•NotitaDeLaAutora:

Habemus capitulus(?


Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Hiro Mashima. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.


Capítulo 16: Sorpresa, sorpresa.


Lugar desconocido. 7 de abril – x800 / Casa de Juvia.

Pensaba que Gray no iba a regresar después de que salió de su casa, – en silencio y con apariencia molesta –, el día que le contó todo pero se había equivocado. Gray estaba ahí, acostado en su cama, abrazando a su hijo mientras el sol rompía el alba.

Ambos estaban dormidos.

Muchas veces soñó con ese momento, imaginando que así debieron de ser todos los días desde que Azur nació pero esa dicha se la había quitado a ambos, tanto a Gray como a su hijo, y casi por propia mano sabía que regresar en el tiempo solo trastornaría todo de una manera terrible.

Quizás no pasaron las peores cosas, como el asesinato del Rey a manos de uno de sus amigos mientras intentaban huir por salvar sus vidas o la muerte de sus amigos mientras les encargaban a sus hijos pero habían llegado a casi el mismo desenlace solo que muchos años antes.

Sabía que a Lucy y a Natsu los estaban torturando, sabía que ellos estarían resistiendo y sabía que por más que quisiera no podía ir a rescatarlos sin poner en peligro a los niños. Tampoco eran como en ese tiempo, en ese tiempo los niños ya eran adolescentes que manejaban la magia a su antojo pero en esos momentos no eran más que niños pequeños.

Niños pequeños, frágiles; niños que necesitaban ser amados, queridos; niños que necesitaban una canción de cuna con final feliz antes de dormir y no una guerra.

Volteó a ver a Selene que dormía en la cama contigua a la de Azur; la veía tan pequeña y tan frágil, nada comparada a la mujer que había conocido cuando conoció a su hijo del futuro. Sabía que esa niña llegaría a ser esa mujer si su vida seguía su curso, que dominaría el poder de manejar el tiempo a su antojo con solo un parpadeo y que ella sería una de las magas más poderosas del reino pero también sabía que si la atrapaban en ese momento le harían cosas inimaginables con tal de extraer el poder dormido en ella solo para satisfacer la ambición de unos hombres.

El futuro de Natsu, Lucy y los niños había dejado de ser una opción para regresar y aunque lo fuera ellos no regresarían sabiendo que van a encontrar solo dolor, muerte y sufrimiento.

Nadie merece pasar por eso.

Salió de la habitación sin hacer ruido y se dirigió a la cocina, los niños despertarían en cualquier momento y era mejor haberles dado de comer antes de iniciar el viaje hacia el gremio al que una vez ella había pertenecido.

Gray la había convencido de eso después de que regresó a su casa. Lo había visto más calmado y supo que estaba haciendo un esfuerzo por entender todo lo que estaba pasando, ella sabía bien lo que costaba entender todo eso.

También notó la felicidad que lo había invadido en el momento en que cargó a Azur por primera vez en sus brazos y la sonrisa que se negaba a desaparecer de su rostro mientras el niño le contaba todo lo que había sido su vida, la muy escasa vida de un niño de seis años, y el poder que él tenía.

Pero también notó la tristeza de Selene a ver la alegría de Azur. La niña extrañaba a sus padres y ninguna niña, ni ningún niño, debería de crecer lejos de ellos.

Dejó de picar la fruta para el desayuno por un momento y se dedicó a ver por la ventanilla de la cocina; no dejaba de preguntarse qué pasaría entre ella y Gray. Ella seguía enamorada de él, solo le bastó verlo una vez más para sentir todo eso que solo él provocaba fluyendo de nuevo en sus venas. Tenían un hijo pero eso no quería decir que estarían juntos como siempre debieron de estar.

Entonces sintió como unos fuertes brazos se cerraron alrededor de ella y como la oprimían hacia algo que ella conocía muy bien. No dijo nada y no hizo falta que lo dijera, solo disfrutaba del abrazo que en esos momentos era lo más cercano que quizás podrían tener.

Lugar desconocido. 7 de abril – x800 / Casa de Juvia.

La había escuchado salir de la habitación mientras él se hacia el dormido abrazando a su hijo y la había escuchado preparar la comida en silencio.

