Buenas lectores ¿Cómo han estado? ¿Cómo han comenzado el año? Prometí que no tardaría tanto como la última vez y he cumplido. Ya es la segunda vez que actualizo de a dos fics, sucede que tengo problemas con internet y aprovecho a actualizar de a varios cada vez que puedo. Además, me estoy por ir de viaje y quería actualizar lo más que pueda antes de irme. Tranquilos, solo será una semana y cuando vuelva, prometo que seguiré con las actualizaciones.
Quería agradecerles los comentarios a Guest, a Kaoru likes One Piece, a Mara, a Luffy Ketchum y a Kiaa.
No. Era imposible. Su capitán nunca habría caído de manera tan absurda. ¿Desde cuando Luffy se desmayaba de esa manera en plena pelea? Volteó hacía los escombros donde debería estar ese tal... Curler y volvió a posar sus chocolatosos ojos en su capitán. Al parecer, todo indicaba que Luffy había ganado pero... Lo sacó de los escombros y buscó con la mirada a Chopper. ¿Dónde estaban el resto? ¡Maldición! Tendría que improvisar. Apoyó su oído en el pecho del joven, intentando no tocarlo con el kairoseki se sus esposas.
Abrió los ojos como platos. Nada. ¡¿Qué?! ¡No podía ser! Volvió a apoyar su oreja, esta vez la izquierda. Tenía en oírlo, tenía... La desesperación comenzó a trepar por su columna. ¿Qué demonios significaba eso? Contempló su pecho, necesitaba ver si este se inflaba y se desinflaba. Nada. ¡¿Cómo que nada?! La situación se estaba saliendo de sus manos. Volvió a buscar a Chopper, a Law, a cualquiera que la pudiera ayudar. Cualquier Nakama. Frnaky. Brook. Usopp. Sanji. Zoro. Robin ¡Cualquiera! ¡Maldición! Quería que alguien la ayudara, quería que alguien evitara que se desplome en ese mismo momento.
Tomó las cadenas con su boca y la sostuvo en alto con el fin de no toquen al morocho. Apoyó sus manos sobre su pecho y comenzó a apretarlo pausadamente. RCP. RCP. ¡¿Desde cuando ella sabía hacer RCP?! Estaba improvisando. Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos.
- ¡Maldición, Luffy! ¡No puede morir! - Se fijó nuevamente a ver si había reacción nada. Siguió con más brusquedad. Era de goma, jamás quebraría sus costillas - El rey de los piratas no puede morir de una manera tan... ¡Maldición! ¡Ni siquiera encontramos Raftel! ¡No puedes morir! ¡No sin antes...! -
El sollozo ganó de antemano. No pudo terminar la oración. Cuando se fijó por tercera vez supo que era inútil. Su corazón no latía. Sus pulmones no remiraban. Su vida ya no estaba. Apoyó el rostro de lleno en su pecho. Y cuando los cabellos cayeron a su alrededor, formando una cortina, comenzó a llorar. No podía ser. No tenía sentido. Nada había logrado matar a su capitán. Ni los Shichibukai, ni siquiera había muerto en la guerra o Impel Down. Había sobrevivido a todo. Había luchado contra hombre temibles, e incluso se había separado dos años con el fin de volverse más fuertes.
- No entrenaste tan duro para esto, no superaste la muerte de tu hermano para esto - Murmuró
¿Por qué todo tenía que ser tan injusto? ¿Qué sentido tenía matar a alguien como Luffy? Podía ser un idiota, un cretino infantil que no pensaba más que en sí mismo a la hora de iniciar una peligrosa aventura, pero... Al fin y al cabo... Al fin y al cabo... Era su capitán. Luffy había hecho mucho por cada uno de ellos y esa era la razón por la que lo seguirían hasta el fin de los tiempos. Él..
La pelinaranja se separó de su inerte cuerpo y lo contempló fijamente. Acarició sus cabellos con cuidado. Parecía tan tranquilo así, con los ojos cerrados y la piel tan fría. Posó sus ojos en sus labios. Estaban pálidos. Maldición... Si tan solo... Arrimó sus labios a los del cuerpo...
- ¡Nami! - Oyó un grito
Bruscamente se separó del cuerpo de su capitán. Esa voz... Esa voz era.. era... Volteó casi al instante y sus ojos se iluminaron cuando lo divisó emanando de las rocas. Era.. Era.. ¡ERA...!
