Capítulo 4: Deseos.

En su niñez, Ryu era como la esponjita que absorbía todo, un muchachito lagartijo a la par de la imponencia muscular de su Sensei. Un día, ambos caminaban por el bosque que rodeaba el dojo; Gouken relataba historias, mitad reales, mitad fantásticas, con esa voz tan marcial, que parecía una autoridad dulce, mientras, su alumno escuchaba sosegado, sonriendo cuando la incoherencia intencional desviaba la seriedad que tanto caracterizaba a su maestro.

Retsu, un viejo amigo de Gouken les intercepto por casualidad, y entre cordialidades, platicas y sonrisas, surgió el deseo de medirse a puños.

- Es hora de poner la teoría en práctica, se suave con Retsu, ya no es tan joven como antes – Bromeo Gouken.

- No lo decepcionare maestro.

Los contendientes se colocaron frente a frente, Gouken espero que ambos tomaran sus debidas posturas, levanto la mano y la dejo caer para dar inicio a la pelea.

Retus tomo la iniciativa a velocidad de Rayo, lanzo un fuerte golpe que hizo retroceder al muchacho.

- Es fuerte – Dijo Ryu asombrado de la fuerza de su oponente.

El viejo Retsu no se inmuto y ataco tan rápido, que Ryu apenas si podía ver y bloquear con su antebrazo.

- ¡Vamos Ryu!

Pero el joven pronto quedo acorralado, decidió retroceder para salirse del alcance de la ráfaga y pensar en una estrategia de ataque, pero Retsu no le daba tregua, no importaba a donde corriera, siempre encontraba los nudillos o el filo del pie a punto de pegarle. Entonces Retsu lanzo un puñetazo tan fuerte que abrió la defensa del joven, abertura que aprovecho para propinar una patada que lo mando a volar.

La experiencia se impuso sin problemas, ante la frescura juvenil. A punto estaban de dar el gane a Retsu, cuando algo inusual sucedió: El estudiante se había levantado, sus ojos prendían de pura furia y con velocidad nueva, le dio un golpe recto al mentón de su rival. Tan preciso fue el golpe que Retsu quedo aturdido, con el mundo dándole vueltas, pero no hubo tiempo de recuperación cuando un segundo impacto en la sien lo tiro al suelo.

Ryu estaba a punto de rematarlo a golpes, cuando su maestro intervino, le atrapo por la espalda y forcejeó con el al mismo tiempo que le incitaba a despertar. Ryu reacciono a la voz de su maestro, su ira se apagó, respiro agitadamente por un momento antes de arrinconarse, avergonzado de su comportamiento.

- Tu pupilo es mejor de lo que pensé – Dijo Retsu al mismo tiempo que resentía el golpe del mentón.

- Si. Así parece.

Luego, Gouken fue donde estaba su alumno, el pobre Ryu estaba acurrucado reprendiéndose así mismo. Pero lejos de regañarlo, puso su mano en el hombro del muchacho, le llamo cariñosamente y le invito a unirse a la conversación. La platica no duro mucho después de la contienda, Retsu felicito el progreso de Ryu y se marchó.

- Maestro – Dijo Ryu cuando Retsu estaba ya muy lejos – Lamento lo que paso…. Es solo que… Yo… no quería…. Decepcionarlo.

Gouken le miro dulcemente y contesto:

- No lo has hecho, solo prométeme que no volverás a usar ese poder, no importa la situación.

- Si maestro.


Sakura llego a casa pasada la media noche, arrastrando los pies y jalando la bicicleta, arrepentida de haberla llevado; tanto que prácticamente la aventó en la cochera. Su fiel y peludo amigo se despertó al oír el aventón, levanto las orejas y zarandeo la cola alocadamente. Sakura se acercó y con dulce susurro le suplico no delatar su presencia, el inteligente animal obedeció bajando la cabeza. Después entro en la sala de puntillas; la sala estaba fría, silente y azulada a excepción de una parte donde estaba una lamparita de mesa junto a un sofá, su pequeño rango de luz destacaba a su madre quien dormía profundamente. Sakura se quedó mirándola un rato; le conmovió verla abandonada como muñeca de trapo, pensó en todo el tiempo que debió haberla esperado; se acercó a ella para despertarla, pero cuando su mano estaba a unos cuantos centímetros se contuvo, lo mas probable es que le interrogaría y ella estaba demasiado cansada y dolida para eso, así que acerco una manta que estaba por allí, con sumo cuidado la cubrió y con el mismo sigilo que entro se fue a su habitación.

