Harry Potter pertenece a la escritora J.K. Rowling.


Capítulo 4: Mi felicidad en tus manos.

Han pasado dos semanas desde que vi a Pansy con otro slytherin en las puertas de la biblioteca y siento que mi existencia no ha podido ser peor, la indiferencia con la que me a tratado en estas últimas semanas han sido peor para mí que todos esos años de burlas, y todo debido a estos sentimientos que me acosan y no hacen más que pedirme que me acerque a ella y sacie la sed que me provoca, pero, como acercarme si me causa daño, como pedirle que me sane si ya no le importo, ahora mismo prefiero mil veces sus miradas de desprecio a la ausencia de sus ojos.

En estos últimos días me he planteado acercarme a ella y pedirle que por favor me mire, que note mi pobre existencia, sé que suena masoquista después de años de rogar que simplemente me ignore, y ahora que lo ase no hago mas que llorar por su abandono, porque sí, he llorado en silencio mientras todos en sus camas dormían, aprovechaba eso para encerrarme en el baño y soltaba silenciosos sollozos odiándome por necesitar tan desesperadamente su contacto, el contacto de Pansy.

Y aquí me encuentro ahora, oculto en un rincón de los solitarios pasillos más cercanos a la sala de los menesteres y es que lo he planeado todo, sé que ella pasara en unos minutos por estos pasillos, Draco debería haber distraído a Daphne como le pedí de favor, y es que el había notado mi estado, me encontró más de una vez en el solitario baño descargando el dolor que me llenaba, por lo cual prometió ayudarme en todo lo que necesitara, así que estoy completamente ansioso.

Escucho pasos, es ella lo sé, puedo ver solo su silueta en el oscuro pasillo, por lo cual Draco debió haber mantenido ocupada a Daphne como prometió, luego le daría las gracias, ahora, todo lo que tengo en mente es a la esbelta figura que está a metros de mí, ignorando mi presencia como siempre.

La jalo rápidamente y la arrastro lo más veloz que puedo hasta abrir las puertas de la sala de los menesteres, ingresando sin importarme si la lastimo en mis intentos de hacer que ingrese.

- ¿Qué demonios quieres, Zabini?- son sus molestas palabras mientras con su varita señala mi cara con clara intención de atacarme si la situación lo amerita, yo solo logro aferrarme a sus hombros mientras miro su rostro contorsionado por el enfado.

- Pansy – es el susurro que sale de mi boca mientras la miro fijamente soltando lágrimas de mis ojos; ya nada me importaba, ni mi orgullo, ni mi imagen, solo me muestro ante ella como lo que era, un patético italiano que venía a implorarle su atención.

-Me haces falta Pansy- son las temblorosas palabras que suelto mientras agacho la cabeza y empiezo soltar pequeños sollozos y lágrimas; ella no dice nada o por lo menos no la escucho, solo la siento rígida mientras apego mi rostro a su pecho y sigo llorando como un niño pequeño en brazos de su madre.

- No me lastimes mas, por favor, te lo ruego-suelto con un lastimero gruñido sin poder dejar de llorar, la vergüenza, junto con el dolor reinan en mí, vergüenza, por haberme traicionado a mí mismo y haber hecho lo que probablemente ella quería, venir a rogarle; y sentía dolor, porque, hasta que la toque me di cuenta que en realidad hacia más que extrañarla, sentía que la necesitaba y que ella ignoraba mi sufrir alejándose y dándole a otro hombre la cura que necesitaba tan desesperadamente.

- Dejare que te burles de mí, que me desprecies y que agás lo que quieras conmigo, pero, por favor, no te alejes mas, no soporto un minuto más sin tu presencia- le dije mientras mi llanto empeoraba y me dejaba caer, hasta estar de rodillas frente a ella, con mi rostro entre sus piernas sin parar de llorar.

- Te perdono, no me importa lo que me hiciste, lo olvidare todo, solo no te vayas- gruñía sin parar de llorar, Draco se habría decepcionado, mi madre se habría decepcionado y todo el mundo me habría juzgado por rebajarme al nivel en el que estoy ahora, el nivel en el que ella misma me metió.

