One-shot dedicado a Fernanda Young, ¡feliz cumpleaños!

Gracias por ser un apoyo tan grande para mí, por escuchar mis ideas y fomentar otras tantas.

Este capítulo se lleva a cabo mucho después de todo lo que he llegado a imaginar en Cómo Entrenar a tu Dragón.

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Las Reliquias de un Jefe

Epílogo

Orgullo, Fuerza,

Esperanza, Promesa, Victoria…

y Alegría

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Los niños abrieron rápidamente los obsequios.

-¡Es nuestro propio medallón! –gritaron emocionados, dejando la bolsita de tela de lado.

Hiccup y Astrid se mostraron orgullosos, por lo que procedieron a explicar el significado que ellos pensaron para sus hijos.

-Cada uno representa algo importante en sus vidas, son un recordatorio de lo mucho que los amamos y lo importante que, ustedes como líderes futuros, es actuar con integridad. –inició el hinchado padre.

Los niños se mostraron atentos y ansiosos por saberlo, en especial la pequeña Siriana.

-Erick Stoick Haddock… -empezaron por el mayor. –En tus manos, al igual que tus hermanos, tienes oro burglar. –mencionó el jefe.

-Y tiene grabado el símbolo de Berk. –prosiguió Astrid. -¿Sabes lo que significa tu nombre, verdad?

-Es el nombre de mis abuelos. –el chico se encogió de hombros, conociendo esas historias de memoria.

-Sí, pero no es sólo por eso. Erick significa: el que siempre gobierna. –aclaró Hiccup. –Te nombramos así en honor a dos jefes que dieron todo por sus islas, siempre serás un líder, y un líder siempre lleva a su pueblo en su corazón; llevarás este collar sobre tu pecho para que recuerdes que tu gente siempre estará presente en tus decisiones, que siempre gobernaras, empezando por tu corazón.

Al terminar de hablar, Astrid le colocó la carlanca alrededor de su cuello, para besar después la frente de él. –Mi niño.

-Sólo quiero la cadena y el dije, no baba maternal. –se burló, haciendo a todos reír.

Astrid tomó el siguiente collar para ir con su segundo hijo. –Altid Hewie Haddock.

-Te nombramos así por varias razones. A y H son las iniciales de los nombres de tu madre y el mío, además de tener el nombre de dos reliquias importantes para nosotros.

-Tu hewie y el medallón que le diste a mamá cuando empezaron a ser novios. –recitó el niño impaciente, conociendo esas historias desde toda la vida.

-Así es. –prosiguió la rubia. –Tu primer nombre tiene dos significados, uno de ellos es literalmente "Siempre", una promesa que tu padre y yo… nos hicimos hace mucho tiempo, que siempre estaremos juntos. –recordó con nostalgia, mirando a su esposo. –Además que se parece un poco a mi nombre, el tuyo significa también "Voluntad divina", la voluntad del jefe siempre es la base para su pueblo.

El niño sonrió y abrazó a su madre.

-Y Hewie como bien sabes, significa "Mente y Corazón". –prosiguió Hiccup. -El medallón que te damos ahora tiene el símbolo del jefe de Berk, la misma marca que les pusieron al nacer, la misma que los tres tienen tatuada en su hombro. Para que recuerdes que aunque no seas el primero en la línea sucesora, tendrás siempre que tomar decisiones de un líder y para hacerlo, debes escuchar a tu…

-Corazón. –musitaron los críos al unísono, demostrando que tenían bien aprendida esa parte de la historia.

Los jefes sonrieron orgullosos de los logros con sus hijos.

-¿Y el mío que significa, papi? –preguntó la rubita, emocionada e impaciente, dando brinquitos.

Tanto Hiccup como Astrid se agacharon hasta estar a la altura de la pequeña.

-Siri, como sabes tu nombre es Siriana Essen Haddock. "Princesa de la Bella Victoria". –inició orgulloso su padre. -Tú eres una gran victoria para Bog Burglar, y con tu caracteri y parecido honras a tus abuelas, dos jefas de las islas de las que tú y tus hermanos por igual son herederos.

