Capítulo 8: Un ayer de distancia.
Cierto día un individuo decidido retirarse de la cotidianidad y saltar al mundo. Pero este viaje implicaba más que un mero turisteo; hace varios días un mal extraño había aterrizado en su vida y necesitaba encontrar respuestas.
Viajo a muchas partes y en una de esas fue a dar a una selva, alfombrada de pura maleza y polvo, oliendo a humedad y amenizada por el coro de sus criaturas; al individuo le gustaban estos ambientes, pero no era tonto, sabía que el peligro se podía esconder en la belleza. Por tal razón se disfrazó de un modo bastante peculiar. El disfraz consistía en convertirse en dos seres, un humano y un tigre monstruoso pegados de espaldas; el lado humano vigilaba el frente, mientras el falso lado monstruoso cuidaba las espaldas. Pero el peligro tampoco era tonto y fácilmente descubrió el engaño, así que acecho y acecho, hizo crujir las malezas e intimido con su imponente presencia de tal modo que el miedo invadió al sujeto; de repente el lado monstruoso cobro vida y se desligo de la parte humana, una vez libre traiciono al lado humano y se abalanzo sobre el.
Ryu despertó sobresaltado, ahogando un grito en la noche, una vez más las pesadillas le destruían el sueño. Retiro las sabanas y fue hacia la ventana, la noche aun reinaba y estaba todo silencioso, se restregó su desordenada cabellera mientras intentaba entender y analizar lo que vio en el sueño; luego aparto su mirada hacia una carta del tarot que tenía sobre una mesa contigua a su cama, suspiro y pensó que quizá Rose debía replantear su análisis.
Iniciar la conversación no fue fácil, pese al abanico de amabilidad que dejo ver el millonario luchador para facilitarle las cosas; incluso le invito a tomar algo frio, con la idea de que la bebida le deshiciera el nudo en la garganta, pero no funciono; Sakura se había atascado en la indecisión otra vez. Cada sorbo, cada comentario adulando el lugar (aunque de manera sincera) no era más que un reflejo de su indecisión; Ken no tardo en descubrirlo y la hubiera dejado seguir con su preámbulo, de no ser porque dada su situación se debía actuar con prontitud. Entonces, Ken dejo de saborear su bebida, le interrumpió suavemente levantando su mano y decidido "arrojar la bomba"
Le dijo todo lo que vio la noche anterior, aquella energía, aquel poder, ese… deseo; Luego, con mucha seriedad (casi desconocida entre sus allegados) le pregunto cuál era su afán de abrazar un poder tan drástico y peligroso.
Sakura pareció encogerse en su asiento al no comprender a lo que se refería.
Ken arqueo una ceja y clavo su mirada en los ojos de la confundida muchacha buscando la verdad, no podía creer que no supiera de lo que le estaba hablando, después exhalo y cerró los ojos a los pocos minutos, al quedar convencido de que la incomprensión era genuina. Recordó que Sakura había "copiado" (y de manera relativamente exitosa) el repertorio de técnicas del estilo Ansatsuken, sin embargo, desconocía totalmente la otra cara de la moneda; ese lado maligno y peligroso, que surge del ansia enfermiza de poder y de las emociones negativas, he aquí de las desventajas de la autodidaxia.
Entonces Ken suavizo su expresión y le cambio la pregunta ¿había tenido alguna experiencia adversa o trágica estos últimos días?
Sakura bajo la cabeza como un criminal que se arrepiente de su fechoría, sus puños se cerraron y su cuerpo empezó a estremecerse, para después exteriorizar todo. Empezó con la experiencia del incidente de Kei, de cómo su valentía e intento de heroísmo le salió mal, le conto la cacería casi furtiva contra los responsables de aquel asalto, y cuando el principal malhechor estaba a su merced, y ella, lista para consumar la justicia se distorsiono en algo salvaje y ardiente; finalizo con la ironía, la ironía de Dan siendo el salvador de esa tarde, no para el miserable, sino para ella quien estaba a punto de cruzar una línea prohibida.
