Otro día tranquilo en el Neko Hanten, el tercero en esa semana. La abuela Cologne comenzaba a impacientarse ante la falta de clientes, por lo que había decidido cerrar temprano, hacer limpieza y pensar cómo atraer más gente al negocio.
Shampoo no era demasiado entusiasta con la idea de limpiar, por lo que usando sus encantos (y como siempre le funcionaba), le pidió a Moose que se encargara de la mayor parte; ya ella se encargaría del resto. Fue entonces cuando vio una caja enorme sobre una de las mesas, la abrió para saber qué había dentro de ella y, entre tantas curiosidades, se encontró con unas botellas que le resultaron muy familiares…
- ¿Qué?... Creí que se había terminado. – Y una sonrisa macabra cruzó por su rostro.
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- ¡Ranma, el baño está listo! – Llamó Kasumi con su dulce voz.
Después de un largo entrenamiento, Ranma en verdad deseaba poder tomar un baño, pero ya que Akane había estado ahí primero, decidió esperar hasta que fuera seguro entrar; no quería, bajo ninguna circunstancia, que el incidente de la primera vez que se vieron (¡y vaya que se vieron!) se repitiera, y ahora que Kasumi le había dado luz verde, se encaminó al baño. Sin embargo, justo a la mitad del camino sintió una delicada tela cayendo sobre su rostro, la tomó y la sorpresa y el miedo se apoderaron de él.
- ¡Vuelva acá pervertido!
- Jijiji por favor Akane, sólo deseo conservar una de tus prendas íntimas.
El maestro Happosai saltaba con gran agilidad, sin percatarse de que uno de sus "tesoros" se había caído y había ido a parar a la cara de Ranma. Cuando Akane estaba a punto de atraparlo, se estrelló de frente contra Ranma y se dio cuenta de que él también tenía una de sus prendas en la mano. Llena de furia, lo golpeó, le arrebató la prenda y siguió persiguiendo a Happosai, no sin antes recriminarle a Ranma que era igual de pervertido que aquel hombrecillo.
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Ya en el baño, Ranma no dejaba de refunfuñar por el carácter de Akane y por la manera en que siempre terminaba involucrado en problemas sin siquiera buscarlos. Sumergió aún más su cabeza en el agua, tratando de relajarse, pero sus sentidos no se equivocaban, e inmediatamente se puso alerta, había presentido algo. Estaba a punto de levantarse cuando de pronto algo chocó contra su cuerpo.
- ¡Ni hao Ranma!
- ¡Sh- Shampoo! ¿¡Qué estás haciendo aquí!?
Ranma estaba perplejo y aterrado, Shampoo se le había abalanzado y estaba fuertemente abrazada a él, y definitivamente no quería que el alboroto llamara la atención y alguien entrara y lo viera en una situación tan comprometedora.
Su sorpresa fue enorme, cuando segundos después, el maestro entró esperando hacer una de sus maldades y rociar a Ranma con agua fría. En cuanto lo escuchó, tomó a Shampoo por los hombros y la sumergió en el agua; en parte para protegerla de ese viejo libidinoso, pero más que nada, para tratar de esconderla y que nadie pudiera pensar mal de aquella situación.
- ¡Ranma te tengo un bonito regalo, por favor, conviértete en chica!
- ¡Déjeme en paz viejo asqueroso! – Gritó Ranma, soltando un fuerte puñetazo contra la cara del maestro y haciendo que éste saliera disparado por la ventana.
Detrás de él, se escucharon unos pasos que se dirigían corriendo hacia el baño.
- ¡Degenerado, devuélvame mis cosas!
Akane abrió de golpe la puerta del baño y su ira se incrementó el doble, pues lo primero con lo que se cruzaron sus ojos, fue con Shampoo detrás de Ranma dándole una especie de masaje, o al menos eso es lo que había percibido, todo había sido muy, muy rápido. Su cuerpo entero emanaba una poderosa ira, pero antes de que Ranma pudiera explicarse, cerró la puerta con un fuerte golpe y se fue.
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En su habitación, no podía dejar de pensar en la escena que había visto, estaba furiosa y herida, pero por supuesto que jamás iba a permitir que Ranma lo supiera. - Ese cínico – pensó, y finalmente se quedó dormida.
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Por la mañana todos en la casa se sorprendieron de que Ranma no bajara a desayunar, dado que jamás se perdía una comida a menos que fuera una razón muy importante… o problemática. Akane seguía molesta, por lo que ni siquiera se preocupó. – Seguramente siguió muy divertido con Shampoo -. Y este pensamiento fue suficiente para que se levantara de repente y subiera a ver por qué Ranma no había bajado aún.
Abrió la puerta de la habitación, y su enojo se transformó en sorpresa al notar que Ranma no se encontraba ahí. Un alboroto en la parte de abajo la hizo salir de sus pensamientos y bajar rápidamente para ver qué estaba pasando.