La princesa estaba brincando de felicidad, después Astrid lo tomó entre sus manos y lo colocó en su cuello, ajustando la cadena para que no le quedara tan larga. -Tu collar tiene…

-¡Una flor! –gritó emocionada por distinguir la figura que resaltaba en la cara del medallón.

-Así es. –continuó Astrid, colocando alrededor de su cuellito la fina cadena. –Esta flor es originaria de Bog Burglar. Tiene propiedades curativas, además es muy fuerte porque soporta temperaturas muy frías; incluso logró renacer de entre las cenizas de un volcán.

Siriana veía embelesada su medallón. El grabado se veía finamente trabajado, al igual que los demás, gran dedicación de su padre y Gobber seguramente.

-Cuando floreció en la isla supimos que la vida era permitida nuevamente, que el volcán ya estaba dormido y fue cuando empezamos a trabajar con más ánimos para poblar la isla de nueva cuenta. –finalizó Hiccup.

-¿Cómo se llama esa flor? –preguntaron los hermanos, curiosos.

-Se llama como su abuela Bertha, como tu mamá, como tú… Essen.

La niña sonrió satisfecha de saber que llevaba el nombre de una valiosa flor.

-Fishlegs y su hijo dicen que esa flor también se llama Tulipán. –apuntó Altid, recordando la figura que colgaba del cuello de su hermana.

-Sí, también se le conocen así. –coincidió el jefe.

La jefa siguió con la explicación. –Siri, además, también queríamos que tuvieras algo de Berk, no sólo de Bog Burglar, al reverso de la flor tienes dos dragones entrelazados, como los de mi pulsera. –la señaló mientras mostraba el brazalete y giraba la cara del medallón de la niña. -Esos dos dragones son el símbolo que tu abuelito Stoick mandó poner en el trono del jefe, así que representas la fuerza y determinación de un burglar al igual que la protección de Berk.

-Una vez tu madre me dijo una vez que tomamos cientos de decisiones todos los días; y como líder no todas serán correctas. Lo que importa es que sigas tomando decisiones y que después de fallar sigas hacia adelante, sin importar lo que pase. Y eso es lo que debes hacer, Siri. Ser fuerte como esa flor, fuerte para tomar las decisiones que tu corazón decida para el bien de los demás.

La rubia asintió como si le dieran la mayor de las órdenes.

-Bien, creo que estamos listos. –Hiccup se enderezó mientras Astrid le ayudaba. –Vayamos al Gran Salón, que la celebración está por iniciar.

Los niños empezaron a bajar las escaleras al salir de la habitación después de agradecer por los obsequios.

-¡El último que llegue es un Jorgenson! –gritó Siriana, tomando ventaja, mientras los dos muchachitos también salieron detrás de ella.

Astrid los miró con mucho orgullo, ajustando su capa para salir, sin embargo fue retenida por Hiccup.

-Me falta tu regalo. –susurró el castaño, sujetando su mano.

La rubia lo miró extrañada.

-Hiccup… prometimos que sólo le daríamos regalo a los niños. Además, no es mi cumpleaños, ni Snoggletog así que en definitiva no es necesario.

El castaño la admiró, amaba a esa mujer.

-Si te sirve de consuelo, no es mío. –eso le llamó la atención a la rubia. –Es de parte de Bog Burglar.

Hiccup se acercó a una de las bolsas sobre uno de los estantes de la recamara y sacó el objeto. La jefa lo desenvolvió curiosa e impaciente, emitiendo un gritillo cuando descifró de qué se trataba.

-En la última expedición que hicimos a Bog Burglar la encontré. Estaba debajo de la lava, como si la naturaleza la hubiera puesto allí, guardándola para ser encontrada para ti. –Hiccup se encogió de hombros. –Creo que es tu corona, tu Krone (*), como se diría.

Astrid apreció el esmero y perfección que había en cada uno de los sutiles detalles.

-¿No crees que le corresponde a Siri?

