Buenas, buenas!
Hemos llegado al final de esta historia. Espero que haya podido responder todas las preguntas que surgieron a lo largo de los capítulos, recuerden que pueden hablarme por acá y por mi face (link en mi perfil) sobre cualquier duda o sugerencia.
Contestando a los comentarios del último cap, a veces tiendo a llevar a los personajes al extremo, pero así es como imagino a Charlie como padre, Bella es lo único que queda en su vida y va a querer evitarle cualquier tipo de sufrimiento.
Car Cullen Stewart Pattinson : es exactamente lo que quise buscar con esta historia. Se enamoran por como son ellos, no por quienes son. Todos traemos mochilas durante la vida, por decisiones propias o ajenas. Lo importante es como es cada uno, no quién es. Suena bastante utópico quizá y es por eso que tanto la familia Cullen como Charlie están tan reacios a aceptar su relación.
monze urie : Es un padre, si ve feliz a su hija probablemente recapacite, ¿no crees?
Pam Malfoy Black: Es el punto, ¿realmente importa el apellido?
jupy: Con el tiempo lo sabremos. y la gala va a ser MUY interesante.
fernyyuki : ¿El muchacho lo merecía!
En mi perfil de facebook van a poder encontrar los vestidos de las mujeres Cullen y lo que Edward compra en la subasta para Bella. Espero que les guste y se den una pasada por ahí para darme su opinión. Sobre todo sobre lo que Edward compra.
Solo queda por decir GRACIAS, y a disfrutar el ultimo capitulo.
Ahora si, a leer!
Capítulo 9
Me refresqué el rostro y me senté sobre el borde de la tina. Me masajeé el cuello. Solo el tiempo iba a demostrarle a Charlie que era sincero con mis intenciones. Tampoco podía culparlo por cuidar a su hija, pero del mismo modo que defendía mi relación frente a mi familia iba a hacerlo con Charlie.
Una vez salí Bella ya estaba nuevamente con nosotros y Charlie volvió a ser esa persona cordial que había sido frente a Bella.
—Bien, creo va a ser momento de irnos— dijo Bella unos cuantos minutos después — Aun queda unas horas de viaje por delante—
—Claro, cuando quieras amor— asentí.
— Bien, entonces podríamos empezar a movernos — asintió. Acomodé las cosas de Bella en el volvo mientras se despedía de su padre.
— Adiós papá, intenta pedir menos comida fuera— le pidió
— Claro, claro cariño. Despreocúpate— le sonrió — Nos vemos, Edward— dijo extendiendo una mano hacia mí.
— Nos vemos señor — asentí estrechando su mano. Igual que hizo cuando llegamos me apretó con más fuerza de la necesaria.
— Que tengan buen viaje —nos deseó soltando mi mano. Bella le dio un último beso en la mejilla antes de montarnos en el coche.
El primer tramo del viaje fue sumamente silencioso, cosa que agradecí. La noté mirarme varias veces pero no dijo nada. Comenzó a acariciar mi cabello lo cual me relajó bastante y eso pareció ser suficiente por el resto del camino. Fuimos directo a mi departamento. Una vez allí fui el primero en ducharme.
— Te conozco y lo sabes — dijo sentándose a mi lado en la cama
— Sí, lo sé — asentí. Estaba recostado con los ojos cerrados
— Entonces, dime que ocurre — pidió
— Estoy cansado — aseguré abriendo los ojos. Acaricié sus clavículas húmedas por la ducha, solo una toalla cubría su cuerpo
— Entre nosotros no hay mentiras — susurró. Se inclinó sobre mí — Dime, ¿qué te dijo Charlie que te puso en este estado? — preguntó. Sonreí acomodando su cabello.
— Aun hoy me asombra lo fácil que me lees — aseguré.
— Entonces, dime— pidió. Subió a la cama y colocó una pierna a cada lado de mi cadera sentándose sobre mí. Me senté rodeándola con mis brazos
— Nada que no me esperaba— aseguré dejando caer la toalla a su cintura. Besé la marca la mis dientes en su seno. — Sabía que a Charlie no le iba a gustar que salgas conmigo, no confía en que mis sentimientos sean sinceros — me encogí de hombros. Mis besos Se desplazaron por sus senos.
— Yo sé que son sinceros — murmuró. Comenzó a acariciar mi cabello con sus dedos.
— Y eso es lo único que importa — aseguré subiendo mis besos por su cuello hasta su oído— Si tu confías en mí, el resto del mundo puede irse al infierno — aseguré.
