Car Cullen Stewart Pattinson : Si, van un poco rápido, pero creo están descargando los dos años en que ninguno se animó a verse, aun así es un tema frecuente entre ellos. Se dan cuenta que van rápido, pero parecen estar bastante cómodos con el otro ;)
Pam Malfoy Black: sí con algo tendrán que decir te referís a la familia de Edward estamos de acuerdo. Fue de Edward de quien quisieron aprovechar Tanya y su familia. Por otro lado Edward está dejando bastante en claro que la decisión final es la de él. Esperemos lo acepten.
Jupy: La cocina va a ser un tema divertido entre los Cullen, después de todo Edward cocinaba muy poco antes de Bella.
Kony Greene: Gracias por el review! A que te referís con español latino? Soy de argentina. Intento escribir lo más neutral posible. El problema es que tengo muy mezclada la forma de hablar de Argentina con las palabras de todas las historias que llevo leídas hasta el momento. Es bastante difícil intentar neutralizar palabras que para mí son totalmente naturales. Pero escucho sugerencias! : )
Muchas gracias por todos los reviews que me están dejando! Esta historia iba a ser mucho mas corta de lo que finalmente está quedando. Son sus reviews con sus dudas y sugerencias lo que me motiva a sumarle más capítulos!
Ahora si, a leer!
Capítulo 6
Edward P.O.V
Al otro día no la desperté, ya que había renunciado la clase de oyente que aprovechara para dormir. Le deje una nota sobre la mesa de noche antes de irme "Me fui al estudio, no quise despertarte, te veías demasiado hermosa en mis sabanas. No hace falta decirte que puedes quedarte todo el tiempo que quieras. Te amo hermosa, tuyo siempre"
11 y 30 mi móvil sonó con una llamada suya.
— Hola preciosa — sonreí
— Hola amor… oye lindo andamos con un problemita aquí, no me avisaste que venían a hacer el aseo —
— Ups, lo olvide, ¿pasó algo? —pregunté
— Después de despertarme a los gritos por una mujer asustada al ver a una chica desnuda y muerta en tu cama, no pasó nada más — dijo
— ¿Qué? —pregunté carcajeándome— ¿Todo eso creyó? —
— Pues sí, casi muero del susto — suspiró
—Lo siento amor, no está acostumbrada a encontrar mujeres en casa, ni siquiera a mí me ve demasiado — me disculpé
— Mmm… entonces me alegra su reacción — rio
— ¿Sigue allí? —pregunté
— Si —asintió— Me tiene miedo, cree que soy la novia del gran Edward Cullen, imagínate — rio
— Te ve así y te va a respetar así. Cosa que me tranquiliza —aseguré
— Supongo que por eso cuando entendió lo que pasaba se disculpó unas 50 veces — suspiró
— Sí, lo siento — me volví a disculpar.
— Señorita — escuché hablar a la mujer que hacia el aseo
— ¿Sí? ¿Dígame? —hablo mi Bella
— No hay más Blem (1) — informó
—Deme un momento— dijo y volvió a hablar al móvil— ¿Amor no agarraste Blem el otro día?—
— Si no estaba escrito en la lista, no — negué — No importa, escúchame, en el cajón de arriba de todo en mi placar hay algo de efectivo, agarra de ahí lo que necesite para el Blem — pedí— Bella, amor, escúchame sé que no te va a gustar esto, pero no puedo confiar en cualquiera, necesito que le pidas el tiquete de compra, si quiere traer algo más que necesite o que le pidas siempre con el ticket, ¿sí? —
— ¿Y si voy yo? —preguntó
— No, no estás en ese departamento para eso, es su trabajo — respondí
— Ed — protestó
—No bebé, es su trabajo, confió en ti — aseguré
— Bien — gruñó— No se preocupe — volvió a hablarle a la mujer— enseguida le doy dinero para que pueda ir por el Blem, ¿algo más que necesite comprar?—preguntó
— Un trapo de piso nuevo — asintió
— De acuerdo, ahora le doy — dijo
— Amor — hablé
— ¿Sí? —pregunto
— Que no vea de donde sacas — le pedí apretando el puño que no tenía el móvil. Era una de las peores cosas de tener dinero, debía desconfiar de todo mundo, y ahora Bella debía empezar a hacerlo también.