Ken la escucho en silencio, asintiendo de vez en cuando, tal como lo hubiera hecho un comprensivo hermano mayor. No obstante, mientras ella hablaba, lamentaba que hacerla exteriorizar no solucionaría el problema del todo. Cuando Sakura finalizo, el filántropo volvió a cambiar de actitud, esta vez, tomo el papel de un sabio consejero. Para empezar, le dio el nombre correcto a ese mal que ella había bautizado como "impulso". Entonces le explico todo, desde las pautas, pasando por las advertencias y consecuencias; debía suplir aun si fuese en palabras, todo lo que el mentecato de su "maestro" jamás podría darle, y que tristemente tanto Ryu como el tampoco hicieron en su momento, pero… ¿Cómo iban a saber que Sakura caería en las redes de este mal? Lo peor, es que Ken tenía otras malas noticias para ella y se lo hizo saber de una forma un tantito "creativa". Fue entonces que saco de su chaqueta un sobre blanco, lo puso en la mesa y lo deslizo frente a Sakura
- ¿Una carta otra vez? Pensó la joven… ¿Acaso a los millonarios les fascinaba esto de los mensajes por escrito?
- Anda, Ábrelo.
Sakura obedeció y al ver el contenido arqueo una ceja.
- Desafortunadamente – Explico Ken con mucho pesar e impotencia – No tengo una solución inmediata, tampoco puedo acompañarte en este momento.
Sakura se desmoralizo y pregunto – ¿En este lugar encontrare a Ryu-San?
- No – Dijo Ken negando con la cabeza – Tú sabes cómo es el de impredecible, podría estar en cualquier parte en este momento; localizarlo tomara tiempo. Pero tranquila ¿eh? Te alcanzare y ayudare a buscarlo no más termine mis asuntos. Pero… mientras esperas busca a esa persona en el lugar que te he indicado; tal vez pueda hacer algo por ti. Además, escuche por allí que él se había vuelto domador de "tigres";
La conversación termino cuando el millonario tomo un sorbo más de su bebida y le aconsejo mantener el control, además de cuestionar el que esperaba de las artes marciales.
Sakura guardo silencio, estaba desconcertada debido a la cantidad de información recibida. Respecto a la pregunta, jamás le había dado tanta profundidad al porque luchar, después de todo sus orígenes en este mundillo marcial, se debió a su deseo aventurero y una casual demostración de poder; entonces la prisa se apodero de ella, quería encontrar una respuesta, pero su siguiente destino no estaba a la vuelta de la esquina, ni siquiera en el mismo país; debía esperar al día siguiente a primeras horas de la mañana.
Debía estar puntual en el aeropuerto y procurar no perder el vuelo que la llevaría a su próxima aventura. Después de la seria conversación, Ken regreso a su hospitalaria y afable personalidad y le sugirió a su joven invitada ocupar lo que quedaba del día en distraerse, despreocuparse; después de todo, Sakura era joven y tanto Ryu como el no podían evitar verla como una hermanita curiosa, además era imperioso mantenerla alejada de la oscuridad, aun si se debía recurrir a la vana distracción para dicho fin.
Increíble que estas cosas apenitas tenían un ayer de distancia. Y ahora a varios metros de altura, Sakura descansaba de toda la odisea que vivió para alcanzar su vuelo; casi se queda dormida y de no ser por la amabilidad de Ken al proporcionarle transporte, se hubiera quedado atascada en Hong Kong; lo único que lamento es que la despedida y los agradecimientos a tantas atenciones, se hicieron a la carrera. También ocupo el tiempo para analizar todo lo vivido hasta el momento, desde el asunto de Kei hasta la conversación que tuvo con Ken. Sakura solo aterrizó a la realidad hasta que llego a tierra firme, se enfrentara al molesto tramite migratorio y monitoreo del equipaje.
Esta vez, había ido a parar a una tierra linda, llena de religiosidad pura, pero asediada por diversidad de problemas sociales, estaba en la cuna de aquel rebelde que eligió la paz y el dialogo como "arma"; Sakura había sido enviada a la India.
Definitivamente este país era todo un caso, se dio cuenta al poco tiempo de recorrer algunas calles cuando buscaba transporte. Para empezar, parecía como si dos culturas convergían en una misma tierra; si bien había una identidad muy marcada por épocas pasadas, donde la servidumbre rindió honor al budismo y/o a los caprichos de los Majarash a punta de cincel, martillo y sangre, también había lugares que recordaban los tiempos de la colonización británica. La segunda cosa que le llamo la atención fue el gentío que iba de aquí para acá; es verdad que su tierra natal no era extensa a estos tumultos, pero aquí parecía una hora pico ininterrumpida.
