Harry Potter pertenece a la escritora J.K. Rowling.


Capítulo 2: Cambiando.

- ¿Blaise a dónde vas? - dice Theodore al notar que no ingreso a la biblioteca como normalmente suelo hacerlo.

-Voy a dar una vuelta por los pasillos- es mi simple respuesta mientras me alejo por el oscuro corredor, Theodore solo asiente ingresando a la biblioteca sin darme mucha importancia.

En el pasillo camino con paso firme y veloz, sintiendo una gran ansiedad y expectación por lo que valla a encontrar en el lugar al que me dirijo, todo el día no he podido despegar el ojo de ella, he sido tan poco cuidadoso al mirarla que todos debieron haberlo notado cuenta y si mis compañeros lo notaron no dijeron nada; hoy ha sido un día curioso, Parkinson ni siquiera a volteado a mirarme y todos se dieron cuenta, Daphne me miraba con ojos acusadores, que me atrevo a pensar que ya sabe lo que paso entre su amiga y yo.

-Diablos- suelto con una leve sonrisa al recordar lo que paso al día anterior en ese baño, tan solo con tratar de recordarlo es suficiente para hacerme acelerar mis pasos.

Flashback .

-Cielos, si, Parkinson - digo con mi voz entrecortada, por los estragos del orgasmo; una de mis manos la dirijo a su hombro y el otro hacia su rostro, formando una ligera sonrisa en mi rostro y ella formando una en la suya, por un momento olvido todo y solo logro apreciar su hermoso rostro y su suave piel.

-Me has dejado toda pringada- dice ella formando una sonrisa tímida y avergonzada en su sonrojado rostro mientras miraba sus manos cubiertas del espeso líquido.

-Ahora te limpio- suelto mientras saco mi varita y con un hechizo la limpio a ella y a mí.

Y en el momento que trato de guardar mi varita recuerdo porque motivo estoy aquí, con mi supuesta enemiga jurada, y antes de que de sus labios salieran unas palabras que planea decir, con mi mano en su hombro la vuelvo a empujar sobre la puerta a sus espaldas y esa misma mano la dirijo a su garganta y presiono ligeramente sin la intención de lastimarla, pero dejando claro que ganas no me faltan.

Ella solo atina a quejarse y a mirarme con asombro en sus ojos y yo solamente la señalo con mi varita a su rostro con una mirada que supongo debería reflejar el odio que ahora mismo siento.

-Aun no me has respondido la que te pregunté Parkinson- le recuerdo con el enfado contenido que no pude desatar por el deseo que me había invadido anteriormente, pero ahora que ya estoy satisfecho si planeo soltar.

-Blaise, por favor déjame explicarte todo- y es la forma en que lo dice lo que vuelve a llenarme de satisfacción, ya que sus palabras denotan ruego y temor.

- ¿Explicarme qué?, ¿Por qué motivo me has tratado como basura?, o quieres explicar ¿por qué dices amarme?, ¿e, dime? - le pregunto sin bajar la intensidad de mis palabras; solo puedo verla cerrar su boca y ojos mientras toma aire por la nariz tratando de calmarse.

-Perdón- es todo lo que dice sin siquiera mirarme.

Solo aprieto más mi mano alrededor de su cuello, ya no quiero escucharla más, solo quiero verla sufrir, hacerla sentir lo que me hizo sentir por muchos años.

-Blais…..- su respiración se corta evitando que termine lo que quería decir y hace una mueca de dolor con sus ojos cerrados por mi mano que está apretando fuerte su delicado cuello, pero no me importa ahora solo quiero que me mire, necesito que me mire.

Mi expresión al igual que la de ella también cambio, ya no muestra nada, estoy completamente serio, verla sufrir de la manera en la que la hago sufrir ahora no me está dando la satisfacción que deseo; se ve resignada, dispuesta a recibir mi castigo, esta no es la Pansy que quiero lastimar, esta Pansy es sumisa, es hermosa; no es la Pansy que se burla de mí, no es la que deforma su rostro con expresiones de asco y desprecio, esta Pansy no se parece en nada a la Pansy que estoy acostumbrado a ver, esa Pansy hubiera tratado de golpearme hace mucho, hubiera tratado de maldecirme o hubiera gritado y nunca me hubiera tocado en la manera que lo hizo, esta no es la Pansy que quiero lastimar.