Al llegar, vio a Moose abrazando fuertemente a su papá
- ¡Shampoooo! ¿Cómo es que estás aquí? Cuando me fui del café tú seguías atendiendo.
Akane lo golpeó para alejarlo de su padre, quien estaba bastante confundido, y le colocó sus lentes.
- Moose, ¿Se puede saber qué haces aquí? Él no es Shampoo -. Preguntó Akane con un notable fastidio en su voz.
Moose volteó a ver al señor Soun y se alejó de él de un salto, mientras tanto, Kasumi ya había traído una taza de té para él.
- Sólo venía a investigar si algo había sucedido aquí. Akane, ¿A caso tú y Ranma discutieron anoche?
Akane sorprendida y confundida preguntó.
- ¿Discutir? -. El recuerdo de la escena del baño vino a su mente. – Ehh… No, para nada. Lo que Ranma haga no es asunto mío.
- Esto es muy extraño, hoy por la mañana Ranma se encontraba en el Neko Hanten ayudando a Shampoo con las mesas. Quedé sorprendido, parece que instalaron una habitación para él y ahora está trabajando con nosotros… ¡Shampoo, no lo puedo permitir! ¡No dejaré que ese Ranma se quede bajo el mismo techo que tú! - . Lloraba desconsolado.
Akane por su parte estaba más confundida que antes, dio las gracias y salió corriendo directo hacia el Neko Hanten.
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Al llegar, vio a Ranma en un lindo uniforme de mesera, atendiendo de forma cordial a cada uno de los clientes. Confundida, se acercó a él y le preguntó qué estaba pasando, pero rápidamente comprendió que algo estaba aún peor, cuando Ranma no la reconoció.
- ¡Bienvenida! Por favor tome asiento y en un momento la atenderé.
- ¿Q- qué? ¿Ranma qué te pasa? ¡Deja de jugar y explícame qué es esto!
- ¿Eh?... Disculpa, pero, ¿nos conocemos?
En ese momento, la abuela apareció delante de Akane y se interpuso entre ella y Ranma. A Ranma la mandó a seguir atendiendo las mesas.
- Oh, escucha bien por favor. Ranma ha decidido vivir con nosotros y trabajar aquí, ya no le interesa más ser tu prometido. Anoche vino muy decidido, así que por favor vete y déjalo seguir con su trabajo.
- ¿¡Qué!? ¿¡Pero de qué está hablando!?
- Es justo como te acabo de decir, así que ahora márchate.
- ¡No! ¡Ranma!
- Oh, de acuerdo, si prefieres que sea así… Ranma, ¿Puedes pedirle a esta señorita que se retire?
Ranma se acercó a Akane con un rostro bastante serio y la miró a los ojos.
- Por favor márchate, estás incomodando a la abuela.
Akane no podía creerlo, estaba perpleja, lastimada, desconcertada. Le devolvió a Ranma una mirada molesta, y con pequeñas lágrimas acumuladas en sus ojos, salió corriendo del café.
Justo al salir chocó con Moose, y el tío Henma, convertido en panda. Moose jadeaba por llevar al inmenso panda en la bicicleta, por lo que apenas pudo preguntar qué ocurría, y sorprendido, miró a Akane, tratando de descifrar qué pasaba. Pero ella los empujó y siguió corriendo.
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Ranma… ¿Qué fue lo que pasó contigo?...
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Akane no daba crédito a lo que había sucedido, la escena se repetía una y otra vez en su cabeza. Caminó así por varias horas, sin importarle nada; fue cuando comenzó a anochecer que decidió volver a casa, donde las cosas definitivamente no la ayudaron con su ánimo.
- Akane, ya regresaste, ¿Qué pasó? ¿Dónde está Ranma? -. Preguntó Kasumi con una notable preocupación en su voz.
- ¿Akane volvió? Y… ¿Y el señor Saotome? ¿Qué ocurrió con Ranma? – El señor Tendo sonaba tan alarmado que parecía que casi lloraría.
Todos le preguntaron qué había pasado, pero ella no quiso dar ninguna explicación, y es que ni ella misma comprendía esta situación.
Subió a su habitación para acostarse y pensó en lo silenciosa y tranquila que era la casa sin Ranma ahí; esto la puso aún más triste, y entonces sintió algo subiendo a su regazo.
- ¡P- chan! ¿Dónde habías estado?
A pesar de su sonrisa, Ryoga sabía que algo no andaba bien con Akane, y es más, se le hacía muy extraño que en su camino a la habitación, no se topó con Ranma en ningún momento. De pronto, la voz de Akane lo sorprendió.
- No entiendo… ¿Por qué decidió marcharse así?
Ryoga seguía sin entender, ¿Marcharse?, miró a Akane, tratando de descifrar su rostro o esperando que dijera algo más, pero fue en vano, el sueño la venció. Entonces decidió que iría a buscar a Ranma o investigar qué era lo que había pasado.
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Abajo, en la sala de té, el señor Tendo y el señor Saotome miraban hacia el cielo mientras Henma le contaba lo que había visto en el Neko Hanten.
