Angeles MC: eso es justamente lo que Edward quiere, que lo conozca a él como persona.

Beatriz Gomes2 : Bella tiene sus truquitos ;)

monze urie: Aunque no lo creas a mi también me pone ansiosa dejar las historias así, pero de este modo tengo un poco mas de control y puedo ir subiendo a medida que edito y releo las historias

luzfresh, dayana ibarra y Car Cullen Stewart Pattinson Muchas gracias por sus comentarios!

Y gracias a todas por estar al pendiente (tanto los que comentan, como los que no) , ponerme en sus alertas pero por sobre todo disfrutar de estas historias tanto como yo, GRACIAS. Espero estén muy bien de salud, y sino lo están que se recuperen pronto!

En el face: Nani fanfiction voy a subir el vestido que compra Bella (lo pueden buscar en mi perfil con link directo)

Ahora si, a leer!


Capítulo 2

-viste las fotos?-preguntó sin siquiera saludar, alegre

-si- intente sonreír- se ve muy bonito-

-qué ocurre?-preguntó. Su alegría había sido reemplazada por la preocupación.

-ya sabes, una de esas fiestas que tanto odio- respondí

-no puedes irte?- insistió

-no, hoy menos que nunca- contesté

-bueno, yo estoy aquí para alegrarte un poco la noche- rió. Intente encontrar palabras que no le mostraran el lio que era mi mente, pero parecía no encontrarlas -ei, músico, que ocurre? Que te pasa?- inquirió preocupada- tan mal esta la fiesta?-

-no... no es eso-murmuré- es algo mas-

-sabes q me puedes contar lo que sea, no hay secretos entre nosotros- respondió.

-y siempre va a haber sinceridad no?-pregunte. Nunca nos habíamos mentido, era como nuestro pacto. Si habíamos algo de lo que no quisiéramos hablar nos lo decíamos, nunca mentíamos.

-siempre sinceridad- asintió

-cuando… cuando comiences la universidad, y conozcas gente nueva- dudé- y algún chico que te llame la atención y valga la pena…. Vas a dejar de hablarme?-pregunté inseguro

-mi músico esta celoso?-pregunto. La escuche sonreír.

-no juegues preciosa-le pedí

-no hay forma que te deje de hablar mi músico- contesto- te lo prometo, si alguien llega a llamarme la atención va a tener que aceptar esta rara amistad que tenemos-

-de verdad?-murmuré

-por supuesto que sí, te lo prometo, nada va a cambiar. Bueno, quizá si el hecho de estar en la misma cuidad- rió

-eso por alguna razón me hace sentir menos solo- confesé

-también a mí-suspiró

-gracias- me aclare la garganta- me debo haber oído como un estúpido- murmuré avergonzado

-sonaste como lo más dulce que hay- respondió

-no seas condescendiente- pedí

-no lo soy, de verdad, me agrada que no quieras terminar con esto- me tranquilizó

-lo creías posible acaso?-pregunté asombrado

-todo es posible, no?-preguntó

-no todo. Eso no- aseguré

-de acuerdo- respondió alegre

-ei, creo que van a hacer un brindis o algo así… debo entrar- dije notando a través de las ventanas que mi padre llamaba a los invitados al centro del salón

-de acuerdo, estoy en el wp – prometió

-en un rato te hablo- asentí

Luego de nuestra charla la cena fue mucho más llevadera, aunque claro, también ayudo mucho que me hablara toda la noche por wp hasta quedarse dormida.

Cuando llegue a mi departamento a las 4 de la mañana mire el contrato de alquiler que me había mandado, había borrado cada uno de sus datos con excelente precisión. Me reí y agarre el móvil.

[Hacía falta que borraras hasta el día de tu cumpleaños? Ese lo sé. Recién llego a casa. El contrato no tiene ninguna trampa, disfrute señorita. Buenas noches] envié

Durante todo su primer año de carrera todo entre nosotros estuvo igual, aunque hablábamos un poco menos, aun así aprovechábamos cada momento libre para ello. Habíamos tomado la costumbre de usar las manos libres en el celular para poder hacer cosas mientras que hablábamos y así seguir con nuestro día sin que eso nos quitara tiempo a nosotros.