Y así de rápido como ese pensamiento pasa por mi cabeza, así de rápido aflojo mi mano de su cuello, ella se sorprende y yo también lo hago, pero Pansy se sorprende porque pensaba que iba a lastimarla, y yo me sorprendo porque en verdad pensé hacerlo, mi mente estaba plagada de formas de lastimarla y de hacerla sufrir, pero yo no soy así, es lo que me digo, jamás lo fui, ella si lo es, ella es el monstruo que lastima a los demás sin remordimiento, yo jamás lastimaría a nadie por placer , o eso pensaba, ya que mi forma de actuar en este momento me demuestra que si que quise hacerlo, si quise lastimar a alguien.

Ese pensamiento me aterra, el darme cuenta que esta noche no he actuado como soy en verdad si no que he actuado como un patán.

-Blaise yo, lo siento, perdón por todo Blaise- dice Pansy con una voz suave de arrepentimiento, y escuchar esas palabras me devuelven a la realidad, fijo mi vista en su cara y la miro a los ojos y los noto que están líquidos por controlar el llanto que no quiere soltar, sus palabras retumban en mi mente y noto que ella suena realmente sincera.

- ¿Y como planeas que te crea Parkinson?, ¿cómo me convences que tu arrepentimiento es real? - digo de forma neutra como si el que estuviera hablando fuera un robot.

-Porque hasta que no reaccione de la forma en que reaccione hoy, nunca me pediste perdón, tuve que arrastrarte hasta aquí y hacer que me la jalaras para que te comportaras como una buena niña- le digo con petulancia y un poco de excitación al recordar lo que la slytherin mi izo minutos atrás, ella solo me mira con ojos desorbitados por la impresión y ese gesto me hace seguir hablando en el mismo tono rallando lo burlón.

-Creo que esa fue tu intención desde el principio ¿verdad?, deseabas que te arrastre a un rincón de Hogwarts y te follara ¿verdad? - y es lo último que digo para luego dar paso a una palma de mano que impacta directamente en mi cara, el golpe hace girar mi rostro hacia mi derecha en dirección a la pared.

- ¿COMO TE ATREVES? – grita con todas sus fuerzas luego de haberme abofeteado.

-Nunca más vuelvas a hablarme de esa manera ¿escuchaste? – suelta con tal ira que algo dentro de mí se enciende; en segundos giro mi rostro hacia ella con mi ceño fruncido, lo cual causa que Pansy lanzara un gritillo de sorpresa al verme.

-Escúchame bien Parkinson, desde ahora muchas cosas van a cambiar- suelto mientras vuelvo a poner mis manos en sus hombros y la miro fijamente.

-Vas a compensarme por todo lo que me as echo, ¿escuchaste? – sus ojos solo me miran mientras la sacudo por sus hombros sin llegar a ser brusco.

-Vendrás mañana a este mismo baño a la misma hora que llegamos a qui hoy y no le dirás a nadie nada de lo que aquí paso, ¿entiendes? - ella solo me mira callada y asiente levemente con su cabeza, está asustado, lo noto.

-Si llegas a decir algo, a quien sea, incluso a tu amiga, te arrepentirás, te prometo que te arrepentirás- susurro en su oreja mientras percibo el olor de su cabello y roso mi nariz en su cuello.

-Ahora vete- le digo suavemente mientras me alejo lo suficiente para que pueda abrir la puerta y pueda marcharse.

-Mañana a la misma hora Parkinson- suelto con voz grave antes de que sierre la puerta detrás de ella.

Fin Flashback.