- ¿Está diciendo que Ranma se encontraba trabajando ahí?
- … Así es…
- ¿Y usted no hizo nada para traerlo de vuelta?
- … Es correcto…
- …
Silencio
- Me dijeron que él había ido por voluntad propia y me ofrecieron un tazón de fideos chinos gratis, ¿Qué podía hacer? Jajajaja
El señor Tendo había perdido la paciencia y estaba sacudiendo a Henma como si le fuera a arrancar la cabeza.
- ¡Saotome!, ¿¡Cómo puede ser tan desvergonzado!?
Henma sólo reía nervioso y evadía al señor Tendo, pero Ryoga se había quedado en las escaleras escuchando la conversación, y si bien no era una gran cantidad de información, pudo deducir que Ranma se encontraba con Shampoo, ahora sólo debía averiguar por qué.
Salió a la calle, dispuesto a obtener respuestas, pero su mala orientación lo hizo girar en la dirección equivocada. Esa noche, no habría solución alguna.
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La abuela Cologne terminaba de guardar los últimos platos, al fin el Neko Hanten estaba recobrando la clientela habitual, todo gracias a la nueva mesera, que se encargaba de repartir la propaganda y ayudaba a atender a quienes llegaban al café.
Moose por su parte estaba realmente molesto y buscaba cada oportunidad que tenía para sabotear el trabajo de Ranma, así que, sin ningún remordimiento, Shampoo lo transformó en pato y lo dejó amarrado a la pata de la mesa de la cocina.
La noche ya había avanzado, y el día había sido bastante cansado, por lo que la abuela y Shampoo se sentaron a descansar un momento mientras Ranma terminaba de cerrar y encerraba a Moose en una jaula.
- Pato loco, quédate quieto. Todo esto te lo ganaste por no dejarme trabajar.
Moose graznaba desesperado y enojado, pero Ranma le dio un golpe en la cabeza y con ello, logró meterlo al fin en la jaula.
- Escucha yerno, si deseas puedes subir a darte un baño, nosotras seguiremos aquí.
- Entendido, gracias.
- ¡Ranma, si gustas puedo ir a enjabonarte la espalda! – Dijo Shampoo con un singular entusiasmo.
- Espera un momento Shampoo, necesito que me ayudes con unas cuantas cosas.
Shampoo resopló e indignada volvió a sentarse.
- Veo que hiciste muy bien tu trabajo, Ranma definitivamente no parece recordar nada de Akane ni de su familia.
- No puedo creer que aún teníamos un poco de ese shampoo, fue bastante conveniente.
- Y mejor que hayas aprendido de tu error de la última vez. Es mejor que Ranma olvide todo lo relacionado a ella y de esa forma podré recuperar a mis clientes. ¡Ajajaja!
- ¡Abuela!
- De acuerdo, vayamos a dormir.
- Moose, tú te quedarás ahí por haber estado molestando a mi querido Ranma.
Y dicho esto, Shampoo apagó la luz y subió siguiendo a su abuela.
Moose desde luego no iba a permanecer en esa jaula, así que de entre sus plumas sacó un pequeño picahielo y se dispuso a abrir la jaula con él. Al abrirla, su primera intención fue subir hasta donde estaba Ranma y atacarlo por sorpresa, pero después lo pensó mejor, si hacía eso, la ira de Shampoo sería incontenible…
¡Moose! ¿¡Cómo te atreves!? ¡Largo! ¡No regreses!...
Definitivamente no quería eso, así que decidió que lo mejor sería ir a casa de los Tendo para hablar con Akane, contarle todo lo ocurrido, y buscar una solución. Una solución que lo ayudara a mantener a Ranma lo más lejos posible de su amada Shampoo.
Salió del Neko Hanten en dirección a la casa. Odiaba hacer cosas convertido en pato, pero era tan distraído que olvidó por completo transformarse antes de salir, por lo que no había más remedio que irse así.
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A escasos metros de la entrada principal, notó una pequeña figura correr directamente hacia él, pero como era costumbre, no llevaba los lentes puestos, así que sólo sintió un fuerte golpe que lo hizo caer al piso. Al levantarse, seguía sin distinguir nada, pero un ya conocido chillido de cerdo diminuto lo hizo saber inmediatamente de quién se trataba.
Un hombre que pasaba por ahí, no pudo evitar mirar con curiosidad la peculiar escena que se desarrollaba ante sus ojos: Un pato y un cerdo parecían discutir y luchar entre ellos. Ambos lucían muy molestos, graznaban y gruñían el uno al otro, cuando de repente, casi como si lo hubieran decidido al mismo tiempo, saltaron al interior de la casa que estaba a sus espaldas. El hombre quedó perplejo, y siguió su camino.
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Akane…
¡Akane!...
¡Akane!
