Volver actualizar despues de mil años y pedir perdón por tanto retraso. Lo siento a todos los lectores pero estare subiendo el epilogo de este fic y tratando de actualizar tierra de traidores en los próximos días. Lamento la espera.
PD: para los que consultaron sobre mi fic "fuerzas de la naturaleza", empezare a subirlo capitulo a capitulo en breve. Saludos.
CAPITULO 33: LA PALABRA DEL MAESTRO, PARTE II
Sentado frente a su escritorio bebió su té de hierbas suavemente. El cuartel militar del país del fuego ya había sido reorganizado para los altos mandos. Desde ese lugar fortificado, a pocas cuadras de la zona donde el señor feudal y su familia tenían sus propiedades, el general Mifune había recibido todos los reportes de sus capitanes sobre el adiestramiento de tropas que se llevaba a cabo en los campos aledaños. El ejército estaba prácticamente listo, a excepción de los mensajeros que habían sido enviados a toda prisa, para advertir a Konoha que se preparara para servir al nuevo Shogun.
Mifune observaba los mapas y sus conocimientos sobre los terrenos del país de hierro eran fructíferos para trasladar a las tropas de un punto a otro rápidamente. Dominaba las carreteras interiores que conectaban a los países elementales. Kumo e Iwa por el este. Konoha desde el oeste y Suna aislado en el norte. En la zona sudeste del mapa estaba el puerto que conducía al mar para llegar a Kiri. Sin dudas lo mejor que podían hacer las tropas era tomar todos los terrenos del continente para luego asediar la isla. Sería una larga campaña, no había duda que los ninjas resistirían entregarse luchando hasta el último hombre.
A Mifune no le satisfacía enfrentar a los antiguos aliados, pero si quería conservar el poder que había ganado para buscar el equilibrio de los países, tenía que actuar duramente si la ocasión lo requería. Se dijo que era lo mejor, conducir los destinos del ejército del Daimyo. Preferible que se haga bajo las normas samurái, y no conducida por tipejos despreciables como el comandante que había llevado tropas a Suna para destruirla.
Suna….
¿Dónde estabas refugiándose los aldeanos de esa aldea? ¿Dónde estaban los ninjas? Las dos posibilidades que se le ocurrían al general eran igual de malas. La primera era que Gaara de la arena tuviera espías en altos puestos del país del fuego. Saber lo que iba a sucederle hizo que adelantara el exilio y pusiera a los suyos a resguardo. Espías entre los hombres del feudal, mal presagio.
La segunda posibilidad le preocupaba de igual manera aunque no tenía pruebas de ello. Que las aldeas ninja se hubieran reunido nuevamente bajo un solo estandarte. Que sabiendo las intenciones del Daimyo, pensaran en presentar batalla campal. En este caso, Mifune aventura una larga y penosa sangría bélica que si bien tenía todo para obtener la victoria por cuestiones de recursos y provisiones, causaría un gran cráter en las sociedades como eran conocidas actualmente.
-señor…-un hombre golpeó la puerta del despacho y ante el consentimiento del ocupante ingresó con un pergamino en la mano- tenemos noticias contradictorias.
-¿Contradictorias?
-se enviaron dos mensajeros a por las tropas de Konoha, pero fueron encontrados muertos en los bosques del fuego. –El hombre se puso aún más rígido para completar la frase- creemos que fueron atacados desde adentro.
-¿ninjas de Konoha también? –El mensajero asintió serio ante la pregunta de su líder- ¿acaso será posible que…?
Mifune se puso de pie y fue a un pequeño librero que guardaba algunos documentos. Buscó en preciso uno, lo abrió y releyó el material gravemente. Minutos después, no pudo contener la sonrisa irónica. El pergamino enviado hacía tiempo por la familia Uzumaki ahora tenía más sentido. Mifune solo pudo sentirse más tranquilo cuando se figuró exactamente lo que había ocurrido en Suna. Y si su intuición no le fallaba, sería lo mismo cuando invadieran otras tierras.
-señor….-le llamó el subordinado- ¿Qué hacemos con los mensajes que no llegaron a Konoha? ¿Acaso debo enviar gente con escolta?
-no Hiruto…-negó el líder- prepárate para partir al norte, conduciremos el ejército hacia Sunagakure. Tomaremos el país del viento para pacificarlo definitivamente. Konoha puede esperar.
El subordinado hizo una reverencia y sin entender que causaba la sonrisa irónica de su señor, se fue para alistarse junto a las tropas. Pronto comenzaría la guerra, debían estar muy atentos ahora que Konoha parecía no enviar refuerzos para luchar.
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La luz se extinguió, y con ella la batalla había llegado a un abrupto final. El brazo izquierdo de Madara estaba enterrado hasta el codo, en el hombro izquierdo de Naruto. Mako Uzumaki había usado su chakra en forma de barreras para igualar a Sunsanoo en el último instante. Madara en tanto había fallado el golpe al pecho de Naruto, solo por el Uzumaki había golpeado con su Rasengan el costado del brazo con el que Madara había atacado. El Rasengan no fue hacia el cuerpo del Uchiha, fue a su codo para redirigir el golpe mortal hacia una zona menos peligrosa.
-cretino…-susurró al oído de Naruto el Uchiha, ya que estaban prácticamente abrazados- salvaste tu corazón al costo de fallar el Rasengan- pero ahora yo…
Intentó sacar su brazo y no pudo. La barrera creada por Mako y el Sunsanoo se había cruzado manteniéndolos pegados uno al otro. La mujer Uzumaki había detenido la espada espiritual del Sunsanoo con sus dos manos desnudas, casi como si estuviera rezando con el filo enemigo entre sus palmas. Madara quiso soltarse de esa especie de traba. Lo intentó con más fuerzas al notar que Naruto no se movía. Entonces escuchó la voz grave de su rival herido.
