumaki. Fue poseído, fue enloquecido por esos ojos. Debo proteger el sueño de Naruto. Mi deber, y mi corazón quieren lo mismo. Salvar a Naruto de sí mismo.

Las palabras más contradictorias del mundo. Todos habían podido apreciar que a pesar de mantener firme la voz, la determinación de Sakura pendía de un hilo. Enfrentaba, y tal vez podría terminar matando al hombre que ella amaba. Pero además enfrentaría al compañero que siempre la amó y protegió. El que siempre le prometió protegerla y jamás hacerle daño. El que soñaba con ser Hokage para cuidar del pueblo como una gran familia. Sakura lucharía contra Naruto, y lo haría en honor del viejo Naruto. Aquel que le había enseñado a creer, el que le había enseñado a amar hasta la locura del sacrificio. Sakura luchaba contra si misma también. Y necesitaba la ayuda de todos.

-ustedes no entienden….-señaló Karin a quienes los demás no podían interpretar- aunque admitiera que tienen razón, aunque admitiera que Madara ha tomado posesión de Naruto, no puedo enfrentarlo. Si lo hago, si voy con ustedes…..probablemente me volveré en su contra. Él no es uno más, es mi hermano. –dijo nerviosa y acomodaba sus gafas preocupadas- en el momento crucial….terminaría por elegirlo a él.

Itachi hizo una seña con la cabeza y Sasuke lo interpretó como un gesto de querer hablar a solas. Sakura se quedó junto a Karin y trató de tranquilizarla aunque los nervios de la pelirroja la traicionaron y comenzó a llorar. Sakura no podía entender a Karin. Lo intentaba, pero no podía explicarse por qué esa devoción por Naruto. ¿Acaso sería un Genjutsu? ¿Algo que Naruto le había hecho para tenerla de su lado? Sakura recordó a Ino. Parecía despreocupada del embarazo y contenta además por estar gestando. También recordó a Temari, no parecía preocupada por él bebé pese a que el padre no era Shikamaru precisamente. ¿Acaso Naruto las estaba controlando de alguna forma? ¿Cómo lo hacía? Esa devoción suicida solo podía llevar a otras preguntas más descorazonantes. ¿Cuántos y cuáles serían los afectados por los métodos de Naruto? ¿Tenía acaso que ver con el Rinnengan o era otra cosa?

Mientras tanto, Itachi y Sasuke hablaban en el jardín trasero de la mansión. El joven Uchiha escuchaba a su hermano bastante sorprendido. Apenas podía creer que Karin prefiriera apoyar a Naruto aun con todas las pruebas frente a sus ojos. ¿Acaso estaría enamorada de él? ¿Por eso la insensatez de no ayudar? ¿Por qué le molestaba que Karin estuviera enamorada de Naruto? acaso el… ¿sentía algo por ella?

-algunos clanes son extremadamente devotos a sus tradiciones. –Señaló pensativo Itachi- me sorprende la fuerte conexión que esta chica parece tener con Naruto. No parece discutirnos las malas acciones de su hermano, es más, diría que las sospechaba. Pero eso no quita que de ninguna manera nos ayudara. No lo sé Sasuke, tal vez tenga que ver con su familia.

-¿su….familia?

Itachi miró a su hermano con gesto de reproche claro. Las clases de historia habían sido su fuerte siempre. Y como ANBU supo sacar provecho de sus libertades con la biblioteca privada de la aldea. Danzou lo tenía en alta estima, Itachi había sabido estudiar mucho a los clanes y sus historias. No recordaba nada sobre los Uzumaki. Pero analizar algunos clanes era empezar a conocerlos a todos. Los parecidos físicos eran lo primero, mas no lo único que los unía.

-supongamos que debemos detallar al clan Uzumaki. Rasgos físicos, tipos de personalidad. –Dijo Itachi- según tú mismo me has contado, Naruto eran muy similar en su juventud a esta chica. Alegre, desinhibido y muy amigable. Ella posee un chakra extraño que se pega en su piel. Además de su sangre, tiene un chakra especial. Naruto contiene al Kyuubi y eso créeme hermano, es un mérito enorme para su chakra.

-¿Cuál es tu punto? –preguntó Sasuke confundido

-así como nosotros tenemos el Sharingan como herencia, tal vez ellos….tengan….alguna conexión.

-¿puedes repetirme la lección? –Preguntó molesto Sasuke- pero esta vez dímelo en lengua común, no con adivinanzas si no es mucha molestia Nii-san.