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- ¿¡Q- qué!? ¡Qué ocurre? Ran…ma…
Akane despertó abruptamente de su sueño, estaba segura de haber escuchado la voz de Ranma, pero al abrir los ojos y voltear en su búsqueda, no era Ranma quién estaba en su habitación…
- ¡Ahhhh! ¡Largooo! – Y de un fuerte golpe mandó a volar a Ryoga y Moose, que la habían estado llamando para intentar despertarla.
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- Pero ¿Cómo se les ocurre entrar a mi habitación a la media noche? Además, ¿Exactamente qué están haciendo aquí los dos?
Ambos chicos se encontraban sentados en una pose de resignación, tratando de decidir por dónde comenzar el relato, mientras dos grandes golpes se podían ver en sus mejillas.
- Verás, Akane… - Comenzó Ryoga
- Lo que estoy a punto de contarte… Es muy importante que lo escuches con atención. – Y un brillo siniestro cruzó la mirada de Moose.
- Dime, ¿Tú sabes qué es lo que ocurrió con Ranma?
- Sí. Hace unas horas, mientras Shampoo y la abuela estaban hablando, escuché que mencionaron un shampoo y que con esto Ranma no podría recordar nada sobre ti y tu familia… Es por eso que creo que usaron en él la técnica de Sei-fan hen-hu.
- ¿¡Sei-fan hen-hu!?... Es la misma técnica que Shampoo usó en mí para hacerme olvidar a Ranma…
En ese momento Akane sintió una mano posarse sobre su hombro
- Akane, sé que esto debe ser difícil para ti, pero Ranma ha aceptado su destino y creo que tú deberías respetar su decisión, así que… yo estaré aquí si necesitas consuelo.
Ryoga había decidido hacer su movimiento en ese instante. Estaba seguro de que funcionaría, ya lo había visualizado antes en su mente.
- Akane, olvida a Ranma, prometo que te hare feliz.
- Ryoga...
Rápidamente su burbuja explotó, ya que Akane discutía con Moose una forma de liberar a Ranma de ese extraño control mental.
- ¿¡Estás diciendo que no hay un shampoo que revierta el efecto!? Pero recuerdo que el doctor Tofu dijo que existía uno que podía anular el bloqueo de los recuerdos.
- El shampoo existe, pero ya no queda nada en la tienda…Hace dos noches cuando hacíamos limpieza tuve que desechar muchas cosas, y jamás vi más botellas de shampoo.
Ryoga al fondo se lamentaba por haber sido ignorado, pero a la vez se sentía aliviado y maliciosamente feliz de que Ranma no pudiera recuperar la memoria.
- ¡Espera! – Gritó Akane interrumpiendo de nuevo sus pensamientos. – Ahora que lo pienso, de algún modo Ranma logró que pudiera recordarlo, pero no estoy muy segura sobre cómo lo consiguió.
En ese instante Ryoga sintió un frío recorrer su espalda, sabía perfectamente cómo había sucedido todo, sabía muy bien lo que Ranma había hecho para que Akane lo recordara. Le daba rabia, ya que se la había pasado insultándola, y por otra parte, no quería decir nada porque para él era muy conveniente que Akane se olvidara de Ranma ahora que él estaba enfocado en trabajar con Shampoo y su abuela. - ¿Qué debería hacer? Akane podría sufrir y estar triste… -.
- Oh, no te preocupes Akane, estoy seguro que entre los tres podremos resolver este problema y Ranma volverá a ser el de antes. Jajajaja – Ryoga rio nervioso y con malicia, no estaba dispuesto a perder a Akane esta vez.
- De acuerdo, volveré al Neko Hanten y trataré de averiguar algo.
- Yo iré con Moose, quizás también pueda ayudar.
- Bien
Y así, ambos salieron de la habitación de Akane.
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En el patio, antes de irse, Moose miró con seriedad a Ryoga, desde luego dudaba de sus intenciones.
- Dime Ryoga, ¿qué tramas?
- No sé de qué estás hablando.
- Se muy bien que no estarías dispuesto a ayudar sin obtener algún beneficio, y como veo las cosas, para ti es mejor que Ranma no pueda recordar a Akane.
- Tienes razón, de ningún modo voy a permitir que se me escape ésta oportunidad. Lo que dije allá fue sólo para dejar tranquila a Akane, pero de ningún modo dejaré que tú o alguien más interfiera con mis planes.
- Ryoga, ¡Eres un maldito!
Y Moose atacó a Ryoga con sus miles de cadenas y trampas, desatando así una batalla en el patio trasero de los Tendo.
- ¡No sé por qué te molesta tanto, tú también lo haces por un beneficio propio!
- ¡Déjame! ¡Es totalmente diferente! – Gritó Moose mientras seguía atacando.
La lucha fue breve, ya que habían estado avanzando por todo el patio hasta llegar al frente, y justo cuando ambos estaban por dar el golpe final, sus armas se enredaron, haciendo que ambos cayeran al estanque. Ryoga encontró esto muy conveniente, porque podía regresar al lado de Akane en ese momento; por su parte, Moose salió corriendo de vuelta al Neko Hanten.