— De acuerdo, que se vaya todo al infierno — asintió besándome. Quité por completo tu toalla y nos giré dejándola con la espalda contra la cama. Ayer no había tenido tiempo de saborearla por completo, pero hoy nada me detenía.
Bajé mis labios por su cuello y clavículas hasta la marca de mis dientes en su piel.
— ¿Te molesta? — pregunté besando la zona
— No — aseguró en un suspiro. Asentí tomando uno de sus pezones en mi boca. Tiró de mi cabello gimiendo. Cambié de pezón. — Quítate la ropa — pidió. Besé sus labios antes de ponerme de pie. Me quité la remera y el pantalón junto con los boxers.
— Bella — siseé de placer cuando me tomó en su mano y besó mi glande. — No voy a aguantar demasiado si sigues así —aseguré entrelazando mis dedos en su húmedo cabello. Su respuesta fue acelerar sus movimientos a mí alrededor. — Pa-para — rogué cerrando los ojos. Besó suavemente mi miembro una última vez. Abrí los ojos y la encontré arrodillada sobre la cama mirándome con los ojos completamente llenos de deseo. Tiré de su cuello besándola. — Estas húmeda, ¿verdad? — pregunté con voz ronca
— Lo estoy — gimió.
— Veamos que tanto — respondí tumbándola en la cama — Mierda, Bella — gruñí acariciando su entrada y clítoris con mi glande — Estas empapada —
— Por ti— suspiró
— Mírame — pedí colocándome en su entrada. Obedeció — Jamás olvides que yo soy tuyo, completamente tuyo — aseguré invadiendo su caliente interior.
— ¡Mío! — gimió contra mis labios. Su lengua entró a mi boca de mismo modo que yo a su cuerpo. Mis embestidas rápidamente aumentaron de velocidad, su actividad previa me había dejado al límite.
— No voy a aguantar — gruñí tomándola con fuerza de la cintura.
— ¡Justo allí! — gimió arqueándose. Me aferré con más fuerza a su cintura sintiéndola estrechar, sus uñas se enterraron en la piel de mi espalda haciéndome gemir. Apreté mis dientes intentando retener mi orgasmo. Cambié el ángulo de mi cuerpo intentando golpear su clítoris con mi pelvis — ¡Diablos sí! —gritó. Sonreí sintiendo los primeros espasmos de su orgasmo. Besé rápidamente su boca. Amaba sentir sus gemidos en mis labios. Mi orgasmo arrasó fuerte mi interior.
— Te amo —gemí contra su boca enterrándome profundamente en ella una última vez. Sentí mi cuerpo ceder a mi peso y nos giré antes de hacerle daño. Su cuerpo quedó adherido al mío conmigo aun dentro.
— Siempre creí que exageraban cuando describían lo que era hacer el amor — aseguró escondiendo el rostro en mi cuello — Pero ahora sé que no están siquiera cerca de poder describirlo — negó — También te amo precioso — murmuró besando mi piel. Reí divertido y besé su cabello
— Ni de cerca — asentí. Una de sus manos acarició mi cabello — Gracias — murmuré
— ¿Gracias por qué? — preguntó
— Por amarme, pero por sobre todo conocer quién soy realmente — respondí. Se ayudó de mi pecho para levantarse y besar mis labios
— No lo olvides, para mi eres Mi músico y jamás vas a dejar de serlo — aseguró viéndome a los ojos. Sonreí besándola.
— Lo es preciosa, lo sé — acaricié su espalda. Besó una vez más mis labios antes de acurrucarse sobre mí. Nos cubrí con una manta y suspiré.
El sábado de la gala finalmente llegó y con ello Alice secuestró a mi Bella desde las 11 de la mañana. A las 6 de la tarde finalmente escuché a Bella abrir la puerta del departamento.
— Wow —murmuré cuando la vi entrar en la sala — Estas preciosa — dije tocando cabello suavemente. Tenía un vestido precioso, besé la piel de sus hombros (((La imagen del vestido está en mi face, link en mi perfil)))
— ¿Te gusta? — preguntó. La sentí nerviosa
— Me encanta — murmuré con la voz ronca subiendo mis labios por su cuello. Besé su boca dulcemente — No estés nerviosa —pedí — Estas perfecta—
— ¿No es demasiado? — Insistió — Es un vestido precioso pero — hizo una mueca
— ¿Pero…?—la animé a continuar
— No lo sé — murmuró acariciando la suave pedrería del vestido
— Aun puedes no ir — aseguré.
