Hola ¿Cómo están? Nos volvemos a encontrar con éste fic, ni siquiera ha pasado un mes ¡Que emoción! Me encanta poder actualizar a tiempo, y aprovecho este tiempo en el que no tengo exámenes para hacerlo.

Quería agradecerles los comentarios a FalknerZero, a Luffy ASL, a chicazul, y a Luffy Ketchum. Muchas Gracias.

La neblina se había puesto espesa, pero aún así el castillo se veía claramente desde donde se encontraban. ¿Cómo era posible que semejante edificación se encontrara en el centro de ese castillo y nadie se hubiese dado cuenta? Si la hija de ese viejo se encontraba perdida en ese laberinto, allí debía ser el exacto lugar.

Franky se escondió detrás del paredón para ocultarse mientras analizaba la situación ¿Qué era lo que debían hacer? Claro, debían esperar a Luffy ¿Pero acaso el resto de la tripulación serían igual de supers que él como para encontrar el centro?

Contempló a los oficiales de la marina para intentar deducir que era lo que tenían pensando hacer.

Vamos a ingresar – Dijo Smoker mientras contemplaba a Tashigi

¿Entrar? Pero… - La mujer volteó para contemplar los camino del laberinto – El resto… -

Si terminamos con esto, saldremos más rápido de aquí – Le explicó mientras cerraba su puño

En cierto punto tenía razón, sin embargo, todavía no estaban del todo seguros de que era lo que sucedía en aquel lugar. ¿Cómo iban a enfrentarse a algo que no sabían que o quien era? Lo contempló sería por unos segundos, y hasta que el vicealmirante no reafirmo su oración, Tashigi no cedió.

Ambos asintieron y luego de contemplar al carpintero se lanzaron hacía el castillo… Franky los contempló mientras las dos figuras humanas desaparecían entre la neblina. Debían esperar a Luffy, pero no podía hacer nada para detenerlos, después de todo… Técnicamente eran enemigos.

Se sentó y se recostó contra una de las paredes mientras contemplaba el enorme castillo de roca que se abría ante sus ojos. Esperaría allí a su capitán o a que algo fuera de lo normal sucediera.

Ambos. Capitán y navegante, se contemplaron por unos segundos, sumidos bajo el silencio de los dos, únicos, espectadores. Luffy rodeó la cintura de la mujer con sus brazos y la atrajo hacía su cuerpo, enfrascándola en una burbuja de calor.

Todo había terminado, una vez más.

Y por alguna razón, él había sentido que esa segunda vez, su odio hacía ese hombre, había aumentado. No sabía por que. Quizás era el hecho de que había contemplado la muerte de la persona que era tan importante para Nami, aunque no estaba seguro de la razón. La apretó contra su cuerpo, como resguardándola de los peligros que podrían llegar a aparecer.

Sintió el corazón de la pelinaranja latiendo con fuerza junto a su pecho y lo único que pudo hacer fue soltar un suspiro.

¿Te encuentras bien? – Le murmuró en el oído

Si… - Respondió con el mismo tono de voz. Todavía no podía creer todo lo que estaba pasando allí dentro.

Recordó todo lo que Luffy había hecho por ella, una y otra vez. Y no entendía como en tan poco tiempo la amistad que cada uno de los tripulantes tenía con su capitán, se había vuelto tan leal y con un lazo indestructible.

Levantó su mirada y lo miró a los ojos por unos segundos. Lo que menos entendía, era cuando la amistad que habían sembrado juntos, se había vuelto algo más. Algo más fuerte. Al menos por su parte.

Liberó sus brazos y los enroscó en la nuca del morocho. ¿Vergonzoso? Lo era pero… En ese momento había algo más poderoso que superaba cualquier sonrojo o cualquier sentimiento de confusión. Tampoco sabía que era exactamente, pero si no lo hacía en ese momento… ¿Cuándo más?