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Esa mañana el Neko Hanten comenzó a recibir gente desde muy temprano, así que todos estaban my ocupados y un tanto apurados para hacer esperar el menor tiempo posible a los clientes.
- Ranma, ¿Podrías llevar éste plato a la mesa de la esquina? – Preguntó Shampoo rebosante de alegría.
- ¡Claro, dame un momento!
Moose miraba con rabia cómo interactuaban esos dos, mientras él se ocupaba de lavar los platos, que ya eran bastantes y seguían acumulándose. No sabía por dónde comenzar a investigar, todo lo habían tirado y por otra parte, irrumpir en la habitación de Shampoo y la anciana no era, en absoluto, una buena idea.
Akane había mencionado al Doctor Tofu, y que al parecer, él conocía un remedio, sin embargo, por cómo iban las cosas en el restaurante, no podría escabullirse para ir a buscarlo, estaba atrapado y sin opciones.
Repentinamente, y casi como si un rayo de esperanza lo iluminara, Akane entró por la puerta, tranquila, apacible.
- Akane, ¿Qué estás haciendo aquí? – Preguntó Shampoo molesta
- Nada, no vengo con ninguna mala intención. Kasumi me pidió que comprara unos cuantos panes al vapor, así que no tuve más remedio que venir.
- Bueno, si ese es el caso, pudieron haberlos ordenado y yo se los llevaba de inmediato… Aunque con la cantidad de gente que tenemos… de acuerdo, es mejor que hayas venido. Espera y en un momento te los entrego.
Akane se acercó a la ventanilla esperando poder cruzar unas palabras con Moose, pero todos en el restaurante estaban tan apurados que le resultó imposible. De pronto Ranma se acercó para tomar un pedido y llevarlo, y fue la oportunidad perfecta para que Akane intentara algo.
- ¡Ranma!
Ranma volteó a mirarla, pero la duda seguía reflejándose en su rostro al verla.
- ¿Eh? Disculpa, pero, ¿Te conozco?
- Eh… podría decirse, soy la chica que vino el otro día, la que… causó un pequeño alboroto.
- Mmmm… ¡Ah, claro! Ahora lo recuerdo, dime que no vienes a causar problemas de nuevo jajaja.
Ver a Ranma actuar de forma tan casual le dolía de una manera terrible.
- Ja, ja… No, no vengo a causar molestias, sólo vengo por unos panes al vapor.
- Oh, de acuerdo, dame un momento y con gusto te los entregaré.
- No, no te preocupes, ya Shampoo fue por ellos. Oye, pero… ¿Desde cuándo trabajas aquí? Es sólo que nunca te había visto.
- ¡Señorita! – Gritó uno de los clientes
- ¡Si! ¡Ya voy! Pues en realidad llegué aquí hace tres días. Shampoo dijo que mi padre pensó que éste lugar me serviría para conectarme con mi lado femenino y que eso me daría más equilibrio mental para mi entrenamiento. Lo cierto es que pienso que es absurdo, pero no tengo de otra, no hay otro lugar a donde pueda ir por ahora. ¡Cuídate y vuelve pronto! – Y Ranma fue a entregar el pedido por el que llamaban.
- ¿Conectarse con su lado femenino y tener un mejor equilibrio mental? Bah, ¿Shampoo no pudo pensar en una mejor mentira? – Pensó Akane
- ¡Akane! Aquí está tu pedido.
- Oh, gracias.
- Bueno, seguiré con mis mesas, como verás desde que Ranma está aquí tenemos más gente – Shampoo sonrió con burla y se fue.
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Akane salió del restaurante y se quedó pensando un instante. Desde luego que los panes al vapor habían sido una excusa para ir por ella misma a investigar, ¿Pero ahora qué haría con ellos? Fue entonces cuando una idea llegó a su mente, iría con el Doctor Tofu ella misma, a compartirle un poco de los panes y también a preguntar si aún recordaba el remedio para la memoria borrada.
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Caminó por un rato hasta llegar al consultorio, donde para su sorpresa, el señor Saotome se encontraba barriendo la entrada, convertido en panda desde luego. Recordó entonces que hacía un día entero que no lo veía. – Así que estaba aquí… -
- Tío Henma, ¿qué haces aquí?
Henma-panda sacó un letrero de madera donde podía leerse "Ahora soy el asistente", y Akane resopló resignada antes de pasar de largo y entrar al consultorio.
- ¡Buenas tardes Doctor Tofu!
- ¡Ah, Akane! ¿Qué te trae por aquí?
- Hola Doctor, compré algunos panes al vapor y quería compartirlos con usted.
- Vaya, no te hubieras molestado.
- No, no es molestia. Además… quería preguntarle algo…
- Dime, ¿de qué se trata?
Ambos se sentaron para comer los bollos a la par que Henma llevaba la charola del té y les sirvió.
- Gracias señor Saotome, siéntese por favor, coma uno de los bollos.
