Esta historia esta basada en:
Black Clover (Burakku Kurōbā, Trébol Negro), revista Weekly Shonen Jump.
16 de febrero de 2015, Yuki Tabata.
La princesa y el plebeyo.
Recuerden dejar sus comentarios y opiniones en el area de los REVIEWS, son muy importantes. Espero que disfruten de la historia.
Era tarde… el sol se estaba ocultando para dar paso a la noche. Las aves y los animales que antes cantaban y hacían de que aquel lugar un bosque lleno de vida, ahora estaban regresando a sus hogares, dejando solo el sonido del viento y el sonido de mi llanto.
Mi sollozo reflejaba una tristeza, angustia y culpa muy profunda. Yo Noelle Silva era la dueña de aquel llanto, yo… una miembro de la Casa Silva del Reino del Trébol… una miembro de la realiza, estaba llorando por era un mal herido Asta que tenia entre sus piernas; él es mi gran amigo y compañero del Gremio Toros Negros del mismo Reino, ambos habíamos estado en una misión para obtener materiales mágicos para un miembro importante de una casa noble.
Mientras hacíamos la búsqueda: fuimos emboscados por bestias mágicas que protegían su territorio, aunque ambos luchamos con todas nuestras fuerza: Asta usando su forma oscura y yo mi atavió de valquiria, la fiereza y el numero de las bestias nos superaba. Al final ambos logramos vencer, pero… Asta al protegerme del ataque de una de las bestias, que venia por mi espalda, se interpuso y recibiendo todo daño.
- Asta… por favor resiste, ya deben estar por llegar los demás -. Le suplicaba en un intento de mantenerlo consciente. Después de que las bestias huyeran, llame inmediatamente a mis compañeros de gremio. Aunque solo habían pasado unos pocos minutos de mi llamada, la espera me parecía angustiosamente eterna.
Mis lagrimas caían en el rostro de Asta, trataba de mantener su rostro limpio de aquella gotas de tristeza que brotaban de mis ojos. Él por su parte solo me ve y me sonríe con su amplia y hermosa sonrisa, a pesar de haber usado su forma oscura: las garras de aquella bestia le dejo tres grandes heridas en su pecho; ademas el zarpazo lo lanzo contra un árbol provocando que su pierna derecha se fracturara, de no haber sido por su corpulento y entrenado cuerpo… podría haber muerto.
- Esta bien… Noelle. No voy a morir aquí, aun debo convertirme en el rey mago… -. La voz de Asta salia con dificultad, su respiración era entrecortada y pesada; pero aun mantenía aquella sonrisa esperanzadora. Estaba muy herido, eso era un hecho, pero estaba segura que iba a permitir que él no iba a permitir que sufriera por su estado, el como siempre iba a hacerse el fuerte.
- ¡Claro que no tienes permitido morir! -. Demandaba,mi voz estaba quebrada por la angustia. - ¡Es una orden tonto!, y como miembro de la realeza que soy, debes cumplirla! -. Trate de sonreírle de vuelta, para no preocuparlo, pero aun así mis lagrimas no dejaban caer.
Me culpaba así misma por mi incompetencia. Con mi atavió fácilmente podía haber esquivado el ataque de aquella bestia, pero no preste atención a mi ambiente y por ello Asta tuvo que protegerme una vez mas, han sido tantas las veces que lo ha hecho y nunca he podido hacer algo para compensarle.
- Claro princesa -. Bromeaba Asta, pero al decir aquellas palabras: empieza a toser y algo de sangre sale de su boca.
Un poco de aquella sangre cae encima de mi ropa y rostro, la desesperación aumento mas en mi, rasgue mi túnica y presione las heridas de su pecho y le ordene que no hablase mas. Si tuviera algún hechizo de sanación para ayudarlo, lo hubiera usado pero todavía no había aprendido alguno, por alguna razón las frías palabras de mis hermanos volvía a mi mente y aquella sombra de inferioridad que había superado, poco a poco volvía a sentirse encima mio.
- Mantente conmigo Asta, no cierres los ojos, ¡es una orden… No cierres los ojos! -. Le reclamaba con insistencia, al ver como él trata de cerrar sus ojos. Sabia que si lo hacia no volverá a despertar, tenia que de mantenerlo despierto, así que le daba pequeños golpes en sus mejillas.
