Missionary Man.
Nota: ¡Este es el último!
ADVERTENCIA DE SPOILERS DE SHAMAN KING: MARCOS, el nuevo spin-off, creo que aún no está traducido, pero igual por si las dudas. Esto es semi-canon.
III
Solo tu alma gemela puede matarte.
—Te salvé —pronuncia, y las palabras brotan como una enfermedad de su garganta, segregadas con odio teñido en la saliva de su boca—, a ti y a todas esas almas inútiles.
Pues el odio le crepita, como un secreto que habían conocido solo los gusanos y las hormigas de su interior, del de ambos; que habiendo salido a la luz fueron quemados por la intensidad que les rodeaba. Debió dejar morir a la ciudad que le dio la espalda; esa que le quitó los ojos y a la que le ladró por tantos años hasta terminar mordiéndola.
—Pero debí dejar que Oknox te asesinara.
Incluso entre sus ojos que son dos balas de azufre y sus manos que son brasas hirviendo, Hao le toma por las solapas de la camisa maltrecha y las ramas y tallos que Lyserg tiene como piernas y brazos se componen. Crecen como la hierba fresca entre la lluvia que los empapa y se les gotea todo en el interior: sobre todo el corazón. Pues están vacíos y en esta tierra ambos germinaron como frutos quemados.
Pero cuando Lyserg está frente a él, es cuando más vivo se siente.
—¿Me… estás culpando de lo que pasó? —porque el mundo ya ha sido lo suficientemente cruel con él, que tuvo qué afilarse las manos y cercenarse los sentimientos para que siguieran pisoteándole, para que no volvieran de nuevo a arrebatarle algo que fuera valioso para él.
—Te di a mi espíritu para que fueras más fuerte, para que supieras defenderte —pero Hao solo tiene fragancias de insecticida y venenos para él, lo arranca de la tierra como hierba mala y sin cansarse lo serrucha hasta que le recuerda que todo duele, que el dolor más grande es estar vivo—, pero eres culpable del crimen más despreciable de todos, Lyserg: el crimen de ser débil.
Pues es un chiste que jamás debió germinar.
Pero sus mentiras no son a prueba de balas, y Lyserg que ha vivido entre los casquillos de la incertidumbre, sabe cómo defenderse.
—Mi familia ha sido tu aliada por generaciones, que eso no se te olvide —musita el británico, y palabras como lealtad, cariño y respeto ya no vienen a él solo como obligación, pero derecho.
Y ninguno de los dos puede a estas alturas, permitirse la dicha de ignorar el mundo.
—Lo es, —concuerda el castaño, apreciando la esbelta figura enfrente, que tirita por recobrar la vista y parpadea muy rápido y demasiadas veces para enfocarse en el lugar donde se encuentran—, y nunca olvido a los aliados fuertes, pero tú no eres ni la sombra de lo que fue tu padre, ni tu abuelo. El poder que posees está ensombrecido, contaminado por la sangre de tu madre humana.
—¡No te atrevas a hablar así de mis padres!
Y los labios de pétalo degollado le tiemblan, cuando los recuerdos lo asedian como en las noches de infamia donde no puede dormir, el calvario que le mancilla las raíces intoxicadas de árida tierra y aguas ácidas, es peor que Gólgota. Pues es Lyserg quien no puede escapar de su propio pasado, y Hao es el verdugo que lo encadena a promesas que nunca eligió.
—¿Y qué eran si no, Lyserg?
—Tus aliados.
Y eso es lo que ambos encuentran, en las raíces de tierra profunda de su amor.
—Quisieron traicionarme, ¿te acuerdas?
El británico larga una risa, que se le escapa gemebunda entre las espinas de su garganta y los dientes de margarita que tiene. Le brota como la sabia, viscosa y densa, cuando rodea a quien se supone que es su Dios, pero no le da nada más que motivos para abandonarlo.
—Todos quisimos traicionarte alguna vez —le confiesa, ya sin el temor de ser visto como uno más, alguien que también podría traicionarlo—, ¿no te sentías traicionado desde el inicio? ¿no depositaste tu confianza solo en unos cuántos? ¿o ya se te olvidó que tu padre era un humano y tu madre una sacerdotisa y estás contaminado también?
Y Hao calla, por primera vez, con algo muy parecido al enojo humano. Pero hay una sonrisa en sus labios cuando se acerca a él y se permite besarlo. Se permite descargar todas sus cínicas y humanas frustraciones en él para que se mueran y las entierre con una pala hasta que no vuelvan a brotar, ni por accidente.
—Te hace falta algo más que violencia, mi amor.
Pues no ha mentido cuando admite que él recuerda a todos que han sido sus aliados alguna vez, e incluso aunque ha sido traicionado, a ninguno le ha guardado el suficiente rencor para permitirse odiarlo. ¡No vaya a volverse más humano! ¡Que los grandes espíritus lo libren de algo así. Y luego, los ojos de Lyserg se cierran, y esta vez para siempre, sin posibilidad de volver. Pues no hay tallo que crezca en la adversidad y a base de golpes.
Aaaaaah, estos son por los días que no estuve u,u muchas gracias por leer.
