Capítulo 3: Indicios.
Goutetsu era algo así como un ying yang viviente, el único que pudo moverse entre la luz y la oscuridad de su estilo. Tenía dos discípulos, hermanos los dos, les educo y entreno severamente, aunque en el fondo los quiso como hijos, sin embargo jamás imagino que sus enseñanzas heriría la hermandad de sus discípulos para siempre, error que pagaría con su vida.
Esto fue lo que sucedió:
El mayor se quedó con la luz e intento abolir todo deseo asesino, pero el menor abrazo la oscuridad tan fuerte, que la humanidad se le quebró en mil pedazos; a partir de allí el estilo se partió en dos.
Años más tarde otros dos se iniciaron en el camino y aunque el entrenamiento les convirtió en hombres de bien, uno de ellos lucha para que la maldad no lo posea y la historia vuelva a repetirse.
- Fue muy gracioso, patino por un rato antes de caer sentado – Dijo Sakura entre risitas de ratón.
- Vaya forma de terminar el año, te hubiera encantado verlo.
La pasada termino con un suspiro. Sakura no soporto recibir inhalaciones de sueño como respuesta, entonces se levantó de la silla que estaba al lado de la cama de su amiga, se fue a la ventana a distraer el remordimiento con la vista exterior, luego, escucho girar el picaporte de la habitación; era hora del relevo, pero antes de irse, Sakura prometió con firmeza cobrar la deuda.
La culminación del año escolar abrió un gran espacio en su tiempo, podría dedicarse a las visitas de hospital, entrenamiento y su búsqueda, que si bien carencia de metódica y técnicas detectivescas, creía poder lograrlo, después de todo ¿no lograba a veces localizar a su errante ídolo?
Pero lo único con lo que contaba eran los rostros de los sujetos torcidos de pura maldad, grabados en su memoria, las noticias e incluso rumores; se había vuelto pepenadora de pistas. Cada vez que escuchaba alguna cosa, pegaba carrera al lugar de los hechos, sin embargo o llegaba muy tarde o su "investigación" era estropeada por los policías y detectives que lo único que hacían era espantar curiosos, tomar una que otra declaración y limitar el espacio con la típica cinta amarilla.
El calor de la tarde se posaba por el dojo de Dan, mientras la luz se metía en las agujeros como baleados por el sol, Blanka estaba recostado perezosamente en una de las esquinas, escuchando música en una radio, mientras, Sakura entrenada bajo la dirección de su "maestro"; sin embargo su tutela no era más que una cortina de humo que ocultaba el intercambio de favores que existía entre ambos. Dan presumía a Sakura como su mejor (y única) "estudiante" capaz de darle credibilidad a su estilo fracasado, mientras que Sakura aprovechaba sus habilidades como promotor, ya que a pesar de su ridiculez, nadie podía negar que gracias a él, pudo abrirse un poquito más al mundillo de las competencias; no obstante, Sakura le apreciaba sinceramente a sabiendas que ante los ojos de algunos, Dan Hibiki no era más que un gusano con autoestima de dragón.
De pronto una nota interrumpió la programación, Blanka abrió un ojo y gruño en pos de su molestia; a punto estaba de cambiar la estación, cuando Sakura de un grito le suplico que la dejara oír la nota.
- ¡Sakura no te distraigas! – Reprendió su maestro.
Pero ella le ignoro y acerco su oreja a la radio para poder escuchar detalladamente la primicia, un asalto a punta de pistola, había ocurrido en una pastelería. Sin perder tiempo la joven tomo sus cosas, se despidió y salió del dojo bajo la mirada atónita de sus amigos.
No era la primera vez que Sakura hacia esos desplantes hacia la autoridad de Dan, pero el empezaba a sospechar que su entusiasmo estaba erróneamente dirigido.
Llego al lugar en cuestión de 30 minutos, el ajetreo policial había pasado, el negocio estaba cerrado con llave, y las ventanas blindadas con cortinas de acero; los comerciantes aledaños le dijeron a Sakura que el pobre dueño tuvo que cerrar, porque el susto le había entorpecido tanto el pulso, que no podía agarrar ni una pinche escoba; mas, esta barrera no la descorazono, dio la vuelta al callejón, llego a la puerta trasera del local y como era de esperarse, estaba cerrada con llave. Entonces saco de su bolsillo un ganchito torcido, y con hábiles movimientos manipulo la cerradura hasta abrirla.
