Historias de Tierra C
Perdido y Encontrado
Un fuerte sonido me había despertado esa noche, pensé que era algún peregrino con fuegos artificiales si no un incendio, uno de los edificios del Archivo se estaba incendiando, muchos acólitos acudían a apagar las llamas ya que si estas se agrandaban alcanzarían la Biblioteca y de paso la casa de Anaret, yo tuve que levantarme y ni apenas tiempo para ponerme la pijama o camisola (a veces duermo desnuda) y al llegar vi que afortunadamente el fuego se apagó, Sirius algo despierto y con olor a hierba recién fumada vio los restos del incendio, tuvo el presentimiento de que fue algún alborotador enviado por Crocker Corp o yo que sé. Devuelta a mi habitación me costó volver a conciliar el sueño, solo me senté en mi cama y mire la luz de la luna bajo los restos de ese despacho del archivo ahora vuelto cenizas, esta guerra lleva ya años y me tiene cansada, aun no dejo de pensar en aquellas palabras que Madison dijo esa vez y que ahora se han vuelto una cruda realidad, ahora a lo que íbamos o nos quedamos antes de que me vuelva a dormir si es que puedo.
Esa misma noche en que los hermanos Norton se reencontraron me acerque a ellos y quería pedirles ese favor que me vino a la cabeza cuando empezó todo esto del plan, tan solo los lleve a una pequeña cocina donde les serví té ¿realmente las maquinas pueden beberlo? Como sea, les había platicado, sobre todo a Yury en cuanto a todo lo que había pasado este tiempo, especialmente la desaparición de Gideon, Yurek me dijo que no tenía caso, el sangre naranja no sé qué rayos hizo para qué fue lo más indetectable posible para los poseedores de poderes psíquicos por lo que me dijo que no tuviera esperanzas siquiera de buscarlo, su hermana de un golpe le dijo que no nos rindiéramos a lo que me pregunta ella mientras el sale a tomar aire fresco por la ventana.
-¿Y nosotros que tenemos que ver en esto Kylean? –me pregunto Yury.
-Ustedes y sus poderes me ayudaran a encontrarlo.
-Parece que lo necesitas urgentemente ¿para qué? Tal y como decía Yurek, él se exilió del mundo, eso incluye mantenerse solo de todo.
-No solo por eso, también por lo que me dijo Madison en el "Oráculo Viviente" esa vez que la consulte para encontrar a tu hermano.
-¿"Oráculo viviente"?
-Sí, ¿no recuerdas que ella tiene poderes de "Vidente de la Vida"?
-Ah sí, cierto, así como yo los tengo de "Bruja de la Sangre" o Yurek como "Caballero de la Muerte".
-Exacto, lo que quiero decirle es eso, ella hablo de un cataclismo en el futuro, una guerra civil, una especie de anticristo y un héroe salvador.
-Entonces si es urgente localizarlo, pero para poder hacerlo necesito algo que haya usado el o una pertenencia.
-¿Cómo un objeto o una foto?
-Así es, para poder encontrarlo usaremos los poderes psíquicos, usando clarividencia y visión remota basándonos en algo que tenga su energía lo localizaremos enseguida, todo objeto que el haya usado reciba una pequeña dosis de su energía que se queda allí largo tiempo, con eso lo encontraremos.
-Creo que tengo algo de él, espérame y de paso le platicas el plan a tu hermano.
Después de un rato y de mucho convencer a Yurek de ser partícipe de este "otro ritual" traía conmigo un objeto que llevaba retazos de la energía de él, un único recuerdo que nos dejó, su viejo martillo "Puño del Profeta", luego los dos psíquicos tomaron el martillo y se elevaron un poco mientras entonaban alguna especie de conjuro cubiertos de un enorme campo de energía que los rodeaba, luego de un rato los rayos desaparecieron y Yurek algo cansado me dijo que lo habían encontrado, acto seguido marcaron en un enorme mapa el lugar donde Gideon se encontraba, ellos me preguntaron que si todavía quería verlo, les respondí con un "si", lo echaba de menos y para acabar le tenía que decir esas palabras que Maddie dijo, quizás el haría caso después.
-¿Y tienes la menor idea de cómo llegar a el? –me pregunto Yurek.
-Si tardare años en llegar a el que así sea. –respondí.
