Historias de Tierra C

El Consuelo de un Afligido Heredero

Unos jóvenes en camino con una espada, amigos míos peleando contra una loca psíquica y el "Príncipe" acercándose a nuestro mundo, esto no podía ser peor… bueno si lo hay pero no me afecta a mí ni a ellos si no a un Heredero del Aliento que a pesar de reencontrarse con su exesposa y hacer las paces seguía hundido en la más profunda depresión, ni Arceli llego a tan extremo melancólico pero el sí y es aquí donde les contare algo que paso entre John Egbert y una joven heroína de la luz.

Cuando las gobernantes del Reino Caparaciano le dieron a elegir entre un montón de carne cruda y dulces el destino de Egbert se selló cuando prefirió el azúcar a un posible contagio por cistercosis por la carne no cocinada, quien diría que esa elección lo tuvo atormentándolo por el resto de su vida haciéndolo alejarse de su familia, de sus amigos, de prácticamente todo, se quedó como un ermitaño preguntándose por que había elegido los dulces, de cómo lo que pudo haber pasado no podría pasar, en mi opinión si estuviera en su lugar tendría ataques periódicos de jaqueca que no calmarían ni un millón de aspirinas. Años pasaron en ese estado, incluso Sirius le ofreció su ayuda pero él no respondía, como si la incertidumbre lo tuviera aislado en sí mismo, no sabía si sentirse arrepentido de haber tomado la decisión correcta o de estar seguro, nadie sabía cómo ayudarlo en tan profunda y brutal crisis existencial hasta que cierto día llego sin haberse dado cuenta a las puertas del Palacio Imperial del Reino Troll, ¿Cómo llego allí? Quien sabe, lo que si se es que su llegada imprevista le serviría y verán por qué.

Cuando los guardias (que no eran más que amigos nuestros, Kymeri y Lux) lo recibieron pensaron que pudiese ser una trampa hasta que Alheena se dio cuenta de quien habían detenido aquellos muchachos.

-¿Pero qué es lo que anda haciendo acá señor Egbert? Y especialmente ¿Cómo es que sigue vivo? –pregunto Alheena algo extrañada.
-Eso mismo quiero saber, pero mis dudas no me dejan pensar ¿y por qué estos trolls quieren "pincharme"? –dijo un preocupado y melancólico John.
-Tenemos ordenes de proteger a la emperatriz de cualquier ataque de una psíquica creada por CrockerCorp, disculpadnos por recibirlo de tal manera.
-No se preocupen… hablando de ¿está aquí Sirius Thulle? Quisiera… al menos hablar con él un rato.
-No señor, él no se encuentra aquí, salvo nosotros y la emperatriz.
-¿Emperatriz? ¿La Condescendencia sigue viva?
-Esa no señor, esta es otra emperatriz, la señorita Arquezan Texray.
-¡¿Qué es lo que pasa aquí?! –replico Arquezan al entrar a la sala donde tenían a John.

Los muchachos encargados de proteger la vida de Arquezan intentaron devolverla a sus aposentos pero esta se negó y más cuando vio a John Egbert frente a sus ojos, quedo sorprendida, había escuchado tantas historias de el desde que era una larva, no lo podía creer y se le acerco.

-¿Es usted John Egbert no? –le pregunto Arquezan a John.
-Eh así es señoría. –respondió el.
-Oh discúlpeme por el atrevimiento de mis guardias señor.
-No se preocupe majestad.
-Y dígame ¿Qué lo trae para acá en estos momentos delicados?
-Esperaba hablar con Sirius Thulle pero me dijeron que no está.
-Parece y por lo que veo necesita mucho hablar con alguien.
-Sí, pero no creo que alguien me entienda.
-Si quiere le puedo ayudar señor Egbert si no le molesta claro está.
-Gracias pero no quiero importunarla.
-Por mí no hay problema, al contrario, el hablar con alguien como usted me quitara el aburrimiento de estar encerrada en mi habitación leyendo y escuchando música, si quiere vamos a un lugar más privado si lo desea.
-Bueno… está bien.

