Missionary Man.

Nota: Capítulo dos, y por si no es lo suficientemente claro, Lyserg y Hao son aliados, hehe.

ADVERTENCIA DE SPOILERS DE SHAMAN KING: MARCOS, el nuevo spin-off, creo que aún no está traducido, pero igual por si las dudas. Esto es semi-canon.


II
Puedes sentir cuando tu alma gemela está en peligro.


«Hao»

Sobre la cumbre del G8 la realidad es atemporal. Y si tiene que explicarlo en pocas palabras, la verdad, es que tampoco es una realidad como tal. Pero él logra oírlo y se vuelve ecos como campanas que van de un lado a otro, más, sobre la cumbre en los grandes espíritus no hay lugar a donde voltear. Si tiene que dejarse guiar por la voz es diferente, quizás el inglés no lo sabe, pero el rastro que deja entre mundos y realidades; entre tiempos y universos, es como el de una babosa. Es espeso para ellos dos y siempre ha sido así, quizá se ha vuelto incluso más espeso con el paso de los años.

Desciende sobre el pináculo y es lo único que sabe, de sobra. Que hacia abajo es donde tiene que mirar si quiere salir de allí y no a los miles de hologramas frente a él. Donde el aire se vuelve ácido, y es un trayecto largo e intrincado, que pocas ganas le dan de volver a cruzar cuando toda su vida solo había querido dejar de mirar atrás.

«Hao, no soy tan fuerte, no sé cómo controlar al espíritu del todo. Esta será probablemente la última vez que sirva la conexión»

Quiere chasquear la lengua cuando lo escucha hablar y sus pasos, sin ser pasos, se vuelven más rápidos para poder salir de ese bucle infinito donde está sumergido. Es como salir a la superficie por primera vez: volver a ver los colores percudidos del mundo, volver a sentir el aire pesado maloliente en el cuerpo, las temperaturas extremas, todo eso a lo que te enfrentas cuando vuelves a un mundo que está pronto a su destrucción.

Pero sin detenerse a pensar en lo mucho que lo detesta, esta vez se mueve en saltos de tiempo hasta donde Lyserg se encuentra, puede verlo correr despavorido como liebre asustada por los corredizos de Londres evitando a esos hombres lagarto que se le acercan y lo único que quieren llevarse de él es todo. Tiene qué reírse unos segundos pues es algo que lo supera.

«Hao, Peyote está en México, los hombres de Yabisu lo buscan, aún no sabemos si Luchist es un traidor o sigue con nosotros… pero esa tarea será para Hana, intentaré guiar a los que pueda a mí»

Pues a su paso solo deja un rastro con olor a azufre donde camina, la tierra se empieza a abrir y el asfalto mojado por la lluvia se cuartea hasta que las luces intermitentes del centro de la tierra absorben a los lagartos bípedos que asechan a uno de sus secuaces. A ese que le hacía malgastar esfuerzo porque sí, seguía siendo demasiado débil. Seguía siendo un mocoso flacucho demasiado destruido por la vida que no podía defender aquello en lo que creía.

«Jeanne tenía razón, ellos no van a detenerse hasta que no tengas a nadie»

Pero, cuando lo escucha, incluso aunque los lagartos siguen siendo engullidos por el núcleo de la tierra, y Lyserg se libera de sus contenedores de sus espíritus, se pregunta si él es el único que logra escucharlos quebrarse como la más fina de las porcelanas; es una oleada de calor la que le embarga de repente y antes de que Morphin y Zeruel huyan al plano de los espíritus, ya está él allí agarrándolos con la mano antes de que piensen siquiera en abandonar a su dueño.

Porque después de Lyserg, ya no queda nadie más.

«No dejes que venzan, no dejes que Yabisu gane»

Pues ambos están hechos de pasiones recalcitrantes que se obnubilan solamente por el oscuro pasado que les precede. Y cuando se aburre, con un chasquido de dedos todos los lagartos han desaparecido y de la tierra no han vuelto a brotar. Se cierran las calles y Lyserg allí, con las extremidades partidas y los ojos vacíos, es simplemente acariciado por la lluvia que se conglomera en esa ciudad tan despreciable y sucia; la que le traicionó para no volver a tenerle nunca más.

—Me gusta creer que tienes otros métodos más interesantes que este para llamar mi atención —le dice al cuerpo inerte que sangra a borbotones, y cuyo dolor es solo comprendido por el castaño a través del vínculo irrompible e inquebrantable que los ata—. O si de verdad crees que esto es suficiente para que regreses a las cenizas que tanto anhelas, Diethel.

Pues no necesita a nadie más que lo traicione y abandone.