Historias de Tierra C

Una historia escrita a mano

Un joven Heredero del Corazón, un libro en una mano y una espada en la otra, un Príncipe del Corazón que le pedía el dichoso libro y yo gritándole que no se lo diera, el muchacho no sabía que hacer hasta que cabizbajo no tuvo más opción que darle el libro a Dirk.

-Está bien señor Strider ¿quiere el libro? Aquí lo tiene. –dijo Harry.

Harry Anderson lanzo el libro hacia Dirk que dirigió sus brazos hacia el pero en el justo momento en que estaba a punto de tomarlo este es cortado a la mitad con la Espada del Tiempo de Egbert, el incrédulo Strider no se podía creer que la fuente de su poder en la narrativa había sido destruido (y aclarando el libro no servía destruido así), desgarro las hojas de lo que quedo del mismo mientras Harry al ver a su padre le pidió que se llevara el cuerpo malherido de Nidia a un lugar en concreto, John quiso ayudar pero su hijo insistía en que le hiciera el favor, cosa que el hizo, mientras tanto yo y el muchacho veíamos a un desdichado Dirk que sosteniendo pedazos de papel miro con furia a Harry.

-Mira lo que has hecho ¡Mira lo que has hecho! –le reclamo Dirk.
-Ups… te deje sin control sobre la narrativa.
-¡Has arruinado todo maldito mocoso! Eres igual de tonto que tu padre.
-Por lo menos no es un psicópata con aires de grandeza como usted.
-Tú… vas a pagar por esto.

Encolerizado a mas no poder Dirk saco su espada y se lanzó a matar a Harry que muy apenas podía detener y esquivar los golpes debido a sus heridas, Strider lo atacaba salvajemente y sin descanso con tal de acabar con su vida, Harry se empezaba a cansar poco a poco y en un descuido un tajo de la espada de Dirk le hizo una herida en un costado que lo derribo, intente detener a Dirk pero el simplemente uso sus rayos y me mando contra una columna sacándome del combate. Sin nadie que pudiese detenerlo Dirk se acercó a Harry y poniendo un pie sobre su herido pecho empezó a apuntar en el punto exacto donde lo apuñalaría, no sin antes decirle unas cuantas cosas.

-Todos ustedes han arruinado mis planes, y van a pagar por ello, ¡todos ustedes!
-¿Serias capaz de matar a mi madre inclusive?
-Dije a todos, ya estoy cansado de todos, iba a crear mi obra maestra y tú lo has arruinado, vas a pagar con tu vida por ello.

Intente levantarme para ayudar a Harry pero el golpe contra la columna y el dolo que me emanaba era tal que apenas podía moverme, Dirk crujiendo los dientes dirigía su espada contra el corazón de Harry hasta que una ráfaga de energía lo golpeo derribándolo y mandándolo lejos, el joven Egbert no sabía que había pasado hasta que vio la silueta de una persona que poco a poco se notaba más, pronto vio que no era nada más y nada menos que… Nidia Norton, cuando Harry la pudo ver entre el polvo se dio cuenta que ella ya no era un demonio, si no que increíblemente ella había ascendido al "Modo Dios" al igual que él, la "Dama de la Rabia" le había salvado la vida.

-Harry ¿estás bien? –le pregunto Nidia.
-Creo, estaban a punto de matarme. –respondió el herido Egbert.
-Por cierto… gracias. –le dijo con una sonrisa mientras lo levantaba.
-¿Por qué me das las gracias?
-Me hiciste entender todo, y tienes razón, el pasado ya no importa, si me hizo daño y ya no debo mirar más hacia él, sino al futuro ¿y sabes qué futuro quiero? Uno al lado de un amigo como tú.
-Pues no sé qué decir.
-No digas nada, hay un príncipe homosexual psicópata y fetichista perturbador que debe morir ¿me ayudas?

Después de que me levantara y tras usar mis poderes para curar a Harry él y Nidia miraron hacia donde se encontraba Dirk, el pronto se dio cuenta de que ahora tendría las de perder, no se echó a correr si no que se preparó para pelear y esta vez de una a por todas.

La primera en moverse fue Nidia que de la nada apareció justo frente a Dirk y de una patada lo mando a volar en dirección a Harry que de un puñetazo se lo devolvió a Nidia, parecía un juego de tenis o ping-pong con un ser humano en vez de una pelota, Dirk muy apenas podía defenderse de cada golpe que le daban los dos hasta que enfurecido al momento en que ellos se acercaban para darle el golpe final lanzo sus rayos desgarradores haciéndolos sufrir y mandándolos contra un montón de escombros que cayó sobre ellos, pensé que habían muerto pero no, salieron de allí con heridas pero con las mismas ganas de romperle la cara a Dirk.