Sakura se dejó caer pesadamente en la cama, acción de la que se arrepintió, sus costados vibraron de dolor al hacer contacto con el colchón. No era la primera vez que llegaba con algunos golpes y heridas, resultado de las competencias o en menor medida cuando Shadaloo o S.I.N estaba de por medio, no obstante, esta pelea fue distinta, incluso mas cuando se metía en verdaderos boquerones, ya que de alguna manera algún adulto le respaldaba.

- Duele.

Por eso, aquella y esta vez fueron tan distintos; aquella porque debía proteger y no lo logro, y esta porque no había respaldo, era ella o su agresor; luchar significaba más que levantar los puños.

Después volvió a concentrarse en lo vivido en el callejón, en como al creerse vencida, surgió un deseo de parar el sufrimiento, de como ese deseo se transformó en poder.

- Ryu- San ¿Qué harías en esta situación?

Fue lo último que le pregunto al vacío, antes que el cansancio, el dolor y la oscuridad la durmieran.


Amaneció mallugada, afligida por la hora; hoy debía hacer el relevo temprano.

Esta molestia obligo a Sakura a prepararse más despacio, tomar su desayuno con cierto desgano y responder a las preguntas de su madre de manera cortante.

Salió inmediatamente después del desayuno; la mañana estaba radiante y remolineando frescura; hasta el día tenia mejor aspecto que ella. Sentía inusual inquietud, vigilando de reojo peligros o impertinencias con nombre y apellido. Su corazonada no fue errónea, dos cuadras lejos de casa, se encontró con la impertinencia con nombre y apellido, pero no la que pensaba, no una que podía ignorar. Karin Kanzuki era el obstáculo del día, apareció en una limosina negra, reluciente, con esa pompa y altivez tan suya.

- Señorita Sakura cuanto tiempo sin verte.

Con una risita modesta Sakura le devolvió el saludo.

- He estado en una gira de negocios, aburridos todos, por eso deseo retarte aquí mismo para quitarme el estrés de encima.

Altanera y descortés como siempre, no se podía andar por allí, utilizando a la gente como terapias anti-estrés, por cosas vanas que no son del interés de uno; además ni el humor ni el momento era el adecuado, así que sonriendo amigablemente rechazo el desafío ¿que importaba inflarle el orgullo solo esta vez, que la creyera una cobarde, con tal de que la dejara ir?

Karin respiro hondo, se le colorearon las mejías, ofendida y sorprendida por el desplante ¡Sakura Kasugano debía estar loca! para negarle una pelea "amistosa". Entonces incrédula, le insistió un par de veces más, pero todas esas veces fueron rechazadas.

Entonces Karin lanzo un puñetazo izquierdo sin previo aviso, que fácilmente fue evadido, luego continúo lanzando puñetazos y patadas, que chocaban con el antebrazo de su oponente, Sakura intentaba en vano convencerla que no estaba en condiciones para pelear, pero Karim se aferró a su necedad. Sakura atrapo en seco, un puñetazo con la palma de la mano como pelota de beisbol, ambas chicas forcejearon, hasta que Karin aprovecho la distracción del forcejeo para conectar el otro puñetazo en el costado de su oponente, haciéndola retroceder.

- A pesar de estar en gira, pude encontrarme con Ken Master, y pudimos intercambiar un par de experiencias.

El dolor prendió el fastidio de Sakura, apretó los dientes, coloco sus manos en forma de garra e inmediatamente la técnica se materializo, y con extraña furia la aventó; la esfera fue a estallar en la limosina.