- ¡LUFFY! - Exclamó sorprendida y alegre a la vez
El morocho corrió hacía ella y la sumió en un profundo abrazo, dejándola completamente estática. ¿Qué estaba pasando? Sintió el calor de su cuerpo y se alivió. Luffy no estaba muerto. ¡Luffy no estaba muerto! Él... En el momento que se separó de su capitán, volteó hacía el cuerpo. ¿Entonces...?
- Mira, le quite un anillo - Sonrió y le enseñó el anillo negro
- ¿Qué? - La mujer procesó todo lo que había pasado - El anillo que recrea la realidad, Luffy, tienes que destruirlo - Le explicó seria - Ese es el anillo que hace que las figuras aparezcan, tienes que... -
El morocho activo su Haoshoku y con el poder de su voluntad, aplastó el pequeño anillo, volviéndolo polvo. Lo dejó caer al suelo.
- No puedo creerlo -
El joven de cabellos rubios y ojos celestiales apareció frente a ellos, emanando de entre las rocas al igual que Luffy. Los contempló con los ojos inyectados en sangre ¿Cómo se atrevían a destruir su preciada reliquia? Apretó los puños con fuerza y supo que su anillo más poderoso había fallado. Nami frunció el ceño. Él había creado a ese falso Luffy para hacerla entrar en crisis. La manera en la que se manejaba era sucia.
- ¿Cómo pueden atreverse a arruinarlo todo? - Aun tenía el plan B - Unos mocosos que tanto miedo le tienen a la realidad -
- ¡Eres un...! - Nami dio un paso al frente
Pero fue interrumpida por el brazo de Luffy. Éste la tomó de la mano y la depositó detrás suyo. El mugiwara hizo sombra a sus ojos y éstos se posaron en Curler de manera amenazante. No iba a permitir que ese maldito jugara con los sentimientos de sus nakama. Eso lo enojaba. Comenzó a dar pasos hacía él con intención de matarlo. Su fuerte era recrear la realidad para no pelear, para que marionetas peleen por él. Ahora... Se encontraba en desventaja. El rubio comenzó a ponerse nervioso, revisó entre sus harapos y encontró un pequeño cuchillo de monte. Lo apuntó hacía el morocho y con temor respiró profundamente. Sabía que él lo atacaría, estaba seguro. Pero luego del ataque se descuidaría, pensando que ganó y cuando eso pasara, posó sus ojos en la pelinaranja.
- Gear Second -
La sangre comenzó a ir a mayor velocidad en el cuerpo del morocho, tanto que hasta su cuerpo se tiño de un rosado oscuro. Apuntó su brazo tal y como si de una flecha se tratase y luego de pronunciar "Gomu Gomu No Jet Pistol", incrutó su puño en el estómago del hombre. Curler aguantó el golpe con toda la voluntad que pudo. La fuerza de aquel pirata era increíble. Veloz como un rayo, Luffy apareció detrás de él. Estiró su pierna pero antes de siquiera poder vérselo venir, Curler salió corriendo hacía delante y tomó a la navegante por los brazos. Apoyó el cuchillo en su cuello y sonrió maléficamente.
- ¿Quién ríe ahora Mugiwara? - Preguntó animado
- Déjala ir ahora - Fue seco. Dio un paso al frente
- Avanza medio centímetro más y tu querida navegante muere - Apoyó con más fuerza el arma filosa
Los ojos del morocho se cargaron de ira. ¿Cómo se atrevía a amenizarla de esa manera? Volvió a activar su Haoshoku pero... Al parecer... ¡Maldición! ¿Cuán fuerte era la voluntad de ese cretino?
- Ni se te ocurra seguirme o tu preciosa mujer muere - Comentó con una sonora risa
- ¡Luffy! - Exclamó la pelinaranja revolviéndose entre los brazos de aquel extraño
- Cierra la boca o te mato - Susurró en su oído
El morocho contempló impotente como se alejaba hacía el laberinto. ¡Maldición! No podía hacer nada. Sus puños se cerraron con fuerza y las venas de sus brazos se hincharon fuertemente. ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición!
- ¡Mugiwara! - Volteó hacía la derecha
Divisó a Smoker y a Tashigi intentando salir entre los escombros del antiguo palacio, el que él mismo se había encargado de demoler. A pesar del enojo que estaba sintiendo a causa de la situación, soltó una sonrisa y se acercó a grandes zancos hacía ellos.
