N/A: A partir de ahora la historia será prácticamente narrada por los propios personajes que la componen, en esta dinámica que he comenzado a utilizar, ya que creo que así se profundiza más en los sentimientos y sensaciones que quieren transmitir. Espero que sigais disfrutando de la historia. El siguiente capítulo contiene escenas SOLO APTAS PARA ADULTOS. Gracias por seguir leyendo esta historia y por los comentarios, de verdad. ¡Saludos!

-Candy-

Llegamos al hotel en apenas unos minutos, o a mí es lo que me ha parecido, ya que apenas salir de Tommy´s, Terry nos ha dirigido diligentemente hacia una calle donde milagrosamente ha conseguido parar sendos taxis, y tomándome de la mano, me ha introducido en uno de ellos, casi sin darme tiempo a despedirme de los demás. He podido ver el pálido rostro de Patty pasar ante la ventanilla del coche y no he podido evitar preocuparme, pero Terry no ha dejado que le diera demasiadas vueltas al asunto, ya que nada más cerrar la puerta e indicar la dirección al taxista, se ha vuelto hacia mi y me ha tomado en sus brazos. Y entre un húmedo beso y otro, hemos llegado a destino.

En otras circunstancias, en otra vida, estaría verdaderamente escandalizada ante la situación, pero ahora simplemente no puedo, no puedo resistirme a él. Y estoy verdaderamente turbada cuando cruzo de la mano de Terry el vestíbulo del hotel. Sé que mi rostro debe ser como un libro abierto para cualquiera, y me ruborizo aún más al pensarlo.

De pronto, estamos ante la puerta de su habitación, que Terry abre con rapidez. E inexplicablemente, soy yo la que busca sus labios con nerviosismo y él enseguida me corresponde, profundizando con su lengua dentro de mi boca, mientras me agarra por la cintura y cierra la puerta con la otra mano. Mi espalda toca la pared, mientras continuamos besándonos con ansiedad … mis manos bajan por el pecho de Terry y siento como si quemara su piel en mi palma, al tiempo que notó cómo sus manos suben lentamente por mi abdomen, tocando la tela de mi vestido y llegando a mis senos, abarcándolos con sus manos. Creo que voy a volverme loca. Su forma de tocarme, de besarme … sus labios están en mi garganta y noto su dura masculinidad pegada a mi cuerpo ligeramente levantado contra la pared. Mis manos rodean su rostro mientras noto cómo los dedos de Terry bajan lentamente los tirantes de mi vestido y juguetean con la cremallera de mi espalda. Súbitamente, me alza por las nalgas y yo rodeo su cintura con los muslos, mientras Terry avanza conmigo hacia la habitación a oscuras.

Caemos suavemente en el centro del lecho y notó las manos de Terry recorrer mi cuerpo. Instintivamente me arqueo hacia él, sintiendo que mi vestido se desliza por mis caderas y él desata mi sujetador y muerde suavemente mis pezones, haciéndome gritar. Su aliento me quema la piel, la garganta, la boca … susurra algo, pero no le escucho, su voz solapada por mis jadeos. Necesito tocar su piel, así que me incorporo y con manos febriles y temblorosas intento quitarle el chaleco y desabotonar su camisa.

- Yo te ayudo, nena … - Susurra, hincando una rodilla en el colchón e irguiéndose para poder desabotonarse los pequeños botones. Algo salvaje me posee esta noche, algo primitivo que me asusta y desconcierta, pero que a la vez me excita y me empuja a hacer lo que estoy haciendo. Toco el borde del pantalón de Terry y noto inmediatamente su gran erección. - Candy … - Jadea él muy bajo. Desato lentamente el botón del pantalón y los bajo con delicadeza, así como los calzoncillos, por lo que al no existir ya nada que lo oprima, su miembro erecto se exhibe ante mi, y contengo el aliento.

Pero Terry no me da tiempo a reaccionar, porque se levanta de la cama y veo entre sombras que se deshace del resto de sus ropas. Ahora esta desnudo ante mi, la respiración agitada, observando mi cuerpo … mi cuerpo que arde ante su mirada. Entonces súbitamente, me coge por los tobillos y me acerca a él, arrodillado en el lecho. Aún tengo los zapatos y las medias puestas, por lo que comienza a desatar lentamente las hebillas de los zapatos de tacón, que caen al suelo con un ruido seco, para posteriormente subir por entre mis muslos con su boca contra mi piel, para desatar una a una las ligas.

Yo me retuerzo instintivamente, totalmente excitada, por lo que Terry se apoya en los antebrazos, rodeando mi cuerpo y besándome en la boca.

- Quieta, preciosa … - Susurra con la voz ronca. Esa voz hace que mi interior se convulsione de tal modo que siento que voy a explotar.

- Terry, te deseo … - Me muerde el labio y gimo.

- Lo sé … - Continúa con su lengua por mi abdomen, mi estómago … llega al borde de mis bragas e introduce dos dedos en los bordes, bajándolas por mis muslos. Noto su respiración en el centro de mi ser y casi lloro e imploro de deseo, pero él no me deja. - Aún no, amor …

- Por favor, Terry …

Al sentir su lengua en mi feminidad, suelto un pequeño grito y me agarro a las sábanas, jadeando. Él me hace volverme loca, sus manos agarrando mis nalgas, su cabeza entre mis muslos, haciendo que no pueda hacer nada más que sentir su boca húmeda excitándome y llevándome a la cumbre del orgasmo. Su lengua recorre todo el centro de mi ser, haciendo palpitar cada punto, cada pliegue … agarrando su cabello con ambas manos y acercándome más a él, más y más … sintiendo como el calor y la electricidad comienzan a formarse en mi estómago, expandiéndose por todo mi cuerpo y amenazando con explotar, clamando su nombre entre gemidos, mientras Terry deja de torturarme un segundo para recorrer, con besos húmedos, el camino desde mi estómago, pasando por mis senos, deteniéndose a jugar con mis pezones, completamente erectos, hasta mi garganta y mi boca agitada.

- ¿Me deseas? - Susurra roncamente en mi oído. Yo tengo la cabeza echada hacia atrás. Subyugada por esta pasión que posee mi alma, los ojos cerrados …

- Sabes que sí … - Acierto a balbucear.

