Buenas, buenas!
Espero que estén disfrutando mucho esta historia, ya estamos llegando al final. Nos queda un solo capítulo más! :O
Quería decirles que ando en proyectos nuevos, y en mi face (link en mi perfil) suelo publicar ideas para saber si les gustaría leerlas, también publico las historias que están por llegar y las imágenes que sean de la historia como vestimentas y accesorios (la gala del próximo capitulo va a tener muchas imagenes en mi face)
Agradezco muchísimo todos sus comentarios en esta historia! Es un incentivo increíble. Además sus sugerencias me ayudan a mejorar : )
Capítulo 8.
8 meses habían pasado desde ese primer encuentro en el barco, y hacia 6 meses que éramos oficialmente novios.
Estaba trabajando en la oficina con un contrato que nos había llegado esta mañana, estaba pésimamente mal redactado y me estaba dando un muy feo dolor de cabeza entenderlo. Mi celular sonó.
— Hola Alice — respondí atendiendo luego de ver la pantalla
— Hermaniiiiito — me saludó
— ¿Qué ocurre? —sonreí
— Acabo de hablar con Bella — dijo— Y me dijo que no han hablado de la gala próxima —
— Alice — gruñí— ¿Porque siempre tienes que hablar de más con mi novia? —
— ¡Pensé que iba a ir! — protestó
— No le dije nada de la gala, la invitación a penas llego ayer — respondí— Además Bella no tiene la obligación de ir — aseguré
— No esta tan molesta con la idea de ir, pero no quiere cruzarse a la prensa, no tenía idea de que su padre aún no sabe que sale contigo — respondió molesta
— Si lo sabe Alice — aseguré— Lo que no sabe es mi apellido, Bella muchas noches pasa en mi departamento, es obvio que su padre me notara, pero ella no está lista para decirle quien soy y lo acepto —
— No está bien que te oculte, vas con apellido y todo — respondió
— Alice — suspiré— Es un tema delicado para mí, lo sabes —
— Pero van a estar por mucho tiempo junto, ¿verdad? –preguntó
— Sí, eso quiero — asentí con una sonrisa
— Entonces díganle quien eres, bobo — pidió— Ocultárselo no va a ser la mejor primer impresión — aseguró— además Bella está nerviosa de que se entere por otro lado, y esta gala si van es la oportunidad perfecta para que se filtren fotos — señaló— Sabemos que nuestra familia es perfil bajo, no hemos tenido escándalos y ellos están siempre a la expectativa de poder captar algo de nosotros —
— Y yo siempre soy quien más vigilado esta — cerré los ojos— El joven que solo tuvo una novia a los 16, y desde entonces nada. Siempre solo en los eventos —
— Exacto, le aseguré a Bella que podemos evitar a la prensa de frente, pero no podemos garantizar que no se filtre nada —
— De acuerdo Alice, voy a hablar con ella —asentí
— De acuerdo, ¡Nos vemos! — se despidió. Sacudí la cabeza sabiendo que la burbuja en la que estábamos iba a romperse tarde o temprano. ¿Hablar con Charlie Swan? Estaba muerto de miedo por eso, ¿me juzgaría a mí? ¿O a Edward Cullen? Sé que somos la misma persona pero que me viera desde un punto o del otro podía cambiar mucho las cosas.
— Ed — entró Emmett a mi oficina sin tocar— Tenemos una junta, vamos — dijo señalando con su cabeza.
— Bien, voy — asentí
— ¿Todo bien? —preguntó poniendo una mano sobre mi hombro cuando estuve a su altura.
— Todo bien — asentí. Caminé junto a él hasta la sala de juntas. Una vez allí tomé mi celular
[Acabo de hablar con Alice, no te pongas nerviosa. Una vez este en casa lo hablamos, ¿de acuerdo?] Pedí [Te amo preciosa]
[De acuerdo, también te amo] respondió
El resto del tiempo en la oficina pasó a velocidad caracol, apenas si tuve unos 20 minutos para almorzar. Me negué a llamar a Bella en ese momento, sabía que me iba a ir mucho antes de mi hora de salida si hablaba con ella.
[¿Dónde hoy?] Le pregunté bajando al estacionamiento. Su respuesta fue una foto de ella, mejor dicho de uno de su vientre sobre lo que reconocí era mi cama, llegué a notar algo de tela azul sobre el inicio de su intimidad.
[¿Buscas matarme?] Pregunté[ Estoy yendo]
[Busco hacerte saber que soy tuya] respondió. Reí de forma ronca y arranqué el auto. No iba a seguir esta conversación por wp.
Habíamos tenido relaciones por primera vez hace dos meses, mi desempeño aquella primera noche había sido muy pobre, apenas si había arañado el poco autocontrol que tenía para poder esperar su orgasmo antes de descargarme. Afortunadamente solo había sido así la primera vez, luego de eso me sentía más controlado y podía esperar por ella un poco más. Y amaba completamente la forma en que ella se ponía cuando la excitación estaba en ella. Mi chica normalmente dulce y tímida se convertía en una diosa. No había vergüenza entre nosotros.
