•NotitaDeLaAutora:
Habemus capitulus(? después de mucha ausencia les traigo el final de la historia. Recuerden que es OC, OoC y semi AU.
Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Hiro Mashima. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.
Capítulo 21: Secuestro.
Magnolia. 2 de Mayo x800 / Gremio de Fairy Tail.
Erza se quedaba en un hotel de la ciudad. Tenía su banda de maga que servía a la corona sin gremio afiliado y eso servía para ella y su hijo que también lo portaba. El que hubiese tanta calma de parte de los del palacio la perturbaba. Necesitaba saber de Jellal.
Fue al gremio ese día con su hijo, desde que había llegado había evitado hablar con los Dreyar sobre tratar de salvar a Natsu y a Lucy pero por las tardes tenían reuniones en la casa de Gray con Levy y Gajeel. Planeaban la forma de entrar al castillo, los puntos débiles y como llegar hasta donde estaban ellos. Gray ya sabía manejar el glamour, al menos el que provocaba el sueño y la luz y eso les serviría en ese momento porque debían de entrar sin dañar a la gente. No debían de verse como hostiles.
Todos estaban ahí y ella pidió su pastel de fresas y nata que tanto amaba antes de que tuviera que ver de qué estaban hechas las Strauss.
- Esto no es bueno – se escuchó la voz de Laxus que llegaba a ellos y dejaba una lacrima en la barra para que todos vieran lo que estaba pasando.
Erza palideció al ver como ese hombre era coronado en una ceremonia oficial. ¿El rey había abdicado? Eso no podía ser posible.
"Me llena de tristeza la forma en que estas cosas están pasando. Subir al trono cuando mi amado primo y su hija descansan en la eternidad no es algo agradable. Esto solo quiere decir una cosa, los magos son peligrosos. Como mi primer acto oficial he decretado el uso de la magia como un crimen. He envidado al ejército a los diferentes gremios en búsqueda de los magos y sus hijos que deben venir a compadecer ante nosotros y para asegurarnos que no cometan más atrocidades usando aquello que ellos llaman magia, serán marcados con este collar negro que neutralizará sus poderes que han demostrado ser peligrosos para nosotros en el pasado. Si un mago se niega a venir, los soldados tienen la orden de neutralizarlo ya que así demuestra que se oponen a la paz del reino y que no les interesa la seguridad de la gente de Fiore. En cuanto a los magos causantes de la muerte de mi querido primo, Natsu Dragneel y Lucy Heartfilia, así como su complice, Erza Scarlett que durante años se hizo pasar por otra persona y espiaba para los magos, estarán siendo buscados para que vengan aquí y sean castigados conforme a los crímenes que cometieron. La paz y la tranquilidad de Fiore son mi prioridad y con estas acciones estamos a un paso de conseguir un reino prospero, saludable y pacífico."
Se escuchó el discurso de André y ella se quedó de piedra. Había matado al rey, los estaba culpando a ellos. Volteó a ver a Gray que tenía la misma cara de asombro que ella. Eso no podía estar pasando. Laxus la volteó a ver exigiendo una explicación a lo que el nuevo rey había dicho.
- Es mentira. Está mintiendo. Ellos… ellos no pudieron haber sido. Los han torturado tanto que con trabajo y se pueden mantener de pie. – Trató de explicar porque aún no podía creer lo que estaba pasando.
- Van a venir aquí. Ellos saben que ustedes eran de aquí – Mirajane estaba nerviosa. Veía a su hija que estaba con los demás niños. Se los iban a llevar a ellos por algo que hicieron Natsu y Lucy.
- Es culpa de ellos, todo siempre es su culpa. Se hubiesen quedado en su mundo y nada de esto habría pasado – habló Lisanna diciendo lo que pensaba su hermana aunque para Lisanna todo era culpa de ellos y Mirajane lo sabía. – Vete de aquí, Erza. No queremos que lleguen y nos encuentren contigo y nos acusen de cómplices.
Erza aún seguía sin poder procesar bien lo que estaba pasando y la actitud de Lisanna no estaba ayudando. Mirajane no la había calmado y Laxus estaba impávido. Seguramente él también estaba pensando lo mismo.
- Debemos irnos, Niko. No sabemos en qué momento llegaran pero Lisanna tiene razón, este es el primer gremio al que vendrán. Ustedes deberían de huir también. No sirvió de nada tanto sacrificio. – Se quejó mirando a su hijo que se negaba a moverse de ahí. Ellos tenían la memoria fresca aun de todo lo que habían pasado y no estaban dispuestos a hacerlo de nuevo.
- Leo. Ven. – Se escuchó la voz de la pequeña Selene hablándole a la llave dorada de Leo haciendo que este apareciera en el lugar. Erza lo había visto aquella vez cuando Lucy escondió a su hija y una parte de ella se alegró porque la niña iba a estar fuera de las manos de André. – No permitiré que me encuentren y me usen como un objeto. Si todo esto está pasando es porque André torturó a Yvi y consiguió la llave para venir aquí. Es la única explicación.
- ¿Quién demonios es Yvi? – preguntó Laxus exasperado olvidando que estaba hablando con una niña pequeña porque hasta donde ellos sabían era una mujer la que estaba en el cuerpo de esa niña.
- Yvi es la hija de Evergreen. – Dijo sin más dejando que ellos sacaran sus propias conclusiones. – Leo. Llévame contigo. – pidió levantando sus manitas para que él la cargara y se abriera un portal al mundo de los espíritus. – Juvia-sama, espero verla pronto. – Habló a manera de despedida y Leo entró con ella al portal.