De lo tercero (y lo más triste) se dio cuenta cuando finalmente pudo seguir a pie después de un tortuoso sube y baja del incomodo y destartalado transporte público; el tercermundismo abatía con fuerza a la población. Fuera de los monumentos y las zonas turísticas, no era difícil encontrar personas viviendo en casuchas o en cajas de cartón, lo único esperanzador, eran los niños que pese a no tener más que harapos en lugar de ropa, correteaban feliz e inocentemente, ignorando su pobreza.
– Espero que el "domador de tigres" tenga una vida mejor que esta – Pensó con tristeza.
"El domador de tigres" al que se refería Sakura era Dhalsim, un peleador muy singular, tan singular como la tierra que pisaba en ese momento, su estilo de lucha se basaba en la combinación del Yoga y el Kalaripayattu; gracias a esto (y otras cuestiones místicas) lograba estirar sus extremidades más de lo normal. Sakura no podía evitar soltar una risita, al imaginarse el alcance que tendrían sus golpes si pudiera hacer eso. No obstante, no era esa peculiaridad por lo que lo buscaba, sino que, aparte de dedicarse a las luchas, Dhalsim era un curandero profesional y un monje con gran poder espiritual, esta espiritualidad había ayudado a varias personas, incluso, había rumores que se le había visto junto a un rey, el emperador que golpea con la furia de un tigre. Tal vez él pueda ayudarle a contener el Satsu no hado, que estaba desarrollándose en su interior como una enfermedad.
Pero…
Contener el furor de un rey tigre no era lo mismo que contener a un "demonio"
Después de andar y seguir un mapa casi roto de tanto doblar y desdoblar, llego a uno de los tantos afluentes del rio Ganges. Era un lugar viejito, donde algunas personas rezaban fervorosamente en las orillas, con la esperanza de que el agua purificara sus almas; además habían pequeñas barcas que yacían perezosas, mecidos por los débiles oleajes. Sakura se concentró en buscar a alguien que la llevara atreves del rio y la dejara en un punto especifico de la selva, sin embargo, encontrarlo no fue fácil, ya que la zona que pretendía explorar, había estado bajo alerta de ataque de tigres salvajes y la gente de ese lado no estaba segura si la alerta había sido levantada. Sakura estaba dispuesta a correr los riesgos, pero los que manejaban las lanchas no; la pobre muchacha se vio obligada a ofrecer el doble por aquel servicio, solo así pudo encontrar a alguien, y ese alguien resulto ser un pescador, que había tenido una muy mala racha en su oficio.
Después de concretar la cantidad a pagar Sakura se monto de un brinco, el brinco provoco un desbalance tal que casi la tira al agua. La barca no era precisamente hermosa, más bien era larguirucha y la mayor parte del espacio la ocupaban varias herramientas de pesca; no era muy comoda, pero no se podía quejar; después de unos cuantos preparativos, el pescador encendió el motor.
El inicio de la carrera no fue nada extraordinario, Sakura parecía una simple turista, con los típicos deseos de pasearse por las aguas de un país ajeno, pero todo cambio cuando la barca se alejó de las rutas convencionales y se adentró a la selva, el rio se volvió una sinuosidad azul y el motor era el único sonido antinatural entre el cantar de las aves y simios burlones. Durante el recorrido el pescador le hablo a Sakura de aldeas y como estas intentaban funcionar entre la naturaleza, tiempos modernos y creencias, pero también le advirtió de algunos peligros comunes: pisar una cobra, encontrarse con personas mal intencionadas y… el famoso y a veces problema con los tigres salvajes. Sakura atendió las advertencias, pero no se dejó intimidar; no podía dejarse intimidar.
Después de una hora de viaje, Sakura llego al punto de referencia que Ken le indico, del mismo modo que entro de la lancha así salió; saltando de entusiasmo, inhalo un poco de aire fresco antes de pagar la carrera; el pescador recibió el pago con un dejo de arrepentimiento, al sucumbir ante la tentación del pago doble, sin estar totalmente seguro si la alerta seguía vigente; entonces para mermar un poco el cargo de conciencia, le regalo a Sakura una máscara, le dijo que la usara detrás de la cabeza, ya que los tigres jamás atacaban de frente. Sakura intento mermar el pesar de aquel hombre, dándole las gracias y reiterándole que tomaba el riesgo libremente.
Después que la lancha se perdió de vista. Sakura se disponía a usar la máscara, pero antes de ponérsela, el diseño le llamo la atención. La máscara tenía una melena amarilla, donde dos cuernos se curvaban hacia atrás, alrededor de la cabeza tenía un casco color café oxidado y el rostro no era más que una calavera ennegrecida. Sakura sonrió amargamente, y se la coloco a regañadientes tal como se lo habían indicado.