— No es eso — negó — No siento que sea algo que quede bien en mi cuerpo —
— Pues déjame decirte que no estoy nada de acuerdo con eso— negué. La tomé de la mano y la hice girar — Dios mío, te queda precioso. — Murmuré — Estas preciosa, perfecta — aseguré. Bajó la mirada jugando con mi corbata, del mismo color de su vestido. Levanté su rostro tomando su mentón — Confía en mí, estas preciosa — aseguré inclinándome para besar sus labios
— Tu estas realmente hermoso — suspiró contra mordiéndose el labio inferior. Tiré de el con mi pulgar
— A menos que quieras que Alice me mate por arruinar tu maquillaje no te muerdas el labio — rogué en un gemido. Rio suavemente calentando mi pecho
— Bueno, si provoca eso en ti quizá si me guste — sonrió. Reí abrazándola por la cintura
— Todo va a estar bien esta noche — prometí. A las 7 partimos del departamento. Ella subió a un auto distinto al mío con un hombre de seguridad que se iba a encargar de que ella entrara perfectamente sana y salva por la puerta secundaria al evento. Yo había decidido entrar por la principal junto a mi familia.
Bajé de mi auto siendo fotografiado decenas de veces en lo que pasaba la alfombra. Era una de las galas más populares. Grandes estudios jurídicos eran convocados. Mucha publicidad se hacía, había premios y subastas benéficas. Estaba decidido a buscar algo para Bella.
Una vez atravesé la sala principal mi mirada buscó ansiosa a Bella.
— Tranquilo, ella está llegando — aseguró Alice llegando a mi lado junto a Jasper— Me pidió no venir hasta que tu entraras, no se iba a sentir cómoda si estaba sola — aseguró
— Bien, voy por ella — asentí caminando al pasillo por el que sabía iba a entrar al salón. La entrada lateral la hacía cruzar la cocina para llegar aquí
— Edward Cullen — me saludó un Aro Vulturi — Es un placer verte aquí, hacía mucho no asistías —
— Buenas noches Aro — asentí. Era uno de los colegas más hipócritas que rodeaban a mi padre — Si me disculpas — dije cortésmente.
— Espero poder hablar contigo más tarde —asintió dándome libre paso. Asentí pensando en cómo escapar de el por el resto de la noche.
— Hola — sonreí viendo a Bella salir del pasillo oculto. Tomé su mano alejándola de allí. Su seguridad nos siguió— ¿Estuvo todo bien? — le pregunté
— Todo bien — asintió Bella
— ¿Alguien la vio? — pregunté a su protección
— No señor, nadie la vio fuera del edificio — respondió — Si en la cocina, pero nadie la fotografió — aseguró
— Bien, la cocina era inevitable — asentí — Gracias, para cuando salgamos ella va a volver a salir por allí, te aviso cuando te necesitemos —
— Muy bien señor — asintió volviendo al pasillo de donde habían salido
— ¿Te trató bien? —pregunté a Bella
— Fue muy respetuoso y amable — asintió — ¿Pero realmente hacía falta? — preguntó rodando los ojos
— Hacía falta — asentí— A veces hay algún reportero en esa entrada también —
— Bien —asintió— ¿Llegó tu familia? —preguntó
— Solo vi a Alice y Jasper, no a los demás — respondí— ¿Lista? — pregunté
— Si — me sonrió — Soy la mujer que amas — se encogió de hombros despreocupada. Sonreí encantado de que finalmente entendiera porque estaba aquí
— Por supuesto —aseguré besando sus labios. Ofrecí mi brazo para ella y caminamos por el salón. Algunas personas se giraron viéndonos pasar, nadie conocía a Bella y estoy seguro que me habían visto entrar solo.
— ¡Estas preciosa! — exclamó Alice cuando llegamos a ella
— Tú ya me habías visto — aseguró Bella rodando los ojos. Pasé un brazo por su cintura apretándola contra mi costado.
— Pero ahora estás completa — respondió encogiéndose de hombros viéndome. Le sonreí
— Cuando tienes razón, la tienes — rio Bella. Cada uno de los hombres Cullen estaba usando una corbata del mismo color que sus mujeres. La corbata de Jasper era morada. (((Vestido de Alice en el perfil de mi face, link en mi perfil)))
— Emmett y Rose están por bajar — dijo Jasper guardando su celular.
— Bien, solo faltan papá y mamá —asintió Alice.
— Aró ya estuvo rondándonos — dijo Jasper
— Lo sé, ya lo vi —suspiré. Bella se apretó a mi cortado. Besé su cien. — Hoy va a estar intenso — aseguré — Quiere que papá lo represente en otro de sus desastres —
— Ei, ei — habló Emmett llegando a nosotros con Rose del brazo— Señoritas, se ven divinas— aseguró viendo a mi Bella y a Alice.