- Pues pídemelo … - Me tenso involuntariamente al sentir los dedos de Terry acariciar los contornos de mi feminidad. - Ssssh, quieta amor … - Sus dedos de fuego exploran entre pliegues hasta encontrar el pequeño nódulo que rige mi ser en ese instante, del cual se apoderan, y yo grito involuntariamente, perdido ya el control de mi cuerpo. - Eso es, nena … - Siento la dura masculinidad de Terry apretar mi muslo, mientras juega con sus dedos en mí … noto la humedad entre mis piernas, noto la húmeda y caliente boca de Terry mojar mis pechos … noto sus dientes morder suavemente mis pezones, haciendo que descargas eléctricas recorran mi cuerpo …

En un momento de lucidez, siento que aún llevo puestas las medias y sonrió brevemente, mordiéndome el labio y abriendo ligeramente los ojos, para encontrarme con esos dos excitantes zafiros observándome. Él jadea muy bajo y muerde mi labio inferior para susurrar en mi oído. Noto cómo toda mi zona femenina ya está endurecida, totalmente excitada, y entonces oigo su ronca y sensual voz.

- Pídemelo …

- Quiero sentirte, Terry … - Susurro, a punto de deshacerme en la ola de placer.

Entonces él me da cierto descanso para acoplar su cuerpo al mío. Se alza un poco para apoyar sus dos manos alrededor de mi convulso cuerpo, y yo me arqueo hacia él, tocando su pecho, sus abdominales … mis senos rozan su piel y entonces baja la cabeza besándome de lleno en la boca … y yo soy todo sensaciones, cada roce provoca en mí una descarga … sé que en breve voy a explotar. Lo necesito, lo quiero … nuestros ojos se encuentran y me entiende sin palabras. Veo su miembro largo y erecto ante mí, e instintivamente abro más mis muslos para recibirle, mientras él lo guía hacia mi interior, notando cómo entra a través de mi carne, quitándome el aliento un segundo, llenándome absolutamente.

Me aferro a sus hombros, acoplándome a su movimiento, nuestras respiraciones ya son una, nosotros ya somos uno … bailando juntos, coordinándonos perfectamente en este movimiento sensual e hipnótico que inevitablemente nos conducirá a una maravillosa locura.

-Luke-

Llegamos al hotel en medio de un incómodo silencio. Tal vez me haya precipitado con Patty, y ciertamente, lo lamento. Creía que era más apasionada … o tal vez lo sea, pero creo que me he excedido en mis impulsos. Debo darle algo más de tiempo. Y Clemence me mira con furia. Sé que se lo estaba pasando realmente bien en Tommy´s, y lamento haber tenido que obligarla a marcharse, pero no quedaba más remedio. Soy consciente de que mi hermana ya es prácticamente una mujer, y que tal vez la tengamos sobre-protegida mis padres y yo. Pero ahora está bajo mi absoluta responsabilidad, y es mi deber protegerla. Aunque ella apenas nos ha dirigido la palabra cuando la hemos acompañado a su habitación y prácticamente nos ha cerrado la puerta en las narices.

- Se le pasará, no te preocupes. - Me dice suavemente Patty con una sonrisa indulgente. - Es joven … y está enfadada.

- Lo sé. - Le ofrezco mi brazo y ella acepta, echando a andar por el pasillo hacia su propia habitación. - ¿Y tú, querida? ¿Podrás perdonarme?

- Yo no estoy enfadada, Luke … - Parece concentrada en el pasillo, el ceño ligeramente fruncido.

- No quería abrumarte, Patty, de veras, y menos ofenderte. - Entonces ella me mira y me ilumina con sus ojos verdes.

- Lo sé. - Ya hemos llegado a su habitación y nos detenemos.

- Quiero formalizar nuestro compromiso en cuanto volvamos a casa. - Informo muy bajo observando su rostro. Ella asiente. De pronto, parece muy tranquila. - Pero quiero que tú también estés segura, Patty. ¿Quiéres casarte conmigo?

-Patty-

Y ahí está, súbitamente, directamente, como todo lo que Luke hace: la gran pregunta. Abro los ojos sorprendida y siento los latidos de mi corazón retumbar en mis oídos. Dios mío, no puedes hacerme esto, no ahora … no puedo … parpadeo e intento contener las lágrimas.

- Patty … por favor, dime qué te sucede. - Veo que Luke está sinceramente preocupado, y yo no sé qué hacer, ni qué decir. Cierro los ojos con fuerza, sintiendo las lágrimas correr por mis mejillas. - ¿Hay otra persona? - ¿Qué? Dios mío, cómo sabe … no, pero no lo sabe, sólo es una suposición, aunque mi rostro lleno de pánico debe haberle dado ya una respuesta.

- ¿Podemos hablar mañana de todo esto? Por favor, Luke … - Necesito esta noche, necesito estas horas para pensar, para recapacitar, para serenarme ...

- Claro … - Pero su rostro revela su estado de ánimo. Parece alterado, ofendido … se acerca a mí y me toma por la cintura. - Voy a besarte. - Dice entre dientes y yo siento un súbito pánico, que intento por todos los medios disimular. - Y sólo espero que no me rechaces esta vez …

Y me besa en la boca. Un beso profundo … abriéndome los labios con su lengua. Enfadado, molesto … debo hacer un esfuerzo, debo conseguir tiempo … debo sacar de mi interior unos sentimientos que no le pertenecen, pero que debo sentir para que él crea que son por y para él … Él me abraza por la cintura, echándome ligeramente hacia atrás por la fuerza del beso hasta que mi espalda toca la puerta de madera, y entonces le aparto suavemente. Noto nuestras respiraciones aceleradas.

- Te pido que hablemos mañana de todo esto … - Susurro en sus labios y él me mira a los ojos. No puedo dilucidar lo que transmite su mirada, pero asiente y me suelta.

- Sí, hablaremos mañana. - Me acaricia suavemente el rostro y sonríe con cierta tristeza. - Descansa, querida.

Yo asiento e intento sonreír, para a continuación girarme rápidamente y abrir la puerta, entrando en la habitación.

-Terry-

Aún estoy conteniendo el aliento e intentado normalizar mi respiración después del encuentro sexual que hemos protagonizado. La deseo tanto que ya no puedo contener mis impulsos, que cada vez son más apasionados. Me alegra tanto comprobar que la compañera que he elegido es tan apasionada como yo o más … ardiente afrodita ávida por aprender todo lo que el mundo del amor carnal nos pueda ofrecer.

La miro embelesado mientras acaricio su cuerpo desnudo estirándose seductoramente en el revuelto lecho. Ella sonríe y la beso en los labios suavemente. Percibo una ligera marca sonrosada en su cuello y la acarició con cierta culpabilidad.

- No es nada … - Susurra ella leyendo mi mente, como siempre.

- ¿He sido muy brusco? - Ella sonríe traviesa pasando una mano por mi ceño fruncido.

- Puedes ser así de brusco siempre que quieras …

- ¿De veras? - Arqueo una ceja y ella ríe abiertamente, mientras la atrapo en mis brazos y rodamos por el lecho haciéndole cosquillas, para acabar poniéndola sobre mí. Su rizado y rubio cabello suelto alrededor, llegando hasta sus turgentes senos y sus labios sonrosados con restos de la reciente risa, sacuden mi cuerpo con descargas eléctricas. Es como una diosa hecha carne. Pero todavía no. Ahora debemos hablar.

