Buenas, buenas!
Tenemos nuevo capitulo! Amo todas sus opiniones y comentarios! Gracias por eso!
En vistas de que a este momento esta historia tiene muchas interrogantes sin responder voy a subir algunos caps mas, originariamente la historia finalizaba en este capitulo. Han sido sus reviews los que me motivaron a seguirla y se los agradezco muchísimo! Es una historia que amo.
Si el día de ayer alguien recibió la notificación de que había capitulo nuevo o vio alguna publicación que hice en face al respecto les pido una disculpa, el capitulo lo subí por error y lo bajé rápidamente (dayana ibarra hubiera creído que nadie lo había visto, pero por tu comentario veo que si)
Ayer tenía que subirse el primer capitulo de la nueva historia "Musa musical" ((las invito a leerla por supuesto)) y por error subí este.
Ahora si, el capitulo esta bien subido y listo para ser leído!
En mi face voy a pedir sugerencias para historias que quiero hacer, si alguno esta interesado puede darse una vuelta! El link esta en mi perfil.
Capítulo 7
Cuando desperté al otro día me apresure a vestirme y corrí a la cafetería que había en frente a comprar unos deliciosos muffins de frambuesa, estaba seguro que le iban a encantar.
Volví al departamento y los puse en una bandeja, pique fruta y prepare café para mí y capuchino para ella. Fui hasta el cuarto y lo deje sobre la mesa de noche. Me desvestí quedando solo en boxers y bese su espalda delicadamente a su vez que había un suave camino desde sus preciosas y redondeadas nalgas, aprovechando que estaba acostada sobre su estómago, hasta esos dulces pechos que no me cansaba de besar.
— Mmm… Edward — suspiró cuando rocé mis labios a lo que podía alcanzar de sus senos.
— Buenos días preciosa — saludé haciendo un camino de besos por su columna de forma des descendente. Bese su cadera de ambos lados y volví a subir mis besos por su columna.
— Es bueno que… —hablo entrecortadamente por mis labios que seguían paseando por su espalda— Las mujeres no debamos…preocuparnos por… si nos venimos muy pronto o… o no —suspiro— De lo contrario … te prohibiría tocarme — aseguró
— Yo vivo para hacerte correr desde anoche — hable en su oído. Gimió y clavo sus yemas en mi nuca
— Edward Cullen hablando sucio? —rio
— Solo contigo, eres la única persona que conoce realmente quien soy — dijo llenando su nuca de besos
— Y eres mío ¿verdad? —suspiró
— Absolutamente. Haz de mi lo q quieras —
— Lo que yo —gimió cuando succione su hombro— ¿Quiera? —preguntó
— Lo que quieras —susurré en su oído
— Quiero ducharme contigo — pidió girándose hasta dejarnos de costado sobre la cama conmigo pegado a su espalda.
— ¿Qué haces con boxers? —pregunto cuando sintió que algo nos separaba
— Fui a comprar algo y me vestí — respondí acariciando su estómago.
— Fuera boxers — respondió. Me los quite a separándome lo menos posible de ella y volví a apretarme.
— Mmm, si, así te quiero —suspiró
— Vas a volver completamente loco —gemí cuando se frotó contra mí.
— Eso busco —rio entrecortadamente
— Yo busco hacerte lo mismo —susurre en su oído mientras la mano que había pasado por debajo de su cuello jugueteaba con sus pezones y la otra se dirigía a su centro.
Cuando mi dedo comenzado a acariciar sus empapados pliegues se frotó duramente contra mí haciéndome gruñir. Acaricie de forma circular su clítoris pellizcándolo con delicadeza
—¡ Ha! ¡Edward! —gimió sin parar de frotarse
— Si mi amor, seguí así — pedí en su oído sin aminorar mis caricias. Sentí su brazo pasarse por mi cintura pegándome más a ella dejando mi miembro justo entre sus deliciosas nalgas, era el cielo.
Llego un momento en que era ella quien se movía contra mí y contra mi mano, sus movimientos se aceleraron al igual que aumento su tono de voz, estaba llevándome a la locura sin dejarme hacer nada.
— Preciosa, no puedo más — gemí con el rostro en su cuello.— No pares, por favor no pares — rogué. Gimió y aumento más sus movimientos. Sentí como mordía la piel de mi brazo que estaba bajo su cuello y sus uñas clavarse en mi espalda baja en el momento en que su orgasmo la alcanzo dándome lo que necesitaba para acompañarla.
