Capítulo 3: Nada y todo parece haber cambiado

Cinco se fue hacia su habitación, debería encontrar un nuevo juego de ropa. El que traía ya no le servía. Antes de abrir su puerta le dio un vistazo a la última puerta del pasillo. Aquella que pertenecía a Número Ocho. Con un corto suspiro ingresó a su cuarto y tomó lo único que había en su guardarropa: el uniforme de la academia. Odiaba su situación.

Cambiado y arreglado bajó hasta la planta baja. La chimenea encendida y sobre esta su cuadro. Notó la presencia de su hermana y habló.

Cinco: Es bueno ver que papá no me olvidó. - Volteó a ver a Vanya directamente - Leí tu libro, por cierto. Lo hallé en una biblioteca que seguía en pie. Es bastante bueno ... dentro de lo que cabe. Tuviste mucho valor, al revelar nuestros secretos. Seguro cayó muy bien.

Vanya: Todos me odian.

Cinco: Uh, pueden pasar cosas peores.

Vanya: ¿Cómo lo que le pasó a Ben?

Cinco: ¿Fue feo?

Vanya: Sí - dijo mientras asentía con la cabeza y una mirada triste en sus ojos.

El ambiente dejó de ser tranquilo, una angustia y tristeza de pronto llenaron la gran sala.

Cinco: ¿Cómo lo tomó ella?

Vanya: ¿Te refieres a Lune? ... Ella era muy apegada a Ben, así que fue la más afectada. Se culpaba siempre por no haber sido de más ayuda en esa misión. Después de su muerte, ella no volvió a mantener su apariencia, se encerró durante mucho tiempo y se aisló de los demás. A pesar de eso ella no abandonó la academia como todos nosotros hicimos.

Cinco: Ella parece reacia a verme.

Vanya: Debes comprenderla. También lloró mucho por ti, si no hubo sido por Ben quien era el único que se esforzó mas que todos nosotros por hacerla feliz ... tal vez Lune hubo cometido alguna locura.

Ante eso Cinco frunció el ceño con dolor. El silencio volvió a inundar, pero no por mucho tiempo. Con prontitud los demás habitantes de la casa partieron hacia el patio vestidos de negro.

La ceremonia había empezado.

Ahí entre los paraguas negros Cinco pudo ver a Lune. Ella evitaba su mirada, con la cabeza gacha y aun desde la distancia pudo observar sus ojos un poco hinchados y rojos.

Grace: ¿Pasó algo malo?

Allison: ¿No recuerdas? Murió papá.

Grace: Oh por supuesto.

La mirada de Grace había estado perdida bajo un velo de confusión que traía de nervios y tristeza a los hermanos.

Allison: ¿Mamá esta bien? - preguntó a Diego

Diego: Sí ... si ... ella está cansada. Solo necesita carga.

Pogo: Cuando estés listo muchacho. - el chimpancé le dijo a Luther quien tenía las cenizas en sus manos.

Luther se acercó al centro y dejó caer las cenizas. Estas eran muy pocas y cayeron sin gracia ni gloria sobre el pavimento. Klaus solo miraba asustado hacia estas tratando de hacerse más pequeño y mirando con nerviosismo.

Luther: Hubiera sido mejor con viento.

En su mente estas se esparcían con el viento hacia el gran roble mientras desaparecían de la vista convirtiéndose en parte de la casa.

Pogo: ¿Alguno quiere decir algo?

El silencio incomodo reinaba demasiado en esa casa.

Pogo: Muy bien. En todo sentido, Sir Reginald Hargreeves me hizo todo lo que soy hoy en día. Solo por eso siempre mantendré una deuda con él. Él era mi amo ... y mi gran amigo. Lo extrañaré mucho ...

Diego: Era un monstruo.

Klaus empezó a reírse.

Diego: Una mala persona y un mal padre. Y el mundo está mejor sin él.

Allison: ¡Diego!

Diego: Mi nombre es Número Dos. ¿Sabes por qué? ... Por que nuestro padre no se molestó en ponernos nombres reales. Lo tuvo que hacer mamá.

Mamá: ¿Quisieran algo de comer?

Vanya: No, está bien mamá.

Grace: Ok.

Lune: Yo sí quiero algún bocadillo. Klaus pensé que ibas a encargarte de los sándwiches de pepinillo.

Klaus: ¿Yo? Solo di las ideas, aquí nuestros hermanos no me tomaron enserio.