Y por Dios que se estaba conteniendo.

Salió de la cama de forma lenta tratando de no despertar a su hijo ni a la hija de Natsu y se dirigió en silencio, casi como si fuera un ladrón, a la cocina.

Ahí estaba ella, parada frente a una ventana y dándole la espalda junto a la fruta picada. Avanzó despacio temiendo que ella le escuchara pero mientras más cerca estaba de ella más la parecía que estaba sumida en sus pensamientos.

Quería saber en qué estaba pensando y si esos pensamientos tenían que ver con él.

Vio su cabello, era tan azul como lo recordaba y su aroma seguía siendo el mismo que se alojaba en su mente y sin embargo se preguntaba nuevamente qué se sentiría tenerla en brazos, besarla, acariciarla y hacerle el amor.

Se acercó tanto a ella y se sorprendió de que ella no lo notara, quizás ella ya no se erizaba cada vez que estaba cerca o quizás ella ya no sintiera lo mismo que él sentía por ella y que por tantos años había mantenido alejado y oculto en lo más profundo de su cerebro.

Solo había una forma de averiguarlo.

Terminó de acortar la distancia que los separaba y en silencio pasó sus brazos alrededor de ella atrayéndola en un abrazo sorpresa. La sintió saltar un poco, tensarse y luego relajarse ante eso, como si no lo esperara pero a la vez fuera lo que más deseaba.

La giró despacio entre sus brazos y se le quedó viendo directamente a los ojos sin decir nada, esperaba que ella entendiera todo lo que era él con esa mirada porque no sabría cómo explicarlo con palabras.

Vio los ojos de ella vacilar de un lado al otro pero sin romper el contacto visual y luego la vio sonrojarse de la misma forma que ella siempre lo hacía y que él recordaba en sus noches en vela. Le pareció escuchar un – Gray-sama – pero cuando desvió sus ojos a los labios de ella los encontró inamovibles, como si no hubiesen pronunciado esa palabra.

Entonces él dedujo que el deseo de escucharle decir así había engañado sus oídos.

Quiso apartar la vista de los labios de ella y lo hizo por un instante para de nuevo volver a reparar irremediablemente en ellos; trataba de recordar a qué sabían y como se sentían pero no podía así que hizo lo que su instinto más primitivo le ordenó.

Lentamente fue acortando la distancia entre los labios de ella y los suyos mientras la tomaba por el mentón de una forma suave y extremadamente delicada, como si temiera que eso fuera uno de los tantos sueños que había tenido durante todos esos años, hasta que el beso se hizo presente.

Los labios de Juvia eran suaves y cálidos y supo que su memoria no les rendía el suficiente tributo cada vez que le recordaba la sensación de sus besos. Por un instante pensó que ella no le respondería el beso hasta que sintió como los labios de ella se movían al compás de los suyos de forma tímida y delicada mientras ella cerraba los ojos.

Cerró los ojos al sentir las manos de Juvia acariciarle el cabello y la pegó más a él consciente de que era real y de que ella estaba respondiendo el beso con la misma intensidad que él le estaba dando.

La arrinconó al mesón donde ella estaba picando la fruta sosteniéndola por la cintura sin romper el beso más que lo necesario para que ellos respiraran. Ninguno de los dos decía nada por no arruinar el momento con palabras que sobraban. Escuchó algo metálico caer al piso pero no le importó, podía caerse la casa en mil pedazos y tampoco le habría importado.

- ¿Mami? – eso fue lo único que si le importaba.

La voz de Azur hizo que se separara de Juvia o quizás Juvia lo separó de ella en un acto reflejo. Cualquiera de las dos opciones era válida ya que él no quería que su hijo los viera así.

Su hijo.

Se escuchaba tan bien y tan surreal que aún no creía que él fuera el responsable de haber ayudado a crear una vida tan frágil y fuerte a la vez.

El niño entró a la cocina momentos después y luego lo vio correr hacia donde él estaba, por un momento pensó que le iba a reclamar por besar a su mamá en un arranque de celos típicos de los niños pero se había equivocado, el niño corría hacia Juvia que lo estaba esperando para darle los buenos días.

Era la rutina de todos los días.