Lo que realmente no entendía es porque buscaba ponerme así cuando yo realmente necesitaba tener una conversación importante con ella.
[Subiendo] dije entrando al ascensor.
[Sabes dónde encontrarme] respondió. Mordí mi labio para no soltar un vergonzoso gemido en el ascensor rodeado de mis vecinos. Bajé rápidamente en mi piso y abrí la puerta de mi departamento. Todo estaba silencioso y oscuro, la única luz era la de mi habitación.
— ¿Amor? —pregunté cerrando la puerta. Ella no respondió. Empujé la puerta entreabierta de mi habitación encontrándola sentada con sus piernas bajo ella y me sonrió. Sonreí cerrando la puerta y me senté delante ella. Mi mirada recorrió su cuerpo— ¿Porque me haces esto hoy que realmente necesito hablar contigo? —pregunté acariciando sus muslos
— Porque esto ya estaba planeado — se encogió de hombros. Sus senos me sacudieron suavemente y retuve un gemido en mis labios— Y podemos hablar luego — aseguró acercando sus labios a los míos
— ¿Segura? —pregunté acariciando su estómago.
— Por supuesto — sonrió pasando sus brazos por detrás de mí cuello— Ahora… tengo otros planes, y no es precisamente hablar — suspiró antes de besarme. Gemí abandonándome a lo que quería. Mi dureza entre mis piernas se agitó por lo que estaba por pasar. Bajé mis labios por su cuello.
— Estás preciosa — murmuré contra su piel. Sus manos soltaron mi corbata aventándola por allí antes de seguir con los botones de mi camisa
— ¿Día duro? —preguntó— No me hablaste —
— Demasiado — asentí.
— Bien, ya terminó — dijo quitándome la camisa. Asentí recorriendo su espalda y sus piernas con mis manos. – Quítatelo — pidió luego de que me soltara el botón de mis pantalones y bajara mi cremallera. Me puse de pie a su lado y quedé solo en boxers. Besó mi pecho y mi cuello tirando de la cinturilla de mis boxers hacia abajo
— ¿Ansiosa? —pregunté
— Pensé en esto todo el día — respondió. Gemí apurando a bajar mis boxers, si había estado pensando esto todo el día debía estar húmeda. La tomé de la cintura alzándola y la posé en el medio de la cama conmigo sobre ella. Bajé mis labios por su cuello y sus senos con mis besos antes de soltar su precioso sostén azul. Me entretuve allí y baje una de mis manos hasta llegar a su intimidad por debajo de la suave tela de encaje. Se estremeció y gemí notando lo empapada que estaba.
— ¿Me pensaste así todo el día? —pregunté con la voz sumamente ronca acariciando en suaves círculos su clítoris.
— ¡Sí! — gimió.
— Traviesa — gruñí bajando mis labios por ella. Quité sus bragas y besé allí haciendo que se retorciera
— No, no — pidió tirando de mis manos— te necesito a ti —
— Bien — asentí subiendo de nuevo mis labios a su boca— Tampoco puedo seguir esperando — aseguré alineándome a su entrada. Me miró a los ojos.
— Siempre te quiero a ti — aseguró con la respiración acelerada. Saber que era mi cuerpo y mis caricias lo que la ponía en este estado acabó con mi control invadiéndola de una fuerte estocada. Gimió echando la cabeza hacia atrás y aproveché a atacar su cuello buscando algo de control sobre mis movimientos
— ¿Estás bien? —pregunté
— Muy bien — aseguró con la voz distorsionada.
— Bien — asentí volviendo a salir y entrar de igual modo
— Diablos, si — gimió. Amé la forma en que recibía mis embistes. Me estiré hasta sus labios tomándola de la cintura. Mis envistes siguieron constantes y la empecé a notar estrecharse a mi alrededor, sabía que una vez se corriera no iba a poder controlarme más. Siempre era mi detonante.
Una de mis manos acarició su bolita de nervios y fue todo lo que hizo falta para estremecerla de pies a cabeza. Gimió fuertemente contra mis labios mordiéndome en el proceso. Gruñí sintiéndome apresar por ella. Con unos cuantos embistes más me dejé ir.
Cuando fui consiente de mi cuerpo nuevamente nos giré saliendo de ella y dejándonos sobre nuestros costados. Se acurrucó contra mí y suspiró.
— Que bienvenida — dije aun con la voz ronca abrazándola. Rió contra mi pecho— No es que me queje pero creí que hoy íbamos a estar en tu departamento — dije acariciando suavemente su espalda
— También yo — respondió encogiéndose de hombros— Pero ya estoy tan acostumbrada a estar aquí que no quise — respondió. Asentí besando su frente. Desde que nos habíamos visto estábamos más aquí que en su lugar. Al inicio intentamos que sea un día cada lado pero luego de un mes ya no recordábamos donde teníamos nuestras pertenencias. Demasiadas mañanas habíamos ido a último momento a buscar algo al otro departamento, y finalmente habíamos establecido como punto principal el mío. Aquí había espacio suficiente para que cada uno tuviera su espacio propio de estudio o cuando yo necesitaba concentrarme en algún caso.
