¿Cómo han estado? Yo he empezado la Universidad, así que… No se cuando podré actualizar, y quizás haya momentos donde tarde un poco. Sobre todo con todos los fics que tengo ._. Pero… Prometo que no los dejaré, tranquilos.
Bueno, quería agradecerle los comentarios a gato dark, a Luffy ASL y a Kazy Tailea.
Aquí se los dejo:
Siguieron caminando en silencio, el laberinto era largo y enorme ¿Cómo se suponía que iba a encontrar el centro? Robin frenó de golpe, al escuchar ciertas voces ¿Quién se encontraba allí? ¿Acaso más marines? No, los habían dejado para el otro lado, pero… Eso era un laberinto y era probable que aquellos hombres estén igual de perdidos que ellos. Ambos agudizaron sus oídos, tenían que distinguir que era lo que esas voces decían.
¡Chooooopper! ¿Dónde estas? –
Tanto Zoro como Robin, se miraron perplejos ¿Chopper? ¿Acaso esa era la voz de Usopp? Se miraron y asintieron al mismo tiempo. Estaban decididos a encontrarlos. Comenzaron a correr hacía la dirección en la que la voz provenía, por supuesto que Robin tuvo que guiar al peliverde para que esto no se perdiera en un camino recto, pero luego de dar vueltas, frenar a escuchar de donde provenían los sollozos y seguir el camino, divisaron a lo lejos, tres personas. Claramente, Brook, Usopp y… ¿Sería Sanji?
Se acercaron lo más rápido que pudieron y divisaron que el cocinero, yacía tirado en el suelo, con una hemorragia nasal.
¿Qué sucedió aquí? – El espadachín dio un paso al frente
¡Zoro! ¡Robin! – Exclamó el tirador mientras se abrazaba a la pierna del hombre
¡Déjame Usopp! – Gritó enfurecido éste mientras sacudía su extremidad
¡Robin-san! – Brook suspiró aliviado – Mi corazón no había palpitado tan emocionado por verlos, jamás… Aunque… Yo no tengo corazón… Yohohoho –
La arqueóloga sonrió, y luego de voltear hacía el cocinero de los Mugiwara, se agachó junto a él. Si no podían parar esa hemorragia, estarían en problemas. Tomó, suavemente, su cabeza por debajo y lo acomodó, de tal manera su cuello pudiera descansar en su regazo. Debían encontrar a Chopper, o al menor, a Law.
Lo contempló seria mientras pensaba que hacer, como encontrar a los demás, y como salvar a Sanji de morir desangrado.
Cuando Sanji abrió los ojos debido al alboroto que se había armado a su alrededor, distinguió que una mujer se encontraba arriba suyo. Al parecer había terminado sobre el regazo de una hermosa dama. Un leve recuerdo de su pasado volvió a su conciencia, cuando había sucedido algo similar luego de que Kuma lo lanzara a volar. Había terminado sobre el regazo de una mujer quien lo había cuidado hasta que despertó y luego… luego… Esa mujer había terminado siendo… un… un…
Eso lo incitó a aclarar su vista. No podía ser un… ¡Nooo! Parpadeó un par de veces hasta que su mente se aclaro y sus ojos dejaron de ver borroso, y para su sorpresa se encontró a Robin contemplándolo, con su típica sonrisa.
Robin-chan, Pensó mientras su corazón comenzaba a latir con fuerza
¿Acaso el destino le había mandado a su Robin-chan para que él... él… pudiera cumplir su sueño? Cerró sus ojos y luego de estirar sus labios, comenzó a levantar el cuello hacía la mujer. Sí, iba a hacerlo. Nada ni nadie iba a poder detenerlo.
Zoro se soltó de Usopp. Dios… ese tipo si que podía ser molesto cuando quería. Volteó bruscamente para evaluar que podían hacer con el otro idiota que se encontraba tirado en el suelo, y al hacerlo, distinguió que ese idiota se estaba acercando hacía…
Un leve fue similar al calor de una fuerte tormenta en verano comenzó a subirle por la espalda, y sintió ciertas emociones que comenzaron a pelear en su interior. ¿Qué…? Caminó hasta él, y ni lo dudo. Le pisó la cara con sus botas.