-Ella es la heredera. –la tomó mientras se colocaba detrás de ella para acomodarla en su cabello, quitándole el fillet y acomodando la corona en su lugar. –Tú eres la jefa de Bog Burglar, la jefa de Berk, mi lady y mi esposa. Hoy más que nunca debes lucir como lo que eres.

-¿Una jefa? –preguntó ruborizada y juguetona a la vez.

Hiccup le dio un beso en la mejilla.

-Mi reina.

Astrid aceptó gustosa esa corona, tal vez no era de su madre, o tal vez sí… pero sí de algún antepasado que seguramente tenía su historia y ella, al menos, honraría tal pieza de joyería.

-¿Ahora si vamos al Gran Salón?

Hiccup la besó de nuevo. –Sí, nuestros pueblos nos esperan.

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La fiesta del Gran Salón era asombrosa.

Se festejaba a Berk y a Bog Burglar, isla que a partir de ese momento empezaría a ser poblada bajo la regencia de personas leales a Astrid. Muchos jefes habían sido invitados, entre ellos los reyes de Norway y el resto de las islas con más alianzas a Berk como Berserk, Escalofrío, Verdien, etc.

-Hooligans, Berkianos, jefes, jefas, jarls y reyes del Archipiélago. –inició Goober, feliz y nostálgico por la fiesta. –Bienvenidos a esta celebración donde se vuelve a fundar la isla de Bog Burglar después de más de treinta y cinco años de su cruel desalojo.

Todo el recinto aplaudió y vitoreó las palabras.

-Para esto les presento a alguien que conocen muy bien, el responsable de que nuestro reino y el de todos ustedes esté aún aquí. Nuestro jefe Hiccup Haddock… El Orgullo de Berk.

Hiccup pasó algo ruborizado, con su barbita bien peinada.

-Gracias Gobber. Es un honor estar frente a ustedes y retomar una isla que ha pasado por mucho, pero que hoy, regresa al mapa y continúa con su comercio. Para eso le pediré a mi amada esposa, Astrid Camicazi Essen Haddock; "La fuerza Bog Burglar y la belleza de Berk" que me acompañe.

La rubia pasó sonrojada por las palabras de su esposo, colocándose en su lugar al lado de él, tomando asiento.

-Nuestro matrimonio, para muchos, fue considerado como una alianza política, pero en realidad fue una unión de amor y ustedes han sido testigos de tal historia que con los años hemos forjado. Para que las dos islas tengan un futuro, lo tenemos en nuestro presente. A quienes no conocen a nuestro hijo mayor, él es Erick Stoick Haddock "La esperanza de Berk" –presentó el jefe, orgulloso de su vástago.

El preadolescente pasó sintiéndose una persona famosa, saludando a todos, haciendo reír a todos hasta que se sentó a la izquierda de Hiccup.

-Nuestro segundo hijo y heredero por igual al trono de Berk y de Bog Burglar, Altid Hewie Haddock "La Promesa de Berk"

Ahora el niño menor pasó contento directo al lado de su hermano mayor, sentándose al lado de su padre.

-Y la más pequeña, heredera en primera línea a Bog Burglar y en tercera a Berk, la princesa Siriana Essen Haddock, "Victoria de Berk y Bog Burglar"

Las personas aplaudieron por igual a los tres niños, y tras unas palabras más de parte de los jefes y con la autorización de los reyes del archipiélago, se firmó y selló el acta donde se reconocía a Bog Burglar como otra isla más. Tras este acto solemne la fiesta dio inicio y después de varios bailes y felicidad de todos, la velada fue pasando amenamente, por su parte Hiccup y Astrid tomaron asiento en sus respectivos tronos y se dedicaron a admirar el lugar.

-Sólo faltarían nuestros amigos para que esto estuviera perfecto. –susurró Astrid, nostálgica, tomando la mano de su esposo, apoyándola en el descanser del asiento.

-Lo sé, pero ellos de seguro también tienen sus celebraciones. –comentó Hiccup, resignado.