- Parece que pude cumplir con mi deber de plebeyo y pude protegerte -. Asta volvía a bromear en un intento de que la situación no fuese tan deprimente y de mantenerse consciente.
- Para mi eres mas que un plebeyo Asta… eres un verdadero ciudadano del reino del treno, eres mas valeroso que cualquier noble, eres un noble caballero mágico, un grandioso miembro de los toros negros… mi compañero, mi amigo, la persona que siempre me ha apoyado y aquel que me ha ayudado a avanzar y superarme. - Las lagrimas no dejaban de brotar de mis ojos mientras decía aquellas cosas. - Te has convertido en la persona mas importante para mi… y por eso… por eso... -. Le confesaba con una sonrisa mientras seguía tocando el rostro de Asta suavemente.
Es cierto... para mi aquel plebeyo se había convertido en la persona mas importante que tenia. A pesar de ser alguien impulsivo, poco educado, ruidoso, torpe, tonto, infantil, desesperante e imprudente; también es la persona que mas ha influido en mi vida y que me ha enseñado todo lo que puedo valer. No podía negarlo mas, en un principio solamente lo veía como un sucio plebeyo mas, pero con el paso del tiempo se volvió un amigo y poco a poco eso fue transformando en algo mas profundo…
Al principio no quería admitirlo, pero tenerlo en esta situación, me hacia no negarlo mas, quería aquel plebeyo, no... lo amaba... y ver como poco a poco su vida se me iba escapando de mis manos me llenaba de impotencia y angustia.
De repente mi grimorio, se eleva frente nosotros y empieza a brillar intensamente, se abre en una sección donde no había nada escrito y letras empiezan a escribirse.
- Esto… es -. Decía sorprendida mientras dejaba de llorar y secaba mis lagrimas, estaba sorprendida al ver aquello escrito en mi grimorio, aquel hechizo podía salvar a Asta; pero la duda invade mi mente, se notaba que aquello necesitaba un control muy preciso de mi magia, no estaba segura si podía hacerlo, si fallaba en intentarlo podría agravar la situación de Asta.
De repente pude sentir la mano de Asta tocar mi mejilla, dirigí mi mirada hacia él; Asta estaba mirándome, al parecer pudo intuir que había descubierto. - Se que podrás hacerlo Noelle, has hecho cosas aun mejores -. Fue lo que me dijo con una mirada llena de confianza y asintiendo con su cabeza. Ese valor fue lo que necesitaba, lo iba hacer, la vida de Asta dependía de ello.
- Magia curativa de agua: Bendición del dragón marino -. Exclame con determinación. De repente un pequeño dragón de agua se materializo en mi brazo y empezó serpentear alrededor de mi brazo y del cuerpo de Asta para luego llegar a sus pies, desde ahí empezó a envolver delicadamente su cuerpo completo hasta llegar a su cabeza para empezar a resplandecer.
Aunque sus heridas no parecían cerrar: el sangrado que antes no dejaba de brotar, ahora habían cedido, su rostro que reflejaba que apenas podía soportaba el dolor, ahora estaba mas relajado. En verdad mi magia estaba haciendo su efecto en su cuerpo.
- Esta funcionando, siento como mis heridas están sanando -. Decía Asta con una sonrisa, él siempre se impresionaba con mi magia, cosa que siempre me hacia feliz de ver y me motivaba a mejorar. Aunque es la reacción normal para alguien que no tiene ningún poder mágico.
Tenia puesta toda mi concentración en aquel hechizo, hasta podía sentir como algunas de gotas de sudor bajan lentamente por rostro y cuerpo. Sabia que si se equivocaba aunque un poco y sanaba muy rápido a Asta, las heridas internas no iban a curar correctamente y podía causarle una hemorragia interna.
- Eres increíble Noelle, tienes un poder mágico. impresionante y unos hechizos sumamente increíbles…-. Asta me adulaba, cosa que hacia que me pusiera algo nerviosa. Aunque quiso seguir hablando, empezó a toser nuevamente haciendo que escupiera algo mas de sangre.
