Capítulo 7: Adivinación y destino.
El destino es más que una palabra, ya que su impacto y significado es sumamente variable. Algunos creen que es incierto, meros vaivén de fortuna y/o desgracias; otros creen que es moldeable, dependiente de la sabiduría o la necedad del individuo, y otros creen que está allí, simplemente escrito e inamovible. Entonces… ¿puede una persona que ve el destino como algo moldeable congeniar con alguien que reflexiona demasiado al respecto?
Había amanecido ya en la inquieta Hong Kong y los haces mañaneros se filtraron por la cristalina ventana de la suite donde Sakura se había quedado, los rayos del sol le pegaron directo en la cara, haciendo que el poco calor lograran despertarla. Sakura aturro la cara antes de intentar levantarse, intento que salió mal, al sentir la cabeza darle vueltas y el cuerpo tambaleante; la pobre muchacha callo sentada en la cama.
– ¿Qué paso? No recuerdo nada
Sakura no comprendía su debilidad, tampoco recordaba que su "impulso" se había apoderado de su sueño, la había transformado en una irascible sonámbula y al caer rendida, fue Ken quien la llevo a su habitación; lo único que se le pudo ocurrir fue una comparativa de sus síntomas con la famosa resaca.
– ¿Sera así como se siente?
Hasta la fecha, Sakura podía jactarse de joven saludable, libre de esos vicios embriagantes y placenteros, pero dañinos a largo plazo; no obstante, se daba una vaga idea de los síntomas, ya que en más de alguna vez había escuchado a algún amigo de su padre hablar de licores, borracheras y las secuelas que quedaban cuando la diversión se acababa.
De pronto escucho un constante "toc toc" desde afuera de su habitación. Contesto un "ya voy" tan aguado, casi malhumorado, que la persona detrás de la puerta, quien en realidad era uno de los empleados del hotel, lo interpreto como una impertinencia hacia su cliente. El empleado La hubiera dejado dormir, de no ser porque tenía un recado y la estricta orden de que debía ser entregado a como dé lugar.
Llegar a la puerta y atender la visita fue más difícil de lo que hubiera esperado, con sus piernas aguadas como gelatina, cada paso firme era una proeza. Al llegar Sakura abrió la puerta y se dejó ver, al mensajero apenas le tembló la expresión, al percatarse del desastroso desalineo de la chica, pero su protocolo exigía discreción e impedía hacer alguna observación, así que se limitó a saludar y entregar un sobre que traía en una bandeja plateada. Sakura sonrió apenada al recadero, que más parecía un soldado acartonado, que un empleado de hotel.
– Muchas gracias – Dijo Sakura con una sonrisa.
– Estamos a su servicio – Dijo el joven amablemente antes de retirarse.
Sakura cerró la puerta y se dejó caer allí mismo, se acostó, extendió sus brazos dejando escapar un suspiro de cansancio, luego abrió el sobre y leyó el siguiente mensaje:
"Al medio día ven a verme"
Ken…
Adjunto al recado estaba la dirección a la que debía ir. Sakura volvió a suspirar, pensó que era demasiado tiempo de espera encerrada en una suite lujosa; Sakura odiaba la inactividad. Así que se cacheteo suavemente un par de veces, para quitarse su propio mal humor, espero un poco a que le pasara la modorra, después ordeno la cama (una costumbre intrínseca a pesar de que supiera que el personal lo haría más tarde) e hizo (según ella) una breve jornada de ejercicios para no perder condición que consistía en 100 veces de cada cosa; 100 lagartijas, 100 flexiones, 100 sentadlas… todo 100… Después se tomó una ducha, salió a la calle a desayunar algo ligero, para que le quedara tiempo suficiente para vagabundear mientras se hacia él mediodía.
Entretanto lejos de allí, en un continente distinto, una góndola se desplazaba casi reptando por las aguas del rió de Venecia en Italia. El conductor de la barca era un hombre mayor con aires de romanticismo; llevaba un pasajero; un hombre joven, serio e imperturbable en el exterior, pero al igual que Sakura también tenía sus propias inseguridades. Aquel hombre era el errante Ryu.
De pronto la barca golpea muy levemente la orilla.
– Hemos llegado caballero.
Ryu se levantó y de un brinquito se bajó de la góndola, pago el pasaje y agradeció la "carrera" el hombrecillo agradeció bajando levemente su sombrero y se retiró. Ryu se quedó parado un momento a apreciar su entorno; Europa no era de sus destinos más frecuentes.
Venecia era difícil de definir, la ciudad en si era un constante recordatorio de su herencia barroca y renacentista pese a que los tiempos modernos habían coloreado vivazmente sus estructuras, las "calles" acuáticas color aguamarina y sus veredas cementadas coexistían en una inusual belleza; imposible era no poder apreciarlo, incluso para un errante como el, que estaba acostumbrado a ver prácticamente de todo.