¡¿Qué mierda estas haciendo marimo?! – Sanji se levantó de un salto
¡¿Tú qué estas haciendo?! – Exclamó enfurecido mientras ambas frentes chocaban
Eso no te importa – Un rayo cruzó sus miradas - ¡Haz arruinado mi sueño! –
Limítate a soñar como salir de aquí – Murmuró con una sonrisa diabólica en su rostro
¡Basta! – El tirador se interpuso intentando separarlos, pero claramente, fue en vano - ¡Debemos encontrar a Luffy!
Robin los contempló divertida mientras ambos nakama se insultaban ¿Qué había sido eso? Debía admitir que la actitud del peliverde, no se la había visto venir. Había sido completamente inesperado. Suspiró sin quitarle la mirada al espadachín y luego volteó al ver que el músico se arriba a ella.
Robin-san – Dijo a su lado – Podría mostrarme sus bragas –
Repentinamente, dos miradas poseídas por el mismo diablo, lo contemplaron. Brook giró su cabeza y los contempló. ¿Qué…? Dos puñetazos lo golpearon, y éste salió volando hasta la pared más cercana.
Corrieron en todas direcciones. ¡Maldición! ¿Por qué era tan súper difícil encontrar a alguno de los tripulantes? Si no fuera por ser súper genial, Franky ya hubiese perdido las esperanzas, y hubiera llegado a la conclusión de que él era el único que se encontraba allí dentro. Pero jamás lo haría. Era muy súper para eso. Contempló a su derecha y divisó a Smoker, y luego a izquierda, la mujer esa.
Se habían aliado, otra vez, para poder salir de allí. Ni piratas ni marines querían morir allí dentro, sin poder volver a ver el mar, perdiendo todos sus sueños.
Y por supuesto que él no se iba a rendir. Su sueño estaba en marcha, y además, sabía que ni su capitán, ni sus nakama iban a rendirse. Todos iban a salir de aquella situación como lo habían hecho una y otra vez.
Se detuvieron a medida que fueron escuchando una persona tarareando una canción. ¿Quién se encontraba por allí? Comenzaron a caminar con cuidado para no ser oídos. No parecía ser ningún marine, ni tampoco un tripulante del Thousand Sunny. Entonces… ¿Quién?
Cierta luminosidad salía de un corredizo. Caminaron hacía él y luego de asomarse quedaron boquiabiertos. ¡¿Qué…?!
No puede ser… - Murmuró la mujer
¿Esto es real? – Alcanzó a oírse la voz del vicealmirante
Es súper gigante – Añadió el carpintero
Frente a sus ojos, el centro del laberinto. Si. Estaban seguros. Habían llegado a centro, el lugar que llevaban buscando por horas, lo habían encontrado. Pero… ninguno se imaginó que un gigante castillo de piedra maciza se encontrara de pie, allí, contemplando todo lo que el pasaba dentro del laberinto. Franky no pudo despegar la mirada de aquel terroríficamente asombroso lugar…
Luffy no pudo reaccionar. Eso había sido completamente inesperado. No sabía… Él no había estado cuando Nojiko les había contado lo vivido por ambas, y verlo por si mismo, lo había dejado paralizado. Ahora entendía que era lo que perturbó a aquella mujer por años.
Encontró con la mirada a su navegante, quien yacía en el suelo, temblando incrédulamente. No, no podía creerlo ¿Y cómo iba a hacerlo? Se suponía que eso había pasado hacía mucho tiempo, y que todo había terminado.
Cuando el gyojin se acercó hacía la mujer, fue cuando se dio cuenta de que debía reaccionar. Arlong colocó su escopeta en la frente de la pelinaranja, y ella sin poder reaccionar, se quedó de pie, esperando poder sacarse esas perturbadoras imágenes de la cabeza.
El capitán corrió hacía ella y luego de estirar su pierna, golpeó en una barrida a su antiguo enemigo, a la altura de la cintura. Él había peleado con Ace, y sabía que a pesar de ser algo así como una ilusión, esas cosas tenían fuerza y quizás… esa arma tuviera balas de verdad. No iba permitir que ese idiota volviera a lastimar a Nami.