— ¿Para tanto es? —preguntó
— Por favor — pedí
— De acuerdo — suspiró. — Siga tranquila, enseguida le doy dinero — la escuche dirigirse a la señora nuevamente. — ¿Cuánto le doy? — Me preguntó. Escuché una puerta cerrarse, supuse la de mi cuarto.
— Lo que quieras, de cualquier forma tiene que traer el vuelto con el tiquete — respondí
— ¿Tan así tiene que ser? —preguntó
— Es lamentable y tedioso, pero si, sino se aprovechan. Tienes que tener cuidado preciosa, tú eres muy buena y dulce y no quiero que te lastimen —
— No me va a hacer nada la mujer — aseguró
— Cuando te traicionan la confianza también duele — respondí
— De acuerdo — suspiró y la escuche salir del cuarto— Aquí tiene — dijo
— Gracias, enseguida vuelvo —
— Sola de nuevo — dijo
— Si te incomoda podes irte — aseguré— Por lo general es el encargado del edificio quien se encarga de ver que se vaya y cerrar —
— No, está bien, no me molesta — prometió
— Bien, te amo, ¿lo sabias? —
— Si — rio — Te amo mucho más —aseguró. Negué divertido. Golpearon la puerta de mi despacho.
— Preciosa tengo que seguir trabajando, ¿nos vemos a la tarde? —pregunté
— Si, en mi piso — respondió— Te amo, besos —
— Te amo, muchos besos — sonreí. La escuche reír antes de colgar.
Una vez en el volvo cuando termino mi jornada laboral suspire relajándome y me solté un poco la corbata.
[Voy para allá] envié a mi Bella. Esta vez me había llevado el bolso del departamento esta mañana.
[Te espero con una rica merienda] respondió. Sonreí y arranque hacia allá.
— Hola mi amor —sonrió pasando los brazos por detrás de mí cuello cuando abrió la puerta del departamento para mí.
— Hola hermosa — sonreí besándola.
— ¿Qué tal tu día? —preguntó cerrando la puerta por sobre mi hombro
— Horrible — murmuré escondiendo el rostro en su cuello
— Ei, ¿por qué tan mal? —pregunto acariciando mi cabello con algo de fuerza, gemí relajándome.
— Clientes pesados — suspiré colando mis manos por su remera para acariciar la piel de su espalda
— Ven — me sonrió besándome la sien— Te toca relajarte — dijo tirando de mi mano hasta la cocina
— ¿Que huele tan bien? —sonreí tirando mi bolso a un lado de la cocina.
— Hice tarta de manzana —sonrió quitándome el saco y la corbata dejándolos prolijamente sobre un perchero. Volvió a mí y me desabrocho unos botones de la camisa besando mi piel.
— Mmm… así si me puedo relajar —suspiré jugueteando con la cintura de su jeans.
— Me alegro —sonrió tirando de mí hasta la mesa. — Ahora traigo y sirvo — dijo besando mi frente
— ¿Quieres ayuda? —pregunte acercándome a ella.
— No, lo tengo todo listo, ¿quieres ir a cambiarte por algo más cómodo? —me sonrió
— Eres un sueño — dije asintiendo antes de besarle la nariz. Rio y fui a cambiarme agarrando de pasada mi bolso. Me puse un cómodo jean y una playera. Cuando regresé tenía ya sobre la meza la tarta y el café.
— Siempre me gustó alejarme del estudio un día pesado, pero si me vas a recibir así cada vez que tenga un mal día, ojala todos los días sean terribles — reí sentándome en la mesa— Ven — le pedí sentándola en mis piernas.
— Ya está, olvídate, relájate — me sonrió acariciando mi pelo
— Mmm… —murmuré besando su cuello— Lamento lo de esta mañana —
— No pasa nada — prometió— El vuelto esta guardado en su lugar, fue exacto y perfecto — aseguró
— Gracias —sonreí. Se levantó dándome un beso y volvió a su lugar. Estaba delicioso. Para la cena pedimos comida china.
— Bella… — la llamé sin mirarla
— Dime — asintió
— Ayer… hable con Emmett — comencé — Y… ¿viste que te dije que quieren conocerte? —pregunté. Asintió— Bueno, mamá me dijo que si queremos… podes ir este sábado a comer con nosotros — dije viéndola a los ojos.