-¿No se confíen tanto chicos? No es tan fácil que me derroten. –les grito Dirk.
-Harry tengo un plan, pero no creo que te guste. –le dijo Nidia a Harry.
-¿Y cuál es? –pregunto hasta que al pensarlo dijo. –no me digas que vas a…
-Sí, no nos queda de otra para derrotarlo ¿le entras?
-Sí, lo hare.

Un herido pero desafiante Dirk caminaba lentamente hacia ellos mientras Nidia desaparecía frente a sus ojos para luego aparecer justo detrás de él, sorprendido no podía hacer nada pues Nidia se sujetó al cuerpo de Dirk con su levitación logro detenerlo suficiente y con fuerza para evitar que se escapara, ella miro a Harry y empezó a hablar.

-¡Harry ahora! ¡Clávale la espada a este engreído de closet! –le grito Nidia.
-¡Pero eso podría…!
-¡Ya sé, pero eso que importa, lo que importa es que lo derrotemos, solo hazlo, no te preocupes por mí, estaré bien!
-Bueno… ¡Esta bien!

Harry después de pensarlo se armó de suficiente valor para volar hacia Dirk y gritando de furia enterró su espada justo en el corazón de Dirk aunque también atravesó el pecho de Nidia en el proceso, la giro para rematar y al sacarla ambos se separaron, Dirk Strider a pesar de la herida se negaba a morir.

-¿Creen… que pueden… detenerme? –decía adolorido Dirk mientras escupía sangre. -¡Yo soy un puto genio!
-Solo eres un trastornado y ahora pagaras por todo lo que has hecho ¡Sera tu fin!

Harry de un tajo le corto la cabeza a Dirk para luego aplastarla con su pie, luego soltó su espada y corrió hacia la herida Nidia.

-Nidia ¿estás bien?
-Si… estoy bien… ¿Ya está…?
-Sí, ya está muerto ¿pero por qué lo hiciste?
-Después de todo lo que les hice a todos debía hacerlo, debía pagar por mis crímenes.
-Pero mira sigues viva, eso es lo bueno.
-Si pero…
-¿Pero qué?
-No merezco estar con ustedes después de haberme vuelto "Lady Esperanto", lo mejor para todos seria que me exiliaría a algún lugar olvidado y quedarme allí para siempre.
-¡No te lo recomendaría! –grito Yurek que venía junto a John Egbert.
-Señor Norton. –Dijo Harry
-¿Papa? –se sorprendió Nidia al verlo.
-Yo también pase por lo mismo cuando me liberaron de Lord English, en vez de hacerme bien me afectaba aún más, hasta que Kylean vino a mí y me aclaro la mente, yo… no quiero que termines igual que yo.
-Papa… yo… -decía solloza Nidia. –Yo, lo siento mucho.
-Yo soy el que debe disculparse contigo, ahora solo quiero que podamos vivir juntos… como familia.
-Entonces Nidia… ¿Qué dices? ¿Te quedas con nosotros? –dijo Harry.
-Sí, me quedo y gracias Harry. –dijo ella mientras abrazaba a su nuevo amigo y luego a su padre.

Tiempo después de aquella batalla Nidia se integró a la Orden del Martillo aun cuando los demás sentían desconfianza hacia ella después de lo sucedido, aunque Harry Anderson les explicaba y pronto terminaron aceptándola como una amiga más, se quedó junto a su padre Yurek y tia Yury formando algo que ella quería desde un principio, una familia, pronto hizo las paces con su madre Nikech y ella empezó a tomarle cariño al igual que Yurek. Si la familia Norton quedo reunida con la de Harry paso lo mismo, pronto sus padres volvieron a estar juntos y él se dedicaría de lleno a su afición a los musicales así como con su pareja Vrissy y sus amigos los acólitos de la Orden del Martillo.

En cuanto a la guerra civil… esta había llegado a su fin, Jane Crocker fue destituida y posteriormente enjuiciada y recluida en La Roca, más concretamente en la misma celda que ocupada Su Imperiosa Condescendencia, mientras tanto Karkat había ocupado su lugar en la presidencia e hizo las paces con la emperatriz Arquezan y la Iglesia del Sufridor, ¿y las vidas de los demás? Si lo contara tomaría tiempo… en cuanto a mí pues…

-Mi lady, los miembros del colegio de cardenales la esperan para su reunión. –me avisaba uno de los servidores del Santuario.
-Allá voy. –le respondí.

Bueno, creo que mejor doy por concluida esta narración pues los deberes de "Matriarca Pontificia" nunca terminan, después de todo alguien debía ocupar el lugar de Sirius (me eligieron a mi) así que… adiós.