No podíamos hablar luego de tan intenso orgasmo, sentía todos mis fluidos entre mi estómago y su espalda y los suyos en mi mano y en lugar de causarme incomodidad me sentían en el cielo. Era resultado de nuestra pación, de nuestro amor.
— Necesitamos una ducha —reí cuando pude pronunciar una frase con coherencia.
— Quizá dos —rio. Sentí como su cuerpo se relajaba
— Siempre escuche que el momento postcoital, o en este caso postorgamo era increíble, debo decir se quedó corto, es impresionante — aseguré
— Asombroso — asintió
— Creo que el desayuno se enfrió — reí viendo la bandeja por sobre su hombro
— Si— rio — Lo siento —
— No lo sientas, ame esto—
— Fue algo así como un mañanero — sonrió girándose levemente para besarme en los labios— Buenos días —sonrió
— Increíbles buenos días — sonreí— Vamos a la ducha? —
— Por supuesto — dijo levantándose— Nada de pasarnos allí horas de acuerdo? Hay que irnos — recordó
— Claro, vamos — sonreí cargándola hasta la ducha. El agua caliente termino de relajar nuestros ya muy relajados cuerpos.
Una vez duchados me cambie y fui a calentar el desayuno mientras ella seguía en ropa interior decidiendo que usar.
— Menos mal que estábamos en tu departamento —reí levemente recargándome en el marco de la puerta viéndola mirar una y otra vez distinta ropa
— Sino te hubiera hecho venir aquí — aseguró
— Porque no te pones el vestido azul del día del barco? —pregunté
— ¿Te parece? —dudó
— Te queda precioso, y a mí me encanta —
— ¿No es muy formal?—preguntó
— No me parece, póntelo — pedí acercándome a ella abrazándola por detrás
— ¿Me cubrirá las marcas que me dejaste en los muslos señor posesivo? —
— Estoy seguro que si — respondí
— Pero no el de las clavículas — negó
— ¿Y? —murmuré paseando mis manos por sus caderas.
— No voy a usar algo para conocer a tus padres que grite sobre nuestras actividades nocturnas — rio
— ¿Y uno de esos jeans que se te pegan como segunda piel? —murmuré contra su cuello.— Eso y esa camisa translucida que tenías hace un par de noches—
— Mmm…si el jean sí, pero no la camisa, ni siquiera sé si está limpia.— respondió— ¿Que manía porque ande desnuda? ¡Son tus padres! — protestó girándose para verme a los ojos
— Ponte lo que quieras preciosa, no te hagas tanto problema —me encogí de hombros
— Los jeans y una camisa crema sin transparencias, ¿qué te parece? —me sonrió ignorando mi comentario
— Póntelo, quiero verte — dije sentándome en la cama.
— Bien —asintió y se vistió. Se veía preciosa.— ¿Qué tal? ¿Puedo ir así? —preguntó.
— Yo creo que sí. Te ves hermosa — sonreí
— Bueno… —dudó viéndose al espejo— No esta tan mal— asentí. Me acerque a ella por detrás y le bese la cabeza abrazándola por la cintura.
— Ya, nadie te va a comer, y todo va a salir bien — prometí viendo sus ojos a través del espejo.
— Los nervios no los puedo evitar —suspiró
— Lo sé —sonreí levemente— Ven, vamos a desayunar antes de que deba volver a calentar todo — dije tirando de ella.
— Ve, ve, yo ya voy, necesito calzarme algo —
Asentí y fui a la cocina.
[Está realmente muy nerviosa]le envié a Alice. Sabía que ella me apoyaba absolutamente
[Tranquilo, mamá ya nos hizo prometer a cada uno de nosotros que íbamos a tratarla muy bien y a darnos el tiempo para conocerla] Alice
[Por favor Alice, encárgate de papá, es quien más me preocupa] Edward
[Por supuesto. Pero y Emmett?] Alice
[Ya hablé con él, no creo que me de mayores problemas] Edward
[De acuerdo, ahora hablo con papá] Alice
[Gracias hermanita] Edward
[¡Voy a conocer a mi cuñada!] Fue su último wp. Me reí.
— ¿Que te da tanta gracia? —pregunto llegando a mi
— Alice está feliz por conocerte — le sonreí pasándole el capuchino cuando se sentó a mi lado
— ¿Y los demás ?—insistió
— Todos en cuanto te conozcan se van a tranquilizar —le prometí pasándole un muffin
— En realidad… no tengo tanta hambre —respondió probando su capuchino
— Solo uno quiero que comas — le pedí— No es bueno que no desayunes —
— Lo sé —asintió tomándolo— ¿De qué son? —preguntó
— Frambuesa — respondí cuando los probó
— Mmm… riquísimos —me sonrió
— Sabía que te iban a gustar — sonreí también. Una vez terminamos de desayunar nos lavamos los dientes y mientras yo terminaba de ordenar la cocina ella se maquillo un poquito.