— Te dije que ese color era para ti — asintió Alice abrazando a Rose (((Vestido de Rose en el perfil de mi face, link en mi perfil))). Estaba usando un vestido negro. Ella siempre había usado vestidos elegantes y sexys. Sentí a Bella estremecerse a mi lado.
— ¿Ocurre algo? —pregunté poniendo mis labios en su oído
— No, están hermosas — respondió viéndome a los ojos
— Tu estas increíble — aseguré besando sus labios
— Estoy bien — prometió — Pero aun cuesta entenderlo, y viendo a las mujeres que hay aquí — respondió pasando su vista por el gran salón. Tomé su mentón entre mis dedos y la miré a los ojos
— Eres a la única que miro y eres la única que ve quien soy yo — prometí besando sus labios. Esta vez un poco más fuerte que la anterior
— Ei, van a llamar la atención de todos — escuché a Rose reclamar y un suave golpe.
— Teníamos cosas que aclarar — respondí encogiéndome de hombros divertido. Miré despreocupadamente a mi alrededor, poco me importaba que me vieran besar a Bella.
— Siempre fuiste tan…—dudó Jasper— Reservado — negó divertido
— No tenía a nadie para presumir — respondí divertido.
— Ya, para —pidió Bella riendo. La miré.
— Que linda estás mamá — escuché a Emmett. Abandoné los ojos de Bella viendo a mis padres sumarse a nuestro grupo. Mamá usaba un recatado vestido verde (((vestido de Esme en mi face, link en mi perfil)))
— Gracias cariño — le agradeció Mamá besando su mejilla — Ya estamos todos —asintió sonriéndome.
— Lo estamos — asentí apretando la cintura de Bella.
— ¿Pasamos a la mesa entonces? — preguntó papá— Estoy seguro de que las señoritas van a agradecer dejar las carteras — aseguró papá.
— Si, por favor — asintió Rose. Reí viendo como mi familia se comportaba. Todos éramos muy cordiales y diplomáticos con los demás, pero éramos nosotros mismos en nuestro círculo privado.
— Estamos bastante céntricos hoy — dijo papá acomodándose en su lugar.
— Afortunadamente hoy no compartimos mesa con nadie — asentí. Los puestos estaban asignados antes de nuestro ingreso.
— ¿Te van a llamar al escenario? —preguntó Alice a Carlisle
— Ya me avisaron que si —asintió— Voy a iniciar la subasta y agradecer las contribuciones —
— ¿Subasta? —preguntó Bella
— Así es Bella — asintió papá sonriéndole. Con el paso de los meses había estado menos reacio a ella— Cada organización y empresa invitada debe enviar algo para subastar, y los invitados podemos ofertar — explicó— El dinero recaudado se dona, principalmente a entidades que se encargan de llevar asesoría legal a los espacios más humildes del país —
— Vaya — asintió Bella impresionada
— Hoy quiero llevarme algo espectacular — asintió Emmett frotándose las manos
— Siempre suele haber diseños de vestidos hermosos — asintió Alice— Quiero alguno —
— Voy a ofertar — dije
— Vaya, un acontecimiento — sonrió mamá. Yo jamás había ofertado, solía escaparme en esos momentos a los diversos espacios sin invitados
— Hoy estoy de humor — respondí encogiéndome de hombros. Mamá miró a Bella fugazmente. Le sonreí. La noche recién empezaba.
— Queremos agradecerles a todos por asistir a la gala benéfica, espero disfruten la deliciosa comida que van a servirnos en unos minutos. Todo lo que no sea consumido esta noche va a ser donado a comedores comunitarios — habló Marco Vulturi
— Todos sabemos que solo lo hacen para evadir impuestos — aseguró Rose a mi lado
— Pero muchos se ven beneficiados gracias a eso — respondió Emmett
— ¿Realmente sobra comida para donar? —preguntó Bella cuando comenzamos a comer
— Siempre sobra — asentí — Muchos confirman asistencia y mandan su donativo pero no se presentan — respondí
— Bien Bella, ¿cómo te sientes a este momento? — preguntó Alice desde su lugar al lado de Bella
— Muy bien — le aseguró — Esta tarde estaba insegura del vestido— admitió— Pero ya no — sonrió viendo las mesas alrededor nuestro
— Tengo gran ojo, lo sé — sonrió mi hermana. Comimos enfrascándonos en distintas conversaciones.
— Ya no debe faltar mucho para que me llamen — dijo papá. Apoyé un brazo en el respaldo de la silla de Bella.
— ¿Quieres que te acompañe cariño? —le preguntó mamá.
