p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Ya habían pasado días y el calor se colaba por la piel de Tomoe hacia fuera. Usaba sus trajes de algodón más livianos siempre en esta época del año, siempre pensando en tomarse algo frío al acabar el día y terminar con las tareas de limpieza del templo. Cada vez mejoraba más, y estaba más hermoso. Sin embargo, su mente trabajaba a toda máquina, aun le debía una sesión de sexo BDSM a Nanami, de modo que no fuera tan violento ni fuerte, pero que esta vez fuera ella quien se sometiera./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"No podía ser tan difícil, pensaba, dado que ella era bien adicta a quedarse en la cama más del tiempo, u olvidar sus trabajos de la escuela. Un día, encontró una falla sencilla, pero ella no sabía que lo era en cómo adecuar una de las habitaciones sagradas, y decidió aprovecharlo. La llamó junto a los sirvientes, para darle una larga charla sobre cumplir con lo mínimo esperado de ella, guiando de a poco a que ella pidiera las disculpas pertinentes y se sintiera un poco culpable… un poquito…. Responsable./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Entonces mandó a los sirvientes fuera, indicándoles que ya se ocuparía él de disciplinarla. Se miraron en silencio, viendo el gesto de "lárguense y no vuelvan o los cocino" que les había enseñado recientemente. Ahí vio el cambio de la mirada de ella, y debió darle la espalda para esconder la risa. Aún de espaldas, trató de mantener la voz grave, que ella no notara ni la voz de maldad ni la excitación que se había apoderado de él./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"–Muy bien, señor guardián del templo, aceptaré mi responsabilidad y le pediré que me discipline, por favor./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Tomó unos segundos recomponer los rasgos de su cara, al parecer, porque se los tomó antes de sentarse sobre sus talones, frente a ella./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"–Acomódese sobre mis rodillas, ama. –Le extendió la mano, que ella tomó para ser guiada a estar bocabajo de las mismas. En ese momento, ella notó que había quedado con el rostro vuelto hacia un espejo de cuerpo completo. Se apoyó en sus codos y rodillas, pero él hizo presión para que su cadera quedara en contacto con el espacio entre sus muslos. Lo vio –y sintió- acariciarla por encima de la ropa, con sus uñas, y luego sus palmas. ¡Tan elegante! Parecía admirarla como a una joya. ¿Sabría que ella estaba pendiente de sus gestos? Entonces separó sus rodillas suavemente, apretando la parte de atrás de sus muslos. Reacomodó las tablas de la falda, que estuvieran alineadas, de forma que ella moría de curiosidad y algo de miedo sobre cómo iba a disciplinarla. Parecía que medía dónde iba a dejar caer su mano. Entonces la levantó e hizo el gesto, pero no llegó a golpearla, provocando su risa nerviosa./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Entonces dejó caer el primer golpe. Y el segundo, y el tercero. Ella se miraba el rostro rojo, cada vez mas avergonzada, en tanto él parecía concentrado en realizar bien su tarea. Ese día hacía algo de viento, por lo que llevaba panty cerrada bajo la falda, una delgada al menos. Sobre su camiseta, una blusa abierta de mangas largas. Dejaba caer golpes secos con su mano derecha, mientras la izquierda reposaba en la espalda de Nanami./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Bruscamente, tal como había empezado, se detuvo. Ella miró confundida ¿Había acabado su castigo? Él la incorporó, tocó descaradamente sus pezones, sacándolos del peto, y la devolvió a su lugar. Esto le confirmó a ella que se trataba de un juego preparado, pero ya estaba tan excitada que no tenía ganas que se detuviera. Retomó el ritmo abandonado, luego de acariciar nuevamente su castigada falda. Luego de una docena más de golpes, la subió, acarició la zona, corrigiendo la posición de las piernas y aumentando levemente el ritmo. Entonces ella empezó a sentir ardor, a quejarse, se miraba morderse los labios para no gemir ni quejarse, pero le costaba estar quieta./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"La mano izquierda entonces bajó a acariciar los pezones. Los apretó suavemente, como pellizcando pero con cuidado, sin dejar de nalguear. Subió a tocarle el cuello, y pasar el dedo sobre los labios de Nanami, que ella lamió. Entonces quitó la mano, para bajar cuidadosamente las pantys. Nuevamente acarició desde la espalda baja a las rodillas por detrás, con las uñas y con las palmas. Sentía bastante el calor del castigo en las nalgas, su vulva palpitaba rezumando. El sintió esa esencia y sonrió./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"–No se supone que deba gustarte un castigo, Nanami –Su uña pasó por la humedad que delataba su ropa interior./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Ahora sí ella no pudo evitar quejarse ante cada golpe. Si bien habían disminuido intensidad y ritmo, la zona ya estaba golpeada produciéndole calor y escozor incómodos. El