¿Cómo están? Bueno… he vuelto de mi vieja ayer y ya estoy impaciente por actualizar mis fics, sobre todo porque he venido con nuevas ideas para publicar aquí en fanfiction, pero ya las puliré y las subiré a su tiempo.
Pero antes quiero agradecerles los comentarios a Ishurii y a MasterKamina.
¡¿Ace?! ¡No! ¡No podía ser! ¡No tenía sentido! ¡Ese hombre estaba muerto! Ella lo había visto en el diario como más del 99% del mundo, y él… él había sido de ese uno por ciento del mundo que lo había visto cara cara con la muerte, ese hombre, Portgas D Ace había muerto delante suyo hacía dos años. Nami notó como las piernas y los brazos de Luffy comenzaban a temblar sutilmente, y escuchó cuando suavemente tartamudeó su nombre, intentando comprender, intentando buscar una explicación lógica. ¿Pero qué explicación lógica podía haber? Ese hombre había muerto, todos lo sabía. Y ahora ¿Se presentaba así? Y lo más raro de todo ¿En ese lugar?
¡Ace! –
El gritó del capitán la sacó de sus pensamientos. La navegante posó su mirada en el morocho pequeño cuyos ojos se comenzaron a llenar de lágrimas lentamente. ¡Luffy! ¿Cómo era posible? Miró a Ace nuevamente. No. Algo había en él. Solo había tenido la oportunidad de conocerlo en Arabasta, una vez, pero… Esa mirada… No se parecía en absoluto con la que había visto aquella vez. Hacía dos años Portgas D Ace parecía un tipo simpático, fuerte y muy encariñado con su hermanito menor, pero ahora… Sus ojos expresaban un odio y una sensación de venganza absoluta ¿Acaso eso era posible para un hombre que hacía unos años había dado su vida por el pequeño? ¿Qué sentido tenía dar la vida por alguien a quien odias?
¡Ace! –
Nuevamente Luffy gritó, pero esta vez, salió corriendo como en busca de aquel hermano perdido. Y, será por la situación o por el instinto femenino de Nami, pero algo le sonó mal.
Luffy, espera –
Lo tomó del brazo pero como esperó, eso no lo detuvo. Y claro que no, literalmente no lo detuvo, al ser de goma, el brazo comenzó a estirársele mientras su cuerpo estaba cada vez más cerca, del que alguna vez fue su hermano. Pero a pesar de la intuición de Nami, Luffy pudo estar a centímetros de Ace y nada pasó. A pesar de todo, Nami lo fulminó con la mirada ¡No tenía sentido! La expresión de ese hombre…
Luffy se soltó de sus manos y cuando el brazo volvió a su normalidad, se paró frente a frente a su hermano de juramento y lo contempló serio. Ace también estaba serio ¿Cómo era posible que actúen así después de… Marineford? ¿Después de esa desastrosa guerra? ¿Después de que Ace muera delante de los ojos de Luffy?
¿Ace? ¿Qué…? ¿Qué haces aquí? – Alcanzó a preguntar el pequeño
Pero justo cuando hizo esa pregunta, el morocho mayor levantó su puño y lo golpeó en la mejilla con éste, mandándolo a volar por los aires. Por poco, Nami pudo esquivarlo, logrando que el morocho se estrelle con la misma pared en que ambos se habían chocado anteriormente.
¡Luffy! – Nami gritó asustada y confundida
Volteó a ver qué había pasado con su capitán, pero al recordar que un simple golpe no le hacía mucho, supo que debía preocuparse por el estado psicológico del morocho. ¿Qué estaba pasando? Ace dio un paso al frente, igual de inexpresivo que antes, y eso hizo que la pelirroja se alerte y voltee a mirarlo, furiosa. ¡Ese no podía ser el Ace que había conocido en aquellas tierras lejanas de arena y sequias! ¡Ese no podía ser el hermano agradable de Monkey D Luffy! ¡Ese no podía ser el hombre que sacrifico su vida por el pequeño capitán! Pero cuando estuvo por decirle algo a ese extraño Hiken no Ace, la voz de Luffy resonó en todo el laberinto.
¿Qué te pasa Ace? –
Por otro lado, Usopp caminaba por los armoniosos caminos del laberinto, asustado. ¿Qué era ese lugar? ¿Qué estaba haciendo allí? El miedo que le infringía estar solo en ese luminoso pero tétrico lugar, lograba que al avanzar, de un vistazo para atrás, para corroborar que nadie lo siguiera.
¿Cómo llegue aquí? – Susurró para sus adentros
Y a pesar que seguramente no era el único Mugiwara perdido en el laberinto, esa idea no dejaba de aparecer en su mente ¿Y si lo habían olvidado? No… Luffy jamás haría eso. Pero y si nadie se daba cuenta de que faltaba su presencia ¿Cómo no darse cuenta de la ausencia de el gran capitán Usopp? Siguió caminando con la inseguridad de un niño cuando debe atravesar un pasillo oscuro. Pero frenó de golpe cuando escucho unos pasos retumbando a sus espaldas ¿Quién podía ser? Miró hacía atrás, buscando una explicación y fue entonces cuando notó que las piernas le comenzaron a temblar.
