Disclaimer: HP no me pertenece
The Truth Is Out There
.
Malfoy sonreía amablemente a medida que él y Luna se ponían al día y tomaba el té entre sorbos, pero Harry sabía que no estaba del todo cómodo con su presencia. Había acompañado a la ravenclaw a su visita a Malfoy Manor, quien había dicho que le daría tiempo a Harry para hablar con Malfoy en caso de que Astoria estuviera presente. Sin embargo no había sido necesario porque Malfoy había cumplido su palabra y los había recibido solo. Sus ojos se habían abierto ligeramente con sorpresa al ver al acompañante de su vieja amiga, pero rápidamente recobró el control y se apresuró a guiarlos a los jardines.
Sonreía, no obstante, su mirada evadía la del otro, especialmente porque los ojos verdes del gryffindor se habían mantenidos fijos en él desde que llegó.
-Potter, ¿te importaría controlar tu magia para no matar las rosas de mi madre?-preguntó el rubio mirándolo por fin y Harry asintió, pero no hizo nada por arreglar la pérdida de control sobre su magia. Se sentía pesada y electrizante alrededor, como si quisiera dominar dentro del lugar. No podía evitarlo, cada vez que sus ojos lo miraban, un solo pensamiento se repetía en su mente.
Mi pareja destinada...Mi pareja destinada...Mi pareja destinada...
Mi pareja destinada...
Mio...Mio...
¡Está comprometido!
¡Y no es conmigo!
No pensó en como se había peleado por años con esa pareja, o si esa pareja estaría de acuerdo. Estaba celoso, y lo único que quería hacer era sacar a Astoria del camino y quedarse con el rubio.
-Potter- sonrió el rubio con educación, como ignorante de sus pensamientos, pero su sonrisa titubeaba y el sudor empezaba a recorrer su cuello. Parecía especialmente sensible a los cambios de su magia, como si la magia gritara 'Estoy furioso' y Malfoy pensara '¿Ahora qué hice?' Técnicamente no había hecho nada malo. Es más, si no estuviera involucrado en esta historia romántica, si fuera un simple espectador, sabría que sabía que este era el camino de Malfoy. Casarse, tener un heredero, manejar Malfoy Manor y hacerse más rico. No obstante, ahora, Malfoy no estaba siguiendo el guión que Harry quería que siguiera... y eso lo ponía de mal humor, y con ello su magia se salía de control.-Realmente no recuerdo haberte invitado, es más, no te he visto en años, y la última vez estábamos bien, así que podrías, no sé, ¿explicarme cómo te he ofendido esta vez?
Harry estaba abriendo la boca, para dejar salir sus pensamientos, cuando fue interrumpido.
-Oh, yo lo traje-respondió alegremente Luna a su lado, recibiendo con suavidad el té que el slytherin le ofrecía a un Harry; quien con la mirada fija y un puchero en su rostro, no dejaba de ver al anfitrión. -Parecía muy ansioso de verte-completó colocando la taza de té frente a él.
-¿Realmente?-preguntó Draco tomando su propio té como el pretexto para desviar la mirada.-Yo diría que quiere fulminarme con la mirada.
-Oh, no, definitivamente no a ti-rió suavemente ella.-Aunque sí está molesto contigo. ¿No es así, Harry?
-¿Y por qué sería eso?
-Porque eres su pareja destinada, por supuesto. Y estás comprometido con Astoria Greengrass.
Las palabras fluyeron tan fácilmente por la voz de Luna que Harry volteó a mirarla sorprendido, en cambio, Malfoy soltó su taza de té, impactado.
-¿Soy... su pareja destinada?
-Si, ¿no es grandioso? Te ha estado buscando por mucho tiempo. Le di Destino Rojo, como dijiste aquella vez. Tenías razón, existía la posibilidad de que Harry enloqueciera buscando a alguien en quien confiar y amar. Así que le di la poción que me regalaste. Sin embargo, te equivocaste en una cosa. Su hilo no lo guió a ninguno de nosotros. A ningún amigo cercano o a alguien desconocido de buen corazón. El hilo rojo lo guió a ti. A un viejo conocido que no era su amigo y aún así quería lo mejor para él. Te ha estado buscando por mucho tiempo y por fin te ha encontrado.