— Creo que una vez te dije que quería sacarte el brillo con la lengua — recordé la foto que me mando cuando se fue a Forks.
— Sip, pero hoy no — negó tirando de mi mano hacia fuera.
— Pero en la noche vas a ver — respondí riendo.
El camino fue realmente silencioso, y aunque no fue incomodo pude notar su nerviosismo todo el tiempo. Por muchos mimos que le hice durante el camino nada surtió un efecto importante.
— Mírame —le pedí cuando pare el auto fuera de la casa de mis padres. Lo hizo— Cerrá los ojos y respira hondo — lo hizo. Sin dejarla abrir los ojos me acerque a besarle esos preciosos labios brillosos. La sentí sonreír antes de pasarme los brazos por la nuca.
— Sabes a frutilla —sonreí cuando me alejé
— Sí pero estoy segura de que me tengo que arreglar el brillo —respondió. Volví a besarla esta vez con más intensidad.
— Si tienes que arreglarte que sea por un buen beso —reí cuando me alejé
— Estás lleno de brillo — rio limpiando mis labios.
— Saben a ti —murmuré en ese tono que había la excitaba.
— No juegues conmigo en este momento —rogó mordiéndose los labios. Volví a besar su boca—yaaa, hay que bajar — rio.
— No es mi culpa, no te muerdas los labios y todos contentos — reí. Rodó los ojos y termino de limpiar el brillo de mis labios antes de arreglarse el suyo.
— Siempre es mi culpa —rio —Dale, bajemos— pidió. Sonreí y baje a ayudarla a ella.
— Lista? —pregunte besándola detrás de la oreja
— ¡Que no juegues! —pidió con un grito silencioso. Reí pero me comporte antes de tocar la puerta. A pesar de mis propios nervios no podía negar el estar encantado porque estuviera aquí conmigo
— ¡Al fin llegan! —sonrió Alice abriendo la puerta
— Ya, ni que llegáramos tarde — rodé los ojos pasando con Bella.
— Soy Alice, la que atendió el celular, perdón por eso, ¡vamos a ser muy buenas amigas Bella! —le sonrió abrazándola. Note como mi Bella se sorprendía antes de devolverle el abrazo.
— Muchas gracias Alice — respondió.
— Ya Alice, no la manipules — le pedí riendo
— Hoy vas a tener que compartirla Edward — rio agarrando a Bella del brazo para llevarla a la sala. Las seguí riendo, nadie podía contra Alice.
— Hola —saludé a Jasper Rose y Emmett que estaban en la sala— Chicos ella es Bella, Bella ellos son Emmett, Rose y Jasper— los presenté
— ¡Con que ella es la famosa Bella! — sonrió Emmett viniendo a nosotros.
— Hola — sonrió ella notoriamente, al menos para mí, nerviosa.
— Hola Bella —saludó Rose acercándose también con Jasper
— Hola —asintió el último
— Tenemos una pregunta —dijo Emmett poniéndose serio. Lo mire significativamente— Como aguantas a nuestro querido Eddy? Es tan aburrido! —
— ¡Que no me digas Eddy! — le gruñí
— Para mí no es aburrido Eddy — rio Bella.
— Oh vamos, es divertidísimo que se quede horas leyendo — rio Alice.
— Más divertido es enseñarle a cocinar — respondió Bella.
Emmett estallo en carcajadas seguido de Alice. Rose y Jasper tuvieron la decencia de soltar solo unas risitas.
— ¿Ed- Ed-Edward cocinando? —preguntó Emmett volviendo a estallar en risas. Suspire y pase un brazo por la cintura de Bella acercándome a su oído.
— Acabas de darle a Emmett material para fastidiarme el resto de la vida — susurré. Se estremeció levemente. Me aleje de ella.
— Lo siento— respondió mordiéndose el labio. Reprimí las ganas de arrinconarla contra una pared.
— Nada de lo siento señorita — dije de nuevo en su oído— Esto se cobra con besos — aseguré y me aleje riendo. Rodo los ojos pero asintió.
— Ya, de enserio iba mi pregunta — aseguró Emmett cuando paro de reírse.