El estudio era mío, y el comedor era de ella. Incluso habíamos traído su pequeña biblioteca desde su departamento, jamás habíamos hablado la situación. Pero se acomodaba bien para nosotros. No vivíamos juntos, al menos de eso nos queríamos convencer desde el día en que todo comenzó. Una vez que su contrato finalizara la iba a convencer de establecerse aquí definitivamente. Para eso faltaba solo 4 meses.
— Me alegro — asentí besando su frente. Realmente no quería que ella trabajara, yo tenía para ambos, aun así ella trabajaba 3 veces a la semana unas horas en una cafetería cerca de su departamento.
— Hay macarrones en el horno — murmuró estirándose
— ¿Hambre? —pregunté divertido
— Si — rió ruborizada. Amaba que cuando su excitación pasaba su rubor volvía. Besé sus labios
— Te amo — suspiré
— Y yo a ti, mucho — respondió besando mis labios antes de levantarse. — Vayamos por una ducha primero — pidió tirando de mi mano. La seguí sin dudar. Luego de la ducha nos acomodamos en la sala para comer.
— Entonces Alice habló contigo hoy — dije viéndola
— Sí, me llamó para invitarme a buscar el vestido para la gala – dijo comiendo sin verme
— ¿Y?—pregunté
— Nada, eso — respondió. Me quedé en silencio unos minutos
— ¿Querías que te dijera de ir? —pregunté sin dejar de verla. Me miró
— ¿La verdad? —preguntó. Asentí— Creo que si —
— ¿Y eso porque? —pregunté. Se encogió de hombros— Esa no es una respuesta — aseguré
— Porque la pasas mal allí, y Alice está segura de que la pasarías mejor conmigo. Y creo lo mismo — aseguró
— Creo que mi hermana aún no ha entendido que debe cerrar la boca— rodé los ojos— Siempre habla de más —
— Pero tiene razón, ¿no es así?—preguntó viéndome a los ojos
—Nunca te metí y no voy a empezar ahora — aseguré— Por lo que sí, es cierto — respondí— pero —la interrumpí antes de que hablara — Eso no significa que debas venir. Yo no la paso bien, no voy a pedirte que hagas lo mismo por mí — negué— Yo voy porque es mi familia, porque ellos quieren que este allí y porque alguna vez, cuando mi padre se retire del estudio, Emmett y yo vamos a ser los representantes del estudio. Y no voy a dejar toda esa responsabilidad sobre Emmett. Es el mayor y sé que asume ser el quien ocupe la exposición más publica una vez papá se retire, pero eso no va a ser así — expliqué— ¿Va a aumentar eso mi exposición? —pregunté— Por supuesto, pero es lo que es —
— Alice me dijo que mi exposición a la prensa no es obligatoria si voy — murmuró
— No, no lo es — respondí— Yo mismo muchas veces entro por otro lado — aseguré— Pero no todas esas veces he pasado desapercibido para ellos. Y eso es lo que me preocupa, que no haya un encuentro directo entre tú y ellos no significa que no se filtre que fui con acompañante — aseguré
— Entiendo — asintió
— Hemos salido sin problemas a la calle porque mi familia es de perfil bajo, hemos tenido citas y salidas, si no pasa algo que alerte a la prensa no nos molestan, pero en esa gala van a estar —aseguré – Y si se filtra que estuve allí con una mujer van a estar un poco más atentos a mi persona — expliqué— incluso después de la gala —
— No me importa eso — aseguró— Lo que me importa es Charlie — confesó— Sé que él está molesto porque jamás le dije tu apellido, y no quiero que se entere por un periodista con quien salgo —
— Por eso, no es obligatorio que vayas — la tranquilicé— No es la primera gala que hay desde que estamos juntos — recordé
— Lo sé — asintió— Pero cuando fue la otra teníamos solo quince días de novios —
— Jamás va a depender de cuánto tiempo llevemos — dije viéndola con intensidad— Depende ti misma. El Cullen soy yo, no importa si llevamos seis meses o seis años —prometí
— Pensé en que podríamos… ir este fin de semana a Forks — dijo sin verme. Me puse de pie y caminé hasta estar delante suyo. Me puse a su altura
— Quiero que lo hablemos mientras me ves a los ojos — pedí tomándola de las mejillas
— Es que… —dudó— Realmente estuve pensando en eso — asintió.— Si Charlie sabe quién eres puedo ir contigo — aseguró
— ¿Tú quieres ir a la gala? ¿Quieres que Charlie sepa quién soy? —pregunté
— Quiero que Charlie te conozca — asintió— Y realmente quiero estar contigo en la gala, no quiero verte abandonar el departamento en el estado que lo hiciste cuando fuiste a la última gala—
— Eso pasa porque no es mi actividad favorita — respondí
— ¿Pero te gustaría que fuera? —preguntó
— Sí, pero solo si quieres — asentí