Diego: Si quieren presentar sus respetos adelante. Pero reconozcan la clase de persona que fue.

Luther: Deja de hablar ya.

Diego: Tú más que nadie tienes que estar a mi lado Número Uno.

Lutero: Te lo advierto.

Lune: Diego es mejor que pares.

Diego: Después de todo lo que te hizo. Tuvo que enviarte a un millón de kilómetros de aquí ...

Luther: ¡Deja de hablar!

Diego: ... Todo porque no soportaba verte.

El gatillo fue disparado y la paciencia de Luther colapsó. Los golpes empezaron a llover y todos los demás tuvieron que alejarse.

Pogo: Muchachos deténganse.

Diego: ¡Vamos fortachón!

Vanya: ¡Ya basta!

Klaus: ¡Dale, Dale! - animaba la pelea

Lune: Apuesto diez a que gana Luther.

Klaus: Oh estas jugando con trampas.

Lune: De ninguna manera ¿Le entras o no?

Klaus: Trato hecho.

Número Cuatro tenía dinero por ganar y nada que perder, después de todo no tenía ni un dólar para pagar.

Cinco: No tengo tiempo para esto. - dijo y se retiró.

Lune apenas alcanzó a verle de reojo mientras se alejaba.

Luther y Diego no se midieron. Luther terminó derribando la estatua de Ben y esta cayó. La cabeza rodó.

Klaus: Ah vamos.

Allisson: Y la estatua de Ben murió - dijo y también se retiró molesta.

Lune no pudo creer lo que había sucedido. Una gran piedra cayó sobre su corazón al ver la estatua. Diego la miró de reojo y su expresión cambió. Tomó uno de sus cuchillos.

Vanya: ¡Diego no!

El cuchillo fue arrojado y rozó el brazo de Luther provocándole un corte sangrante.

Vanya: No sabes cuándo parar ¿Cierto?

Diego: ¿Ya tienes material para la secuela?

Vanya: también era mi padre - dijo y se retiró molesta.

Klaus tomó a Lune y la llevó hacia el interior de la casa. Alejándola de la escena en el patio.

Klaus: Bueno querida hermanita, me debes diez dólares.

Lune: No ganó ninguno de los dos - dijo ella, su tristeza de pronto apagada por el comentario de Klaus.

Klaus: ¿Cómo que no? Luther está sangrando, en las peleas quien sangra más pierde.

Lune: Te odio.

Klaus: Sabes que me amas ... es más, me adoras más que toda la chusma en esta familia.

Lune rió y le extendió un billete a Klaus.

Lune: Por supuesto hermanito, te adoro.

Llegaron al comedor riendo y abrazados y encontró a Pogo quien les anunció la partida de Vanya. Luego se dispusieron a ir a la cocina y preparar sus ricos sándwiches de pepinillo. Lo que encontraron ahí fue a Cinco buscando entre las gavetas. Klaus se sentó y Lune detrás de él jugando con los mechones de cabello de Número Cuatro. De pronto llegó Allison y el silencio se rompió.

Allison: ¿Dónde está Vanya?

Klaus: Oh, ya se fue

Cinco: Qué lástima ...

Allison: Sí - dijo creyendo que cinco se refería a Vanya.

Cinco: Una manzana entera, 42 habitaciones, 19 baños y ni una sola gota de café.

Allison: Papá odiaba la cafeína ...

Klaus: odiaba a los niños también y los tuvo por montones.

Lune dio una carcajada en total acuerdo.

Klaus: Oh Lune tus manos son mágicas ... ¿Puedes seguir con ese estupendo masaje? - Dijo al ver que Cinco y Allison les dirigían una mirada incómoda.

Cinco: Me llevo el auto. - Dijo de repente.

Klaus: ¿Adónde vas?

Cinco: A conseguir un poco de café. Tu puedes seguir disfrutando tus estupendos masajes.

Allison: ¿Sabes manejar?

Cinco: No hay nada que no sepa hacer.

Klaus: ¿Sabes? Siento como si debería detenerlo ... pero por otro lado quiero ver qué pasa.

Lune: No es como si pudieras hacerlo. Créeme ya lo he intentado antes.

Allison: Tienes razón. Él sigue siendo tan complicado.

Klaus: Yo todavía estoy tratando de calcular cuánto tiempo más ustedes dos se ignorarán.