Malfoy no parecía pensar que fuera grandioso, si el té derramado en el suelo decía algo. Se quedó mirando los ojos verdes en silencio, con fuerza, y esa mirada hizo a Harry sonrojarse, y por primera vez bajar la mirada.
-¿La tomaste y te guió a mí? ¿Es por eso que estás molesto?
¿Molesto?
-¡No, claro que no!-exclamó con más fuerza de la necesaria- ¡estoy molesto porque estás comprometido! ¿Por qué con ella? No lo entiendo. Es creída y grosera. Y no es nada guapa. ¿Por qué la elegiste a ella?
Malfoy parecía no saber que hacer con ese arranque de palabras.
-¿La amas?-preguntó Harry con fuerza.
-No.
-¿Ella te ama?
-No lo creo-respondió Malfoy tranquilamente, lanzando un hechizo de limpieza.-Nuestro compromiso se basa en el poder social. Es un compromiso arreglado. Le dará linaje ancestral puro a ellos y nos pondrá en un mejor estatus a nosotros.
Harry apretó los labios.
-Un compromiso arreglado...¿Un compromiso arreglado?-repitió poniéndose de pie y preparándose para marcharse, sobresaltando al otro. Había ido ahí con la intención de convencer a Malfoy de quererlo a él y no a Greengrass. Seguro de que podía convencerlo de que podía darle un mejor amor que la chica. Para empezar no alejaría a sus amigos, y no creía ser tan odioso como esa chica de la nariz arrugada dejaba ver. Pero Malfoy no la amaba, entonces no importaba si podía mejorar ese amor, porque a Malfoy no le interesaba eso. Le importaba el dinero, el status y el poder. Y aunque Harry podía dárselo, se sentía sucio. Como si estuviera comprando a alguien. Malfoy no lo amaría por eso. Solo lo vería como un mejor comprador. No le sonreiría con cariño, lo haría por interés... -Eres un hipócrita.
-¿Perdón?
-¿Cómo puedes decirme que no esté con alguien que no me de amor, cariño y deseo verdadero cuando tu te vendes al mejor postor?
Malfoy abrió mucho los ojos.
-¿Qué?
-Tú, -lo señaló-tu dijiste que merecía a alguien que me ame, no a mi apellido, a mi dinero o a mi fama. Pero eso es lo que mi pareja destinada está buscando. Es completamente irónico. Estúpido-rió amargamente, consciente de que esto no era lo que había planeado. No era una conversación amena, o nerviosa. Es solo que Malfoy lo hacía enojar. Era el único que hacía que Harry siempre perdiera el control de sí mismo. Awww, se quejó mentalmente, esto fue un error, pensó, pero jamás lo admitiría. No frente a Malfoy, así que hizo lo único que se le ocurrió, seguir defendiendo su punto.- Y eres un completo hipócrita. Decirme eso, a mí y luego, comprometerte con alguien más por las razones contrarias.
Malfoy frunció el ceño y se puso de pie. Su mirada furiosa le dijo a Harry que se sentía completamente ofendido.
-¿Cómo te atreves? Yo solo quería que la Weasley no te use, y no te vieras tan destrozado.
-¿Y como creías que me sentiría cuando me enterara que mi pareja estaba comprometida? Dime, ¿lo sabías? ¿te divertiste aconsejándome aquello sabiendo que eras mi pareja?
-No sabía que eras mi pareja, ¿realmente crees que de haberlo sabido yo...
-¿Cómo podrías no saberlo? ¡Hiciste esa poción! Claro que lo sabías...
Luna sonrió tranquilamente y tomó un sorbo de té más observándolos.