Por fin estoy frente a la puerta y antes incluso de que toque el pomo siento mi pulso aumentar a mil, estuve toda la noche y la mañana esperando este encuentro, el verla en el comedor y en las clases sumado a los recuerdos de la noche anterior me han llevado al límite en el que me encuentro ahora, verla caminar en los corredores, ver la forma y silueta de su cuerpo me han echo dar cuenta que es la chica más hermosa que he visto, incluso la chica más hermosa de todo Hogwarts.

Es por eso que al entrar al baño y verla no me puedo ni hablar, ella está ahí parada dándome la espalda sin la gran túnica puesta, sino, simplemente con la camisa blanca y la falda del colegio con la corbata de slytherin, ella al escuchar la puerta gira y es ahí cuando mando todo al diablo; la camisa la tiene remangada hasta sus codos, esta hace notar más sus grandes senos, la falda que siempre a usada es corta y me permite ver casi la mitad de sus piernas y muslos y ese rostro que tiene, me parece que a sido tallada por los mismos ángeles, verla en esa vestimenta hace que me ponga rígido y no deje de mirarla, y sin ninguna pisca del odio que me jacto de tenerle me abalanzo sobre ella.

La rodeo en un fuerte abrazo con la necesidad de sentir su cuerpo con el mío, luego tomo sus labios, cierro mis ojos y me concentro en el sabor de sus labios, ella al principio se pone rígida, pero luego parece haberse echo de gelatina y temo que se derrame de entre mis brazos, mis manos se mueven bajo su falda y tomo sus nalgas con un fuerte apretón, ella lanza un gritillo al sentir mis traviesa manos y yo aprovecho para meter mi lengua en su boca y saborear el dulce néctar de sus labios.

Ella al sentir la intromisión de mi lengua solo lanza un gemido que callo en mi boca y al final lo que ella hace es solo rodear mi cuello con sus manos y profundizar el beso, mientras tanto, mis manos seguían ocupadas acariciando la redondez y firmeza de sus nalgas, que hacían sentir que mis manos estaban tocando el cielo.

Con ese gran placer empecé a caminar haciéndola retroceder hasta que chocamos en el lavado en donde sin esperar un segundo la eleve hasta que quedo sentada en este, con sus pies elevados del piso, cuando mi boca se despegó de la de ella me retire un poco para poder mirarla y la vista me dejo sin habla y solo una palabra en mi mente.

-Hermosa- fue todo lo que pude decir ante lo que tenía frente a mis ojos; Pansy Parkinson parecía una diosa, con sus labios jadeantes e hinchados por mis besos, sus ojos completamente dilatados con un oscuro profundo, que me demostraban que ella lo estaba disfrutaba tanto como yo, sus mejillas estaban muy sonrojadas de un color intenso que me parecía una dulce fresa, su cabello despeinado no la hacían sino ver más ardiente de lo que ya estaba, y sin poder más me volví a arrojar sobre sus labios.

Mis manos no se pudieron quedar quietas, sino, que acariciaban sus suaves muslos, y fueron ascendiendo por sus costillas hasta el lugar que tanto ansiaba tocar, sus pechos, y Merlín al llegar y apretar mis manos lo único que pensaba era en lo suaves y cálidos que se sentían atreves de la camisa y sostén, así que no pude hacer más que apretarlos disfrutando de su suavidad, Pansy sin embargo acariciaba mi espalda y hombros correspondiéndome gustosamente mis carias y besos, y sorprendiéndome metió sus manos por mi túnica y bajo mi camisa comenzó a tocar mi marcado abdomen y bien formado pecho.

Sus caricias me estaban llevando al paraíso, se sentían mejor de lo que pensé que se sentiría, ella intensifico aún más el beso y ahora era yo quien era controlado por ella, pero, eso en este momento en donde mi cabeza solo estaba pendiente de la diosa que tenía entre mis brazos no supusieron un problema, sino que consiguió excitarme aún más.

-Blaise, infeliz, estas muy bueno, como es que ocultas esto debajo de esa túnica- me dice y la forma en la que Pansy dijo esas palabras se sentía tan increíble, que también me lleno de la necesidad de alabarla en la manera en que ella lo hizo.

