Orario, lugar donde se encuentra la mazmorra más grande del mundo, de ahí su nombre, la ciudad laberinto, el lugar ideal si tu deseo era convertirte en un aventurero, Orario no solo contaba con una gran mazmorra, sino que la mayor concentración de dioses en el mundo estaba reunida hay, por lo que, nuevamente repito, no había mejor lugar si alguien desea convertirse en aventurero.

Clack-Clack-Clack (Sonido metálico)

Por sus calles, destacando del resto, un hombre cubierto por una armadura muy vistosa se desplazaba, su armadura estaba cubierta de una fina y ligera capa de suciedad y sangre, una capa colgaba de su hombro izquierdo, capa la cual estaba hecha destrozada y desgarrada llegando únicamente a la mitad de su espalda, pese a que el casco no cubría completamente su cara estaba oscurecida impidiendo ver su cara, por otro lado su brazo izquierdo se movía hacia adelante y hacia atrás con cada paso que el caballero daba, señal de que estaba roto y solo colgaba de su hombro, aun así no parecía molestarle al caballero [Artorias Dark Souls] y un gran espadón, cuya hoja estaba carcomida, oxidada y sin filo parecía "flotar" en su espalda.

Algunos aventureros y civiles observaban al caballero con una ceja levantada, algunos incluso reían al ver el estado "moribundo" del caballero; pese a eso él no se detenía en su avance ni se molestaba en prestarle atención a las personas a su alrededor; su camino se desvió cuando entro en un edificio, una posada por el letrero que colgaba en su puerta. El dueño de dicho lugar observo entrar al caballero, quien camino hasta estar frente al mostrador; ni el dueño ni el caballero emitieron ningún tipo de sonido, una gota de sudor bajo por la sien del hombre tras el mostrador al sentir los ojos del caballero observándolo, intento hablar, pero las palabras eran ahogadas a mitad de su garganta.

—una habitación-

Pronuncio el caballero, su voz era calmada y neutral, aun sin emitir una palabra el hombre busco en una de las tantas gavetas del mostrador sacando una llave la cual dejo en el mostrador.

—so…son 800 varis-

El sonido de las monedas resonaron en el local, el hombre tras el mostrador fijo sus ojos en dichas monedas para verificar la cantidad, y para cuando levando la vista el caballero con armadura ni la llave estaba hay.

Por los pasillos de la posada el caballero avanzaba buscando el número de la habitación alquilada, una allada entro en ella, una cama, una mesa de noche, un escritorio y un armario era lo único que tenia la habitación.

El caballero abanso hasta la cama sentándose en ella, dejando su espada apoyada en la mesa de noche a un lado de la cama.

—bueno ya estoy aquí-

Suspiro pesadamente y se quitó el casco, fijo sus ojos en la ventana, estaba oscureciendo, señal de que el día estaba terminando; el caballero se quitó el casco y permaneció observándolo por unos segundos.

—¿Qué era lo siguiente?...¿buscar una familia? si no mal recuerdo era eso-

Callo permitiéndose un segundo de silencio para organizar sus pensamientos.

—¿Por qué hacía esto?-

Sus blanco cabellos como la nieve cubrieron los orbes rojos que eran sus ojos oscureciéndolos, un collar se balanceo en su cuello, era un rubí el cual tenía la forma de una punta de flecha, lo tomo entre sus dedos y sonrió levemente.

—cierto…esas idiotas me hicieron prometerlo-

Un sentimiento de tristeza y pesar inundo la solitaria habitación únicamente ocupada por el caballero de blancos cabellos quien observaba el collar con una sonrisa triste; dio un pesado y sonoro suspiro se dejó caer en la cama.

—Ciaran, Ornstein, Gough, se supone que todas vendríamos a Orario una vez termináramos nuestro deber….- suspiro con tristeza al recordar a sus camaradas caído —que perra es la vida-

Y con ese último pensamiento el caballero cerro los ojos y se permitió caer en los brazos de Morfeo.

Orario era la ciudad con la mazmorra más grande del mundo, eso era una realidad, pero no era la única y no siempre la mazmorra de Orario estuvo sellada por la torre Bael, no, pese a que la cantidad era menor aun existían muchos monstruos en la superficie, tanto débiles como poderosos, todos eran conscientes de ese hecho, pero todos lo ignoraban, nadie quería hacerse cargo de tener que cazar incontables cantidades de monstruos esparcidos en por el mundo; o casi nadie: existía un grupo de caballeros, la Legión de Farron era su nombre, un grupo de humanos sin ningún tipo de bendición, quienes dedicaron por décadas su vida a cazar y erradicar todo monstros que merodeaba en la superficie.