- Gracias Ibuki.
Entro despacito, contagiada de inmediato por la ruina y soledad; estaba helado, oscuro, como si la noche se hubiera confinado allí, el vidrio de las vitrinas estaba regado y la caja registradora destartalada; definitivamente fue muy violenta la cosa.
Se dedicó a registrar el desorden, al tiempo que retenía la tentación de enterrar su dedo en la crema chantilly de los postres, sin embargo poco a poco empezó a perder la esperanza de encontrar alguna pista.
- Nada – Dijo suspirando de desilusión.
A punto estaba de marcharse, cuando en un cumulo de vidrios rotos, se asomaba la esquina de un papelito, lo recogió y vio que estaba doblado en cuatro partes formando un perfecto cuadro, lo desdoblo y para su desgracia no era más que un cupón de descuento de algún comedor; frustrada lo hizo añicos con el puño, dispuesta a aventarlo, pero se contuvo al pensar que tal vez era la pista que tanto buscaba, entonces lo guardo en su bolsillo, abrió la puerta despacito, asomo la cabeza como una tortuga, cerciorándose que nadie la viera y la confundieran con un delincuente más, sello el candado y salió a toda prisa.
Al llegar a casa se dirigió a su habitación de inmediato, se tiro en la cama con los brazos extendidos, saco el cupón y lo alzo para observarlo en contraluz. No había notas, ni manchones siquiera, solo un cupón, un pedazo de basura al fin y al cabo, entonces se le ocurrió dejar de buscar secretismos y concentrarse en lo que saltaba a la vista.
- ¿A donde he visto o he escuchado de este lugar? - Se repetía una y otra vez a medida que cambiaba de posición en la cama.
Volvió a hojear en su memoria por un poco más, hasta que finalmente creía saber a dónde ir. Entonces cogió una chamarra con capucha, saco la bicicleta y salió de casa a la hora que la tarde era apenas un hilito.
Al doblar una esquina, Sakura se topó con su primer obstáculo. Dan la esperaba pacientemente con los brazos cruzados y esa payasa autoridad.
- Dime ¿a dónde vas a estas horas?
- A visitar a Kei – respondió con leve tartamudez.
Dan levanto una ceja y puso en duda la veracidad de la respuesta; Sakura sonrió lo más natural que pudo y avanzo unos cuantos centímetros.
- ¡Sakura!
Ella se detuvo, apretó el timón y evito cruzar miradas con su "maestro". Por primera vez, una sensación de auténtica repelencia y fastidio rodeo a Dan, contradictorio a la radiante sinceridad que caracterizaba a su "alumna". Dan entono su garganta dispuesto a aconsejarla, pero Sakura le cortó las palabras, le dijo que no se preocupara y se alejó pedaleando rápidamente, para que la impertinencia de su mentor no la alcanzara.
Sakura comenzó su búsqueda al ratito que la noche se acento, y a medida que avanzaba, se alejaba de las joviales rutas que solía circundar, para adentrarse en ambientes más adultos, moviéndose entre la seguridad y las posibilidades del delito.
Entonces llego, el susodicho negocio era relativamente pequeño, rodeado de ventanas de vidrio y el nombre del negocio relucía un verde neón, entre una maraña de cables eléctricos.
- Ya estoy aquí, no me echare para atrás.
Entro lo más natural que le permitieron sus nervios, miro de reojo la clientela y se sentó en una mesa pegada a la ventana, para estar pendiente tanto del interior como el exterior.
Pasaron tres horas, en la que Sakura disfrazo su vengativo propósito con la espera de alguna cita, no obstante de los que entraron y salieron, ninguno le resulto familiar, de pronto su celular empezó a vibrar; era ya la quinta vez. Salió a contestar la insistente llamada, de todos modos, estúpido seria quedarse sentada hasta el cierre.
Se fue decepcionada, enfadada, convencida de la pérdida de tiempo, sin embargo en esta cacería obvió prestar más atención a los que ya estaban dentro del local antes de que ella llegara; un sujeto de lentes oscuros y gorra se levantó inmediatamente después que Sakura salió.