— También la respuesta de Bella — le gruñí. Esta vez al menos tuvo la decencia de irse a la cocina a reírse de mí.
— Hola —saludo mamá llegando a nosotros— Es un gusto conocerte Bella, soy Esme Cullen —
— Un placer conocerla señora Cullen —sonrió Bella. Apreté ligeramente mi mano en su cintura.
— Nada de señora, solo Esme —le sonrió— Teníamos muchas ganas de conocerte —le sonrió cálidamente.— ¿Verdad cariño? —pregunto viendo a mi padre. Le advertí con la mirada que se comportara.
— Claro que si —asintió papá— Ya que Edward no se ha molestado demasiado en contarnos de ti, deseábamos conocerte — sonrió.
— ¿Porque no te muestro la casa? —pregunte a Bella sin dejarla responder.— Ven, ven conmigo — dije tirando de ella hacia el jardín.
— Bella lo siento —ella me cortó
— ¿Porque me sacaste así? —preguntó enojada— Si el piensa algo malo de mi es la oportunidad de mostrarle que no soy como piensa, no debes alejarme cada vez que haya algún comentario —
— Vamos Bella, no necesito conocerte como lo que hago para saber que estas sufriendo esto —
— No seas tan sobreprotector mi amor — pidió acariciándome el pelo.— Estoy bien, y necesito hacer esto, estar en paz conmigo misma y saber que estas tu bien, también — sonrió— Te amo, nada me importa más que eso —
— Te amo hermosa — suspiré abrazándola
— Estas más tenso que yo — rio
— No quiero que pases todo esto por mi culpa — murmuré besando la piel de su cuello.
— Ei —sonrió alejándose— ¿Hay que ver el resto de la casa verdad? —
Sonreí y le mostré el jardín antes de seguir con el resto de la casa.
— Asique…este es el cuarto del adolescente Edward? —sonrió cuando entramos a mi cuarto
— Si — reí recargándome en la puerta cerrada
— Mira toda la música que hay aquí — murmuro mirando toda mi colección— Y ese ventanal — sonrió viéndolo. Me acerque silenciosamente a ella y me apreté contra su espalda besando su cuello.— ¿ Qué es lo que crees que estás haciendo? — suspiró cuando metí una mano por debajo de su camisa
— No hago nada —prometí
— Claro que no, eso duro que siento contra mí no es nada— rio recargando su cabeza en mi hombro
— Está mal que quiera desnudarte ahora mismo, no? —hablé contra su piel
— Sí, muy mal esta — suspiró acariciando mi nuca
— No pareces con intención de pararme — reí dejando mis palmas en sus muslos internos
— Te estás pasando realmente —me acusó llevando mis manos de nuevo a su estómago— Estamos en casa de tus padres — me recordó alejándose de mi
— Lo sé, lo sé — respondí dejándome llevar hacia la sala de nuevo.
— Qué lindo es todo aquí Esme —le sonrió Bella cuando nos sentamos en la sala con los demás
— Que estudias Bella? —pregunto Rose sonriéndole amablemente.
— Literatura—sonrió ella— Quiero ser profesora —
Sonreí orgulloso por la mujer que tenía al lado y le pase un brazo por los hombros.
— Te gusta leer entonces? ¡Ja! con razón estas con Edward — rio Emmett— Yo odiaba literatura, todo el día leyendo —hizo una mueca de desagrado
— Pero ustedes en abogacía también leen mucho — respondió ella
— Sí pero ya sabes, cosas de uso cotidiano, eso es interesante —sonrió
— Para mí lo son los clásicos, puedo leerlos por horas, además me gusta la escritura, sus orígenes y evolución —
— La escritura tiene historia? —preguntó Emmett
— Claro que si — sonrió Bella— Y es realmente fascinante —
— Todo tiene historia hijo —hablo papá por primera vez desde que bajamos— Cada disciplina la tiene, y la literatura es ciertamente una muy interesante, evoluciona con las costumbres y la sociedad, al igual que el derecho — asintió papá.
— Me quedo con la abogacía —rio Emmett.
— Todo lo que sea historia es mi tema — habló Jasper
— Pero tú solo hablas de guerras Jasper — rodó los ojos Emmett
— Las mejores escrituras han salido de tiempos en guerra Emmett — hablo Bella
— Todo surge de la experiencia hijo, tanto la literatura, la historia, la abogacía, todas las disciplinas se crean por la propia evolución, a medida que las sociedades van necesitándolas hay alguien que las inicia — asintió papa
— Espero ser una de esas personas alguna vez — murmuró Bella— Publicar alguna vez, aunque sea algo pequeño — se encogió de hombros.
