¡Hola! He vuelto con este fic. Espero que les haya gustado el capítulo anterior, y quería agradecerles particularmente a mireee3D2Y, a Ishurii, a Master Kamina, y a luffy550 por sus comentarios.

Bueno, aquí les dejo el siguiente capítulo:

Y siguieron caminando por el laberinto buscando el centro. Mientras avanzaban Robin no pudo evitar reírse de los malos caminos que tomaba el segundo nakama de Luffy, todos sin salida. ¡Era increíble su poca capacidad de la orientación! La arqueóloga lo miro de reojo, estaba frustrado, pero… En cierto punto, parecía tierno. Decidió que lo sería más cuando ella lo moleste y él reaccione.

¿Acaso no dijiste hace unos minutos que tú ibas a encontrar el centro primero? – Preguntó en tono burlón, dejando escapar esa sonrisa suya

¡Cállate! - Murmuró resentido mientras la fulminaba

No creo que sea para que te enojes tanto, espadachín-san – Otra vez, esa odiosa sonrisa suya

Estuvo a punto de reprochar, de defenderse, pero cuando iba a abrir la boca para emitir palabra, un gritó de una mujer se escuchó a lo lejos. Ambos se quedaron callados contemplando los largos pasillos que tenían a su alrededor. ¿Qué había sido eso? ¡Esa no había sido Nami! ¿Acaso había otras personas allí dentro? ¿O es que estaban tan cerca del centro que podían escuchar la voz de la hija de ese viejo? Unos pasos se escucharon cerca de la posición en la que se encontraba ¡Maldición! Zoro tomó a la mujer por su camisa y la arrastro hacía atrás contra las ramas. Se apoyó contra las ramas, y la tapó con su cuerpo, claro que no hizo falta pedirle silencio, ella sabía exactamente lo que pasaba.

El espadachín se separó a penas de su cuerpo y se asomó por una de las paredes del laberinto ¿Marines? ¿Qué estaba pasando allí dentro? Los contempló unos momentos… Los fulminó con su mirada hasta dar con el detalle que estaba buscando ¡Estaban perdidos! ¡Al igual que ellos! Parecían igual de confundidos que ellos dos. Intentó escuchar sus palabras.

¿Dónde estamos? –

¿Dónde está el vicealmirante? –

¡Este lugar da miedo! –

¿Vicealmirante? ¡Maldición! ¡Lo que faltaba! Se volvió hacía la morocha, quien lo contemplaba seria, y clavó su gélida mirada en sus ojos, tampoco hizo falta hablar. Se separaron y comenzaron a correr hacía el lado opuesto del laberinto. Había que encontrar a Luffy y a los demás, urgentemente.

Siempre hacía adelante, caminando sin toparse con nada extraño. En ese caso, correr desaforadamente. Esas eran las pautas que se había obligado a seguir Chopper. El pequeño reno se encontraba solo, solo a la intemperie de ese laberinto. Claro que hubiese preferido estar con alguien, y así sentirse más protegido, más acompañado. Pero no importaba, él era el médico de la tripulación, y debía ser fuerte y valiente, pero aun así… Llegó a un circulo donde seis caminos se habrían paso a su lado ¿Y ahora? Al menos si estuviera con Robin o con Nami, ellas sabrían qué camino tomar… Contempló cada camino, camino uno recto, camino dos curva, camino 3 ¿Qué era eso? Camino 4 recto, camino 5 curva y camino 6… ¿Una persona? Se escondió como solía hacerlo, más expuesto que escondido y contempló a la persona que se acercaba caminando con paso calmo. ¿Acaso era…?

¿Qué haces aquí, tanuki-ya? – Sí, el hombre al que había visto hacía momentos caminando hacia él, no era otro que no fuera, Law

¡No soy un tanuki! – Gritó mientras saltaba amenazantemente hacía el hombre, pero al captar la pregunta que le había hecho, detuvo su "ataque" - ¿Que qué hago aquí? – Preguntó confundido

Estamos dentro del laberinto – Murmuró mientras contemplaba las paredes hechas de arbustos gigantes

¡Lo sé! – De vuelta molesto saltó – Pero… ¿Cuándo ingresamos? – Volvió a caer en la cuenta de los hechos

Quien sabe, claramente no éramos conscientes de eso – Desvió la mirada – Quizás esperaron a que nos durmamos para meternos en el laberinto, la pregunta es ¿Por qué? Además – Fulminó las paredes - ¿Por qué separados? –

Desde un primer momento, Law había sentido algo raro. Algo raro en el pueblo, en el jefe del pueblo, en la situación. Incluso cuando el viejo ese lo había mirado y había dicho que había un hombre de más, refiriéndose a él, por supuesto. Algo estaba pasando allí y todavía no sabía que era.