-mi padre….su Rasengan….hizo lo que tenía que hacer para salvar mi cuerpo….-dijo Naruto apenas sin que Madara entendiera mucho- y mi madre…
¡Chasss! ¡Chass! ¡Chasss! ¡Chass!
Madara se separó levemente, mirando a los ojos a Naruto. La sorpresa en los negros ojos del Uchiha se hizo evidente con el dolor insoportable. Su Rinnengan se fue, el Sunsanoo desapareció destruido su invocador desde adentro. Unas 6 cadenas de chakra celeste se creaban del cuerpo de Naruto y atravesaban al indefenso Madara por varios puntos vitales. Desde cerca, a quemarropa.
-y mi madre….-dijo serio el pelirrojo- me protegió con su amor. Porque sus cadenas no destruyen, sino que salvan al mundo, de Uchiha Madara.
Flash back: en el entrenamiento con Mikato Uzumaki
-quiero las cadenas….
-¿Por qué?
-me dijo que eligiera con el corazón, -sonrió Naruto recordando su pasado- mi Ka-san usaba cadenas.
-oh…-sonrió el pelirrojo como si no supiera- Kushina Uzumaki, anterior jinchuriki no Kyuubi. Su chakra se adaptaba perfectamente a este estilo. Tenía la especialidad de mesclar sus armas selladas con su elemento afín. Estas técnicas solo forman armas de chakra puro, tu madre podía hacerlas de chakra tipo Futon. Impresionante.
-quiero hacerlo como ella…-sonrió contento Naruto- así siempre estará conmigo.
-a trabajar entonces mi estudiante
Fin del flash back:
-he perdido…-dijo devastado Madara y la sangre brotaba por sus labios- he perdido…teniendo todo para ganar.
-has perdido, porque nunca estuviste dispuesto a todo para ganar. –Respondió la voz de Mako desde el espíritu rojo que protegía a Naruto- eres un cobarde que se dice listo fingiendo una derrota. Pero nunca vencerás ya que tus peleas, son solo para tu beneficio. Supe que usarías tus ojos para protegerte, porque no estabas dispuesto a morir para ganar.
Madara cayó de rodillas y las heridas brotaban en rojo manchando las cadenas. El Uchiha apenas se sostenía por obra de los mismos elementos atravesándolo.
-no me destruyas…-dijo suavemente Madara- si lo haces….nunca alcanzaras el poder máximo de los ojos. Nunca podrías usar con total libertad el Izanagi. Nunca podrás revivir a…
-¿Aun no lo entiendes verdad? –Sonrió débilmente Naruto- Rikudou nos atacó a ambos al comienzo. ¿Lo recuerdas?
Flash back:
Naruto quedó muy sorprendido, miró a Madara tirado en el suelo recuperándose apenas, y luego observó al misterioso hombre que le dijo:
-esto también es tu culpa….-apuntándole con la palma izquierda hacia Naruto
Fin del flash back:
La mirada de Madara pareció como si recordara el suceso. Naruto entonces sonrió apenas y continúo:
-Rikudou me atacó a mí también, porque la primera vez que peleamos tú y yo, también obtuve la victoria. Pero al tomar todo el poder, en lugar de mantener el equilibrio generado, reviví a todos inyectando sin querer los Kekengenkai en el mundo. Tu aportarte el poder, yo aporte la estupidez.
-el ciclo de odio….-dijo desvaneciéndose Madara derrotado- es…tu…culpa…..que irónico.
La voz de Mako ya no se escuchaba en el interior de Naruto. La maestra había usado todo su poder para contener al Sunsanoo rival. Desapareció y una pequeña risilla se escuchó al final. El Uzumaki notó que su cabello había vuelto al color rubio nuevamente. Estiró su mano hacia el cuerpo inerte de Madara Uchiha y todo comenzó a brillar intensamente. Ya no tendría el poder de ser casi inmortal. Pero en el cuerpo de su contracara yacía un poco para una última cosa. Lo único que Naruto podía hacer por el mundo que trataba de proteger, cumplir sus promesas. Cumplir la promesa de Kushinada Uzumaki.
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En el destruido valle del fin, los monstruos con colas se vieron liberados de la cadena que los apresaba al Gedo mazo. Su chakra había dejado de ser consumido por la estatua que comenzó a apagarse como una vela. El brillo constante de blancos y negros se consumieron mientras los Biju rodeaban a la criatura atrapada. Finalmente, Gedo mazo comenzó a agrietarse, a resquebrajarse hasta quedar fracturado en varias zonas de su poderoso cuerpo.
-Kurama…-susurró Sachibi al lado del zorro- ¿Qué está pasando?
-la batalla terminó…-dijo solemne el nueve colas- hay un ganador, o muchos….dependiendo quien haya dado el golpe de gracia.
Sakura observaba todo desde afuera del círculo de chakra que rodeaba a los Biju. Al escuchar las palabras del zorro se puso alerta para ver a Naruto. Rogaba que fuera el quien saliera de ese lugar, que ya no fuera más Uchiha Madara. Las criaturas no parecían inquietas como ella, tal vez porque admitían que tuvieran el poder que tuvieran, dependían del ganador de ese cruento combate interior, para dictar los destinos de todos.
