Desde que inicie la preparatoria he tenido un mejor amigo, Albus Severus Potter, el hijo de uno de los modelos más famosos de Inglaterra.

Desde que nos comenzamos a llevar y conocí a su familia tuve un flechazo por su hermano mayor, James Sirius Potter, aunque ya lo había visto en la escuela al ser mayor sólo fue por breve tiempo y no fue hasta que en unas vacaciones de verano fui a casa de Albus en qué realmente pude conocer mejor a James.

A pesar de aparecer un poco serio para la mayoría de las personas, es alguien extremadamente dulce y tierno, aunque con sus hermanos suele mostrar un poco de sarcasmo, supongo que es lo normal al ser el mayor.

En este semestre he comenzado clases de danza, ya que mi padre insiste en qué debo de hacer ejercicio pero no me van los gimnasios y mucho menos los deportes de contacto, así que opté por bailar, al fin y al cabo siempre de me ha dado bien.

En diciembre tendremos un festival y para poder recaudar todo lo necesario para los trajes, escenografía y demás accesorios nos encomendaron vender unos cuantos boletos, tras pensarlo mucho decidí pedirle a James que me compré uno y al mismo tiempo invitarlo a ver el festival.

—Scorp, si tuviera que vender un riñón y con ello ayudarte con los boletos, sin duda alguna lo haría. Y por supuesto que iré a verte —. Fueron las palabras de James.

No pude evitar sonrojarme ante tanta ternura.

Días más tarde, mi padre me dio dos boletos para un concierto, y aquel el grupo no era de mi total agrado, era uno de los favoritos de James, así que no lo pensé mucho y lo invité, él de nuevo aceptó.

En medio del concierto James me abrazó por la espalda apoyándose levemente sobre mí.

—Me gustas.

Fue solo un susurro, pero al estar tan cerca lo escuché con claridad, me giré sobre el abrazo para verlo a la cara. Yo estaba completamente sonrojado, pero al ver que en su mirada no había más que franqueza y amor me derretí internamente.

—Tu también me gustas, James.

Esa noche recibí mi primer beso, y James se convirtió en mi novio.