— ¿Y Charlie entonces? —insistió
— Si quieres que lo conozca lo hago — aseguré. — Te avergüenza… ¿decirle que soy tu novio? —pregunté
— ¡No! —exclamó rápidamente— No es por mi o por él que estoy preocupada — aseguró
— ¿Entonces…? —pregunté
— Es por ti — suspiró — Yo realmente no sé cómo va a tomárselo, no sé si va a estar de acuerdo, desconfiado o como, y se el porqué de eso, y no quiero que diga algo que te duela cuando tú y yo sabemos cómo son las cosas — aseguró
— Es quien soy — murmuré— Y mucho tiempo me ha llevado aceptar mi apellido. Ahora lo hago, y es gracias a ti — aseguré— A lo largo de estos meses he encontrado muchas cosas buenas a ser Cullen, amo a mi familia, por supuesto que lo hago — aclaré— Pero desde que estás conmigo he disfrutado las posibilidades que me da mi apellido, amo ir contigo al barco, amo tener este amplio departamento con espacio para ambos, llevarte a cenar tantas veces como quiera y hacer tantos viajes como quiera — sonreí recordando — Y sé que eso es gracias al dinero, y diablos Bella, jamás estuve tan feliz de tener dinero como cuando pude hacerte el amor en esa cabaña aislada del mundo, me sentí más tuyo que nunca y te sentí más mía que nunca. –
— También ame ese fin de semana — me sonrió
— Amo cada bendita cosa que ha traído una sonrisa a tus labios, y poder finalmente disfrutar todos esos beneficios con alguien que sé que me ama en medio de un busque o debajo de un puente es todo, todo lo que siempre quise. Disfrutar de lo que puedo conseguir — asentí— Todos piensan que tener dinero es suficiente para ser feliz, pero maldición, no lo es — aseguré.
— Lo sé — asintió— Entiendo lo que estás diciendo. Me he cansado de pedirte que no gastes dinero en mí. Pero estas siempre tan feliz que no tengo corazón para seguir protestando —
— Es que no lo gasto solo en ti, lo gasto en mí y en lo que amo, y eso es disfrutar del fruto del trabajo contigo — aseguró.
— ¿Y cómo es que en medio de todo eso crees que me avergüenzo de que seas un Cullen? —preguntó
— Porque quizá sino lo fuera Charlie estaría menos reticente a aceptarme — me encogí de hombros
— Eres mi primer novio, sabe que estoy aquí muchas más noches de las que le gustaría. Esta divorciado y soy hija única, realmente crees que otro apellido haría las cosas más fáciles? — rio. Hice una mueca que la hizo reír más— Solo no quiero que te haga daño a ti — respondió con un suspiro
— Eso solo podemos saberlo si vamos a verlo — me encogí de hombros
— Bien — asintió recargando su frente en la mía— Podemos ir entonces este fin de semana y dejar que te conozca —
— Bien — sonreí nervioso— ¿Crees que vaya a dispararme? —pregunté— Después de todas las veces que supo que pasaste la noche aquí. — Hice una mueca. Rio fuerte. Sonreí, no me importaba nada si ella reía así.
El tan temido viernes llegó. Bella había hablado el miércoles con Charlie para ir a Forks juntos, si todo iba bien. En dos semanas era la gala y Bella ya tenía el vestido aunque no me hubieran dejado verlo. Solo necesitábamos que Charlie supiera quien era por si alguna foto se filtraba.
Sabía que Bella le había dicho quién era por teléfono, según ella eso le pareció mejor, darle tiempo a Charlie de procesarlo. No me opuse, ella lo conocía.
— ¿Lista?—pregunté estacionando frente a la casa de Charlie
— Sí, ¿vos? —preguntó
— Creo que ahora entiendo cuando me decías que nunca ibas a estar lista para conocer a mis padres — confesé con un escalofrío.
— Va a estar de acuerdo luego de que te conozca — sonrió dejando un tranquilizador beso en mis labios. Sabía que las próximas dos noches iba a pasarlas lejos de su calor y eso me inquietaba. No habíamos pasado demasiadas noches separados desde que estábamos juntos.
Dejé mi maleta dentro del auto, iba a registrarme más tarde en la pequeña posada de Forks. Dudaba que Charlie estuviera de acuerdo en que pasara la noche dentro de su casa.
— Bien, aquí estamos — murmuré cuando Bella giro la llave en la cerradura. Habíamos visto la patrulla de Charlie fuera, estaba en casa.
— ¿Papá? —preguntó tomando mi mano para darme valor— Estamos aquí — dijo cuándo cerré la puerta. Escuché las pisadas de Charlie aparecer por la parte izquierda del corredor — Hola papá — le sonrió
— Hola señor — asentí hacia él. Su mirada me recorrió lentamente. Intenté que mi estremecimiento no se notara.
— Hola cariño — saludó besando la frente de su hija— ¿Edward Cullen? — preguntó extendiendo una mano hacia mí.