— Si quieres —asintió besando su mejilla. Los miré sonriendo y comencé a acariciar la nuca de Bella en suaves círculos
— ¿Ocurre algo? — me preguntó viéndome
— No — respondí inclinándome sobre ella para besar sus labios— Todo está bien — prometí.
— Buenas noches damas y caballeros — escuchamos hablar a Aro Vulturi sobre el escenario— Invitamos a Carlisle Cullen a decir unas palabras — sonrió alzando una copa en nuestra dirección. Mi padre se puso de pie tomando a mamá de la mano y caminaron hasta el escenario. Se dieron la mano con Aro.
— Buenas noches, damas y caballeros — saludó papá— Quiero agradecerles a todos por estar aquí esta noche, y apoyar el derecho de todos los habitantes de nuestro país al acceso a la asesoría legar — sonrió— Recuerden que todo lo recaudado esta noche es para ellos — aseguró— Demos inicio a la subasta —asintió dejando su lugar sobre el escenario para que el subastador comenzara. Estrechó la mano de Aro y tomó a mamá de la mano bajando del escenario.
Me incliné sobre Bella aprovechando que toda la atención de la gente estaba sobre el subastador y besé suavemente el costado de su cuello dejando mi lengua acariciar discretamente su piel. Se estremeció y apretó mi muslo
— Gracias por estar hoy conmigo — murmuré en oído. Me miró completamente ruborizada
— No tienes nada que agradecer — respondió acariciando mi mejilla
— Si tengo que agradecer — asentí — Y vamos a contribuir con la subasta por eso — respondí
— ¿Que estas planeando? — preguntó
— Quiero reservar algo de la subasta para ti — respondí
— Eso no suena a poco dinero — aseguró
— Es la primera vez que vienes conmigo, necesitamos algún recuerdo, y además contribuimos con una buena causa — me encogí de hombros
— ¿Eso de los regalos las primeras veces que hagamos algo se va a hacer costumbre? —preguntó divertida. Sonreí. Puse mis labios en su oído.
— Se bien dónde hay lugares oscuros, si quieres un regalo como cuando conociste a mis padres solo tienes que pedirlo — hablé con la voz ronca— Es eso o algo de la subasta— aseguré alejándome de ella para verla a los ojos.
— Algo de la subasta va a estar bien — asintió estremeciéndose.
— Bien — asentí complacido—Lo otro podemos dejarlo para cuando te quite este vestido — aseguré solo para ella recorriendo con mi dedo índice el borde de su vestido sobre la piel de su espalda. Un nuevo estremecimiento la recorrió. — Amo como tu cuerpo reacciona a mí — murmuré con la voz nuevamente ronca poniendo mis labios nuevamente en su oído. Asintió apretando fuertemente mi muslo bajo su mano
— Muy bien, ya estamos — escuché a papá hablar. Me alejé de Bella mirando nuevamente al subastador. Mi dedo pulgar reinició los círculos en la nuca de Bella.
Algunas de las paletas fueron siendo levantadas a medida que la subasta avanzaba. Alice había comprado un vestido que se veía bastante bonito. Asumía que era bastante exclusivo puesto que ella se veía muy emocionada.
Emmett y Jasper hicieron algunas pujas sin demasiado interés incentivando a los demás a elevar las ofertas.
— Muy bien, ahora pasamos a una colección que va a estar dividida en dos. — explicó el subastador— Tenemos una preciosa gargantilla de oro rosado y pequeños diamantes con sus respectivos pendientes — aseguró mostrando en la pantalla de alta resolución los próximos artículos. Sonreí. Quería esos para Bella. — Comenzamos la subasta — asintió. Levanté mi paleta ofertando. Noté a Bella soltar el aire bruscamente cuando escuchó el precio inicial de la oferta. (((En mi face están todas las compras de Edward de la subasta, link en mi perfil)))
— Edward — murmuró apretando mi muslo. Me incliné sobre ella
— Silencio, ya sabes la alternativa — gruñí lamiendo su lóbulo. Se estremeció asintiendo. Volví a prestar atención al subastador luego de que otra oferta superara la mía. Volví a pujar. Esta vez una nueva oferta volvió a surgir. Oferté nuevamente.
