Missionary Man.

Nota: No se me olvidó ni por un segundo que prometí hacer un fic por día por esta semana, hasta mañana, y de verdad lo lamento por no haber estado, pero tuve cosas qué hacer. Así que como compensación les voy a dejar tres drabbles que corresponden a los dos días anteriores y hoy. Tienen secuencia uno con otro, pero no es prosa absurdísima y fea :p basado en los AU de soulmates.

ADVERTENCIA DE SPOILERS DE SHAMAN KING: MARCOS, el nuevo spin-off, creo que aún no está traducido, pero igual por si las dudas. Esto es semi-canon.


I
Antes de morir puedes enviar un último mensaje a tu alma gemela.


"Quizá comiencen a preguntarse porqué uno de los miembros más jóvenes del MI6 ya no está con ellos."

Lyserg suelta suspiros que le regurgitan en la garganta hasta ahogarlo.

Donde si mira un poco más debajo en la barandilla, al Támesis, se le revela el poderoso vínculo que lo ata.

—Probablemente todo esto sea un problema, considerando que Peyote está involucrado.

El peli-verde se pierde en los segundos de quienes han creado algo mucho mayor que ellos, ya que los estos se les escurrían en las manos, pensaron que quizá alguien así les ayudaría. Tras el último timbre que indicaba el final de llamada con Hans, se recargó mejor donde estaba, los oficiales se mantenían del otro lado, cuidando las calles.

Era una costumbre, como una rutina que creía perdida. Mientras caminaba oía los pasos que le acechaban entre los callejones húmedos de la ciudad, pasaba por las alamedas donde las hojas se acumulaban en las esquinas de las calles y luego se arremolinaban con el paso del viento.

Lyserg ya no puede recordar un momento en que no se haya sentido así.

Donde los bichitos trepadores de su consciencia no le hayan asediado y haya creído traumáticamente que estaba siendo seguido, donde su mente no le juegue malas pasadas hasta que se le derramen por la garganta, ahogándole en aguas de engaños.

Pero se piensa algo arrogante de creerse buscado, cazado por una guerra que ya no le concernía.

—Disculpe, joven —Lyserg tiene la mal fortuna de no equivocarse.

—¿Sí?

Cuando el péndulo debajo de su saco se agitó con suavidad, anunciándole el peligro, Lyserg se quedó tieso del horror cuando lo ve: el cuerpo comienza a adquirir otras formas rígidas; con la ropa desgarrada hasta que una piel de reptil, verde, empieza a deformarse entre lo gelatinoso y lo firme, para formar a un ser diferente a lo que conoce. La saliva se le vuelve heno en la garganta, quiere respirar mejor pero simplemente se queda allí atascado antes de lanzar el péndulo y darse cuenta demasiado tarde, que ha sido capturado.

Que se despedaza en miles de trocitos que caen al piso, los cristales hacen un pequeño sonido titilante cuando la neblina espesa del puente empieza a empañarle la vista. El miedo le corre como caudal en las venas y busca la pistola entre su ropa. Sabe que está allí, pero antes de poder tomarla siquiera, ese monstruo le ha tomado entre sus garras. Lo escucha hacer ruidos con un tono extraño, oscuro y nada parecido a algo que haya escuchado alguna vez. Los ojos de ranuras como gatos lo observan hasta que las fauces se le abren y la una saliva, viscosa y caliente se escapa hasta el piso donde están.

—¿Sabe, joven? Nuestro amo ya no nos va a perdonar si no le llevamos lo que nos pide.

Lyserg siente una terrible congestión en el pecho cuando lo escucha hablar.

—Lo necesitamos, joven —escucha las palabras, pero no puede dejar que estas le infecten la cabeza. No puede permitirse retroceder cuando es acorralado por el cuerpo de reptil, más alto que él, y de una consistencia fibrosa, firme, que evita que respire bien—, nuestro jefe le promete la verdad absoluta que busca.