Adoraba todo de ella.

Un año había pasó y aún no había forma que me decidiera a decirle quien era, tan asustado me tenía que se enterara quien era. Ella tampoco insistía demasiado, algunas veces me molestaba que no quisiera, y otras pensaban que ella tampoco sabía que yo tenía ganas de verla, entonces quizá a ella también le diera miedo.

Finalmente había terminado el semestre de la universidad, y podíamos recuperar el tiempo de charlas, anoche mismo nos habíamos quedado hasta muy tarde hablando hasta que se quedó dormida, al menos eso asumí luego de que dejara de responder. Hoy no había hablado aun con ella.

A pesar del sueño me levanté y duche listo para ir a casa de mis padres a almorzar.

-hermanito!- grito Alice nada más al verme saltándome encima, reí y salude al resto de mi familia con Alice sobre mi espalda, sin soltarla corrí hasta la piscina saltando dentro

-Edward Anthony Cullen!- grito cuando salió a la superficie del agua- te voy a matar!- me amenazó. Reí y salí dejándola allí. Fui al cuarto que todavía tenia allí a cambiarme y a dejar mi celular cargando.

-esto está realmente delicioso ma- dije comiendo el ultimo trozo de pollo agridulce que había hecho.

-muy, muy bueno mama- asintió Emmett

-Buenísimo- casi grito Alice.-deje en mi cuarto el chocolate que trajimos con Jazz del viaje- dijo corriendo hacia arriba. Mi hermana estudiaba para diseñadora de modas, con Emmett habíamos hablado y no queríamos que nuestra hermanita menor se viera obligada a dejar su pasión por la moda, sabíamos cómo le hubiera dolido eso.

-Edward Anthony Culleeeeeen!-bajo mi hermana gritando- te buscan, teléfono para ti-

-ese es mi celular?!-pregunte disparando de mi silla. Solo había una persona que podía estar llamándome a esta hora. Mierda.

-Hola? Hola?-pregunté en cuanto lo agarré. Nadie contestaba del otro lado, miré la pantalla viendo quien había llamado, era mi preciosa- ei, dale, ya sé que eres tú, habla- la llamada se cortó. Mire horrorizado mi celular. Alice había dicho mi nombre y apellido en tono muy alto, era imposible que no lo hubiese escuchado

-quien diablos te autorizó a responder mi móvil Alice?!-le pregunté molesto

-hijo, tranquilo- me pidió papá acercándose a nosotros

-estaba sonando!-se defendió mi hermana

-y eso te da derecho a atender? Y porque dijiste mi nombre completo?!-pregunté totalmente alterado llamando de nuevo a mi preciosa. No contestaba.

-con quién andas hablando?-me preguntó sonriendo

-qué diablos te importa Alice!- grité

-no es forma de hablarle a tu hermana Edward-interrumpió papá. Me salto el contestador cuando quise volver a llamarla. Había apagado el celular.

-no me importa una mierda! Estoy podrido de todo! No vuelvas a tocar mi móvil en tu vida!- grité saliendo de la casa.

Bella's pov

-hola?- escuché la voz de una mujer responder

-Hola- respondí sin dejar que me temblara la voz-esta…?-me cortó

-sí, sí, ya te paso- dijo. Suspire de alivió, no sabía cómo responder si me preguntaba con quien quería hablar.

-Edward Anthony Culleeeeeen!-grito la chica que me había atendido- te buscan, teléfono para ti- grito. Me quede completamente helada.