— Así es señor — asentí estrechándola. Apretó con un poco más de la fuerza necesaria. Me miró por varios segundos sin soltar mi mano.
— Bien, ¿compraste lo que te pedí? —preguntó Bella a su padre.
— Si — asintió Charlie soltando finalmente mi mano. Flexioné mis dedos aflojándolos tan disimuladamente como pude. Gran comienzo Edward, gran comienzo.
— Bien. Entonces ven — tiró de mi mano Bella— Voy a darte un rápido tour por la casa y luego a cocinar — dijo. Charlie asintió caminando nuevamente a la sala de donde había salido. Caminé tras Bella subiendo las escaleras— ¿Estas bien? —preguntó una vez estuvimos en el piso de arriba
— Lo estoy — aseguré – Quiero conocer tu habitación — sonreí. Rió apenada pero asintió.
— Habitación de Charlie — señaló una de las puertas cerrada— Baño — señaló la otra— Y mi habitación — dijo abriendo la tercer puerta del piso superior. Entré.
— Asique de aquí me hablabas tantas veces, ¿verdad? —sonreí viéndola.
— De aquí mismo — asintió. Me acerqué a ella.
— ¿Crees que en estos tres días tengamos algunos minutos para besarte aquí dentro?—pregunté— No voy a arriesgarme a mas con Charlie aquí — aseguré. Sonrió de forma curiosa
— ¿Recuerdas cuando conocí a tus padres? ¿Lo que hiciste cuando estábamos en el jardín? —preguntó divertida— Dije que iba a devolvértelo cuando estés conociendo a Charlie — aseguró acariciando mi pecho sobre mi sweater
— No serias capas — respondí asustado
— Esta casa es muy chica — negó— Pero estoy bastante segura de que la Push puede darnos algo de privacidad —
— ¿Quieres que me mate? —pregunté asustado
— Nop, es mi regalo. Eso dijiste aquella vez — aseguró poniéndose de puntillas para besar mis labios
— ¿Bella? —escuchamos desde abajo a Charlie llamarla— ¿Van a ponerse a cocinar? —
— ¡Ya bajamos! — respondió ella y me miró— Asegúrate de ser silencioso cuando lo haga — sonrió perversamente. Gemí recargando mi frente en la suya.
— Va a matarme — respondí.
— Usa este baño para lo que necesites, me voy a refrescar un poco en el de abajo — dijo besando mis labios dejándome solo en su cuarto. Luego de unas cuantas respiraciones pasé por el baño. Habíamos conducido por varias horas.
— ¿En qué te ayudo? —pregunté a Bella entrando a la cocina. Mi cuerpo se tensó cuando vi a Charlie sentado en la mesa.
— Vamos a hacer algo sencillo. Macarrones — me sonrió. Asentí caminando a ella y ayudándola con el queso. Podía sentir la mirada de Charlie taladrándome la nuca.
— ¿Dónde vas a pasar la noche Edward? —preguntó mientras juntábamos el queso con los macarrones.
— En la posada del pueblo — respondí tranquilamente. Bella se giró mirándolo pero yo no volteé. La sentí protestar antes de volver a girarse. Acaricié una de sus manos que era cubierta por nuestros cuerpos de la vista de Charlie.
— Bien, es una buena posada — asintió — Mañana vamos a ir a pa Push, ¿sabes pescar? —preguntó
— No señor, he ido de campamento pero nunca pesqué — respondí
— Bien, espero pesques algo mañana— asintió
— También yo señor — respondí. Charlie estuvo en silencio hasta que cenamos
— Creo que necesito empezar a cocinar algo — murmuró Charlie
— Eso no es posible papá — negó divertida. Charlie movió de forma divertida su bigote
— ¿Cocinas Edward? — preguntó Charlie
— A decir verdad no mucho — respondí — Cocino un poco mas ahora porque Bella me obliga — dije divertido viéndola.
— No puedes vivir de deliverys — aseguró. Charlie se aclaró la garganta — Exacto, igual que haces tú — dijo Bella viendo a su padre
— No todos sabemos cocinar — respondió Charlie— Yo como sano — aseguró
— Pero nunca hecho en casa — negó. Charlie no respondió.
— asi que eres un Cullen — murmuró Charlie
— Lo soy — asentí comiendo otro bocado de los macarrones — Pero no importa realmente — aseguré limpiándome con la servilleta
— Yo creo que si — respondió Charlie. — Al menos en lo que respecta a la seguridad — aseguró.
— Estamos tranquilos en ese sentido — lo tranquilicé — Pasamos muy desapercibidos —
— Si eso vi, son de perfil muy bajo — asintió. Bien, punto para los Cullens. Bella se había mantenido muy callada pero la notaba inclinada levemente hacia mí.
— Y… ¿Hay alguna razón para que finalmente me digan quien eres? — preguntó pareciendo desinteresado.
