Historias de Tierra C

Virtudes y Vicios

En esos tiempos cuando Gideon había "vuelto a la manada" por decirlo así le costaba asimilarse con los demás, años de exilio lo hicieron solitario, pero sabía que el terminaría adaptándose de nuevo a la sociedad, aunque con un puesto no libre de sus dramas y desdichas. Sirius y el pasaron largo rato charlando, el me encontró y me dijo que Sirius le ofreció el puesto de "Gran Mariscal" del Reino de los Consortes, pues las dos monarcas no tenían ni la menor idea de la guerra y viendo el currículo de Thulle decidieron darle el puesto, a Gideon no le gustaba esa idea de tener un cargo pues siempre decía que el poder puede corromper a la gente cuando no se sabe dominar o este es demasiado tentador aunque debía aceptar considerando los tiempos a los que nos enfrentábamos.

Antes de poder partir adonde lo llamaban para su puesto él quiso pasar a ver a alguien y yo al igual que muchos de nosotros sabíamos quién era, era esa troll llamada Rukbat Arcabi, nos costó golpizas y mucha sangre hacerle entender su relación con ella pero el en ese punto es más necio que una puta piedra (perdón por la blasfemia) y por más que sufriera no entendía, pero que le podíamos hacer, el amor es ciego y en su caso demasiado. Pasado un largo rato, caída la noche, llego a mí y se sentó pensativo, me dijo que había conocido a su hija Arceli (y no es la misma con la que se top años atrás en aquellas líneas del tiempo del juego) y se sintió sorprendido, pensó que su madre le inculcaría odio pero no, la pequeña troll se emocionó al conocerlo a el pues su madre le contaba esas historias donde él era el héroe, igual que con la otra Arci y hasta quiso seguirlo, él dijo que mejor estaría con su madre y solo cuando fuera el momento le llamaría a su lado, todavía el tenia esos dotes paternales, y pensar que hoy día todavía los tiene.

Pasados varios días por fin habíamos llegado al palacio donde vivían las monarcas del Reino Consorte, las señoritas Lalonde y Calliope nos recibieron muy formales mientras que Gideon… tan solo su traje de God Tier tan solo, después de la investidura pasamos a la recepción, jamás vi tanta comida por una ocasión tan simple, pero a ellas no le importaban, él se acercó algo preocupado y me empezó a platicar.

-Oye me siento halagado por el puesto pero… -me dijo Gideon.
-¿Sucede algo Thulle? –pregunte sosteniendo una brocheta de camarón.
-Como que lady Lalonde no me ha dejado de echar ojo en un buen rato, ¿no se supone que ella estaba casada?
-Se divorció, ¿Sirius nunca te lo conto?
-Cuando terminamos de hablar esa vez se puso a darle duro a esa hierba que lo enloquece.
-Lo sabía, pero si, ella y lord Egbert se divorciaron cuando él se echó a correr, huyo, nunca más supimos de él, ni siquiera sabemos adónde fue.
-Como dicen "Perdida por abandono".
-Así es.
-¿Y por eso la señorita Roxana no me ha dejado de mirar así por un rato?
-Creo que todavía conservas ese "encanto" tuyo.
-No puede ser posible.

Días mas tarde Gideon se había puesto una armadura que Booker y Alaric le habían forjado, era bastante ostentosa considerando lo humilde que es Gideon, un rato después le presento a sus majestades varias propuestas de reformas, casi todas militares, las cuales le aprobaron, entre ellas eran formar una "Orden" de caballeros, la creación de una academia militar además de alianzas con la propia Iglesia del Sufridor y la rebelión de Karkat Vantas, él quería hacer todos los movimientos posibles antes de poder ir al campo de batalla, su viejo martillo se sentía ligero o se sentiría asi hasta que tuviese manchas de sangre escurriendo de él. Los meses pasaron y empezaron las batallas, fiel a sus principios marchaba al frente de sus tropas, pequeñas en número pero capaces de hacer rendir a grandes ejércitos, mientras Karkat mantenía a las fuerzas de aire entretenidas él se encargaba de las de tierra, al principio muchos dudaban de la idea de Gideon hasta que lo vieron pelear con un coraje y furia que no veía desde los tiempos de cuando vivíamos en Alternia, la moral y el ánimo aumentaban con su presencia, el botín se repartía siendo el único que no quería su parte, siempre repetía "yo no hago esto por los botines ni las recompensas, sino por la satisfacción de llevar libertad, justicia y paz con cada victoria que logramos", que ejemplo de caballero era él. En una batalla de la cual salía victorioso recibió una herida que lo envió de nuevo a casa, las monarcas al saber de su caso le reservaron la mejor habitación del palacio para su atención mientras Anaret y Alheena Propus mantenían el frente de batalla, él no se sentía a gusto en una cama pero las heridas lo obligaban, aunque fue allí donde enfrento esa otra prueba de cualquier caballero, la tentación.

Una noche mientras leía uno de los tantos informes de Lordee en cuanto a la arqueología escucho una suave y dulce voz que le llamaba, al ver la sombra que caminaba por su ventana saco una daga escondida debajo de su almohada (ni siquiera dormido esta desarmado) hasta que la luz de la luna revelo que no era un asesino enviado por Jane Crocker, si no la misma reina Roxy vestida de enfermera, el propio Gideon se sintió en una posición demasiado incomoda, ella se le acerco tan suavemente a él y con dulce voz dijo:

-¿Te sucede algo mi "Joven Paladín"? –le dijo lady Lalonde.
-Mi lady debo dormir, no me siento… cómodo en este momento. –le dijo titubeando intentando taparse ojos y nariz ante cualquier accidente.
-No temas Giddie, yo estoy aquí para cuidarte.
-¿No esta ebria majestad?
-Claro que no, momentos asi no necesitan alcohol.
-No sé qué pretenda con esto señorita pero… no creo que sea buena idea que se ponga así conmigo, solo quiero hacer mi trabajo.
-Déjame hacer a mí el mío por favor.
-¡Pero si usted está casada! Dese un poco a respetar mi lady.
-Pero John tiene rato desde que desapareció, a veces me siento sola.
-¿y su hijo? el joven Harry Anderson Egbert todavía esta con usted…
-SShhhhhh… Pero no me refiero a eso, yo hablaba de "otra soledad".
-Señorita respétese quiere, además estoy herido, no puedo hacer nada sin lastimarme.
-Entonces déjame esto a mí, yo me encargare de todo.

Gideon estaba atrapado entre la pasión del momento, ella le beso y el poco pudo hacer, herido no podía moverse ni defenderse, de hecho se ponía peor, ella empezaba a quitarse ese traje que no dejaba mucho a la imaginación y paseo sus manos sobre el cuerpo del indefenso Thulle y se iba a consumar esa noche hasta que apareció Demian con una cura que Cestus le había hecho para que sanaran sus heridas, a Gideon no le hicieron nada pero Lalonde huyo de la escena del crimen, el agradeció al Sufridor por la inesperada aparición de Keanne, mientras el solo dijo que no vio nada y se fue, esa noche loca había terminado al fin.

Al día siguiente me llamo para acompañarlo al campo de batalla, no obstante antes les dijo a las señoritas Lalonde y Calliope y se dispuso a partir aunque Roxy le lanzo un beso el simplemente se quedó mirando el suelo evitando cualquier contacto visual, pero bueno, era lo mismo que siempre decía, el poder tiene sus gracias pero también sus desdichas, solo era cuestión de esperar si las podía soportar o sucumbía a su propio abismo personal.