Un grupo que se había hecho un nombre en el mundo, no había quien no haya escuchado de ellos por lo menos una vez, cada miembro trabajaba independientemente, algunos formaban grupos de caza y algunos otros se dedicaban al reclutamiento de nuevas personas, era un grupo grande, pero estaban esparcidos por todo el mundo, nadie sabía quién era su líder, ni cuál fue el origen de tan misteriosa organización, solo que ellos eran responsables de que no allá tantos monstruos en la superficie como en antaño; por lo que el mundo estaba agradecido con ellos y su noble causa. Claro que no podían faltar quienes los difamaban como un grupo de humanos mediocres quienes jugaban a ser caballeros, una vergüenza para los aventureros de verdad; pero solo eran las palabras de aventureros molestos y celosos de que "simples humanos" tuvieran más fama que ellos.

El dormido caballero, pese que parecía estar descansando, su espalda estaba pegada a la pared, sus brazos cruzados y su pie derecho nunca dejo de tocar el piso, sus músculos estaban tensos y sus oídos temblaban ligeramente, señal de que estaba alerta aun dormido, su espada reposaba a un lado de él inclinado en la mesa de noche esperando ser empuñada por su dueño.

Y así estuvo hasta que el sol salió dando inicio a un nuevo día; sin esperar un segundo más el caballero se puso su casco y tomando su espada abandono la habitación encaminándose por las calles; en su camino observaba y era observado, sin dudas su presencia lograba llamar fácilmente la atención.

"¿que tipo de familia te gustaría pertenecer?"

En su cabeza escuchaba claramente las voces de sus antiguos camaradas, las pláticas que tuvieron en sus viajes ansiosos por terminar su deber y así poder todos juntos viajar a Orario

"¿una…muy grande?"

Más que una respuesta sonaba como una pregunta; ese día Gough le pregunto a Ciaran a qué tipo de familia le gustaría pertenecer.

"las familias grandes han de ser muy molestas, sería mejor una sin tantos miembros"

Fue la respuesta del caballero Ornstein, cuya armadura dorada se asemejaba al cuerpo y cabeza de un dragón.

"si pero con más miembros tendríamos muchos camaradas, que de seguro tendrán muchas historias que contar, seria increíble"

Pese a la seriedad de su cara podía notarse la emoción un tanto infantil en la voz de la mujer quien volteo en su dirección y le sonrió.

"¿tú que piensas…..Bell?"

El peliblanco sonrió

—¿con que una familia numerosa?- se dijo a sí mismo.

Bell llego a Orario con la intención de ser un aventurero, ese siempre fue su sueño, pero el destino desde el comienzo tenía otros planes para él, había servido por años a la Legión de Farron, se unió cuando apenas era un niño de 14 años, ahora en sus 21 ya no tenía ni los mismos ideales ni los mismos pensamientos que ese entonces, y la idea de convertirse en un aventurero sin sus preciados compañeros se había vuelto tan amarga que se cuestionaba mentalmente una y otra vez si debía o no debía hacer; pero al fin y al cabo se lo había prometido a ella, a todos ellos en general, que se convertiría en el aventurero más poderoso de todos y daría su nombre a conocer sin importar que, era el deseo de sus difuntos compañeros.

—¡alto! ¿a qué has venido?-

Su camino se vio interrumpido, el peliblanco observo detenidamente a los guardias quienes custodiaban la entrada a una gran mansión, más que una mansión parecía un pequeño castillo el cual destacaba por encima del resto de edificios de la zona; por lo que sabía era la sede de la familia Loki, una de las más grandes y poderosos familia de Orario.

-¿es esta la sede de la familia Loki?-

Los guardias miraron con cuidado al caballero frente a ellos, pese a su armadura el aura que emitía era muy diferente a la de un aventurero, pero tampoco era un civil, desprendía un poder y una presencia que dífilamente podía ignorarse, y pese a que no podían verlos directamente por estar oscurecidos, podían sentir sus ojos sobre ellos, no era una agradable sensación.

—así es, ¿Cuál es tu negocio aquí?- trato de sonar calmado y relajado pero el temblor en su voz era evidente.

—quiciera…..unirme a su familia de ser posible-

Ambos guardias ya se esperaban algo como eso, el caballero no era el primero en querer unirse a su familia, ni siquiera es el primero en llegar el día de hoy.

—claro…por favor sígueme-

Uno de los guardias se dio la vuelta adentrándose en los terrenos de la mansión/castillo, el caballero se inclinó ante el segundo guardia y procedió a seguir al otro, sin embargo, el que permaneció en la puerta no despego sus ojos de él sino hasta que dio la vuelta en una esquina, algo sin dudas en ese caballero no era normal.

—espera tu turno aquí-

Bell siguió al guardia a una sala de espera, en ella estaban varias personas, tanto hombres como mujeres, humanos, elfos, demi-humanos, enanos, de todo había un poco, el guardia le había entregado un formulario que tras llenarlo debía entregárselo a la chica sentada en el escritorio del frente; sin mucha demora lo lleno y fue a uno de los tantos asientos vacíos a la espera de que lo llamaran para una entrevista. Podía sentir los nervios y la ansiedad venir de las demás personas quienes aguardaban su llamado al igual que él; su persona había sido ignorada completamente, cada uno estaba ocupado pensando el que decir o hacer una vez los entrevistaran como para prestarle atención a Bell.