- ¿Qué sucede, amor mío? - Su rostro se ha nublado de preocupación al observar mi cambio de humor. Yo acarició un mechón rubio entre los dedos y suspiro. La giro ligeramente para volver a ponerme sobre ella y acaricio su rostro.

- Es hora de hablar del futuro. - Su rostro se torna serio, pero asiente con determinación.

- De acuerdo.

Me levanto de la cama en un impulso y me dirijo al escritorio, tomando mi cartera de documentos y localizando rápidamente lo que busco, para volver al lecho y entregarle la hoja de papel.

- ¿La carta? - Susurra ella mientras coge la hoja con el ceño fruncido.

- Sí, quiero que la leas, mi amor. - Le acaricio la mejilla. - Voy a fumar un cigarrillo. Tómate tu tiempo.

-Candy-

Observo cómo Terry coge su pitillera de la mesa y enciende un cigarrillo, dirigiéndose al ventanal y abriéndolo de par en par. Estoy nerviosa y aprieto levemente la hoja entre las manos. Presiento que su contenido va a cambiar nuestro futuro … y tengo miedo. De pronto, siento un escalofrío y me cubro parcialmente con la sábana el cuerpo desnudo, recostándome contra las almohadas. Suspiro profundamente y abro la hoja de papel.

Cornwall, 21 de mayo de 1921

A la atención de Lord Terrence Graham Granchester,

Querido hijo,

Antes de comenzar, te pido disculpas por dirigirme a ti con tanta familiaridad, ya que sé que en este momento debo ser la persona que menos desearías volver a dejar entrar en tu vida. Y no es un reproche, te lo aseguro. Pienso que ya es tarde para pedir disculpas, para siquiera intentar hacerte entender un poco mi postura. Postura equivocada, tal vez, aunque yo creí era la correcta durante mucho tiempo.

Déjame decirte, Terrence, ahora que no tengo tu airado y disgustado rostro frente a mí juzgándome, que me siento orgulloso. Soy un padre orgulloso al observar cómo te mueves por el escenario, al comprobar en qué te has convertido … tú solo, luchando por conseguir tu sueño. Te diré que no lo entendí durante mucho tiempo. Pero creo que tomé la decisión correcta cuando te dejé marchar. Siempre habré de agradecérselo a aquella dulce jovencita rubia, quien me hizo entender lo que necesitabas. ¿Volviste a verla? Espero que vuestros caminos hayan vuelto a cruzarse alguna vez …

Sé que has tenido épocas difíciles y complicadas, y admiro que hayas logrado superar tus demonios … yo aún sigo luchando con los míos. Me he tomado la libertad de escribir a tu madre, espero que no te moleste. También tengo mis propios pecados que expiar con Eleanor. Ojalá pudiera hacerlo antes de …

Discúlpame, estoy divagando. Te preguntarás por qué ahora, Terrence, después de tantos años. Por qué ahora aparezco con estas vicisitudes. He de confesar que jamás hubiera osado molestarte. Creo que no tengo derecho a hacerlo, perdí ese derecho hace tiempo … pero si de algo sirve, Terrence, quiero decirte que, a mi quizá incorrecta y equivocada manera, te he amado toda tu vida, y que si te hice daño en tu infancia … creía firmemente en que todo redundaría en tu beneficio. Así me lo enseñaron a mí también.

El caso es que me estoy muriendo, Terrence, no me queda mucho tiempo. El cáncer finalmente ha hecho presa de mí y ya no funciona el tratamiento, es cuestión de un año, tal vez menos. No pido compasión, no la merezco. Son cuestiones políticas y administrativas las que me obligan a escribirte.

Tú, Terrence, eres mi heredero, mi primogénito. Aunque no lo creas, ese hecho no ha cambiado. Siempre pensé en ti como mi único heredero posible. Tienes el porte, el carácter … eres un auténtico Grandchester. Desgraciadamente, no veo ese potencial en tus hermanos. El título es tuyo, por derecho. Pero comprenderé que no lo aceptes … y entonces pasará a tu hermano, James. La crianza de James ha ido encaminada toda su vida a ese hecho.

Pero para realizar el traspaso de poderes, debes venir, debemos vernos. Debemos firmar ciertos documentos … y debes renunciar al título y a tu derecho a pertenecer a la Cámara de los Lores. Como ya te he comentado, no me queda mucho tiempo, y de hecho, para el mes de noviembre, ya debería ser el nuevo Duque de Grandchester quien se presentara en la Cámara de los Lores, por lo que deberíamos realizar todo lo antes posible.

Sé que resides en Inglaterra desde hace un tiempo, pero que en este momento estás de gira por Estados Unidos. He enviado a Worthington con el firme propósito de hacerte llegar esta súplica. Tomes la decisión que tomes, hemos de vernos, hijo. Los médicos no me dejan trasladarme, ni siquiera a Londres. Y deseo que nuestro encuentro sea lo menos molesto para ti, así que pide a Worthington todo lo que necesites. Organiza tú nuestro encuentro como más te convenga. Pero has de venir, Terrence, ya que si no solucionamos esto, al final llegará a oídos de la Reina … y tendremos problemas, incluído tú.

Quedo a la espera de tus noticias.

Vuelvo a aprovecharme de la intimidad que me da la hoja de papel, para decirte que jamás he visto un Hamlet como el tuyo, Terrence. Felicidades, me haces vibrar cada vez que te veo en el escenario.

Hasta pronto, hijo.

Richard Garret Grandchester

Duque de Granchester

Levanto la vista hacia Terry al finalizar la lectura y me seco discretamente los ojos. Mi prometido me observa desde las sombras.

- ¿Qué le dijiste aquel día, Candy? - Pregunta Terry con la voz ronca por la emoción. - Nunca me has contado nada de eso.

- Apareció en el colegio al poco de marcharte tú a Estados Unidos. - Carraspeo para aclarar la voz, ya que los sentimientos también han podido conmigo. - Estaba como loco por encontrarte. Al principio no quiso ni escucharme. - Intento enfocar la mirada para observar sus rasgos, pero está demasiado oscuro. - Lo único que le pedí es que te dejara marchar, Terry, que te concediera tu libertad … le hablé de cómo te veía yo, del joven que eras, de tus sueños … y pareció sorprenderse … pero al final, me hizo caso … - Él me observa un momento entre sombras, y después gira la cabeza hacia la oscuridad de la noche, fumando en silencio. Un silencio que duele. Duele su sufrimiento, duele su angustia … que también es la mía. - ¿Cómo estás? - Acierto a balbucear con voz temblorosa.