— ¿Y tú? ¿Qué dices sobre eso? —preguntó
— Yo no me opongo pero tampoco estoy a favor, quiero hacer lo que te haga sentir mejor a vos, nadie se va a molestar decidas lo que decidas — aseguré— No quiero que nos apuremos por sus boberías y resulte mal para nosotros, por eso te lo cuento—
Se mordió el labio nervioso jugando con la comida.
— Si voy… ¿cuándo abría que confirmarles? —preguntó
— Cuando lo decidas, no hay apuro — prometí— Incluso el sábado mismo puedes decidirlo. Nadie te apura —
— Quiero ir — dijo viéndome a los ojos— Es solo que estoy muy nerviosa — admitió.
— Si vamos sabes que no te voy a dejar sola en ningún momento, no voy a dejar que te interroguen como hacen conmigo — prometí entrelazando su mano con la mía por sobre la mesa— No voy a dejar que te hagan pasar un mal momento — prometí
— Ei, tranquilo lindo —sonrió— Sé que me van a inspeccionar meticulosamente, eso ya lo sé, solo me pone muy nerviosa —
— Por eso no te conté cuando lo hablamos, no quiero tenerte con un ataque de nervios por esto —
— Me da miedo que no me acepten, que algo de mí no les guste y que eso nos afecte — suspiró. Me paré y fui delante de ella arrodillándome para estar a su altura. La agarre de las mejillas para verla a los ojos.
— Eso a mí no me importa, si ellos ven algo que no les agrade en ti no va a cambiar lo que yo siento, no voy buscando su aceptación, voy para que vean que no quiero esconderte, que quiero gritarle al mundo que te amo —
— Siguen siendo tu familia… —murmuró
— Si me quieren tanto como dicen van a apoyarme. Mama me prometió que nadie te va a hacer sentir incomoda, y confío en ella — aseguré. Apoyó la frente en la mía y suspiro.
— Si quieres… confírmales para el sábado — habló aun con los ojos cerrados
— No lo hagas por mí — pedí
— Lo hago por ambos, no quiero ser una complicación en tu vida. Quiero hacerte feliz — dijo abriendo los ojos
— Y me haces feliz, muy, muy feliz — prometí viendo sus preciosos ojos— No les voy a confirmar hasta el viernes a la noche, y hasta entonces estas en completa libertad de arrepentirte y cambiar de opinión. Solo yo voy a saberlo si lo haces. Entre nosotros no hay secretos — le recordé. Me dio un suave beso.
— Olvídate de mí, ¿Vos que sentís? ¿Te gustaría que vaya? —preguntó. Dudé— Sin secretos — recordó. Suspire y mire sus manos jugando con ellas sobre su regazo.
— Sería un sueño para mí — susurré— Siempre veo a mis hermanos felices, y quiero eso también para mí — dije sin verla— Que se lleven bien sus parejas con mis padres. Que sean ellos sin miedos. Quiero eso — asentí animándome a verla— Pero quiero que estés segura cuando vayamos, repito, no lo hagas solo por mí, lo que yo quiero para mí no es que vayas a sufrir allí. Quiero que te de gusto ir, que te sientas cómoda —
— Los nervios la primera vez es inevitable — aseguró
— Lo sé preciosa, por eso quizá sea mejor esperar un poco más. Que te sientas más segura conmigo antes de verlos — expliqué
— Me siento segura contigo —sonrió— Cuando estoy cerca de ti… sé que nada me puede dañar — sonrió besando mi nariz. Sonreí— Pero es por eso mismo que no quiero que te veas enfrentado a tu familia —
— Te están prejuzgando. Puedo irme a vivir bajo un puente sin dinero y me seguirías amando. Yo lo sé —
— Te vendrías a vivir aquí, bajo ningún motivo te irías bajo un puente, no podría mantener tu anterior estilo de vida pero, vivirías bien — prometió. Reí y la bese
— Eres maravillosa — sonreí— Y ellos lo van a ver y van a darme la razón — prometí
— Quiero ir — sonrió dándome un besito— Quiero ir — repitió
— Bien —sonreí— Aun así hasta el viernes a la noche, y lo digo muy enserio Isabella, puedes arrepentirte o cambiar de idea tanta veces como se te ocurra —
Frunció el ceño y mordió mi cuello con fuerza
— Hay — protesté alejándome de ella— ¿Por qué hiciste eso?—
— No me digas Isabella — entrecerró los ojos.
