Harry Potter pertenece a la escritora J.K. Rowling.
Capítulo 5: Olvidando el pasado.
Para mí, Blaise Zabini, ser tratado con respeto y consideración no era algo difícil, ya que pertenecer a una clase social exclusiva y teniendo una apariencia atractiva y fuerte, no desbordaba más que un aura que exigía respeto; o por lo menos así fue con todo el mundo, ya que desde primer año en Hogwarts el mundo se encargó de demostrarme que ni mi fortuna y ni mi apariencia me librarían de lo malvado en este mundo, y esa maldad fue encarnada en la persona que ahora mismo yace en mi pecho haciendo pequeños círculos con su dedo.
Yo solo me deleito acariciando su negro y sedoso cabello mientras me impregno de su olor, simplemente me di cuenta que ya perdoné todo, nuestro pasado ya quedo atrás para mí; al menos sus burlas y desprecio hacia mí ya fueron olvidadas, porque, ay algo más de nuestro pasado que aun quería entender.
- Cuando dijiste que me amaste desde la primera vez que me viste, ¿fue verdad? – pregunto, mientras miro su perfilada nariz y siento que mi corazón se acelera un poco.
- Si, fue verdad- me responde, levantando sus ojos para conectarlos con los míos.
- Fue cuando entré en el compartimento y te vi sentado frente a Draco- respondió, sus ojos con ese brillo que tantos escalofríos me dio en el pasado reflejado en su rostro.
- De solo verte mis piernas se sintieron como gelatina y mi pulso se aceleró de tal forma que pensé que me daría algo- su confesión me distrajo de mis pensamientos y enseguida el golpe de esa confesión me llevo a ese momento en el cual éramos apenas unos niños; recordaba su fiera figura estática en la entrada del vagón mirándome fijamente con el mismo brillo que la Pansy recostada sobre mi pecho tiene.
Entonces mi cerebro analítico empieza a trabajar y me doy cuenta, ¿cómo pude ser tan ciego?, ¿tan mal estaba que nunca paso por mi cabeza la única razón por la cual me mira como cuando mira un pastel o un diez en su examen?, la respuesta callo sola, ella gustaba de mí; ahora todo tiene sentido, me miraba como mira a un pastel ya que ella ama los pasteles, me mira como una calificación de diez porque ama las buenas notas.
- Mis padres siempre me adoctrinaron para ser fuerte y no dejarme doblegar fácilmente, por eso cuando de solo verte y sentí que moría, tuve miedo- susurro, y sus ojos se llenaron de lágrimas en lo cual yo trato de consolarla, pero ella coloca su dedo en mi boca para acallarme.
- Fue esa la razón por la cual decidí tratarte mal, entendí que, si no te atacaba, más temprano que tarde me entregaría a tus brazos en bandeja de plata- y la realidad de su confesión me golpeo, en ese mismo momento sentí odio por ella.
- Por favor Blaise, quiero que me perdones por todo lo que te e echo, me arrepiento en lo más profundo de mi coraz…- con mi mano en su cuello calle sus disculpas, la rabia que dominaba mi mente no me permitió escucharla más.
- Te odio- fueron las palabras que solté mirándola fijamente, las lágrimas que ella contenía bajaron por sus mejillas hasta caer en mi mano que mantenía ligeramente apretada en su cuello, sus ojos reflejaban dolor y arrepentimiento mientras temblaba levemente.
- Odio el que me hallas echo la vida imposible por tantos años- serró sus ojos mientras asentía temblorosamente.
- Odio el que me hallas ocultado por tanto tiempo ese sentimiento, y te hayas negado a contármelo hasta que te descubrí en aquel oscuro pasillo- sus ojos me imploraban perdón mientras mis manos en su cuello se suavizaban.
- Y lo que más odio, es el que me hallas privado del amor que ahora siento por ti durante tanto tiempo- mi confesión izo que sus temblores y lágrimas cesaran, mientras soltaba mi mano de su garganta y acariciaba con esta misma su cara.
- ¿Quién te crees para alejarme de ti por tantos años?, ahora quiero que me devuelvas el tiempo perdido en el que me negaste tu amor- respondí mientras lentamente acerque mi boca a sus labios para darle un suave beso en el cual quería que sintiera que la perdonaba.
- ¿Me perdonas? - me pregunto mientras me sonreía.
- Te abría perdonado así me hubieras lanzado un crucio- respondí uniendo nuestros labios en un beso que esta ves estaba cargado de deseo y amor.