Cerró sus ojos y sin poder hacer nada al respecto, comenzó a acercarse al rostro del morocho, quien la contemplaba un poco perplejo.

¿Qué estaba pasando? Repentinamente había comenzado a sentir como su pulso se aceleraba, sin que lo pudiera controlar. ¿Eso era… Vergüenza? ¿Estaba sintiendo cierta incomodidad? Era más que obvio que nunca se había sentido así por estar tan cerca de una mujer. Para peor, ya había estado a tan poca distancia de Nami otra veces, entonces… ¿Por qué…?

Cuando sus labios se rozaron ambos sintieron cierta pasión encenderse dentro. Era raro, si. ¿Cómo podían estar sintiendo eso si solo eran… amigos? ¿Solo lo eran? Fueron segundos en los que sus rostros estuvieron juntos, y al separarse y recuperar el aliento, se contemplaron. Mientras que el hombre se encontraba sorprendido, la mujer desvió la mirada ruborizada. ¿Qué… qué era lo que había hecho?

Luffy volteó a contemplar a Chopper y a Law, quienes lucían igual de sorprendidos que él. Para ser sinceros, eso había sido completamente inesperado y extraño, pero… Jamás se imaginaron que la navegante podría llegar a hacer algo como eso.

El capitán se puso de pie de un salto y analizó la escena un tanto indeciso.

¿Qué fue eso? – Preguntó con poca seriedad

¿Cómo que qué fue eso? – Nami hizo exactamente lo mismo, se puso de pie, pero a diferencia de su nakama, lo contempló con el ceño fruncido

¿Por qué hiciste eso? – Luffy insistió

¡¿Qué?! – Bufó mientras ponía los ojos en blanco - ¡Chopper! – Volteó un tanto cabreada

Si… - Respondió un tanto asustado por la reacción de la mujer

Explícale al idiota… - Suspiró frustrada – No ¿Sabes qué? Mejor no le expliques nada – Se frotó cien con el dedo índice

Pero ¿Por qué? – Volvió a insistir

Es tarde, es mejor que durmamos – Su tono de voz cambio a uno autoritario – A penas salga el sol, seguiremos buscando la salida de este lugar –

Los tres hombres contemplaron como la mujer se alejó unos metros de ellos, y se acostó, dándoles la espalda. Una vez más, Luffy la había hecho enojar. No era nada nuevo, pero… El reno lo contempló mientras evaluaba la situación. Hacer enojar a las mujeres con esos temas era… complicado. O al menos eso había escuchado hablar a Sanji. Y ahora entendía la razón.

En cierto modo, había dicho el cocinero, se hería los sentimientos de las damas. Y eso era imperdonable.

Luffy se quedó de pie, sin entender mucho que era lo que había sucedido, pero aun así volteó al médico de su tripulación y sonrió.

Me pregunto donde estará Sanji, tengo hambre… -

Lo mejor sería hacer lo que Nami había dicho y así calmar un poco las cosas entre ellos dos.

El grupo que era guiado por Robin caminaba por en la oscuridad absoluta. Una densa neblina que había surgido de la nada comenzó a rellenar los escalofriantes pasillos del laberinto, logrando que este luciera más aterrador que antes. Usopp corrió junto a la arqueóloga y la miró un tanto asustado.

Oi, Robin ¿A dónde nos estas llevando? La niebla esta ha comenzado a surgir de la nada… -

Quizás sea una niebla que tenga propiedad suicidas – Comentó sin quitar la mirada del frente

¿Pro… propiedades suicidas? – Tartamudeó al imaginarse la escena

¿Quién sabe? – Le regaló una sonrisa para luego seguir su rumbo

¡Ahhhhh! ¡No quiero suicidarme! – Gritó mientras se tomaba de la cara y corría en círculos

¡Yo tampoco! – Brook lo imitó – Aunque… - Frenó de golpe haciendo que el morocho se estrellara contra su espalda – Yo ya estoy muerto, Yohohohohoho –