— Te amo —susurré en sus labios. Negó con la cabeza divertida.
— Te amo más — me beso. Sonreí— ¿Seguimos comiendo? —preguntó
— Quedo claro lo último que dije, ¿no? —pregunté suspicazmente
— Si amor — sonrió.
— Bien — asentí besándole la frente. — Mañana en el mío, ¿no? —sonreí cambiando el ambiente
— Por supuesto — me sonrió
Al otro día volví a dejarla dormida con una nota, además de ello vi desde la sala que enfrente había una florería. Baje y compre un ramo de rosas para ella. Le deje una solita en la mesa de noche y el resto en el salón. Tenían un perfume delicioso.
10 y 38 me llego un wp [Hermosas flores, hermoso vos] Bella
[Buen día, te amo] Edward
[Buen día lindo, te amo más] Bella
[¿Paso a buscarte cuando salgo?] pregunté
[No te aburrís de ser siempre mi chofer? Jajaja] Bella
[No realmente, además cobro en besos y con intereses. Soy caro –carita ruborizada—]
[JAJAJAJAJAJAJA] Envió [Como te amo] Bella
[Yo más dulzura] sonreí [¿paso entonces?] Edward
[si mi amor. Apúrate jajá] Bella
[Todo lo que pueda] prometí
4 y 35 estaba en la puerta de su edificio [estoy abajo] mandé.
— Hola lindo — me sonrió cuando entro con su bolso.
— Hola preciosa — respondí besándola— ¿Lista? —
— Como siempre — sonrió
— ¿Qué voy a aprender a cocinar? —pregunté cuando entrabamos en mi piso
— Unos riquísimos canelones — respondió
— ¿No es muy elaborado? —pregunté
— No —sonrió dejando el bolso en el sillón
— ¿No quieres que pidamos algo y nos vayamos a ver la tele a la cama…? —pregunte besándole el cuello meciéndola levemente.
— No —rio cuando empecé a besarle y hacerle leves succiones en el cuello
— Pero te quiero en la cama — pedí succionando ahora sus clavículas.
— ¡Edward!—protesto riendo— Si quieres que el sábado vaya donde tus padres tienes que parar con las marcas — dijo divertida
— Usa algún cuello — respondí para luego besarla. Sonrió contra mis labios cuando la alcé.
— Ya, a cocinar — pidió cuando solté sus labios. Gemí en protesta— Quiero que me cocines — pidió. Suspiré pero asentí bajándola
— Pero las marcas se quedan — le sonreí. Rodó los ojos
— Tu posesividad se va a volver un problema — negó divertida
— ¿Por qué? —pregunté jugando con los broches de su camisa
— Porque el día que no lo seas me voy a preocupar — aseguró
— No hay forma que deje de comportarme así — aseguré
— ¿No te vas a aburrir de mí? —pregunto insegura
— Jamás preciosa, es imposible eso — le prometí
— Te amo— suspiro enterrando el rostro en mi pecho
— Ei, ¿hay algo que me estoy perdiendo aquí? —pregunte abrazándola
— No, nada, creo que voy a despertarme un día y esto va a ser solo un sueño —
— Claro que no preciosa —sonreí apretándola más contra mí— Y aunque fuera así, si esto fuera un sueño, créeme que haría lo imposible y más por volverlo nuestra realidad — asegure besando detrás de su oreja. La sentí reírse levemente antes de alejarse de mí.
— Bien, a cocinar — asintió
— Bien, si no tengo más opción — suspiré aparentando pesar
— ¡Oye!—rio dándome un golpe en el hombro. Reí y pego un gritito cuando la alce sobre mi hombro para llevarla a la cocina. La baje riendo. — Solo por eso voy a ser muy exigente con usted alumno — me advirtió
— La fantasía del alumno y la profesora sexy es muy común en los hombres, yo que tu tendría cuidado — reí mordiéndole el cuello. La sentí gemir.
— ¡Ya basta con las marcas!— Pidió riendo— Ve por lo necesario para los canelones — dijo. Asentí con un último beso en sus labios y me puse manos a la obra.
Hora y media después tenía al fin los canelones rellenos. Solo me faltaba ponerlos en la fuente y la salsa que ya estaba casi lista.