Finalmente la cabeza de la estatua se desplomó frente a las patas del Kyuubi. El resto del cuerpo no tardó en convertirse en arena que arrastrada por el viento se fue disipando. En el centro de los Biju estaba parado Naruto Uzumaki. Sus ojos cerrados, su cuerpo sangrando por varios sectores, su chakra de un poderoso brillo negro exhibía un poder fuera del mundo conocido. Las criaturas sintieron escalofríos al ver como esa fuerza negativa emanaba del antes cálido Naruto Uzumaki. Pero no era lo que creyeron por fortuna. El vencedor no era el dueño de ese poder, sino los últimos resquicios de aquel que había muerto definitivamente.
-amigos míos…-sonrió apenas Naruto abriendo sus ojos suavemente y allí podían ver el Rinnengan rojo- usando la fuerza que ahora puedo absorber del ambiente, usando los últimos destellos del poder negativo de Madara, solo necesito del chakra combinado de los nueve Biju. Tan solo un Izanagi para lograr la paz del mundo. Para dejarle a los humanos las decisiones del futuro, para sepultar eternamente el poder de los seis caminos.
-¿NUESTRO CHAKRA? –Gruñó Kyuubi apenas- ¿ACASO ERES NARUTO?
-usando el modo Sennin te pedí muchas cosas amigo mío…-señaló sonriendo el rubio- porque Madara no podía escucharlas. Ahora te pido, que confíes tu poder y el de tus hermanos una última vez. Prometí liberarlos a todos, pero no puedo protegerlos de aquellos humanos que aun buscarían el poder de un Jinchuriki. A menos…
-¿QUE PLANEAS HACER VIEJO? –dijo Kurama confundido por la similitud con el viejo sabio que había adoptado Naruto en su combinación de gestos y chakra con Madara
-soy Naruto Uzumaki amigo…-sonrió tranquilo el rubio- mi sangre ha vuelto a ser sellada y esta vez será para siempre espero. Pero a pesar que la maldad de Madara me impulsó a matar, violar y manipular….la triste realidad es que también tengo un precio que pagar por esto. Porque aquel que se queda sin hacer nada ante la maldad, tiene también culpa de ella.
-TU NO NOS DEBES NADA NARUTO…-indicó Hachibi- NOS HAS LIBERADO Y DEBES USAR LO QUE QUEDA DE TU PODER DIVINO PARA MANTENERTE VIVO. TE PRESTAREMOS CHAKRA PARA QUE TE CURES Y…
-no usare mi última oportunidad de un mundo mejor por solo una vida, aunque esa vida…sea la mía.
-CON ESAS HERIDAS Y EL AGOTAMIENTO DEL IZANAGI….-interrumpió el Rokubi- ESTARAS MUERTO EN POCOS MINUTOS.
-si ahora muero o sobrevivo nada cambiara. –dijo el rubio poniéndose serio- he protegido a mi familia llevándola lejos de la guerra. Pero aquellos que intentan acabar con el camino del Shinobi, temerán el poder de los seis caminos. Nunca dejaran de cazarnos, nunca nos dejaran en paz a los ninjas, nunca los dejaran en paz a ustedes los Biju.
-¿ENTONCES QUE PROPONES HACER? –atizó la charla Sachibi- POR QUE TIENES RAZON AL PENSAR QUE JAMAS DEJARAN LOS HUMANOS DE BUSCARNOS, AUNQUE NOS FUERAMOS AL FIN DE LA TIERRA.
-una solución es todo lo que queda…-sonrió triste Naruto- mis amigos, mis hermanos, mis hijos…-los Biju sentían el corazón encenderse ante esas palabras llenas de amor- los quiero tanto, les pido perdón por tantos años de sufrimiento. Fui un cobarde en otra vida, incapaz de soportar el daño que había causado el Juubi. Incapaz de soportar mi condición humana, de sobreponerme a que simplemente soy un humano, y ningún poder adquirido me hará más elevado.
-NARUTO….TU….-dudaba el Kyuubi sobre lo que estaba por hacer- ¿QUE NUEVA ESTUPIDEZ ESTAS POR HACER?
El rubio sonrió, Kurama siempre había sido su "hijo" favorito. Siempre había sido quien más cercano había estado a su corazón. No era que no amara a los demás Biju, después de todo él les había otorgado la vida después del Juubi, pero Kurama era especial. Podía suponer lo que haría Naruto, había vivido demasiadas cosas en el interior de su cuerpo.
-un poder que existe para tentar a los mortales, solo puede ser apartado de dos formas. –Dijo Naruto apenas- o lo destruyes para siempre, algo que con la rencarnación de mi alma es imposible de lograr, o….simplemente…
-NADIE SABRA…QUE RIKUDOU SENNIN HA EXISTIDO JAMAS…-bajo la vista solemne Ichibi que había estado en silencio todo el rato- PARA NO SER PERSEGUIDOS, HARAS QUE LOS HUMANOS DEL MUNDO OLVIDEN QUE ALGUNA VEZ EXISTIMOS LOS BIJU.
-¿ERA POR ESO QUE ME HAS PEDIDO LOS LLEVE A TODOS A UNA ISLA DESIERTA? –preguntó Kyuubi comprendiendo- ¿ERA POR ESA RAZON QUE NO TE PREOCUPABA SI TU NOMBRE SE HUNDIA EN LA MISMA PORQUERIA QUE EL DE UCHIHA?
Naruto no respondió, simplemente los dejó hablar, les permitió descargar la angustia que sentían. Los Biju no podían entender como este humano, como esta versión joven del viejo sabio, estaba dispuesto a sacrificarse para dejarlos libres del ciclo de odio. Pero peor aún, no solo iba a morir solitario y joven. Sino que ni su nombre quedaría para las futuras generaciones. Naruto Uzumaki, aquel que nunca tuvo nada, aquel que luchó a brazo partido por el reconocimiento de todos. Aquel que soñaba con ser conocido en todas las aldeas del mundo. Ahora entregaba su bien ganada fama, su vida y sus poderes divinos por un poco de paz real.