-ese es mi celular?!- preguntó la voz que reconocí como mi músico -hola? hola?- insistió. No había duda, era él. - ei, dale, ya sé que eres tú, habla-pidió casi suplicante. Corte y me quede mirando el móvil. Que se suponía que tenía que hacer ahora que sabía quién era él? Ahora todo me cerraba! Por supuesto que no me iba a decir quién era! Es hijo del matrimonio más rico de todo Seattle, hijo del jurista más renombrado y premiado del país! Cuantas veces había visto la imagen de su padre en la universidad de derecho camino a la mía? Cuantas veces había visto en la tele al padre de mi músico, a sus hermanos! Que se suponía que debía hacer ahora?!

Por el resto del día mi móvil siguió apagado, y lo mismo ocurrió el día siguiente y el siguiente, y cada una de esas noches me las pasaba llorando. El jueves tuve que prenderlo al ir a la universidad a buscar mis notas, tenía 60 llamadas pérdidas, 54 eran de mi músico… Edward. Y 38 wp de los cuales 25 eran de él.

Camino a mi universidad volví a ver la imagen que había de Carlisle Cullen en la entrada, pase apenas viéndola. Pero a la vuelta no pude evitar mirarlo con más detenimiento, no podía creer que hubiera estado hablando más de un año y medio con su hijo del medio. En cuanto llegue a casa llamé a mi padre para contarle que había cerrado todas las notas con buenas calificaciones, aun así me había anotado a unas clases durante el verano, necesitaba mantener la mente ocupada en algo y de paso si metía alguna materia mas no me iba a venir mal.

Luego de que mi padre se hubiera aburrido de escucharme hablar, me recordó que tenía trabajo que hacer, asique volví a tener mi mente libre para ponerme a llorar. Me reúse a ello y me senté en el ordenador. Aunque intente con todas mis fuerzas no pude no buscar información de Edward y su familia. Si aún me quedaba alguna duda de si era o no mi músico vi que la información que encontré de él y su familia coincidía perfectamente con la que me había dado.

Mi móvil empezó asonar de nuevo. Volví a apagarlo.

Tres semanas después de haberme enterado de quien era él aún seguía con la mayoría del tiempo el móvil apagado, mi padre casi siempre me llamaba al piso asique no me hice mucho problema.

-señorita Swan- me llamo el encargado del edificio cuando volví de mi segunda clase de verano- dejaron un paquete para usted- dijo entregándome una gran caja color naranja brillante y un bonito ramo de fresias arreglado muy lindo- quiere que la ayude?-me pregunto.

-no, muchas gracias- intente sonreírle. Tome la caja y el ramo como pude y subí a mi piso. Una vez allí me senté en el medio de la sala a mirar lo que me habían enviado.

El ramo era realmente precioso, y no muchas personas sabían que eran mis flores favoritas, por un momento creí que había sido obra de Jacob o de Charlie, pero ninguno de los dos era tan detallista.

-te extraño preciosa- decía la tarjeta que venía con las flores. Mi corazón martilló con fuerza al comprender quien las había mandado. Edward, mi músico.

Me prepare mentalmente para abrir la caja, respire profundo y con mucho cuidado la abrí. Había un precioso oso con un corazón que tenía bordado "te quiero", un cd titulado "mis canciones", un sobre violeta con un número 1 y una muy elegante invitación en un sobre borgoña con un número 2. Sonreí genuinamente en semanas sintiendo mis ojos inundándose de lágrimas. Tome el violeta y lo abrí.

"hola preciosa, recurro a este método porque no encuentro otra forma de comunicarme contigo, no te preocupes, sigo sin saber cómo te llamas o algo sobre ti, le pedí a alguien que en base a tu número de teléfono encontrara tu dirección, solo eso, por supuesto se aseguraron de que seas tú. Ni siquiera fui yo a entregar esto, aunque estuve muy tentado a ello. Sé que escuchaste a mi hermana decir mi nombre, aunque me duela entiendo que no quieras hablarme, por eso no quería decirte quien soy, mi mundo es complicado, ya lo he dejado claro varias veces, aun así siento q todo era mejor cuando podía escuchar tu voz cada día, si había algo que me molestara, que me estresara, podía llamarte y quedarme contigo. Por eso quiero solo una oportunidad para hablar y explicarte, si después de eso no consigo que quieras volver a verme… lo acepto, pero no me niegues ver el rostro de quien le dio un motivo de ser a mi vida el último año y medio, casi dos. En el sobre borgoña esta la invitación.