— (¿tan difícil es entrar a esta familia?)-

Se preguntó mentalmente, aunque la respuesta era obvia, entrar en una familia tan poderosa e importante en Orario no debía ser cosa fácil, aunque por lo visto esta familia tubo al menos la amabilidad de atender a las personas quienes estaban interesadas en entrar y no como la primera familia a la que consulto, la Familia Freya si no mal recordaba, la familia más poderosa dentro de Orario tenia entendió, apenas se acercó a su entrada sus guardias lanzaron gritos e insultos hacia su persona para que se largara; sin siquiera molestarse en responderles se dio la vuelta alejándose de su sede.

Durante su espera, que no fue precisamente corta, varias personas abandonaron la sala de espera tras terminar su entrevista, y otras más llegaron queriendo también ingresar a la familia, el caballero paso por alto toda presencia permaneciendo adentrado en sus pensamientos.

-¿Bell Cranel?-

No fue hasta que finalmente lo llamaron que Bell se movió, en su camino a la sala de reuniones recibió varias miradas, algunas solo curiosos de él, otras más bien intentando ver detrás de la puerta de la sala de entrevistas, mientras que por otro lado estaban quienes solo miraban su equipamiento con cierta envidia a pesar de lo desgastado que estaba. Bell observo que dentro del salón de entrevistas estaba, sentada detrás de un escritorio, una mujer de pelo rojo atado en una corta coleta, pese a ser mujer vestía ropas para nada femeninas, una muy corta y ceñida chaqueta negra con líneas azules que apenas llegaban más debajo de donde deberían estar sus pechos, y un aún más corto pantalón que no llegaban más debajo de sus muslos, aparte de eso unas botas que llegaban casi hasta sus rodillas.

—toma asiento- le dijo desganada la mujer, señalándole la silla frente al escritorio —soy Loki, la diosa de esta familia-

—Bell Cranel- se presentó haciendo una leve inclinación con su mano derecha en su pecho, claro que tal acción fue completamente ignorada por la diosa quien estaba más "concentrada" leyendo su formulario suponía el.

—¿fuiste miembro de la Legión de Farron?- exclamo ciertamente "interesada" la deidad posando sus cerrados ojos en el caballero frente a ella.

—lo fui-

—¿Qué pruebas tienes de ello?-

-ninguna, nuestra organización tiene un emblema…- señalo su hombrera donde estaba grabado dicho emblema—pero como ha de saber, dicho emblema ha sido copiado y falsificado por innumerables personas, por lo que no tengo una mejor manera de probar mis palabras, queda de su parte creerme o no-

—hmpt, al menos no intentaste inventarte una historia como muchos otros idiotas que afirma ser de la Legión de Farron….eso no significa que te creo, que quede claro- la diosa estampo el formulario en el escritorio—¿Por qué quieres ser aventurero si eres de la Legión de Farron? ¿no es casi lo mismo?-

-ciertamente, pero…-una ligera aura depresiva rodeo a Bell-mi decisión de convertirme en aventurero es privada y no deseo compartirla-

—¿me dirás al menos porque deseas ser parte de mi familia?- Loki no indago más en la decisión del caballero en convertirse en aventurero.

—muchos miembros…-

-perdón?-

—muchos miembros, muchos camaradas…muchas historias por escuchar- más que una respuesta parecía un lamento.

Loki se recostó en su asiento, como odiaba el reclutamiento, pero más de la mitad de su familia estaban en la mazmorra y ella tenia que encargarse de tareas como esa en su ausencia, normalmente ella ni siquiera sabía a quién estaba reclutando en su familia, confiaba en el juicio de Fin, Garet y Riveria cuando le daban la lista de los posibles candidatos a unirse a la familia, ella solo elegía quien entraba y quien no con la descripción que ellos le daban. Sus ojos miraban al caballero frente a ella, no estaba segura si él la estaba devolviendo la mirada pues su casco le impedía ver su cara; no había mentido durante la entrevista, de eso estaba seguro; ni tampoco había saltado con esas respuestas tan repetitivas sobre querer formar parte de su familia por ser la mejor, más poderosa, para traerle gloria o por un sueño de solo ser parte de ella.

Sonrió levemente con malicia en sus adentros, parecía que había encontrado a alguien interesante.

—Bell Cranel ¿cierto?, ¿qué clase de monstruos as enfrentado? Digo, si has estado en la Legion de Farron significa que peleaste con muchos monstruos ¿cierto?-

—goblins, duendes, lizardman, no muertos…- lentamente el interés de Loki se perdía con la mención de tan débiles monstruos—lamias, orcos, trolls, kijin, dragones…-

—esperas que creas que un humano común y corriente a derrotado a monstruos de ese tipo- le interrumpió Loki.

—en primer lugar tuve ayuda de otras tres personas, y en segundo nuevamente le repito, queda en usted creerme o no, yo solo estoy respondiendo a su pregunta-

Loki entreabrió los ojos, en si era tonto dudar de sus palabras, no había detectado ninguna mentira lo que la hizo sonreír aún más, definitivamente el caballero era alguien demasiado interesante como para dejarlo pasar.