—Muy bien, ¿no hay más ofertas? —preguntó el subastador— Sino hay más ofertas este exquisito juego va a ser propiedad del señor Edward Cullen — aseguré. Miré a mí alrededor. Quería el juego, si volvían a ofertar no iba a dudar en volver a hacerlo — Muy bien. En ese caso, vendido a la una — comenzó el conteo el subastador— Vendido a las dos— continuó— ¡Vendido a las tres! —finalizó la subasta— El juego de oro rosado pertenece al señor Edward Cullen— asintió. Sonreí satisfecho dejando mi paleta en la mesa y miré a Bella sonriendo tranquilamente
— Eso fue… demasiado — aseguró molesta
— Te di otra opción — aseguré divertido
— No jugaste limpio — aseguró
— Jamás dije que fuera a hacerlo — sonreí encantado. Negó divertida besando mis labios
— Gracias — murmuró
— A ti — aseguré. Se acurrucó en mi pecho y recargué mi mejilla en su cabello cerrando los ojos. Estaba aterrado de mirar al resto de mi familia. No lo hice. Simplemente disfruté de nuestro momento.
— Muy bien damas y caballeros, vamos a realizar una pausa en la subasta. Van a pasar a servirles el postre y ya luego vamos a continuar — sonrió el subastador. — Les pido por favor que los que han realizado compras en la subasta se acerquen en algún momento de la noche —
Abrí los ojos lentamente mirando a mi familia. Me alegré viendo que todos estaban dándonos nuestro espacio. Bella se alejó de mí y me dio una bonita sonrisa. Una vez el postre estuvo frente a nosotros comimos volviendo a reactivar la conversación.
— Muy bien damas y caballeros — retomó el subastador su lugar sobre el escenario— Continuemos con la subasta — asintió. Emmett y Jasper se divirtieron compitiendo por dos lugares en uno de los cruceros más exclusivos del mundo. Incluso estoy seguro que Emmett finalmente terminó pagando más de lo que hubiera pagado si hubiera comprado los lugares directamente. Negué divertido
— Muy bien hermanito, creo que vamos a tener que discutir mis vacaciones el lunes — aseguró frotándose las manos. Jasper le dio un golpe con el hombro— ¡Ei hombre! Lo gané limpiamente — sonrió alzando las manos en son de paz
— Pero no estas siendo un buen vencedor — aseguró Jasper.
— Ah no, eso no — rió divertido.
— Amor — me llamó Bella. La miré— Necesito ir al baño. ¿Dónde es? —preguntó
— Por allí, a la izquierda — señalé hacia el fondo del salón— ¿Quieres que te acompañe? — pregunté
— No, está bien, puedo encontrarlo por mí misma — aseguró dejando un beso en mis labios antes de irse. La miré hasta perderse entre la multitud. Noté a mamá mirarme cuando me giré.
— Te ves feliz — aseguró
— Lo estoy — respondí encogiéndome de hombros.
— Muy bien damas y caballeros, tenemos una pieza exclusiva con nosotros — volvió a hablar el subastador. Miré la pantalla. — Un anillo de compromiso, oro rosado e incrustaciones de diamantes — mostró el anillo que parecía ser el complemento perfecto para el conjunto que ya había comprado. Mi respiración se atoró en mis pulmones y mi corazón se saltó un latido. ¿Podría ser…? Dudé mirando en la dirección a donde Bella había desaparecido. ¿Podría comprarlo antes de que ella regresara? — Muy bien, empecemos con las ofertas — pidió el subastador. Sin pensarlo mucho más alcé la paleta en mi primer objeto. — Muy bien, parece que el señor Cullen quiere el juego completo — sonrió
— Alice — la llamé rápidamente— Asegúrate de que Bella no venga hasta que te avise — pedí.
— Yo me encargo — asintió divertida tomando su móvil y yendo en dirección al baño
— Edward, hijo, ¿tú vas a…? —dudó mamá con los ojos humedecidos
— No aun — negué— Pero cuando lo haga quiero que sea con ese anillo — aseguré.
— Edward — me llamó papá
— He dicho que aún no voy a pedirle que sea mi esposa — respondí volviendo a pujar por el anillo— Pero lo voy a hacer — aseguré viéndolo a los ojos. Como le había dicho a Bella el día que volvimos de Forks, si ella confía en mí el resto del mundo podía irse al infierno. — Ni una palabra de esto a Bella — pedí volviendo a pujar por el anillo.
— Muy bien, si no hay más ofertas… —habló el subastador— Vendido a la una — comenzó el conteo. Mi pecho se apretó— Vendido a las dos — continuó el conteo. — ¡Vendido a las 3! — exclamó golpeando el martillo sobre el atril.
Solté el aire que estaba reteniendo. Lo había hecho, había comprado el anillo que quería Bella llevara en su mano cuando estuviéramos en ese lugar.
— Voy por mis compras —dije poniéndome de pie rápidamente e ignorando a los demás. Envié un rápido mensaje a Alice para que pudieran volver a la mesa.
