Capítulo 3: Una verdad a voces
Al no terminó de pisar la casa campestre que dos sonrientes jóvenes y una tarta sobre la mesa lo esperaban anhelantes.
La escena no combinaba en nada con el momento que el blondo estaba pasando y Winry se dio cuenta bastante más rápido que su novio. No solo porque tampoco la miraba a los ojos, o porque no había tocado ni una miga de la tarta que a él tanto le gustaba, sino que cada vez que sentía la cercanía de la rubia el menor de los Elrics no podía disimular el rojo de sus mejillas. Esto no pasó para nada desapercibido por la rubia, ni por la pequeña morocha.
Ed tampoco tuvo la mayor de las suertes, y luego de un molesto comentario se retiró del lugar siendo seguido por su novia.
- "Hay algo que no me quiere contar, lo sé… lo conozco como si fuera yo mismo Win y me duele que me oculte algo que veo lo hace sufrir muchísimo" –se apoyó en el pecho de su futura esposa-
- "Lo sé, también lo he notado… no sos con el único que Al actúa de manera extraña" –claro que lo había hecho, era como su hermano-
Unas palabras de aliento para que no esté tan triste ese día tan especial salieron de los labios de la blonda.
"Ve a cambiarte, pronto seré la señora Elric"
Fue lo único que le saco una risita sincera al ex -alquimista. Y tras eso, salió rápidamente del lugar para prepararse ella también. Sin darse cuenta la pequeña espía que tuvieron los dos enamorados en ese momento.
Luego de una intensa hora de ir y venir para cambiarse, pintarse, peinarse, estaba hecha una hermosa novia, ahora el tema era que Ed no la vea, porque corría el rumor que si el novio veía a la novia traería malos augurios, eso no lo creía pero su abuela había insistido mucho con el tema. No pudo evitar reírse mientras pensaba eso al verse por el espejo que tenía.
El reflejo luego de un segundo divisó como la puerta se abría dando paso al chico que quería ver hace un buen rato.
Al, solo la miró y no pudo evitar sonrojarse con lo hermosa que se veía Winry, bajando la mirada luego…
- "¿Al?" –llamó la rubia-
- "¿Eh?..." –y ante la mirada insistente de Winry respondió- "E-estás preciosa Win" –y se rascó la cabeza mientras mostraba una sonrisa bastante sincera, para luego pasar a esa sonrisa que lo perseguía desde hacía bastante, esa que solo le había mostrado a Mey, todos mientras miraba insistentemente de un lado para el otro- "¡Ey!" –saliendo de su ensoñación- "¿has visto a Mey, la he estado buscando sin éxitos hace un rato ya"
- " No, creía que estaba con vos"
Genial esa respuesta no lo había calmado nada. Estaba realmente preocupado.
- "¿Al?" –volvió a interrumpir a su cuñado- "quería hablar con vos, antes de cambiarme quería buscarte y hablar, pero la abuela fue más rápida que yo" –y se rio, sacando la lengua un poco, pero al ver el poco caso que le prestaba su amigo, sonrió con dulzura y continuó- "Te juro que será corto, sé que tu prioridad es otra" –y le guiñó un ojo haciendo que Al se sonrojara nuevamente- "Dime, ¿qué te tiene tan mal desde que llegaste? Y no me digas que nada, porque te conozco"
Al suspiró, sabía que no podía ocultar esto más, aparte si se había planteado la idea de aclarar las cosas con Win para estar más tranquilo y sin esa culpa encima.
- "Me gustas, desde siempre, y aunque sé que tu amor es solo para mi hermano, no puedo evitar quererte" –las lágrimas salieron, inevitablemente- "Aun así estoy feliz por ustedes…" –dijo con esa sonrisa torturante, nuevamente-"po-porque ustedes…"
El sermón fue cortado por un abrazado de su amiga, fue tan sentido y amoroso que Al no pudo evitar corresponder para seguir llorando en el hombro de esta.
- "Te-tengo tanto miedo de decirle a mi hermano y que me odie"
Y por fin el golpe que Win se estaba guardando para Al, con su llave inglesa, llegó, para luego abrazarlo nuevamente mientras este se sobaba la cabeza.
- "No intentes estar feliz, por nosotros, era algo que podía pasar los tres nos conocemos desde siempre y ni Ed ni yo te vamos a odiar por ello, de hecho eso justifica que su pelea por quién se casaría conmigo fue más sentida de lo que pensé, eso me hizo feliz" –y lo soltó para sonreírle, mientras el blondo la miraba con asombro- "Gracias por tus sentimientos, pero sabes que mi corazón pertenece a Ed"
Si parte de esas palabras ya las había escuchado, solamente que la excusa de una niña de siete años era mucho menos profunda que la de ahora, y no pudo evitar sonreír con ternura.
- "Eso sí, no te perdono que no hayas comido mi tarta" –dijo con molestia, Al no pudo evitar reír-
- "Lo siento, es solo…."
- "Aparte…." –volvió a cortar la mecánica- "hay una gran verdad en todo esto…"
- "¿Una gran verdad?" –cuestionó el rubio-
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
El golpe que el mayor le dio al menor luego de hacer la misma sonrisa que le había mostrado a ella le dolió mucho (y eso que a ella se la había mostrado dos veces, Ed realmente era menos tolerante que ella), es cierto que ella también le había golpeado y también era cierto que no debía estar espiando a los hermanos, pero estaba preocupada por Mey y quería ayudar a Al a buscarla, no se imaginaba toparse con semejante imagen.
El menor de los Elrics salió de la casa corriendo como si no hubiera un mañana, y un suspiró se escuchó del mayor de los dos luego de un corto silencio.
- "Al es un idiota, ¿no lo crees amor?" –sí, claro que sabía que estaba ahí- "no salgas, sé que la abuela dijo que no te viera, así que no lo haré no te preocupes"
- "Estás muy lindo Ed" –atinó con un sonrojo-
- "Seguramente vos también"
- "Y sí, Al es un idiota"
Ambos sabían, que le habían dicho lo mismo, era una verdad a voces, y las dos únicas personas que no se enteraban aun eran él y la actual "desaparecida"
Continuará...