Él no me contesta inmediatamente. Deseo abrazarle, pero intuyo que necesita unos momentos. Al cabo de unos minutos, apaga su cigarrillo y se acerca a la cama, sentándose a mi lado y acariciando suavemente un mechón de mi cabello entre sus dedos. Sus preciosos ojos son oscuros y brillantes, nublados por recuerdos y sentimientos que temo perturbar. De pronto, alza la vista y me ilumina con su mirada. Todo su amor, toda su esencia me llena completamente, dejándome impactada y con la boca seca.

- Sé que no te merezco, Candy … - Su voz rota hace que mis ojos se llenen de lágrimas y que una absurda tristeza invada mi corazón. Me acercó ligeramente y parpadeo, sintiendo las lagrimas caer por las comisuras de mis ojos.

- Ssssshhh, no digas eso, mi amor … - Él suspira y acaricia mis labios, secando con el pulgar mi húmeda mejilla.

- Dime qué piensas de todo eso … - Yo suspiro imperceptiblemente. No puedo expresar con palabras todo lo que he sentido al leer esa carta … todas las implicaciones, todas las decisiones, todos los sentimientos encontrados … sólo puedo imaginar lo que ha debido sentir Terry al leerla … y duele, duele ver todo su padecimiento, toda su confusión, toda su rabia, su tristeza ...

- Pienso que debemos ir a Inglaterra … - Acierto a susurrar, y veo cómo él frunce el ceño y asiente.

- Sí … pero no me iré sin casarme contigo.

- Lo sé.

- ¿Lo sabes? - Parece confundido ante mi reacción y me observa atentamente.

- Por eso debemos casarnos.

- No tengo mucho tiempo, Candy … - No aparto mis ojos de los suyos, los tengo clavados como si me unieran hilos invisibles.

- Casémonos ya, Terry … casémonos mañana … o en cuanto sea posible. Pero no volvamos a Chicago sin hacerlo.

- ¿Qué estás diciendo? - Enseguida percibo su sorpresa, su absoluta incertidumbre. Y mis palabras salen a borbotones de mi boca.

- Quería pedírtelo incluso antes de leer la carta. No quiero esperar más, Terry, te amo. No he estado más segura de nada en toda mi vida. ¿Qué tengo que esperar? No deseo esperar más … quiero ser tu esposa, y que ya nada pueda separarnos. - Ante su estupefacto rostro, casi siento ganas de reír.

- Pero … ¿estás segura? Creía que Albert debía realizar algunas gestiones … y que debíamos celebrar una gran boda y que …

- Sssshhh, no voy a hacer nada de eso. No necesito nada de eso. ¿Lo necesitas tú?

- Sabes que no, amor.

- Por eso le pedí a Patty que viniera. Quiero una boda sencilla. Solos tú y yo, con Albert y Patty de testigos.

- Pero … ¿no tendrás problemas? Y tu familia, y el resto de …

- No, Terry, solo te necesito a ti. Lo único que lamento es que no pueda estar tu madre.

- Ella lo entenderá. - Susurra él. Me sigue observando fijamente, maravillado. - Amor mío … deberé volver a Inglaterra, deberemos dejar Estados Unidos … y odio tener que separarte de tu familia … - Parpadeo para despejar la visión, nublada por las lágrimas.

- Mi familia ahora eres tú, Terry … - Y él no me deja terminar, besándome apasionadamente.

-Patty-

Cierro la puerta lo más rápidamente que puedo y me apoyo contra la misma, dejando ya que las lágrimas rueden sin control por mi rostro. El nudo que atenaza mi garganta es tan grande que me impide respirar. Sollozo casi histéricamente y me tapo la boca con la mano, yendo hacia la habitación. Luke podría aún estar en el pasillo.

Enciendo las luces y de pronto, grito, con el corazón a punto de salirseme del pecho, y me tapo la boca con la mano al descubrir que es William quien está sentado en la butaca.

- ¡William! ¿Qué demonios haces aquí? ¿Cómo has entrado? - Él se levanta lentamente del sillón, con el semblante muy serio.

- Lo siento. Engatusé a la camarera para que me dejara entrar. Te dije que vendría.

- Bueno … sí, pero … - Desvío la vista, turbada. El dolor vuelve a instalarse en mi pecho. - Clem nos dijo que te habías marchado con Mara al hotel …

- ¿Qué? - Parece ligeramente sorprendido, pero enseguida hace un gesto de asentimiento, como si todo le encajara en su lugar, y se acerca lentamente, lo que me obliga a pegarme a la pared, de nuevo el corazón disparado en el pecho. No puedo evitar observarle … y admirarle. Tristemente constato que Luke es una pobre sombra a su lado. El rubio cabello en delicioso desorden, sombras de incipiente barba en el mentón, la corbata suelta cobre el cuello y el chaleco desabrochado … está tan sexy que incluso hace daño mirarlo. - Y tú enseguida imaginaste todo tipo de situaciones con Mara y conmigo, ¿verdad? - Su tono me molesta y me enervo.

- No sólo yo, de hecho. Todo el mundo ha podido constatar que ha estado coqueteando contigo toda la noche. Simplemente, sería una consecuencia lógica. No hay más que verla. Es irresistible. - William ha llegado a mi altura, muy cerca de mí, sin tocarme.

- ¿Lo creíste de veras, Patty? - Observo sus celestes ojos, y siento flaquear mis fuerzas.

- Yo … bueno … - Aparto la mirada. - … es obvio que habéis tenido vuestra … historia … en el pasado …

- Tú lo has dicho. En el pasado. - Me obliga a levantar la barbilla con un dedo. - ¿Qué debía hacer? ¿Dejar que se fuera sola a su hotel atravesando esas oscuras calles? - Niego con la cabeza, intentando contener las lágrimas. - Creo que me conoces lo suficiente como para saber que no va con mi naturaleza confesarle a una mujer que quiero compartir mi vida con ella y a las dos horas, acostarme con otra …

- Lo sé … - Susurro y noto que una lágrima resbala por la comisura del ojo. William la seca con el pulgar y suspira, de pronto su rostro pasando de la irritación a la ternura, aunque sigue sin tocarme.

- No he podido evitar oír lo sucedido …

- ¿Nos has estado escuchando?

- Inevitablemente, Patty, estabais prácticamente en la puerta. - Desvío la vista y noto que me sonrojo. - ¿Qué vas a hacer?

- ¿A qué te refieres?

- Me refiero a Luke.

- ¿Y qué puedo hacer? - Estallo y lo aparto, alejándome unos pasos. - Dime, por favor, William, qué puedo hacer …

- Puedes casarte conmigo.