- Ya deja de hablar, o si no dejare de curarte -. Le exigí para que se callara y quedase tranquilo, ademas esas palabras me estaban desconcentrando y haciendo que me sonrojara violentamente.
Ambos quedamos en silencio por unos minutos, ya se había hecho de noche, solamente la luz de la luna y el resplandor de mi hechizo nos deba algo de luz. Pude notar que mi hechizo a pesar de estar curando a Asta, no era suficiente: sus heridas estaban cerrando a un ritmo muy lento, si dejaba de utilizarla él podría volver a su estado anterior.
De repente pude ver como Asta rápidamente volteaba a un lado, parecía que había sentido algo en esa dirección, por un momento el miedo se apodero de mi, pensé que era alguna bestia mágica o algún merodeador que estaba a punto de atacarnos; aquel temor se esfumo cuando vi como el Capitán Yami y Nero en su forma de ave llegar al lugar, seguidos por Finral y Charmy.
- ¡Asta! ¡Noelle! -. Gritaban Finral, Charmy y Nero que se había transformado a su forma humana y corrían hacia nosotros.
El alivio que sentía en ese momento era indescriptible, podía sentir como mi cuerpo completo se relajaba y lagrimas volvían a brotar de mis ojos, Asta por su parte sonríe ampliamente. Lo peor había pasado, solo era cuestión de llevar a Asta la ciudad para que pudieran atenderlo, obviamente le reclame a todos la tardanza mientras lloraba como una niña, el capitán se disculpaba por eso y nos felicito por aguantar tanto tiempo, haciendo que llorara mas.
Nero, Finral y Charmy se ponen al mismo nivel que nosotros. Finral y Charmy empezaron a abordarnos con preguntas como: ¿si estábamos bien?, ¿que había sucedido?, ¿por que no llamamos inmediatamente y cosas por el estilo, Asta traba de responder a lo que podía, diciendo que todo había salido bien y que habían cumplido con la misión. Yo trababa de calmarme poco a poco.
- Noelle. Dejame lo demás a mi, descansa -. Me decía Nero mientras extendía sus manos a las heridas de Asta. Hice que el dragón desapareciera, para que ella pudiera usar su magia curativa de sellado en él.
- ¿Crees que puedas moverte por tu cuenta, chico? -. Le inquiría el capitán Yami a Asta con una mirada serena y calmada. Yo sabia que con tales heridas era muy difícil que Asta siquiera pudiera moverse, pero conociendo el temperamento de él, no estaba demás preguntar.
- No… apenas puedo mover los brazos capitán… dudo que pueda levantarme -. Respondía Asta con la mayor sinceridad posible.
- Bien. Finral abre un portal directamente hacia el consultorio del viejo Owen, Charmy utiliza su magia para transportar a Asta y prepara algo de comida para Noelle -. Ordenaba el capitán.
Así lo hicieron: Charmy invoco una nube de algodón para cargarme a mi y a Asta, luego me paso un plato de comida que su oveja chef preparo, Finral abrió un portal. Todos los presentes ingresamos por el y llegamos directamente al consultorio de Owen, quien nos estuvo esperando, yo me desmonte de la nube para que Charmy pueda dejar a Asta recostado de la cama.
- Yami, ¿que paso con el chico? -. Pregunto Owen estaba sorprendido al ver las heridas que Asta tenia en su pecho.
- Cuando lo atiendas, te diremos que paso, ahora necesitamos que lo trates -. Respondía Yami de manera tajante.
Owen asintió y empezó a utilizar su magia de curación: Operación imaginaria, para tratar las heridas de Asta. El capitán nos pido a todos que saliéramos para que Owen pudiera atender a Asta apropiadamente, yo le reclame que quería quedarme un poco mas, quería estar ahí para él se recuperara, pero el capitán insistió que saliéramos y que yo descansase.
Así lo hicimos. Ya afuera, los chicos me felicitaron por el gran trabajo que hice y comentaban sobre lo impresionante de mi nuevo hechizo, me puse algo nerviosa por tantos halagos de mis compañeros, así que bromee diciendo que era normal que pudiese hacer algo como eso, después de todo era de la realeza.
