-Este fic es una adaptación del film Valkyrie (también llamado "Operación Valkiria") dirigido por Bryan Singer y protagonizada por Tom Cruise (Claus von Stauffenberg), retratando el intento de acabar con la vida de Adolf Hitler en el atentado del 20 de julio de 1944 y tomar el control del país, el fic consta no solo de lo visto en la película de 2008, sino también de datos encontrados en documentales e información histórica. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimoto, pero la redacción, cronología y utilización de los personajes es de mi entera responsabilidad.


Capítulo 1

Primer Hospital Militar General

A esas alturas de su vida Sakura debería creer que estaba habituada a pisar un hospital, especialmente teniendo en cuenta que su esposo—si bien era militar desde el primer momento en que ella lo había conocido—no había salido indemne de todas las batallas en que había participado, eso y su débil salud que no le impedía cumplir con su dedicación a su país. Debía reconocerlo, la atractiva a postura de Sasuke como militar la había cautivado desde el primer momento pese a los iniciales reveces de su padre Kizashi sobre si permitir que se comprometieran,-viendo la orientación que muchos militares estaba tomando con él, entonces, ascenso del nacionalsocialismo- afortunadamente había podido convencerlo de ello, gracias a lo cual ella y Sasuke actualmente tenían cuarto hijos que insistentemente habían preguntado cuando volvería su padre que en su última carta había dicho que intentaría convencer al alto mando de trasladarse a Mesuna…pero eso no había alcanzado a suceder. Recordaba haber sentido como si le arrancaran el corazón cuando Itachi—el hermano mayor de Sasuke—la había visitado en Bamberg—su residencia preferida, en Baviera—para hacerle personal entrega de una carta que informaba del accidente sucedido y de su grave condición, tan grave que por un momento el cirujano a cargo de su caso había creído que no sobreviviría pero afortunadamente y como en tantas veces anteriores Sasuke había conseguido superar las expectativas que se tenían sobre él, y se recuperaría, lo supo mientras se detenía en el umbral de la habitación y contemplaba con el corazón latiéndole a mil por hora como su esposo había sobrevivido, porque sobrevivir en una guerra como esa era un auténtico milagro.

-Condesa Uchiha- saludo el médico, sacándola de su ensueño y haciéndola levantar la mirada, -tal vez sería mejor que habláramos en mi oficina antes de que entre- sugirió en caso de que ella, como mujer que era, se sintiera sobrecogida con las heridas que su esposo había sufrido y que apenas le habían permitido sobrevivir.

-Veré a mi esposo ahora- discutió Sakura, ingresando en la habitación sin reparo alguno.

-Se le amputo la mano derecha por encima de la muñeca, perdió el anular y el meñique de la mano izquierda- diagnostico el médico, ingresando tras ella y esclareciendo el porqué de ciertas vendas, especialmente una que llamo la atención de la Uchiha, -no pudimos salvar el ojo izquierdo- lamento el médico, viéndola temblar ligeramente al corroborar cada una de estas heridas.

Tragando saliva de forma inaudible, Sakura asintió ligeramente como agradecimiento por el diagnostico, por no hablar de la labor de la cirugía efectuada, pero lo que quería hacer ahora era estar junto a su esposo luego de tanto tiempo separados, gesto que el medico comprendió afortunadamente, facilitándole el tener que hablar para pedirle que les diera tiempo a solas, luego preguntaría los pormenores a tener en cuenta y demás, pero ahora eso no era importante para ella. Eran tiempos difíciles; había vivido para ver la casi guerra civil que había azorado Alemania antes y durante la república de Weimar como consecuencia del nefasto tratado de Versalles, entonces solo había sido una niña y no había entendido muchas cosas que ahora si entendía. Sasuke y ella habían sido testigos del ascenso de Danzo y pese a sus prejuicios contra los Nazis por el antisemitismo, no habían creído llegar al punto en que estaban, no siendo que solo había pensado en que su país volviera a ser la nación fuerte e inquebrantable que habían tenido en su memoria…pero no había creído que la consecuencia para lograrlo fuera un demonio como lo era Danzo y un genocidio como lo eran los campos de concentración. Tumbado sobre la cama e incapaz de dormir por los ires y devenires de pesadillas como consecuencias de su acercamiento a la muerte como consecuencia de sus heridas, Sasuke sintió que estos pensamientos que lo hacían poco menos que observar la pared frente a él, se volvían insignificantes en cuanto vio a su esposa situarse en el umbral de la habitación dirigiéndole una inmediata sonrisa y aun tras cada una de las resoluciones del médico que él ya sabía de antemano, nada pareció afectarla por lo menos no tanto como a él que si bien había estado a punto de morir anteriormente, ahora se sintió transportado a cielo en cuanto—ya a solas-ella se sentó sobre la cama, inclinando su rostro contra el de él, acariciándole la mejilla y besándolo como había deseado que lo hiciera por tanto tiempo, aunque esta vez todo era diferente, no era un reencuentro de cuento de hadas sino más bien un cuadro muy triste y lastimero de observar.