Pagué rápidamente mediante cheque mis compras en la subasta y pedí que las enviaran a la empresa. No me iba a arriesgar a que Bella las recibiera en mi departamento y viera el anillo.
Volví a la mesa tranquilamente, noté un par de miradas sobre mí pero las ignoré.
— ¿Todo bien? — preguntó Bella cuando me senté a su lado besando sus labios
— Bien, ¿tú? —pregunté
— Bien, Alice me mostró algunos de los preciosos balcones que están habilitados — sonrió
— Es un salón muy bonito — asentí.
— Estas…—dudó— Distinto —
— Estoy feliz — respondí encogiéndome de hombros. Los nervios atacaron mi estómago.
— ¿Solo eso? —preguntó estrechando sus ojos
— Solo eso — asentí besando sus labios— Feliz y dichoso de tenerte conmigo — aseguré. No era mentira, es exactamente eso lo que me ocurría. El anillo era solo un detalle.
— Hijo — me llamó papá unos minutos después— ¿Vamos por algo al bar? —preguntó. Lo miré — Podemos charlar un rato — ofreció despreocupadamente. Asentí viendo que no parecía atacarme demasiado. Besé la sien de Bella y lo seguí
— ¿Y bien? ¿De qué quieres hablar? — pregunté recargado en la barra del debidas. Estaba poco concurrida
— ¿Cómo te fue con el padre de Bella? —preguntó
— Estuvo bien — asentí dándole un trago a mi whiskey.
— Entonces parece que es serio — respondió jugando con el vaso
— Lo es — asentí — Pero jamás dije que no lo fuera —respondí
— Lo sé — sonrió
— Y lo que acabo de comprar en la subasta no es para ahora — aseguré— Pero como dije, cuando estemos en ese momento quiero que sea lo que complete el juego — respondí — Y no voy a decir que lamento buscar mi felicidad con ella — aseguré viéndolo
— Lo que más deseo es que tú y tus hermanos sean felices — aseguró
— Entonces ¿por qué parece que desde que sabes de ella eso ha cambiado? —pregunté — La has visto muchas veces a lo largo de todos estos meses,¿ aún no he logrado que confíes en ella? —pregunté —¿Cómo puedo esperar que Charlie Swan confíe en mi viéndome solo una vez si tú que la vez a ella mínimo una vez al mes no confías en nosotros? — insistí molesto
— Confío en ti y ella me gusta — asintió mirando su vaso nuevamente — Supongo es la desconfianza de todo padre —
— ¿Ella-a te gusta? —pregunté con una sonrisa.
— Lo hace — me sonrió viéndome— Es una joven muy inteligente y bonita — asintió— Y esta noche me ha confirmado lo que tu madre me dice, esta noche eres otra persona. Eres mi hijo, el mismo muchacho que eres cuando estamos en casa solo la familia y eso jamás lo has dejado mostrar en los eventos. Aquí siempre usas una máscara y esta vez…—dudó— Esta vez eres tú —
— Porque por primera vez estoy disfrutando la noche — asentí— Disfruto presumir a mi novia, disfruto que me miren si la razón es a la mujer que tengo al lado — aseguré— Voy a protegerla de cualquier cosa que quiera tocarla, pero que la miren todo lo que quieran —
— Bien entonces — asintió— Cuando…—dudó— Estén en el momento indicado, ¿vas a hablar conmigo buscando consejo? —preguntó viéndome con una sonrisa
— ¿Concejo de…?—pregunté confundido
— Cuando quieras hacerla tu esposa — respondió — Ven a mí, sin miedo y busca mi consejo — pidió
— Lo voy a hacer papá —asentí con una sonrisa
— Supongo que entonces no debo vender el barco, ¿cierto? —preguntó divertido
— Por favor, no — reí. Rio divertido.
— Se feliz hijo —pidió palmeando mi hombro antes de dejarme solo en la barra. Miré mi trago dando algunos sorbos de vez en cuando
— ¿Amor? — escuché a Bella llamarme. Me giré. — ¿Todo bien? —preguntó
— Todo bien —prometí pasando un brazo por su cintura— ¿Y tú? ¿Estás pasando linda noche? —
— Es una linda noche —asintió acomodando mi cabello
— Me alegro por eso — sonreí besando sus labios. Una de mis manos acarició su cuello y hombros desnudos— Te dije que estas preciosa, ¿cierto? —pregunté
— Algunas veces, si— rio
— Qué bueno — murmuré besándola nuevamente
— Bien damas y caballeros — habló Marco Vulturi— Hemos abierto la pista de baile para quien lo desee —
— ¿Qué dices? ¿Bailamos? —pregunté haciendo un gesto hacia la pista de baile
— No soy buena para bailar — respondió mordiendo su labio inferior. Tiré de el con mi pulgar soltándolo
— Depende de quién sea tu compañero — aseguré recargando mi frente en la suya.
