Entre leones

Disclaimer: Lo reconocido es del señor George R. R. Martin.


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Solo un gato de distinto pelo,

Es toda la verdad que entiendo.

Walderan Tarbeck espoleó su caballo cuando vio la silueta de Roca Casterly en el horizonte. Llevaba la orden de la casa y estaba dispuesto a refregársela en la cara de Lord Tytos, al tiempo que le exigía retirar el edicto.

Pero cuando llegó a la Roca no se encontró al león sonriente, al Señor de la Mansedumbre, sino a su primer hijo, Tywin Lannister. Él estaba ocupando el lugar de su señor padre y las órdenes las dictaba él.

—¿Cómo os atrevéis a irrumpir en mi casa y exigir cualquier cosa? —preguntó el león joven de garras afiladas—. La orden se cumplirá y si Castamere no tiene para pagar, tendrá que enviar tres rehenes adicionales como consecuencia de su atrevimiento.

Lo siguiente que vio Walderan Tarbeck, apretando los dientes y los puños, fue a los caballeros entrando en la sala como un río de acero pulido. Lo hicieron hincarse de rodillas frente al señor y todos esperaron la orden.

—Que Walderan Tarbeck duerma unas noches en el calabozo y que la oscuridad y la humedad ablanden su orgullo.

En lo último que pensó el pequeño señor fue en su esposa, sola y abatida en Castamere, cuando le llegara la noticia de su fracaso.