—bien supongo que con eso termina la entrevista…- la pelirroja se inclinó hacia adelante apoyando sus manos en el escritorio—estas dentro de la familia-

—…-

No hubo ningún ruido de parte del peliblanco, Loki esperaba, aunque sea una mínima reacción de parte del caballero, en cambio lo único que recibió fue hacer que este inclinara levemente su cabeza.

—podría…¿darme un tiempo para pensarlo?-

Ahora verdaderamente Loki estaba confundida ¿acaso escucho bien?

—lo repetiré por si no entendiste bien; puedes entrar en mi familia-

—lo entiendo perfectamente, pero aun así…necesito un tiempo para tomar una decisión-

Literalmente le estaba pidiendo tiempo para tomar una decisión que muchos habrían aceptado sin pensar, ¡¿acaso así eran todos los de la Legión de Farron?!

—¿si no estabas claro desde un principio porque presentaste la solicitud?- le cuestiono la diosa buscando respuestas.

—yo…..lo siento, pero no puedo revelar mis motivos-

—bien, si así es como lo quieres que así sea, pero esa oferta quizás ya no esté disponible para cuando te hayas decidido-

—tomare el riesgo- respondió sin bacilar—mis disculpas si le hice perder el tiempo, con su permiso, me retiro- inclinándose como todo un caballero Bell se puso de pie y se encamino hacia la puerta.

—tres días…-

—¿perdón?-

—mi oferta de unirte a mi familia, tienes tres idas para considerarlo, pasado ese tiempo entenderé que no deseas ser parte de mi familia-

—comprendo….que tenga buena tarde-

Salió de la oficina dejando a Loki sola, la diosa se dejó caer nuevamente en su acolchada silla y suspiro.

—conque así son los verdaderos miembros de la Legión de Farron, no espere conocer a uno en mi vida- cerro los ojos volviendo a su habitual expresión—que extraño es ese hombre- dijo en voz baja recordando el aura que emanaba—y definitivamente no es normal-

Antes de que pudiera seguir sumiéndose en sus pensamientos la puerta fue abierta una vez más, entrando por ella su hija con otro aspirante.

— (¡Fiiin!...regresa rápido)-exclamo mentalmente la diosa cansada de tan tediosa labor.

En las calles de Orario Bell caminaba sin ninguna dirección en específico con su mente hecha un caos de inseguridades; había pasado tanto tiempo deseando llegar a Orario y convertirse en aventurero, y se había enfrentado a tantos obstáculos, y ahora que la oportunidad la tenía justo en sus manos no la aprovecho; su cuerpo y mente estuvieron a punto de traicionarlo casi haciendo que aceptara la invitación de la diosa Loki, pero su corazón se negaba a unirse a una familia en donde no estuvieran sus preciados compañeros.

"sabes a veces eres un estúpido"

"Bell idiota"

"¿seguro que tienes algo dentro de esa cabeza aparte de aire?"

Rio entre dientes; Gough, Ciaran y Ornstein constantemente se burlaban de él cada vez que podían, abría apostado que eso es lo que hubieran dicho en ese momento, miro sus manos, estaban temblando, acelero el paso adentrándose en callejones en un intento por evitar la aglomeraciones de gente; lagrimas habían empezado a gotear de su cara cayendo al piso; él se los prometió, a todos ellos, prometió cumplir el sueño que los cuatro tanto anhelaban; pero como podría, ese sueño se había convertido en un amargo futuro.

Su espalda rosaba contra la pared mientras lentamente se dejaba caer terminando al fin en el piso, dejo caer su gran espada la cual impacto con fuerza en el piso agrietándolo levemente, empezó a respirar con fuerza en un intento por calmarse y poner sus pensamientos en orden.

—oye ¿estás bien?-

Pero su momento de "paz" se vio interrumpido, con cautela rodo sus ojos en busca del dueño de dicha voz, una niña, una niña de ojos grandes y expresivos, la miro con cautela ¿Cómo se acercó sin que la detectara? Pensó él; entendió la razón al ver sus ojos, tan brillantes y llenos de amabilidad lo miraban con cierta preocupación, él podía detectar las malas intenciones de los seres vivos, también la agresividad, la ira, el miedo, casi cualquier sentimiento negativo con mucha o relativa facilidad, una "habilidad" que había aprendido tras años de luchas sin descanso contra monstruos, pero esa habilidad se extendió y "mejoro" permitiéndose saber las emociones de otros seres.

La "niña" frente a él no emitía ninguna mala vibra, era "pura" y honesta, por lo que en principio su mente/cuerpo al no percibir ninguna amenaza la paso por alto.

—…-

—o…oye..-

—si…estoy bien-

—pues no parece que estés bien-

—es…..complicado-

—ya veo-

Bell esperaba que la niña se fuera y lo dejara solo para poder seguir desahogándose en soledad, pero al contrario la niña tomo asiento a un lado de él, volteo en su dirección como esperando alguna explicación.