- ¿Qué? - Alzó las cejas con estupefacción y siento ganas de reír. - ¿Bromeas?

- No bromeo, Patty, es más, creo que es la única solución posible. - Suelto una histérica carcajada. Él sigue ahí plantado, imperturbable, sin sonreír, pero observándome sereno a través de sus brillantes ojos del color del cielo.

- Por si no te habías dado cuenta, he venido a Nueva Orleans en compañía de un hombre que prácticamente es mi prometido, aunque no lo sea de manera oficial. Todo Jacksonville está esperando la noticia. Mis padres, sus padres … es prácticamente un hecho consumado.

- Pero aún no lo es.

- ¿Qué intentas decirme? ¿Quiéres volverme loca? - Me siento en el borde del lecho, respirando agitada. - Hace apenas tres meses dijiste que necesitabas tiempo, que no estabas preparado …

- Lo sé, y estaba equivocado. - Su aplomo me confunde y hace que me enfurezca aún más.

- ¿Qué te ha hecho cambiar de idea? - William se quita la chaqueta y la corbata y las echa al diván, mientras se acerca a mi y se sienta a mi lado.

- Las obligaciones … las amenazas … todo ello pudo conmigo, y necesitaba pensar. - Nuestros ojos se encuentran.

- ¿Amenazas? - Balbuceo algo asustada.

- ¿Crees ser la única a la que su familia puede encerrar en una telaraña, Patty? No voy a ocultar que mi familia tampoco estaría de acuerdo con nuestra unión. Sabes sobradamente cómo son los Andrew … - William suspira y se pasa una mano por el rubio cabello. - Bueno, de hecho, creo que no sabes cómo puede llegar a ser el clan Andrew … y tampoco necesitas saberlo. - Me acaricia con la mirada y de pronto, inexplicablemente siento que una reconfortante y absurda seguridad me invade. - Nadie jamás osaría hacer nada contra ti mientras yo siga en este mundo. - Entonces noto el escozor de las lágrimas y respiro hondo para calmarme.

- ¿Y qué podríamos hacer, William? Estoy, como bien has dicho, metida en una telaraña, de la cual no puedo salir … - Se me escapa un sollozo, pero me recompongo enseguida. - He tenido que pedir a Luke que me acompañara a Nueva Orleans, comprometiéndome aún más … jamás consentirán que rompa mi relación con él, estoy obligada …

- ¿Tú me amas, Patty?

- ¿Qué? - Parpadeo, pillada por sorpresa. No puedo evitar mirar fijamente el rostro de William. ¿Amarle? ¿Cómo puede preguntarme eso? ¿No es obvio? Si apenas puedo respirar cuando estoy a su lado ...

- Porque yo no imagino la vida sin ti, Patricia. Es más, no quiero hacerlo.- Me acaricia la mejilla y todo mi cuerpo se estremece ante el contacto. - He pasado por todo lo que tú estás pasando ahora mismo … pero me he dado cuenta de que me asusta más perderte. Me aterroriza, de hecho … - Me seco las lágrimas que han comenzado a rodar sin control por mis mejillas.

- ¿Quieres casarte conmigo? - Susurro anonadada. - A pesar de todo ...

- A pesar de todo y todos … - William sonríe con dulzura y siento que se derrite mi corazón.

- ¿Aunque tu familia te de la espalda? ¿Podríamos sobrevivir a eso, William? Yo no podría volver a Jacksonville … y mi abuela … Dios mío …

- Pero sin embargo crees que debes casarte con alguien a quien no quieres por el bien de tu familia, que debes sacrificar tu vida por el bien de tu familia ...

- ¿Y no es siempre así?

- No, Patty. - Me coge por los hombros con determinación. - Yo apuesto por nosotros. Y si nos dan la espalda, saldremos adelante … juntos. Aunque todo se pusiera en nuestra contra, Patty, incluso entonces, saldríamos adelante. - Apenas puedo respirar. - Casémonos ahora … mañana. Echémosle un pulso al destino.

- ¿Qué? - Me quedo estupefacta, con la boca abierta, mientras William ríe suavemente. - ¿Te has vuelto loco? - Entonces él me coge en sus brazos y me pone a horcajadas encima suyo. Yo me dejo hacer, sin apenas darme cuenta.

- Patricia Adelle O´Brien, ¿me harías el honor de convertirte en mi compañera de vida? - Wiliam me besa en el cuello y yo me siento mareada, a punto de desfallecer. Todo parece irreal, como si se tratara de un sueño …

- Estoy soñando … ¿verdad? - Él niega con la cabeza y me besa en los labios. Yo le correspondo, no puedo evitarlo ... estoy loca por este hombre , y llevo casi tres meses sin verle, sin tocarle … instintivamente me aprieto contra él, mis muslos alrededor de sus caderas, y el beso se hace más profundo.

-William-

La tengo entre mis brazos, ya totalmente entregada a mí, como yo a ella. No voy a dejarla escapar. Es cierto lo que he dicho, estoy dispuesto a correr el riesgo. Estoy dispuesto a casarme con ella mañana mismo. Me es indiferente su familia, la mía … ese joven banquero que la ronda … me da igual. Esta es la mujer con quien quiero compartir mi vida.

- William … ¿de veras estás tomándote todo esto en serio? - Patty me ha cogido el rostro entre las manos.

- Todo lo relacionado contigo me lo tomo en serio, Patty.

- ¿Y qué pretendes que hagamos?

- Primero quiero que estés segura, Patty. Quiero que lo pienses detenidamente y tomes una decisión. - Ella se echa ligeramente hacia atrás. La noto tensa y confundida y acaricio suavemente su muslo, notando las ligas de las medias y alzando un poco el vestido hacia la cintura.

- ¿Me estás diciendo que te casarías conmigo mañana mismo, aquí, en Nueva Orleans? - Está confusa, y no la culpo. Quiero reír ante su desconcierto, pero me contengo y asiento, apretándola contra mí por el trasero. Ella suspira y se muerde el labio. Oigo su respiración irregular. - Me cuesta trabajo concentrarme, William … no puedo … - Veo como intenta levantarse y la ayudo. Está muy agitada y comienzo a preocuparme.

Patty tiene una mano en la garganta y se acerca al ventanal, ayudada por mí. Yo abro la ventana de par en par y siento que el suave frescor de la noche invade la estancia con timidez. Oigo los jadeos de Patty y sin pensármelo dos veces bajo la cremallera de su vestido y desato las tiras que oprimen su espalda. Ella se tensa y se aparta, sujetándose el vestido contra su pecho.

- William, ¿ qué haces?

- Intentando que te sientas mejor …

- ¿Qué me sienta mejor? - Suelta una agria carcajada. - No me falta el aire porque me oprima el vestido, William … - Menea la cabeza ofuscada y se gira hacia el ventanal.