Estiró su brazo y la enrolló por la cadera, atrayéndola hacía él en el momento que la goma se contrajo.
¿Qué esta pasando? – Ambos médicos se acercaron a ellos
Cuiden a Nami – Luffy la apoyó suavemente contra una de las paredes
Pero… -
No escucho. Nada lo había parado en aquella ocasión. Y nada lo iba a parar en esta. Luego de que la nube provocada por el gyojin se esparció, el morocho contempló que éste se puso de pie, nuevamente. Sí, sabía que no sería fácil. Y no pretendía que lo fuera. Luffy se hizo sonar los dedos, y luego de esperar que Arlong se ponga de pie, lo fulminó. Iba a vencerlo de nuevo.
Adoptó una posición de ataque. Necesitaba derribarlo lo antes posible, debían salir de allí rápido. Estiró su brazo lo más lejos que las paredes le dejó, y luego de tomar velocidad, se dejó llevar.
Su puño voló por los aires hacía su rostro. Pero como se lo esperó, fue atajado por la gran mano de aquel hombre.
Luffy lo contempló. Ya había peleado una vez con él. Y ya sabía sus ataques. Era hora de demostrarle lo que había aprendido en todos esos años.
Al ver que el hombre no soltaba su mano, se dejó llevar por el impulso de su cuerpo y lo envistió con su cuerpo. Cayeron al suelo, y al saber que se encontraba liberado de sus garras.
Flexionó sus rodillas y, como ya lo había hecho tantas veces antes, utilizó sus piernas como bombas. Logrando que su sangre comenzara a fluir a una velocidad inhumana. Cierto vapor comenzó a emanar de su cuerpo y mientras preparaba su próximo ataque, el enemigo rió.
¿Qué es lo que te pasa en el cuerpo, Mugiwara? ¿Acaso es una broma? –
Sí. Lo mejor era que pensara que era una broma. Lo mejor era que no se la vea venir. Tenía frente a sus ojos a la persona que le había causado tanto dolor a su navegante, tanta impotencia y… Se preparó. Estaba listo, solo debía atacarlo y luego huir de allí.
Gomu Gomu no… - Exclamó cerrando su puño y llevando su brazo hacía atrás – Jet Pistol –
Fue un golpe veloz y seco. Su puño impacto en las costillas de aquel hombre, rompiéndolas y dejándolo sin aliento. No solo el rencor de aquella vez lo había impulsado, si no también el odio de hacerle revivir a su querida nakama el pasado. Todo había terminado o al menor eso había pensado cuando habían vencido a todos aquellos gyojin en la isla del East Blue. Pero jamás imaginó que más de dos años después, iba a volver a tener contacto con aquellos monstruos que habían destruido decenas de vidas.
Cuando el cuerpo de Arlong se volvió a estrellar con una de las paredes, Luffy estiró ambos brazos hacía atrás y luego los dejó hacer lo que naturalmente la goma hace. Sus manos se hundieron en el pecho del gyojin hundiéndolo aun más en la pared.
Con la respiración pausada, pero que el cuerpo inmóvil de aquel desagradable hombre cayera a suelo y luego, saltó por los aires y utilizó su técnica final.
Junto sus pies y luego de posicionarlos cual lanza, utilizó todas sus fuerzas bañadas en el Gear Second para caer sobre el pecho de su contrincante.
Al no ver movimiento, más que una neblina de polvo, volvió a s estado normal, el vapor dejó de emanar, y el color de su piel, volvió a la normalidad. Cayó de pie, cansado y mientras contemplaba al enemigo inerte, se dedicó a respirar con velocidad.
Utilizar esa técnica lo dejaba completamente agotado. Pero valía la pena.
Volteó hacía sus nakama quienes lo miraron sorprendidos, notaron la furia del hombre en el momento que comenzó a golpearlo por más inconciente que el enemigo este. Sin emitir palabra caminó hacía su querida navegante y luego de agacharse junto a ella, la miró a los ojos.
Todo había terminado, una vez más.
Bueno ¿Qué les ha parecido? Se que no ha sido muy largo, pero dado que empezado la universidad, ando con los tiempos justos. Estaré esperando sus comentarios, nos leemos.