-no estoy muy seguro…-trató de ser prudente Itachi- pero tal parece que lo último que un Uzumaki puede hacer….es pelear contra otro Uzumaki.

-bobadas…-gruñó Sasuke- simplemente tenemos que buscar otro rastreador. Tal vez no tengamos a Karin, pero buscare algún Hyuuga que esté dispuesto a hacer las cosas bien a espaldas de sus líderes. No eres el único que sabe sacrificar todo por Konoha Nii-san.

Itachi sonrió apenas por el chiste, era irónico que el hombre que había matado a todo su clan por la aldea que amaba, en realidad lo hubiera hecho principalmente por su pequeño hermano. Podía entender a Karin mucho más de lo que Sasuke, o nadie más entendería. Sabía que estaba mal, pero podía entender esa lealtad. Incluso sentía admiración por ella.

-"La sangre es más espesa que el agua" –pensó Itachi sobre las palabras que había dicho Sakura- una vez tuve que elegir, y elegí mi persona preciada. No tengo moral para criticar tu decisión, Karin Uzumaki.

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El grito del comandante, las ordenes de los capitanes. El avance de los soldados enardecidos. La madrugada de Suna había llegado y rápidamente el ejército se precipitó por las puertas embistiendo con rabia. Se veía los movimientos de los guardias en lo alto del murallón, pero al no obtener respuestas al primer ataque, llevaron un ariete en forma de pilar cargado por 20 soldados. Golpe a golpe dieron contra los portones tratando de vulnerar la entrada, las tropas esperaban afueran espadas en mano, y el tropel de arena levantada hacia a todos los movimientos difusos. El comandante Yamamoto estaba en retaguardia esperando las primeras acciones de batalla y sobre todo vigilando las novedades de las fuerzas que rodeaban la ciudad. Si los ninjas estaban permitiendo entrar a la ciudad, tal vez la idea era escapar por algún otro lugar.

Todo sería inútil, los rastrearía y asesinarían. Con los aldeanos a cuestas no serían rápidos y eficaces para huir, serian presa fácil. El comandante tenía órdenes del feudal para arrasar la zona, nadie debía quedar, ningún vestigio de resistencia ninja. Finalmente, las tropas rompieron el portón e ingresaron frenéticos en la ciudad, Yamamoto esperaba novedades, pero los sonidos de lucha clásicos nunca sucedieron.

Rato después, un mensajero salió de la ciudad y llegó hasta el comandante. Le informó que podía entrar de forma segura al perímetro defensivo, tal parecía que no había resistencia por parte de las tropas Shinobi.

Cuando el 40% de las tropas ingresó a Sunagakure, no encontró más que calles desérticas y desolación. No había gente, no había niños, no había ninjas. Toda la ciudad era un desierto. Yamamoto se sentía furioso ante el engaño, había estado acampando afuera la noche anterior y todo para nada. Los aldeanos habían sido evacuados de alguna manera y no había tropas por destruir.

-¿se habrán escondido por aquí cerca? –interrogó un capitán que seguía a su comandante en la requisa general.

Muchos se quedaron helados ante el espectáculo principal de toda la villa desierta. Había media docena de grandes pilares apuntalados en forma de círculo por toda la aldea. Estos pilares tenían cables ninja que los rodeaban y se elevaban por encima de la muralla. Un grupo de guerreros subiendo por las escaleras inferiores para encontrar a marionetas de madera imitando los movimientos de los guardias en lo alto.

-¡SON MARIONETAS YAMAMOTO-SAMA! –Gritó desde lo alto un teniente- ¡TODOS LOS GUARDIAS SE MUEVEN POR LOS CABLES AUNADOS A LOS PILARES!

El comandante observó que cada pilar tenía una especie de molino en la punta, el movimiento constante del viento hacia moverse al pilar levemente, pero alcanzaba para tirar de los cables y lograr el efecto de los "guardias moviéndose" vestidos y encapuchados con ropa ninja, las marionetas de madera formaron la impresión desde el exterior que la resistencia ninja seria feroz. Todo un profundo engaño.

-nos hicieron perder tiempo…-sonrió Yamamoto irritado por haber caído en la trampa- tiempo que no hay.

Sus capitanes no lo sabían, pero el feudal le había ordenado exterminar Suna antes que los Samurái se unieran al ejército. Antes que el honor samurái prohibiera el pillaje. Ahora el comandante tenía menos de una semana para encontrar a los fugados y pasarlos por el filo del cuchillo. Corría contra el tiempo. Mifune estaba a punto de tomar el mando de todo como nuevo Shogun.