-Hice la poción, si. ¡Y te di mi parte a ti, pedazo de bruto! ¿Realmente crees que fabrico lotes de eso? Es jodidamente difícil conseguir los ingredientes. ¿Cuánta sangre crees que la gente regala? ¿Y de qué servía saber quien era mi pareja destinada? ¡No iba a poder estar con ella!
-¿Porque no tenía ni dinero, ni fama, ni poder? -se burló Harry.-Debí saber que serías así de interesado. Así que por eso la elegiste a ella.
-¡Ella o cualquier otra persona! No todos fuimos héroes-gritó Malfoy perdiendo por fin la compostura.- Me salvaste y estaba agradecido, ¡quería lo mejor para ti! ¡Porque tú puedes tenerlo! ¡Porque te lo mereces después de morir por todo el mundo! Pero yo estuve en el bando perdedor, Potter. ¡La mayoría de la gente me odia! Mis bóvedas están prácticamente desgastadas, la gente escupe mi apellido, no quiere interactuar conmigo o mi familia ni en negocios ni en reuniones sociales. Creí que podía arreglarlo y fui a otro lado a estudiar, pero vuelvo aquí y muy pocas personas aceptan laborar conmigo o siquiera ser mis amigos. ¿Sabes que San Mungo ni siquiera leyó mi curriculum y me rechazó? Y ni hablar del Ministerio. Mi única opción es empezar un negocio propio, pero ni siquiera a eso me pueden decir sí. Me traen de aquí para allá con papeleo inútil. ¡Los Greengrass fueron los únicos que dijeron si! ¿Crees que realmente quiero vivir así? Mi padre no puede salir del país, y mi madre no se irá sin él, así que no me atrevo a hacer mi vida lejos y dejarlos solos en esta situación. No puedo renunciar a mi deber familiar, no puedo dejar a mis padres para tener mi final feliz y dejarlos aquí sin ningún apoyo. ¡Perdóname por ser un completo hipócrita! Así que no, ni siquiera pensé en tomar la poción, porque siempre supe que tendría un maldito compromiso arreglado y pensé que si me enamoraba de alguien ese alguien no me aceptaría. Solo te dije, te dije eso porque era lo que quería para ti. Porque a ti definitivamente te iban a amar. Nunca imaginé... ¿Sabes qué? Jódete. ¿Por qué debería siquiera explicarte? No te importó antes, solo estás molestándome por ese maldito hilo.
Su voz se apagó.
-Oh.-Harry se sintió menos enojado y se quedó en silencio. Malfoy hizo lo mismo y por un momento se miraron fijamente, esperando que el otro dijera algo. Malfoy tenía el ceño fruncido, como si estuviera listo para sacar la varita, pero Harry estaba más tranquilo. Eso no era un no estoy contigo porque no te quiero, era un no estoy contigo porque no tengo más opción.
Excepto que la tenía...
-Me alegra que hablaran-sonrió Luna, recordando su presencia a los otros dos hombres-ahora, Harry di lo que has venido a decir. Vamos.
El slytherin suspiró y negó con la cabeza.
-Creo que hemos hablado mucho y lo mejor sería que se retiraran, tal vez...
Pero Harry no iba a dejar que lo sacaran. Ahora que tenía de nuevo la motivación inicial, iba a hacer lo que fue a hacer.
-Entonces escógeme.
-¿Qué?
-Escógeme a mí. Ámame a mi, tú no la amas a ella.
-¿Cómo? Creo que no estoy entendiendo.
-Escógeme a mí. Comprométete conmigo. Dijiste que lo harías con cualquiera que dijera sí. Significa que puedes hacerlo conmigo. Yo estoy diciendo sí. Hermione y Ron te aceptaran si yo lo pido. Luna también es tu amiga. Neville no dirá que no a trabajar contigo.
-Tampoco te amo a ti-respondió seriamente Malfoy- y parece que el amor es muy importante para ti. Independientemente del hilo, probablemente todos pensarán que te estoy utilizando y te lo dirán, y tu sabrás que es cierto en cierta forma y lo odiarás. Me odiarás.