— Escribís? —pregunto mamá
— Si —sonrió ella— Suelo hacerlo, además de que por lo general muchas veces son trabajos escritos o de creación propia en la universidad, es muy bueno tener práctica y fluidez con ello —
— ¿Como escribe Bella, Edward? —preguntó Alice.— ¿Me vas a dejar leer algo no? —le preguntó.
— Nunca leí nada de lo que ella escribe — negué
— No, solo mis profesores lo han hecho — dijo Bella avergonzada
— A lo cual estoy absolutamente en contra — dije viéndola
— Que lastima —rio sacándome la lengua. Sonreí y me acerque a ella.
— ¿Quieres apostar? —pregunté
— No serias capaz — me advirtió
— ¿Quieres ver cómo te convenzo? —murmuré
— No hay forma de que me convenzas, es mío, quizá cuando termine la carrera puedas leer algo— rio divertida.
— ¡Oigan! ¡Yo quiero jugar! —pidió Emmett. Sentí las mejillas calientes, me había olvidado de mi familia, Bella parecía igual de avergonzada.
— No jugamos Emmett — rodé los ojos
— ¡Pero quieren apostar! — rio él
— A Edward le gusta ganar gana cada debate — suspiró Bella
— Estudia para ser abogado —sonrió papa viéndome
— De acuerdo… pero... usted no lo usa en contra de su familia ¿o sí? —le preguntó Bella
— ¡Eso abuso de derecho! —gritó Emmett— ¡No debes aprovecharte de tu pobre novia literaria Edward! — dijo Emmett.
— ¡Si se aprovecha!— exclamó Bella
— Y tú no paras de reírte de mí poco talento culinario, cada uno hace lo que puede— dije en mi defensa
— Dijo Emmett que estas intentando cocinar un poco más — dijo mamá
— Sí…bueno, digamos que alguien noto que como mucho a fuera y mucha comida chatarra — murmuré rascándome la nuca
— No es sano tanta comida chatarra Edward —dijo mamá
— Oigan, hago mucho ejercicio — protesté
— ¿Mucho ejercicio? ¿Dónde?—pregunto Emmett subiendo y bajando las cejas
— ¡Salgo a correr Emmett!—casi grite sintiendo mis mejillas arder. Bella se enterró más en el sillón, avergonzada
— Ese comentario estuvo mal Emmett —lo regaño mamá.
Alice, Jasper y Rose estallaron en carcajadas seguidos de Emmett. Papa rio divertido.
— Que te pareció el barco Bella? —le pregunto Alice cuando se calmaron— Yo y Rose lo decoramos —sonrió orgullosa
— Es realmente increíble Alice — respondió— Han hecho un trabajo increíble —
— ¿No te parece demasiado? —pregunto Rose— Para mí las luces son exageradamente blancas, unas más suaves serian mejor —
— Quizá solo lo analizas demasiado Rose, lo vi en la noche y realmente no encandilan para nada, lo hacen ver casi mágico — negó Bella
— ¡Te lo dije Rose! —se paró Alice sonriendo— ¡Es estupendo!— dijo viniendo a sentarse al lado de Bella— Tu si entiendes de magia Bella —le sonrió
— Leo mucho Alice. No sería posible lo que estudio sin la magia — rio
— Señora — habló la ama de llaves a mama— La comida ya está — dijo
— Perfecto, ahora voy a servirla — le sonrió Esme. La mujer asintió y se retiró.— Espero te guste Bella, prepare pastas italianas. Edward me dijo que eran tus favoritas — le sonrió a mi Bella poniéndose de pie
— ¿Quiere que la ayude Esme? —pregunto Bella
— No, tranquila, y tutéame — le pidió— Todos a la mesa — dijo— Cariño — lo llamo a papá— Tu si tienes que ayudarme — le sonrió. Papa sonrió y se levantó pasándole un brazo por los hombros hacia la cocina.
— Ven Bella, vamos a lavarnos las manos — le dijo Alice tirando de ella hacia el baño. Bella me miro y le sople un beso. Me sonrió divertida siguiendo a Alice.
— Bueno hermano, te has salvado — me sonrió Emmett— Es una buena chica, se le nota —
— Y de verdad te quiere — asintió Jasper. Él siempre había sido bueno para leer las emociones de la gente.