Henma tomó asiento y Akane comenzó…
- Doctor… ¿usted conoce algún remedio para la técnica del Sei-fan hen-hu?
- ¿Sei-fan hen-hu, dices? Bueno, hace un tiempo Ranma vino muy afligido porque habían utilizado esa técnica contigo, pero…
- ¿Qué? ¿Qué ocurrió doctor?
- … Perdí el remedio que tenía apuntado jejeje… - el doctor Tofu en verdad no podía recordar que rompió en pequeños pedazos la receta del shampoo para recuperar la memoria, al haberse topado con su amada Kasumi.
Akane en ese momento sintió como el mundo se le venía abajo. Su única esperanza se había esfumado y esta vez, ya no sabía a quién más recurrir.
- Pero descuida, es posible que tenga algún libro por aquí del que pueda recopilar información y conseguir la receta de nuevo.
- ¿¡Lo dice en serio!? – Repentinamente la esperanza surgía de nuevo.
- Claro. Puede que me lleve un poco de tiempo, pero estoy seguro de que podré conseguirla de nuevo. A propósito, ¿Qué ocurrió? ¿Por qué de pronto quieres conocer sobre esa técnica?
En ese momento el doctor le dio un gran mordisco a su pan al vapor y repentinamente se quedó dormido. Akane supo de inmediato que eso había sido obra de Shampoo, y no iba a permitir que esa chica le causara más daño a ella y ahora, a su familia y amigos.
Henma estaba a punto de morder su pan, pero cuando la cabeza del Doctor Tofu golpeó con fuerza la mesa al caer dormido, decidió dejarlo de lado con cautela y sacó un letrero de "Yo mejor paso" al tiempo que se ponía de pie.
- Tío Henma, por favor cuida del Doctor Tofu, estaré en casa esperando por su receta.
Y entonces Akane salió del consultorio y se encaminó a su casa.
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Todos en casa lucían normales, o al menos intentaban lucir normales, pero Akane sabía que sólo lo hacían para no preocuparla más y no buscó tener ninguna interacción más profunda y obligarlos a seguir fingiendo.
- Voy a entrenar un rato. Hace bastante tiempo que no lo hago.
Subió para cambiarse y se dirigió al dojo.
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Comenzó de forma suave, era muy cierto que hacía tiempo que no entrenaba y no quería lastimarse o sufrir alguna torcedura, intentó entrenar al compás de la suave lluvia que se escuchaba, pero el recuerdo de Ranma viviendo con Shampoo, el hecho de que no la recordara, y el que Shampoo tuviera el descaro de colocar polvos para dormir en los bollos que se suponía eran para su familia, hizo que sintiera una furia terrible, por lo que sus golpes comenzaban a ser más enérgicos, más fuertes, sus patadas poderosas, su técnica más violenta. Estaba tan concentrada que no escuchó a Nabiki cuando ésta se asomó por la puerta de entrada.
- ¡Akane!
En ese momento Akane perdió la concentración y se giró hacia su hermana.
- Oh… Lo siento Nabiki, ¿Qué sucede?
Nabiki lanzó hacia ella un pequeño bulto negro que Akane rápidamente atrapó.
- ¡Ah, P-chan! ¿Dónde estabas?
- Llegó corriendo por el jardín, venía muy apresurado y además está empapado. Y por cierto, alguien más te busca, será mejor que no tardes demasiado, ya sabes, antes de que ocurra un accidente…
- ¿Accidente?
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Akane volvió a cambiarse y corrió rápidamente hasta la entrada, donde vio al Doctor Tofu sentado a la mesa conversando con su padre. Afortunadamente Kasumi se encontraba preparando la cena y quien lo recibió fue Nabiki, quien desde luego se apresuró a ir por Akane antes de que su otra hermana pudiera salir a atenderlo.
- Doctor Tofu…
- ¡Hola Akane! Buenas noticias, aquí está el remedio que me pediste.
- ¿¡En serio!? ¡No puedo creerlo, creí que demoraría más!
- Precisamente le decía a tu padre que tuve mucha suerte de encontrar rápidamente mis libros de medicina china tradicional, así que tardé menos de lo esperado.
Justo cuando el doctor estaba tendiéndole a Akane la hoja con el remedio, la voz de Kasumi se escuchó y todos se pusieron alerta. Soun Tendo rápidamente trató de impedirle el paso hacia donde estaban todos, pero ya era tarde y el Doctor Tofu comenzaba a actuar nervioso; P-chan aprovechó ésta oportunidad para saltar de los brazos de Akane y tomar en su hocico la hoja del remedio. Akane y el resto suspiraron aliviados, sin embargo, cuando lo llamó para que le entregara la hoja, P-chan no lo hizo.