- ¡Mami! – gritaron los gemelos al mismo tiempo yendo con Levi para abrazarla. – Nosotros nos iremos con ella.
- ¿Qué? – preguntó Levi que no podía entender lo que estaban diciendo sus hijos.
- No solo la quieren a ella. Nos quieren a nosotros. – Confesó Melody mientras miraba a su mamá y luego abrazaba a su papá que los abrazó y luego los miró asintiendo a lo que decían.
- Es por sus ojos. Ellos tienen una conexión con algo que yo no entiendo pero además del glamur desarrollaran una magia aún más fuerte. Con conciencia del futuro o no, el poder está ahí. – Le explicó Gajeel a Levi aunque ya se lo había dicho antes, solo que parecía haberlo olvidado.
Levi de nuevo abrazó a sus hijos y aceptó que dejarlos irse con Selene era una buena idea. Niko hizo lo mismo con Erza. Ella ya lo sabía porque él se lo había dicho todo al igual que Azur con Juvia y Gray que solo se limitaron a despedirse de ellos porque sabían que el mundo de los espíritus era el mejor lugar en el que podían estar.
- Electra… - Musitó Mirajane extendiendo sus manos para que su hija fuera con ella cuando ya todos los niños se habían metido en el portal. – Vámonos a casa. Hay que irnos de aquí antes de que llegue el ejército.
- No. – Respondió la niña mirando a su madre y de nuevo a su tía. – También me quieren a mí. – Habló acercándose al portal de forma lenta – Mi madre, la madre que yo conocí, ella dio todo por sus amigos, ella era buena. Mi tía también lo era. Eran las mejores personas del mundo aunque el mundo se nos estuviera yendo encima pero aquí… aquí había la paz que siempre soñamos tener allá pero ustedes no son ellas. Sé que un día despertaré y habré olvidado todo pero mientras ese día llega siento que no puedo estar con ustedes. Me hacen pensar que no me pueden proteger si no pueden siquiera ayudar a quienes trataron de evitar todo esto.
Miró una vez más a sus padres y a su tía. Ella no les había contado nada más, porque a pesar de que escucharon muchas veces las historias de todos, no les creyeron. Se quedaron del lado de Lisanna. Ya no tenía nada más que decir y entró en el portal haciendo que este se cerrara por completo.
- Electra… ¡Electra! – gritó Mirajane al ver que ya no había rastros de su hija. - ¿Cómo es esto posible? ¿Dónde está mi hija? – preguntó mirando a las magas que se quedaban quietas y calladas. Hasta a ellas les había dolido lo que dijo Electra.
- Se están protegiendo a sí mismos. Cuando el ejército llegue se los llevaran a todos o los mataran a todos. No hay opciones. Y si a ella se la llevan entonces no la van a torturar. La van a volver una máquina y tú no estrás para verlo.
- ¡Mientes! ¡Mientes! ¡Mientes! ¡Que me devuelvan a mi hija! – gritó enojada sacando una de sus formas demoniacas mientras se lanzaba al ataque de Erza que era quien había dicho eso.
- Glamour Sové – susurró Juvia y Mirajane cayó al piso inconsciente. Lisanna y Laxus que solo esperaban el momento para atacar, se lanzaron contra los que habían sido sus compañeros. Juvia solo movió su mano despacito y los envolvió a ellos con el encanto. – Necesitan dormir. Ellos lo entenderán pero debemos sacarlos de aquí.
Magnolia. 3 de Mayo x800 / Casa de Natsu.
Cuando despertaron estaban confundidos y con dolor de estómago por el hambre. Decían que dormir aclaraba la mente pero eso era exagerado sin embargo se sentían más calmados.
- Laxus… - Llamó a su esposo y este la abrazó con fuerza mientras trataba de entender lo que pasaba. - ¿Qué hemos hecho? – preguntó sintiendo la culpa recorrer por su mente.
- ¿Qué hicimos? Nosotros no hicimos nada. La loca hija de esos dos secuestró a Electra y todos parecen tan convencidos que es por su bien pero no es así. Es por el bien de ella. – Soltó Lisanna molesta después de notar en donde estaban. Como odiaba esa casa.
- Tienes razón, no hicimos nada… - comenzó Mirajane al momento en que se separaba de los fuertes brazos del dios del trueno. – No les creímos. No perdonamos. No entendimos. No hicimos nada. Nos quedamos estancados en el pasado con lo que te pasó. Creíamos que algún día serías feliz de nuevo, que seguirías con tu vida pero no lo hiciste. Te quedaste ahí, odiando gente que seguramente ahora está muerta por tratar de que nuestro mundo no se fuera al infierno. Y nosotros nos quedamos contigo.
Lisanna quedó muda por lo que le decía su hermana porque en el fondo ella sabía que su hermana mayor tenía razón.
- Nuestra hija está bien. Quizás sea como dices tú, por el bien de Selene, pero al menos, si todo nuestro mundo se va al carajo ella estará bien. – Habló sentándose en un mueble viejo que tronó por su peso – Ahora ellos deben de estar tratando de salvar lo que nos queda de futuro y nosotros estamos escondidos. Tal vez ayer fue el último día que los hayamos visto. Tal vez debimos de ayudarlos todas las veces que lo pidieron. El abuelo así lo hubiese querido.
•OtraNotitaDeLaAutora:
Es el penúltimo.