Aun besándonos la empujo para aprisionarla entre el colchón y mi cuerpo, para luego descender por su cuello hasta llegar a sus pechos; los lamo y los chupo como si mi vida dependiera de ello y no puedo evitar encenderme por los gemidos que lanza Pansy, aun besando sus pechos me alineo entre sus piernas y la penetro en un fuerte empujón haciendo que la respiración de ella pare por mi repentina intrusión.
- Dime quien más aparte de mi te ha tenido Pansy y lo matare – replico celosamente aumentando mis empujes mientras beso su cuello y apretó sus caderas tan fuerte, que en la mañana tendrá unos moretones.
- Nadie, aaa, solo tú, mmm, tu eres el único- dice entre gemidos apretando mi cuello sus manos y acercando su cabeza para darme un largo beso, me vuelvo más salvaje cuando recuerdo al chico con el que la vi besándose en la puerta de la biblioteca.
- ¿Quién era con el que te besabas en la puerta de la biblioteca? – pregunte de forma celosa nuevamente aumentado aún más mis caderas que se encontraban con las suyas que salían a mi encuentro.
- Nadie, so..solo, lo.. hice porque quería lastimarteeee…,mmmmm, nunca me toco, solo mm tu- y esa fue la respuesta que necesite para lanzarme una última vez contra ella y vaciar toda mi semilla en su vientre, ella se arqueo mientras decía mi nombre y convulsionaba en el más sexi orgasmo que había presenciado.
-desde ahora serás una buena niña y harás todo lo que te diga- dije, besando su cuello y moviendo mis caderas suavemente contra ella.
- Si, será como tú quieras- me respondió abrasándome y besándome.
- Yo te quiero a ti- fue mi contundente respuesta cuando nos separamos de aquel encantador beso.
….
- Abre la boca di aaaaa- repetía Pansy mientras me daba otra fresa con sus dedos.
- Mmm, delicioso- respondí, comiendo la fruta y lamiendo sus dedos para luego besarla sin importarme que estemos en el gran comedor.
- Quieren para ya los dos, me van hacer vomitar si siguen comportándose tan melosos- replico Draco haciendo una mueca de asco.
- Pues yo lo veo aterrador, siempre que están en los pasillos y en las clases van tan serios, pero cuando están en el comedor parecen otras personas- replica Daphne quien se encuentra junto a Draco sentados en la mesa frente de nosotros.
- Pues váyanse acostumbrando ya que mi Pansy y yo demostraremos todo nuestro afecto en el comedor cuantas beses queramos- es mi respuesta mientras levanto por la cintura a Pansy y la coloco sobre mi rodilla derecha para luego besarla largamente frente a nuestros amigos, que aunque demuestren disgusto, ambos sabemos que en el fondo se alegran de nosotros.
- Zabini si me da escalofríos, antes ni siquiera hablaba y ahora pareces un digno hijo de slytherin, abecés hasta eres escalofriante- dijo Daphne poniendo una cara seria como si mi actitud la desequilibrara.
Y es que desde que estoy con Pansy siento que algo de mí, ha cambiado, como si antes me faltara algo, pero ahora ya esté completo, incluso yo mismo me he fijado, me he vuelto más dominante y seguro conmigo mismo, Pansy en su lugar sigue igual, igual de fría y petulante hacia los demás, pero conmigo ha cambiado totalmente, en los pasillos caminamos series y fríos aunque agarrados de las manos ya que semanas atrás después de avernos entregado por segunda vez y haber aclaro todos nuestros asuntos le pedí que fuera mi novia, para que luego ella se ría a carcajadas y me diga que obviamente ya éramos novios o si no, no me habría dejado tomarla todas las veces que quise en la sala de los menesteres.
No tenía suficiente de ella, era mi droga y yo la suya, no pasaban unas dieciséis horas antes de que estemos desesperados por amarnos nuevamente, en la cama soy más domínate y ella más sumisa, se entrega completamente a todas mis peticiones sin quejarse y disfrutando la forma en que la amo.
…..
- Mas rápido mi niña, mueve ese trasero tulló más rápido- le exijo tomándola por detrás con una mano en su cintura y otra en su pelo; ella se mueve salvajemente contra mi lanzando largos gemidos y tomando grandes bocanadas de aire.
- Ya casi bebe, ya..a mism..mo- es su aviso de que está a punto de terminar y yo aumento mis caderas a una velocidad sorprendente buscando que ella termine para mí.
- Merlín, o… amor, yo… Aaaa- se viene por segunda vez alrededor de mi pene mientras no dejo de golpearla con mis caderas buscando por fin mi liberación.
- Aaa, yo también, me ven..go, date, mmm, vuelta- le ordeno saliendo de ella faltándome segundos para terminar, ella se voltea arrodillada frente a mi tomando mi miembro en su boca y chupando rápidamente mientras yo me dejo ir en su dulce boca.
