Advertencias: Posible OoC en los personajes.

Lenguaje obsceno.

Parejas: Armin Arlert/ Mikasa Ackerman.

Géneros: Romance

Clasificación: K

Disclaimer: Todos sus personajes a Hajime Isayama.

Summary: El mar se la está tragando y está bien, a Mikasa le gusta.

N/A: Al final del capítulo.


Cuando las Mariposas caen al Mar

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—Un beso es una caricia y a veces, también una condena

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Su primer beso había sido por demás, inolvidable.

Bajo el suave murmullo de la lluvia tras la ventana y el olor a páginas sueltas, de esas que dejaban los libros sin concluir; en la oscuridad de un pasillo, olvidado por la luz de las lámparas, Mikasa tuvo su primer beso.

Fue inesperado y totalmente esperado al mismo tiempo. Por que Mikasa lo quería, lo deseaba, es verdad pero también sabía que tendría pocas probabilidades, que su mejor amigo nunca le proporcionaría ese tipo de ilusiones y sólo quedaba fantasear con la idea sacada de un mundo ensueño -esos que su madre insistía en contar antes dormir- llenos de azúcar y tantos pero tantos colores.

Después de todo, de eso estaban hechos los buenos sueños y es por eso que nunca lo esperó.

Armin siempre había sido amable con ella, regalando sonrisas salinas, frescas, llenas de eso que no había tenido antes de conocerlo y perder a sus padres.

Armin era arena entre los dedos de sus pies, el sol quemando su piel, el agua acariciando su boca —y ella siente que se va ahogar con cada ola que la empuja.

Un jadeo y Mikasa suelta el libro entre sus manos, ese viejo montón de hojas que alguna vez habían idolatrado en su infancia.

La boca de Armin aplasta la suya y una sensación de sofoco la invade lo suficiente como para poder separarse e inspirar hondo pero no han pasado más de dos segundos cuando el la vuelve a reclamar y Mikasa se derrite.

Armin no debería saber así; Armin es tierno pero su lengua le lástima, Armin es amable pero sus dientes se clavan en la carne como una estaca, Armin siempre le da sonrisas pero sus labios dicen algo más, un deseo impuro y poco decente que hacen revolotear sus manos a los costados de sus caderas.

Oh, las malditas mariposas que corren al sur.

El océano se la estaba tragando—

Y le cuesta reconocer sus propios latidos, Armin es ruidoso y exigente y ella es un muñeca de trapo sin voluntad que ha cedido contra la gravedad de sus caricias

Oh, el melodioso sabor de la sangre correr entre sus comisuras.

Y de repente ya no hay nada, se va tan pronto cómo llegó y Mikasa tiene que respirar por aire sintiendo un enorme vacío llenar sus pulmones y verlo a los ojos es como perderse de nuevo en la negrura del agua de una noche sin luna.

Mikasa no entiende.

—Pero tampoco quiere hacerlo—


Ella pasa días mintiendo al respecto de su herida, Jean le mira con espanto y le pregunta con urgencia poco contenida que le ha pasado; no puede concebir la idea de que alguien, que ella —una mujer que vale cien soldados, una cazadora de titanes igual de experta que Levi—haya resultado herida por alguien.

Mikasa puede leér esa respuesta en los preocupados ojos miel de Kirshtein y lo único que puede hacer es cubrirse la boca —hinchada y roja—como si eso fuese evitar el cuestionario del castaño.

Armin, que está junto a ella, le envía una mirada cargada a Jean de un sentimiento que ella no sabe expresar sin que él lo note.

Ella le da una respuesta escueta huyendo miserablemente y escuchando a la lejanía la voz de Jean llamándola y la mirada de Armin perforar su espalda.


Él la visita todas las noches que puede, sabe que no es tonto y seguramente tampoco quiere dar explicaciones del juego que han estado tejiendo desde entonces — ese en el que él le come la boca y ella se lo permite.

Cuando los cabellos cortos de Armin se entremezclan con los suyos hasta que ella tenga que parar, demasiado agitada para sentir las manos de su amigo acariciar con ansiedad toda la extensión de piel que se le permita.

Y lo escucha jadear en silencio mientras la cubre con su cuerpo

Uno que no le molestaba en absoluto—

— Somos amigos — le recuerda y ella está bien con eso porque Armin es su amigo, la ha visto en las mejores y peores formas. No se molesta en etiquetar lo que sea que tengan ahora, no vale la pena, tampoco su tiempo.

Es verdad, son amigos y hermanos de todo menos de sangre. Es su confidente y paño de lágrimas, es su escudero de ensueño y también el padre que había perdido.

Armin es muchas cosas; pero amante era una palabra que todavía no podía relacionar con él, significaría admitir que ha perdido un amigo por unas cuantas caricias —oh, porque Armin es su amigo y también un hombre, ese que le hace suspirar cuando los besos abandonan sus torturados labios y se extienden a lo largo de su cuello dejando un camino de marcas rojas y moradas ¿tal vez verdes?—

Y ella le desea, le desea tanto como desea seguir siendo su amiga.

Entonces ella le rasguña la espalda y lo llama y Armin siempre le responde, con besos, mordidas, suspiros y aveces un "te quiero" susurrado al oido, justo antes de que Mikasa vea mariposas de colores y el negro engullir todo a su paso —la sombra de Armin crece a medida que sus ojos se van cerrando y le dice algo que ya no escucha...

…y perece en la humedad de las sábanas, junto a sus manos unidas—

El mar se la está tragando y está bien, a ella le gusta.


Les cuento la chistosa historia de como se me ocurrió esto: me estaba tragando una dona cuando y me pense "vamoh a ser a Armin un acá bien darks". Inicialmente esto iba a ser más dulce, no se, yo tenia planeado algo más romántico y menos ¿raro? Pero bueno, espero que les guste, lo que sea que sea esto.

A mi me gusta el Armin todo oscuro :v

Pd: se supone que debía publicar el día 2 ayer pero el fic término gustandome lo suficiente como para alargarlo más asi que lo publicare al final de la semana.

—Zeth