Lune: ¿De qué hablas?

Klaus: ¿No es obvio? Se nota que ambos quieren hablarse, sus miraditas de reojo no me engañan. Estaré drogado, pero no ciego.

Allison: Yo no lo noté, pero es cierto que no te he visto hablar ni una sola vez con Cinco desde que llegó. Cuando el desapareció tu ...

Lune: Lo sé. Eso ya quedó en el pasado y tal vez hoy viéndolo sin cambiar ni un poco me cuesta creer que esté aquí. Me tuve que acostumbrar a su ausencia ... no puedo simplemente hablarle como si todos estos años no hubiesen pasado. Tal vez para ustedes sea normal, a mí todavía me cuesta.

Klaus: Bueno, puedes aprovechar ahora que estará solo y tener una gran y emotiva charla digna de telenovela.

Lune: ¿Quieres decir ahora?

Klaus: Así es.

Allison: Muy tarde, acaba de encender el motor.

Klaus: No hay problema ...

Allison: ¿Qué se supone que harás?

Klaus: ¡CINCOOOOOO!

Lune y Allison tuvieron que taparse los oídos ante el sonoro grito de Klaus.

Klaus: ¡DETENTE OH CINCOOOOOO!

Allison: Klaus, creo que al escucharte aceleró.

Lune: Gracias por la ayuda Klaus, pero creo que podré encontrarlo.

Klaus: ¿Sabes a dónde irá?

Lune: Tengo mis sospechas.

Lune salió de la academia y tomó un taxi. Si esperaba no equivocarse, Cinco estaría en la cafetería que visitaban de niños. Aún recordaba esos momentos en los que sus hermanos disfrutaban con cosas tan pequeñas como hartarse con donas y chocolate. Cinco ... él renunciaba a la dona más grande y se la cambiaba por el pequeño bocadillo ... pocas veces Cinco se portaba así con ella y Lune lo atesoraba más que nada. El camino fue algo lento y esperaba llegar a tiempo.

Cuando llegó por fin al local vio el desastre. Los cristales rotos, las luces fallaban, todo a oscuras y varios cuerpos tirados por todas partes.

Le pagó al taxista y de inmediato ingresó. Ahí sentado en la butaca estaba Cinco de espaldas.

Cinco: ¿Nunca has escuchado que la curiosidad mató al gato? Ingresar a un local así puede ser peligro-... Oh.

Cinco había mirado a la persona detrás suyo y de inmediato regresó la vista hacia su brazo sangrante.

Cinco: Creí que permanecerías ignorándome un tiempo más.

Lune: Déjame traer el botiquín. – Dijo al ver la herida en el brazo de cinco.

Ella a pesar de la oscuridad pudo localizar el pequeño maletín de primeros auxilios en la pared sobre el extintor.

Cinco: No te preocupes por esto. Debemos irnos, la policía no tardará en venir.

Lune: Entonces puedo curarte en otro lugar.

Cinco asintió conforme y salió del local seguido de Lune. Tiró el pequeño chip que había extraído de su brazo y lo arrojó junto a una alcantarilla.

Ambos caminaron hacia el coche y Cinco arrancó el auto. El viaje se mantuvo en silencio, pero no era uno incómodo.

Finalmente, Cinco estacionó el carro frente a un pequeño parque. Lune abrió el botiquín buscando algodón, alcohol y gasa. Extendió su mano esperando que Cinco le brindara su brazo herido. El niño remangó su saco y lo hizo.

La sangre se había secado, pero aún no terminaba de cerrarse en la herida misma. Con delicadeza Lune limpió la herida y los restos de sangre. Luego envolvió con la gasa la herida y se aseguró de que esta no se moviera. Con otro pequeño trozo de algodón humedecido en alcohol se acercó más y limpió las gotas de sangre que habían salpicado sobre el rostro de Cinco.

Cinco: Sé que te has vuelto muy hermosa Lune. – dijo de pronto el niño – En el futuro logré verte un momento, tenías tu apariencia real.

El sonrojo de pronto cubrió el rostro de Lune y el brillo de sus ojos empezó a aumentar debido a las lágrimas que amenazaban con asomarse.