—la vida tampoco te ha tratado bien ¿eh?- su voz sonaba apagada

—podría…..decirse- sin saber él porque le respondió tras unos segundos.

—me pregunto qué te ha pasado para que alguien tan fuerte como tu estuviese deprimido- el caballero bufo ante las palabras.

—¿fuerte? ¿yo?-

—sí, digo, por algo llevas esa armadura ¿no? ¿Por qué eres fuerte?-

—cualquier niño podría equiparse con una armadura, pero dime ¿eso lo hace fuerte?-

—buen punto-

—…-

—…-

—…-

—…-

Los dos permanecieron en un profundo silencio, no había incomodidad o algo parecido, solo se limitaron a permanecer callados "disfrutando" la compañía del otro; fácilmente pudieron haber pasado varias horas y ambos seguían sentados uno al lado del otro. Bell de vez en cuando le daba una ojeada a la pequeña "niña" y viceversa, no sabían cuando había pasado pero de seguro una cuantas horas pues el sol ya estaba en el punto más alto del cielo indicando que ya era medio día.

—¿Cómo puedes estar tan tranquilo con esa armadura puesta? ¿es que no tienes calor?- interrumpiendo al fin el silencioso callejón la niña pregunto

—la verdad es que no- le dijo con franqueza el Bell—¿no tienes que ir a casa?, tus padres deben de estar preocupados-

—que grosero, soy una diosa sabes-

—¿enserio?-

—¿acaso lo dudas?-

—…- la miro por unos segundos—la verdad es que no, he visto cosas más razas que una diosa con apariencia de niña-

—no sé porque, pero siento que eso es un insulto-

—o puede que sea un alago, nunca lo sabremos-

Una leve sonrisa apareció en los labios de la pequeña diosa.

—me llamo Hestia-

—Bell Cranel-

—entonces Bell, ¿eres un aventurero?-

—yo…no estoy seguro-

—¿entonces que eres?-

—…..tampoco estoy seguro-

—realmente eres un caso-

-¿y tu? ¿Eres alguna diosa importante o algo así?-

-jajaja de seguro que sí, tengo el record de la diosa más rechazada de Orario, ¿impresionante verdad?-

—bueno no todos pueden hacer alarde de un record como ese-

Ambos callaron nuevamente, por alguna razón el ambiente se hizo aún más depresivo que en un inicio; Bell miro de reojo a la pequeña diosa, un semblante triste y resignado se reflejaba en su rostro.

—no pensé que los dioses también pudieran tener ese tipo de expresión-

—sabes nosotros no somos tan diferentes a los humanos, nos reímos, nos enojamos, nos ponemos tristes, celosos, felices, en sin muchas cosas-

—¿la vida también los jode como a nosotros?-

—de vez en cuando supongo- hay estaba otra vez ese semblante triste—pero sabes pese a todo eso soy más feliz aquí en el mundo inferior que en el cielo- miro al cielo y suspiro con una sonrisa en su rostro—allá en el cielo no hay un cielo como este, no hace tanto calor como en estos días, ni tanto frio como en el invierno, siempre todo es "perfecto" en el cielo, allá la vida es muy aburrida por eso descendí al mundo inferior…- lo miro—disfruto de mis días aquí a pesar de todo, asique…..- le mostro una brillante y resplandeciente sonrisa—anímate caballero-kun, si la vida nos jode qué más da, sonreír es el mayor golpe que podemos darle, por eso sonríe caballero-kun-

Bell quedo ligeramente conmocionado ante las palabras de la pequeña diosa, tanto que no noto cuando esta empezó a alejarse de él perdiéndose por los callejones de Orario.

—¿sonreír eh?...- dijo en voz baja—cielos debí verme patético ¿Por qué sigo en el piso?- siguiendo sus palabras tomo su espada y se puso de pie—¿Hestia era su nombre? Lo recordare- camino en dirección contraria a la tomada por la recién nombrada, no sin antes detenerse y mirar en su dirección—te lo agradezco, por ti, mis pensamientos están menos turbios-

Tras unos minutos de caminata Bell se encontraba nuevamente en la misma posada donde se hospedo, entrando en una habitación que alquilo por el resto del día empezó a despojarse de su armadura, quedando en ropa interior; su piel era bastante pálida, normal pues no se despojaba de su armadura casi en ningún momento, y aun con ella puesta tenía un sin número de cicatrices; su cuerpo estaba tonificado y marcado, propio de todo un atleta, su cabello abundante y desordenado era tan blanco como lo nieve, e incluso parecía tener un tenue brillo, por otro lado sus ojos eran de un color rojo sangre; se puso de pie, era bastante alto, midiendo 1.89 metros, su cara tenia rasgos bastante afilados y finos dando un aire de elegancia y muy maduro, aunque su parecido a un conejo le daban un toque adorable e infantil.