- Oh, Humitos y la chica que siempre esta con él -
- ¿Qué estás haciendo aquí Mugiwara? - Preguntó el vice almirante
- Esta yendo hacía nuestro barco - Soltó repentinamente la capitana de la marina
- Tashigi ¿Cómo...? - Smoker abrió los ojos como platos
- El camino que tomó - La mujer puso los ojos en su superior - ¡Smoker-san quiere robar nuestro barco para escapar! -
- ¡¿Escapar?! ¡¿Con Nami?! - Gritó Luffy un tanto desesperado - Oi, tu ¿Sabes donde esta tu barco? - Posó sus ojos en Tashigi
- ¿Yo? - Preguntó. Se hubiese apuntado a ella misma si no hubiese tenido las manos atadas - Claro... -
- Perfecto -
Luffy estiró sus brazos y tomó a la mujer de las caderas. Ella soltó un grito cuando Luffy la apoyó sobre su hombro.
- ¡Smoker-san, sálveme! - Gritó
- Intenta no apoyar las esposas de Kairoseki en mi espalda - Le dijo y salió corriendo - ¿Por dónde debo agarrar? -
Smoker contempló la imagen si poder hacer nada. Mugiwara no Luffy se había llevado a su compañera y él, no podía hacer nada. Estaba esposado con aquellas malditas esposas. Las únicas dos debilidades que tenía que evitar todo usuario. ¡Maldición! Ese hombre si que estaba preparado.
Se puso de pie con cierto pesar y dio varios pasos antes de desplomarse en el suelo. No podía. No podría seguirles los pasos, debía confiar, una vez más, en Mugiwara. Por alguna razón del destino, cada vez que tenían un problema, Monkey D Luffy aparecía para cooperar con ellos. Y siempre lo lograban.
- ¡TU! - Miró de reojo hacía esa voz
- Oi Zoro, es un vice almirante de la marina - Murmuró Usopp jalándole del haramaki
- ¿Otra vez? - Preguntó Sanji con aire despreocupado
- ¿Dónde están Luffy y Nami? - Preguntó Robin curiosa
- Esto se esta volviendo Super extraño - Franky dio un paso al frente y levantó sus gafas
- Yohohohohoho - Rió Brook - Estas imitaciones dan miedo -
- Oh, esta herido - Chopper salió corriendo hacía el marine - Oi, Torao tienes que quitarle las esposas -
(...)
Luffy corrió entre los grandes pasillos de aquel laberinto. Corría sin detenerse, siguiendo los procedimientos que la joven marine le decía. Tenía que encontrar a Nami lo antes posible, antes de que fuese tarde. Si aquel maldito llegaba a salir a alta mar, todo sería más complicado para él, para un usuario.
Dobló a la derecha, luego a la izquierda, hizo una especia de L y siguió por el camino recto que Tashigi le indicó. Vio una luz lejana y cuando divisó que el camino terminaba, que aquellas largas paredes llegaban a su fin, sonrió. Lo había logrado, había llegado al final del laberinto. Salió por aquella extensa pared y divisó el hermoso mar del Nuevo Mundo. Pero...
- ¡Maldición! - Exclamó
El barco había zarpado. El gran buque de guerra de la marina se encontraba a varios metros de tierra firme. Luffy apoyó a la mujer en el suelo y contempló el barco.
- Gracias por esto - Susurró
Corrió hacía el interior del túnel, enganchó sus brazos en los paredones y fue hacía atrás, tensando la goma de sus extremidades. Se estiró lo suficiente y luego de sentir que su cuerpo y ano daba más. Se dejó llevar. Salió disparado por los aires, volando cual pájaro. Su sombrero quedó sostenido por el pequeño hilo que no permitía que este escapara. Contempló como el navío se acercaba cada vez más y más a su rostro, y luego de cruzar los brazos sobre su rostro, se incrustó contra la madera del barco.
Se puso de pie y contempló a su alrededor. Frente a él, Cruler y detrás suyo, atada al gran mástil, su navegante. Frunció el ceño. Y se preparó para la batalla. Curler lo contempló sorprendido. Había logrado llegar hasta allí.
- Nami, tranquila, en un momento te sacaré de allí -
- Luffy... - Murmuró la mujer asustada. Había creído que no llegaría a tiempo.
- Oh, pero que romántico - Comentó el rubio con una sonrisa desalineada - Es una pena que lo que sienten jamás pueda concretarse - Sacó un revolver de su cinturón y lo apuntó a la mujer - Despídete de tu navegante -
Jaló el gatillo.
Bueno, hasta aquí he llegado. Espero que les haya gustado. Ha quedado más largo ¿Verdad? Lo he dejado en un momento picante y lamentó informarles que el próximo capitulo será el último pero prometo que no tardaré en subirlo.
¡Nos leemos pronto!