-Patty-

Estoy completamente confundida … de pronto, todo ha cambiado. ¿Es cierto que William acaba de pedirme que me case con él? ¿Aquí, en Nueva Orleans? ¿Se ha vuelto loco? ¡Será un absoluto escándalo! ¡Una locura!

- No quería ofenderte, Patty … - Oigo su voz tras de mí y de pronto, mi piel se estremece. ¿Qué estoy haciendo? Su ronca voz inunda mis sentidos, me llena de una absoluta sensualidad. - Si lo deseas, me marcharé y dejaré que descanses … tal vez podamos hablar en otro momento ...

- ¡No! - Exclamo antes de siquiera darme cuenta y me giró para mirarle. Él está allí plantado, tan hermoso, tan perfecto, mirándome con amor, con pasión … ¿realmente podría ser cierto? - No sé qué hacer, William …tengo miedo ... - Susurro entre lágrimas. - De lo único que estoy segura es de que no quiero que te vayas … por favor …

Él asiente lentamente, sus ojos acariciándome, y alarga una mano. Y yo suspiro y dejo que mi vestido se deslice por mis caderas hasta caer al suelo. Él coge mi mano y besa mi palma, haciéndome estremecer de pies a cabeza. Este es mi hombre, el hombre a quien amo … sé que si ahora me pidiera cualquier locura … aceptaría sin dudar.

- Ven, vamos a darnos un baño. - ¿Qué? ¿Un baño? ¿Está loco? Pero veo cómo se dirige aparentemente indiferente hacia el baño, quitándose la camisa por el camino. Esto es irreal, no puedo creerlo. La situación es tan increíble que tengo ganas de soltar una carcajada.

- ¿Qué demonios haces, William? - Él llega hasta la puerta del baño y se da la vuelta, observándome fijamente. Su mirada me quema, me quema literalmente y siento que un ardor descomunal azota el centro de mis muslos, haciendo que me muerda el labio.

- Ven, Patty … - Susurra. - Te sentará bien …

¿Me sentará bien? ¿Me sentará bien hacer el amor contigo? Oh, por supuesto que me sentará bien. Estoy ya casi derretida imaginándolo. ¡Maldita sea, Patty, debes centrarte! La situación no es ninguna broma. Estoy a punto de comprometerme con un hombre que no amo. Y eso es así. Así de simple. Aunque sé que cometeré un error si me caso con Luke, sé que nunca seré absolutamente feliz. A pesar de mis padres, a pesar de todo …

William está apoyado en el marco de la puerta, y su mirada recorre mi cuerpo lentamente. No dice nada, solo me observa con sus brillantes ojos … como si esperara … ¿qué está esperando? Pero no puedo … no puedo resistirme a él … y sin dejar de mirarle comienzo a desatarme el sujetador y las ligas y veo cómo sonríe y se da vuelta, perdiéndose en el baño. No pienses más, Patricia … esto es lo que deseas. Una vez desnuda, me dirijo vacilante al baño.

-Terry-

- ¿Cuándo vas a reunirte con el secretario de tu padre? - Candy me observa algo preocupada, acariciando mi pecho, ambos acostados en el lecho.

- Dijo que se pondría en contacto conmigo, pero aún no sé nada. - Me encojo ligeramente de hombros, aparentando indiferencia.

- ¿Has tomado una decisión Terry? ¿Sabes lo que vas a hacer? - Miro su hermoso rostro, preocupado por mí, el largo cabello rubio acariciando mi hombro y siento que voy a estallar de amor por ella. Esta mujer me ha salvado de tantas maneras … me ha enseñado lo que es el verdadero amor …

- No me veo en la Cámara de los Lores, querida. - Digo con ironía. Ella menea la cabeza con tristeza.

- No me refería a eso, lo sabes. - Yo asiento y giro el rostro hacia el ventanal. Sé lo que quiere decir, pero no quiero oírlo. - Creo que deberías verle, amor mío.

- ¿Por qué? - La enfrento y me giro con rapidez, poniéndome de espaldas a ella. No estoy preparado, aún no estoy preparado para hablar de ello, aunque inevitablemente deberé hacerlo.

- Porque es tu padre, Terry.

- ¿Mi padre? - Vuelvo a girarme para observarla, irritado, ofendido. Sé que ella no tiene la culpa, pero no soporto que me hablen de él, aún no, todavía no … - ¿Dónde ha estado todos estos años? ¿Cuándo me ha demostrado una maldita sola vez que …? - Escupo y de pronto callo enfurecido. No quiero que la noche termine con amargura, y todo por el querido duque de nuevo. Respiro profundamente y me tumbo de espaldas, mirando al techo.

-Candy-

Lo abrazo por la cintura, apoyando mi mejilla en su hombro. Noto cómo suspira profundamente, intentando calmarse. Sé lo mucho que está sufriendo y también sé que no desea profundizar en el tema en estos momentos, pero ha de tener claro lo que debe hacer. Decido no insistir más por el momento. Demasiadas emociones.

- Está bien … ya lo decidirás con más calma. - Noto que su cuerpo se va relajando con mi contacto y se gira ligeramente, agarrándome por la cintura y atrayéndome hacia él.

- Lo siento … tema delicado.

- Lo sé. - Le doy un beso en la nariz, lo cual le hace sonreír ligeramente. Me abraza más estrechamente y me levanta un poco por las nalgas.

- ¿Sigue en pie lo de casarnos rápidamente, sumergidos en esta locura emocional?

- ¡No dramatices, bobo! - Le riño riendo, pero le beso en los labios.

- ¿Has hablado con Albert?

- Mañana lo haré. - Suspiro y acaricio su mentón. - Mientras tú buscas la manera de formalizar esta locura de relación que tenemos …

- De acuerdo. - Nos quedamos en silencio unos instantes. Al cabo de unos minutos, al sentirlo más tranquilo en mis brazos, me atrevo a preguntar.

- No sabía que tenías hermanos …

- Sí, tengo tres.

- ¿Tres? - Él asiente, apoyado indolentemente contra los almohadones. Suspiro. - ¿Los conoces?

- Vagamente. Yo estaba siempre en el colegio por aquel entonces. - Terry mira hacia la ventana, sus ojos azules indescifrables, pero al menos, contesta a mis preguntas.

- ¿Y recuerdas a ese James? ¿El hermano que menciona tu padre … ejem, el duque?

