¡Hola mis amados lectores! Hoy estoy muy contenta de notificarles que el problema que he tenido se ha solucionado gracias a uno de mis lectores, Law440, quien se ha molestado en averiguar y hablar con el usuario acusador para probar mi inocencia en este supuesto plagio.

Quería, también, agradecerles a cada uno de ustedes, que me han apoyado en esto y me han dado sus ánimos. Todo se ha solucionado y este hecho me ha enseñado muchas lecciones. Primero que nada, a pesar de que esta comunidad sea encantadora y muy unida, sigue habiendo gente que esta decidida a trollear a otros usuarios con tal de molestar, no solo hablo del usuario que me acusó (Mantendré su nombre en secreto, al menos bajo este ambito), sino también otros, como nuestro/a querido/a amigo/a troll que ha estado molestando por aquí (Ustedes sabrán). Pero también, he aprendido que sigue existiendo gente muy linda que me ha dado su apoyo mediante un review o un mensaje privado, que jamás dudo de mí y que "lucho" por ayudarme a seguir adelante.

Se que cuando subí estos capítulos alegando que dejaría todos mis fics, fui un poco precipitada. Pero estaba muy confundida y estaba frustrada dado a que yo soy la autora legítima de Believe.

Pero por suerte esto se ha solucionado y ahora, todo volvió a la normalidad, así que... A pesar de comenzar nuevamente la universidad, seguiré con las actualizaciones de mis fics.


No se iba a dejar intimidar por su hermano mayor ¡¿Qué demonios estaba diciendo?! Ese no era su hermano. ¡Ese no era Ace! ¡Era una copia barata del que alguna vez había sido su hermano mayor! Ace jamás lo lastimaría y aun menos, a Nami, no después de saber lo que cada uno de sus nakama significaban para él. Frunció el ceño y lo contempló, no era gracioso. Claro que no. Burlarse de los sentimientos de las personas recreando su vida pasada. Recordó a Arlong y la reacción que éste tuvo sobre Nami, la misma que la imagen de Ace le generó a él, no, definitivamente, no era gracioso.

Dio un paso al frente, serio. No se iba a dejar perturbar por el pasado. Ya lo había aceptado, había sido complicado, incluso había estado a punto de caer en la depresión y la desesperación, pero finalmente había salido a delante gracias a Jimbe quien lo había hecho entrar en razón y a sus queridos nakama. Admitía haber tenido una caída cuando lo vio en aquel lugar por primera vez, pero no, ya no. Ahora la vida de su nakama estaba en peligro, tanto o incluso más que las otras veces, y no era hora de estúpidos juegos de niño atormentado por el pasado. Hizo sonar los dedos de su mano derecha y sonrió.

- Yo me encargo de esto, ustedes vayan dentro en busca de Nami -

Todos entendieron perfectamente. Los tripulantes decidieron separarse en dos grupo, por un lado Chopper y Usopp que se quedarían socorriendo al cyborg, que todavía no había explicado la verdadera razón por encontrarse en esas condiciones. Y por otro lado, el resto, iría hacía el interior de aquel castillo en busca de su nakama desaparecida. ¡No había tiempo! Debían actuar rápido.

(...)

Cuando Nami abrió los ojos, se encontró recostada en un verdoso césped de primavera. El sol no le dejaba ver hacía arriba, pero parecía ser un día completamente despejado. Se sentó y observó su alrededor. A su derecha había un gran bosque de árboles cuyas copas eran sacudidas con la tierna brisa, delante de sus ojos se abría camino un prado extenso y desde esa perspectiva, sin fin, a su izquierda una pequeña casa donde en su patio descansaba una mesa y un par de sillas, y a sus espaldas, la pelinaranja distinguió una puerta lejana. Una puerta en el medio de la nada. ¿A dónde conducía? Se puso de pie y comenzó a plantearse cual de todos esos extremos debería investigar primero. Lo mejor era la puerta, comenzó a caminar hacía ella pero cuando dio un paso, un águila la sorprendió con su chirrido en el cielo. Se tapó los ojos con la palma de su mano y levantó la vista. ¿De dónde había salido ese animal?

Bueno, la verdad, no importaba. No sabía donde demonios se encontraba y como salir de allí. Y lo más extraño, había una puerta que llevaba... ¿Quién sabía donde? Que se encontraba en medio del aire. Dio otro paso.

- Ooooii... - Escuchó que alguien corría hacía ella y volteó a la defensiva - Oi, no, tranquila -

Abrió los ojos como platos. ¿Quién era ese? Era un hombre de unos 25 años que lucía completamente tranquilo ante su presencia. Llevaba los cabellos despeinados de un color arena oscuro y los ojos eran grandes, ovalados y verdes. Llevaba unos pantalones negros largos, y una camisa naranja con los primero dos botones desabrochados, demasiado informal. A simple vista parecía ser el dueño de esa casa pero... ¿Qué hacía viviendo en aquel extraño lugar?