-Eres hermosa, la mujer más bella y sensual que he conocido, no puedo creer que te tenga entre mis brazos- le dije con tal devoción que cualquiera que me escuchara no supondría que era a mi enemiga a quien tenía en mis brazos, sino que pensaría que era a mi mas grande amor.

Las palabras salían sobrando, ya mis manos completamente desesperadas tomaron y rompieron los botones de su camisa y con igual violencia desgarraba el sostén rosa que tenía puesto, y por fin pude verlos los vellos y majestuosos senos de esta diosa, que era más conocida como Pansy Parkinson; por Merlín, sus pechos sí que son hermosos, su forma redonda y su color blanco como la porcelana eran solo aún más hermosos con sus pezones rosas que coronaba sus montículos, y sin esperar más los tome a ambos en mis manos y su suavidad más el gemido que lanzo Pansy casi hacen que acabe en mis pantalones.

-Eres increíble, eres perfecta- digo con un susurro cargado de deseo mientras acercaba mi boca a su pezón izquierdo y lo chupaba y lamia como quien saborea la miel, no, incluso sus pechos son mejor que la miel, pienso, mientras que con mi otra mano acaricio y aprieto el seno desatendido que queda.

-Si Blaise, así, mas bebe, mas- decía Pansy completamente extasiada y escucharla mientras acariciaba mi cabello me hizo querer más, más contacto; rápidamente me separo, lo que provoca que Pansy aga una exclamación y antes de que diga algo más, me quito mi túnica y arranco los botones de mi camisa, dándole a Pansy una vista en primera fila de mi torso completamente desnudo, ella solo eleva sus manos y empieza acariciando mi abdomen y va ascendiendo a mi pecho mientras muerde su labio, y sin poder contenerse más, me jala hacia ella y empieza a besar y lamer mi cuello mientras desciende por mi pecho, besando y mordiendo.

Sentir sus suaves labios y lengua sobre mí, fue suficiente para hacerme perder la cordura, así que rápidamente agarro las manos de Pansy y las coloco rodeando mi cuello y tomo mi cinturón y lo desato bajando con ello mis pantalones dejando ver a mi miembro dentro de mi bóxer; y con la misma velocidad elevo su falda y bajo sus bragas quienes están completamente empapadas.

Arrojo sus bragas a una esquina del baño y mientras hago esto, Pansy aprovecha y con sus manos toma mi miembro sobre mi bóxer y lo empieza a acariciar, eso me deja completamente noqueado, solo lanzo un sonido gutural mientras sigo impresionado por las caricias de Pansy hacia mí.

-Por Merlín, Pansy, me vas a matar- digo con voz entre cortada por los estragos que ase ella en mí, mientras la miro una sonrisa suya se marca en mi memoria ya que su sonrisa fui infundida por mis palabras.

Con gran desesperación quito sus manos de mí y me bajo mi bóxer mientras con una mano elevo su falda hasta su cintura y con la otra tomo mi miembro totalmente erecto y me alineo correctamente con su canal, mi respiración era rápido mientras me sentía listo para perder mi virginidad.

-No Blaise espe…- fueron las palabras que salen de ella antes de que empujé mi pene a lo más hondo de su vagina, y es al grito de dolor que suelta Pansy, más la barrera que siento que rompí, que me doy cuenta que también es su primera vez.

El asombro reina en mi cara, pero es que saber que es nuestra primera vez ase esto mucho más especial e íntimo, y eso me da un sentimiento de dominio y propiedad tal, que siento la necesidad de abrazar a Pansy quien tiene su rostro oculto en mi cuello soltando unas lágrimas mientras me abraza fuertemente, pero, sentir sus lágrimas también me dan un sentimiento de culpa por ser el responsable de sus lágrimas.

-Pansy no puedo soportarlo más, voy a moverme- digo después de haber esperado por unos momentos, porque la calidez y suavidad en la cavidad de Pansy me hacen perder el control.

