Historias de Tierra C

La Roca

El día empezaba a caer y Gideon sin noticias, mientras Sirius y su "sínodo", como le llamaba a su comitiva, empezaban a encerrarse para dialogar; yo me quede sentada en mi escritorio mirando unos archivos que tenía guardados, hasta que vi uno de los Keanne que ejercían de carceleros en "La Roca", una prisión construida sobre uno de los tantos meteoritos de una región conocida como "Anillo Lejano" donde alberga numerosos reos entre ellos fantasmas y claro, uno que era la joya principal de la colección y que a Sirius le gustaba visitar, y fue en una de esas visitas donde lo acompañe y supe de quien se trataba.

Después de haber vencido en el juego muchos personajes que les catalogaría de "villanos" varios de los que seguían vivos fueron encerrados en esta cárcel (con trajes que suprimían por completo sus poderes) de los cuales había uno al que Sirius quería enjuiciar, dicho juicio duro días y con los veredictos del jurado echados a la suerte fue declarada culpable y encerrada en la mazmorra más profunda de La Roca, encadenada y viendo como aquellos a los que trato tan horrible empezaban a desdeñarse con ella, tal y como dijo Sirius "amor con amor se paga". En esas visitas en aquella que les platico acompañe a Sirius a La Roca donde Demian y Dalila Keanne, uno de "cancerbero" y ella de alcaide nos recibieron antes de pasar por numerosos controles de seguridad, fue ahí (el asunto paso un par de meses de haberme reencontrado con Gideon) donde les explique a los altasangre lo que había pasado en los últimos días, no le tomaron mucha importancia y seguimos el camino hacia la celda que Sirius quería visitar. Caminando por la "Galería de la Infamia" vimos a numerosos personajes encerrados y mirándonos como si hubiésemos sido responsables de algo, en una de las celdas vi a un par de señoritas conocidas por el propio Sirius, eran las fantasmas Meulin y Damara, las cuales aunque estaban muertas fueron encerradas por los cargos de herejía en extremo grave (pertenecían al culto de Lord English) y escapar no era posible ya que las celdas tenían campos de energía que inhabilitaban sus poderes de "god tier", en otra celda, Kurloz Makara era su huésped, encadenado y encerrado en una cámara de hierro amoldada a su cuerpo el estaría así por siempre, la lista de prisioneros se extendía conforme avanzábamos hasta llegar a la celda más grande y en donde Sirius tenia total atención.

Esa celda, la más grande y más segura de toda la prisión, era donde se resguardaba ella, una mujer de sangre fucsia quien en otras épocas era conocida como "Su Imperiosa Condescendencia", ¿Cómo siguió viva la desgraciada? Solo el Emperador (y Sirius) lo sabe; ella se veía diferente a esta época, sus cabellera tan abundante, sedosa y larga que llegaba casi hasta el suelo ahora solo eran un cabello tan corto que no llegaba a la nuca, todo desaliñado y maltratado, una figura que haría, de estar desnuda, que Gideon terminada en un charco de su propia sangre de su nariz en el suelo, ahora cubierta de heridas todavía sangrantes, cicatrices producto de los excesivos latigazos a los que era tratada (látigos con pequeños hierros que al impactar cortaban la carne), sus orejas, aletas y cara tan llena de joyería ahora se sentía vacía, incluso faltaban pedazos de su cuerpo ya que toda esa joyería se la habían arrancado de su cuerpo, encadenada como un perro y con sus vestiduras tan desgarradas y rotas por los latigazos que ya casi dejaba mostrando todo de ella, pero sobre todo, sus cuernos, el símbolo de su poder (aparte de su tiara que termino fundida con la demás joyería) habían sido cortados y exhibidos en una sala del palacio del Reino Consorte, de la pomposa, hermosa y elegantemente aterradora Condesa solo quedaba una patética y humillada troll casi moribunda que suplicaba la muerte para acabar con eso, para Sirius, que se deleitaba ante tal sufrimiento, era más que justo castigo.

Sirius nos pidió a los Keanne y a mí que lo dejáramos solo con ella, cerramos la puerta de la celda y gracias a un micrófono que Demian instalo dentro pudimos escuchar la conversación.

-¿Cómo le va en su suite presidencial querida? –dijo Sirius de forma muy sarcástica.
-PUDRETE. –respondió la Peixes.
-Tranquila, lo que estas sintiendo se llama "empatía", una forma de empatía que nunca se probó antes, ahora estas sintiendo lo que hiciste sentir a los demás cuando estabas en el trono, ¿no podría ser esto mejor?
-¿Mejor? Por qué no mejor te metes un porro por tu… (omitiré que dijo estas groserías) maldito Profeta.
-Meenah basta, así no solucionas nada a punta de blasfemias.
-Maldito sangre baja, tú no tienes ningún maldito derecho de llamarme por mi nombre.
-Escucha "altasangre", tu querido "Hemospectrum" ha sido abolido, desde los sangre purpura y fucsia hasta los sangre carmesí y lima viven como iguales junto con consortes y humanos, nadie es superior a nadie por cosas como la sangre.
-No solo has alterado el orden de nuestra raza Profeta, también la has contaminado con seres inferiores, no tienes ni la menor idea de lo que acabas de provocar.
-Lo tomare como advertencia aunque no sienta temor.
-Nuestra especie era mejor, teníamos un orden, ahora no somos nada.
-No, somos algo mejor junto a ellos, y he visto cosas prometedoras en los humanos, tu en cambio, pues qué pena que seguirás aquí hasta que mueras.
-Créeme Thulle, este mundo te consumirá, ya lo veras.
-Y tú veras estrellas. –le dice mientras patea la cabeza de la Condesa mientras le lanza un beso en el aire.

Después de aquella conversación los carceleros lo cuestionaron por lo último, aunque luego se lo perdonaron, ya lo conocían, pero antes de irnos Dalila me pidió saludar a Gideon y darle una rosa, esa flor terrícola no se en que ayudaría pero igual lo haría, Sirius y yo nos pasamos el resto del viaje platicando mientras yo al igual que en estos momentos pienso en que tan cerca de que las premoniciones de Madison y Sirius se hagan realidad, eso la verdad tampoco lo se