Pd: si prendes tu móvil me alegras los últimos grises 25 días

Edward Cullen"

Me seque las lágrimas con rapidez y abrí el sobre borgoña.

"queda usted Preciosa cordialmente invitada a una cena con el señor Edward Cullen en pos de una amistosa reconciliación, el ya mencionado estará esperando la confirmación de la fecha en cuanto usted así lo decida."

Sonreí completamente enternecida, sentí el aroma de las Fresia mientras abrazaba el oso, tenía aún más ganas de llorar. Qué sentido tenía todo esto siendo el quien es? Abrí los ojos con sorpresa, esto era precisamente a lo que él tenía miedo, precisamente la razón por la que no se animaba a decirme quien era. Sonreí. Le había dicho hasta el cansancio que no me importaba quien fuera, y si bien tan poco me imaginaba algo así… no podía ahora retractarme, no ahora que sabía que había detrás de él, no su apellido, sino él.

Agarre mi móvil. No tenía ninguna llamada suya de hoy, supuse que por el regalo. Pulse llamar con el corazón latiéndome a mil.

-me llamaste- dijo con un tono completamente aliviado, muy diferente a la última vez que lo había escuchado hablar.

-no cualquiera se resiste a semejante detalle- sonreí

-me alegro, estaba realmente desesperado- admitió

-asique... Edward Cullen?-pregunté

-si- suspiro- aún no he vuelto a hablar con mi hermana desde entonces-

-porque?-

-porque no debió ser así que te enteraras quien era preciosa, no debió haberte asustado de la forma en que lo hizo, no debió haberme forzado a investigarte para poder comunicarme contigo-

-ei, ya paso, respira- le pedí, suspiro fuertemente.-mejor?-

-no realmente, no hasta que no tenga la oportunidad de verte- pidió. Me mordí el labio cerrando los ojos sintiendo nuevas lagrimas caer. No sabía si de felicidad o de tristeza-preciosa, por favor- pidió

-no sé si- me aclare la garganta intentando darle más estabilidad a mi voz- sea una buena idea- admití

-leíste el sobre borgoña? Solo una vez preciosa, solo una, si en una cena no logro que quieras estar en mi mundo, desaparezco-

-Edward…- murmure

-dios, que lindo suena mi nombre en tus labios, por favor preciosa, solo una, solo quiero verte, luego podemos hacer como tú quieras, solo una. Ni tu nombre se-

-yo tampoco sabía el tuyo-murmuré

-pero ahora lo sabes y estoy seguro de que eso te ha dejado entender varias cosas-

-si- respondí-algo así-

-y bien?- insistió

-Isabela, pero prefiero Bella-

-Bella-suspiro, una extraña emoción me recorrió el cuerpo entero, una corriente eléctrica que puso alerta cada una de mis terminaciones nerviosas.

-respecto al sobre borgoña….- dude- que propones?-

-una cena, charlar, solo eso-

-donde?-

-eso es un sí?- preguntó y escuche como sonreía

-es un tal vez, dónde?-

-sorpresa- susurró. Volví a sentir la misma corriente eléctrica recorrerme.

-no hables así-le pedí

-así como?-

-en ese tono- protesté

-porque?-susurró. Otro latigazo eléctrico me volvió a recorrer el cuerpo, esta vez finalizando en mi sexo, levemente humedecido.

-cuando y a qué hora?-pregunté

-hoy, en cuanto estés lista- respondió No fui capaz de volves a introducir oxígeno a mis pulmones.

-no…queres?-dudó

-no es eso- murmuré

-también estoy nervioso- admitió

-De-e verdad?-pregunté sin poder evitar que me fallara la voz

-de verdad- aseguró-pero no quiero darte tiempo a retractarte, me matarías con eso- admitió

-cómo debo vestirme?- pregunté. Fue su oportunidad de quedarse mudo antes de absorber una buena cantidad de aire. Me reí.