La emperatriz condujo a John hacia una de las habitaciones del palacio donde y cerrando la puerta con llave para que nadie entrara le pidió sentarse en la mesa, ella aunque no sabía muy bien que pasaba quería hablar con él, llega un punto en que se vuelve tedioso el esperar la muerte.

-Lo veo muy… triste ¿le sucede algo señor?
-Es que…
-¿Que señor?
-¡Ya no lo soporto más!
-¿De qué habla? Explique.
-Todos estos años cargando la culpa de mis decisiones, de no poder ir a terminar mi misión solo para poder vivir una vida tranquila al lado de Roxy y de mi hijo, de sentir que ahora toda la continuidad del espacio paradójico se ira al demonio por mis decisiones, me siento estúpido e inútil, soy un completo perdedor que condeno a todo el universo por su propia inseguridad, como puedo estar tranquilo sabiendo que todas las cosas que están pasando son por mi puta culpa ¿Cómo poder seguir viviendo así? –tras decir John esto se pone a llorar.
-No señor ni diga eso. –Arquezan intenta calmarlo.
-No por favor, no sirvo para nada, he hecho la vida un infierno para todos, ya no… ya… ya no sé qué hacer la verdad.
-Mire señor Egbert, se por lo que pasa, tuve a una amiga así que por caprichos del destino termino en esa misma espiral de melancolía y dolor emocional como usted, pero ella sabía que eso se podía superar si uno mismo veía las cosas de otro modo.
-¿De otro modo?
-Sí, vera, ella amaba a un chico que debido a su sangre contaminada por la magia oscura no podía ni tocar sin el riesgo de matarlo y para empeorar su mejor amiga y confidente se desapareció sin más y le dolió tanto que casi consideraba el suicidio, pero fui con ella, hable con ella y luego dijo que aunque el destino o sus decisiones la hicieron llegar a ese punto sabía que también podía tomar las riendas y evitar caer más profundo que nadie, ahora solo piensa no en el pasado ni en el presente, si no en el futuro.
-¿Había alguien en un estado peor que el mío?
-Así es, pero como le digo, logro tomar las riendas de su vida y las dirigió hacia un camino más lindo y se recuperó.
-¿En serio?
-Por supuesto, y usted también lo puede hacer si así lo quiere.
-Pero… después de todo lo que paso ya no soy capaz de perdonarme a mí mismo.
-Escúcheme señor Egbert, deje de culparse por las decisiones del pasado, preocúpese por el presente y por las cosas del futuro, deje atrás esas dudas y temores de sus elecciones, lo hecho "hecho" esta así que ya nomás queda hacer que esos cambios los conduzca hacia una dirección donde usted se logre recuperar y por fin deje de estar atormentado por ellas.
-¿Tu lo crees así?
-En efecto, ya deje el pasado y mire el futuro, la redención no está en las cosas del pasado si no en las acciones a futuro, siempre tendrá amigos y familia que a pesar de lo que usted hizo igual seguirán queriéndolo y creyendo en usted, solo mire a su hijo, él quiere luchar para salvar a su mundo.
-¿Harry Anderson? ¿Él quiere salvar al mundo?
-Al igual que yo y muchos amigos nuestros, si cambiaremos el destino que sea para bien, sin importar que tanto daño nos ha hecho el pasado.
-Entonces… supongo que tienes razón, debo dejar de culparme por el pasado y empezar a enmendarme por el futuro, ya no más dolor.
-Bien dicho señor, espero poder haberlo ayudado.
-¿Ayudarme? Hiciste más que eso, me has dado un empujón.

La emperatriz estaba contenta por haber ayudado a uno de los muchos héroes de los chicos como ella mientras el señor Egbert se había limpiado las lágrimas y se dirigía a poner de su parte en los acontecimientos que estaban sacudiendo al mundo, Arquezan no tenía ni idea de lo que hizo… pero es un talento natural de una "Escudera de la Luz" aunque ella no lo sabía, pero pronto lo descubriría.