-¿Y SI EL FEUDAL NO SE CONFORMA CON TENER TODO EL CONTINENTE? –anunció Kurama desconfiado de la idea, e inconscientemente trataba de convencerlo para que no lo hiciera- ¿COMO PROTEGERAS A TU FAMILIA? AL MENOS LA AMENAZA DE UNA NUEVA APARICION DEL SABIO PODRIA…
-¡ese fue mi error la primera vez! –Gritó Naruto serio- ¡no pude resistirme al olvido! ¡Quería ser recordado por derrotar al Juubi! ¡Quería ser recordado por mis hijos, y por los hijos de mis hijos! Pero solo guerras y sed de poder he engendrado con ese egoísmo. Al final en esta vida como Naruto Uzumaki, he pagado todo el mal que hice aun sin quererlo o reconocerlo. Así es como el equilibrio de la naturaleza me ha castigado, por intentar tomar el poder que no puedo comprender con el corazón. Por tratar de ver al futuro, y conocer decisiones que no estaba preparado a comprender.
Naruto estiró su mano a los trozos de la estatua Gedo mazo. Las cadenas selladas que habían aprisionado al monstruo comenzaron a brillar intensamente. El sello de los 10 trigramas volvió a elevarse y rodeó a los 9 Biju como un círculo protector.
-el sello Uzumaki los protegerá de Izanagi. –Anunció Naruto y su poder se elevaba como una llama alrededor de su cuerpo- necesito que me presten su chakra una última vez. Hare olvidar a los humanos del mundo que Rikudou Sennin, Uchiha Madara, Naruto Uzumaki y los 9 Biju alguna vez han existido.
-MORIRAS NARUTO…-señaló Kyuubi negando con un gesto molesto- TUS PROMESAS TE DARAN MUERTE.
-no voy morir nunca…-sonrió el rubio dando un giro y mirando un rato a cada Biju- porque ustedes me tendrán siempre en sus corazones. Me recordaran, y en la sangre de mis hijos viviré para siempre. Mi pequeña Miroku-chan ya ha puesto su sangre para mantener el sello del remolino activo en toda la nueva aldea. Ellos estarán bien, sus mentes no sufrirán la perdida, sus corazones no sentirán temor o congoja. No van a extrañarme sino me recuerdan, pero siempre estaré en su sangre. Esa es la promesa hacia mis maestros, esa es la forma que tengo para honrarlos. El remolino ha vuelto a renacer.
Hachibi dirigió una mirada descuidada a su espalda, el Kyuubi atrajo sus ojos a ese punto y por fin recordaron a Sakura Haruno a pocos metros del lugar. Ella era médica, no lo iba a dejar morir. Pero estaba débil y cubrir los faltantes de chakra en Naruto era imposible para una humana común. Sin embargo, con la determinación suicida con la que enfrentó a Madara para usar el sello de 10 trigramas, ella seguramente lo intentaría y seria su muerte segura.
-La pelirosa está a pocos metros –susurro bajo Kyuubi- en cuanto pueda entrar a este círculo intentara salvarte. –lo miro a Naruto fijamente y trato de que no hiciera el jutsu porque no quería verlo morir- ella se va a sacrificar por ti. Lo veo en sus ojos.
-No lo hará Kurama….-desdeñó Naruto- el Izanagi va a borrar todo recuerdo que ella tenga de mí. Simplemente lleven mi cuerpo con ustedes, aléjense de aquí apenas todo termine. Sakura-chan nunca sabrá lo que realmente hacia aquí en primer lugar. Es la única solución para mantenerla a salvo. A ella, y a todos.
Las criaturas finalmente obedecieron a su "padre". Sentían un inmenso dolor al darle ese chakra que terminaría por matarlo. Pero era una decisión tomada, y Naruto igualmente iba a morir lo hicieran o no por sus heridas. Los Biju cedieron sus chakra que se reunieron en el cuerpo de Naruto justo en el centro del lugar. Alrededor de las enormes criaturas el sello Uzumaki parecía un pergamino de luz que rodeaba el perímetro para impedir que el Izanagi afectara la mente de los que yacían adentro. De pronto, los ojos de Naruto de un intenso rojo sangre, brillaron y las marcas de los 9 aparecieron en sus pupilas completando el poder de los seis caminos. Solo tenía un poco de lo que Madara fue, todo podía cambiar el mundo una última vez.
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El en el antiguo país del agua, la joven hija de la sacerdotisa Shion reposaba en una tienda preparada por sus guardias. Habían sido demasiadas cosas juntas como para no agotarla completamente a pesar de ser una joven muy vital. Además, había aportado su sangre para crear los sellos Uzumaki que los Shinobi de la ex aldea Kiri habían usado desde hacía muchas horas. La niña peinó su largo cabello color dorado sentada frente a un espejo, y el sueño comenzó a vencerla. Su madre aún estaba demasiado ocupada con los constantes arribos de personas en el puerto cercano. Shion no solo tenía el respeto de su propio pueblo, sino también la confianza reconocida en todas las aldeas por ser una vidente. Sus poderes mentales eran extraordinarios, sus ojos podían ver más allá de lo evidente.