-como más te guste- respondió

-no quiero desentonar-

-no vamos a ir a un lugar lleno de gente, es por el paseo marítimo, no voy a decir más-

-y como te vas a vestir tú?-pregunte mordiéndome los labios. Tener una imagen física suya en estos momentos servía de mucho.

-puedo variar pero… seguramente pantalón de vestir, camisa y alguna chaqueta no muy formal, ya sabes, tranquilo- aseguró

-de acuerdo- asentí sintiéndome aún más nerviosa

-en cuanto estarás lista?- pregunto

Mire el reloj, eran las 3. Necesitaba un vestido ducharme y arreglarme.

-7 y 30?-

-acepto, a esa hora paso, aunque debo admitir que no creí que fueras de esas mujeres que pasaban tanto arreglándose, es decir, bueno, no es que este mal pero- tartamudeo. Reí.

-no es que vaya a pasar tanto tiempo arreglándome, quiero ir a comprarme algo para usar, además tampoco es como si alguna vez tuviera alguien para quien arreglarme- admití

-voy a ser el primer intento? Es muy halagador preciosa- murmuró ese tono.

-que no uses ese tono!- rogué. El rió

-como te fue en los finales?-preguntó

-todas eximidas- sonreí

-felicidades preciosa, eres la mejor.-

-y a ti?-

-igual- rió - entonces a las 7 y 30?-

-si- sonreí- hasta entonces Edward-

-hasta entonces preciosa Bella- se despidió.

Ahogue un grito contra el oso antes de dejarlo sobre mi cama, tome mi bolso, llaves, dinero, móvil, puse las flores en agua y corrí al centro comercial. Quería darme prisa, quería verme bonita.

Entre a varias tiendas. En la séptima encontré un vestido que me gustaba. Era simple pero bonito, azul. La abertura en mi espalda lo hacía ver sexy pero era muy discreto, unos pocos dedos sobre la rodilla, me veía bonita. Le sonreí a mi reflejo luego de ver el precio, se iba un poco de mi presupuesto, pero no demasiado. Un día podía darme el gusto. (imagen del vestido en mi face, esta en mi perfil)

Por suerte tenia los lindos zapatos de tacón bajo que Ángela me había obligado a comprar cuando la acompañe a buscar ropa para su primer cita con Ben.

Llegue al departamento 5 y 30, tenía exactamente dos horas para arreglarme. Me fui directo a la ducha luego de dejar el vestido y los zapatos listos en mi cuarto. Agradecía ampliamente esa manía por siempre estar depilada, sin importar el clima o si tenía o no pareja. Para mí era más higiénico y estaba siempre lista para cualquier tipo de ropa, era de lo más cómodo.

A pesar de estar corta con el tiempo me quede unos buenos 40 minutos en el agua, bañándome a conciencia y relajándome lo más posible, no quería nervios en exceso. Sabía que cuanto más nerviosa me pusiera peor iba a salir todo. Y realmente deseaba que todo saliera bien. Iba a verme con Edward Cullen, sí, pero también con mi músico, con ese músico con el que hablaba hace ya casi dos años.

Salí de la ducha y mientras me sacaba el pelo con la toalla tome el cd que venía en la caja de Edward para escucharlo, eran todas melodías de piano, realmente preciosas. Cuando mi nana sonó calmo un poco mis nervios, cosa que agradecí.

Me puse una bonita ropa interior y el vestido antes de empezar a arreglarme, no quería estropear todo el trabajo cuando me vistiera. Peine mi cabello haciéndole unas rápidas ondas con la buclera, nada exagerado, pero siempre me había gustado definir bien mis pocas ondas. Y un maquillaje suave. Natural. 7 y 15 estaba lista.

