Capítulo 2: La muerte reúne lo imposible
El sonido de las voces llamó su atención. Descendió las escaleras hacia el recibidor y encontró un cálido abrazo. Con sigilo se abalanzó para abrazar a ambas hermanas impidiéndoles separarse.
Allison: ¡Lune! Ya suéltanos - dijo entre risas
Vanya: Creo que acaban de tronar mis costillas.
Con una sonrisa tímida, Vanya disfrutó el momento de corazón. Para ella el miedo y los nervios de pisar esa casa habían desaparecido.
Lune: Oh ustedes dos, han sido tantos abrazos que no nos hemos dado en años, debemos recuperarlos, un año o dos bastarán, así que acostúmbrense que estaremos unidas una buena temporada ¡no las dejaré ir ni al baño!
Allison logró hacer que Lune las soltara haciéndole cosquillas. Su hermana tenía razón y ellas tres no se habían visto en un largo tiempo.
Vanya: Lune, es bueno verte. Mírate estas tan diferente.
Allison: ¿Cuándo la has visto igual? Ella siempre cambia algo.
Mientras decía eso, Allison tomó una de las manos de Lune dándole una vuelta para verla mejor.
Lune llevaba una camiseta negra holgada en un tamaño mayor al suyo, un logo en letras con fuego y una delgada caffarena de rayas grises. Un pantalón cargo negro y zapatillas con plataforma. Cadenas adornaban su cinturón y una pequeña boina negra sobre su cabeza. Su color de piel era pálido, su cabello de un chocolate con rosa y sus ojos de un gris claro.
Vanya: Tienes razón, no recuerdo muy bien cómo es que lucía Lune.
Lune: Venga a mí vuestra envidia, ya quisierais hacer lo que yo hago. Si puedo cambiar a voluntad mi apariencia ¿Por qué no aprovecharlo?
Vanya: Es cierto. Sobre todo, lo joven que te ves.
Allison: Nos has pillado - concordó
****: Oh, si se han reunido las dos arpías de la casa. Por cierto... ¿Qué hace aquí ella? No pertenece aquí después de lo que hizo-
Lune: Esta también es su casa Diego, y ella sigue siendo nuestra hermana – dijo Lune con cierto enojo.
Allison: ¿En serio vas a hacer esto hoy, Diego? – ella se cruzó de brazos mientras lanzaba dagas mentales hacia su hermano - Lindo traje.
A pesar de la burla, Diego siguió subiendo las escaleras sin voltear ni un segundo.
Diego: Al menos es negro. – dijo al ya casi desaparecer de la vista
Vanya desestimó el comportamiento de su hermano, se sintió reconfortada con el apoyo de sus hermanas. Allison se despidió un momento y Vanya acompañó a Lune hacia el piso de arriba. Ahí estaba Pogo junto al retrato de Número Cinco.
Pogo estaba encantado de recibir a todos en la casa, después de tantos años casi vacía. Era un sentimiento tan cálido el verlos de nuevo reunidos.
Después de unos minutos finalmente todos acabaron reunidos en el salón principal. Había una tensión incómoda que se podía palpar fácilmente, nadie sabía cómo romper el silencio.
Luther: Empecemos con esto. Supongo que podemos hacer una pequeña ceremonia al atardecer, decir unas palabras y esparcir las cenizas en su lugar favorito.
Allison: ¿Tenía un lugar favorito? - interrumpió confundida
Luther: Sí claro, bajo el roble. Me solía sentar junto a él allí. ¿Ninguno de ustedes...?
Klaus: ¿Habrá bocadillos? Ya saben, té, galletas... los sándwiches de pepino nunca fallan. - Interrumpió con una botella de licor y un cigarrillo.
Luther: ¿Qué? No y ya baja eso... papá no permitía que fumaran...
Allison: ¿Esa es mi falda? - volvió a decir Allison observando la prenda inferior de Klaus.
Klaus: Sí, es un poco anticuada, pero me mantiene lo suficientemente fresco ahí abajo.
Lune: Lo confirmo- dijo con una pequeña carcajada - ... No me mires así Luther, cuando uses una estarás de acuerdo – agregó ante la mirada seria de su hermano.
Luther: Basta. Klaus, sé que no te gusta hacerlo, pero necesitamos que invoques a papá.
La mirada de desesperación en el hermano más fornido ya empezaba a ser notoria.
Klaus: Oye, sabes... no puedo llamarle y decirle a papá: "¿Quieres dejar de jugar tenis con Hitler un momento y atenderme?"
Luther: ¿Cómo no puedes hacerlo? Es lo tuyo...
Klaus: Eso no será posible.
Luther: ¿Por qué no lo sería? -
Lune: Está drogado, Luther. Será imposible que el use su habilidad en esa condición- la hermana cambia formas jugaba con los mechones de pelo de su hermano Cuatro.