De nuevo. La pureza de la naturaleza le sentó bien, lejos del atropellado ambiente de las ciudades; esto la hizo pensar que pese a su sociable personalidad, la soledad y la quietud le gustaban más de lo que creía, y quizá solo quizá empezaba a entender porque Ryu era tan evasivo.
Pese al agradable abrazo de la naturaleza, Sakura no olvido el asunto del devorador de hombres, aunque tuviera la máscara puesta, esto hizo que tuviera unos cuantos "sustos", cuando escuchaba algún crujido de las altas malezas; por suerte era solamente eso: sustos. Los que merodeaban eran conejos o alguna ave silvestre.
De pronto, la pasividad y los "sustitos" fueron sustituidos por un susto verdadero, un grito terror quebró la tranquilidad de la jungla y espanto los pajaritos de sus nidos, Sakura se detuvo en seco e intento localizar su procedencia. Un segundo grito fue el que le ayudo a ubicarse; Sakura corrió hacia adelante lo más rápido que pudo, hasta llegar a un campo abierto donde había un pequeño arrollo, en ese lugar se encontraba una niña abrazando a otro niño más pequeño a merced de un majestuoso tigre que caminaba en círculos, buscando el ángulo perfecto para saltarles encima, lejos de las desesperadas pedradas que lanzaba la niña.
Sin perder ni un segundo Sakura, coloco sus manos en garra y lanzo un Hadouken cerca de las patas del felino con la idea de ahuyentarlo. Sin embargo, este deseo de no lastimar al animal le jugo en contra, ya que el tigre no reacciono como esperaba, la técnica asusto al tigre, pero en lugar de escapar se enfureció de tal manera que se olvidó de los niños y vio en Sakura un nuevo objetivo.
– ¡Huyan! – Grito Sakura.
Los niños obedecieron sin protestar y se alejaron rápidamente; el destino les había sonreído esta vez, en cambio Sakura no tenía este favor, ahora el animal tenía toda la atención sobre ella, acercándose lentamente, mientras rugía y enseñaba las fauces, tenía las orejas hacia atrás, la inequívoca señal que saltaría en cualquier momento. Sakura retrocedía lentamente casi por inercia, sudando helado por el terror. A lo largo de su vida había enfrentado a unos cuantos grandulones, pero esto era otro nivel, lo peor es que no tenía ninguna arma a su alcance.
De repente el tiempo de analizar se terminó, el tigre se abalanzo con furia y velocidad contra Sakura, ella salto hacia atrás lo más alejado que pudo, pero apenas sus pies tocaron la tierra cuando el tigre ataco nuevamente.
Es demasiado rápido.
Sakura estaba aterrada, apenas si podía evitar los envistes y los poderosos zarpazos del felino, que eran como cuchillas que cortaban el aire. No se podía correr, dar la espalda sería un error fatal, ya que los grandes felinos eran más rápidos que un humano promedio, entonces lo único que le quedaba era enfrentarlo, así que levanto los puños, era la única "arma" disponible, pero ¿sería suficiente?
El tigre lanzo un poderoso zarpazo, que Sakura esquivo, luego halo la máscara que tenía detrás de la cabeza y se la tiro en la cara al tigre, el felino no tuvo problemas en hacerla pedazos de un zarpazo, Sakura aprovecho la fugaz distracción para saltar lo más alto que pudo y como si fuera un martillo golpeando un clavo, asesto una patada en la cabeza del felino, tan fuerte fue que se escuchó un leve "¡crack!" y lo sembró en el suelo.
Cuando Sakura aterrizo, rápidamente se dio la vuelta y conecto un fuerte puñetazo en la misma zona con la idea de dejarlo inconsciente. Pero el instinto del tigre impidió que sucumbiera, abrió los ojos y dejo ir un fuerte zarpazo que mando volando a Sakura.
El tigre se levantó gruñendo, pero estaba atontado, zarandeaba la cabeza de lado a lado. Sakura también se resentía, pero logro incorporarse y volver a su posición de lucha, de repente sintió un dolor punzante en el costado derecho, al pasar su mano por ahí miro con espanto que estaba llena de sangre, tenia una herida profunda.