La noche estaba en plenitud y Sakura transitaba entre rumberos embobados de alcohol y placer. Al doblar en un callejón sintió el verdadero rigor nocturno, la soledad y escasa iluminación engullo la seguridad que ofrecía la multitud y el neón, los animales callejeros parecían centinelas de brillantes opalinas. De pronto un estruendo quebró el silencio, Sakura se detuvo inmediatamente y miro tras de sí, respiro aliviada al ver que un gato le había dado vuelta a un bote de basura.
Entonces al alivio se pasó a la tensión en un instante, de las sombras un sujeto se abalanzo sobre ella tapándole la boca; Sakura reacciono al tiro, agarro la muñeca del sujeto que le tenía tapada la boca, se dejó llevar por la fuerza de embestida y la aprovecho para lanzar a su atacante, quien callo en unos botes de basura.
- ¿Quién eres? – Pregunto la muchacha al mismo tiempo que optaba su defensiva postura.
Pero el sujeto no respondió, se reincorporo rápidamente, sacó una navaja e intento a apuñalarla. Por la manera frenética y descoordinada de las estocadas, Sakura supo que su atacante no era más que un bruto, guiado por mero frenesí. Una vez comprendida tal situación Sakura saltó, el delincuente la siguió con la mirada, pero sus ojos se encontraron con el resplandor de una lámpara, que lo contrario tanto, que apenas vio la suela del Zapato que se estrelló en su cara.
El débil choque de la filuda hoja contra el suelo anuncio el fin de la pelea, el atacante yacía en el suelo resintiendo la hemorragia de su nariz y el quiebre de sus oscuros lentes. Mientras que la vencedora, convencida de su buena suerte de último minuto, inocentemente se acercó para interrogarle; pero las peleas callejeras no reconocen comportamientos honoríficos.
El sujeto espero que la muchacha estuviera a su alcance, para arrojarle un puñado de basura a la cara, la traicionera acción provoco que Sakura perdiera momentáneamente el control de la situación, el delincuente se levantó y le dejo ir un fuerte golpe que la tumbo, Sakura quiso reincorporarse, pero varias patadas en el estómago le desmoronaron los intentos.
- ¡Levántate Sakura! ¡Levántate! – Se repetía mentalmente a medida que recibía semejante castigo.
En medio de tal desesperante situación algo paso, la mente de Sakura se bloqueó, sus pupilas se dilataron y sintió como el tiempo se hizo más lento, vio la pesada punta del zapato venir hacia su vientre.
- Puedo verlo.
Entonces Sakura detuvo la patada, jalo los pies de pandillero y este callo pesadamente. Rápidamente se levantó, se lanzó contra su agresor y con su puño de dragón tan autodidacta y tan suyo se elevaron varios metros.
El delincuente callo pesadamente con la boca desangrada, mientras que Sakura se dejó caer exhausta, abrazándose de dolor, de pronto escucho a lo lejos la sirena de una patraña; temiendo algún interrogatorio Sakura se alejó lo más rápido que pudo, refunfuñando de decepción al no poder interrogar a su atacante.
Varios minutos después Sakura volvió a las zonas de confort que conocía, llenas de jovialidad y color, pero mientras iba camino a casa, se preguntaba que había sido eso, ese estado, ese poder pero sobretodo ¿Algo estaría surgiendo en ella?
Notas de la autora.
Ahora si hubo un poquito de acción en este capítulo, espero haya sido suficientemente clara, pero sobretodo agradable.
Reitero, algunos personajes simplemente serán mencionados o tendrán apariciones sumamente breves, como pidieron ver con Blanka y Ibuki, en este último caso, para evitar la confusión, los que jugaron Street Figther 4 saben que ellas dos tienen una lucha amistosa, supongo que fuera de cámara xDDD hicieron alguna su amistad o algo parecido, por ende al ver el entusiasmo de ambas y la diferencia de estilos de lucha, más de algún conocimiento debieron haberse pasado.
El 24 de diciembre del año pasado cumplió un año el fic, quizá no es gran cosa para ustedes, pero al menos para mí si lo es.
Y por último pero muy importante quiero dar la bienvenida a caleb641. Muchas gracias por pasarte, ya estaba algo triste, pensé que nadie iba a leer esto xDDDD pero lo que puedo decirte es que espero disfrutes tu estadía aquí. Por cierto el tiene una historia que seria bueno que pasaran a ver.
Bueno esto es todo por hoy, feliz 2018, hasta la próxima.