— Mmm… tengo alambre —protestó Bella abrazándome desde la espalda
— Ya casi están — prometí
— Sino me hubieras arrinconado tantas veces contra cada cosa que estuviera a mi espalda ya estarían listos — aseguró
— Agarra algo para comer, seguro hay algunas papas o algo en la alacena — dije
— No, tengo hambre de canelones hechos por ti —aseguró
— ¿Y de mí no? —pregunté girándome
— Vas a seguir retrasando la comida así — protestó haciendo un puchero
— No es culpa mía que mi profe sea tan hermosa — sonreí besándola. Gimió levemente cuando metí mis manos por debajo de su remera
— Tienes las manos heladas — suspiró cuando baje los besos por su cuello
— Que poco te gustan mis besos hoy — hice un puchero
— Me encantan tus besos — prometió— Pero uno tengo hambre y dos — se acercó a mi oído— Me encanta que me asaltes a besos en cualquier momento sin que me lo espere — confesó mordiendo mi lóbulo. Gemí y me alejé de ella
— Sigo con la cena — sonreí. Sonrió ruborizada pero asintió. Una vez todo listo en el horno nos acomodamos en el sillón de la sala abrazados.
— ¿Te puedo hacer una pregunta? —pregunté acariciando su espalda con suavidad.
— Ya me la hiciste —rio — Pero sabes que me podes preguntar lo que sea — respondió acomodándose mejor en mi pecho para verme a los ojos.
— ¿Si hago algo que te incomode me prometes que me lo vas a decir y a rechazar si es necesario sin miedo a lastimarme? —
— No sé si hablas sobre tu familia o sobre nuestras caricias pero— la corté
— No, sobre ninguno de esos hablo — respondí
— ¿Sobre qué entonces?—pregunto sentándose mejor sobre el sillón para verme a los ojos. Mire el suelo
— Yo…—dude
— ¿Qué pasa? —insistió.
— Ya vuelvo — dije yendo a mi cuarto
— ¡¿Edward?!—llamo cuando la deje sola
— ¡Ya voy! —respondí buscando las copias de mis llaves. Las agarre y fui a sentarme con ella.
— ¿A dónde fuiste? —pregunto.
No respondí, en su lugar extendí mi mano hacia ella mostrándole un juego de llaves con una "B" brillosa y un corazón azul.
Miro el juego de llaves y luego mis ojos. Volvió a mirar las llaves y de nuevo mis ojos. Y se quedó allí.
— ¿Estás seguro? —habló en un susurro.
— Cuando se trata de ti, sé que juego sobre seguro —respondí— Es, ya sabes, solo una idea que tuve —me encogí de hombros — De cualquier forma estamos turnándonos para estar en tu piso y luego en el mío. Hay un juego en portería al que puedes recurrir si necesitas algo pero aun así quiero que tengas el tuyo propio — expliqué. Las tomo con cuidado y las examino meticulosamente. — Siempre puedes rechazarlas — murmuré cuando no volvió a hablar. Se mordió el labio inferior.
— Creí que no podías confiar en cualquiera — respondió aun viendo las llaves
— No eres cualquiera, eres tú. Mi preciosa — sonreí levemente. Me miro a los ojos. — ¿Sabes qué? —Pregunté parándome y quitando las llaves de sus manos— Tienes razón, es muy pronto y… — me corto agarrándome de la nuca besándome con dulzura.
— Creí que solo yo sacaba conclusiones precipitadas — habló cuando se alejó— ¿Me devuelves mis llaves por favor? —preguntó con una sonrisa
— No, las estas aceptando por no lastimarme — respondí metiendo las llaves en mis bolsillos.
— No seas bobo, me encantó la idea, tengo miedo es todo… la velocidad a la que vamos y ni siquiera sabemos si tu familia va a estar de acuerdo —negó. Rodé los ojos, agarre las llaves y las metí dentro de sus jeans.
— Es justo por eso que quise dártelas — respondí— Para que sepas que pase lo que pase soy yo quien te quiere en mi vida — prometí— No necesito que nadie me autorice a amarte —
— Aun así... —murmuró
— No, nada de aun así, quiero que estés en mi vida, hoy, mañana y siempre — prometí. Me paso los brazos por el cuello y me beso con dulzura.