-No sabes cuánto miedo sentí… me dijeron que estabas muerto- Sakura se aclaró ligeramente la garganta al no poder evitar que su voz se escuchara quebrada en el proceso, -me alegra que no fuera así- sonrió, inclinándose y besandole la frente más si bien sintió la satisfacción emanar de él, como siempre, sentía cierta frustración en su interior y muy bien justificada por cierto.

-Preferiría haber muerto- mascullo Sasuke únicamente, apartando la mirada.

-Me confundes, Sasuke-reconoció Sakura con un ápice de burla, irguiendo la espalda y golpeándole ligeramente el pecho, haciendo que alzara la vista hacia ella en el proceso, justo la reacción que ella quería conseguir, -¿Dónde está el hombre con el que me case? El que cuando estábamos ocultos tras la cortina por llegar tarde a la opera me dijo que me amaba y me pidió matrimonio con la música de Wagner como fondo- narro con un tono de voz casi dramático que la hizo sonreír de solo recordar ese pasado que no se cansaban de revivir cada vez que estaban juntos, como ahora y que consiguió hacerlo sonreír pese a su propias protestas. -No eres alguien débil, Sasuke, lo veo en tus ojos; no querías morir- concluyo, esperando que él corrigiera su propia declaración.

-Tienes razón- acepto el Uchiha que ya había perdido la cuenta de cuantas veces había tenido que decir esta frase desde que ella estaba en su vida, pero le gustaba que así fuera, ella era lo único que le daba sentido a su existencia; ella y sus hijos, -pero esto no es mejor- reitero, entornando la mirada como gesto hacia el parche que cubría su ojo izquierdo.

¿Por qué había luchado? Por un loco genocida solo comparable a Hidan—que por cierto dirigía y comandaba el holocausto contra los judíos—que merecía estar muerto, ¿Por qué había sido herido? Por pensar en su país, pero un país que no valoraría lo que hacía, un país que se dirigía hacia su propia destrucción, si durante la Primera Guerra Mundial Alemania había sido injustamente acusada como la única culpable, ahora y con razón sería el hazmerreír y la ponzoña del mundo. Cierto, Sakura y él—recientemente casados—se habían adherido al nacionalsocialismo con ingenuas expectativas de ver a Alemania fuerte como había sido en el pasado, pero Sasuke había estado ahí para ver personalmente los excesos de la política nazi contra los judíos, ellos menos que nadie se merecían ese trato, por no hablar de las torpes y estúpidas decisiones militares que estaban haciendo que Alemania, victoriosa hacia tan solo un año antes…ahora estuviera al filo del desastre, ¿De que servía todo lo que había hecho? Solo era un idiota más de entre los miles que morían en el frente, solo que él estaba ahí en esa cama, vivo, si así podía jactarse. Las definiciones clínicas eran simples palabras que carecían de sentimientos y Sakura nunca podría haber pedido a un médico que hablara de otra forma porque al fin y al cabo—en su opinión—solo les faltaba una licencia para tomar la vida de las personas, la medicina había avanzado gracias a la Primera Guerra Mundial y el descubrimiento de heridas y elementos nuevos…pero Sasuke nunca se recuperaría realmente, nunca recuperaría el ojo izquierdo, ni la mano derecha, por no hablar del meñique y anular de la mano izquierda; literalmente solo le quedaba un ojo y…media mano, era doloroso para ella—que pese a su frágil salud lo había visto sobreponerse a todo—verlo sentirse impotente y con razones de peso que considerar, pero sabía que su voluntad era lo bastante grande como para recuperarse contra cualquier diagnóstico médico, y ella estaría ahí para él en todo momento, pero no dejaba de ser doloroso, haciéndola apartar levemente la mirada y cerrar fuertemente los ojos para evitar las lágrimas que con toda certeza él había visto venir.

-Esta vez no podre secar tus lágrimas- lamento Sasuke profundamente.

-Yo sacare las tuyas- sustituyo Sakura, teniendo cuidado al recostarse a medias sobre u pecho, manteniendo su mirada entrelazada con la de él que no conseguía entender de donde sacaba fuerzas para sobreponerse a todo. -¿Recuerdas cómo fue cuando nació Daisuke? Era nuestro primer hijo y no sabíamos que hacer- aludió únicamente, viéndolo asentir pues aún era un tanto complicado lidiar con la labor de ser padres en plenos días de guerra, -actuaremos igual ahora, iremos día a día- decidió, marcando cuidadosamente cada una de sus palabras.