No podía hacer nada, el llanto no paraba y solo sentía que a cada segundo más la necesitaba, que aria lo que fuera por que no me abandonara, aunque en el fondo sabía que probablemente a ella no le importaba; parte de mi pensaba que ella se alejaría, que se burlaría y que luego se marcharía dejándome en mi miseria con una sonrisa en su cara.

Pero valla que Pansy Parkinson me sorprendería, me demostraría que con ella nada está dicho, y que a veces las apariencias simplemente engañan.

Tras mantenerse en completo silencio y con su cuerpo estático, mis sollozos al fin lograron hacer que reaccionara y con mis cartas puestas sobre la mesa, la decisión era enteramente suya, ella decidiría que pasaría conmigo, mi felicidad estaba completamente en sus manos.

-Blaise- fue la sencilla palabra que escuche, y cuando pensé que eso sería todo, que ese sería mi final, algo me sorprendió, ya que, el demonio mismo que me condeno, se transformó en un ángel y me rescato del tormento en el que me había colocado.

Al final solo fueron sus brazos, los que me salvaron de la perdición, sentí como sus largos y suaves brazos me rodearon y me sanaron de todos aquellos dolores en el que me encontraba, el aroma y el calor de su cuerpo fueron el calmante que mi dolorido cuerpo anhelaba.

-Blaise, que te e echo- fueron los lamentos que lanzo, mientras un sollozo desgarrador la invadía, y esos sollozos fueron los que me hicieron reaccionar, sorpresivamente, no quería escucharla llorar, podía soportar todo el dolor que sentía, pero simplemente el llanto y la tristeza en sus ojos era algo que no podía permitir.

-Perdóname tu Blaise, perdón por todo el daño que te e causado, perdóname por sentir miedo de decir que te amo- sus palabras fueron como bendiciones y una cura para mi corazón, pero no podía controlar mi lamento y tampoco podía permitir que siga llorando, simplemente quería que sus llantos paren.

-Mi amor mírame- fue su exigente orden, y demonios, ¿quién era yo sino su más fiel esclavo?, así que levante mi rostro y mire fijamente al suyo cubierto de lágrimas, al tiempo que ella posaba sus manos en mis mejillas y juntaba sus carnosos labios con los míos.

Su beso savia a muchas cosas, savia a deleite, a triunfo, a alivio y sorprendentemente a amor; solo pude reaccionar segundos después de haber pasado el asombro rodeando mis manos también en sus sonrojadas mejillas y profundizando aún más aquel anhelante beso que mágicamente había borrado todo sentimiento de dolor y vergüenza, ya que si rogarle me permitió escucharla decir que me ama para luego darme el mas de los dulces besos, el mal rato había merecido la pena.

Nuestros labios se juntaban desenfrenados expresando en aquel desesperado beso el dolor que nos embarga y el anhelo que nos asfixiaba, luego, ella se separó y antes de que yo pueda protestar me tomo de la mano y me hizo levantar, de forma rápida saco su varita e invoco una cama, yo trate de hablar, pero antes de hacerlo ella se adelantó.

-Te amo Blaise, siempre te amé, desde el primer momento, y para que me creas te lo voy a demostrar- fueron sus decididas palabras mientras me empujaba a la suave cama y con un fuerte tirón desgarraba mi camisa.

Al instante se lanzó sobre mi cuello y empezó a besarlo, mientras sus manos palpaban mi abdomen como si trata de memorizarlos, como si los hubiera anhelado por mucho tiempo, yo solamente me quede estático absorbiendo el cariño y el afecto que ella me brindaba.

- Prométeme que nunca más te alejaras- fueron las palabras que pude susurrar, tratando de aplacar los quejidos que sus caricias me provocaban.

- Jamás me alejare de ti; tu prométeme que me perdonaras- susurraba en mi oído mientras pasaba sus manos por mi cabello y sus labios por mi oreja y mandíbula.

