Sus instintos de zorro estaban en lo cierto, ella esperaba una sorpresa en retorno a ese… gran favor, esa experiencia de ambos del pasado domingo. Ella no reclamaba su cuerpo todas las noches, ni él lo resistía. Aunque se le había hecho costumbre ir a mirar si estaba bien tapada cada noche, muy pocas ella estaba despierta o le hacía saber que su presencia era requerida.
Tampoco se preocupaba en exceso. Si bien el cuervo antipático había sido el primero en notar los sentimientos de Nanami, en una conversación al aire también le hizo notar que seguía siendo una niña en algunos aspectos, y que convenía ir despacio. Si bien se moría de ganas de pasar la noche entera a su lado, ella aún tenía que terminar etapas, como ir a la escuela y finalizarla, el sexo le robaba las energías que requería para completar tales estudios. Sus poderes, además, se fortalecían demasiado… cada vez era menos humana y más diosa.
También a él le estaba costando meditación y esfuerzo centrarse, había sido bastante brusco volver a ser el Tomoe del pasado, maldito, junto con verse de familiar, tan organizado y pulcro como siempre. Los contrastes le habían hecho perder el control, y había sido ella, con su afecto, su ternura, su enamoramiento quien lo había rescatado y sorprendentemente, su olor al sexo lo que había reconciliado los dos aspectos del ser. Ser un demonio familiar era algo infrencuente, ser un familiar enamorado también. En la vida diaria, le era fácil lidiar con los deberes y las formalidades que tenía que obligarla a ser, desde doblar las sábanas hasta los nuevos bailes que debía enseñarle. Entonces, la experiencia del sexo era perturbadora, había veces que ocupaba todo su pensamiento y se notaba por el rastro, la esencia de su cuerpo, que lo enloquecía y lo hacía delirar, mordiéndose el labio, rogando para no gemir mientras se calmaba a solas en su habitación.
Se le ocurrió una idea perversa para equilibrar la balanza del sexo un día que le vio un calendario humano con líneas. Como llevaba un tiempo ya que tenían relaciones de vez en cuando, notó que había corazones en los días de ello, cosa que le dio mucha risa… pero había otras marcas que desconocía. Sabiendo que podía ganarse un reto o castigo irracional de ella, prefirió preguntarle.
–Eso es por mi regla… mira, los días que te pido que me dejes quedarme en cama es porque a veces me siento mal el primer día. Dan dolores de cabeza y calambres.
–¿Y porqué marcas los días en amarillo y…?
–Em… porque necesito llevar un control por un posible embarazo. Igual yo… debía conservarlo contigo, pero empecé muy tempranamente a tomar pastillas.
–¿Pastillas?
–Sí em… para no tener bebés. –La noticia lo hizo sentarse en el suelo. Ella aprovechó de quitarle el calendario. –La verdad las tomaba por el acné y para disminuir el dolor. No sé si eso influya en mi energía de diosa.
–Habría que preguntarle a Mikage. –Se encogió de hombros. –Un silencio llenó el espacio. Ella guardó el calendario donde estaba, atrapado en el costado de un espejo, y checó si tenía suficientes tampones y toallas. Era la primera vez que Tomoe veía tales elementos, pero se preguntó si era por eso que en tan pocas oportunidades había percibido el olor de la sangre menstrual en ella, tan común en las otras mujeres. Tampoco había manchas en su ropa, como sí recordaba que había cuando se disfrazaba de mujer. –¿Te da vergüenza?
Ella sólo asintió.
Él estiró la mano para acariciarle la cabeza, pero tras el gesto, quiso besarla, devorarla. Ella se dejó y le respondió, guiándolo sobre ella. él se detuvo para checar el calendario, y volvió a besarla en el suelo, lo que le hizo soltar una carcajada.
–Tendríamos que usar preservativo –le intentó alejar –al menos hasta saber…
–Nah… podemos hacer un Han'yo cuando queramos –Le empezó a meter mano, con mas risa por su rechazo nervioso. –Yo me haría cargo… ¿Sabes? ¿Cómo sería este templo lleno de pequeños zorritos corriendo por todos lados?
–Nooo –lloriqueó ella, tratando de que no bajara sus bragas, medio riéndose –Espera, que hoy no…
–¿Qué le haces a mi ama, zorro malvado?
Tomoe se congeló en el instante, perdiendo su sonrisa, lo que permitió a Nanami recomponer su ropa. Se volteó hacia él muy serio.
–Mizuki, quiero que te vayas a tu cuarto a dormir ahora –Le dijo con voz de mando –Desde hoy, tienes prohibido abrir mi puerta sin tocar primero.
Mizuki hizo un puchero, y se fue en silencio para romper a llorar luego.
-Vaya manera de matar el ánimo –Tomoe hizo el gesto de pena de Nanami. Ella se estiró la falda, evitando su mirada. –Entonces Nanami… ¿Usabas tu poder para que no se diera cuenta que… estabas así conmigo?
-No sé cómo manejarlo, Tomoe.
Tras un largo silencio, él habló. –Yo tampoco. Ni cómo entender nuestra relación. Sólo… trato de servirte y que seamos felices.
–Pero… ¿Acaso él se siente como… tú? Me duele pensar que está sufriendo, porque mis sentimientos hacia ti son tan diferentes.
–Iré a hablarle. Tampoco he querido tocar el tema con él, pensaba que ya lo habían hablado. Pero ¿sabes?
–Dime
–Qué bueno que le prohibiste entrar. Ahora no tendré que venir siempre a sacarlo de tu cama.
–¡Tomoe!
Y fue así que los dos fueron expulsados de su cuarto.
parte 2 sin lemon, el siguiente será hardcore. Si me dejan comentarios, si no no.