La alarma antirrobo escandalizo y el parachoques quedo averiado. El chofer que por suerte estaba fuera del vehículo estaba atónito al igual que su jefa, quien resentía en silencio, un leve raspón en la mejía y uno de sus colochos desechos; a punto estaba de soltar palabra, cuando Sakura huyó del lugar.

Sakura llego al hospital una hora después de la que tenía programada, había retrasado su llegada adrede, para despejar su mente y que el señor Chitose le leyera la aflicción del lio que se había metido o que lo interpretara con desgano. Por suerte, al nomas entrar, las disculpas de su demora fueron acalladas por excelentes noticias. El diagnostico de Kei era favorable y era cuestión de tiempo para que despertase.

Al fin una buena noticia; quizá la única que recibiría…

Desde el incidente, Sakura había agarrado dos costumbres: Uno, entregarse a la reflexión, sin sonrisa alguna. Y dos, trasladar esas reflexiones a su amiga, muy a pesar que sus palabras jamás llegarían a sus oídos; o quizás si. Este "si" le atemorizaba ¿Qué pasaría si al despertar le recriminaría?

Entretanto, Dan y Blanka se disponían a comer un refrigerio sencillo en el roído piso, del pobrecito dojo. A punto estaban de dar el primer bocado cuando escucharon que alguien tocaba la puerta. Emocionado, Dan se levantó de un brinco, convencido que finalmente tendría otro estudiante.

Pero otro tipo de sorpresa, estaba tras esa puerta…

Al salir del hospital, Sakura decidió pasarse por el dojo de Dan; de camino no dejaba de atormentarle la posible demanda por daños que le esperaba en casa. Económicamente hablando, no era algo que Karin no pudiera resolver, pero le conocía y sabía perfectamente lo revanchista que era.

Creyó que encontraría un momentáneo alivio al llegar al dojo, pese a ser un comidero de polillas y la doctrina que recibía era una tontería, era su punto de partida antes de aventarse al mundo, un refugio en momentos diversos, y ahora más que nunca lo necesitaba. Entro con su típico "hola" desenfadado que tanto disgustaba a Dan, porque según él, transgredía la solemnidad marcial y el respeto maestro-alumno.

El alivio que esperaba encontrar se esfumo. El dojo parecía la coraza de un insecto, seca, vacía, con una flotante peste picante que le hizo estornudar un par de veces; Y en el centro, había unas bolas de arroz invadidas por hormiguitas comelonas.

Luego escucho un ronquido que provenía de los vestidores; Sakura se asustó, trago saliva y se acercó lentamente. No fue fantasmagórico el origen del ronquido. Blanka yacía sentado, inconsciente, amarrado con una gruesa cadena y en su boca tenía un papelito enrollado. Sakura se apresuró a desatarlo, al tiempo que le instaba a reaccionar, después le quito el papel de la boca, lo leyó y de pura indignación lo aventó.

Sakura salió inmediatamente después de recostar a su amigo y ponerle un trapo humedecido, no dejaba de imaginarse la cobarde escena; debieron aventar un gas pimienta, mientras ellos comían; también pensaba en como su sed de justicia, arrastraba a la desgracia a todos los que le rodeaban.

Llego a una chatarrera a la hora que el sol alistaba su retiro. El lugar en cuestión parecía un cementerio metálico, había carrocerías aplastadas unas sobre otras imponiéndose como montañas, también había partes de autos regadas como miembros mutilados. Sakura caminaba despacito por puro contagio del silencio y dizque soledad, pero perfectamente consciente que era acechada. Se detuvo en una zona más abierta, observando los alrededores, soportando la pesadez del peligro. Entonces cansada de tanto misterio, Sakura exigió a sus perseguidores dar la cara.

La exigencia fue cumplida, varias siluetas salieron de entre las hueseras de acero y rodearon a Sakura; la muchacha se puso en guardia, intentando ocultar el nerviosismo de la desventaja.

- ¿Esta es la mocosa que nos está pisando los talones? ¡patético!

Un enorme sujeto, de dotada musculatura, surgió como rey de montaña; vestido con una chaqueta negra desabrochada, manga corta; su ronco vozarrón revelo su posición privilegiada y a su diestra otro par surgió. Sakura reconoció enseguida a los recién llegados; ellos eran los asaltantes que tanto buscaba.