Fui hasta la cocina y me tome un buen vaso de agua fresca para calmarme. Revise que todo en mi bolso estuviera bien, por las dudas también dinero por cualquier inconveniente, me puse perfume y brillo en mis labios. Respire hondo y me acomode en el sillón de la sala con el oso a esperar paciente, aún faltaban unos cuantos minutos y las notas de piano se seguían escuchando.

7 y 25, sonó mi móvil. Era el.

-hola- sonreí al atender

-hola Bella, donde queres que te espere?-

-emmm, donde tú quieras- respondí

-te espero en la entrada entonces, dale?-

-claro, no bajes, no vaya a ser que te reconozcan o algo, no quiero habladurías- pedí

-de acuerdo, es un volvo negro, estoy a un par de cuadras, nos vemos- y colgó

Edwards pov

Golpee el volante con furia en una señal de alto a una cuadra, había querido decirle que quería parar en otro lado para poder ver a quien se había convertido en alguien tan especial para mí, sé que es preciosa, no me interesa como sea físicamente, sé que va a ser hermosa. Pero quería mirarla maldita sea, es poco, muy poco caballero es verdad. Pero quiero mirarla.

Estacione en la entrada, para captar su salida y poder mirarla todo lo poco caballeroso que quisiera protegido por los vidrió s polarizados, sino iba a volverme loco. La llamé

-hola- saludo

-estoy abajo preciosa- murmuré viendo atento la salida de su edificio. Estaba ansioso y nervioso.

-ya bajo- aviso y colgó. Mis nervios aumentaron, mi estómago se retorció de una forma muy poco agradable. No haber almorzado había sido bueno.

Vi salir a una morena increíble que se quedó mirando el volvo mordiéndose el labio inferior con fuerza. En cuanto la vi morderse el labio supe que era ella. Me confesó una noche que había ganado ese tic desde que empezó a hablarse conmigo, ese gesto iba a volverme loco si lo seguía haciendo toda la noche. Parecía intentar tomar valentía para entrar. Reí. Estaba igual que yo.

Me incline y abrí la puerta del copiloto para ella. Me sonrió nerviosa antes de entrar. Una vez acomodada en el asiento se pasó el cinturón aun sin verme, mi mirada seguía clavada en ella, en sus movimientos. Cerro los ojos y respiro onda antes de mirarme directo a mí. Pero no hablo.

-creo que… acerté al decirte preciosa- le sonreí. Se ruborizo y miro hacia abajo riendo nerviosa. La agarre del mentón y la obligue a mirarme.-oye, te veo después de casi dos años, no te escondas, sigo siendo yo, el mismo de siempre- murmuré. No me gustaba que estuviera así, era mucha más suelta por teléfono. Quería eso ahora que sabía quién era.

-no es, no es por lo que crees, es que… no suelo salir así, lo sabes- explicó

-tampoco yo- respondí- pero somos los mismos, hablemos, como por teléfono- le pedí

-es diferente- murmuro mordiéndose el labio inferior. Mi vista se clavó en ellos. Roce el labio que se mordía con mi pulgar.

-tranquila- le sonreí- también estoy nervioso, o ansioso, no lo decido aun-

Ella rió, ame ese sonido en vivo y en directo acompañada por esos preciosos ojos que tenía. Tan dulces. Tan expresivos.

Quito mi mano de su labio y la dejo en su regazo entre las suyas

-hola extraño- sonrió

-hola extraña- sonreí. Se acercó a mí y beso mi mejilla con suavidad, cerré los ojos disfrutando. Había esperado algo así por mucho tiempo. Clave mi mirada en la tuya en cuanto se alejó. Me acerque a ella y bese su frente, se estremeció y me apretó la mano que estaba entre las suyas. Volví a dejar mi mirada en la suya.

-vamos?-preguntó

-de acuerdo- asentí llevando una de sus manos a mis labios para besarla antes de dejarla en su regazo listo para partir.

-y bien? Donde estamos yendo?-

-preocupada?-pregunté sonriendo- pensás que te puedo secuestrar?-

-respondo lo que creo o lo que parecen querer tus ojos?- preguntó atrapándome. Por un instante me sentí expuesto como nunca en la vida, pero cuando vi su sonrisa me relaje.