-No importa, hazlo.
-¿Acaso enloqueciste?
-Somos una pareja unida por el hilo rojo del destino. Estamos destinados a amarnos si lo intentamos. No me importa darte el paquete completo, si lo necesitas. Si necesitas mi dinero, mi fama, y mi apellido tómalo. Te amaré solo a ti, te daré ese para siempre. Yo te aceptaré, con toda tu mala fama, tus bóvedas casi desgastadas y tu apellido al que todos huyen. Incluso con ese terrible mal humor que tienes, esas palabras cizañosas cuando quieres defenderte de algo y tus hechizos malvados para patear el trasero de quien te enoja. Cuidaré de tus padres. De ti. Voy a amarte con locura, con deseo y cariño, para siempre.
Malfoy enrojeció.
-¿Realmente te grabaste eso no es así?-preguntó avergonzado.
-Y como pago, esperaré lo mismo de ti. No tiene que ser ahora, puede ser poco a poco. No tienes que amarme al principio, solo quédate conmigo.
-Potter...
-Así que escógeme.
Draco titubeó. El instinto le decía que huyera, pero Harry extendió la mano y lo retuvo en su lugar. La tranquila sonrisa de Luna lo hizo preguntarse si no estaba cometiendo una locura, pero aún así pensó... pensó que Potter tenía razón. Ella era odiosa, y Draco no la quería. Jamás lo haría. Tampoco quería a Potter, pero al menos confiaba en él. No tendría que preocuparse por una jugarreta o trampa social. No lo apuñalaría por la espalda, vendría de frente como ahora. Siempre lo había hecho. Los Greengrass... incluso si lo habían aceptado, si Draco no se comportaba como ellos querían podían darles la espalda. Su padre odiaría que Draco abandonara el compromiso para unirse a Potter, pero él no era quien se estaba casando. Era Draco. Y tenía tanto derecho como sus padres, de ser amado y ser feliz. Además, Harry Potter era igual o más beneficioso para unirse que los Greengrass. Al menos el Ministerio no podría ignorar al prometido de Harry Potter.
-Bien-respondió.
El héroe sonrió enormemente.
-Perfecto, ahora exijo que rompas ese compromiso lo más pronto posible para que pueda empezar el nuestro. Incluso si está llena de esas tontas tradiciones sangrepuras.
-No son tontas, tienen una razón de ser. Y si quieres estar conmigo las seguirás al pie de la letra.
-Si, si. Está bien. Entonces, empecemos todos esos movimientos slytherin que tenías planeados para recuperar tu estatus. Apuesto que entre ellas puedes incluir citas en público. Yo creo que deberíamos iniciar con...no sé... diez.
-Potter, creo que estás yendo muy rápido y quiero estar seguro que lo comprendes del todo. Estas haciendo un matrimonio arreglado conmigo. ¿Estás completamente seguro...-empezó Draco, pero Harry frunció el ceño y lo besó para que guarde silencio-¿Qué, por qué hiciste eso?
Harry no respondió, se lamió brevemente los labios y luego sonrió.
-Estoy cobrando el uso del apellido Potter por adelantado.
-¿Cobrar?
-Oh, ¿realmente esperabas que fuera totalmente gratis?
-¿Entonces vas a cobrarme por ello? ¿Vas a necesitarme en tu cama?-preguntó de mala gana.
-No, no hasta que me quieras al menos-prometió Harry, sus ojos brillando en un poderoso esmeralda.-Solo estoy tomando un poco de tu corazón. Luna dijo que cuando besas a alguien ese alguien se queda con algo de ti, y tu te quedas con algo de esa otra persona. Yo quiero todo de ti, pero puedo esperar. Tarde mucho en encontrarte para dejarte ir. Así que si, comprendo la prisa que tienes para comprometerte y casarte y está bien por mi.
Malfoy se sonrojó.