- Si, joder, claro que si Pansy, te perdono todo eso, pero no te perdono el a verme dejado estas dos últimas semanas- fue mi respuesta mientras quitaba su corbata junto con su túnica.

- Fue tu culpa el que yo te abandone, tú me alejaste al despreciarme en el comedor- dijo mientras se arrodillaba frente a mí y empezaba a quitar mi cinturón, para luego arrojarse a mis labios en un suave beso y luego separarse para mirarme a los ojos.

- Pero de todos modos planeo recompensarte por eso- me dijo y al terminar de decirlo volvió a arrodillarse quitando mi pantalón junto con mi bóxer para tomar mi miembro ante mis ojos completamente abiertos por la vista de mi miembro siendo sacudido lentamente entre las manos de la mujer más sensual que podría existir.

Mirándome fijamente ella solo saco su lengua mientras bajaba la cabeza y lamia la punta de mi miembro, el gemido de placer que lance era uno de total incredulidad y sorpresa por lo que Pansy me estaba haciendo, ella continúo lamiendo y besando mi pene mirándome fijamente a los ojos, sus movimientos indecisos y sus mejillas coloradas me decían que era la primera vez que hacia esto.

- Amor, eres increíble, si, Pansy- fueron las palabras que solté cuando observe como Pansy metía completamente mi pene en su boca, la sensación era increíble, el calor, la humedad y la suavidad de su boca me tenían hipnotizado, y ver mi pene entre sus rosados y carnosos labios me excitaron demasiado que no lo pude soportar, y tome mi mano y la coloque en sus suaves cabellos negros incitándola a tomar más de mí, ella solo continuo tomándome rápidamente en su boca hasta que sentí que estaba a punto de terminar.

-Aaa-mor, ya estoy por venirme, aparta o te manchare- le avise tratando de empujarla, pero ella me sorprendió serrando sus ojos y tomándome más rápidamente, y sin poder aguantar más y cerrando mis ojos y mi mano en su cabeza solté mi semen entre gritos y gemidos de placer, derramando chorro tras chorro en la boca de Panzy donde ella los recibió.

Mientras trataba de controlar mi respiración y habría mis ojos, la imagen de Pansy arrodillada frente a mí con los ojos cerrados y una gota de mi liquido chorreando por una comisura de sus labios, no tuvieron otro efecto en mí que el de querer complacerla a ella también.

- Ven Panzy, levántate- le ordene mientras la levantaba conmigo y la agarraba por los hombros para después delicadamente recostarla en la cama.

- Es tu turno de sentirte bien amor- fueron mis dulces y cariñosas palabras mientras terminada de quitar su camisa y su sostén rápidamente; mis labios empezaron desde su cuello y mis manos desde sus hombros, despacio besaba su clavícula y acariciaba sus senos mientras una rodilla la mantenía entre las piernas de la chica bajo de mí, solo quería que sintiera el placer que me avía echo sentir y los gemidos y jadeos que trataba de contener me confirmaban que iba por buen camino.

- Blaise, si bebe, mas- eran las palabras que lanzo cuando me encontré en su vientre besándolo y quitando su falda, su ropa interior roja contrastaba con el blanco de su cuerpo dándole un aspecto erótico mientras los bajaba, y así que sin ningún tipo de experiencia más que con la información de las conquistas de Draco, acerqué mis labios al centro de Pansy lamiendo su rozada abertura.

- Aaaaa Blaise siii- fueron los quejidos que me motivaron para probar con más ansias la dulce y suave abertura de Pansy, sus manos enredadas en mi cabello me empujaban contra su centro y sus caderas que daban movimientos circulares alrededor de mi rostro na hacían más que advertirme que ella estaba cerca, muy cerca.

- Blaise por favor, te necesito dentro ahora, ven mi bebe- fueron sus suplicas cargadas de deseo,; yo solamente no tuve más opción que dejar su centro para atender a sus urgentes deseos; ya los dos completamente desnudos, solo me tumbe encima de ella que ya me esperaba con brazos abiertos, la bese sin desenfreno y con mucho anhelo mientras me colocaba entre sus piernas y alineaba mi sexo con el suyo, pero antes de que nos acoplemos pensé que esta vez tenía que ser diferente a la vez anterior en el baño, así que tomando impulso me levante hasta quedar arrodillado entre sus piernas.