Por eso Miroku estaba solo acompañada por dos damas que constantemente la seguían a donde fuera. Desde su nacimiento había sido protegida como toda una princesa. Era el tesoro más valioso de la ex aldea del demonio, y todos sus habitantes lo sabían muy bien. Ella sería la líder luego del retiro de su madre. Sin embargo, Miroku había heredado mucho más que las obligaciones de su progenitora. La joven era mucho más amable y simpática con sus ayudantes. Tenía esa gracia natural que solo poseían los ángeles. Miroku además demostraba una inteligencia fuera del promedio, era muy niña aun, pero siempre acompañaba a su madre Shion en cada paso diplomático. A pesar de su corta vida, había visto demasiado, incluso al punto que sus ojos ya tenían las capacidades de su madre, aunque no tan desarrolladas. Miroku estaba destinada a superar a su antecesora.
-Oto-san…-susurró bajito soltando el pensamiento
Su madre Shion le había explicado que ella tenía un raro privilegio. Nunca, ninguna sacerdotisa de la aldea del demonio había conocido a su padre. Solo Miroku había podido, porque generalmente los que habían fecundado a las sacerdotisas siempre morían incluso antes que la niña fuera dada a luz. Miroku sin embargo disfrutó sus primeros años con su padre. Sentía una afinidad tan fuerte con Naruto como ningún hombre le producía. Él estaba en su piel, detrás de cada muro, en cada sonrisa amable de un aldeano común. Miroku era muy niña, pero pronto comprendió que el cariño de Naruto era muy diferente al de otros padres. Generalmente los hombres, sobre todo los guerreros eran pocos demostrativos. Eran signos de debilidades mostrarse amables con las mujeres. Pero su Oto-san no lo entendía así. Siempre fue muy dulce con ella, le compraba cosas, le traía obsequios de sus viajes. Siempre alguno de sus clones la visitaba cuando las misiones lo ponían a pocos kilómetros de la villa del demonio. Miroku había sentido siempre que su padre la cuidaba, aun sola en el bosque, acompañada por la guardia personal de su madre, en un pueblo, en el medio del templo donde antes vivían. Siempre su Oto-san estaba con ella.
-vuelve conmigo Oto-san…-volvió a susurrar mientras se acostaba en una cama preparada para ella- Oka-san te necesita, yo te necesito. Vuelve a casa conmigo.
Sus ojos se cerraron lentamente, tenía tanto sueño, necesitaba ver a su padre para estar tranquila. Su mente se fue al mágico mundo de sus sueños dorados. En ese mundo no había guerra, en ese mundo no había dolor. Ella solo quería estar con su padre. Ella quería con toda la desesperación del corazón volver a verlo. Saber que estaba bien, saber que era feliz, que volvería a sonreír.
"abrió los ojos suavemente, sentía una calidez extraña para estar en su sola cama. Abrió sus ojos violáceos y encontró un bosque verde donde la vida refulgía como energía en bruto. Se sintió tan bien, tan cuidada, tan protegida. ¿Dónde estaba realmente? ¿Qué sueño la había traído a este lugar desconocido? Sintió la calidez en su espalda, alguien acariciaba sus cabellos lacios y dorados con la ternura que Miroku solo conocía en dos personas. Una su propia madre a la que todos conocían, y la otra era la dulzura tan secreta como personal de su padre.
-hola cariño…-escuchó su voz inconfundible en el lóbulo izquierdo.
-Oto-san….-sonrió adormilada y recostada en el pecho de Naruto se giró levemente para verlo hacia arriba- Oto-san has vuelto conmigo. ¿Esto es….un sueño?
Naruto sonrió, ella veía como el realmente era. Cabello rubio y ojos azules. Acarició a su bella hija mayor y se sintió en paz. Ningún sacrificio sería suficiente para mantenerla a salvo. Miroku fue la idea feliz en un tiempo de sangre, odios y guerras. Miroku fue su escondida felicidad, la vuelta a lo que Naruto siempre fue. Tenía que agradecer a Shion haberse cruzado en su camino muchos años antes. Tenía que agradecerle haberse propuesto para tener una bella hija con el como padre. Naruto tragó duro, este momento dorado seria lo que más le dolía sacrificar. Ya no estar más para Miroku así como para cada hijo repartido en la aldea del remolino.
-Oto-san, sé que es usted… -se acurrucó la niña al pecho del hombre- no es un sueño, no completamente.
-así es mi bebé…-le sonrió el triste- he usado mi poder para venir a tus sueños. Te ves tan hermosa como un ángel. No puedo creer que sea culpable de que hayas nacido.
-Oto-san…-se sonrojó la niña- usted siempre dice esas cosas. –Su bello rostro surcó la preocupación- ¿Cuándo volveré a verlo? ¿Cuánto tendré que esperarlo? Quiero que no se aleje nunca más de mi lado.
-Miroku-chan…-dijo tratando de mantener la sonrisa fingida- lamento mucho haberte dejado abandonada. Pero tenía cosas que hacer para mantener mis promesas. Para estar seguro que tú podrías vivir en paz.
-vuelve a casa Oto-san…-reclamó la niña- no puedo estar un minuto más sin verlo. Mi cuerpo, mi corazón explota de felicidad cuando estoy junto a usted.
-lo sé cariño…-dijo él, dolido por dentro- por eso tu sangre es tan importante para atar los lazos de la aldea. Serán tus hermosos sentimientos quienes guiaran a nuestra familia. Tu Oto-san ya ha cumplido con su parte de este camino. Solo vine para estar contigo una vez más, era el deseo más puro de mi corazón.
-No….-dijo la niña preocupada ante los gestos de su padre- usted no va a volver conmigo. ¡No no no! –Golpeó con su manitas el pecho de Naruto- ¡no me abandone! ¡Usted dijo que después de este viaje estaríamos juntos! ¡Lo prometió!
-por eso he venido…-susurró acariciando el rostro de la pequeña del cual brotaban tiernas lagrimas- no llores mi princesa dorada. No me hagas más difícil lo imposible.