— Papa hablo con Eleazar — me dijo Emmett mientras nos acomodábamos en la mesa— Al parecer tu novia le dio una muy buena impresión, lo que hizo que papá tenga una predisposición muy diferente ahora —
— Me alegro de eso —sonreí complacido— Creí que iba a ser mucho peor, pero como dice Jasper, si es una buena chica —sonreí
— Te ama, no hay duda de ello, sino… no estaría aquí dispuesta a todo —
— Y mucho menos después del comentario que hizo papa cuando llegaron — señaló Emmett
— Sí, lo sé, se molestó mucho porque la alejé en ese momento, dice que si papá tiene alguna duda respecto a ella no se va a esconder, no tenemos nada que esconder — aseguré
— Me alegro por ti — sonrió Rose viniendo a darme un abrazo que correspondí asombrado pero feliz— Estábamos muy preocupados por ti todos estos años, pero ahora estamos mucho más tranquilos — susurró solo para mí— De verdad —
— Muchas gracias Rose —le sonreí antes de que fuera al lado de mi hermano de nuevo. Bella y Alice volvieron en ese momento.
— Mañana vamos con Bella de compras Rose —le sonrió Alice a mi cuñada— ¿Vienes? —
—¿ De compras? —sonreí a Bella cuando se acomodó a mi lado
— Eso parece — sonrió mordiéndose el labio
— ¿Qué te dije sobre hacer eso? —murmuré
— Aquí no —pidió cuando me acerque a ella. Puso una mano en mi pecho deteniéndome.
— Aquí si — dije corriéndola y entrelazándola sobre su muslo antes de besar sus labios dulcemente, quite parte del brillo del labio inferior con mi lengua.—te amo—susurré solo para ella
— Te amo mi músico—sonrió besándome de nuevo suavemente. — Mucho — prometió. Sonreí y volví a besarla — Ya, van a venir tus padres — rió. Asentí divertido.
— Tonto, límpiate los labios — rio Emmett tirándome una servilleta.
— ¿Te acuerdas cuando no me dijiste que tenía brillo de Alice en el cuello? —pregunto Jasper divertido— Cuídate, porque en cuanto tenga oportunidad te hago quedar como un idiota en frente de tus padres — me advirtió Jasper y miro a Bella— Y te pido disculpas desde ahora por la venganza en la que te vas a ver inmiscuida contra tu novio — le sonrió Jasper
— Ja, que gracioso andas — le dije
— Huyyy, eso quiero verlo — rio Alice.
— Yo tengo cámara— sonrió Rose
— Traidoras —murmuré. Bella rio y dejo un beso un mi cuello. Luego limpio el brillo sonriendo, suspire y acaricie sus muslos divertido.
— ¡Cocinó mamá! — aplaudió Emmett cuando ella y papá entraron con las comida
— Por supuesto, la mejor comida es la que cocina una madre — asintió mamá. Sentí a Bella removerse incomoda en su silla. Pase un brazo por sus hombros y la atraje hacia mi besándole la sien.
— Relájate — le pedí— No pienses cosas que no son del momento —
— Lo sé pero — la calle poniendo un dedo en sus labios
— Eso no cambia nada, no dejes que te afecte — susurré solo para ella. Asintió y me sonrió levemente.
— ¿Todo bien, cielo? —le pregunto mamá cuando volvimos a mirar al resto de mi familia
— Oh, sí, sí, Esme, no te preocupes — le quitó importancia mi Bella.
— ¿Vino Bella?—le pregunto papá
— No, gracias señor Cullen — negó
— Carlisle — corrigió él. Ella asintió.
— ¿No tomas bellita? —le preguntó Emmett
— No, no tengo gran tolerancia al alcohol — negó ella. Emmett sonrió travieso.
— No. Vas. A. emborracharla. Emmett — lo regañe. Bella me miro extrañada.— Cuando Jasper dijo que no solía tomar lo emborracho — le expliqué— A la única que no le hace bromas es a Rose, los demás tenemos que cuidarnos — le advertí
— Sabe que si me hace una broma, lo castro — sonrió Rose angelicalmente.
— Bebé, si me castras tú también sufres —sonrió Emmett.
— Sino te callas ahora Emmett, de verdad vas a sufrir — respondió sin dejar de comer. Emmett siguió comiendo sin volver a hablar.
— Hermano, eres un gobernado —rio Alice
— Es así como hay que tener a los hombres — sonrió Rose.
