Historias de Tierra C

El Principe y el Mago

Corrí muy deprisa después de quedar dormida un rato en mi estudio hacia el cuarto de hospital donde mis amigos se encontraban recuperándose de sus heridas graves, cuando entre Annie Parker estaba allí viendo los cuerpos de Meenah Peixes, Gideon Thulle, Anaret Cozzdi, Lordee Kyreen y una mecánica Yury Norton con sus vidas pendiendo de un hilo, ella me dijo que el estado de aquellos era delicado tras la batalla, pero era Yury la que parecía no volver al mundo tras sus daños, pobres chicos. Instantes luego entraron los acólitos al ver la masacre sobre mis amigos siendo Arceli la más dolida al ver a su padre convaleciente, la misma reacción tuvieron Lilith, Davian y Audrey; me dolía ver a aquellos jóvenes ver a sus padres casi con un pie en la tumba mientras los demás pasmados y sorprendidos del destino que les depararía si enfrentaban a Nidia mientras abrazaban a su maestra Gwen.

-Dígame maestra Kylean ¿Quién hizo esto? ¡¿Quién fue?! –grito una desesperada Arceli.
-Fue Nidia cariño.
-¿La hija del tío Yurek? Debe pagar esa maldita arpía. –dijo con un tono de furia.
-Concuerdo, esto no podemos perdonárselo, debemos hacer que pague. –dijo Davian mientras los demás chicos gritaban y asentían.
-Eh muchachos. –dijo Gwen mientras intentaba calmarlos. –Yo sé que están muy molestos pero recuerden, no pueden ir a pelear con ella o podrían terminar igual que ellos o muertos.
-Ya no importa maestra, tenemos la Espada del Tiempo, si eso no la derrota nada lo hará, además somos de la Orden del Martillo y como tal juramos con nuestras vidas llevar paz y detener a los peligros que amenacen este mundo y lo haremos juntos. –dijo un envalentonado Harry Anderson.
-Espera ¿lo hicimos? –dijo dudoso Aramus.
-Sus palabras inspiran confianza muchachos, pero hay un límite entre "valentía" e "imprudencia". –les dijo Sirius mientras entraba en la habitación.
-Lo sé "Santidad" pero no ganamos nada quedándonos aquí, ¿Dónde está Nidia? –pregunto Harry.
-Se dirige al palacio imperial, hacia Arquezan.
-Entonces vamos tras ella.
-¡SI! –gritaron los chicos al unísono mientras salían de la habitación.
-Esperen, tengan cuidado… jóvenes, nada los detiene, bueno viendo cómo está la cosa me retiro.
-¿Adónde va señor Sirius? –le pregunto Annie.
-Debo atender a "un invitado".
-Pero… ¿y Gideon y los demás?
-Ellos estarán bien pequeña… ah y Gwen vigila a esos chicos, no olvides llevarlos a "La Capilla"
-Espera ¿Ya debo llevarlos?
-No, todo a su debido momento. –dijo mientras desaparecía de la nada.
-¿De que hablaba? –pregunte.
-De algo que tiene que ver con los chicos, permiso.

Y así como si nada Gwen salió de la habitación como alma que lleva el diablo, mientras tanto Annie y yo nos quedábamos con los heridos preocupados por los chicos, ¿si sus padres no pudieron con ella como podrán ellos? Y a lo de Sirius me quede pensando hasta que recordé algo: el Príncipe había llegado a este mundo y él fue a recibirlo.

En plena noche un trio de figuras contemplaban el desolador paisaje de una batalla librada recientemente, eran el Principe del Corazón (llamado Dirk Strider) y sus acompañantes Rosebot y Terezi Pyrope, habían llegado a este mundo para detener a quienes podían representar una amenaza a los planes del Principe hasta que Sirius apareció frente a el no dispuesto a hablar, si no a desafiarlo.

-Veo que su llegada fue como lo anticipe. –le dijo Sirius.
-Saludos señor Sirius Heinrich Thulle. –dijo Dirk.
-No esperabas comité de bienvenida al parecer.
-Solo vine por negocios "Pontífice Maximo", nada que te incumba.
-Al contrario, me concierne más de lo que tú crees, posees un poder del cual no eres digno, deberías dejar fluir el tiempo y "lo que está escrito" a su manera.
-Planeo cosas grandes Thulle, pero este mundo me representa un estorbo, solo vendré a hacer algo y me iré tan tranquilamente por donde me vine.
-No va a ser tan fácil Dirk.
-Si quieres pelear te daré el gusto… anciano.
-Tendré el peso de los años en contra, pero eso no me afecta, no juzgues jamás a un libro por su portada.
-Discúlpame Dirk, no puedo permitir que te arriesgues en este combate innecesario, permíteme librar la contienda con Sirius para que tú puedas trabajar tranquilo y entero. –le dijo Rosebot.
-Me decepciona "Vidente de la Luz", pero bueno, yo lo advertí.