Vanya: Luther, el médico ya confirmó que fue un ataque al corazón. Él es el experto.
Klaus: ¡Así es! ¿Adonde quieres llegar con todo esto?
Diego: ¿No es obvio? El cree que papá fue asesinado.
Luther: Las cosas no concuerdan como deberían, estoy seguro de que no murió de un ataque cardiaco.
Diego: ¿Entonces por qué no les dices tus sospechas?
Lune: ¿A qué te refieres?
Diego: Es simple Lune, él cree que uno de nosotros asesinó a papá.
Las voces se alborotaron y todos estaban enojados con Luther por pensar en ello. Uno a uno se retiraron disgustados.
Klaus: Estás loco, ¿En qué mundo seríamos capaces de hacer algo así? Creí que el primero en chiflarse sería yo.
Luther: No es... Por favor no se vayan
Klaus: Okay, discúlpame, iré a matar a mamá y ahora vuelvo.
Lune: Déjame ver si te ayudo a matar a Pogo, así no quedan testigos.
Klaus tomó las cenizas de su padre y se fue con Lune hacia la cocina. Allison fue la última en levantarse.
Luther: Allison... yo...- dijo intentando detener a su hermana, pero no funcionó. Quedó el solo.
Lune había dejado a Klaus en la cocina, esperaba que no provocase algún desorden si estaba ocupado comiendo. Se dirigió a su habitación. Cruzó la puerta de Cinco, Ben y Vanya para llegar a la suya.
A diferencia de sus hermanos, ella visitaba regularmente la mansión. Por lo que su habitación no estaba tan descuidada. Después de la muerte de Ben, todos empezaron a abandonar la Academia y hacer sus vidas. Ella no pudo despegarse del sitio, así que se quedó junto a Luther. Generalmente las misiones que le encargaba su padre eran de infiltración donde tenía que investigar ciertos sujetos. A Luther lo enviaba a misiones mucho más peligrosas. Tal vez era la única que sabía lo que Luther había pasado después de su misión a Marte. Ese día discutió muy fuerte con su padre por exponer a tal peligro a su hermano y se sintió tan mal cuando supo los efectos secundarios que sufriría Número Uno.
Dejó la Academia y se aventuró al mundo externo. Trabajaba en una escuela de arte ayudando a los maestros, cuando descubrieron que ella tenía habilidad para la pintura finalmente accedieron a dejarle enseñar. Así vendió muchas pinturas desde el anonimato, tomando cada vez más fama en el mundo artístico.
Lune regresaba esporádicamente a la academia para cuidar de Uno y convencerlo de dejar las misiones, pero él no le hacía caso. Finalmente, Luther fue enviado a la Luna y la casa quedó casi vacía.
De pronto se escuchó una melodía. Reconoció instantáneamente la canción y su cuerpo empezaba a moverse solo. Un pie, luego el otro pie y no supo cómo ya estaba dando saltos y vueltas en su cuarto. Los recuerdos empezaron a volar por su cabeza y el sentimiento dulce pero doloroso florecía cada vez más.
I think we're alone now ~
De pronto una serie de truenos y rayos interrumpió todo. El viento soplaba con fuerza haciendo temblar las ventanas de la casa. Con rapidez, Lune salió a encontrarse con sus hermanos y todos juntos salieron al patio para ver qué era lo que estaba pasando.
Vanya: ¿qué es eso?
Lune: veamos Vanya, te falta ensayar un poco más tu reacción de sorpresa... ¡¿QUÉ CARAJOS ES ESO?!
Lune gritó a todo pulmón mientras se juntaba más a sus hermanos.
Allison: que nadie se acerque.
Diego: Una gran idea hermanita.
Luther: parece una anomalía temporal, eso o un mini agujero negro.
Diego: Hay una gran diferencia mole con patas.
Klaus: ¡TODOS A UN LADO!
De la nada Klaus corrió con un gran extintor rojo y lo lanzó con todas sus fuerzas hacia el extraño portal. Este atravesó el portal, pero no causó nada.
Allison: ¿Eso para que fue?
Klaus: Yo qué sé ¿Alguna idea mejor?
Lune: ¿Tal vez algo vivo funcione mejor? Luther puede lanzarte Klaus
De pronto el portal empezó a sonar más fuerte y todos de inmediato se pusieron alerta.
Luther: Todos detrás de mí.
Diego: Sí, detrás de nosotros.
Klaus: yo voto por correr ¡Vámonos!
Las manos de Luther y Allison se apretaron fuerza, Klaus se acercaba más a la puerta con cada segundo, Lune se apoyaba detrás de Diego usándolo como escudo humano, todos estaban viendo el portal atentos. De pronto de este empezó a salir un anciano que poco a poco fue tomando otra forma para finalmente caer del portal al suelo y toda la tormenta cesó de inmediato.