Atrás del niño llegó la niña, la hija de Natsu, cargando algo que le pareció una sábana pequeña hasta que fijó con detenimiento su mirada, era la bufanda de Natsu.

Magnolia. 7 de abril – x800 / Gremio Fairy Tail.

Los mellizos estaban jugando con la hija de Mirajane en el salón principal del gremio. Habían creado un fuerte con varias mesas y sillas del lugar. No entendía como era que Laxus no les decía nada.

Los mellizos estaban escalando el fuerte improvisado, se suponía que tenían que llegar hasta donde estaba Elektra, que estaba sentada en una silla hasta la cima, pero algo parecía que les impedía llegar, como una fuerza invisible que mantenía las cosas en su lugar y evitaba que ellos pasaran de la mitad.

- Elektra, eso es trampa – escuchó que Melody se quejaba.

¿Trampa? Pero si Elektra estaba sentada en la cima con una sonrisa en su rostro infantil.

- Deja de hacerlo o lo haremos nosotros también – escuchó como la amenazaba Música.

Lo perturbante de eso era que no era la primera vez que los escuchaba quejarse de que uno de los tres hacia algo que nadie veía. A veces era Música, a veces Melody y a veces Elektra.

Una vez se lo comentó a Gajeel mientras los veía jugar y escuchaba a Elektra y a Melody quejarse de que Música hacia algo que no se veía. Él le dijo que eran niños, que solo estaban jugando con la imaginación. Ese comentario la enojó por la falta de interés que había mostrado Gajeel para con sus hijos y luego cayó en cuenta de que ese comentario había sido muy extraño para salir de un hombre poco imaginativo.

Quizás él estuviera leyendo sobre cómo cuidar a los niños como ella le había sugerido.

Volvió a fijar su vista en Elektra y la vio moviendo los labios de forma casi imperceptible; puso más atención y le pareció verla murmurar algo.

- ¿Glamour aeris? – se preguntó bajito después de entender la forma en cómo se movían los labios de la pequeña rubia. - ¿Qué es eso?

Se puso a pensar en lo que podrían significar esas palabras hasta que vio a tres pequeñas luciérnagas azules pasar frente a ella y dirigirse a los niños en el fuerte. Era la primera vez que veía animalitos de ese color y a pleno día.

Por puro instinto se levantó de la mesa para seguir a los animalitos pero la fuerte mano de Gajeel la detuvo.

- Gajeel que te…

- Espera y pon atención – fue lo único que le dijo mientras señalaba discretamente a los niños en el fuerte.

Los tres niños voltearon a ver curiosos los bichitos y cada uno extendió la mano para tocar a uno; los vieron con detenimiento y luego se llevaron la mano libre a la boca, los vio susurrarle algo a su puño y luego abrirlo dejando ver una luciérnaga de un color diferente. Las de sus hijos era tan brillosas como el metal y la de Elektra era amarilla eléctrica; llamaban mucho la atención.

- Lo sabía, ¿Quién habrá venido? – escuchó hablar a Gajeel mientras el tenia puesta la mirada en las luciérnagas que volaban despacio hacia la puerta. Ahí encontró a otro niño.

Le sorprendió ver a un niño pequeño cubierto con una capucha como si se tuviera escondiendo de algo y de nuevo tuvo esa extraña sensación de que había visto esa escena antes, al igual que con las flautas de sus hijos que no sabía de donde habían sacado y que Gajeel decía que no importaba porque eran inofensivas; el niño vio las luciérnagas y las tomó con una mano libre haciendo que desaparecieran en pequeñas chispas en el aire.

Para ese momento todos en el gremio ya habían notado lo extraño del niño y los hijos de ella.

Mirajane se acercaba despacio al niño de la entrada pero los niños se le adelantaron y corrieron hacia él divertidos. Ella no entendía nada y Gajeel parecía estar riendo internamente por algún chiste que no compartía.

- ¡Niko! – dijeron los niños al saludarlo y el niño se quitó la capucha de la cabeza al saberse descubierto. Quizás esa era la idea.

Elektra lo tomó de la mano y lo llevó hasta su mamá, era notable que él fuera mayor que ella, quizás un año a lo mucho; sus hijos lo siguieron como si nada. Como si se conocieran.