El felino dio un prolongado rugido e inmediatamente se lanzó al ataque, pero esta vez Sakura no lo pudo esquivar y recibió toda la fuerza de la embestida. La pelea se volvió cerradísima y coloco a Sakura en la peor de las situaciones, el tigre en su furia irracional buscaba clavar sus colmillos en el cuello de su presa, mientras que sus garras rasgaban la tierra, Sakura clavo sus manos en las peludas mejías del felino mientras lo empujaba hacia atrás para evitar terminar descuartizada.
– ¡No voy a morir aquí!
Sakura se desesperaba a cada segundo, esta desesperación provoco que inconscientemente recurriera a toda su fuerza disponible, pero parecía que el tigre tenía energía ilimitada y ella se estaba cansando, necesitaba más fuerza, más poder ¡el tigre no debía vencerla! Entonces una energía empezó a emerger de sus manos, el color de esta aura era un constante cambio de celeste y rojo. Luego unos rayos rojos empezaron a rodear el cuerpo del felino, provocándole molestar, poco a poco la molestia se convirtió en un dolor insufrible, esto provoco que desistiera de dar la mortal mordida. El tigre se alejó y empezó revolcarse en la tierra, como si se estuviera quemando. Sakura se alejó rodando, y observo como el tigre intentaba mermar su sufrimiento. Después de varios minutos, el tigre se calmó, clavo sus pupilas en su presa, refunfuño con rugidos breves ¿Aun quería seguir luchando? Por fortuna e inesperadamente el animal retrocedió unos cuantos pasos y salió huyendo. Esta acción enfado a Sakura, enfado que se manifestó en sus ojos cuando brillaron de un color carmesí intenso, por muy irracional que pareciese estaba inconforme, no le importaba sus heridas, ni la perdida de sangre, simplemente quería terminar la pelea, entonces tuvo la intención de lanzar un hadouken a traición, pero sintió la calidez de una mano posarse en su hombro.
- La pelea ha terminado, déjalo ir.
Sakura se tranquilizó de inmediato, no sabía quién era, pero tampoco importaba solamente se dejó caer exhausta y dolida en los brazos de aquel recién llegado. Parece ser que al final el destino si le había sonreído.
Notas de la autora:
Hola ¿cómo están? Tardado como siempre, pero finalmente pude terminar el capítulo, aprovechando esta locura que nos ha obligado a quedarnos en casa.
Definitivamente este fic ha sido el que más he esforzado en leer e investigar, ya que, en otros fandom que tienen universos más fantásticos y surreales, puedo tomarme ciertas libertades, aunque Street figther como cualquier videojuego no está extenso a la fantasía (en este caso de las artes marciales), su universo se mueve en localizaciones reales de nuestro mundo, y yo pretendo ser lo más precisa posible en este aspecto.
Dicho esto, quiero puntualizar un par de cositas.
Primeramente, espero que hayan entendido de quien me estaba refiriendo cuando describí la máscara que el pescador le entrego a Sakura.
Respecto a Dhalsim y el Kalaripayattu. El Kalaripayattu es el arte marcial insignia de la India, como el Muai Thai es a Tailandia, el Karate a Japón o el Savate a Francia. De hecho, se cree que el Kalaripayattu es el "marcial madre" y que los sistemas de lucha del resto de oriente derivan directamente de acá. Se que a lo largo de los años se nos ha dicho que Dhalsim hace… ¿yoga? xD Si bien tiene su actividad física, su función es más de relajación y espiritualidad, no para luchar; no se… siempre me pareció extraña e incoherente esa cuestión xD
Espero no ganarme algún "hater" con el asunto del tigre que Sakura derroto. Yo soy una amante de los animales y estoy totalmente en contra de la crueldad y la caza indiscriminada estúpidamente llamada "deportiva". En esta ocasión decidí cambiar un poquito las peleas humanas xD Ahora… la problemática entre tigres y humanos es real, algunas aldeas de la India sufren esta situación, más que todo las más rurales que tienen a fuerza que compartir el hábitat con este bello pero peligroso animal; cuando ocurren estos encuentros (aunque sean casos algo aislados) suelen resultar fatales, aquí Sakura logro sobrevivir xDDDD Hago esta aclaración por si acaso.
Por último, quiero dar la bienvenida a Ynad Bond, gracias por tomarte el tiempo, espero tu estadía sea agradable y siéntete libre de comentar. Respecto al compañero el tiene una historia en curso llamado el Sendero del tigre; realmente la recomiendo mucho.
Bueno… es todo por ahora, cuídense mucho y hasta la próxima.