-organicen 5 equipos de rastreo –ordenó el comandante- tienen que encontrar las huellas de estos bastardos antes que salgan de este país. No deben pisar el país del fuego, no deben llegar al bosque por que los perderemos. –todos los capitanes a su alrededor lo miraban paralizados- ¡AHORA!

Salieron corriendo para comenzar la persecución, debían apresurarse porque esos hombres probablemente le llevaban un par de días de ventaja. Aunque con aldeanos, mujeres y niños a cuestas, lo más lógico sería pensar que irían muy lento. Aun se los podía alcanzar.

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Sentado bajo un árbol en esa fresca mañana, Naruto disfrutó la suavidad del viento que bailoteaba en el bosque. Sus brazos cómodamente le oficiaban de almohada detrás del cuello, observaba a los hermanos Sabaku ordenar sus cosas del campamento en busca de guardar todo y continuar la marcha. Gaara se veía serio como siempre, Kankuro mas animado por la buena noche de sueño pasado. En cuanto a Temari, siempre parecía más agotada que de costumbre, cuestión que Naruto pensaba solucionar y de paso, sacarse algunas sospechas que pesaban sobre su espalda.

Hacia 24 horas de la partida de Suna. Tiempo suficiente para escaparle al ejército que como mínimo tardaría un día más en notar la fuga. Habían sacado una distancia considerable viajando pocas personas en el grupo. Estaban Gaara y sus hermanos. Estaban 20 Shinobi del ANBU, y 20 Jounnin de elite. Seleccionados por el Kazekage, los demás habían sido sellados para su libre trasporte y protección.

¿Qué cómo habían sido sellados?

Naruto miró a su izquierda y la gran vasija sagrada descansaba en el tierno pasto del bosque. Había sido duro convencer a Gaara. Pero Naruto uso la mejor arma que conocía, se expuso a sí mismo para convencerlo.

Flash back:

Todo el pueblo de Suna estaba en la plaza principal. Salvo los guardias de los portones y demás ninjas en los muros, todos esperaban ver el método de escape y traslado que Naruto Uzumaki tenía para ellos. Realizó sellos y una sorda explosión antecedió la aparición de una enorme vasija color arena. Tenía el tamaño de una carpa por lo grande, se veía sólida y fuerte, mas no se entendía que pretendía Naruto con ella.

-no puede ser cierto….-dijo uno de los ancianos consejeros- esa es la….

-"La vasija ámbar de la purificación"… -añadió Naruto sonriendo- la prueba cabal del poder que supo tener el sabio Rikudou Sennin.

-pero…. ¿esa vasija no estaba en poder de Kumo? –consultó un líder de clan sorprendido

-estaba…-sentenció Naruto- pero como prueba cabal de alianza, Kumo ha cedido su posesión para salvar a Suna. (En realidad…je je je….fue Mabui quien me dio lugar para llevarme lo que me pertenece)

-¿y que harás con esa cosa? –Preguntó Kankuro- ¿acaso ves algún Hachibi por aquí para encerrar? –finalizó sarcástico

-Kumo la usaba para sellar a los Biju, ya que la vasija era la única resistente para ese propósito. –Dijo el Uzumaki sonriente- pero en realidad, la vasija no encierra a criaturas. Solamente sella el chakra en ellos. No importa cuántos chakra o almas se reúnan en su interior, mientras no sea sobrepasada en poder, la vasija puede contener a pueblos enteros.

-entonces…-indicó Gaara- tu plan es sellar a todo Suna y trasporta la vasija hacia el país del agua.

-"estás loco…"-dijeron algunos en el murmullo- "nunca lo haré…"- pensaron otros- "mis hijos no entraran a esa cosa…"- dijo alguna madre preocupada.

-que llorones…-sonrió Naruto ante los murmullos- como prueba de que funciona, le pediré a mi adorable asistente Temari que me ayude con la demostración.

La rubia avanzó seria sorprendiendo a sus hermanos, y se paró junto a la vasija. Naruto enfocó en Gaara mirándolo serio y luego habló para que todos escuchen.

-Temari entrara a la vasija, y luego la sacaré sin un rasguño. –todos estaban en silencio al ver la hermana del Kazekage prestándose a esto- si algo llega a sucederle, juro por mi sangre, que me quitare la vida aquí mismo frente a ustedes.

Todos estaban fascinados con la promesa y curiosos con el destino de Temari. Enfrentar a un poderoso ejército o dejarse encerrar en esa cosa. Era difícil confiar en un extranjero. Pero Sabaku no Temari parecía hacerlo. ¿Cuál sería el resultado?