- No mucho, la verdad. Apenas coincidí con él tres o cuatro veces en la mansión. Yo no soportaba a la duquesa y siempre organizaba algún que otro conflicto para molestarla y que el duque tuviera que fijarse en mí. - Se encoge de hombros. - James era un niño por aquel entonces … un niño tímido, silencioso … ahora creo que acaba de cumplir 18 años. - Me mira con una triste sonrisa. - Y sospecho que es principalmente esa la razón de la carta. No podría cederle el título a un menor. - Yo asiento imperceptiblemente, pero siento congoja en el corazón. Me gusta oír a Terry hablar de su niñez, aunque sé que no es una época feliz para él. - Hey, amor mío, ¿qué sucede? - Terry me acaricia la mejilla.

- Nada … - Intento sonreír. - Debió de ser duro para ti … tu niñez, aquella casa … - Terry frunce el ceño un segundo, pero enseguida se recompone.

- Aquello ya pasó, amor … - Se mueve un poco, poniendo su rostro a mi altura. - Lo feliz que soy ahora lo compensa todo ...

- ¿Recuerdas a los demás? - Él niega imperceptiblemente y sonríe irónico.

- ¿Podemos dejar de hablar de la parte oscura de mi familia, por favor? Tengo otras cosas en mente ...

-Patty-

William está ya metido en la bañera suspirando de placer cuando entro al baño. Apenas me había fijado en esa gran bañera de la esquina hasta este momento. Y no voy a negarlo, me muero de ganas por meterme con él, aunque inexplicablemente, me siento de pronto algo tímida en estas circunstancias. Nunca he hecho nada parecido con él … ni con nadie. Aún no puedo creerme lo que estoy haciendo.

¿William acaba de pedirme que me case con él y estoy desnuda en el baño a punto de meterme con él en una bañera? Es todo tan inverosímil que ni siquiera podría creer que se tratara de un sueño. Absurdamente, siento miedo de despertar de pronto en mi cama, en mi dormitorio en Jacksonville. Pero entonces su voz ronca me invita a colocarme entre sus piernas y yo me sobresalto … y lo hago insegura.

El agua caliente me moja la piel haciendo que hormiguee, y en un segundo estoy entre las piernas de William, rodeada por sus brazos. Suspiro audiblemente yo también, verdaderamente aquello es un placer para mis músculos cargados de tensión. William me invita a apoyarme en su pecho y cierro los ojos, abandonándome a sus manos.

- ¿Cuándo has preparado esto? ¿Cómo lo has hecho? - Oigo su suave risa en mi oído.

- Ya te he dicho que he engatusado a la camarera. - Me giro un poco para poder observar su rostro, alzando una ceja. - Le dije que quería prepararle una sorpresa a mi preciosa esposa.

- ¿Y te creyó?

- ¿Tú que crees?

- Eres imposible … - Meneo la cabeza y vuelvo a recostarme en su pecho.

- Relájate, amor mío … - Susurra en mi oído y notó sus manos en mis brazos, en mi abdomen, en mis hombros … masajeándolos lentamente.

Noto que se mueve un poco, pero ni siquiera abro los ojos para descubrir por qué. Estoy embelesada, relajada, casi aturdida … enseguida huelo el jabón en sus manos, resbalando por mi cuerpo … brazos, abdomen, muslos … no puedo evitar soltar un gemido. Aquello … aquello es sensacional. Jamás había experimentado nada parecido. Me tenso un poco cuando masajea mis senos y se endurecen los pezones ante el contacto, haciendo que la excitación y el deseo se apoderen completamente de mí … una excitación distinta … de abandono, de languidez … no quiero que pare, quiero que toque todo mi cuerpo.

- ¿Quieres que pare, amor?

- No, no pares … - Susurro con los ojos cerrados, apoyando mi cabeza en su hombro. Es la primera vez en mucho tiempo que me siento realmente bien.

-William-

La insto a que se mueva un poco hacia delante y ella protesta riendo, pero obedece, y así yo puedo masajear su espalda y lavar su hermoso pelo. Jamás había hecho nada parecido … esto supera con creces algunas de mis fantasías con ella. Mientras enjabono sus mechones con mis dedos, escucho sus audibles gemidos de placer y continúo aclarando su cabello, viendo cómo la mezcla de agua y jabón resbala por su piel sedosa.

Siento lo tensa y confusa que está … y por eso, me siento aliviado notando su relajado cuerpo entre mis brazos, notando su deseo … hubo un momento en que sentí pánico de que lo nuestro se hubiera perdido ...

Entonces de pronto gira la cabeza y me besa. Respondo inmediatamente, y ella se gira más en mis brazos para profundizar el beso con su lengua. Se agarra a mi cuello mientras yo la tomo por la cintura, poniéndola a horcajadas en mis piernas. Noto sus dedos enredarse en mi cabello con frenesí y su respiración agitada en mi boca.

- Oh, William … - Susurra al despegar un segundo nuestros labios. Noto el jabón y el agua caliente en mi boca, mezclados con su sabor. - Seductor empedernido … - Mi risa se ahoga ante un segundo beso apasionado.

Mis manos comienzan a recorrer su húmeda piel … y ambos ya estamos perdidos el uno en el otro. La acerco a mí cogiéndola por las nalgas bajo el agua y haciendo que note mi latente masculinidad. Noto su desconcierto y me echo a reír suavemente.

- Para qué veas lo mucho que te deseo, preciosa … - Susurro en sus labios, y ella vuelve a besarme apasionadamente, acariciando mi cuello, mi pecho, los músculos del abdomen … no sé si son sus movimientos encima o qué es lo que provoca un cambio en mí … pero súbitamente siento que debo poseerla. Llevo casi tres meses soñando con este cuerpo que ahora tengo encima de mí … y siento que mi auto control va a irse al carajo de un momento a otro. Pero necesito saber … realmente, necesito saber ... - Dame una respuesta, amor mío … dímelo ahora … - Le pido.

- ¿Qué? - Ella parece desconcertada y se echa ligeramente hacia atrás, quieta un instante. Yo acarició suavemente la curva mojada de un seno, pero permanezco en silencio, observándola.

-Patty-

Súbitamente comprendo lo que quiere decir. Estoy tan excitada, tan mareada y sumergida en esta locura de deseo … pero sé lo que me está pidiendo William. Y de pronto, sé que me encuentro en la encrucijada de mi destino. De mi decisión depende totalmente mi futuro. Y este es el momento. Aquí. Ahora. Por un momento, el pánico se apodera de mí. ¿Qué vas a hacer, Patty?

Mi vida con Luke, mis padres, Jacksonville, mi querida abuela … la vida que han marcado para mí pasa fugazmente por mis ojos como un rayo: mi vuelta a Jacksonville, mi compromiso, la felicidad de todos … mi falsa sonrisa coronando mis labios, mientras siento cómo me hundo más y más … soportando mi destino, mi matrimonio, el sexo con Luke … ¡no! ¡No puedo!