-si usted muere no podré soportarlo…-reclamó la niña- Oka-san morirá de angustia si usted no regresa. ¡No se atreva a dejarnos solas!
-mi preciosa…-respondió dolido Naruto y una lagrima se le escapó sin poder contenerla- eres mucho más de lo que merezco como padre. Yo perdí a los míos antes de saber amarlos. Ellos siempre pensaron en mí, pero me hubiera gustado disfrutarlos por algún tiempo. He venido a tus sueños para dejar parte de mi chakra. Es la forma que los sellos que llevan mi sangre queden atados a tu suerte. Siempre estaré en tu alma…
-no puede abandonarme…-sollozaba la niña- yo voy a morir extrañándolo.
-no lo harás…-Miroku se enjugó las lágrimas y miró a su padre para comprender- porque mi último poder hará que todos olviden quien soy. Tu padre solo será una sombra sin rostro, no vas a quererme, no vas a extrañarme. Nadie me recordará, ni le dolerá mi muerte. Vivirás días nuevos, y finalmente serás feliz.
La mente de la joven comenzaba a inundarse con las imágenes de los momentos vividos junto a su padre. Cuando caminaban de la mano por un campo de flores. Cuando la llevaba en brazos yendo junto a su madre para comprar simples alimentos en un pueblo. Cuando le trajo un collar creado con su chakra, hermosas joyas de pureza. Cuando le leía cuentos o le contaba historias ninjas antes de dormir. No, si algo era más cruel que no tenerlo nunca más junto a ella, eso sería hacerla olvidar todos los momentos felices que había vivido junto a él.
-nunca te podré olvidar…-dijo con firmeza- porque no lo deseo.
-no tienes elección, -respondió el rubio guerrero- será lo mejor para que no sufras.
-tal vez tu poder pueda hacer olvidar a todos, -señaló ella convencida- pero conmigo no va a funcionar. Porque estas dentro de mi corazón. Detrás de cada árbol, cuando el viento sopla, cuando mis ojos miran hacia el futuro o al pasado. Siempre esta Oto-san conmigo. No deseo perder eso. Apártame de ese poder, porque si no hallare la forma de recordarte.
Tanta decisión en esa niña tan joven. Tanta determinación para luchar contra lo invencible. Definitivamente era su hija. No había dudas que la sangre era un poder más allá de la comprensión mortal. Naruto no quería hacerla sufrir, pero comprendió que la muchacha hablaba con la verdad al decir que buscaría la forma de recordarlo. Sus ojos podían ser el camino, y eso la haría sufrir aún más cuando no comprendiera las razones de esa amnesia. Tal vez todas eran simples excusas, tal vez Naruto resignaría el valor y recuerdo de todo el mundo ninja. Pero también deseaba que alguien, aunque solo fuera una persona tuvieran la capacidad de recordarlo. Porque los hombres mueren cuando los mata el olvido. Entonces Naruto siempre vivirían en el corazón de los Biju, y en su hija amada. La futura líder espiritual de la aldea del remolino. Entonces Naruto sonrió sinceramente, con todo el dolor del mundo ahora estaba más que seguro de lo que debía hacer. Su pequeña Miroku podría cargar con toda la aldea cuando creciera. No podía estar más orgulloso de ella. La abrazó con suavidad, y aspirando su perfume de flores recitó gravemente el efecto de Izanagi:
-"el aroma de mi hija es como la brisa de los campos bendecidos por los dioses. Que el mundo olvide la leyenda de Rikudou Sennin, que el mundo extravié su memoria a Madara Uchiha, que para siempre pierdan memoria de quien fue Naruto Uzumaki. Que los nueve señores Biju sean olvidados y con ellos los cuentos sobre Jinchuriki. Que la paz del mundo ya no conozca la intromisión de los seis caminos. Que se pierdan los documentos y se extravíen los grabados. Que las almas del otro mundo nunca puedan dar testimonio de lo que ocurrió en este mundo. Que todo ninja de Konoha e Iwa tenga en su mente refugiarse en su nueva casa, la aldea del remolino. Y que viva Naruto para siempre en el recuerdo y alma de Miroku Uzumaki, la hija de mi sangre que amo con todo el corazón".
Mientras las palabras de Naruto surgían, en el mundo las personas comenzaban a olvidarlo para siempre. La estatua de Madara Uchiha en el valle del fin se derrumbó ante el recitado y los gravados ocultos en el refugio Uchiha se desvanecieron como si nunca hubieran existido. La mente de las personas fue moldeada, las madres de los niños Uzumaki configuraron otro padre para sus embarazos. Los que lo admiraban, los que lo odiaban, los que le temían. Todos los recuerdos relacionados con Naruto o Madara fueron borrados o remplazados por la reconstrucción imaginativa de cada persona. En la aldea de la hoja y en la aldea de la roca los ninjas sintieron el irresistible deseo de viajar a su nuevo hogar. Pesaba las amenazas de guerra con el feudal del fuego y todos los ninjas se estaban instalando en una sola y gran villa Shinobi.
Miroku podía ver como todos los cambios sucedían en una serie de imágenes frente a sus ojos. Abrazada a su padre observaba al mundo moldearse como arcilla. Sentía un gran temor a lo que estaba sucediendo, temía olvidar a Naruto Uzumaki como todos lo harían. Pero su padre era hombre de palabra, si ese recitado había apartado su mente del poder inmenso de Izanagi, ella no olvidaría jamás. Finalmente sus ojos se cerraron, cansada por las luces que destellaban y acurrucada en los brazos fuertes y amorosos, pudo sentir el tibio beso en su frente. Su padre se marchaba de ese lugar, pero para siempre viviría eterno en el corazón".