Naruto untó un poco de su sangre en el sello que tenía la vasija. Dicha marca comenzó a brillar, la pureza de su dueño hizo al poder guardado despertar renacido. Naruto nombró a Temari, y la mujer conforme a sus indicaciones anteriores respondió al llamado. Luego una luz cubrió todo el lugar. Pudieron ver los que se esforzaron a una mujer desaparecer como fantasma y entrar por la parte superior del artefacto. Temari fue sellada, había desaparecido de la vista de todos.

-¡sácala de allí! –gritó Kankuro enojado- ¡ahora Naruto! ¡Sácala antes que algo malo le pueda pasar!

-mi idea es esperar una hora antes de hacerlo –respondió Naruto de brazos cruzados. Tengo una buena teoría y solo así puedo comprobarla.

Muchos miraron a Gaara que a pesar de sus nervios, se mostró impasible. Simplemente asintió cediendo en ese punto y juntos esperaron a que se cumpliera el tiempo designado. Utilizaron ese tiempo para decidir quiénes y cuántos ninjas viajarían protegiendo el artefacto, Naruto había indicado que debía irse a Konoha pero los acompañaría hasta mitad de camino. El horario paso al fin, Naruto apoyo su mano en el lado opuesto del sello, y tan solo dijo el nombre de Temari y un "¡Liberación!"

Una ventisca se hizo presente alrededor de la vasija y luego la luz. Segundos después, Temari estaba parada justo en donde inicialmente había estado. Muchos se abalanzaron sobre ella para ver si estaba bien. Temari los miró con sorpresa, no parecía recordar nada. Le preguntaron donde había estado, y ella dijo que nunca se había ido a ninguna parte.

-estuviste encerrada una hora…-le anunció algún líder sorprendido- ¿no recuerdas nada?

-solo a Naruto diciendo mi nombre, -respondió la chica confusa- luego yo que le contesto y ahora ustedes que me preguntan dónde fui. Una luz y sigo aquí. ¿Realmente funcionó?

Entonces comprobaron lo que Naruto había hecho. La vasija ámbar de purificación no solo encerraba a una persona. Sino que la sellaba fuera del tiempo y espacio. Ni siquiera se enteraban lo que había sucedido, simplemente quedaban guardados para siempre si no eran sacados por alguien.

Fin del flash back:

-Naruto…es hora de continuar…-anunció Gaara y todos estaban listos- vámonos.

-hasta aquí llego yo muchachos…-sonrió Naruto a los demás- lleven la vasija a país del remolino y busquen un trasporte que los lleve a salvo. Cuando por fin estén a salvo, solo inviertan el proceso de sellado como les enseñe. La vasija tiene mi sangre, con eso le ha de alcanzar para que saquen a todos de ella.

-¿te vas a Konoha? –Preguntó Kankuro serio- ¿seguro que es prudente ir solo?

-claro que si…-respondió el rubio sin problemas- ustedes tan solo pónganse a resguardo. Del resto me encargo yo. Y por cierto, -parándose y acercándose a Temari que se veía cansada- debiste ser sellada con los demás Temari-chan. Eres muy testaruda ¿eh?

-si lo soy…-sonrió ella- prefiero el viaje que estar dentro de la nada misma. Aunque…admito que será más duro de lo que esperaba. –tocándose el vientre levemente

Naruto tan solo la tomó de los hombros y la dio vuelta quedando detrás de ella. Los demás los miraban sorprendidos y curiosos. Naruto se concentró y realizando sellos puso su chakra en la espalda de la mujer. Luego que una energía azul la rodeara completamente, se fue metiendo en su espalda hasta desaparecer. Temari abrió los ojos y se sentía completamente recuperada.

-te di algo de chakra para el viaje…-dijo Naruto antes que nadie preguntara- consérvalo bien, te servirá para evitar que el niño te deje exhausta. Adiós.

Dos saltos rápidos entre los árboles y la delegación de Suna vio desaparecer a Naruto entre los árboles. Rumbo a Konoha, rumbo a su familia que esperaba por él. Naruto había dejado a Gaara y sus hermanos a salvo. Ahora tenía que ir por el resto de su familia. Vientos de conspiración lo rondaban, Naruto iría a una trampa. ¿Naruto caería en esa trampa? Simplemente no podía suceder, no contra el que todo podía verlo. No contra el hombre que evoluciono nuevamente los ojos de poder. No contra el Rinnengan de color rojo. El futuro era incierto para todos, pero no para quien podía verlo con la claridad de un sueño posible.

Fin del capítulo.