dolor y la excitación la tenía casi al borde. Parecía otro descanso donde él acariciaría la zona, calmando levemente el dolor, pero sus dedos bajaron su tanga, su última protección antes de darle diez golpes muy fuertes, muy seguidos, a piel desnuda. Se removió intensamente, así que la mano izquierda de él la sujetó en su lugar, corrigiendo nuevamente la postura./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"-Si te mueves, aumentas el castigo. Debes aceptarlo humildemente./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Ella se vio al espejo despeinada, sonrojadisima, parecía que saldría baba de su boca. Se calmó volviendo a la pose, pensando si debía preguntar cuánto faltaba mientras él acariciaba y corregía una y otra vez el lugar de sus piernas. Entonces metió su mano, tocando con su dedo ese clítoris tan hinchado. Se estremeció gimiendo. La estimuló atrás y adelante varios segundos, al tiempo que tocaba sus pezones, para soltar de repente y volver a las nalgadas, consiguiendo que gimiera mas fuerte./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Ella no aguantaría mucho tiempo, pensó él, y estuvo en la razón. Tras sólo unos minutos de alternar entre caricias y castigo, su mano se vio recompensada en recibir el líquido de lubricación femenina, ese transparente. Verla revolverse quitándole la mano, disfrutando del estímulo del pezón, lo llevó a besarla./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Entonces entró Mizuki./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Ambos quedaron fríos. No era que se hubieran olvidado de él, pero al parecer había decidido volver antes de lo esperado. Si bien hablaron con tomoe de la nueva relación que él sostendría con la Ama, al escuchar de boca de los sirvientes que la estaría disciplinando corrió a detenerlos, y los encuentra así. A ella semidesnuda, agitada, como si hubiese sido abusada./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"–¿Qué pasa aquí?/p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"–Oh, sólo un juego, serpiente. No deberías entrometerte./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"–Ama, ¿te ha hecho daño? Sentí que gritabas de dolor./p
div style="mso-element: para-border-div; border: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;"
p class="MsoNormal" style="text-align: justify; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; padding: 0cm; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;"–No, no Mizuki… –ella aún jadeaba, sus nalgas al rojo fuego atestiguaban… otra cosa, mas encima al aire. –Primero date vuelta. Tomó aire, pensando en cómo salir airosa de tan absurdo capítulo. Tomoe parecía demasiado enojado como para querer ser el adulto, temblaba de rabia. Se puso de pie apoyándose, y se arregló la ropa. –Tomoe… déjame a solas con él un momento./p
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p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"No podía ser tan difícil, pensaba, dado que ella era bien adicta a quedarse en la cama más del tiempo, u olvidar sus trabajos de la escuela. Un día, encontró una falla sencilla, pero ella no sabía que lo era en cómo adecuar una de las habitaciones sagradas, y decidió aprovecharlo. La llamó junto a los sirvientes, para darle una larga charla sobre cumplir con lo mínimo esperado de ella, guiando de a poco a que ella pidiera las disculpas pertinentes y se sintiera un poco culpable… un poquito…. Responsable./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Entonces mandó a los sirvientes fuera, indicándoles que ya se ocuparía él de disciplinarla. Se miraron en silencio, viendo el gesto de "lárguense y no vuelvan o los cocino" que les había enseñado recientemente. Ahí vio el cambio de la mirada de ella, y debió darle la espalda para esconder la risa. Aún de espaldas, trató de mantener la voz grave, que ella no notara ni la voz de maldad ni la excitación que se había apoderado de él./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"–Muy bien, señor guardián del templo, aceptaré mi responsabilidad y le pediré que me discipline, por favor./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Tomó unos segundos recomponer los rasgos de su cara, al parecer, porque se los tomó antes de sentarse sobre sus talones, frente a ella./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"–Acomódese sobre mis rodillas, ama. –Le extendió la mano, que ella tomó para ser guiada a estar bocabajo de las mismas. En ese momento, ella notó que había quedado con el rostro vuelto hacia un espejo de cuerpo completo. Se apoyó en sus codos y rodillas, pero él hizo presión para que su cadera quedara en contacto con el espacio entre sus muslos. Lo vio –y sintió- acariciarla por encima de la ropa, con sus uñas, y luego sus palmas. ¡Tan elegante! Parecía admirarla como a una joya. ¿Sabría que ella estaba pendiente de sus gestos? Entonces separó sus rodillas suavemente, apretando la parte de atrás de sus muslos. Reacomodó las tablas de la falda, que estuvieran alineadas, de forma que ella moría de curiosidad y algo de