Ryoga tenía un severo conflicto, tenía en su poder lo que él consideraba su destino. Por un lado, si no le entregaba ese papel a Akane, se pondría triste y muy probablemente se enojaría con él, pero por otro lado, era su oportunidad de que olvidara a Ranma y pudiera conquistarla. - Lo siento, Akane…
Salió corriendo apresurado mientras escuchaba los gritos de Akane pidiéndole que regresara y preguntando qué pasaba con él. La lluvia no le importaba, en su mente pasaban miles de pensamientos, se sentía mal, culpable, como un canalla, no podía dejar de correr, parecía ser que intentaba despejarse de todas estas ideas. Pensaba en los sentimientos de Akane, en cómo lo despreciaría por estar haciendo esto. Claro, odiaría a P-chan, no a él como tal… Pero formar parte de la vida de Akane, aunque fuera sólo como un cerdito… ¿Estaba dispuesto a renunciar a ello?
- ¡P-chan! ¡Detente!
El grito de Akane lo devolvió a la tierra y fue hasta ese momento en que se dio cuenta de en dónde se encontraba, justo frente al Neko Hanten. Al parecer, siendo plenamente consciente del lugar al que desea llegar, su orientación era pésima, pero su subconciente trabajaba muy bien, y toda la culpa que sentía, lo hizo llegar al lugar en donde se encontraba la persona que, muy dentro de sí y de manera indirecta, también le estaba causando problemas.
Ranma se asomó para ver qué era todo ese alboroto que se escuchaba fuera del restaurante, sabía que estaba lloviendo y no quería arriesgarse a convertirse en chica, su turno empezaría pronto, así que quería permanecer como chico un poco más. Al notar que la lluvia había parado, salió por completo para investigar el escándalo, y al mirar hacia abajo, notó al pequeño cerdito negro; y entonces Ryoga, al verlo, se sitió en extremo molesto y brincó a su cara para arañarlo y golpearlo con sus patitas. Ranma se lo quitó de encima y lo sostuvo frente a su cara, mirándolo con curiosidad.
- ¡Escucha P-chan, tengo mucho trabajo que hacer, así que deja de estar fastidiando! A propósito, ¿Qué llevas en el hocico?
- ¡Ranma!
La voz de Akane lo distrajo.
- Ah, eres tú. No me digas que tú eres la dueña de P-chan…
- ¡Ranma! ¿Qué ocurre? Aún necesito que muevas algunas mesas – Shampoo salió y lo llamó en un tono alegre y calmado.
Sin embargo, la calma de Shampoo se volvió preocupación rápidamente, al ver que Akane y P-chan se encontraban ahí. Estaba segura de que esto no significaría nada importante, pero no dejaba de sentirse inquieta, así que tomó a Ranma del brazo para meterlo nuevamente a que siguiera con su trabajo.
- Vamos Ranma, aún tienes algunas mesas que mover y recuerda que después tienes que transformarte y ayudarme a atender.
- Si, lo sé, no necesito que me lo recuerdes, además yo puedo entrar solo, gracias. Sólo deja que le devuelva a ésta chica su cerdo.
- Eh… pero…
Ranma se dirigió hacia Akane para devolverle a P-chan, y ella lo tomó mientras miraba con tristeza a Ranma. Le dolía mucho que fuera capaz de recordar a P-chan, pero no a ella.
- Aquí tienes a tu cerdo, y por cierto, lleva algo en el hocico, intenté quitárselo pero se puso como loco y no pude hacer nada.
- Si, gracias… Es sólo… una receta.
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Receta…
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Ranma tuvo un ligero dolor en la cabeza al momento de escuchar esa palabra, era como si muy dentro de sí, esa palabra le trajera recuerdos horribles, sólo no recordaba el por qué. Se tocó la cabeza y se recargó un momento en la pared. Por su parte, tanto Shampoo como Ryoga se dieron cuenta de ésta reacción, e inmediatamente decidieron actuar. Ryoga volvió a saltar de los brazos de Akane, dispuesto a correr y destruir la receta, y Shampoo, tomó de nuevo a Ranma y le insistió que regresaran dentro del restaurante.
- R- Ranma, te mareaste. Vamos adentro por agua, te aseguro que te sentirás mucho mejor.
Pero Ranma no se movió, se quedó detenido de la pared un momento más, intentando recordar o comprender por qué esa palabra había provocado ese efecto en él, estaba concentrado en sus pensamientos, cuando de pronto el grito de Akane lo hizo volver en sí.
- ¡P-chan! ¡No! ¡Vuelve acá, necesito esa receta para que Ranma vuelva a la normalidad!
Shampoo inmediatamente supo a qué se refería, y con un veloz movimiento, lanzó una cuchara hacia P-chan, haciéndolo caer. Se dirigía a atraparlo, cuando de pronto P-chan se levantó de nuevo y la esquivó; estaba en problemas, ahora Akane y Shampoo lo perseguirían, y no tenía muchas opciones de hacia dónde escapar. Miraba a Akane, triste, preocupada, y a Shampoo, molesta y decidida a quitarle ese papel a como diera lugar. Después de pensarlo unos segundos, que para él parecieron eternos, saltó en dirección a Akane, dispuesto a entregar la receta.