Se miraron un poco, como si intentaran descifrar los pensamientos del otro, y la ventaja es que lo lograban.

-Eres un gran jefe, Hiccup.

-Tengo una gran esposa, ese es el secreto. -le guiñó un ojo.

La rubia se acercó a él mientras el castaño hacía lo mismo con ella.

-No, es el gran corazón que tienes. –reconoció, tocando su pecho.

Se tomaron de las manos y siguieron disfrutando la fiesta, hasta que los músicos empezaron a ejecutar una suave melodía, la favorita de ellos.

-¿Me permite esta pieza mi lady?

La rubia se puso de pie. –Si no me lo decías, sacaría a bailar a Snotnutt. –se rio empezando a bailar con él.

A su alrededor estaban los antiguos jinetes de Berk, que ahora eran los protectores de la isla. Fishlegs y Heather bailando amenamente con sus hijos, al igual que los gemelos con sus respectivas familias que habían formado en conjunto con Stoma y Snotlout.

Un poco más alejados, estaban los jefes de Berserk con su sobrina Frell y sus tres hermosos hijos.

Por ese momento, todo estaba bien, pero la mirada de Astrid le causó curiosidad a Hiccup.

-¿En qué piensas? –le preguntó después de darle una vuelta en medio de la canción.

-Nada relevante… sólo era esa antigua inscripción que descubrimos en Bog Burglar hace varios años.

El castaño le entendió. -¿Lo de la valquiria y el jefe vikingo?

Astrid asintió.

-Tal vez es una leyenda, y tal vez fue cierta, tal vez tenemos sus reliquias y tal vez nos inspiramos en eso para nombrar a nuestros hijos…

-Pero tal vez no fue cierta. –infirió Hiccup.

-Prefiero creer que sí. Elijo creer que tú y yo estábamos destinados a encontrarnos y a coincidir, pero que el destino nos puso en esa decisión y nuestros corazones nos hicieron tomarla.

Hiccup tomó el collar de Astrid y lo unió a su Hewie. –No sé si fue verdad, pero esa coincidencia sólo nos acercó más, ¿no lo crees?

Astrid asintió y besó tiernamente a Hiccup. Al separarse siguieron meciéndose al compás de la música.

El castaño le acarició la espalda y empezó a susurrarle. -Creí que mi historia había llegado a su fin hace mucho tiempo, cuando elegí irme de Berk para cuidar a los dragones, pensé que ese era mi destino, estar lejos.

-Lo era, Hiccup.

-No, mi destino era ser feliz a tu lado. Mi destino era ser jefe de Berk, y aunque un tiempo no quise serlo por miedo, me di cuenta que ese destino sí me gustaba. –confesó.

Estaban a punto de darse un dulce beso cuando lamentablemente ese momento lo interrumpió otro niño rubio que andaba por allí, jalándole el vestido a Astrid.

-¿Puedo bailar tu esposa Hiccup? –preguntó caballeroso, justo como su padre.

La rubia se separó de su esposo y le asintió al pequeño niño de 11 años.

-¿Ya bailaste con tu mamá? –preguntó ahora él.

-Está sentada junto a Valka. –le señaló. –Vamos prima, yo bailaré contigo. –refiriéndose a Astrid.

Hiccup vio a su lady bailar con el pequeño rubio, por un momento recordó al pequeño bebé que no llegaron conocer y perdieron antes de tener a Erick; en un sueño que él tuvo el niño era rubio, así que de cierta forma se imaginó que así sería; incluso se llamaba igual como él imaginó.

-¿Mi hijo Finn baila con Astrid? –preguntó la tía de la rubia, Gylda, viendo divertida como es que su hijo estaba feliz.

-Sí, me la robó. –se rio un poco. -¿Y tu esposo?

Gylda le señaló. –Con Gobber y Eret jugando vencidas.

Hiccup miró a ese hombre, el que se reivindicó y obtuvo su lugar en la vida de Gylda. Todo estaba en su lugar otra vez. Bueno… no en realidad. Todo estaba renovándose, todo estaba cambiando. Y eso era la vida, eso era vivir.