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En el monte de los ermitaños. Los sapos Shima y Fukusaku observaban atraves de un manantial todo lo que había acontecido en la tierra desde que comenzó la pelea final hacia muchas horas. Estaban en el templo del ermitaño más viejo y sabio de todos. El anciano sapo apenas podía ver pero su sonrisa se ensanchó ante los cambios que el mundo sufría. Era como una capa de luz que había surgido con epicentro en los Biju y que se fue extendiendo por el mundo cubriendo a todos con sopor del Izanagi irresistible. Pronto también llegaría al monte sagrado, el que usaran energía natural o no era inútil. Ese poder era una combinación perfecta de todas las fuerzas reunidas en un solo punto de inflexión. Rikudou era quien había enseñado a los primeros sapos ermitaños sobre la energía natural. La leyenda que rezaba al elegido luchando contra el enemigo de ojos poderosos había sido escrita de puño y letra por el propio sabio. El poder de la energía natural que los sapos habían custodiado hasta que devolvieron ese conocimiento a Naruto Uzumaki, era un sendero que estaba marcado por el antiguo sabio de los seis caminos. Había visto el futuro mucho tiempo antes que sucediera.
El anciano Fukusaku nunca había estado de acuerdo con Naruto y sus planes contra Konoha. Sentía la corrupción de Madara corroerlo paso a paso. Por el viejo ermitaño de la montaña le había prohibido tomar cartas en el asunto. Le había bloqueado cada intento de ayudar a las personas que caían como moscas ante Naruto. Finalmente le había prestado a los sapos de la familia Gama para trasportar a la gente. El viejo ermitaño sonreía casi ciego y senil al comprobar, lo que mucho tiempo antes había visto en ese niño Uzumaki que lo visitó hace años. Había sido una elección virtuosa entrenarlo, había sido una decisión perfecta dejarle la pelea contra Madara sin interrumpirlo.
-anciano…- dijo Fukusaku al gran sapo sentado en el templo de la montaña rodeado por todos las criaturas de la familia gama- ¿usted siempre lo supo?
-desde que vino ante mí…-resaltó solemne el viejo- cuando apenas tenía 16 años.
-¿Qué pasara con nosotros anciano? –Preguntó Shima preocupada- pronto nos alcanzara ese poder y habremos de olvidar todo.
-nuestra tarea está cumplida…-respondió por fin con dificultad el viejo- los pergaminos legendarios desaparecerán y solo quedaran las enseñanzas. Nuestra misión será mantener el equilibro del monte sagrado. El mundo es responsabilidad de los humanos desde este momento. Llego mí tiempo de partir, nuestro tiempo de descansar.
Dichas estas últimas palabras, el anciano dejo de respirar con mucha paz. Sus fuerzas se habían agotado, su destino estaba cumplido y había puesto todo de sí mismo para verlo completarse. El más anciano y viejo amigo de Rikudou Sennin, se dejó llevar a la muerte antes que la luz lo tocara y tuvieran que olvidar el rostro del sabio antiguo. El rostro de Naruto que siempre lo llevaría en los recuerdos al más allá. O al menos ese fue su último deseo al entregar su alma para siempre.
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En las cercanías del valle del fin, la luz de multicolores se fue concentrando en el centro donde el cuerpo de Naruto brillaba como un sol. El círculo creado por el pergamino de 10 trigramas había protegido la memoria de los Biju y el resto del mundo por fin había olvidado todo lo ocurrido. Naruto pensaba que pronto Karin y Sasuke conjuntamente con el resto de Konoha se trasladarían a Uzushiogakure y sellado el último Uchiha del mundo, unida su sangre a Karin Uzumaki, todo habría de terminar para siempre.
Casi había terminado el trabajo, estaba exhausto y ya no quedaban fuerzas para mantenerse con vida. La energía de las criaturas se fue cortando desde el origen y los Biju sin moverse de los alrededores de Naruto, lo vieron sonreía tibiamente y desplomarse al suelo a punto de fallecer. Kyuubi no dijo nada más, absolutamente nada mientras sus hermanos intentaban encontrar la manera de ayudar a Naruto. El zorro de nueve colas hizo lo que no había hecho en muchísimo tiempo. Hizo lo que solo una vez logró conseguir cuando fue separado por Rikudou del Juubi original. Unas pesadas lágrimas cayeron de sus ojos como si fueran espesa sangre. Hachibi vio a su hermano mayor en fija posición y también le desgarró la idea de no volver a ver a Bee. Sentía lo que Kyuubi sentía, ellos dos habían logrado una conexión única con sus contenedores humanos. Pero además ver al inamovible Kyuubi soltar lágrimas de dolor, lo hizo sentir pequeño, ínfimo como un insecto, a pesar de ser el segundo Biju más fuerte.
Todas las criaturas se llamaron al silencio, podían sentir como la luz de Naruto se apagaba lentamente. Les dolía, pero dentro de sus corazones agradecían haberlo conocido, agradecían estar libres del mundo humano y solo a ese pequeño gran hombre debían el privilegio. La gata azul de dos colas también conocida como Nibi, observó la consternación de sus hermanos y dijo:
-EL VOLVERA A ESTE MUNDO HERMANOS. –Apuntó sonriendo apenas- MADARA FUE DESTRUIDO Y NARUTO SOLO HA DE ENTREGAR SU ALMA AL CIELO. EL VOLVERA A REENCARNAR Y SERA UN HOMBRE NUEVAMENTE. PERO ESTA VEZ SIN LA PESADA CARGA DE SU DESTINO SANGRIENTO.