Era difícil y mucho, sabía que lo que le estaba pidiendo era algo que muchos hombres no podrían hacer jamás, pero Sasuke no era como cualquier otro hombre, eso era lo que había conseguido hacer que se enamorara de él, su buen corazón y el modo en que estaba dispuesto a sacrificarse por otros y en lo que creía, lo mismo en lo que ella creía; empezarían desde cero y ella personalmente se prometía que antes de que cantara un gallo él volvería a estar en pie y enfundado en su uniforme militar, era una promesa.


Sentado en el interior de una iglesia y observando con introspectiva reflexión la imagen del cristo crucificado, Sasuke estaba de nuevo en pie, en pie y listo para volver a luchar por aquello en que creía y esta vez con más animo que nunca y con un ideal férrea en mente; Danzo tenía que caer, no solo era lo necesario para Alemania y era lo que su propio corazón quería que sucediera, la muerte de un hombre cruel, de un tirano, por el futuro de una nación que había sido engañada; era lo justo. Inicialmente le había creído imposible que luego de recibir todas esas heridas y encontrarse tumbado sobre una cama de hospital volvería a estar en pie, pero en cuestión de tiempo—incluso menos que el inicialmente estipulado por el médico—y las continuas visitas de Sakura que apenas y se alejado de él había comenzado a ser capaz de recuperarse; primero a vestirse por su cuenta, con algo de dificultad y lo reconocía pero cuanto más lo hacía más rutinario le resultaba, más común, luego y siendo en oficial de mayor rango entre todos los heridos—entre los que se encontraban algunos de los miembros de su división Panzer—se le había dado la labor de entregar medallas como condecoración por supervivencia, aunque a él personalmente le había resultado algo más bien burlesco, porque sobrevivir era un milagro deteniéndose a analizar las circunstancias. Pero aún no estaba listo para volver a ver a sus hijos, por lo que le había pedido a Sakura que volviera a Bamberg, en Baviera, junto a ellos y aguardara, necesitaba un lapsus más de tiempo para volver a ser el mismo y la principal norma para lograrlo era establecer un ideal, una meta, cuando tuviera eso no volvería a caer, si no tenía una meta seria arena que se llevara el viento, pero ahora que alguien había ido en su busca creía haber encontrado una idea a al cual aferrarse.

-Soy un oficial, sirvo a mi país, pero este ya no es mi país, estaba ahí tirado y desangrándome pensando que si moría no dejaría a mi hijos más que vergüenza- declaro el Uchiha, desviando su rostro hacia Sai que, sentado a su lado, ya le había explicado en que consistía la "resistencia alemana" y porque lo necesitaban o creía necesitar más bien. -Ahora sé que solo hay una forma de servir a Alemania, al servir me convertiré en traidor, pero lo acepto- se resignó siendo que ya había arriesgado su vida hasta terminar…en esas condiciones, pero había una sola cosa que temía arriesgar y no, no era su vida, era a su familia. -Solo dígame, ¿esos hombres tendrán el valor?- cuestiono como prueba de fuego.

Si algo lo caracterizaba desde siempre, haciéndolo diferente a su hermano mayor Itachi, era su temeridad, Itachi era un aristócrata nato; civilizado, elocuente, un caballero, y Sasuke debía reconocer que en cierto modo se le parecía, no sabía si era correcto autocalificarse como un caballero porque la instancia de juzgarse a sí mismo nunca había tenido lugar pero si sabía que tenía un don para hablar con las personas y conseguir lo que quería, una única persona había escapado de esta habilidad y esa persona lo hacía sucumbir a su encantos con un nimio batir de pestañas, su esposa, pero Sakura y sus hijos eran algo sagrado para él, los únicos seres en el mundo por quienes estaba dispuesto a arriesgar la vida y todo cuanto poseía, incluso más, y no estaba dispuesto a arriesgarlos a ellos por un ideal que ni siquiera seguro. Inicialmente Sai reconocía que no había sido capaz de cumplir con lo ordenado por Kakashi, lo repetiría mil veces pero era cierto, no había nadie de confianza en Berlín o al menos no hasta a llegada del recién convaleciente coronel Uchiha que ataviado en su uniforme militar y con un parche cubriéndole el ojo izquierdo continuaba siendo lo que se decía que era; alguien que no se rendía, y según sabía de él—secretamente claro, además de lo que él mismo le había dicho—no era simpatizante del nazismo o por lo menos no de parte de Danzo ni de Hidan, quería que Alemania fuera lo que había sido antes del tratado de Versalles, eso era lo que querían todos quienes componían la resistencia alemana, este hombre tenía más coraje en un solo cabello que todos aquellos que decían servir a Alemania, y esto era infinitamente apreciado pero si era capaz o no, o mejor dicho si realmente estaba dispuesto…eso era otra historia, él tenía tanto que perder como el mismo, no pensaría en obligarlo, nadie lo había obligado a él, pero hiciera lo que hiciera debía tomar esa decisión y pronto.