Tomo un pequeño saco el cual había dejado a orillas de la cama, y estirándolo en una dimensiones anormales saco dos cajas, una más alargada que la otra, en una acomodo su armadura perfectamente mientras que en la más alargada guardo su espada, tras hurgar más en el pequeño saco retiro de él barios trozos de metal que dejo en la caja con la armadura y otro bloque de metal que dejo en la caja junto a la espada, y tras depositar una considerable cantidad de varis en ambas cajas, también sacados del pequeño y aparentemente saco sin fondo.

—bien André te dejo el resto a ti-

Sello ambas cajas con sus pertenencias y coloco un ¿hueso? Enzima de ambas cajas, y tras romper los huesos ambas cajas desaparecieron; el peliblanco suspiro y se arrojó a la cama.

—conque…sonreírle a la vida ¿eh?- pensando en las palabras de Hestia Bell tomo el collar que aun permanecía en su cuello, permitiéndose así sonreír levemente—bueno por probar no pierdo nada-


Hestia caminaba de forma lenta y pausada por la calle principal de Orario, iba en dirección a su trabajo sin dejar de pensar en el encuentro que tubo que el blindado caballero el día pasado, Hestia había visto con sus ojos lo debatido, angustiado y deprimido que estaba el caballero, por lo que sintiéndose identificada con esos sentimientos tomo asiento a un lado de él sin saber una razón en específico, solo quería estar en compañía de alguien que de seguro la estaba pasando igual de mal que ella; quizás así ambos pudieran darse palabras de aliento uno al otro.

Hestia no era la más afortunada de las diosas, desde que bajo al mundo inferior no aprovecho bien su tiempo y en lugar de buscar una familia se perdió en sus hábitos de lectura, su amiga Hefestos le estaba yendo muy bien y le ofreció alojamiento temporal en su residencia, en la cual estuvo hospedada poco casi 50 años, Hefestos al ver que su amiga no hacía nada por formar su propia familia y solo vivía a costilla de la suya la hecho a la calle. Pero no todo era tan malo, encontró una vieja y abandónala iglesia en la cual alojarse, y un trabajo que le ayudaba a mantenerse; incluso había encontrado algunos miembros para su familia, pero todos la había abandonado.

Ella no los culpaba, al fin y al cabo, eran ellos quien arriesgaban sus vidas en la mazmorra, tenían derecho a elegir por quien dios arriesgar su vida; ella no podía apoyarlos de ninguna forma monetaria, pese a todos sus esfuerzos no podía costearles un buen equipo ni pociones de alta calidad que aligerasen su carga. Por eso les permitió irse cuando se lo pidieron, era mejor que vivieran sirviendo a otro dios que murieran por ella.

Dejarlos ir no fue fácil, fueron sus primeros hijos y todos la habían abandonado, por eso desistió casi completamente en dejar de reclutar, se abnegó a estar sola hasta que tuviera los medios para poder financiar a al menos una sola persona. Su encuentro con Bell fue…..extraño, el caballero parecía haber pasado muchas penurias, no podía decir que disfruto de su compañía, pero tampoco le desagrado, fue un encuentro bastante inusual; un encuentro que no espero repetir tan pronto.

-¿Caballero-kun?-exclamo Hestia al ver al mencionado frente del puesto donde trabajaba, aunque había algo diferente en el caballero, y ese algo era todo su equipo el cual estaba completamente nuevo e impecable, ya no mostraba ningún signo de desgaste ni de corrosión o suciedad, todo lo contrario la armadura brillaba reluciente reflejando la luz del sol, incluso su capa estaba en perfectas condiciones y colgada desde su hombro izquierdo dándole un aire de elegancia.

-Hesita ¿cierto?-

-no esperaba verte tan pronto, estoy en mis horas de trabajo-

-no he venido a molestarla, solo pido unos minutos de su tiempo-

-¿podría ser después de que termine mi turno?-

-no tengo ningún problema, aguardare cerca de aquí en lo que usted termina-

-Hestia, si quieres toma un descanso y atiende a tu amigo- Hestia volteo en dirección a su jefa y compañera de trabajo, le sonrió levemente ante el comentario —vamos ve, ve, no hagas esperar a tu caballero- aunque su sonrisa desapareció al ver la cara picara y burlesca de la mujer

—ven sígueme- Hestia le hizo una seña a Bell para que la siguiera a la parte trasera a un callejón para poder tener privacidad—¿y bien? ¿de qué querías hablar?-

Hestia se esperaba todo menos lo que vio, Bell calvo con fuerza su espada en el suelo hasta la mitad, dándole un ligero susto en el proceso, seguidamente se arrodillo frente a ella pegando su rodilla y puño derecho en el piso, mientras que su brazo izquierdo descanso en su rodilla izquierda.

—por favor déjeme formar parte de su familia- la petición desconcertó a la diosa.

—quieres…¿unirte a mi familia?-

—eso es correcto-

—¿Por qué quieres eso?-

—yo…ayer, me hiciste recordar-

—¿recordar?-

—si…- Hestia no podía verlo, pero una sonrisa se formó en los labios del peliblanco.

"¿que tipo de familia te gustaría pertenecer?"

"¿una muy grande?"