-EL NO HA DE VOLVER JAMAS…-corrigió Kyuubi visiblemente dolido- RIKUDOU, NO ERA NI LA MITAD DE LO QUE NARUTO ES. NUNCA MAS HA DE EXISTIR ALGUIEN COMO UZUMAKI NARUTO.
Las criaturas comprendieron el dolor de su hermano mayor. Nadie, absolutamente nadie había llegado a construir una amistad con el Kyuubi salvo Naruto. Cada Biju al menos había tenido algún contenedor con el cual congeniaron en el tiempo. Pero Kurama nunca. Las dos mujeres que lo tuvieron solo lo encerraban en la oscuridad torturándolo para mantenerlo a raya. Naruto nunca le hizo daño, Naruto siempre quiso ser su amigo. Le costó mucho es cierto, pero al fin había vencido su buena voluntad. No, definitivamente no habría otro como él.
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Con las memorias borradas sobre los sucesos que correspondieron a la batalla final de Naruto y Madara. El mundo terminó para acomodarse a los planes generales que los Uzumaki habían construido. Era cierto que Naruto debía guiar y proteger a la aldea durante su larga vida. Pero aun sin él, la gente se fue adaptando y construyeron una aldea prospera. Los meses pasaron y conformado el concilio de los anteriores Kage, fueron incluidos al completo las aldeas de Konoha e Iwa que llegaron más tarde pero finalmente se sumaron. Mientras tanto, en tierras alejadas los ejércitos del Shogun Mifune tomaban territorios sin encontrar resistencia ninja en ningún lugar. El país del viento quedó a merced del fuego rápidamente. Se fundaron nuevas ciudades que respondían al nuevo imperio del sol naciente, y el Daymio vio con satisfacción a sus ejércitos progresas sin contratiempos en la conquista de los territorios.
La campaña, aun sin guerra declarada, duro aproximadamente 5 años. Era mucho territorio por conquistar y las líneas de abastecimiento se desgastaban a cada avance. Manejar un gran ejército era difícil y mantener al mínimo los destrozos basados siempre en el honor samurái era aún más difícil. Los soldados se excedían en sus ansias de placer y conquista, así que hubo muchos ajusticiamientos disciplinarios en esos tiempos.
Los diplomáticos que acompañaban a Mifune dijeron que todo el mundo se hubiera hundido en el caos si los bandidos que eran controlados en el antiguo sistema por las aldeas ninja aun estuvieran en activo. Se oyeron rumores que la mayoría cayeron destruidos en las puertas de la villa de Kumo, pero nadie pudo conseguir información sobre quien o quienes habían destruido a todo un ejército de rebeldes.
Llegado al quinto año desde la conformación del imperio. El líder del mundo conocido, antes nombrado señor feudal del fuego, ahora tenía millones de almas bajo su servicio. Contaba con el ejército más poderoso del mundo y tomaba territorios adonde posara sus ojos. Si bien no había estado muy de acuerdo con los métodos lentos y pacifistas de Mifune que tardaron años en dar frutos en los países elementales, ahora Daymio debía admitir que los impuestos se cobraban sin contratiempos y que no había habido revoluciones civiles en ningún punto dominado. Había sido un movimiento natural darles a los pueblos abandonados por los ninja un nuevo amo. El actual emperador se sentía en plenitud y su familia reinaría por mil años. Apoyado en poder del Shogun, su más fiel y feroz aliado. Todo el mundo fue moldeado a su gusto durante esos tiempos que comenzaron inciertos, pero se desarrollaron en dominio pacifico.
Solo quedaba un territorio por tomar para el imperio. El lugar era una isla que era el antiguo país del agua. Actualmente reconocido como país del remolino. Ese territorio era rico y muy poblado. Había sembradíos y minas de metales preciosos descubiertos en los últimos tiempos. Había trabajo y ningún problema interno que significara la oportunidad justa de "pacificar" la región. El emperador ansiaba también ese territorio. Él quería poner de rodillas a esos campesinos que se rumoraban habían sido los orgullosos ninjas de antaño. Pero ninguna razón le daba sus fronteras para pensar que ese país necesitaba otro liderazgo.
La excusa de pacificar no servía con ese lugar. Enviar espías para causar alboroto o lograr estallido social tampoco había funcionado. Esos hombres y mujeres jamás regresaban una vez comenzaban a habitar ese territorio. Era muy extraño, como si esa isla tuviera el poder de enamorar a los visitantes. El emperador quería ese territorio, lo ansiaba, lo necesitaba. Tenía comercio fluido con el país de Uzu pero quería su completo dominio.
Los años siguieron pasando…
El naciente imperio tenía 8 años de haber iniciado. El monarca en su capital comienza a tener contacto con otros imperios a través del mar. Su necesidad de aumentar el esplendor de su reino comienza a traicionarle. Se hace viejo, y su hijo es aún un simple niño. Todo parece derivar en una nueva guerra, esta vez por poder contra Uzushiogakure. Es cierto que allí pueden estar alojados los ninjas de las antiguas aldeas. Pero 8 años de paz seguramente los ha debilitado. Será cuestión de rearmar otra vez el ejército y poner a los samurái nuevamente en marcha. Será cuestión de buscar una excusa fuerte para iniciar la carnicería. El Shogun Mifune dice que contra el remolino no va a pelear. Que hay una especie de promesa o pacto de sangre que jura nunca romperá. El emperador se hace viejo, pero su sed de poder y ambición crece cada día más. Solo piensa en una cosa, hacer lo necesario para desatar la nueva guerra. Porque el antiguo Daymio, no está limitado por el honor de los samurái después de todo. Solo debe encender la mecha correcta…
Para que el fuego comience nuevamente a esparcirse.
Fin del capítulo.