miedo sobre cómo iba a disciplinarla. Parecía que medía dónde iba a dejar caer su mano. Entonces la levantó e hizo el gesto, pero no llegó a golpearla, provocando su risa nerviosa./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Entonces dejó caer el primer golpe. Y el segundo, y el tercero. Ella se miraba el rostro rojo, cada vez mas avergonzada, en tanto él parecía concentrado en realizar bien su tarea. Ese día hacía algo de viento, por lo que llevaba panty cerrada bajo la falda, una delgada al menos. Sobre su camiseta, una blusa abierta de mangas largas. Dejaba caer golpes secos con su mano derecha, mientras la izquierda reposaba en la espalda de Nanami./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Bruscamente, tal como había empezado, se detuvo. Ella miró confundida ¿Había acabado su castigo? Él la incorporó, tocó descaradamente sus pezones, sacándolos del peto, y la devolvió a su lugar. Esto le confirmó a ella que se trataba de un juego preparado, pero ya estaba tan excitada que no tenía ganas que se detuviera. Retomó el ritmo abandonado, luego de acariciar nuevamente su castigada falda. Luego de una docena más de golpes, la subió, acarició la zona, corrigiendo la posición de las piernas y aumentando levemente el ritmo. Entonces ella empezó a sentir ardor, a quejarse, se miraba morderse los labios para no gemir ni quejarse, pero le costaba estar quieta./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"La mano izquierda entonces bajó a acariciar los pezones. Los apretó suavemente, como pellizcando pero con cuidado, sin dejar de nalguear. Subió a tocarle el cuello, y pasar el dedo sobre los labios de Nanami, que ella lamió. Entonces quitó la mano, para bajar cuidadosamente las pantys. Nuevamente acarició desde la espalda baja a las rodillas por detrás, con las uñas y con las palmas. Sentía bastante el calor del castigo en las nalgas, su vulva palpitaba rezumando. El sintió esa esencia y sonrió./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"–No se supone que deba gustarte un castigo, Nanami –Su uña pasó por la humedad que delataba su ropa interior./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Ahora sí ella no pudo evitar quejarse ante cada golpe. Si bien habían disminuido intensidad y ritmo, la zona ya estaba golpeada produciéndole calor y escozor incómodos. El dolor y la excitación la tenía casi al borde. Parecía otro descanso donde él acariciaría la zona, calmando levemente el dolor, pero sus dedos bajaron su tanga, su última protección antes de darle diez golpes muy fuertes, muy seguidos, a piel desnuda. Se removió intensamente, así que la mano izquierda de él la sujetó en su lugar, corrigiendo nuevamente la postura./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"-Si te mueves, aumentas el castigo. Debes aceptarlo humildemente./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Ella se vio al espejo despeinada, sonrojadisima, parecía que saldría baba de su boca. Se calmó volviendo a la pose, pensando si debía preguntar cuánto faltaba mientras él acariciaba y corregía una y otra vez el lugar de sus piernas. Entonces metió su mano, tocando con su dedo ese clítoris tan hinchado. Se estremeció gimiendo. La estimuló atrás y adelante varios segundos, al tiempo que tocaba sus pezones, para soltar de repente y volver a las nalgadas, consiguiendo que gimiera mas fuerte./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Ella no aguantaría mucho tiempo, pensó él, y estuvo en la razón. Tras sólo unos minutos de alternar entre caricias y castigo, su mano se vio recompensada en recibir el líquido de lubricación femenina, ese transparente. Verla revolverse quitándole la mano, disfrutando del estímulo del pezón, lo llevó a besarla./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Entonces entró Mizuki./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"Ambos quedaron fríos. No era que se hubieran olvidado de él, pero al parecer había decidido volver antes de lo esperado. Si bien hablaron con tomoe de la nueva relación que él sostendría con la Ama, al escuchar de boca de los sirvientes que la estaría disciplinando corrió a detenerlos, y los encuentra así. A ella semidesnuda, agitada, como si hubiese sido abusada./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"–¿Qué pasa aquí?/p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"–Oh, sólo un juego, serpiente. No deberías entrometerte./p
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p class="MsoNormal" style="text-align: justify; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; padding: 0cm; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;"–No, no Mizuki… –ella aún jadeaba, sus nalgas al rojo fuego atestiguaban… otra cosa, mas encima al aire. –Primero date vuelta. Tomó aire, pensando en cómo salir airosa de tan absurdo capítulo. Tomoe parecía demasiado enojado como para querer ser el adulto, temblaba de rabia. Se puso de pie apoyándose, y se arregló la ropa. –Tomoe… déjame a solas con él un momento./p
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