Atención: Pokémon no me pertenece.
En Sinnoh: Chris así estuvo durante toda una hora, acarició todo el cuerpo de la Espeon; primero su espalda, luego su cabeza, también fue contra su estómago; cada segundo la pokémon sol disfrutó mucho, deseando que ese momento nunca acabara, ya que le encantaba recibir tanta atención de su entrenador pero…
— ¿No se quema algo? —Preguntó Chris al oler ese característico olor— creo que sí.
Así fue, el adolescente bajó a la cocina, para darse cuenta que, en los sartenes en lugar de comida había lo que quedaba de ella, hasta inclusive no se lograba identificar que había sido. Espeon por su parte se enojó porque su humano se preocupara más por ese tonto carbón que por ella.
—Abuela ¡otra vez se te quemo la comida! —Gritó de la frustración.
—¡¿Qué?! Lo siento hijo es que estaba buena la novela —Es la respuesta que dio sin prestarle mayor atención.
—No lo puedo creer… vamos Epseon a ver que conseguimos en la tienda.
Acto seguido Chris y su pokémon se encaminan hacia el establecimiento de víveres, para conseguir algo que comer, la dueña del local es una gran amiga de su abuela, excelente se conocían, cada vez que veía a la evolución de Eevee de tipo psíquico se agachaba para acariciarla; cosa que la Espeon odiaba, solo quería recibir afecto de su entrenador, pero pues ni modo, se tenía que aguantar porque no convenía armar un pleito con ella.
—Genial, bayas pabayas que rico —Chris se llevó una bolsa de ese producto.
—Son recién importadas del Rancho Gumshoos allá por Teselia por lo que son de las más alta calidad —le aprietó los cachetes a la antipática Espeon— que linda cada día está más bonita —la pokémon no disimulo su desagrado en su fastidiada cara.
—Pues muchas gracias, aquí está el dinero —le entregó el efectivo en la mano de su cliente.
—Claro, allí me saludas a tu abuelita y feliz cumpleaños —comentó la dueña de la tienda.
—Sí, se lo hare saber y gracias por recordarlo —se retiró junto con su Espeon.
Así que Chris, acompañado por su pokémon, se va al parque a disfrutar de la comida que habían comprado de manera previa. Luego el adolescente sacó un par de bayas pabaya para ofrecérselas a Espeon, que se las comió gustosa, con la otra mano levantó más de esos frutos con la finalidad de disgustarlos.
Pasaron los minuto alimentándose, bajo la sombra de un árbol, la evolución de Eevee de tipo psíquico se deleita con el sabor un poco acido, masticándolo lento y relajado, al lado de su entrenador ¿qué es lo mejor manera de demostrarle su afecto que lamiendo su mano?
—Bueno ya terminas, deberíamos volver a casa —propuso Chris, pero su Pokémon aun quería pasar un rato a solas en el parque con él— está bien Espeon, solo por un rato más ¿de acuerdo?
Gozaron de la compañía del otro, la pokémon sol estaba arriba de sus piernas, en aquella banca del parque mientras observan a varias personas divirtiéndose con sus respectivos pokémon, en el gran parque de la colonia. Una hora después el adolescente esta vez decidió que es tiempo de volver a casa pero, cuando lo andaban haciendo, cruzó miradas con otro entrenador…
—Oye ¿también eres entrenador? —preguntó al verlo.
—Si.
—Pues por mi barrio un cruce de miradas es sinónimo de pelea —sentenció el joven— Lopunny yo te elijo
—Bueno ya que… Espeon al campo —ordenó Chris.
A continuación ocurrió la primera batalla de la historia: LopunnyVsEspeon.
—Siempre me gusta usar a mi Lopunny —comentó el joven mientras observó atento las caderas de su pokémon y se pasó la lengua por sus labios— debes de reconocer que es muy sexy.
—¿Eehh? —Levantó una ceja— Amigo, estás hablando de una pokémon, creo que deberías visitar un psicólogo —Esa reacción fue como una daga en el corazón de Espeon.
—Joder, creo que no estamos en la misma sintonía, lo comprendo, bien terminemos con esto rápido para que cada quien siga su camino ¡Lopunny usa encanto! —Ordenó el joven entrenador y su pokémon cumple con la petición.
Enseguida la tipo normal ejecutó ese movimiento, haciendo una pose adorable aunado a su tierna carita, provocó una hermosura sin igual que causó en su entrenador una agradable sensación; pero a la pokémon sol en cambio resultó en una sensación extraña y miró con preocupación a su humano como diciendo: ¿Qué Giratina con este loco?
—Lo bueno que mi pokémon es especial —Espeon se alegró aumentando su autoestima— lo único malo es que ya no dispondremos cómodamente de Cola férrea —Espeon se decepcionó por confundir lo anterior— total esto se está haciendo largo ¡Psicocorte!
A continuación la evolución de Eevee de tipo psíquico ejecuta dicho movimiento, golpeando a su adversaria; ella lo esquiva usando Ataque rápido aunado a su Puño fuego intentó agredirla, pero su contrincante recurre a Protección para salir ilesa de ese ataque.
—Es mi imaginación oh Lopunny es muy ardiente —comentó su entrenador— ¿con que especial? También tenemos para eso Lopunny ¡usa seducción!
—¿Me estas albureando? —Preguntó confundido.
—No, primero despacito, luego nos arreglamos y después te doy duro contra el muro —es lo que dijo.
De repente, la pokémon conejo bailó de manera sensual al lado de Espeon, quien se golpeó la cara con su pata por no poder soportar con tanta vergüenza ajena.
— ¿Si sabes que mi pokémon es hembra verdad? —Preguntó Chris extrañado.
—Claro, nomás que me encanta ver bailar a mi Lopunny ¡vamos mueve la colita! —la tipo normal obedeció a su entrenador.
—Groudon trágame, ¡Psicocorte! —Espeon ejecutó dicho movimiento y de un golpe criticó debilitó a su incomoda oponente.
—Oye todavía no habían terminado, apenas te iba a dar macizo sobre el piso —la regresó a su pokeball.
—Como sea, yo me largo —se retiró junto con su Espeon.
En Kalos: El inicial decidió que lo mejor sería andar a ir a buscar a su entrenadora.
—Oye Greninja ¿a dónde vas? —Le cuestionó la tipo planta-hada.
—A buscar a mi Ariana —se fue.
—Espérate Sableye ¿y tú a dónde vas?
—No me quiero perder de la diversión, tengo curiosidad de ver mal parado al entrometido de Greninja —lo siguió eufórico por verlo fracasar.
—Un momento —se dio cuenta que se quedaría sola— ¡oigan chicos espérenme!
En consecuencia, los tres pokémon, recorrieron toda la colonia hasta llegara a la casa de la mejor amiga de su entrenadora, donde se estaba llevando a cabo la tan esperada fiesta de fin de semestre.
Esta historia continuará…
Nota final: Espero que les haya gustado y nos leemos otro dia.