No puede pensar con claridad por los segundos siguientes hasta que su voz sale, disparada, como un trueno que anuncia una tempestad.

—¡Kazan! —y es soltado repentinamente al caer al piso por el torrente de aire caliente que lanza a su enemigo lejos. Sin embargo, después de despejar la penumbra el panorama no es más alentador: hay un grupo de individuos de la misma forma que el que le ha atacado. Estaban escondidos bajo la neblina y ahora que se había descubierto, no faltaba demasiado para que lo atacaran.

«Hao»

La cabeza le martillea mientras corre cerca de la barandilla. A pesar de las ráfagas de fuego que lanza, y de que ha encontrado la pistola, subiéndose en Zeruel, los individuos no se detienen, siguen avanzando a él. El inglés puede escucharlo, en su mente, a todos advirtiéndole desde hace mucho tiempo lo que pasaba dentro de las instalaciones del MI6, de este grupo controlado por Yabisu, quien venía por todos como una muerte silenciosa.

«Hao, no soy tan fuerte, no sé cómo controlar al espíritu del todo. Esta será probablemente la última vez que sirva la conexión»

Porque salían de entre las llamas y trepaban al espíritu, como si el fuego no les hiciera nada, como si no les incinerara. Los ojos amarillos les brillaban cada vez que veían a su objetivo que se separaba cada vez más del piso. Escalaban y brincaban, pero lejos de su posición, sólo seguía avanzando. Llamando de nuevo al espíritu del fuego para que volviera a él, aceleró con Zeruel por el camino que Morphine le indicaba.

«Hao, Peyote está en México, los hombres de Yabisu lo buscan, aún no sabemos si Luchist es un traidor o sigue con nosotros… pero esa tarea será para Hana, intentaré guiar a los que pueda a mí»

Esta historia debería comenzar con una tarde benigna donde Lyserg se da cuenta de que sus suposiciones son correctas, donde todo el tiempo, desde hace mucho, estuvieron siendo vigilados. Jeanne también se lo advirtió, quizá todos lo escucharon, o quizá nadie quiso tomarle importancia.

Cuando pudo recordarlo, las palabras de Jeanne vinieron a él: la razón por la que Marco había huido, por la que Hans había sido regresado del infierno, todo lo que involucraba ser secuaces de Hao.

«Jeanne tenía razón, ellos no van a detenerse hasta que no tengas a nadie»

Con las lágrimas inundándole las mejillas, Lyserg cerró los ojos y se negó a su destino incierto cuando se dio cuenta más pronto que tarde, que esa noche probablemente moriría para salvar a la humanidad, pero antes de partir, debía hacer otra cosa.

—¡JOVEN DIETHEL, DEJE QUE NUESTRO AMO LO POSEA!

—¡Morphin, te libero de mí! ¡Zeruel, te libero de mí! ¡Espíritu del fuego, vuelve a tu dueño original!

«No dejes que venzan, no dejes que Yabisu gane»

Pero termina con la diatriba de la noche donde, entre los callejones oscuros de Londres, Lyserg cayó de Zeruel. Y el dolor de partirse las extremidades en pedazos contra el asfalto fue lo que le mantuvo despierto cuando le atraparon. Ni siquiera el dolor de los vínculos con sus espíritus rotos, y los objetos de posesión deshechos y vueltos ceniza que el viento se llevó, le dolieron tanto como saberse capturado, una vez más, por las pesadillas de no ser libre. Cuando fue despojado de la ropa y de cualquier libertad, porque incluso con el fuego, el miedo y la punición, ellos parecían multiplicarse y había solo algo que querían: a él.

Pues esa noche caería, a miles de kilómetros, a años luz del portador de su verdad,

y nadie le escucharía gritar.


XD la verdad dudo mucho que así es como en el manga, uno pierda a sus espíritus, pero no se me ocurrió algo mejor.