— Para que vayas aprendiendo Bella — le sonrió Alice
— Mmm…—dudo ella— Supongo — se encogió de hombros
— Edward también es un gobernado — respondió Emmett
— A ti nadie te hablo — le gruñí
— Estamos en la mesa, en una reunión familiar, tengo derecho a hablar sobre la vida amorosa de mi hermano, ¿no? —sonrió
— Estas empezando a cansarme — le advertí.
— Ya niños, ¿qué va a pensar Bella de ustedes? —preguntó mamá.
— No te preocupes por mi Esme, es divertido ver a Edward así — me sonrió Bella. Suspire pero le sonreí también
— ¡No me digas que no está contigo con ese humor de ogro! — rió Jasper
— Mmm… no, para nada — aseguró
— ¡Si hasta está cocinando! —exclamó Alice.
— Amor, la próxima vez que vengas a esta casa te aseguro que me voy a encargar de que mis hermanos no estén — le prometí
— Nunca se me había ocurrido lo divertido que puede llegar a ser que trajeras una chica Edward —
— Ya Emmett, creo que te aprovechaste suficiente — hablo papá.
— Esperen a quedar solos —susurró Emmett solo para nosotros. Me estremecí. Decidido a olvidarme de Emmett apoye una mano en el muslo de mi Bella y le sonreí cuando se giró para verme, comencé a acariciarlo suavemente hasta que sentí como me pellizcaba. Quite rápido la mano.
— Edward, hijo, ¿estas bien?—me pregunto mamá
—Sí, sí, no pasa nada— respondí mientras seguía comiendo. Jasper soltó una risita, lo mire molesto.
— ¿De dónde eres, cielo?—le pregunto mamá a Bella
— De Forks, viví allí hasta que empecé la universidad — sonrió
— Edward nos dijo que tienes una beca — habló Jasper
— Sí, así es — asintió
— Eras una cerebrito en tu instituto? —preguntó Emmett
— No realmente —rio Bella— Los números nunca fueron lo mío, pero tenía notas aceptables en eso, lo que me dio la beca fueron naturalmente las materias de escritura —
— Yo tengo una pregunta —sonrió Alice
— Dime — asintió Bella
— ¿Novios antes de Edward? — pregunté. Me atragante con la gaseosa, Emmett estallo en carcajadas.
— ¿Estás bien? —pregunto Bella acariciándome la espalda. Asentí y me aclare la garganta antes de hablar.
— No te interesa — le hablé a Alice.
— Bien, supongo entonces que las preguntas realmente importantes se las hare mañana — sonrió dando un aplauso.
— Pero yo también quiero saber — protestó Emmett
— Ni lo sueñes — le respondí. El almuerzo llego a su fin con unas preguntas más de parte de mis padres y sin comentario s de Emmett por suerte. Nos esparcimos por la casa luego del almuerzo descansando un rato. Con Bella nos acostamos en la cama que había en el jardín.
— No estuvo tan mal ¿no?—me sonrió
— No, bastante bien — sonreí inclinándome sobre ella para besarla— Te extrañe — murmuré
— Has estado todo el tiempo conmigo — rodó los ojos
— Apenas si me pude acercar a ti — suspiré— Créeme que después de haberte tocado como anoche y esta mañana se me hace difícil no acercarme, y por cierto, que feo eso de pellizcarme — recordé
— ¡Fue culpa tuya! —aseguró— Estaban todos haciéndome preguntas y tu acariciándome los muslos, ¿que querías que hiciera?—pregunto ruborizada. Reí y le bese el cuello.
— Lo sé, lo sé, adoro ponerte nerviosa, agarrarte desprevenida — confesé— Y me dijiste que te gusta — le recordé viéndola a los ojos.
— Claro, cuando estamos solos — rodó los ojos
Reí y volví a besarla. Esta vez dejando las bromas de lado y tomándonos en serio el beso, invadí su boca con mi lengua además de meter mis dedos por la cinturilla del jean que usaba hasta acariciar el borde de sus bragas. Ella paso sus brazos por detrás de mí cuello acariciándome la nuca con una mano mientras la otra se metía bajo el cuello de mi camisa acariciándome.
— Dios, como haces para ponerme así?—pregunté bajando los besos por su cuello
— Como si tú no me estuvieras volviendo loca —rio sofocada. Tire de sus bragas hacia arriba haciéndola gemir levemente.— Deja eso — pidió.
— ¿Por qué?—pregunte en su oído en ese tono que le gustaba. Gimió.