Aunque siendo sincera conmigo misma, aun me sentía culpable y triste por lo ocurrido… fue Asta quien me salvo de aquello, fue gracias a él que la misión se cumplió y que yo no hubiese muerto. El capitán Yami al parecer noto eso y paso su mano por mi cabeza en señal de aprobación y felicitaciones, haciendo que me pusiera mas nerviosa.
Al día siguiente: Fui a visitar a Asta, Owen nos informo que todo había salido bien y que se estaba recuperando fuerzas para volver a la base de los Toros Negros. Cuando fui a abrir la puerta de la habitación donde él estaba, pude verlo… estaba haciendo sus ejercicio como de costumbre, no pude evitar sentirse como una tonta por preocuparme por él.
- ¡Oh Noelle!. Perdona, no te había visto, me alegro que esta bien -. Dijo Asta al notar mi presencia en la habitación.
- No se para que me preocupo por un tonto como tu. Deberías estar recuperando fuerza, no haciendo ejercicio -. Le dije algo molesta, él no tenia necesidad de estar ejercitándose, debía concentrarse en recuperarse.
Asta rio un poco, se levanto del piso y se quito la camisa que tenia puesta: dejando ver su torso envuelto de vendas, aunque se podía notar un poco aquellas cicatrices, se podía ver que su cuerpo estaba completamente recuperado.
- Ves. Mi cuerpo esta recuperado, incluso me siento mucho mejor que antes, todo gracias a ti y al señor Owen -. Me respondía Asta alegremente, mientras flexionaba sus músculos dando a entender que realmente estaba bien.
No pude evitar ponerme muy nerviosa y sonrojarme violentamente al verlo con su torso descubierto, de manera instintiva saque mi varita y le lance un bala de agua, haciendo que chocar contra la pared. Al notar lo que había hecho, corrí hacia él, pude observar como las vendas de tenia se deshacían por culpa de la humedad y el impacto, dejando ver aquellas tres grandes marcas en su pecho.
- Yo… yo lo siento… -. Me disculpaba muy apenada y triste mientras le ayudaba a levantarse.
- No te preocupes, ya estoy acostumbrado -. Decía Asta un poco divertido.
- No… no me refiero a eso -. Le replicaba mientras tocaba su pecho con una de sus manos. - Me refiero esto. Si hubiera prestado atención a mi entorno, no tendrías estas cicatrices -. La tristeza y culpa mis palabras era palpable, hasta podía sentir como algunas lagrimas amenazaban con salir de mi ojos.
- No digas aquello. Estas marcas son porque pude salvarte, ellas no son nada de lo que avergonzarse, al contrario al recibirlas tu estas viva; ademas si hubiera estado en tu lugar, de seguro que me habrías salvado sin dudarlo, así como yo lo hice -. Respondía Asta con una amplia sonrisa mientra me miraba a los ojos y con una sus manos tocaba la que tenia en su pecho.
No supe que decir ante aquello, pero era cierto: si él hubiese estado en mi posición, yo lo hubiese salvado sin dudarlo.
- Eres la personas mas confiable, respetable, valiente, inteligente, noble, audaz, incansable, decidida y fuerte que conozco Noelle. Si tengo que hacer esto cien veces para mantenerte a salvo, lo haré, pues se que tu también lo harás en su momento -. Asta hablaba con aquella sinceridad e inocencia con lo que siempre ha hablado, misma que me había hecho enamorarme de él. - No creas que esto paso por tu culpa, porque... -. Continuaba diciendo pero no lo deje terminar, lo abrace.
Me quede en completo silencio, tenia los ojos cerrados y mis brazos alrededor de él. Pude sentir como Asta se había quedado paralizado por mi acción, como si no supiera como reaccionar, sentía como tenia los brazos alzados como si quisiera corresponder a mi gesto pero tenia dudas de hacerlo.
- Gracias Asta -. Le dije con la voz un poco quebrada, quería llorar. Realmente estaba agradecida de conocer a Asta, desde que él esta en mi vida, esta había dado un giro de ciento ochenta grados y mi visión del mundo había cambiado completamente.
- No hay por que agradecer -. Respondía Asta mientras poco a poco me abrazaba aunque podía sentir su nerviosismo.