- ¿Dónde estoy? - Preguntó ariscamente

- Creí que primero la gente se presentaba - Sonrió de manera dulce, lo que le hizo bajar un poco los violentos impulsos por salir de allí

- Sí... - Murmuró avergonzada por su actitud - Lo siento, em... Soy Nami ¿Sabes dónde estoy? -

- Mi nombre es Curler - Volvió a sonreír con esa calidez particular - Esta es mi casa -

- Pero... - Lo contempló un poco confundida - ¿Dónde estamos? ¿Qué isla se supone que es? -

- Éste es mi mundo - Dijo con la mirada clavada en ella

- ¿Tu mundo...? - Repitió sin entender del todo la situación en la que se encontraba - ¿Dónde esta el laberinto en el que estaba? -

- Ese laberinto ya no existe -

- ¡¿Qué?! ¡¿De qué estas hablando?! - Exclamó aturdida. No podía ser real. ¡Maldición! - Mis amigos... ellos... -

- Oi... tranquila - El hombre se acercó a ella - Este mundo fue creado como protección - Le explicó y colocó sus manos en los hombros de la mujer - Solo pude salvarte a ti -

- ¿A mi? - Nami levantó la mirada y observó sus penetrantes ojos - ¿Por qué me salvaste? Ellos... ellos era lo único que tenía... - Murmuró

- Ahora me tienes a mí - Volvió a sonreír

Todo eso era muy extraño. ¿Qué era lo que intentaba? No, no le iba a creer. Desde que se había levantado, todo había sido extraño, todo. El lugar, el hombre e incluso la explicación que le había dicho sobre su mundo. ¿Qué era eso de su mundo? No. No lo creía. Además... ¿Qué era eso de que lo tenía a él? Ni siquiera lo conocía. ¿Qué estaba pasando?

- ¿Quieres ir a tomar un té? - Le preguntó tranquilamente tal y como si nada sucediera

- Claro - Sonrió

Era buena mintiendo. No, no le creía para nada, pero necesitaba seguirle el juego, y cuando éste no estuviera observando, escapar hacía esa extraña puerta. El hombre le tomó la mano y Nami sintió cierta tensión en su cuerpo. Tenía que relajarse o si no, ese extraño notaría su cuerpo rígido. Respiró profundamente y comenzó a caminar junto a él. Se relajó y sintió un anillo en su dedo, quizás ese hombre no vivía solo después de todo.

La llevó hacía esa pequeña y amigable casa pero en vez de ingresar, se desviaron hacía el pequeño patio donde descansaban las sillas y la mesa. Soltó a la mujer de la mano para correr la silla, para que se pudiera sentar. Una vez que la pelinaranja se sentó, él la arrimó a la mesa. Nami observó la mesa, todo estaba servido. Las tazas, el jarrón con el té, los pastelillos. El hombre se sentó junto a ella y luego de servirle la taza, tomó una porción del pastel de mandarinas y le sirvió en pequeño plato de porcelana.

- Te gusta ¿Verdad? Es de mandarinas - Dijo y comenzó a servirse para él

- ¿Cómo sabías que me gustan las mandarinas? - Preguntó antes de tomar el tenedor

- Es mi deber saberlo... - No la miró a los ojos, se enfocó en su té y su porción de pastel - Tu ahora no lo entenderás... - Murmuró con calma - Pero yo debo cortejarte -

¡¿Qué?! No pudo reaccionar. ¿Cómo que era su DEBER? ¡¿Qué era lo que quería decir con DEBER?! ¿Cuál era la razón de esa obligación? Frunció el ceño y lo clavó en Curler, ese extraño hombre. Más le valía darle explicaciones de todo lo que estaba pasando.

- Nosotros debemos casarnos, vivir en esta casa y tener hijos -

- ¡¿Qué estás diciendo?! - Exclamó mientras se puso de pie, golpeando la mesa con sus piernas y tirando la tetera con el té dentro

- Oh... el té... - Él también se puso de pie y tomó la tetera en sus mano - Te advertí que no lo entenderías - Puso sus ojos verdosos en ella, pero no había odio, ni resentimiento - Traeré más té -

El rubio se puso de pie y se alejó de ella, ingresó a su casa y luego de cerrar la puerta, Nami quedó sumida bajo un silencio bastante incómodo. ¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Por qué había dicho que ellos debían casarse y formar una familia? Ni siquiera lo conocía, y además... sus nakama... ¿Dónde estaban? Su mente comenzó a dar vueltas con las decenas de preguntas que poseía. ¿Qué pasaba en aquel lugar? Cuidadosamente y sin hacer silencio, caminó hacía la puerta de la casa y se asomó por el cerrojo de la puerta. Ajustó su vista.