¡Cállense los dos! – Bufó Zoro sin detenerse - ¿Qué no ven que si tuviera propiedades suicidas ya estaríamos muertos? –

Mmm… Puede ser… - Usopp se sentó en el suelo y tomó su mentón mientras analizaba lo que el espadachín acababa de decir

Lo importante ahora es encontrar a mi Nami-Swan – Comentó Sanji mientras expulsaba el humo grisáceo de su cigarrillo

¡Espérenme! – Exclamó el tirador al notar que el resto se alejaba

Robin fulminó el pasillo. Sentía algo, algo extraño. Lo más probable era que estén a punto de llegar, o de encontrarse con alguien. De repente, bajo la luna blanca que apenas iluminaba el camino, escucharon el grito de su capitán que retumbo en todos los corredores.

¿Luffy? – Gritaron los cinco a la vez mientras abrían los ojos como platos

El morocho se levanto. A decir verdad, la idea de Nami no había estado mal. Dormir un poco, le hizo recuperar las fuerzas necesarias, pero ahora… Tenía muchas ganas de ir al baño. Se puso de pie y recordó que no se encontraba en el Thousand Sunny ¿Dónde podría ir? Eso era un laberinto y dudaba que hubiera un retrete por esas zonas. Bueno… Decidió que lo mejor sería ir contra una de las paredes del baño y luego, volver a dormir hasta que el sol despierte a cualquiera de los cuatro.

Se bajó el cierre del pantalón y comenzó a orinar sobre uno de los paredones. No había otra opción. Ni siquiera recordaba la última vez que había usado el baño, y aprovechando su masculinidad, hizo lo que todo hombre hace a falta de un retrete.

Al terminar, se volvió a abrochar el pantalón y luego de soltar un bostezo volvió a su sector del piso para continuar con su sueño. Todo estaba normal, Chopper, Law y… ¿Nami? La joven no se encontraba donde la había visto por última vez y a cambio, en su lugar, yacía una pluma de algún tipo de pájaro.

Soltó un grito de sorpresa y corrió hacía ese sector.

¡Nami se ha trasformado en una pluma! – Exclamó - ¡Chopper! ¡Torao! –

¡¿Quéeeee?! – El reno de nariz azulada se puso de pie y corrió hacía donde se encontraba Luffy

¡Nami! – Volvió a exclamar mientras sostenía la pequeña y delicada pluma en sus manos - ¡Mira! –

¿Pero cómo…? – Chopper comenzó a entrar en pánico - ¿Cómo ha sido posible? ¡Médico! ¡Necesitamos un médico! –

Escuchen – Law se uso de pie y tranquilamente caminó hacía ellos – Es imposible que se haya trasformado en una pluma - Tanto Luffy como Chopper hicieron silencio y, más calmados, lo contemplaron – Lo más probable es que la hayan secuestrado y esa – Señalo a la pluma – Sea la firma de la persona que lo ha hecho –

¿La firma? – Preguntó Luffy mientras volteaba a ver el pelaje

Se puso de pie sin dudarlo ¿Quién había sido? ¿Cómo se atrevía a secuestrar a uno de sus nakama? Iba a buscarlo, iba a encontrar y cuando lo hiciera, patearía su trasero por haberse metido con una de las personas más importantes para él. Cerró su puño aplastando el objeto de firma y frunció el ceño completamente enojado.

¡Luffy! – Sanji y Zoro ingresaron por uno de los pasillos, seguido por el resto del grupo. Sorprendidos contemplaron a su capitán, y al escuchar sus palabras, entendieron perfectamente que era lo que pasaba.

¡Nami! – Gritó luego de tomar aire - ¡¿Dónde estás?! –

Bueno ¿Qué les ha parecido? Sé que no ha sido muy largo, pero acabo de volver de un viaje y ya parto a la universidad, quería aprovechar este tiempo para actualizar mis fics, espero que les haya gustado y estaré esperando sus comentarios. ¡Nos leemos!