Quizás a Sirius le hacía efecto el tiempo, pero no, le hacían beneficio, considerando que su manera de pelear es de una sutileza que pasa desapercibida para alguien con reflejos no tan rápidos como los suyos, tanto Rose como Terezi desenfundaron armas para detener a Sirius mientras el con un simple palo de hockey con una cuchilla en la zona donde golpea el pock se defendía tan solo. Las Videntes de la Luz y Mente se lanzaron a atacar al Mago de la Luz, pero el en tan siquiera dos movimientos de su mano las dejo completamente inmovilizadas y dormidas, olvide que Sirius sabia golpear los puntos nerviosos con una precisión aterradora, dejándolo solo con Dirk listo para enfrentarle.

-Esperaba más de estas muchachas.
-Creo que no debí subestimarte.
-No deberías.
-Está bien, no me contendré.
-Quedas advertido.

El Principe desenfundo su vieja espada mientras Sirius con su "báculo" (seguía siendo el mismo viejo palo de hockey) tomaban posiciones cuando de repente Dirk desapareció para luego aparecer detrás de Sirius que bloqueo cualquier intento de apuñalamiento con el palo, el mismo Dirk se sorprendió de los reflejos de Sirius a lo que solo quedo reducido al choque de armas de uno y otro, mientras tanto Sirius con una seña de "sígueme" con la mano a Dirk empezó a moverse por los techos y restos de destrucción mientras el Principe lo perseguía cual gato al ratón. Sirius tenía que encontrar un mejor lugar donde estuvieran solos y poder pelear a gusto, eligió un jardín japonés que la emperatriz edifico en el corazón de la ciudad, allí Sirius recibió a su anfitrión que se había cansado de correr y perseguirlo.

-Debo admitirlo, eres mejor de lo que pensaba.
-Dígame señor Strider ¿A que le tiene miedo? ¿A Lady Esperanto o a la Espada del Tiempo?
-A ninguno, no debería sentir miedo por una inofensiva espada o por una joven con severos problemas emocionales.
-Su mano y ojos me dicen lo contrario.
-Tú no sabes, he alcanzado el "Yo Supremo", soy mejor que todo.
-Pero no serás el único.
-¿Qué quieres decir con eso?
-No debería arruinar la sorpresa.

El Principe lanzaba estocadas de espada hacia Sirius pero el sin siquiera mover un pie las bloqueaba con su palo de hockey, no parecía que se inmutara ante tanto golpe, algo raro hasta para el hasta que uno de los tajos de Dirk le hizo una pequeña herida en la mejilla a Sirius que volteo a la misma y luego devolvió su mirada a Dirk que en otro intento de cortarle más que eso Sirius se agacha en milisegundos y con un golpe con el lado sin filo del bastón manda lejos a Dirk al que le hace sacar sangre de su estómago por la boca, el Principe quedaba anonadado ante el poder de su oponente, cansado soltó su espada y lanzo rayos de energía hacia Sirius, pero el devolvió el gesto y también lanzo rayos.

-¡Ríndete ya viejo! –le grito un desesperado Dirk.
-Tengo más poder del que puedas imaginar Strider.
-Espera… tienes razón, solo lo imagine.

De pronto Dirk sube la potencia de sus rayos y derriba a Sirius que queda herido pues los rayos que Dirk lanzaba dolían tanto a cuerpo como alma, su oponente se acercó al caído Sirius y le clavo la espada en el punto exacto de su corazón, no sin antes recibir una herida en el costado con el filo del palo de hockey de Sirius mientras este se teleportaba, Dirk con una sonrisa macabra había hecho su cometido, se deshizo de Sirius, pero le faltaba más aunque no lo disfruto por la herida que le hicieron.

Mientras las dos descansábamos en el cuarto de hospital Sirius apareció mortalmente herido y cayó al suelo mientras despertábamos de golpe, él le dio el bastón a Annie mientras nos dijo agonizante.

-Dádselo a los Mecha Kiddo… con el retornara Yury… y por ultimo dejádselo a Gideon. –dijo el moribundo Sirius.
-¿Y para que el querría el palo? –le pregunte.
-Tendrá… un poder que nunca había sentido… y podrá usarlo contra el… he cumplido con mi parte… es hora de que se cumpla… lo que está escrito.
-Sirius no, no te vayas.
-Pequeñas Annie y Kylean… no temáis, seguiré con vosotros… deben seguir sin mi… solo el elegido y la espada… decidirán… el destino… hay… reden… cion…

Y con esas palabras y depositando su poder en el bastón Sirius Thulle dejo este mundo, un bastón que empezó a brillar al igual que su fumado corazón, las dos cumpliremos con sus últimos deseos y así será.