— De acuerdo, vayamos — sonrió besando dulcemente mis labios. Entrelacé mis dedos con los suyos y nos llevé hasta la pista. Sus brazos rodearon mi cuello y recargó su mejilla en mi pecho. Mis brazos la rodearon y nos mecimos suavemente.
— ¿Lo ves? Solo depende de quién sea tu compañero— aseguré luego de unos minutos bailando. Negó riendo
— ¿Nos vamos caminando? — preguntó con su boca pegada en mi oído
— ¿Quieres irte caminando? —pregunté divertido viéndola a los ojos
— Sí, eso quiero — asintió — Estoy bastante segura de que si salimos por donde entré al salón nadie va a vernos — aseguró
— ¿Y puedo saber porque quieres eso? — pregunté apretando su cintura.
— Quiero caminar y ser nadie — se encogió de hombros. Reí
— ¿Quieres que seamos nadie? ¿Unos extraños esta noche al salir de aquí? — pregunté
— Exacto, aquí eres Edward Cullen, y a partir de hoy son novia de Edward Cullen — asintió — Pero fuera no tenemos que preocuparnos por eso —
— Sabes que eres mucho más que la novia de un Cullen — aseguré recargando mi frente en la suya — Eres mucho, mucho más que eso — prometí viéndola a los ojos
— Lo sé — asintió — Y tú también eres mucho mas que eso, eres mi músico— sonrió — ¿No se supone que debía hacer eso en una noche como hoy? — recordó aquella primer cita en el barco — ¿Quién eres? Mi músico, y ¿Quién soy yo? Tú preciosa, la mujer que Edward ama. Eso soy, eso eres —
— Bien, si quieres salir de aquí que seamos ellos, vamos a serlo — asentí encantado.
— No vamos a ser ellos, somos ellos, incluso aquí. Pero nadie lo sabe —aseguró.
— Jamás vas a terminar de comprender lo mucho, mucho que te amo preciosa— murmuré besándola dulcemente.
— Tampoco tú, mi músico — negó besando nuevamente mis labios — Jamás, jamás — prometió
Esta noche fue la primera vez en mi vida que disfruté de una gala. Antes su compañía por teléfono me hacía menos estresante este tipo de eventos, ahora solo podía pensar en la próxima y volver a ver a esta mujer en un vestido como el de hoy. Pero por sobre todo quería verla allí, verla en medio de este mundo transformándolo para mí, haciéndolo más hermoso y brillante. Sus sonrisas y besos había hecho de esta noche una de las noches en que más afortunado me sentía. Y no por mi apellido, sino por quiero era yo. Un extraño amándola. Su músico amándola. Por siempre. A ella. Mi preciosa, mi extraña. Siendo nosotros. Dos extraños enamorados.
Narrador— tercera persona.
Al otro día toda la cuidad despertó con una primer plana muy divertida. Varios diarios y revistas mostraban la imagen de dos jóvenes vestidos muy elegantemente. Caminaban por el parque divertidos. Charlie suspiró viendo las imágenes de la revista que tenía frente a su escritorio, uno de sus oficiales se la había traído cuando reconoció a Bella allí.
Todos se preguntaban quién era la chica que salía con el Cullen del medio, ella no había llegado con él pero si se habían ido juntos. Caminando. Como dos extraños.
Su hija se veía feliz y preciosa. El chico también.
Quizá después de todo, no había hecho mal en darle a Cullen el beneficio de la duda. A Edward. Pero no iba a hacérselo saber. Aún.
Hemos llegado al final, ¿opiniones?
Realmente no quería que terminara. Agradezco muchísimo todos sus comentarios. De mis historias es la que más reviews tiene y eso me hace muy, muy feliz. Recuerden que pronto se va a empezar a subir una nueva historia.
¿Qué ocurre cuando un niño ve a su padre destrozado por amor? Luego de que Edward viera a su padre destrozado al ser abandonado por su esposa, se ha prometido no confiar jamás en una mujer, nunca ser ese hombre destrozado. Con Bella en su vida su plan parece quebrarse poco a poco. ¿Podrá animarse a amar y dejarse amar? ¿Será capaz de darle a una mujer el poder de destrozarlo y confiar en que no va a hacerlo? Quizá de eso de trate el amor después de todo, darle el poder a otra persona de destruirte y confiar en que no va a hacerlo.