Fueron segundos decisivos, y Ranma, confundido, vio todo como en cámara lenta.
P-chan saltó hacia Akane, y Akane, feliz, estiró los brazos para atraparlo, pero Shampoo, atenta y veloz como siempre, gritó molesta y lanzó otra de sus cucharas hacia P-chan, con tan precisa puntería, que le dio justo a la hoja de papel que llevaba en el hocico, rompiéndola y para colmo, haciendo que cayera en el suelo mojado, destruyéndola.
- Akane, ¿Por qué no te marchas y dejas de meterte en los asuntos de los demás? – Le espetó Shampoo. Pero Akane se encontraba como congelada, con P-chan en los brazos y sin reaccionar.
- La… perdí… Perdí la receta…
El vacío y desesperación crecieron tanto, se sentía tan mal, tan impotente, que lo único que hizo, fue ponerse a llorar. Fuerte y desconsolada. Había perdido su oportunidad de que Ranma regresara con ella.
- ¡Ranmaaa! – Cayó sobre sus rodillas y comenzó a sollozar.
Ranma por su parte, volvió a sentir ese dolor en la cabeza, más intenso ésta vez.
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¿Qué es esto?
¿Por qué… quiero consolarla?
¿Akane?...
¿Akane?...
¡Akane!
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Las lágrimas seguían cayendo, P-chan estaba a su lado, sintiéndose igual de mal por no haber entregado esa receta desde el principio. Ya no podía hacer nada más, la receta se había destruido y Ranma no podría recordarla, pero entonces, sintió una mano sobre su hombro.
- Akane, ¿Estás bien?
Al levantar la mirada, su sorpresa fue enorme, Ranma estaba ahí, a su lado, mirándola con preocupación.
- Ranma…
Akane se lanzó sobre él y lo abrazó, llorando y celebrando que pudiera recordarla, mientras que Ranma, confundido, no entendía en absoluto lo que estaba pasando. Shampoo por su parte estaba perpleja, ¿Sería posible que de nuevo su ataque había perdido el efecto? Llamó a Ranma, le dijo que debían volver porque pronto los clientes llegarían, pero Ranma no le hizo caso.
- Akane ¿Qué ocurre?
- La habías olvidado por completo a ella y a su familia - Respondió Ryoga mientras salía del Neko Hanten, con Moose y la abuela detrás de él.
- ¿Cómo? ¿De qué están hablado? ¿Y por qué estamos todos aquí?
- Es una larga historia, hijo, será mejor que Akane te ponga al tanto –. El señor Henma había llegado justo para ver cómo el ataque de Shampoo había sido anulado.
Fue entonces que Akane y Ranma cayeron a la cuenta del abrazo en el que se encontraban y, avergonzados, se separaron.
- Rama, no hagas caso, tu trabajas aquí, vives aquí conmigo – Suplicó Shampoo
- ¿Pero de qué estás hablando?
- Será mejor que regreses a casa, yerno. Ha sido un día agitado –. Respondió la abuela Cologne con serenidad.
- ¡Abuelita!
- Shampoo, hazme caso, debemos terminar de acomodar aquí, los clientes llegarán pronto.
Shampoo molesta, volvió al lado de Cologne, quien sólo dirigió a Akane una de sus miradas que escoden molestia y asombro por su fuerza de voluntad.
Y así, mientras Ranma, Akane y Henma se alejaban, Ryoga se quedó observándolos junto a Moose.
- Ryoga, ¿Por qué decidiste devolverle a Akane la receta?
- Tener a Akane a mi lado de ese modo no sería honorable de mi parte… si voy a estar con ella, será por haber ganado su amor limpiamente.
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Ranma y Akane iban caminando por su trayecto usual, Akane iba bastante callada, sumergida en sus pensamientos, reflexionaba y había caído a la cuenta de que su reacción había sido exagerada, después de todo, podía pedirle al doctor Tofu que le escribiera de nuevo la receta, pero su impotencia hacia la maldad de Shampoo la habían hecho desesperarse y no pensar con claridad.
- Akane, ¿Podrías explicarme por fin qué es lo que sucedió?
Akane se quedó pensando, no sabía por dónde empezar, así que sólo atinó preguntarle si de verdad sabía quién era ella.
- ¿Eh? ¿De qué hablas? Desde luego que lo sé, eres la antipática y poco femenina chica con la que me obligaron a comprometerme.
Akane se molestó bastante ante tal respuesta, así que tomó una roca del piso y se la lanzó directamente a la cabeza. Ranma perdió ligeramente el equilibrio, y mientras se sobaba el golpe, comenzó a gritarle a Akane, quien seguía caminando.
- ¿¡Qué te pasa!? ¿¡Por qué eres siempre tan violenta!? Vuelve aquí Akane, ¡Akane!
Akane siguió su camino mientras una tímida sonrisa se dibujó en su rostro al escuchar a Ranma llamándola por su nombre.
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Por favor, no vuelvas a olvidarme.