No obstante, hasta en lo pintoresco relucía la lucha, en todo lo que anduvo se topó con una pelea callejera. Le llamo la atención uno de los contendientes, era… extravagante. Vestía un traje blanco y rojo, sus puños estaban cubiertos con unos guantes negros, su cabello perfectamente podría ser una variante del estilo que suele utilizar la persona que venía a visitar, de no ser porque su cabello tenía franjas blancas. Ryu se limitó a mirar de lejos, noto que el singular sujeto no era un desalmado, pero sus ojos prendían de confianza y furia; la gente vitoreaba "Andiamo rosso".
De repente Ryu sintió un par de tirones en su camiseta, volvió su mirada y se sorprendió al ver a una niña, de cabello color purpura, estilo hongo, piel morena, delgada y con una sonrisita dulce.
– Mi maestra lo está esperando.
– ¿Tu maestra? Pregunto Ryu sorprendido.
– Si. Mi maestra Rose dijo que pasaría por aquí y me envió a buscarlo.
Ryu levanto una ceja contrariado, sentirse demasiado predecible, era algo que no le hacía demasiada gracia, sabía que Rose tenía sus habilidades, pero eso no quitaba lo incómodo. La niña quien al parecer desconocía por qué había sido enviada a buscar a este hombre, intento tranquilizarlo diciendo:
– No se preocupe, mi maestra nunca le ha fallado a sus clientes.
La palabra "cliente" hizo sentir a Ryu aún más incómodo, pero decidió no darle más largas al asunto así que, carraspeo, asintió y se dejó guiar.
La niña lo condujo por varias intercepciones y esquinas, estas eran menos coloridas y rusticas quizá era las zonas que los turistas no solían circundar; Venecia era más grande de lo que parecía y ahora andaba en la parte más sencilla, más cerrada, propenso a que en una de esas esquinas algún ratero te salte encima, pero pese a esto, el encanto persistió, después de todo, Italia no conoce de fealdad.
Llegaron a una gran casa, que en realidad era un mesón donde albergaba algunos inquilinos, Ryu atravesó el patio central y llego a una de las habitaciones, donde el único límite entre el visitante y dueño eran unas cuerdas adornados con unas bolitas, que al agitarlos sonaban como el choque de varios rosarios. La niña entro sin ninguna pena, pero Ryu saludo y pidió permiso antes de poner un pie; la mala educación era inadmisible en su persona. Un calmo "adelante" hizo que Ryu se dignara en entrar. El interior de la casa era el típico despacho del astrologo adivinador, con mantas de varios colores adornando las paredes, también había pinturas alusivas a los signos del zodiaco y frases italianas había una cómoda sala de espera y una mesita de vidrio que tenía dos velas aromáticas, un aroma floral que acentuaba el misticismo del entorno.
– Mi maestra llegara pronto, póngase cómodo por favor – Dijo la niña invitando a Ryu a tomar asiento.
Apenas termino de hablar la niña, cuando la maestra apareció, tan seria y elegante que ni siquiera Ryu la sintió venir. Rose sonrió al ver la sorpresa que provoco su repentina aparición, luego con mando suave, le pidió a su alumna traer té y bocadillos para el invitado; orden que se ejecutó enseguida. Después Rose le pidió que se retirase y la dejara a solas con la visita; de nuevo la niña obedeció no sin antes dejarles con su particular sonrisa.
Rose tomo la tasa de te y tomo la iniciativa en la conversación.
– ¿Espero que mi alumna no te haya importunado? Pregunto Rose suave y calmado.
– En lo absoluto – Respondió Ryu de inmediato – De hecho, me sorprende que decidieras tomar aprendices.
Rose sonrió y respondió: - En realidad la atrape cuando intentó robarme la cartera en las calles del Cairo, sus padres murieron de Hepatitis C, cuando era muy pequeña, así que al encontrarse desamparada recurrió al hurto para poder sobrevivir.
El guerrero suavizo su expresión y con una sonrisa compasiva contesto: – Fue muy noble de tu parte.
– Sin embargo – Agrego la adivina – No fue solamente compasión lo que repercutió en mi decisión, ella posee ciertas habilidades, que no quisiera que se desperdiciara o cayeran en las manos equivocadas en el futuro.
Esto último hizo mella en Ryu, al recordar a su maestro, quien lo adopto como aprendiz y casi un hijo, cuando él no era más que una criaturita desnuda, huérfana y sin ningún pasado ¿que seria de el si su maestro no lo hubiera acogido? no obstante, lo que Ryu no capto es que Rose, al contarle su experiencia con su aprendiz tenía otra intención. Hace varios días, ella había sentido ciertas anomalías, anomalías oscuras y peligrosas, pero que no provenían directamente del luchador, quizá alguien cercano, sin embargo, ni con todo su Soul Power podía dar un veredicto acertado; el futuro puede ser confuso hasta para el más hábil de los adivinos.