— Hay una gala dentro de dos semanas — asintió Bella — Y probablemente vaya también yo —
— No quiero que se preocupe Charlie — aseguré viéndolo a los ojos — Ella está perfectamente a salvo conmigo y con mi familia. No va a estar expuesta a la prensa en ningún momento, pero quisimos venir por si se llegase a filtrar algo. Es importante para ella que lo sepa a través de ella misma y no por otros medios — intenté que mi nerviosismo no se notara. Sentí un apretón de Bella en mi muslo. La miré y me sonrió.
— Es como te decimos papá. Esta todo bien, pero preferíamos que te enteraras por mí. — lo tranquilizó. Charlie asintió. Miré a Bella, se encogió de hombros y siguió comiendo. La imité.
— Bien, creo que no empezó tan mal — dije mientras Bella me acompañaba hasta el volvo
— Lamento que no haya aceptado que pases la noche aquí — se disculpó.
— Está bien amor, ya lo sabía — aseguré. Me abrazó.
— No sé cómo voy a dormir sin ti —negó. Reí rodeando su cuerpo con mis brazos
— Tampoco yo amor, eso sí me preocupa — asentí — Estoy demasiado acostumbrado a tu cuerpo a mi lado — aseguré. Asintió contra mi cuello — Son solo dos noches-
— Lo sé — suspiró — Sé que a Charlie no va a agradarle que pase la noche contigo en la posada, incluso aunque él sepa que paso muchas noches contigo —
— No quiero tentar mi suerte — negué recargando mi mentón en su cabello. La sentí reprimir un bostezo contra mi cuello— Vamos, ve a dormir — dije alejándome de ella. Hizo un puchero que besé divertido — Mañana asegúrate de que cuando yo llegué Charlie ya se haya ido a la Push — pedí contra sus labios
— Seguramente va a irse muy temprano — asintió — ¿Qué idea tienes? — preguntó divertida.
— Muero por tenerte en tu habitación de adolescente — confesé con la voz roca. Gimió adhiriéndose a mí — Amor, esta Charlie dentro — protesté alejándome un poco de ella.
— Eres tú y tus ideas los culpables — aseguró
— Mañana amor —susurré. Sonrió besando mis labios
— Que descanses — asintió
— Descansa preciosa — asentí besando su frente. Una vez que ella estuvo dentro de la casa de Charlie me fui. En la pensión rápidamente hicieron mi registro y me acomodé. Luego de una ducha me preparé para dormir. La pensión era sencilla pero sumamente cómoda y luego de los nervios que había pasado hoy me alegraba de que fuera realmente cómoda.
Di muchas vueltas en la cama. Hacía demasiado tiempo que no me sentía tan solo. Suspiré girando nuevamente. Jugueteé un poco en mi celular hasta que finalmente me quedé dormido.
[Buen día preciosa] envié la mañana siguiente
[Buen día amor, estoy preparando desayuno. ¿Vienes?] preguntó [ Charlie ya se fue] aseguró
[Voy] respondí. Me cambié rápidamente. Extrañaba su calor.
— Hola — me sonrió en cuanto abrió la puerta de entrada
— Hola amor — dije besando sus labios. Tiró de mí para entrar y cerró la puerta.
— Te extrañé en la cama — aseguró cuando recargué mi frente en la suya
— Lo sé, también yo — asentí volviendo a besarla
— Ven, se va a enfriar — dijo llevándome a la cocina.
— ¡Tortitas! — exclamé
— Con frutas — asintió divertida mientras nos acomodábamos en la mesa. Desayunamos tranquilos. — Ven — pidió tomándome de la mano una vez que terminamos de lavar todo lo del desayuno — Ayer prometiste algo — aseguró. Gemí pegándome a ella. — Tiene que ser rápido — aseguró entrando a su habitación
— Vamos a ser muy rápidos — aseguré alzándola de la cintura. Hecho la cabeza hacia atrás riendo divertida. La recosté en su cama conmigo sobre ella
— No tienes idea de lo que me causa esta habitación — aseguré viéndola a los ojos
— Creo que estoy sintiéndolo — aseguró besándome. Sus manos recorrieron mi espalda. Le quité su remera y la encontré sin sostén. Besé sus senos y bajé mis labios por su estómago hasta sus jeans. Se los quité rápidamente al igual que a su braga. Que no tuviéramos demasiado tiempo no iba a impedirme disfrutar de ella
— Deliciosa — murmuré besando su centro
— Edward — gimió cuando mi lengua se adentró en ella — No hay tiempo — protestó arqueándose. Gruñí en protesta pero obedecí. Me alejé de ella y me desvestí. Besó rápidamente la punta de mi miembro antes de tirar de mí sobre ella.
— ¿Lista? —pregunté alineándome con su entrada. Envolví mis brazos en su cintura
— Siempre — asintió. Besé sus labios y entré suavemente en ella. Se arqueó. Besé su cuello — No me-e hagas marcas-s — pidió. Bajé mis labios al valle de sus senos. Salí y entré de una fuerte embestida en ella. — Mierda — gimió. — Más — pidió. Asentí mordiendo la piel de entre sus senos aumentando mis embistes.