-Bien-susurró- pero tú le dirás a mis padres. Y a los Greengrass. Y a tus amigos. Y no estaré ahí la primera vez que les digas a los Weasley e intenten revisar si no te hechicé el cerebro.
-Cobarde-siseó Harry.
-No van a hechizarme o golparme por tu culpa. Esta es tu idea, no mía. Es justo que pagues.
-Bien. Sin problemas.
Se miraron durante un largo tiempo, en el que Harry sonreía y un aparentemente malhumorado Draco intentaba soportar esa mirada adoradora sin evadir la mirada. Solo entonces Luna se puso de pie y ellos recordaron su presencia.
-Bueno, debo decir que sabía que probablemente pelearían antes de llegar a estar de acuerdo en algo. También sabía que Harry lograría convencerte. Ustedes dos siempre han tenido algo especial.
Malfoy la miró pensativo unos instantes.
-¿Tú sabías que aceptaría? ¿Lo trajiste por eso?
-Por supuesto que si, fuiste el primer niño mágico que Harry conoció y estuviste en todo momento en su vida. Incluso cuando no estuviste realmente ahí. Siempre han tenido esa conexión y sabía que no la dejarían ir cuando supieran realmente lo que eran del otro. Estoy segura que los chicos podrían decir lo mismo, Hermione siempre dijo que Harry estaba obsesionado contigo. Incluso sin saber que el hilo los unía, ustedes siempre se empeñaron en estar de una forma u otra en la vida del otro. Y ahora saben por qué. La verdad siempre estuvo ahí afuera, entre ustedes, en forma de un hilo rojo invisible que pronto serán dos argollas que todos podrán ver. Ahora, iré a visitar a tus elfos, Draco, mientras tu y Harry se besan o platican o lo que sea que vayan a hacer.
Y sin mirarlos echó a visitar la mansión.
Indeciso, Harry miró a Draco.
-Entonces...
-Entonces, supongo que llamaré a los abogados para que empiecen el papeleo de nuestro compromiso arreglado. Gracias a Merlín, aún no había nada escrito y firmado con los Greengrass. Acababamos de empezar los detalles del compromiso cuando me topé contigo y Luna aquel día. Y luego ella envió una lechuza, diciendo que no continúe el proceso hasta hablar con ella.
-¿Acababan de empezar...? Espera no están oficialmente comprometidos.
-No, apenas estabamos iniciando, bueno, nuestros padres.
-¿Luna sabía que no eran oficialmente prometidos?
-Si, por supuesto.
Harry enrojeció y soltó un quejido avergonzado.
-¿Y no me dijo?
-Supongo que pensó que estarías más presionado así. Un impulsivo Potter, usualmente es un Potter ganador, y todos los saben. Tienes esa condenada suerte de tu lado. Así que supongo que eso, sumado a que pausar y darme tiempo me haría dudar de si realmente quería comprometerme o no podía buscar otra alternativa. Supongo que Luna lo sabía y lo uso a su favor, para conseguir lo que quería. Totalmente slytherin de su parte, ¿no es así?
-¿Acababan de empezar?-repitió en un lloriqueo que hizo al rubio reír.
-Si, ese era el primer día de compromiso. Bueno, apenas hicimos las aclaraciones verbales.
-¿Entonces?-empezó Draco, compadeciendose de su vergüenza-¿es cierto que el hilo se ve rojo y brillante?
Harry sonrió emocionado y asintió.
Entonces, empezó a contarle, una a una, sus aventuras en busca del final del hilo.
Y si al final del día, Malfoy lo miraba con ojos divertidos y enternecidos, no era porque se sintiera halagado o querido, no. Tampoco porque le hiciera ilusión casarse con Harry Potter, de quien siempre quiso ser amigo. Era porque seguramente su hilo estaba jugando con sus emociones, se auto convenció el rubio, imaginando ese hilo brillante y rojo entre ellos, uniendo sus manos, como Potter decía.