Cálmate – Se obligó
Pero los pasos cada vez estaban más cerca, pero… ¿Por qué no podía ver nada? Después de todo el laberinto parecía ser recto. ¿Un laberinto recto? Miró hacía el horizonte buscando alguna curva o alguna esquina, pero no pudo ver nada de nada. Debía ser alguien del otro lado de la pared. Se acercó a su izquierda e intento correr las ramas para poder divisar algún foco de luz que marque la evidencia de su teoría, pero las ramas estaban tan enganchadas y tan… ¿Duras? Que eran imposibles de correr o incluso de atravesar con la mano. Suspiró, con el mismo miedo que tenía antes y decidió que se alejaría lo más rápido posible de aquel lugar.
Cuando dio dos pasos más, divisó un claro ¿Un claro? Una luz que entraba desde un extremo derecho ¿Pero si todo el laberinto era recto como era posible eso? Corrió lo más rápido posible hasta que llegó a una entrada que desencadenaba en tres caminos más ¿Qué? Eso era el laberinto. Pero… ¿Los pasos? La persona o la cosa, había empezado a correr. Usopp se escondió detrás de una pared de arbustos para no ser visto.
Nami-swan – Al escuchar esto salió de su escondite más calmado – Robin-chwan – Definitivamente era Sanji
¡Oi! – Gritó - ¡Sanji! –
¿Eres tú Usopp? –
La voz del rubio provino de su espalda, cosa que lo dejó blanco y tirado en el suelo. ¡Era necesario que aparezca detrás de él de esa manera! ¡Sin avisar! Se puso de pie como un rayo y volteó enojadísimo hacía el cocinero.
¡Oi! ¡¿Por qué hiciste eso!? ¡¿Qué no ves que casi me matas!? –
No es para tanto Usopp, yo que sabía que iba a asustarte – El hombre puso los ojos en blanco y luego de dar dos pasos hacia adelante volteó hacía él – Estamos dentro del laberinto –
¡Te crees que no lo sé! - Molesto pegó un salto, pero al recordar que no encontraba una explicación lógica a la razón, se calmó – Pero… ¿Cómo entramos? No recuerdo que hayamos entrado por nuestra voluntad –
Digamos que entramos en el momento que el capitán acepto rescatar a la preciosa… Lindya-chwan – Al decir su nombre, sus ojos se trasformaron en corazones
Oi… Sanji… - Usopp le golpeó el pecho con la palma de su mano – El problema ahora es como salimos de aquí –
El problema ahora – Añadió más serio – Es donde están mi Nami-swan y mi Robin-chwan – Una vez más sus ojos se trasformaron en amor – Quizás estén asustadas, perdidas, esperando que YO, las rescate –
Mientras el rubio fantaseaba con una heroica historia de amor, el morocho contempló el cielo. ¿Dónde estaban todos? Eso era una locura, en una laberinto tan grande ¿Cómo saldrían? Debían encontrar al resto lo antes posible y así, evaluar la situación.
A kilómetros de allí, el espadachín y la arqueóloga de la tripulación de Mugiwara no Luffy, caminaban buscando… Algo. Una salida, un indició, algo. La verdad era que no importaba que. Algún nakama, quizás. Lo que fuera que ayudase a resolver las incógnitas de ese misterioso lugar.
Aun sigues sin responder nada – Dijo el hombre mientras avanzaban a paso rápido
Todavía no estoy segura – Murmuró sin quitar la mirada del frente – Supongo que como un laberinto normal, la salida se encuentra en el centro, o al menos eso supongo –
¿Y cómo se llega al centro? – Zoro dobló en una esquina inesperadamente y al chocarse contra un callejón sin salida quedo quieto, intentando comprender – ¿Pero qué…?
Por ahí no, espadachín-san – La mujer soltó una carcajada al ver la cara de confusión del peliverde – No hay salida –
¡Claro que lo sé! – Exclamó un tanto molesto por el tono burlón de la mujer
¿Entonces por qué agarras por ese camino? – Claramente nuestra arqueóloga lo estaba molestando, su idea era hacerlo explotar de furia, le resultaba tan tierno cuando eso pasaba
¡Cállate! ¡Pensé…! – Comenzó a justificarse
Lo sé – Lo interrumpió y le guiñó el ojo al ver su típica cara de odio
Bueno, hasta aquí he llegado. Espero que les haya gustado el capítulo. Sé que no son muy largos, pero he decidido que este fic tendrá capítulos cortos, espero que no les moleste. Nos leemos.