- Mamá – habló la niña y empujó al niño que le hizo una mueca de molestia por tan agresivo trato – te presento a Niko.

Mirajane sonrió un poco, como siempre sonreía - ¿estás perdido? – le preguntó la albina y el niño negó. Después de eso se quitó toda la capucha quedando con una ropa peculiar y una banda que lo acreditaba como mago del palacio.

- Así que ahí estaban esos dos – escuchó a Gajeel decir y el niño lo escuchó porque lo volteó a ver y asintió hacia Gajeel que soltaba un geejee mientras se metía un tornillo a la boca.

Nadie sabía que preguntar y el niño parecía no querer ser el primero en hablar.

- ¿Gajeel? – preguntó Mirajane con curiosidad esperando a que el pelinegro le diera alguna respuesta pero el aludido solo se encogió de hombros y regresó a su sitio restándole importancia. - ¿Eres amigo de Elektra? – volvió a preguntar pero ahora al niño que se sonrojó por esa pregunta pero asintió con la cabeza.

Levy pensaba que era mudo porque no había dicho ninguna palabra.

Después de un rato le dieron de comer al niño y los demás se sentaron junto a él y le empezaron a hacer preguntas, la mayoría era si había llegado solo y como había sido el viaje desde el palacio hasta el gremio.

- ¿Recuerdas la carta que te dejó Lucy? – le preguntó Gajeel haciendo que dejara de prestarle atención a los niños. Ella asintió. - ¿La leíste?

Ella negó con la cabeza. No le interesaba leer las excusas de ella pero por alguna razón no la había tirado y se encontraba en lo más profundo de una caja en el armario.

- Deberías – Eso le sorprendió. Era como si Gajeel supiera más cosas de las que ella pero lo que la sorprendió más fue que él sacara la carta de su pantalón.

La tomó desconcertada y lo reprendió por haber revisado sus cosas, algo que a él le causó mucha gracia pero solo le dijo que tenía que leerla para entender lo que iba a pasar.

El papel estaba amarillento y viejo, tenía una mancha de humedad en una esquina y olía ha guardado. Vio lo que había escrito debajo de su nombre y no le entendió.

- ¿Qué idioma es? – le preguntó a Gajeel después de desdoblar la carta y encontrar los mismos garabatos. Nunca antes había visto una forma de escritura así.

- El nuestro – le respondió con simpleza – no es un idioma nuevo, es una carta en código. Tu eres buena en esas cosas enana – le volvió a decir así después de muchos años y lo vio levantarse de su lugar – Yo sé lo que dice. Te recomiendo que te sientes y lo leas tú.

Después de eso Gajeel llegó con los niños y se llevó a sus hijos al jardín. Elektra y el niño que se presentó como Niko lo siguieron.

Hizo lo que Gajeel le dijo y se enfocó en las palabras garabateadas. No había ninguna vocal y supo que las habían suplantado por consonantes. Le tomó 27 minutos encontrar las vocales perdidas y luego transcribió la carta a una hoja de papel.

Levy McGarden: que la música y la melodía te guíen en tu camino.

Levy-chan, no sé cuando estés leyendo esto, tampoco sé si lo tiraste y lo quemaste, es estúpido que escriba eso. Había muchas cosas que nunca te dije y quizás hoy, después de ver el espectáculo con Lisanna te habrás dado cuenta. Yo te conocía a ti, a todos, porque yo venía del futuro, uno al cual no puedo regresar debido a la fusión de cuerpos. Escapamos de ahí porque no queríamos ver a nuestros hijos morir en la cacería de magos que hicieron solo por considerarnos una amenaza. Te vi morir a ti y a muchas personas más durante los años oscuros.

Recuerdo que me dijiste que cuidara a tus hijos como míos y eso hice. Varios de los niños no sobrevivieron a eso, incluso después de que Gray se sacrificara y fuera el cebo para escapar una de tantas veces, después de que Gajeel destrozara ejércitos y de que Natsu matara al rey para quedarse con el reino y así dejaran de perseguirnos. Varios murieron.

¿Sueña horrible? Lo sé. Tú lo lees y yo lo viví.