— Porque estamos al aire libre — respondió
— Te aseguro que nadie puede vernos — prometí soltando los botones de sus jeans. Metí mi mano por debajo de la tela de sus bragas y acaricie sus empapados pliegues— Dios, que húmeda estas— gemí contra su cuello.
— Si no quitas esa mano de allí — se interrumpió para gemir cuando pellizque su clítoris— Te mato — aseguró
— De deseo me vas a matar — prometí viéndola a los ojos.
— Por favor, no me hagas esto —pidió tirando la cabeza hacia atrás— Nos van a ver —
— Disfrútalo, es mi regalo para ti — aseguré obligándola a besarme para acallar sus gemidos mientras seguía acariciándola, cada vez más rápido e intenso
— A-amor —suspiro contra mis labios.
— Quiero verte llegar — susurré.
— No… aquí no — rogó.
— Dime que no te gusta — murmuré
— Me encanta — lloriqueó tirando la cabeza hacia atrás
— ¿Entonces qué esperas? Déjame verte como te corres — pedí. Comenzó a temblar ligeramente antes de besarme para acallar sus gemidos. Mordió con fuerza mi labio inferior.
— Voy-y a matarte-e — murmuró estremeciéndose cuando su orgasmo acabó. Quite mi mano de su intimidad y limpie sus jugos con mi lengua. Luego abroche sus jeans y la acomode sobre mi pecho para que descansara.
— ¿Porque dijiste que fue un regalo? —murmuró.
— Por aguantar esta familia de locos hoy — respondí acariciando su cabello. Se alejó para verme a los ojos.
— Tú eres mi regalo — sonrió besándome
— Te amo preciosa, mucho te amo — murmuré acariciando sus mejillas rojas por su reciente orgasmo.
— Te amo mucho más mi lindo músico — sonrió volviendo a recargarse en mi pecho— Y te prometo que esto te la voy a devolver el día que conozcas a mi padre — prometió riéndose
— No te olvides que Charlie tiene un arma, es policía — recordé.
— Lo sé — respondió viéndome— Espero seas realmente silencioso — me sonrió de forma angelical. Me estremecí. Sentí su mano colarse por debajo de mi remera sin dejar de verme a los ojos. Se acercó a mi oído.
— ¿Crees ser capaz de ser silencioso si te tengo en la boca?—preguntó
— ¡Aquí estaban!— habló papá. Saltamos del susto y la vergüenza.— Mmm, lo siento, no quería asustarlos —
— No-o pasa nada, no lo oímos llegar— dijo Bella ruborizada.
— Bueno, ¿vamos por el postre?— peguntó con una sonrisa papá
— Ve, enseguida te seguimos — asentí. Si me levantaba ahora iba a ver mi erección.
—¿Qué ocurre? —sonrió Bella maliciosamente
— Sabes lo que ocurre—respondí
— No, solo sé que yo estoy relajada luego de haber tenido un delicioso orgasmo y tu mi amor — sonrió tomando mi miembro por sobre el pantalón. Gemí escondiéndome en su cuello— tú estas duro como roca ansioso de correrte en mi boca, es una lástima que debas esperar — dijo. Me dio un beso en la frente y entró corriendo mientras se carajeaba.
Respire hondo intentando bajar mi calentura. Luego de bajar mis ánimos y asegurarme que no tenía labial de Bella en ningún lado entre yendo directo al baño. Necesitaba lavarme las manos antes de sentarme en la mesa.
— ¡Al fin!— habló Alice— ¿Porque tardabas tanto? Mamá no nos dejaba empezar sin ti —
Me senté al lado de mi Bella y mire envenenadamente a Alice, ella no tenía la culpa, bien lo sabía yo. La culpa era de Bella por ser tan excitante verla llegar al orgasmo y luego jugar como mi excitación.
— Estabas de tan buen humor — señaló Emmett— Nuestro gruñón regreso— exclamó dramáticamente
— Ya Emmett — pedí comiendo helado.
— ¿Estás bien?—me preguntó Bella preocupada
— ¿Me amas? – respondí con otra pregunta
— Muchísimo te amo extraño — aseguró
— Entonces no hay forma de que pueda estar mal— sonreí antes de atrapar sus labios con los míos agarrándola desprevenida. — Yo también te amo extraña — sonreí recordando nuestro inicio.
Que piensan que va decir Charlie de que Bella salga con Edward Cullen? Le molestará? Confiará en él? Les gustaría saber como sería si Bella asiste a una de las fiestas que Edward odia?
Se vienen capítulos con un poco mas de acción entre esta parejita, empezando por este.
Nos leemos en el próximo capitulo!