La vista de ella completamente desnuda y rosada me quitaron el aliento, su respiración agitada provocaba que sus pechos se movieran al compás de sus inhalaciones, su abdomen completamente plano se me hacía tan excitante como hermoso y por Merlín, su sexo era glorioso, sin ningún cabello, completamente rasurada demostrando su impecable higiene y su color rosa cubierto de sus dulces fluidos quedarían guardados en mi mente para siempre y nadie me los podría quitar.

- Blaise, deja de mírame me avergüenzas- suelta tratando de ocultarme sus pechos con sus manos mientras esquivaba mi mirada con sus mejillas sonrojadas por la vergüenza, se veía tan tierna.

- No te ocultes de mí, prometiste que ya no te alejarías- susurraba mientras apartaba sus manos que me ocultaba la hermosa vista de su desnudes.

- Mírame, quiero que me mires mientras asemos el amor- es todo lo que digo mirando fijamente sus ojos verdes que se volvieron rápidamente negros por la excitación; con una mano tomo mi miembro y lo coloco en su sexo listo para entrar, pero antes de hacerlo conecto mi mirada con la suya y viéndonos fijamente es que empiezo a ingresar en ella.

- Aaaaaa, eres increíblemente apretada mi amor- digo cuando logro ingresar completamente hasta la empuñadura, ella en cambio mientras fui ingresando lanzo un largo gemido que fue tomando fuerza según fui entraba y cuando lo icé completamente su alarido de satisfacción no hizo más que deseara moverme rápidamente, pero esta vez quería ser suave.

- Desde ahora no nos separaremos nunca más, estaremos siempre juntos- hablaba de forma jadeante mientras me movía lentamente con mis manos en las esquinas de su cabeza, ella asentía mientras me rodeaba con sus piernas y me abrazaba arañando mi espalda.

- Jamás te dejare, solo será tuya para siempre, como también eres mío- y fueron sus palabras llenas de dominio hacia mí las que me hicieron acelerar mis caderas; ella me está proclamando de su propiedad, pensé, soy suyo y ella es mía, completamente mía.

- Mía, eres mía, y soy tulló- afirme con mis jadeos y fuertes embestidas, ella se sentía increíble, sus paredes eran resbaladizas, cálidas y apretadas, sentía que me fundía con ella y su piel era tan suave y tierna que temía romperla al mínimo contacto.

-Mía, mía, mía, eres mía, di que eres mía- le exigía mientras aumentaba cada vez más mis movientes y hacia que ella lanzara gemidos cada vez más fuertes.

- Soy, mmmm, tuya, aaaaaaaaaa, Blaise, me, boy, aaaaa- fueren sus fuertes gemidos mientras sentía como se apretaba y convulsionaba alrededor de mí.

- Miaaa- fue mi último grito mientras me hundía completamente en ella y explotaba, derramando todos mis chorros de semen dentro de ella.

Después de unos momentos nuestros cuerpos se mantenían unidos respirando entrecortadamente tratando de calmar nuestro aliento, sintiéndome completamente extasiado y satisfecho salgo de Pansy y me arrodillo entre sus piernas para observarla.

La vista era simplemente hermosa y heroica; Pansy estaba abierta de piernas, completamente rosada y sudada por el esfuerzo que acaba de hacer, con sus brazos completamente laxos y manteniendo una sonrisa en su rostro con sus ojos cerrados; su pecho sube y baja por su forzada respiración, y aquella vista que más me conmovió fue ver su sexo brillante con sus jugos y con mi semen saliendo de su interior, y verme en esta posición con la persona que más anhelaba me hizo sentir que por fin avía encontrado la felicidad.


Fin Del Cuarto Capítulo.

Notas Rosario: ¡Hola!, aquí el cuarto capítulo, espero sea de su agrado y por favor comentarme que tal les pareció, tratare de subir el siguiente capítulo lo más rápido que pueda …