El miedo, la incertidumbre y el temor de que nos atraparan en cualquier momento era todo lo que teníamos. Antes de que se volviera un delito ser mago le enseñamos a los niños un tipo de magia especial y perdida que encontramos en un libro de la biblioteca del gremio. No intentes buscarlo, lo destruí en cuanto puse un pie ahí.

Los niños y nosotros mismos aprendimos a usar una magia llamada Glamour, la palabra correcta después de eso desencadena la magia, es fácil de manejar, toma la forma que quieras y es poderosa, mucho.

Y después los niños fueron entrenados por unos seres que pasaron la barrera del espacio-tiempo, no te voy a decir sus nombres, tampoco intentes buscarlos, es demasiado para que simples personas como nosotros entendamos.

Les dieron a los niños el poder de defenderse, cada uno bendito por uno de esos seres que eran afines a la magia en su sangre.

Levy-chan, la magia original no es buena ni mala.

Pero ellos, los soldados del reino, se enteraron e hicimos lo que hicimos para que ellos sobrevivieran. A los ojos de esos hombres los niños eran una máquina perfecta para ejercer control sobre todo el reino.

Y mi hija, Selene, la forma de dominar el mundo.

Ella puede controlar algo que sería el sueño de muchos, viajar entre el tiempo, el que ella quiera.

Antes de que nos atraparan tomamos a los niños y la obligamos a que abriera un portal, luego los mandamos a la dimensión de esos seres.

Los que sobrevivimos a ese último ataque fuimos torturados de tantas formas que jamás te imaginarias y luego escapamos con algo que nos dejó Selene. Venimos al pasado para evitar que todo eso pase pero alteramos todo por errores nuestros, sin embargo evitamos que todo lo malo se desencadenara.

Ahora tendrás una vida feliz y larga Levy-chan, la que en mi tiempo no pudiste tener. Cuida de Música y Melody.

Te quiere, Lucy Heartfilia.

Pd. Erza y Jellal están vivos, yo les hice pasar por muertos para que ellos fueran los que se encargaran de evitar que todo se saliera de control. Fue egoísta de mi parte pero confío en que sean felices junto a Niko.

Dejó caer la carta transcrita sobre la mesa. Estaba en shock. No sabía que pensar o qué decir o cómo reaccionar por eso.

Los nombres de sus hijos estaban ahí, ella lo sabía incluso antes de que nacieran. Entonces sus ojos vagaron al final de la carta leyendo el nombre del niño que acababa de llegar.

El hijo de Erza y Jellal.

Ellos estaban vivos pero ¿Qué hacia el niño solo en el gremio? ¿Dónde estaban ellos?

- ¡Estamos en casa! – el grito de alguien a la entrada del gremio hizo que levantara la mirada. Eran Gray, Juvia y dos niños..


•OtraNotitaDeLaAutora:

Aquí un capitulo muy Gruvia(? espero que les haya gustado.

Los que comentan son mi motivación para seguir escribiendo.

Así que comenten, es gratis y les dará felicidad :P

Y ahora responderé reviews atrasados

•Eagle gold: aquí el Gruvia que te tenia intrigada, ya ves, la pasión no muere del todo. Y con la disolución del gremio en el futuro pasado si fue algo que me costó pero era algo que iba a pasar.

•Myco: ¡hola! espero que te siga gustando la historia :D

•KorinnVeles: Erza no murió, solo estaba de encubierta fingiendo su muerte junto con Jellal, pero si quieres saber, pues fue una misión falsa pedida por Lucy al gremio donde pedían específicamente que fueran Erza y Jellal. Ellos ya habían visto antes a Lucy y ella ya les había contado todo, por eso cuando ellos respondieron la misión fingieron su muerte en una explosión, pudieron no haber respondido y todo se hubiese ido al traste XD; luego ella les ayudó a cambiar de nombre, personalidad y etc. Así pasó.

•Cecejiji: aqui seguimos... disfrútalo, esto no se acaba hasta que se acaba.

•Cynthia Yeidsumi Naroshi: muchas de tus dudas las respondí con los capítulos, así que no tengo mucho que decir por aqui así que, disfruta la historia. Y ntp con leerla varias veces por perderte, yo misma me pierdo y eso que yo la escribo XD

¿Review?