— No voy a aguantar mucho más —negué mordiendo suavemente uno de sus pezones
— Tampoco yo — gimió. Llevé una de mis manos a su clítoris. Gimió en alto arqueándose. — Voy-y a — exclamó
— Déjate ir — pedí atrapando de nuevo uno de sus pezones en mi boca. La sentí estrecharse.
— ¡Edward! — exclamó. Sentí su orgasmo apresarme arrastrándome con ella. Gruñí contra la piel de sus senos y mordí. Todo su interior se llenó de mi caliente esencia. Respiré de forma pesada.
— Lo siento — murmuré besando la marca que mis dientes dejaron sobre su piel cuando fui capaz de moverme y dejarme caer a su lado. Miró la marca.
— Puedo taparla — aseguró recuperando la voz. Me miró riéndose. La besé divertido — ¿Una ducha? — preguntó
— Prometo portarme bien — asentí. Rio tirando la cabeza hacia atrás. Besé su cuello haciendo que soltara un gemido — Pero tú me la haces difícil— gruñí. Me dio un golpe divertido en el hombro empujándome. Se puso de pie y caminó al baño. Negué divertido y caminé siguiéndola.
Una vez duchados partimos rumbo a la Push. Afortunadamente ya conocía a Jacob y su padre parecía un hombre tranquilo. Charlie por otro lado no parecía estar muy cómodo conmigo alrededor de su hija. Aun así pasamos un sábado tranquilo. Pesqué un poco para darle gusto a Charlie pero pasamos casi todo el sábado hablando entre Bella, Jake y yo. Tenía el presentimiento de que Charlie le había pedido a Jacob que no nos dejara solos, pero no podía saberlo a ciencia cierta.
— ¿Caminamos? —preguntó Bella extendiendo una mano para mí. Nos encontrábamos en el patio trasero de la residencia de los Black que daba al bosque. Bella ya había preparado el pescado para asarlo a la parrilla.
— Claro — asentí tomando su mano
— Vamos a dar une vuelta para que Edward conozca un poco el bosque — dijo Bella a su padre
— Jake, acompáñalos —pidió Charlie a Jacob— Está anocheciendo y tú conoces esta zona mejor que Bella —
— Conozco perfectamente esta zona del bosque papá, la he recorrido millones de veces con Jake — respondió Bella molesta. — Además no vamos a adentrarnos demasiado — aseguró. Charlie estaba confirmando mi teoría de que había hecho a propósito que Jacob estuviera todo el día con nosotros
— Además yo estoy por empezar a asar los pescados — asintió Jacob.
— Bien — gruñó Charlie— No se tarden — asintió. Bella le guiñó un ojo a Jacob en agradecimiento y tiro de mi mano hacia el bosque
— Charlie está empezando a cansarme — aseguró Bella cuando estábamos lo suficientemente lejos de ellos — No ha dejado que Jacob se alejara de nosotros, no hemos tenido ni dos minutos a solas desde que llegamos — protestó
— Calma preciosa — pedí pasando un brazo por su cintura— Se comporta como todo un padre — aseguré
— Está exagerando — negó. — Ven — sonrió tirando de mi hacia una parte del bosque mucho más frondoso — Ya estamos lo suficientemente lejos — aseguró empujándome hasta que mi espalda tocó la superficie de un árbol
— ¿Pero qué…?— pregunté confuso
— Mi regalo, ¿recuerdas? — preguntó
— Bella, Charlie va a matarme— respondí entrecerrando los ojos.
— Asegúrate de que no se entere entonces — respondió divertida soltando el botón de mi jean—Tranquilo, no puede oírnos ni vernos desde aquí— aseguró besando mis labios— Estamos completamente a salvo —prometió
— ¿Estas totalmente segura? — insistí poniendo mis manos en su cadera
— Completamente segura — sonrió bajando mi cremallera. Ya me sentía crecer bajo mis boxers de pura expectación— Tu disfruta —pidió— Pero se silencioso — sonrió divertida arrodillándose ante mí. Sentí mi cuerpo agitarse sabiendo que Charlie estaba cerca nuestro — ¿Listo? — preguntó tomando mi miembro entre sus manos. Asentí incapaz de hablar sin gemir. Me dio una última sonrisa antes de besar suavemente mi glande. Mordí mi labio inferior sintiéndola.
Su lengua salió a jugar con la piel de mi punta y del resto de mi tronco hasta que sus labios me envolvieron superficialmente
— No juegues — pedí en un gruñido aferrándome con fuerza de la corteza del árbol. Rio divertida contra mi piel mandando vibraciones a mi miembro. Cerré los ojos con fuerza tirando la cabeza contra el árbol. Gemí roncamente cuando su boca comenzó a tomarme poco a poco. Llevé una mano a mi boca para silenciarme. Gruñí contra mi mano sintiéndome tocar su garganta.