Lune: ¿Por qué te fuiste? – logró decir – Ese día te busqué... no sabía a dónde habías ido, pero eso no me importó. Recorrí las calles tratando de encontrarte, pero mis intentos fueron inútiles y de pronto oscureció. Volví a la academia esperando que hubieses regresado, pero no lo hiciste, así que escapé de nuevo. Te esperé en los parques, en la cafetería, en todos los sitios que visitamos alguna vez. Tuve que cambiar de imagen para que no me encontrasen. Según mis hermanos estuve casi cuatro días fuera, yo no recuerdo cuanto fue. No pude regresar, sabía que papá no me dejaría salir de nuevo. Finalmente, Ben me encontró y me trajo de vuelta. Yo estaba débil y no pude mantener otra forma.

Cinco: Yo ... lo siento mucho. - Él dijo con la voz algo quebrada, su mirada reflejaba un inmenso dolor - Por favor créeme cuando te digo que yo intenté volver con ustedes. Hice todo lo posible pero no pude. Me quedé varado en el futuro, en uno completamente destruido.

Lune: ¿A qué te refieres?

Cinco: Al apocalipsis, en una semana la Tierra se irá a la mierda y debo descubrir cómo detenerlo.

Lune: Nosotros entonces ...

Cinco: Sí, los hallé muertos. La única persona que encontré con vida fuiste tú.

Lune: ¿Cómo es eso posible?

Cinco: Aún no entiendo cómo es que tu cuerpo se volvió de piedra. Solo tu cabeza y pecho era normal, tenías tu verdadera apariencia y venas de energía sobre tu piel. Apenas estabas viva y sentí como si me hubieses esperado todo ese tiempo sufriendo, al poco tiempo de sostenerte conmigo te convertiste por completo en piedra y luego en cenizas. Yo viví todo ese tiempo tratando de buscar una manera de volver y advertirles, pero los años se volvían cada vez más pesados y poco a poco mi mente los fue borrando. Dolores fue mi única compañía durante los últimos treinta años.

Lune: Debió haber sido horrible.

Cinco: No creo que ninguna de nuestras vidas fue agradable.

Lune: Me siento feliz al saber que te encuentras bien.

Cinco: Bueno, bien en la mayoría. - dijo señalándose a sí mismo refiriéndose a su cuerpo.

Lune de pronto se transformó y tomó una forma mucho más pequeña a la que tenía. La ropa enorme que llevaba ahora era mucho más grande sobre su pequeño cuerpo. Su color de piel también cambió a una tonalidad mucho más bronceada, sus ojos tomaron un tinte de miel y su cabello castaño en ondas. Esa era la apariencia que usualmente tomaba cuando era pequeña en la academia.

Lune: Creo que si me mantengo así, tú ya no te sentirás tan mal como el más pequeño físicamente.

Cinco: Tú no tienes por qué mantenerte así. Tomes la apariencia que tomes siempre te veo hermosa. Además, sé que tu verdadera imagen es mucho más hermosa que la que llevas puesta. - Dijo él mientras el hoyuelo en su mejilla se marcó gracias a su sonrisa.

Lune entonces lo miró sorprendida incrédula ante las palabras de Cinco. Un profundo sonrojo volvió a aparecer en su rostro y ella dejó caer su habilidad. El cabello se tornó de un blanco brillante al igual que sus cejas y pestañas, sus ojos se tornaron claros mientras motas multicolores brillaban en ellos. Su piel se tornó de un tono más oscuro y frío y sus facciones se volvieron más delicadas y suaves con unos labios carnosos.

Cinco: Completamente hermosa _.

Lune: Aún te acuerdas de ese nombre - dijo ella con sorpresa.

Cinco: Lo recuerdo como si fue ayer el día en el que encontré a una hermosa niña llorando en el ático de la casa.

Lune: Ese no fue un gran día. Me gusta el nombre que me dió mamá, es una lástima que ella no pueda haberte dado uno.

Cinco: Bueno, creo que estoy demasiado acostumbrado al que tengo como para querer un cambio.

Lune sonrió y Cinco no pudo evitar sonreír también.

El tiempo había volado con ellos. Cinco dejó a Lune en la puerta de la Academia y ella retomó su apariencia habitual.

Lune: ¿No ingresarás? - preguntó ella al ver que Cinco encendía de nuevo el auto.

Cinco: No, debo ir a ver a una persona. Diez dulces sueños.

Lune asintió e ingresó a la mansión, no sin antes de darle un último vistazo al coche esperando a que este desapareciera de su vista.

Tengo algunos problemas con esta página así que estaré publicando en Wattpad.

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