Se que no era el mejor momento o lugar para aquello, pero después de haber escuchado aquellas palabras de Asta, tome todo el valor que pude y lo abrace. Estaba decidida, no había marcha atrás, iba agradecerle a Asta todo lo que había hecho por mi y sobre todo hacerle saber mis sentimientos.
Abrí mis parpados y pegue mi frente con la de él, haciendo que nuestros ojos chocaran directamente, ambos no pudimos evitar sonrojarnos al limite, se podía sentir los sentimientos a flor de piel: Asta parecía no saber que hacer y yo estaba nerviosa.
- Como miembro de la realeza que soy, debo agradecerte por haberme salvado, después de todo lo que hiciste merece un premio -. Le decía con una pequeña sonrisa mientras tocaba una de sus mejillas, poco a poco cierra sus ojos para poco a poco acercase a los labios de él.
Aquel beso fue corto, duro apenas unos segundos, pero era casto y lleno de significado. Por un momento pude sentir como nos habíamos conectado, como si el mana a nuestros alrededor nos hubiese hecho una sola entidad, fue un sensación increíble e indescriptible, algo que nunca había sentido en mi vida.
- Noelle… -. Fue lo único que pudo Asta decir al abrir sus ojos y volver a chocar miradas. Ambos estábamos sonrojados y nos quedamos unos segundos en silencio.
Mi corazón latía a toda su capacidad. Lo había hecho, le había dado a Asta mi primer beso, y en el había dado a conocer todo lo que pensaba y sentía sobre él… sobre aquel plebeyo que había conquistado mi corazón.
Ya no me importaba que Asta pudiera decir después, estaba satisfecha con lo que había hecho, mi corazón y mente estaban en paz… pero mi cuerpo… mi cuerpo quería mas, quería seguir besándolo, seguir abrazado a él, seguir sintiendo siento le pecho de Asta con mis manos… su pecho.
Mis ojos se abrieron de par en par, al caer en cuenta que Asta aun estaba sin camisa: podía sentir y ver todo su torso descubierto, me sonroje de manera violenta y trate de separarse de él. - Bueno… creo que es hora de irme, necesitas descansar… te esperare en la base -. Le decía a Asta algo nerviosa mirando hacia otro lado, pero sentí que los brazos me retenían, me voltee.
- Noelle… -. Decía Asta sonrojado y con una voz suave, una de sus manos tocaba una de mis mejillas delicadamente. Por la forma en que me miraba sabia que iba a suceder, pero no estaba preparada para ello, trate otra vez de soltar el abrazo para él claramente era mas fuerte que yo, cerré los ojos y me prepare.
Esta vez fue él que me beso, al principio fue algo torpe pero poco a poco fue subiendo el nivel, yo había estado reacia, tratando de alejarlo pero poco a poco fui cediendo y dejándome llevar por los sentimientos. El beso fue escalando de intensidad, siendo mas y mas apasionante, moví mis manos del pecho de Asta y rodee su cuello para abrazarlo y tener mas comodidad, pude sentir como Asta apretó el abrazo, era como si ambos quisiéramos estar mas unidos.
Aquella sensación de unidad me embriago otra vez, era increíble esa sensación, quería mas de ello pero tuvimos que dejar de besarnos, nuestros cuerpos exigían oxigeno. Cuando nos separamos un fino hilo de saliva se hizo presente entre ambos, delatando la intensidad con la que nos habíamos besado.
- Fue un regalo… no dos… tramposo -. Le reclame un poco burlona después de recuperar el aliento.
- Lo siento… pero no pude evitarlo -. Se disculpaba Asta bajando la cabeza.
Quise reírme un poco por su reacción pero debía castigarle un poco por la sorpresa, así que puse un semblante serio y le mire. - En otras circunstancias a un plebeyo como tu, seria severamente castigado por haberse aprovechado de una noble como yo -.
Asta se puso nervioso al instante, se separo de mi, junto sus manos en señal de disculpa y volvía a pedir perdón. No pude evitar, solté un pequeña risa. - Pero no lo haré, no esta vez -. Le sonreí de manera sincera con un leve sonrojo.