El líder de la pandilla miro a la invasora con burla, para el era inconcebible que una minúscula muchacha estuviera pateándoles los talones, entonces el líder trono los dedos e inmediatamente uno de los delincuentes dejo ver a Dan, quien estaba amarrado y con un trapo sellándole la boca. Un segundo chasquido fue la señal para que los pandilleros salieran completamente de sus escondites a rodear a la intrusa, con sus navajas, cadenas y manoplas en mano. El pobre Dan se retorcía en sus ataduras, observando con impotencia como rodeaban a su alumna.

El espacio de Sakura estaba ya muy reducido, cuando el primer sujeto se lanzo al ataque, Sakura fácilmente deslizo su pie izquierdo y dejo que el puñetazo pasara de largo, para después conectar un certero puñetazo en el mentón.

Los demás agresores no se dejaron amedrentar, por los desarrollados reflejos de la chica y atacaron. Sakura empezó a deslizarse por todas las direcciones donde veía espacios, moviendo la cabeza, girando la cintura, retrocediendo, evitando el látigo de las cadenas, las estocadas de las navajas y los puñetazos revestidos de acero, lanzando pequeños hadouken cuando escasamente tenía oportunidad; evitaba concentrarse demasiado tiempo en un solo oponente, propinando una patada o un golpe por cada uno, incluso ahorrando movimientos, la misma patada frontal debía transformarse en una trasera instantemente cuando se le acercaban por la espalda.

Sakura parecía una leona entre una horda de hienas, pero este frenesí paulatinamente la cansaba. Un sujeto se deslizo entre la enardecida multitud y le atrapo por la espalda, tal acto traicionero desmorono su concentración, uno de los sujetos aprovecho la distracción y la golpeo en el estómago tan fuerte que le saco el aire de un silbido, a punto estaba de conectar el segundo puñetazo, cuando Sakura reacciono y le dio una patada frontal en la cara, luego se ladeo lo suficiente para propinar un codazo en las costillas de su captor, pero apenas rompió la atadura cuando el pesado flagelo de una cadena le cayó en la espalda.

Sakura se quedó en cuatro puntos, exigiéndole a sus piernas moverse y a sus pulmones trabajar, pero el cansancio bloqueaba tales órdenes. Los delincuentes detuvieron su ataque, solo para divertirse a costa de la derrota de la joven. Dan, incapaz de soportar la desigualdad del combate, pateo el pie de su captor y se lanzó de cabeza entre los matones, solo para caer ridículamente frente a su agotada "alumna" Tal miserable escena divertía enormemente a los líderes de la banda, pero la bobada debía terminarse, así que con un chasquido se dio la orden para ejecutar a los invasores.

Uno de los sujetos se acerco con bate en mano; a punto estaba de propinar en golpe cuando escucho tras de si un grito aterrador. Los agresores miraron con espanto como uno de los delincuentes se estremecía como pez fuera del agua. Los sorprendidos agresores vieron una figura verde, destellante, mostrando su salvajismo a cada golpe de pecho.

La luz de la esperanza literalmente brillo ante Dan y Sakura, ella con renovadas fuerzas, se levantó y rápidamente desato a Dan.

- Vaya lio, pero ahora el poderoso Dan Hibiki está libre y les dará una paliza.

La llegada de Blanka equilibro enormemente la balanza, uno a uno los delincuentes caían ante el las descargas salvajes y los puños de maestro y alumna.

En medio de esa batalla campal, Sakura vio a lo lejos como los tres lideres cobardemente escapaban entre la muerta carrocería; Sakura salió tras ellos sin dudarlo.