Vivir con lo bueno, y tolerar lo malo para aprender de ello.

En lo que iba de su vida, es lo que Hiccup había aprendido, esas valiosas lecciones que su esposa e hijos, incluso todo Berk le compartían, ser feliz de lo que era.

Tener orgullo por la integridad que los guiaban desde su interior.

Templar la fortaleza en el corazón y la voluntad innata.

Conservar la esperanza aún en las peores circunstancias de la vida, creyendo en convicción que todo estaría bien pasara lo que pasara.

Mantener firme la promesa realizada de siempre escuchar al corazón; de esa manera tenía su victoria asegurada.

-Cambiaste el mundo para siempre. Y me enorgullece haberte apoyado. –le susurró Astrid, llegando a su lado, en su trono.

Hiccup le tomó la mano, vio que tenía su pulsera y él le agradeció con la mirada. –No habría logrado nada de esto sin ti. –le besó el dorso de la mano.

-Es un honor apoyarte. –sinceró feliz. –Veremos qué más nos pasa. –la rubia se encogió de hombros, disimulando una sonrisa.

-Mi lady, estoy impaciente por saber lo que nos espera después. Me rehúso a creer que no habrá más aventuras. –expresó Hiccup pensando en sus antiguos dragones. -Más amor… -viendo a sus profundos ojos azules. -Más familia. –agregó viendo a todo Berk, a sus amigos disfrutando a lado de sus seres queridos y sin que nadie se diera cuenta, Astrid asintió, llevándose una mano a su vientre, sonriendo con complicidad para sí misma. –Y sí, lamentablemente habrá más pérdidas y despedidas. –le acarició el rostro, recordando a sus padres, a Stoick y a los dragones nuevamente.

-Porque todo eso es parte de la vida, Hiccup. –le susurró. –Y por cada cosa que la vida nos quita, nos trae otra como recompensa. Pero al final podremos superarlo con…

-Esperanza. –miraron a sus hijos cuando dijeron al unísono esa última palabra.

La jefa le apretó la mano a su esposo, respiró profundo, humedeció sus labios y calmó su emoción. -Cambiaste el mundo para siempre. Y me enorgullece haberte apoyado. –le dio un beso en la mejilla. –Fueron lindas palabras que dijiste de mí y de nuestros hijos.

-Es la verdad, así es como fueron mencionados. Tú eres mi fortaleza y además embelleces mi vida. –la miro tiernamente. -¿Recuerdas cuando esperábamos a Erick? En especial lo que… pasó después de que nació. –Astrid sintió un escalofrío por recordar tan horrible experiencia con su bebé. –Lo esperamos mucho tiempo, más del que nos hubiera gustado… se convirtió en nuestra esperanza. –ambos lo observaron mientras bailaba animadamente con su hermana.

-Y Altid, llegó en un momento que no nos esperábamos. –se rio Astrid, por el prematuro de su hijo.

-Sí. –coincidió Hiccup. –Cuando nació fue el peor momento, mi mamá dice que le recordó cuando yo nací, en medio del caos. Pero él fue la promesa que Berk necesitó para levantarse después del problema.

-En cambio Siri, lo único malo fue el frío. –se rio la mamá. –La victoria que Bog Burglar esperaba… y también para Berk, nunca había habido una princesa.

Hiccup sólo se sintió en paz con todo, con su esposa, con Berk, consigo mismo. Pero su vida estaba por dar otro giro.

-A propósito… creo que vamos a ocupar otro medallón. –expresó calmadamente la de la corona.

-¿Tan rápido perdieron o descompusieron el suyo? –se quejó el jefe. –De seguro se lo prestaron a Snottnut o a los gemelos.

-No, no se trata de eso. –sonriendo aclaró. –Es para alguien más.

Hiccup alzó una ceja, curioso. Le preguntó con la mirada el destinatario, pero sólo prestó atención a la sonrisa feliz de su esposa. -¿Estás…? ¿Segura?