- Mmmm si, Pansy, aaaa, bébelo todo, no tires nada- le suplico sintiendo como mis chorros de semen se vierten entre los rellenos y rosados labios de mi perdición.
- Aaaa si, así es, se una buena niña- le digo, mientras ella bebe todos mis jugos mirándome fijamente con ese brillo que comencé amar desde que descubrí que eran síntoma de su amor a mí.
- Es hora de prepararnos, en unas horas debemos estar en la sala común para poder graduarnos al fin- me recuerda mientras se levanta y me rodea el cuello con sus brazos y junta nuestras frentes.
- Voy extrañar hacerlo en la biblioteca y en la enfermería a escondidas- bromeo tomándola por la cintura y rememorando las veces que lo hicimos a escondidas con el peligro de que nos descubrieran.
- ¿También vas a extrañar el día que lo hicimos sobre el escritorio del profesor Snape? - me pregunta burlonamente.
- Ni me lo recuerdes, aún tengo pesadillas donde revivo el sermón y el regaño que nos dio- digo teniendo un leve escalofrió de solo recordarlo.
…..
La ceremonia a terminado, Pansy se encuentra con sus padres quienes la felicitan por haber quedado entre las diez mejores del colegio, mientras yo me encuentro con mi madre quien ha venido tan elegantemente que la mitad de las personas en la sala la miran por lo hermosa que se ve.
-Madre- digo abrasando y besando en la mejilla a la hermosa mujer que tengo por madre.
- Felicidades hijo- me responde mostrándose seria sin demostrar demasiado afecto ya que ante todo están las apariencias.
- ¿Envió la propuesta a los Parkinson, madre? - pregunto, yendo directamente al grano.
- Si hijo, envíe la propuesta hace dos semanas- me responde mostrándose serena como si de lo que estuviéramos hablando fuera del clima y no de mi futuro junto a la mujer amo.
- ¿Y bien?, ¿Que respondieron? - dije mostrándome serio, pero en el fondo mi corazón no paraba de latir rápidamente, aumentando su velocidad por lo que tardaba mi progenitora en responderme.
- Pues dijeron que si su hija aceptaba no habría problemas en unir a las familias- y al escuchar esas palabras mi corazón aumento aún más, la emoción fue tal que me gire en dirección a la mujer que amo.
Verle lanzarme una mirada de asombro mientras suelta lagrimas por sus ojos me dice que sus padres ya se lo han dicho, y sin perder tiempo me acerco a pasos veloces hacia ella apartado a todo el que estuviera en mi camino, y cuando llego asta ella la abrazo fuertemente y sonrió ocultando mi rostro en su cuello.
- Si, Blaise, si acepto ser tu esposa- son las palabras que suelta en mi oreja mientras lagrimas caen por sus mejillas, yo nos separó y la miro amorosamente limpiando las lágrimas de felicidad que manchan su rostro.
- Prometo acerté feliz todos los días de mi vida y que daré todo por velar tu seguridad y comodidad, hasta mi vida si es necesario- suelto como si estuviera haciendo un juramento inquebrantable y es que así lo sentía, que era un juramento que cumpliría hasta el día de mi muerte.
- Y yo prometo amarte y darte todos los hijos que quieras, te prometo que no traeré más que felicidad y orgullo a tu vida- suelta sonriendo y juntando sus labios con los míos, terminando nuestro beso la abrazo y coloco mi boca en su oído.
- También prometo que te are el amor todos los días de nuestras vidas- susurro despacio con una sonrisa lasciva en mi rostro.
- Te prometo que así será, y que tendrás que hacer mucho esfuerzo para complacerme ya que as creado un monstruo que no tiene suficiente de ti- es su respuesta mientras empieza a besar sutilmente mi cuello.
- Esa es mi dulce niña- digo como un padre orgulloso mientras la escucho reír ya que así es como le digo cuando estamos en la cama amándonos apasionadamente.
Y así abrasando a la persona que volvió mi vida un infierno durante los primeros años de colegio, es que agradezco al mundo por haber transformado a este demonio en el ángel que llena mi vida de felicidad, y besándola fuertemente es que perdono y olvido el pasado, para poder disfrutar mi presente y mi futuro junto con la mujer que amo.
FIN
Notas Rosario: ¡Hola! Y aquí el fin de esta historia que tanto disfrute escribiendo y creando, espero que les guste y por favor si quieren un epilogo déjenmelo en los comentarios y con gusto lo escribiré, quiero agradecer a todas esas personas que leyeron y comentaron mi historia desde el principio, y muchas gracias ya que ustedes me motivaron para seguir escribiendo; y ya con todo dicho, que la pasen bien y adiós.