Y cuando distinguió lo que había dentro de la casa, se alejó con pasos sigilosos. Sus ojos se abrieron como platos. No. No podía ser. No tenía sentido. Contra una de las paredes, el marine que los había perseguido en Loguetown, Arabasta e incluso, Punk Hazard... Y la chica que iba con él... ¡No tenía el más mínimo sentido! Ambos se encontraban con sus piernas y brazos estirados, atados contra la pared, sus ojos estaban cerrados y un poco de sangre en sus rostros y cuerpos, le dieron la información de que quizás estuviesen muertos, pero... ¿Qué hacían allí?

No podía quedarse allí. Salió dispara hacía la puerta. No podía quedarse en aquel lugar. No con ese maniático allí. La puerta. Esa extraña puerta era la solución. Esa extraña puerta la llevaría al laberinto, a sus nakama, a Luffy.

(...)

Debían llegar a la puerta de aquel castillo antes de que una nueva amenaza aparezca. Robin no necesitaba ninguna explicación, era todo totalmente razonable, Nami se había dirigido hacía ese castillo sumido en la neblina (Ya sea por sus propios medios o no), y Franky había querido ir a buscarla, o quizás ni siquiera la había visto y solo se había adelantado hacía el castillo por mera curiosidad, y ese clon de Portgas D Ace había aparecido de alguna manera y lo había atacado. Pero... Había algo que en la mente de la arqueóloga no encajaba ¿Cómo era posible que haya la copia de una persona que llevaba muerto dos años? No tenía el más mínimo sentido y sin embargo, el segundo comandante de los Piratas de Shirohige, se encontraba de pie frente a su capitán.

La morocha llegó primera a la puerta y luego de voltear hacía atrás y ver a los refuerzos simbolizados por cada uno de sus nakama, la abrió con rapidez. El sol la cegó pero una vez que sus claros ojos se acostumbraron, ingresó medio cuerpo dentro. Distinguió a lo lejos a su compañera corriendo hacía ella.

- ¡Nami! - Exclamó

- ¡Robin! - Sorprendida, soltó una sonrisa al notar que sus nakama no estaban perdidos - Menos mal - Murmuró sin detenerse

- ¡Oh, no, no te irás! - El hombre abrió la puerta y su rostro se transformó cuando vio a la pelinaranja corriendo hacía la única salida.

Curler levantó su mano izquierda y repentinamente, aquel espacio tranquilo y relajante como lo era, desapareció repentinamente. Nami se vio corriendo sobre la fría y dura piedra de un palacio monstruosamente grande. ¿Qué era lo que estaba pasando? Abrió los ojos y frenó para poder analizar todo lo que sucedía. Repentinamente y sin previo aviso, algo explotó en aquella puerta.

- ¡ROBIN! - Exclamó la navegante

Afortunadamente, cuando el peliverde percibió con su Haki aquella explosión, corrió con todas sus fuerzas y abrazó a la mujer evitando que la onda expansiva la afectara lo más posible. Ambos salieron volando por el aire, y cuando Zoro supo que venía la peor parte, la caída, colocó su cuerpo debajo para que el mayor golpe lo sufriera él. Luego de dar el primer golpe, ambos rodaron por el suelo hasta que la energía cinética se detuvo. El hombre terminó sobre la mujer.

- ¿Estás bien? - Murmuró serio mientras se quitaba de su cuerpo

- Si - Respondió mientras se sentaba - Gracias - Sonrió dulcemente

- Eh... Si, no, digo... - Desvió su mirada avergonzado - No es nada -

Se puso de pie y quito dos de sus espadas. Bueno... Ahora sabían donde se encontraba la navegante, el problema iba a ser luchar contra la o las personas que se encontraran allí dentro. Luffy se encontraba peleando, estaba ocupado, así que dependía de ellos rescatar a Nami de ese castillo.

(...)

Luffy chocó su puño con el de su hermano mayor. ¡Maldición! Ha pesar de ser una copia de Ace, tenía casi la misma fuerza que el verdadero había tenido en su momento ¿Cómo era posible eso? Lo observó detenidamente con el ceño fruncido. Esa sonrisa, esa sonrisa... No, no era su hermano. Estaba seguro que eso era un truco sucio para hacerlo dudar, para hacerlo sentirse mal, para atacar sus emociones y debilitarlo.