"las familias grandes han de ser muy molestas, sería mejor una sin tantos miembros"

"si, pero con más miembros tendríamos muchos camaradas, que de seguro tendrán muchas historias que contar, seria increíble"

"¿tú que piensas….Bell?"

"es fácil yo…"

—la familia a la que quiero pertenecer, solo tiene que tener un buen dios, sin importar que tan reconocido sea, si es un dios respetable y amable de seguro que sus hijos también lo serán- le dijo Bell a Hestia quien se retrajo por tales palabras —por eso, déjeme formar parte de su familia-

—yo…no tengo familia sabes, te lo dije ayer, soy la diosa con el record de rechazos, no hay nadie quien quiera ser parte de mi familia-

—entonces déjeme ser el primero-

—no, tu no entiendes yo…yo no te puedo brindar la ayuda que necesitas para que seas un aventurero, todos los hijos que he tenido….se han ido-

Pese de tener sus ojos clavados en el piso Bell pudo escuchar las lágrimas impactar contra el suelo, levanto los ojos para ver una sonrisa triste y derrotada en la cara de Hestia quien gimoteaba y lloriqueaba ligeramente.

—si la dejaron como dice, entonces no fueron sus hijos en primer lugar- fue la respuesta de Bell.

—¿de verdad quieres formar parte de mi familia?-

—eso es lo que dije-

—¿no te importa ser el único miembro-

—para nada-

—no…¿no me abandonaras?- susurro.

—ante ti estoy postrando mi rodilla, ante ti postro mi voluntad, mis sueños y mi espíritu, en este mismo instante someto a vos a convertirme en la herramienta que facilitara vuestras labores, en el arma que os defenderá de los peligros y en la compañía que velara por vos día y noche; ser de vos y serviros será el único cometido que dará sentido a los días que le queden a este caballero-

No hubo respuesta de Hestia, solo le dio la espalda, pero el peliblanco no necesitaba mirarla o tenerla de frente para saber que incontables lagrimas bajaban por sus mejillas, Bell le estaba jurando completa lealtad a la diosa y ella solo tenía que decirle que si a su petición de entrar en su familia; ese juramento fue el mismo que utilizo para entrar en la Legión de Farron, con algunos cambios claro, pero el significado seguía siendo el mismo, jurar total y completa lealtad hasta el día de su muerte o hasta que su nueva señora le liberase de su juramento.

—no sabía que te gustará hacer llorar a las chicas, ese será un problema si quieres entrar en mi familia- una leve sonrisa se formó en los labios de ambos.

—supongo que eso puede corregirse-

—eso espero- girando sobre si misma encaro nuevamente al caballero —ponte de pie- el obedeció —bienvenido a la familia Hestia-


—¿aquí es donde vives?-

Interrogo en caballero al ver la deteriorada y arruinada iglesia, Hestia había pedido el resto de la mañana libre para poder darle a Bell su falna y hacer oficial su ingreso a la familia Hestia, la pequeña diosa guio al caballero por las calles de Orario llevándolo a su hogar.

—a…asi es- respondió algo avergonzada —como dije las personas que recluté para mi familia no duraron mucho conmigo por mi limitada situación monetaria-

—no tengo ningún problema en alojarme aquí, créame, comparado en los lugares donde he dormido esto parece una posada 5 estrellas-

—¿enserio? Por tu equipo pensé que eras de una familia acomodada- le revelo Hestia adentrándose en la iglesia

—acomodaba entre huerto y ganado, nací y crecí en una granja la mayor parte de mi vida- Bell observo como Hestia abría una puerta secreta detrás del altar que daba acceso a un sótano.

—bienvenido a mi morada- Hestia se hizo a un lado para permitirle a Bell bajar por las escaleras.

El peliblanco recorrió el sótano con sus ojos, no estaba mejor que el piso superior, las paredes estaban agrietadas y destrozadas, el techo de madera estaba podrido y astillado, se preguntaba como que aún no se había desmoronado; en cuanto al resto del sótano solo tenía una cama hecha de heno y paja que estaban debajo de una gruesa manta, un sofá viejo y desgastado, una pequeña mesa que no parecía en tan mal estado y nada más, la "vivienda" gritaba pobreza por todos lados.

—siento si no es lo que esperabas, aun estas a tiempo de cambiar de opinión-

—¿qué hay que hacer para que grabes la falna?- fue la rápida y segura respuesta del caballero.

—por favor, quítate la armadura y muéstrame tu espalda-

Siguiendo sus indicaciones Bell se despojó del casco, peto, hombreras, la cota de malla y la camisa que tenía; se volteo hacia Hestia cuando termino quien enmudeció al verlo, su cara estaba roja y expulsaba vapor.

—(¡e…es bastante guapo!)-

—Hestia-sama- llamo el peliblanco por la falta de respuesta de la diosa, al contrario que en su primer encuentro se mostraba más respetuoso.

—ha…¡hai! Po…por favor recuéstate en la cama- desvió la mirada y se cubrió el rostro con ambas manos en un intento por ocultar su sonrojo.