La rubia le asintió, mordiéndose el labio. –Sí mi amor. Estoy embarazada… no sabía cómo decírtelo porque creímos que ya no tendríamos más hijos pero…

Haddock sólo se paró de su lugar y le besó las manos, quienes vieron se enternecieron por el gesto.

-¿Cuándo…?

-Lo sospeché hace unos días cuando se me antojó comer anguila. -la prueba de la anguila nunca fallaba en sus embarazos. Ambos se miraron, felices y enamorados.

-Me has vuelto a dar más felicidad que la que un hombre e incluso un rey puede tener, Astrid Hofferson.

La lady se inclinó y le besó sus labios también.

-¿Cuándo quieres anunciarlo? –preguntó el jefe, poniéndose de pie, mientras le ofrecía la mano a su esposa.

-¿Por qué no ahora? Digo, ya estamos de fiesta, demos una razón más para festejar. –propuso orgullosa al levantarse.

El castaño estuvo de acuerdo. -¿Quién más lo sabe?

-Esta vez, vuelves a ser el primero en saber.

El ego de Hiccup se hinchó. No sólo sería padre otra vez, sino que tenía la primicia de la noticia.

Se tomaron de las manos mientras Hiccup hacía una seña para que la música dejara de sonar. El pueblo y los expectantes pusieron atención al llamado de los jefes.

-Amigos, familia, invitados… nuestro pueblo celebra el renacimiento de una isla, pero en Berk, también celebramos una noticia más, que en lo personal me llena de felicidad. –Hiccup volteó a ver a Astrid quien lucía radiante, ¿cómo no se había dado cuenta de eso antes? Había tantas señales del embarazo pero ahora no fue tan observador. –Nuestro reino, nuestros reinos… ¡tendrán un heredero más! ¡Mi esposa está embarazada!

Hiccup aún estaba hablando cuando el estallido de gritos y aplausos se escuchó en el recinto. Los niños corrieron a abrazar a sus progenitores, felices por la idea de ser hermanos mayores, en especial Siriana, que ya no sería considerada la más pequeña de ellos.

Todos expresaron sus buenos deseos para la familia, para el pueblo entero.

Brindaron en honor del futuro heredero o heredera al trono de Berk y Bog Burglar.

Hiccup llevó su mano al vientre de Astrid, plano aún. Sintió la energía que emanaba de ella y le compartió ese amor que le daba a sus hijos por igual. Otra prueba palpable y viva más del amor que Astrid y él se tenían. Ese bebé anunciaba la llegada de una nueva era en toda la historia, un momento de felicidad, de paz, de alegría.

-Nuestra alegría. –susurró cerca del oído de ella.

La rubia asintió mientras entrelazó su mano con la de él. –Sí, la alegría de Berk.

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FIN

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Notas de la autora:

(*) Escribiré otro one-shot titulado Krone, la corona, explicando cómo es que esa corona llegó a manos de Hiccup para entregarla a Astrid.

No me resistí en publicar este one-shot, que es como un semi-epílogo de la minisaga de Reliquias. Es que amo a esos niños, y aproveché para que conocieran sus nombres y características principales. Hewie y Siri ya explicuqé sus nacimientos, me falta Erick, pero él es para Cómo Seguir a tu Corazón, que les tengo preparado algo muy bueno.

Y como vieron decidí darles otro hijo. No sé qué podrá ser, porque la verdad mi imaginación llega hasta este momento, ya no hay más para ellos, (no como en Digimon jeje)

Espero que les haya gustado y que disfruten de estos últimos meses de espera antes de que Cómo Entrenar a tu Dragón 3 llegue a nuestras vidas.

Gracias por su paciencia, que mis momentos de ocio están bastante limitados debido a la tesis que estoy por terminar.

Gracias a los que han dejado comentarios en este proyecto.

Felicidades nuevamente Fer, espero que te haya gustado tu regalo.

Gracias por leer

**Amai do**

Publicado: 28 de noviembre de 2018