- Gracias princesa -. Me respondió mientras me sonría con aquella hermosa sonrisa.
No pude evitar ponerme nerviosa al él decirme "princesa", le dije que no sea tonto, le di un golpe en la cabeza y salí de la habitación bufando diciendo cosas como: "¿quien le dio permiso de decirme princesa?", "acaso no tiene respeto sabiendo que soy de la realeza" y cosas por el estilo; pero… una vez salí de su habitación me detuve y me toque el pecho, estaba feliz, por todo lo que había pasado y por la forma en que me dijo princesa… si yo soy su princesa y él mi plebeyo.
Pasaron los días y digamos que todo volvió a la normalidad: Asta se recupero completamente y volvimos nuestra rutinas de caballeros. Aunque… en realidad no todo volvió a la normalidad: después del día del beso, ambos empezamos a tratarnos de manera un poco distinta, realmente el cambio era sutil, a menos que fuese uno de nuestros amigos o compañeros cercanos, el cambio no se notaba, pero… para ellos, si que fue notable.
Asta empezó a ser mas atento conmigo, así como yo empece a estar mas segura con él, aunque no puedo negar que de vez en cuando sigo perdiendo los estribos y lo golpeo con mi magia o físicamente. En realidad no habíamos hecho ningún avance en nuestra relación mas haya de amigos, por petición del mismo Asta…
(Inicio del recuerdo.)
- Noelle… -. Decía Asta llamando la atención de ella. Ambos jóvenes estaban en el tejado de la base de los toros negros mirando en atardecer, aquello se había vuelto una pequeña rutina que los dos compartían. - Realmente me siento bendecido de tener amigos como ustedes en mi vida… pero mas aun me teniéndote a mi lado -.
Aquellas palabras él las decía con completa sinceridad y con una gran sonrisa en su rostro, cosa que provoco el sonrojo de la Silva, ambos quedaron en silencio unos segundos, ella quería responder con algo de sarcasmo, pero prefirió quedarse callada y seguir escuchándolo.
- Quiero responder a tus sentimientos como corresponde, pero no puedo hacerlo… no aun… -. En ese momento él la mira con un semblante serio, ella se entristece al escucharlo y ver su rostro, realmente decía aquello con seriedad.
- Espera… ¿que quieres decir con "no aun"? -. Cuestionaba ella al analizar las palabras de su amigo, estaba nerviosa y confundida, su mente le estaba jugando ideas raras y necesitaba confirmar aquello.
- Eres miembro de la realeza, la hija menor de la casa Silva. Si te conviertes en la pareja de un plebeyo como yo, volverán a burlarse de ti… -. Respondía Asta pero por unos segundos se quedan en silencio, él dirige su mirada hacia el atardecer nuevamente y sonríe. - Y eso no lo puedo permitir. Por eso debo ser alguien digno de ti, y para eso debo convertirme en el rey mago… una vez lo sea nadie se opondrá a que estemos juntos. ¿Me equivoco? -. Después de decir aquello voltea su mirada otra vez hacia Noelle, pero ve que ella esta sollozando, haciendo que él se pusiera nervioso.
- Eres un plebeyo tonto… hasta ese punto has estado pensando. Trata de ser un poco mas egoísta para variar -. Respondía ella mientras se lanzaba hacia él para abrazarlo, sus lagrimas de la felicidad no dejaban de brotar de sus ojos por la dicha que sentía.
- Bueno, asi tengo mas razones para cumplir mi meta. Una de esas razones es ser digno de mi princesa -. Decía Asta con una sonrisa.
Noelle no puedo evitarlo mas, tomo una de las mejillas de Asta y se unieron en un pequeño beso, él correspondió, ambos fueron bañados por luz del atardecer que fue el único testigo de aquella escena y promesa hecha por aquellos dos jóvenes.
(Final del recuerdo)
Aquella decisión nos ayudo a ambos a avanzar y crecer, y aunque a Asta le falta para que aquel sueño se lo pueda a cumplir… yo como su princesa estaré ahí para ayudarlo y apoyarlo, para que lo alcance y demuestre que un plebeyo como él puede aspirar a los mas alto y llegar a alcanzar sus metas.