- ¡Patty! ¿Estás bien? - William me mira alarmado, observando fijamente mi rostro y acariciando mis caderas. Parpadeo rápidamente y todo parece diluírse en un confuso torbellino, mientras los ojos celeste de ese adonis que tengo entre mis brazos cobran un resplandor cegador y atrayente. Acarició suavemente sus labios con la punta del dedo y siento temblar mi cuerpo. Ese es el hombre que quiero, esos son los ojos que quiero ver todos los días del resto de mi vida al despertar … y la certeza es tan clara y simple que siento ganas de llorar. Carraspeo para aclarar mi garganta.

- Siempre has sido tú, William Andrew, el dueño de mi corazón. Acepto tu desafío. Quiero compartir esta aventura de la vida contigo.

Él se echa a reír con alegría y me abraza, besándome en la boca. El beso se hace más profundo, nuestros cuerpos rozándose, excitándose mutuamente, buscándose ávidos después de tantos meses de ausencia … y de pronto noto sus dedos en mi interior a pesar del agua rodeándonos. Me alzó un poco, tensionándome.

- Ven aquí, nena. – Me pide William con esa voz enronquecida que hace que me derrita. ¿Vamos a hacer el amor en el agua?

-Terry-

Creo que debería dormir algo, estoy verdaderamente agotado. Y mañana tengo un largo y tedioso último ensayo antes de la función final que clausura la gira, y a continuación la función final. Pero me es francamente imposible hacerlo con Candy desnuda entre mis brazos.

Ella suspira, jugueteando con un mechón de mi cabello entre sus dedos. Volvería a hacerla mía … si tuviera fuerzas para ello. Quiero reírme de mí mismo. Se nota que ya no eres un crío, Terry.

También estoy nervioso y expectante. Mi diosa ha llegado y ha dado a todo un giro de 180 grados. ¿Casarnos? ¿Ya? Jamás lo hubiera imaginado. Mi corazón se agita en cuanto vuelvo a pensar en ello. No puedo creer que Candy haya decidido dar ese paso. Pero me reconforta. Debe amarme mucho si va a desafiar a todo y todos por mí.

Me giro un poco para acomodarla mejor contra mí y mi mano masajea uno de sus hermosos senos. Ella suspira, pero cuando observo su rostro veo que tiene los ojos cerrados. Se está adormeciendo. Sonrío con dulzura y beso la comisura de su jugoso labio, mientras ella me sonríe en respuesta entre sueños.

No la merezco, lo sé. Y ha aceptado convertirse en mi esposa. Súbitamente noto un nudo en la garganta y suspiro, besando su frente. Por fin la tengo junto a mí. Ella me dará fuerzas para soportar todo este asunto de mi padre y no volverme loco.

-William-

He superado mi capacidad de control. Demasiado, todo esto es demasiado. El sueño de cualquier hombre. La acercó más a mí y leo incertidumbre pero también curiosidad en sus preciosos ojos verdes. Entonces la coloco encima mío y yo también recoloco mi cuerpo para poder hacerla mía una vez más.

- William … - Murmura agitada. – Es que vamos a …

- Déjate llevar, amor … - Contesto muy bajo. Nos unimos lentamente, mis manos en sus caderas, ayudándola en esta nueva posición, y Patty grita exaltada. - ¿Estás bien? – Me detengo, preocupado.

- Sí … - Susurra ella abrazada a mi cuello. La beso en los labios. - ¿Qué … ?- Parece perdida de pronto.

- Haz lo que desees … muévete como desees … - Le pido. Y la beso en la boca profundamente.

Ella comienza a mover sus caderas suavemente, sus senos rozando mi pecho y volviéndome loco literalmente. Esta es una experiencia completamente distinta. Estoy dentro de ella, mis manos alrededor de sus caderas, notando el seductor movimiento que produce su cuerpo y una corriente eléctrica comienza a subir desde mis pies hacia arriba por los muslos, hasta tal punto que necesito de toda mi concentración para no eyacular furiosamente en ese instante. Respiro profundamente mientras acaricio su cuerpo encima de mí, moviéndose con un ritmo tan enloquecedor que a duras penas puedo aguantar. Es suave, lento … ella me besa, yo la acaricio … el vapor, el calor, el sexo … estoy mareado de excitación … noto nuestros cuerpos rozarse en nuestra mutua unión, y entonces percibo que el movimiento de Patty se hace más lento hasta detenerse un momento. Sé que está cansada, por lo que la aparto suavemente y me levanto, empapado, saliendo rápidamente de la bañera. Al mirarla, tengo ganas de sonreír. Está tan seductoramente desconcertada sentada en la bañera … la agarro por los brazos y la levanto para a continuación cogerla en brazos ante sus débiles protestas. Sonrió de camino a la habitación, ambos chorreando, y la besó apasionadamente en la boca.

Estamos empapados mientras la deposito, no en la cama, sino en el diván frente al ventanal, el cual queda empapado en un segundo con nuestros cuerpos. Pero ya estoy encima suyo, bebiendo de su cuerpo húmedo con la lengua sobre su piel, su cuello, sus senos, su estómago … ella echa la cabeza hacia atrás extasiada y súbitamente la penetro, oyendo su grito exaltado. La poseo sin contemplaciones, ya no puedo más. Necesito sentirla, hacerla mía, y me desinhibo completamente. Me introduzco totalmente. Estamos sellando un pacto, un profundo pacto de amor. Patty grita, pero sé que es de excitación y de deseo, así que aumento el ritmo y la agarro por las caderas atrayéndola más a mí. Estoy al límite. Nunca habíamos hecho el amor así … salvaje … rápido, casi con fuerza … por un momento me preocupo por su bienestar y reduzco el ritmo, pero ella se arquea hacia mí y me pide jadeando que continúe. La beso en la boca y siento sus jadeos mezclarse con mi respiración. La ya conocida corriente eléctrica comienza a apoderarse de mí y grito enardecido, llenándola absolutamente. Oigo los gritos de Patty, sus dedos clavándose en mis omóplatos, perdida en su propio orgasmo, confundiéndose con los míos.

Comienzo a descender suavemente del paraíso con Patty aun respirando agitadamente en mi boca, y me levanto sobre los antebrazos, aun unidos, besándola en el cuello. Ella tiene los ojos cerrados, su respiración también alterada, pero sonríe, y gira la cabeza iluminándome con sus hermosos ojos.

- ¿Estás bien, amor mío?

- Sí … ¿y tú?

- En el paraíso … - Su risa cristalina es como un canto de sirena para mí. La beso en los labios y me alzo del diván, ayudándola a levantarse. La cojo en brazos apenas está en pie y me rodea el cuello con los brazos. - ¿Me dejas dormir contigo? - Susurro.

- Te mataré si no lo haces …

Reímos mientras me dirijo al lecho con ella en brazos.