-Ky podemos teleportarte con el si quieres, para que no te tome mucho tiempo. –me dijo una interesada Yurybot.
-Se los agradezco pero sería pedirles más de lo que ya les he pedido.
-Amiga tu nos has ayudado, volvemos a estar juntos y eso es una deuda que no creo que se salde en un día, es lo menos que podemos hacer por ti después de todo, por favor, déjanos llevarte con él, también tengo muchas ganas de volverlo a ver.
-No me imaginario como reaccionaria Thulle si te ve convertida en una lata de sardinas hermana. –dijo Yurek con una pequeña risa.
-Gracias, supongo que es un gesto muy amable de su parte. –respondía mientras me salía una lagrima del ojo.
-No es nada Kylean, es lo menos. –me dijo Yurek.
-Además con los dos el viaje nos demandara menos energía y llegaras más rápido. –dijo Yury.
No tuve más remedio que aceptar el favor de los Norton, no sin antes llevar la carga preciada, el martillo, cuando lo guarde junto con algunas cosas (especialmente comida mejor preparada que la que él pudiese haber probado en este tiempo) los tome de la mano y me teleportaron cerca de donde, según ellos, él se encontraba. Aquel lugar donde me llevaron era un enorme y profundo bosque, en medio uno de los tantos ríos que lo cruzaban, era bastante frio aunque un poco húmedo ¿Cómo es posible que el haya estado aquí todos estos años? Caminábamos por ese denso bosque hasta que nos topamos con una propiedad, una humilde cabaña en medio de ese bosque y allí encontramos a un sangre naranja barbudo, andrajoso y algo descuidado del cabello mientras cortaba la leña, ¿seguro que era él? Había pasado tiempo, quizás no nos recordaría pero los Norton me dijeron que me acercara lentamente y preguntara, tenía algo de miedo si me equivocaba, aunque los cuernos eran idénticos, un "disculpe, señor" fue lo único que dije hasta que el respondió "todavía me falta mucho para 'señor' Kylean", si, era él. Era la primera vez que lo veía en años, no sabía cómo reaccionar o responder, mucho menos ahora que él estaba muy cambiado, mucho tiempo por estos lares lo convirtieron en un eremita, aunque los motivos los conocía el que se fuera sin siquiera decirnos adiós fue lo que nos consterno, el solo me miro y empezó a hablar.
-No titubes, soy yo, no soy el mismo Gideon Thulle que conociste. –me dijo Gideon.
-No te reconocía con esa apariencia, si te viera Cestus te diría "toma un baño pelotudo". –le respondí irónicamente.
-Ha pasado tiempo, a lo mejor descuide mi imagen, pero eso ya no importa.
-No te preocupes, así está bien.
-Por cierto… ¿no les dije que JAMAS me encontraran? –me dijo algo enojado.
-Yo, lo siento Gid, pero es que tengo algo que decirte.
-No digas nada Kylean, esta decisión la tome yo, así que déjame continuar mi exilio en paz, no volveré.
-Pero te extrañamos Gideon, no sabes cuanta falta nos haces.
-Gracias por tus palabras pero aun así me quedare en este bosque, es lo mejor para mí.
-¿Ni siquiera te interesa saber lo que me dijo Madison?
-¿Qué te habrá dicho la esposa de Davian que debería interesarme a mí?
-Es es algo confuso de decir, pero digo alguna especie de profecía o presagio.
-¿Presagio? Sé que es una vidente de la vida pero ¿cómo eso puede interesarme a mí?
-Te contare, ella hablo de una guerra civil, un torbellino de almas, un elegido y un "anticristo".
-Dijiste ¿"torbellino de almas"?
-Sí, ¿por?
-Me recordó a unos extraños sueños que he tenido últimamente y creo que más o menos tenían algo parecido con lo que me dices.
-¿Tú crees?
-Si.
-Podemos platicarlo, déjame traerte a unas personas que me acompañan, se sorprenderán de verte.
Gracias al cielo que lo volvía a ver aunque… no de la manera que yo esperaba, pero aun así no sabía cómo sentirme en ese momento, solo dejemos lo sentimental de lado y vayamos a asuntos más serios, con un ademan de mi mano les dije a los Norton que se acercaran, Gideon se sorprendió de lo que vio, ahora solo quedaba hablar de lo que había sucedido... y de lo que iba a suceder.