— No hay forma de describir lo que te amo Edward Anthony Cullen — respondió— Para lo que estoy sintiendo, un siempre es poco —
— Ni una eternidad sería suficiente para lo que sentimos — sonreí recargando mi frente en la suya— Entonces… ¿es un sí? ¿Aceptas las llaves? —pregunté abrazándola por la cintura
— Es un: mañana mismo hacemos las copias de mi piso —respondió
— No fue con esa intención — aseguré
— Lo sé, pero quiero —
— De acuerdo —sonreí — Hay que ir a ver la comida, ¿no? —recordé de pronto
— ¡Es verdad! — recordó corriendo hacia allí— Uff. Justo a tiempo — aseguro sacando la comida del horno. Servimos y cenamos tranquilos.
— ¿Mañana mi piso, verdad? —preguntó acurrucándose en mi pecho listos para dormir.
— Por supuesto — respondí besando su cabeza.
— Bien, que descanses, te amo —
— Yo más mi vida, dulces sueños —
Al día siguiente el estudio fue una locura debido a un escribano que no había verificado el estado mental de un propietario que vendió 5 inmuebles la misma semana. Nos tenía a todos trabajando contrarreloj desesperados por probar la nulidad de las ventas. Por suerte habíamos logrado pedir el congelamiento preventivo de los inmuebles.
Suspire cansado acomodándome en el volvo antes de partir hacia el departamento de mi Bella, eran las 6 y recién había podido irme.
Bella ya sabía del día desastroso que había tenido, apenas si había podido hablar con ella hoy. Nada más llegar la arrastre hacia su cuarto. Estaba destrozado. Necesitaba dormir.
Cuando desperté el departamento olía a queso, había hecho macarrones con queso. Hoy no había tenido tiempo de almorzar, estaban deliciosos.
— Ve a dormir, yo limpio —sonrió
— Amor, ya estoy bien, era puro estrés —prometí
— Aun así, ve, enseguida te alcanzo — Sonreí divertido por su preocupación.
— No tardes — pedí besando sus labios y fui al cuarto.
— Tengo algo para ti — sonrió entrando al cuarto. Se sentó a mi lado en la cama, yo estaba recargado en la cabecera, y extendió un juego de llaves hacia mí. Sonreí y las tome.
— ¿Estás asustada verdad? —pregunté acariciando su mejilla. Sonrió suavemente pero asintió— Sabes que esto no significa nada, solo es, ya sabes, por practicidad —
— Sabes que no — murmuró recargándose más en mi mano— Sabes que va mucho más allá de eso, y que si este piso no tuviera pago el alquiler por varios meses más… ya viviríamos juntos — aseguró.
— Lo sé —reí— Me asombra lo mucho que me conoces —
— Supongo que es bueno entonces que aun tenga el alquiler pago, nos obliga a hacer una pausa — señaló
— Podes dejar tus llaves en el armario de aquí solo por si me olvido las mías en mi piso o alguna emergencia, no hace falta que las tengas presente — aseguré
— ¿No me escuchaste recién? —preguntó— Nos obliga a hacer una pausa, a ambos — resaltó — Viviría contigo de no ser porque aún tengo el alquiler pago —
— No es muy bueno que yo sepa eso — murmuré divertido
— Decírtelo es la forma más fácil de mantenerme aquí — aseguró— Sé qué vas a apoyar lo que propongo, cada uno en su piso aunque pasemos más tiempo juntos que separados —
— Lo sé — sonreí— Al menos mientras tengas el contrato aquí… no podemos hacer mucho, y mientras podemos ver si nos animamos en un futuro a algo más — respondí. Asintió. — No te preocupes —sonreí acercándome a su rostro— Siempre puedo secuestrarte como creíste la primera noche y asunto arreglado— reí aligerando el ambiente. Se carcajeo. Risa que corte con un beso.
Se fue acomodando sobre mi cuerpo hasta quedar ambos recostados en la cama. Mis labios bajaron por su cuello a la vez que sus manos se metían por dejado de mi remera gris. Nos gire dejándola a ella debajo de mi cuerpo. Gimió clavando sus uñas en mi espalda baja, gemí alejándome de sus labios.
— ¿Que hablábamos de la pausa? —pregunté con la respiración acelerada.