El líder de la banda fue el primero en caer, su corpulencia le resto velocidad, Sakura logro alcanzarlo, salto y aterrizo una patada en la nuca; el sujeto quedo inconsciente en el acto. El otro se detuvo en seco e intento medirse a puño limpio con ella, pero los puños pasaban de largo ante el momento sinuoso de su contrincante; este vaivén pronto canso a la muchacha, entonces saco el puño derecho que tenía guardado en su cintura y lo estrello en el mentón de su oponente, tan fuerte fue que cayo sentado. Aturdido y asustado el sujeto retrocedía a cada paso que daba Sakura, desesperado agarro disimuladamente un puñado de tierra para lanzarla cuando Sakura estuviera cerca. Pero semejante bajeza no funcionaría por segunda vez, Sakura ladeo la cabeza para evadir el puñado de tierra; enfadada por el sucio truco, levanto al sujeto del cuello la camisa y empezó a descargar sus puños y patadas; el pobre desgraciado retrocedía como un borracho a cada golpe. La enfurecida joven continúo castigando al pandillero hasta que el sonido de un "clic" la detuvo en seco.

- Parece ser que no aprendiste nada desde nuestro primer encuentro, volviste a distraerte.

El tercer y ultimo sujeto había aprovechado la irascible distracción de la chica, para sacar una pistola de la chaqueta de su jefe. Sakura dejó caer al sujeto, se volteo, y vio la boquilla de una pistola que relucía mortalmente con la poca luz del atardecer.

- Dime, ¿qué ha pasado con tu amiga desde que la avente? ¿eh?

- Miserable.

- Niña tonta, de habernos entregado sus cosas, ustedes seguirían disfrutando sus alegres vidas, o quizás no. – Dijo el sujeto mirándole de forma chabacana y llevando su otra mano a su entrepierna.

Dan y Blanca recién habían acabado, estaban en medio de malandrines moreteados y quejumbrosos. Entonces escucharon dos disparos, asustados por la seguridad de Sakura, corrieron en dirección a los sonidos. Se detuvieron en seco al ver a al líder con la cara plantada en el suelo y su segundo compañero en el mismo estado, sin embargo, más sorpresivo fue ver al tercer sujeto acorralado y apresado del cuello de la camisa, mientras su rostro se hinchaba y chorreaba sangre a cada puño que Sakura propinaba.

- ¡Sakura ya déjalo! – Grito Dan.

Pero Sakura no se detuvo, la furia la había ensordecido. Entonces temiendo que su alumna matara al sujeto, corrió, le atrapo por la espalda e intento entrar en su consciencia; Blanka estaba a punto de intervenir, pero Dan le detuvo.

- ¡Sakura ya basta! ¡SAKURA!

La suplica resonó en toda la chatarrera. Dan la soltó al instante que ella dejo caer al sujeto. Sakura tardo un par de minutos en volver en sí, luego miro con espanto que sus nudillos estaban embarrados de sangre. Confundida, busco en Dan una respuesta quien no dejaba de mirarla con preocupación; encontró la explicación en sus alrededores y logro ver a ese miserable, con la cara echa pedazos, con los orificios de la nariz y las comisuras de la boca desangrada.

El ocaso se esfumo junto a su búsqueda; la deuda fue cumplida, sin embargo su victoria fue producto de un deseo inconsciente y aterrador.


Notas de la autora:

Este capítulo fue difícil, no tanto por ser el mas largo hasta ahora, sino por toda la acción que trae, al principio, en medio y final del capítulo. Hacer que se entienda, que el lector vea lo que sucede por medio de las palabras, mas aun si son grupos numerosos de oponentes; espero haberlo logrado de verdad, sin confundir o cansar, sino siéntanse libres de decírmelo en los reviews.

Creo que con esto ya podemos deducir para donde va la historia, aun así espero que lo que queda del fic sea emocionante y agradable; en este momento vamos por el 50%.

Espero que no hayan sentido demasiado cliché la situación descrita, digo esto porque normalmente en las películas de artes marciales viejas, las escuelas rivales o el enemigo o te llama para que lo enfrentes o llega el o ellos a la puerta de tu casa xDDD

Tambien espero que no vean a Sakura como una "Gary stu" por el hecho de enfrentarse a varios oponentes, y si es asi, espero compensarlo en los siguientes capítulos.

Bueno… es todo por ahora, muchas gracias por sus comentarios y visitas.

Hasta luego…