-Espera, un momento aún no te mueva… Aaaa- suelta un grito Pansy antes de terminar sus palabras, pero, es que sentirme dentro de ella es indescriptible que, aunque no quiera lastimarla tenga la necesidad de moverme.

- Perdón, prometo que te compensare bebe- fue todo lo que dije mientras la embestía rudamente y hacía sonar nuestras pelvis en un coro perfectamente acompasado.

Ella al igual que yo soltaba gemidos los que al principio denotaban dolor, pero, luego de unos momentos sus sonidos se parecían a los míos mientras ella aruñaba mi espalda y rodeaba mi cintura con sus piernas.

Luego de unos momentos de ver fijamente mientras nuestros cuerpos se unían y ver como Pansy se movía debido a mis envestidas me dirijo directo a sus pechos los cuales beso mientras siento a Pansy alrededor de mí, debido a su gran estreches.

-A, si, Blaise, bésame mi amor- fueron sus palabras, y fueron las palabras mas dulces que nunca escuche, y como un obediente amante acerque mis labios a los suyos y los bese con tal devoción que mis envestidas se volvieron más salvajes y sin darme cuenta estaba al borde, sentía que rápidamente me vendría.

Pero, antes de que pueda llegar, Pansy separo sus labios de los míos para mirarme directo a los ojos y dar el grito más excitante que jamás había escuchado, y con sus convulsiones y la presión de sus paredes, me hizo saber que estaba teniendo un orgasmo.

-Sí, Pansy, vente mi dulce niña, quiero que te vengas por mí- fueron mis palabras finales y entrecortadas antes de dar una última embestida en donde me enterré hasta la empuñadura para vaciarme completamente en lo más profundo de su canal mientras lanzaba un gemido gutural por la explosión que desataba dentro de ella, y cuando termine de derramar mi semilla dentro de ella apoye mi frente sobre su hombro desnudo tratando de recuperar el aliento.

Es cuando siento los pequeños besos que da Pansy en mi cuello que la realidad me golpea; que he hecho, pienso mientras la presiono contra mí, en lo cual Pansy suelta una ligera risa, pero es que le abrazo fuerte y oculto mi rostro en su cuello porque, no quiero despegarme y mirar que ciertamente es con Pansy con quien he tenido mi primera relación y el miedo y el horror se mesclan, al pensar que he hecho eso con la persona que más desprecio me ha mostrado y a quien le guardo un profundo rencor.

-No voy a ir a ninguna parte, me quedare aquí contigo, no tienes por qué apretarme- dice lanzando otra risita que a mis oídos es tan dulce que no puedo creer que sea precisamente ella quien los lance.

-Esto ha sido increíble Blaise, nunca sentí algo así- me confiesa y me lo dice de la forma más hermosa y dulce mientras me abraza y reposa su cabeza en mi hombro, que todo lo que quiero es besarla.

O Merlín, como odio al mundo en este momento, por conspirar contra mí, porque me han echo la jugada más sucia que pueda existir; y como me odio a mí mismo por haber caída en ese juego muy gustosamente.

Y es que estando aquí con la persona que más daño me a echo, estando yo entre sus brazos y aun dentro de su cuerpo, es que me doy cuenta que todo el daño que me a echo no solo parece que ya está pagado, sino, que si lo que dijo la noche anterior de amarme es verdad, todo el dolor sufrido sería una ganga si el premio es estar aquí con ella.

Aquí es cuando pienso que, sentir odio y rencor por Pansy Parkinson para mí, era muy fácil, solo necesitaba recordarla o mirarla para que esos sentimientos oscuros se apoderen de mí, pero, ahora que estoy tan cerca de ella y no solo no sienta esos sentimientos, sino que en su lugar han sido remplazados por otros aún mucho más poderosos, es cuando mi mente me hace darme cuenta que absolutamente e increíblemente algo en mi, esta cambiando.


Fin Del Segundo Capitulo.

Notas Rosario: Espero les haya gustado el segundo capítulo CAMBIANDO, y por favor coméntenme que tal les pareció.

Tratare de subir el siguiente capítulo pronto.