Me sacó y volvió a tomarme en ella nuevamente, aumentando la velocidad. Abrí los ojos extasiado y miré hacia abajo viendo mi miembro desaparecer entre sus preciosos labios una y otra vez. Volví a agarrarme con ambas manos de la corteza del árbol y a mordí fuertemente mí labio inferior. La vista era impresionante.
— Be-Bella voy a-a — murmuré de forma ronca
— Mmmhum — murmuró aun conmigo en su boca. Me estremecí sintiendo el primer espasmo de mi orgasmo. Cuando sus manos jugaron con mis testículos me perdí. Cerré los ojos con fuerza hasta ver manchitas blancas y me vine en su boca tragándome mis gemidos. — ¿Estas bien? — me preguntó unos segundos más tarde. Abrí los ojos notándola lamerse los labios. Gemí empujándome contra ella asaltando su boca. Sabía a mí.
— Eres el mismo diablo — gruñí contra su boca. Rió divertida.
— Es lo que mereces por haberme tocado en el patio trasero de tus padres, al menos tu tuviste un bosque completo — se encogió de hombros.
— ¿En qué momento cerraste mi jean? — pregunté acomodando mi ropa
— Cuando terminé — sonrió — ¿No lo notaste? —preguntó divertida
— Mi prioridad estaba siendo no gritar — respondí. Sonrió ruborizándose— ¿Estas húmeda? —pregunté pasando mis manos por su cintura
— Si — suspiró
— Bien, espero que eso se sienta cómodo — respondí guiñándole un ojo— Es hora de volver — dije tirando su mano de nuevo hacia la casa. Gimió incomoda pero asintió.
Una vez estuvimos con los demás Bella pasó rápidamente al baño mientras yo me dejaba caer sobre una de las sillas que estaban cerca de la parrillada y cerré los ojos. Rápidamente los abrí sintiéndome observado. Charlie me miraba fijamente. No había forma que nos hubiera escuchado, ¿cierto? Me acomodé rápidamente en la silla haciéndome un rápido vistazo general. Nada parecía indicar que Bella acababa de tenerme en su boca.
— Aquí está la ensalada — dijo Bella dejando distintas fuentes sobre le mesa. La miré, me sonrió con esa boca que acababa de dejarme idiota.
El domingo nos quedamos en casa de Charlie.
— ¿Entonces hoy voy a aprender cómo hacer lasaña? — pregunté
— Exacto — asintió Bella
— Bien, pero no va a quedarme como la tuya jamás — aseguré
— Todo es práctica amor — aseguró.
— Eres buena en la cocina. Yo no — respondí encogiéndome de hombros. Rodó los ojos dándome las primeras instrucciones.
— Esto ha quedado delicioso — aseguró Charlie
— Buenísimo — asentí dando otro bocado
— Ya ves que si te salió bueno — aseguró Bella. Me limpie con la servilleta antes de hablar
— Hiciste casi todo tú, no cuenta como hecho por mí — negué divertido.
Charlie había estado todo el fin de semana muy cordial conmigo pero más de una vez lo había visto mirarme con el ceño fruncido, sobre todo cuando Bella me besaba o yo la agarraba de la cintura.
Bella subió a su cuarto para acomodar lo que había traído luego de que termináramos de lavar lo que habíamos usado para hacer la lasaña. Charlie había estado todo el tiempo sentado detrás de nosotros y aún seguía allí. Caminé hasta la mesa y me senté. Charlie me miró
— Hay una sola cosa que quiero decirte — dijo Charlie — No importa quién eres tú, ni quien es tu familia. Si le haces daño a mi niña yo me encargo de ti —
— Charlie, la amo. No voy a hacerle daño — aseguré
— Mi hija es muy inteligente, no es una mujer que debe ser conocida por quien es su novio. Debe ser conocida por ella misma — aseguró
— Mi apellido no tiene nada que ver con lo que siento por ella — aseguré— Aun así voy a mantenerla fuerte de la vista pública todo lo que pueda — aseguré
— Tus cuñados no están fuera de la vista pública — negó
— No, al menos ahora no lo están — asentí— Pero lo estuvieron por mucho tiempo. — aseguré
— No me convences Cullen — negó — Los hombres como tú, con tu dinero no son así, están con gente como ustedes — aseguró
— Mi apellido es Cullen — asentí — Pero soy mucho más que eso. Soy Edward. Y es a quien su hija conoce — aseguré — No estoy aquí para convencerlo de que soy un buen hombre, estoy aquí porque lo único que a Bella le preocupa es que usted se entere por ella quien es su novio y no de otro modo — aseguré.
— Por el momento te voy a dar el beneficio de la duda, pero te voy a mantener vigilado— aseguró. Mis puños se apretaron por debajo de la mesa — Cuídala — pidió yéndose a la sala. Mi apellido de nuevo volvía a ser un problema en mi relación con Bella. Me puse de pie y me metí en el baño de la planta baja, necesitaba calmar mi ataque de nervios antes de que Bella bajara.
¿Qué les parece? ¿Charlie fue muy duro con Edward? ¿Exagera?
¿La venganza de Bella fue suficiente? ¿Qué dicen? ;)