Bell asintió recostándose en el colchón de heno, y espero, espero unos segundos, y varios minutos, y al no sentir nada volteo en dirección a la pequeña diosa quien estaba absuelta mirando la espalda del peliblanco.

—(santo cielo….como es posible que alguien tenga tales cicatrices)- por fin noto la diosa.

Varios cortes muy profundos y quemaduras ocupaban gran parte de la espalda de Bell, aunque no peor de todo era su brazo izquierdo, completamente negro como el carbón hasta el hombro.

—por favor ignora todo eso-

—Bell tu…-

—algún día te contare como mi cuerpo termino en este estado, pero ahora no deseo recordar esos momentos-

Hestia no pudo evitar notar el deje de tristeza en la voz de Bell al igual que su semblante por lo que decidió no preguntar; subiéndose en la cama se acercó al caballero sentándose en la parte baja de su espalda, pincho su dedo dejando escapar un poco de sangre con que la empezó a grabar la falna en la espalda del peliblanco; no le tomo más de diez minutos para cuando la falna brillara en la espalda del peliblanco.

—¡listo! ¡oficialmente eres miembro de mi familia!- no pudo evitar emocionarse ante la idea.

Nombre: Bell Cranel

21 años

Alias: ninguno

Familia: Hestia Familia

Raza: humano

Nivel 1

Fuerza - I - 0

Resistencia - I - 0

Destreza - I - 0

Agilidad - I - 0

Magia - I - 0

Leyó Bell en el papel que le entrego Hestia.

—no te preocupes, todos comienzan así, de seguro te volverás más fuerte en el futuro-

—seguro que así será- ambos se sonrieron y se tomaron un segundo de silencio.

—escucha, me gustaría quedarme y hablar un montón de cosas, pero tengo que regresar al trabajo-

—no se preocupe, yo iré al gremio a registrarme como aventurero, quizás entre a la mazmorra a explorar el primer piso, pero estaré aquí para cuando vuelva…espero-

—bien, por favor no te sobre exijas-

Hestia fue la primera en irse dejando a Bell solo en el sótano.

—ya estoy en una familia eh- volvió a mirar el papel con su estado —no es una familia numerosa….pero lo será algun dia…solo obsérvenme-


Hola, mis saludos, agradecimiento y respeto para quienes tuvieron la paciencia de llegar hasta aquí, antes que nada si, otro fic de DanMachi; no pude evitar escribir esta historia, lleva días martillándome en la cabeza y cuando una historia asi llega no me dejara escribir otra cosa, en un principio solo iba a escribirla y dejarla como los otros 36 borradores de historias que tengo, borradores que van en aumento; no estoy lo suficiente complacido con muchas porque como toda idea suenan mejor en la mente, por eso no subo casi ninguno; pero son ideas como esta las que no me dejan dormir por las noches.

El comienzo fue bastante flojo no voy a mentir, no estoy completamente complacido con el resultado, pero aun así me gusto; mi principal idea para este fic era hacer una Bell x Hestia, sin harem, darle una temática algo triste y deprimente a la historia, con sucesos y eventos trágicos en el pasado tanto de Bell como de Hestia, para que así ambos puedan apoyarse el uno al otro y formar un lazo que valla más allá que el de un dios e hijo; pero la idea no termina de convencerme.

Este fic tendrá elementos de Dark Souls como de seguro notaron, en caso de que no lo hallan notado tienen un problema; pero sin ser un crossover como tal, solo tomare ciertos elementos de la saga, de la primera y tercera entrega más que nada, por eso los "eventos", personajes, y organizaciones con nombres no canónicos.

La idea de un Bell siendo un caballero al servicio de Hestia era algo que tenía tiempo pensando, no fue hasta que se me ocurrió representarlo como si fuera Artorias de Dark Souls que me motive a escribirlo, y pues, he aquí el resultado; tuve serios debates con respecto a la personalidad de Bell, quien allá leído alguno de mis fics se abran dado cuenta de que en todos he optado por darle una personalidad rebelde, muy confiada y agresiva podría decirse; esta vez me decante por hacerlo más parecido al del anime, junto con la personalidad descrita de Artorias de ser un noble caballero y poderoso guerrero, con un gran sentido de la justicia.

Pero como en todos mis fics el Bell OP no puede faltar, eso es una regla obligatoria escrita en piedra y citada en la biblia para todos mis fics de DanMachi; no se dejen guiar por el estado de Bell ni por su estado previo de humano. Aquí Bell tendrá 21 años, pero será el único quien presentara una edad más avanzada, los demás personajes conservaran la edad que tienen en los inicios de la serie.

Volviendo al tema dde la pareja eso aún no lo decido, como dije tenía pensado en hacer un Bell x Hestia, pero la idea aun no me cuadra; mis otras opciones serian Riveria, Revis o Artemisa, no pregunte la razón solo me gustan esos personajes; pero solo el tiempo decidirá que es lo que hago al fin con la vida romántica del Artorias conejo.

Lo más seguro es que me esté pasando más cosas por decir, pero por el momento lo dejare por aquí, espero leernos en un próximo cap.