Después Ryu puso la tasa de te en la mesa, en señal de que esta vez sería el quien tomaría las riendas de la conversación. Le hablo de sus pesadillas, de lo que el pensaba que podría ser o no, todo sin escatimar detalles; algo muy extraño dada la naturaleza reservada del guerrero, no obstante, pese a estos defectos, Ryu tenía sus amigos, contadísimos si, pero los tenía; Rose era uno de esos poquísimos y aunque no era muy creyente de la adivinación, sabía que ella era una mujer discreta e inteligente y que en más de alguna ocasión le había ayudado.
Al final Rose se limitó a escucharlo sin interrumpirlo…
Indiscutiblemente el Hong Kong matutino era muy distinto al Hong Kong nocturno. En el matutino había jovialidad y relativa calma; en el nocturno había prisas y aires de parranda. Después de terminada su rutina de ejercicios, Sakura se la paso vagabundeando, la percepción turística no se perdió ¡claro que no! pero no dejo de sentirse como una hoja empujada por los vientos del impredecible destino; quizá este comportamiento era una "forma beta" copiada inconscientemente de su maestro no oficial. Y hablando de Ryu ¿Ken le daría su ubicación? ¿o sería el quien le brindara una solución? Ya era la hora acordada. La dirección que Ken le proporciono, la condujo a un café inaugurado apenas unos días.
– Veamos a ver qué pasa – Dijo antes de entrar.
Notas de la autora:
Hay que decir mucho en este capítulo:
Primero, sé que este capítulo es… bastante corto y aburrido, pero necesario, ya que necesito que tanto Ryu como Sakura tengan un fin medianamente común.
Respecto a Ryu hice unos "pequeños cambios" como pudieron notar. El Ryu de mi historia mantiene su personalidad seria y solitaria, pero tiene un cierto matiz con el de Street Figther Victory (para empezar mencione que usa camisa xDDD) Se y entiendo más que nadie que el Ryu "normal" es el arquetipo de los 90 del guerrero honorable, que su interés primordial es pulir sus habilidades como peleador, sin embargo en mi opinión esto hace que el personaje sea un poco vacío, hasta robótico, sin un desarrollo correcto, algo que ha ido cambiando así sea de forma mínima a través de los años. El Ryu de Street figther Victory me gusta porque a pesar de estar entregado totalmente a las artes marciales es capaz de socializar y hacer amistades a quien se muestran amables con él, no por algo ya vivía rodeado de personas en el primer capítulo.
Hablando de Rose, es de esos personajes de los cuales no hablo mucho, pero me encanta. Su aura de misterio, inteligencia y elegancia la hacen para mi un personaje sumamente atractivo, su paralelismo con Bison también se me hace interesante, aunque me gustaría que Capcom supiera desarrollarla más, porque Rose es en mi opinión de esos personajes excelentes, pero poco aprovechados. Ahora… decidí tomarme ciertas libertades aquí también, después de todo en la wiki menciona que ella se preocupa por el e intenta ayudarlo en lo que puede, más las interacciones que ha tenido con Ryu siento que la hacen merecedora de ser llamada una… amiga al menos… a ¿distancia? xDDD y como dije el Ryu de mi historia, responde un poco más a las personas de su alrededor.
También tenemos a Menat (aunque no lo mencione directamente, pero es obvio que estoy hablando de ella) También hice mis propios arreglos. Para empezar, su origen y como llego a ser aprendiz de Rose fue la fusión de dos cosas: La primera me base en como Ororo Monroe (Tormenta) llego a conocer al profesor Xavier, que Tormenta cuando era niña intento robarle la cartera al profesor y el se supo que tenia poderes y decidió llevársela a la academia y bla bla bla bla… y dado que Menat tiene el poder del Soul Power tiene sentido. La segunda lo saque de Indiana Jones el templo maldito (no los culpo si no conocen las películas de Indiana Jones es de los 90 xDDD) resulta que en esta película anda un niño que le dicen "Tapon" este niño es prácticamente el "ayudante" de Indiana. Cuando le preguntan a Indiana como lo conoció, el dice que lo atrapo intentando robarle la cartera y que sus padres murieron en una guerra y al encontrarse desamparado opto por robar para sobrevivir. Yo solo cambie guerra por enfermedad, y según estaba leyendo la Hepatitis C es un mal muy presente en Egipto.
Por ultimo decidí incluir muy brevemente a uno de los luchadores que apareció en Street figther EX, realmente me gustaron esos juegos y sus personajes, realmente no entiendo porque no los han incluido en nuevas entregas.
De nuevo me disculpo por lo aburrido del capítulo, pero vuelvo y repito que es un mal necesario, esperaría que el siguiente sería un poquito más movido y el siguiente a ese si se dispararía y ya estaríamos hablando de peleas más fuertes, con sangre y todo xDDDD
Bueno… Hasta la próxima…