-la q prefieras- me reí.

-entonces quizá deba preocuparme- negó divertida, no pude contener mi carcajada. Apreté levemente sus manos en su regazo

-quizás- le guiñé el ojo. Se ruborizo entrelazando nuestras manos en su regazo.

-Edward… que…?-pregunto cuando paramos en el puerto marítimo donde no parecía haber ningún lugar para cenar. Parecía nerviosa.

-Bella- la llame girándome hacia ella- me duele que me tengas miedo, de verdad, lo sabes, me conoces, todas y cada una de las cosas que dije e hice todo este tiempo son verdad, no me tengas miedo, soy incapaz de dañarte preciosa- le aseguré angustiado.

-perdóname- negó con la cabeza y llevo una mano a mi mejilla-no estoy acostumbrada, lo sé, se cómo eres, no es que tenga miedo de ti sino que… no suelo ser así de impulsiva, mi papa es jefe de policía, a veces me hace ser un poco paranoica- sonrió con disculpa.

-estas a salvo conmigo, te lo prometo- prometí buscando tranquilizarla-Además-sonreí- no será un restorán pero no vamos a estar solos- le conté- no bajes, yo te abro- dije saliendo, la vi asentir antes de cerrar y me dirigí hacia la puerta del copiloto. En el momento en que abrí la puerta para ella, las luces del barco se prendieron. Se quedó prendada viendo el hermoso barco, era de mi familia, recién hoy le encontraba algo útil.

-Ed-Edward- me hablo sin dejar de ver el barco, se veía hermoso, era un barco mediano lleno de luces.

-te gusta?-sonreí cerrando la puerta.

-es precioso-sonrió aun perdida en las luces- no debiste-

-es de mi padre- respondí encogiéndome de hombros- me lo presto-

-buenas noches señor Cullen, señorita- saludo un joven.

-buenas noches- respondí por ambos- aquí tienes- le entregue las llaves del volvo.-vamos preciosa?-le sonreí viéndola

-donde vamos a ir?- pregunto viéndome

-que no vallamos a un bonito restauran no quita que podamos tener una muy buena noche, se me ocurrió que cenar el en medio de la nada sobre un barco podía ser igual de agradable que un restorán pero sin miradas sobre nosotros más que el personal- le sonreí

-estás jugando?- jadeó

-nunca- sonreí poniéndome delante de ella-creí que te podría gustar-

-es hermoso- sonrió viendo de nuevo el barco-pero es demasiado- negó

-déjame decidir eso a mí- le pedí- odio ser quien soy y lo sabes, pero, a veces puedo sacarle provecho a lo que me ha tocado, no?-

-estás loco- rió tomando mi mano

-por ti- respondí viéndola a los ojos, me sonrió y tiro de mi hacia el barco. Reí dejándome llevar.

-señor Cullen, señorita- saludo el capitán

-preciosa, es Eleazar, el capitán de la embarcación- lo presente, ella solo asintió en su dirección, se veía cohibida, apreté su mano.

-para servirles- asintió él

-cuando estemos lo suficientemente lejos de la cuidad para que no molesten las luces suelta el ancla, yo te aviso cuando volvemos- le informé

-por supuesto señor, señorita- asintió antes de retirarse

-pasa algo?-pregunté girándome a verla

-te tienen miedo- rió

-solo saben que me gustan las cosas bien hechas, en eso soy como mi papa- me encogí de hombros-. Y quizá los haya amenazado a todos un poquito para que todo salga perfecto-le guiñe el ojo

-por alguna razón te creo- sonrió avergonzada

-yo a ti no te miento- sonreí- ven, veamos el resto-

Recorrimos todo el interior del barco, y luego el exterior. La proa la deje para el final, allí estaba la mesa lista para nosotros.