Ahí en medio del patio, estaba levantándose un niño de 13 años. El traje le quedaba demasiado grande y su mirada a pesar de todo lo que implicaba su aparición no revelaba ninguna emoción.
Lune: Esto es imposible...
Klaus: ¿Alguien más está viendo al pequeño Número Cinco? O es idea mía.
Finalmente, todos se acercaron al niño y este escuchando lo que dijo su hermano y lo gigantes que eran todos evaluó su estado.
Cinco: Carajo.
Todos tenían un lío en la cabeza que no aún no les permitía asimilar lo que acababa de ocurrir. Aún se sentía irreal. Cinco no reveló nada ni reaccionó como todos en una muy remota idea esperarían. Él solo se fue hacia la cocina seguido por todos sus hermanos que lo observaban como un extraño alienígena.
Cinco: ¿Qué fecha es hoy? La fecha exacta
Vanya: 24
Cinco: ¿De qué?
Allison: Marzo
Cinco: bien – respondió despreocupado mientras tomaba 2 rebanadas de pan
Luther: Y... ¿Vamos a hablar de lo que pasó?
Cinco no hizo caso y siguió preparándose su sándwich bajo la mirada incómoda de sus hermanos. Viendo su indiferencia Luther se levantó de repente.
Luther: ¡Han pasado 17 años!
Cinco: Pasó mucho más tiempo que eso – dijo con un jadeo molesto y se teletransportó.
Luther: No extrañaba eso.
Diego: ¿A dónde fuiste?
Cinco: Al futuro... y es una mierda, por cierto.
Klaus: Se los dije – dijo levantando orgulloso una mano en el aire cómodamente sentado sobre la mesa y las piernas cruzadas.
Cinco: Debí hacerle caso al viejo, ya saben viajar en el espacio es una cosa, pero viajar en el tiempo es una lotería... linda falda - dijo viendo a Klaus
Klaus: Oh oh danke.
Vanya: Espera ¿Cómo volviste?
Cinco: Al final tuve que proyectar mi consciencia a una versión suspendida y en estado cuántico de mí mismo que existe en cada posible instancia del tiempo.
Diego: Eso no tiene sentido.
Cinco: Si fueras más listo lo entenderías.
Diego no era una persona paciente, mucho menos permitía ofensas. Por lo que Luther tuvo que detenerle de iniciar una pelea.
Luther: ¿Cuánto tiempo estuviste ahí?
Cinco: Cuarenta y cinco años... más o menos – dijo con una completa normalidad
Luther: ¿Dices que tienes 58?
Cinco: No, mi conciencia tiene 58. Mi cuerpo al parecer tiene 13... otra vez
Klaus: Eso debe ser incómodo. La única que logra reducirse años es Lune, pero tú has superado sus locuras.
Cinco por primera vez desde que llegó reveló una emoción en su rostro. Fue demasiado fugaz, pero en sus ojos brilló la sorpresa.
Cinco: Lo es... ¿Dónde está... ella? – él buscaba con la mirada por la habitación
Klaus: está aquí detrás de... mí. – su voz se fue apagando al ver que no estaba
Allison: Se acaba de ir. Supongo que entre toda tu prisa por un sándwich ni siquiera la notaste.
Luther: Bueno, tal vez incluso ni siquiera la reconozca. Lune nunca mantiene una apariencia fija.
Diego: ¿Estáis bromeando? Sin importar qué forma tome ella, Cinco siempre la reconocía.
Vanya: Bueno, Cinco estuvo mucho tiempo lejos.
Cinco: Yo... no tuve la intención de ignorarla.
Allison: Bueno... ella debe estar tratando de asimilar tu aparición. De todas formas... ¿Te quedarás con esa apariencia?
Cinco: Me temo que sí. Dolores decía que las ecuaciones estaban mal. – Le dió un mordisco a su sándwich – Apuesto que ahora debe estar riéndose de mí.
Vanya: ¿Dolores?
Cinco siguió comiendo su sándwich e ignorando la pregunta tomó el periódico de la mesa.
Cinco: Hmph... me perdí el funeral.
Luther: ¿Cómo sabes eso?
Cinco: ¿Qué parte del futuro no entendiste? – dijo e inmediatamente dio otra hojeada al periódico. – ¿Un infarto eh?
Diego/Luther: Si/No
Cinco: Veo que todo sigue igual.
El niño se marchó de la cocina y todos quedaron una vez más estupefactos.
Allison: ¿Es todo lo que dirás?
Cinco: ¿Qué mas quieres que diga? Así es la vida – dijo alejándose
Luther: Bueno, eso fue interesante.