Y para peor, estas ramas no se pueden romper… - Apretó el mango de su katana

¿Y qué es lo que debemos hacer? - El reno dio un paso al frente

Llegar al centro y averiguar que pasa – Respondió el doctor mientras avanzaba tranquilamente, pegó media vuelta para mirarlo a los ojos – Aunque dudo que sea fácil – Su tono de voz fue perturbadora

¡Qué miedo! – Gritó mientras corría para alcanzarlo – ¡No me dejes atrás, solo! – Se agarró de la pierna derecha del hombre y comenzó a temblar

¿Pero qué…? – Exclamó mientras presenciaba su extraño comportamiento

Cuando Nami volteó confundida pero con la intención de decirle algo a esa persona, la voz que resonó, la de su capitán, la obligó a callarse y contemplar la situación. ¿Qué estaba pasando en ese lugar?

¿Qué te pasa Ace? –

Instintivamente volteó hacía el menor para observarlo. Estaba de pie, mirándolos de frente… más bien mirándolo, su vista estaba sobre el morocho que se encontraba detrás de ella. Bajo su mirada un tanto apenada. ¿Cómo podía pasar eso? Nami podía leer la tristeza y la confusión en los ojos de su capitán. Clavó su mirada en la de él.

Y fue entonces cuando esos ojos negros le alertaron que algo andaba mal.

¡Nami! ¡Cuidado! –

No hizo falta escuchar el sonido de las botas correr hacía ella, para saber que Ace se estaba acercando a ella con una velocidad digna de un pirata. No llegó a darse vuelta, cuando sintió que la tomaban de ambos brazos y la elevaban hacía el cielo. Instintivamente grito, pero supo que eso no la salvaría de nada.

Luffy comenzó a correr hacía su hermano, que al parecer, ahora sería su principal enemigo. Saltó y estiró su brazo derecho para hacer un gomu gomu no pistol, pero recordó que la pelirroja se encontraba en sus manos, y detuvo el ataque para no herirla a ella también. Contempló la situación ¿Cuándo dejó que sucediera eso? Ahora Nami estaba atrapada por alguien o algo, que quería imitar a su hermano muerto. ¡No podía ser Ace! Él… él…

Se tomó la cabeza con las manos, y tiró de sus cabellos intentando entrar en razón. Ese no es Ace, se repitió una y otra vez, para que su conciencia no lo lleve a la locura. Su respiración comenzó a agitarse mientras sus ojos se abrían como platos, a medida que la mente era perturbada con esta idea de matar a esa persona a toda costa. No podía… no podía permitir que hiriera a su navegante, jamás.

Levantó la mirada hacía el captor y luego de fulminarlo con la mirada, salió corriendo hacía ellos. El morocho mayor cargó a la pelirroja con un brazo. ¡Sí, que tenía fuerza! Y con el otro, se preparó para la batalla. Luffy nunca había sido capaz de derrotar a Ace, pero ese no era Ace. Estiró su brazo hacía atrás y luego de gritar el nombre de su ataque, usó el haki para que su brazo se cubra con la armadura, y de esa manera poder golpear a un usuario logia. Pero cuando el golpe impactó en pecho de su hermano, tanto él como su presa, cayeron hacía atrás. Nami soltó un gritó que lo preocupó, así que corrió hacía ellos y tomó a la pelirroja de los brazos. Tiró de ella, y la liberó.

Luffy no pudo resistirse a enroscarla con sus brazos y apretarla contra su cuerpo. Contempló a su hermano en el piso mientras hundía la cabeza de la mujer sobre su pecho, intentando sentirse confiado una vez más.

¡Déjame! – Se escuchó mientras la pelirroja forcejeaba para separarse – Luffy ¡No puedo respirar! – Lo estaba golpeando en la espalda

Lo siento –

La soltó, haciendo que por ley física, Nami se fuera hacia atrás por el impulso que estaba ocasionando. Cuando la mujer logró estabilizarse, maldijo, estaba toda roja, y no era por los nervios de la situación… Había estado apretada junto al pecho de… Intentó no pensar en eso y, le dio mayor importancia a la situación actual.

Y al contemplar el rostro de Luffy, supo que todo eso estaba teniendo consecuencias psicológicas en el capitán, demasiado graves. ¡Maldición! Ace se estaba poniendo de pie, como si nada. Esto iba a ser difícil, dudaba de que Luffy pudiera volver a atacarlo… Miró a Luffy, y sí, su rostro decía que no podía…

Fue entonces que Nami sacó su Clima Tact, y luego de formar una columna de vapor, tomó al morocho menor de la mano y salió corriendo hacía lo más profundo del laberinto.

Bueno, hasta aquí he llegado. Lamento la demora, y perdonen si el capítulo no ha sido tan largo, intentaré alargar el próximo. Bueno ¿Qué les ha parecido? ¡Nos leemos!