-es…no tengo palabras- dijo girándose para verme a los ojos

-si quiero que seas parte de mi mundo de locos tengo que mostrarte que también tiene beneficios no?-sonreí acariciando su mejilla

-ser parte…- murmuro yendo hacia el barandal. El cielo estaba despejado, y el agua tranquila. Todo parecía propicio a darnos la mejor noche de mi vida, y esperaba que también de la suya.

-te molestaría ser parte de todo esto?-pregunte viendo el cielo también

-no creo que la pregunta apropiada sea esa-respondió

-y cuál sería?-

-puedo yo, ser parte de tu mundo?- hablo- quiero decir… no soy realmente nadie dentro de tu mundo-

-mírame- le pedí, ella negó con la cabeza sin mirarme- sabes lo que odio todo esto, no me hagas odiarlo más, que no sea esto lo que me aleje de ti Bella- dije viendo su rostro de perfil- lo único bueno es cuando estoy en mi departamento hablando contigo, incluso esas celebraciones se hacen más llevaderas cuando hablo contigo-

-y cuando alguien me pregunte quién soy? De dónde vengo? Que hago con el hijo del jurista más importante del país?-pregunto viéndome

-soy la mujer que Edward quiere, la única mujer que realmente él quiere, él no es el hijo del mejor jurista del país, él es mi músico- respondí- eso es lo que tenes que decir-

Sin responder volvió a mirar el paisaje que se abría delante de nosotros. Nervioso, me puse detrás de ella y apoye mis manos en el barandal a sus costados. Me acerqué a hablarle al oído sin tocarla.

-tanto importa quién soy? Tanto que no me puedo dar el lujo de seguir teniéndote en mi vida?- pregunté- que tengo que hacer para que te quedes conmigo?-pregunté

Dejo caer la cabeza sobre mi hombro con los ojos cerrados, puso sus manos sobre las mías y las entrelazo pero no respondió.

-te dije lo preciosa que estas?- le pregunte

-si- sonrió - en el auto-

-no, ahí dije que no me había equivocado al llamarte así todo este tiempo, porque eres preciosa, pero que hoy estas preciosa no lo dije- sonreí besando su cien

-no me la hagas más difícil- pidió apretando mis manos. Las lleve aun unidas a su cintura para abrazarla.

-si tengo una oportunidad contigo voy a hacértela tan difícil como pueda que me rechaces - murmuré contra su cuello y deje un suave beso allí. La sentí estremecerse.

-no hay forma que esto funcione Edward- aseguró

-creí que cada uno decidía su futuro, no me decías que podía cambiar mi vida? Que no estaba trazada? No te dije quién era por eso, porque está trazada. No haces más que darme la razón-

-pues quizá siempre haya estado equivocada- dijo girándose

-importa eso hoy? Ahora? Quien esté equivocado y quién no?-pregunté-vine dispuesto a pelearla, vine dispuesto a mañana poder verte de nuevo-

-me dijiste que si después de esta noche no decía que si no ibas a seguir- murmuró. Sentí un pinchazo bastante feo en el pecho, pero me obligue a no dejárselo notar.

-exacto- dije y me acerque más a ella-vine totalmente preparado a que mañana, tú quieras volver a verme-sonreí. Sonrió levemente y me abrazo escondiéndose en mi cuello. La apreté contra mi mordiéndome la lengua para no decirle lo mucho que me estaba lastimando tener que convencerla-tan mala opción soy?-no pude evitar preguntarle

-qué?!-se alteró alejándose para verme a los ojos- no es eso, y lo sabes Edward, no eres tú, no es quien sos, soy yo, no soy nadie y eres demasiado para mí, tenes que entender eso-

-te estas escuchando? De verdad te estas escuchando?- gruñí

-lo pensé toda la tarde- asintió

-entonces quizá necesites una semana más de reflexión-suspire apoyando mi frente en la suya. Volvió a abrazarme.- podemos ser lo que tú quieras, pero no me alejes- le pedí- no me des otra razón para odiar quien soy-

Asintió dándome un beso en el cuello.