La onda expansiva del choque entre ambos hombres, lo lanzó unos centímetros hacía atrás, pero ambos cayeron de pie. No había otra alternativa, Luffy estiró su brazo hacía la derecha y bombeó varias olas de sangre. Su sangre comenzó a recorrer sus venas y arterias rápidamente, tiñendo el color de piel a un rosado oscuro y debido a los líquidos de su cuerpo, y la temperatura de su cuerpo, cierto vapor comenzó a emanar de su cuerpo.

Estiró su mano hacía delante y afiló su mirada, su otro brazo lo flexionó hacía atrás, tal y como si fuese a pegar una piña. De hecho, haría algo parecido. Utilizó su Busoshoku para cubrir el brazo con el que daría el golpe, con aquella armadura que Rayleigh le había enseñado a usar y perfeccionar en su entrenamiento de dos años.

- ¡Gear Second! - Exclamó

Pero cuando estuvo a punto de golpear a la copia de su hermano, algo lo hizo detenerse.

(...)

Cuando el humo se dispersó, el rostro de Nami cambió totalmente. Esa estúpida bomba había traído como ventaba que ahora podía ver hacía el otro lado. Debía salir de allí, rápido, debía ayudar a sus nakama. Corrió hacía el gran agujero que la explosión le había facilitado y una vez allí, esquivó los cascotes del suelo, aquellos que anteriormente había sido pedazos de paredes de aquel castillo.

¡Todo era tan distinto! Observó la neblina leve que dejaba ver todas las figuras de sus conocidos. Pero no tenía nada que ver con lo que había visto cuando se levantó de su inconsciencia. ¿Dónde estaba el bosque? ¿Dónde estaba el sol? ¿Dónde estaba la casa? ¿Y dónde...? Recordó a los marines ¡¿Qué había sido eso?! ¿Habían sido una ilusión o...? Al traspasar la pared, observó rápidamente hacía sus nakama y cuando distinguió a Luffy, salió corriendo. Necesitaba hablarle, urgentemente. Debían salir de allí. Corrió con todas sus fuerzas y a pesar de que sus pulmones ya no daban abasto, no se detuvo.

Se detuvo de golpe. Frente a ella...

- No puede ser... -

Delante de sus ojos, no yacía la copia del hermano del mayor. Entre su mirada y la de su capitán, se encontraba la figura esa, aquella imagen que Luffy había tenido que soportar hacía dos años. En la espalda del hombre, donde solía usar su tatuaje, yacía un gran agujero hecho por algo demasiado caliente. Nami recordó la noticia. Ace había sido atravesado por un puño de magma... Abrió sus ojos como platos. No... no... no...

Desvió su mirada hacía Luffy quien yacía de pie frente a esa forma. Sus pupilas temblaban sin quitarse de aquel hombre. ¡Maldición!

- Luffy... - La voz tan similar a la de Ace la dejó un tanto confundida. Era tan similar - ¿Por qué...? - Escuchó que murmuraba, y al toser escupió sangre - ¿Por qué me dejaste morir? -

¡¿Qué?! La mujer observó a su capitán que había quedado boquiabierto, como en estado de shock. Aquel demonio estaba jugando con los sentimientos del morocho y no lo iba a permitir. Comenzó a correr hacía Luffy.

- ¡Luffy! - Gritó

Sin embargo algo la obligó a caer. Cayó hacía delante y sintió como unas manos tomaban sus brazos y los tiraban así atrás, tal y como si se tratase de un arresto. No le importó. Tomó aire y gritó:

- ¡Es una ilusión! ¡No es real! ¡Eso no es real! - La personas que la estaba tomando jaló de sus brazos, haciéndole soltar un gemido de dolor - ¡Luffy, no es real! - Chilló

Miró sobre su hombro para poder entender quien era la persona que la estaba deteniendo de esa manera tan brusca. Sus ojos se abrieron como platos cuando la mujer que la sostenía tirada en el suelo, la apuntó con una arma en medio del cuello. ¡Todo eso se les estaba saliendo de las manos!

- No... No... ¡Nojiko! - Exclamó


Bueno, esto ha sido todo por hoy. No se si ha quedado corto o largo, hay poco dialogo así que quizás no sea tan largo pero... Siento que ha quedado más largo en relación con otros capítulos. Los que leen otros de mis fics ya sabrán, para los que no, repito que estoy con muy poco tiempo debido a la universidad, quizás tarde un poco en actualizar este y mis otros fics.

Pero volviendo a este nuevo capitulo ¿Qué les ha parecido? Bueno... Ahora se viene la parte del nudo ¿Verdad? Para ser sincera, no creo que le quede mucho a este fic, ya tengo el final en mi mente y creo que como máximo serán 5 capítulos más. Es por eso que me gustaría leer sus opiniones y comentarios para ir viendo que les va pareciendo el cierre de este fic.

Sin más que decir... ¡Nos leemos pronto!