— Me refería a vivir juntos, nunca sobre las caricias — respondió mordiéndose el labio inferior. No me resistí a volver a invadir su boca con mi lengua. Mi móvil sonó sobre su mesa de luz sobresaltándonos.
— No —susurró cuando intente levantarme— Atiende así, no te alejes — pidió. No pude resistirme a semejante pedido. Bese su cuello mientras tanteaba la mesa de luz con mi mano buscando el móvil.
— ¿Hola?—pregunté acomodándome sobre su pecho. Comenzó a acariciarme el pelo.
—Hola hijo— saludo mamá. Me tensé levemente.
— Hola mamá — respondí. Sentí como la mano de mi Bella tembló levemente en mi pelo. Agarre su otra mano y la entrelace con la mía.
— ¿Decidieron algo sobre mañana? —preguntó
— Si…— dije y mire a Bella a los ojos. Me sonrió— Vamos a ir — respondí
— ¿De verdad? Qué bueno — asintió mamá feliz.
— Te acuerdas lo que me prometiste, ¿no mamá? —pregunté volviendo a acomodarme sobre el pecho de Bella.
— Sí, sí. Prometo que no va a sentirse incomoda — aseguró
— De acuerdo — asentí— ¿A qué hora?—
— ¿11 y media? —preguntó
— Claro, ahí estamos — respondí
— De acuerdo, nos vemos mañana, que descansen — dijo
— Adiós — respondí y colgó. Deje mi móvil de nuevo en la mesa de noche y me acomode sobre Bella de nuevo besándola profundamente. — Te sentí temblar cuando escuchaste quien era — dije
— Lo había olvidado, con el tema de las llaves ni me acorde de preguntarte si les habías confirmado o no — respondió
— Por las llaves fue que me olvide de confirmarles — confesé— ¿Segura de que quieres ir? —pregunte
— Segura —sonrió— ¿Vos? —
— Por supuesto —respondí
— ¿Sabes…? —sonrió acariciándome el cuello con sus dedos— Te noto muy tenso —dijo esta vez dándome besos en el cuello y hombros. Sus dedos se dirigieron al borde de mi remera intentando sacármela.
— ¿Que buscas? —pregunté con mi respiración entrecortada por sus caricias.
— Conocernos — dijo quitándome la remera— Solo eso, ya sabes… conocer cada lunar de tu cuerpo y que veas cada una de mis imperfecciones, si mañana voy a ver a tu familia no quiero que haya ninguna barrera entre nosotros de ningún tipo —
— No es necesario Bella — negué.
— Lo sé —me sonrió— Pero si vamos a hacer público que sos mío que sea completo —
— Solo conocernos, ¿verdad? —pregunté colando mis manos por debajo de su remera.
— Solo conocernos —suspiró cuando acaricie el contorno de su cintura— Solo eso, caricias… besos — gimió cuando lleve mis labios a la piel de su estómago— Quiero sentir tus labios en cada trozo de piel — pidió. Y fue lo que hice, me tome el tiempo de besar cada trozo de su cuerpo y ella se tomó el tiempo de hacerlo con el mío, solo fue eso, besos. Además de regalarme el más maravilloso orgasmo de la vida. Hice lo mismo con ella.
— Ni una sola imperfección, solo perfecciones besé — susurré en su oído cuando se recuperó de su orgasmo, me miro y me sonrió besándome dulcemente.
— No hay nada en este mundo que me separe de ti — prometió acurrucándose en mi pecho.
— Nada en este mundo ni en otro mundo que nos separe — corregí acariciando su espalda desnuda.
— Te amo — suspiró adormecida
— Te amo preciosa — respondí. Sentí su respiración volverse profunda mientras yo mismo me iba durmiendo.
(1) Argentina es un aerosol que se usa para dar brillo a los muebles.
¿Creen que Edward exagera con la forma en que se cuida con respecto al dinero? A veces creo que sí, otras creo que se siente en un mundo tan hipócrita que ha decido no confiar siquiera en su propia sombra.
Recuerden que cuando de amor se trata el tiempo es relativo, una pareja que hace 10 años están de novios novios puede terminar, y otra que tuvo solo un mes de novios casarse y ser felices 50 años. No es cuestión de tiempo. Es cuestión de amor y compromiso.
¿Que creen que va a pasar mañana?
Nos leemos!