-Tenemos que reorganizarnos, reconsiderar nuestra estrategia, reclutar más hombres…-enumero Sai, sin especificar esto como una respuesta clara, claro que todos tenían el valor de arriesgar la vida pro sus ideales...pero nadie se había detenido a formular realmente la pregunta, pero Sasuke si, -para eso lo necesitamos a usted- implico, esperando que él aceptara ser parte de esta tarea, por Alemania y por el futuro.

-¿Es consciente de lo que les pasara a mi esposa y a mis hijos si estos hombres no llegan hasta el fin?- inquirió Sasuke, porque estaba dispuesto a jugarse el cuello y de ser preciso si eso traía un mejor futuro para sus hijos, pero no quería ser el único que arriesgara tanto, no por algo que ni siquiera fuera considerado seguro.

-Venga a escuchar lo que tienen que decir- contesto Sai únicamente y que si bien no o manifestaba comprendía por completo sus dudas. -Sabe dónde encontrarnos- e despidió.

Inclinando escuetamente la cabeza, devolviendo su vista al frente, Sasuke ya supo de antemano su respuesta, dejando partir a Sai; si, estaba dispuesto a analizar la oferta y a considerar si arriesgarlo todo merecía hacerse si a cambio conseguía un futuro mejor para Sakura y para sus hijos, para su país…la iglesia en que estaba se encontraba en ruinas, solo los asientos y el altar estaban en condiciones—por así decirlo—y los responsables de tales destrozos eran los nazis que no concebían que la fe de las personas se dirigiera a Dios, los nazis y esa estúpida guerra, Sasuke quería que eso terminara y colaboraría por ello, pero para hacerlo necesitaba ser testigo de qué clase de "organización" era realmente la resistencia alemana.


Inicialmente Kakashi había tenido sus dudas y con razón, no es como si Sai fuera incapaz de cumplir con lo que él le había estipulado que hiciera, pero encontrar a un aliado era improbable en un territorio y situación tan hostil y prejuicio bajo la continua y custodia mirada de los nazis, más increíblemente había conseguido superar cualquier creencia que el Hatake hubiera podido tener, escuchando las declaraciones y criticas de Kankuro, uno de los notables al mando de la resistencia alemana, desviando de vez en vez la mirada—hallándose en el lugar o salón de reuniones clandestino que la resistencia habitualmente—hacia el Uchiha que en silencio y de pie a su lado parecía analizar el curso que tomaba la conversación como si quisiera intervenir en algún momento. Contrario a lo que bien podía creerse, la resistencia alemana no estaba únicamente integrada por militares, también había burócratas, nobles, políticos, adherentes a otros partidos políticos, intelectuales…en fin, cualquiera que teniendo algo delante supiera distinguir que era verdad y que era mentira. Aunque elementos como el genocidio y las masacres en masa contra judíos, gitanos, homosexuales, opositores políticos y lisiados fuera un hecho concreto para todos los presentes así como el inútil curso que estaba tomando la guerra, cobrando decenas de miles de vidas, pero pocos sabían de la verdad ya que al no ser u gobierno democrático, la Alemania Nazi tenia libre albedrio para censurar lo que considerara incorrecto y hacer partícipes del genocidio a los civiles, solo diciendo que exiliaban a aquellos considerados "indeseables" pero nunca se especificaba—aunque se rumoreaba que los exiliaba a Madagascar—su destino final, ni si vivirían o morirían ni mucho menos en qué condiciones…pero pese a esta censura todos los presentes y sus amigos más cercanos que colaboraban en la labor de orquestar un plan que pusiera fin a Danzo y su dictadura, sabía sobradamente el infierno que latía en cada punto controlado por los nazis y debían ponerle fin a eso.

-Basta, no pienso escuchar ni una palabra más, tuvieron su oportunidad y fracasaron- sentencio Kankuro, desdeñando el plan de Sai de detonar un explosivo camuflado como unas botellas de licor dentro de una caja, lo que vergonzosamente no había resultado, habían perdido tiempo precioso en una burda operación sin sentido. -Su supuesta solución central no funciono, nuestra única opción en enfrentarnos a Danzo abiertamente- sugirió, contando con vítores y protestas equitativos.

-Es una operación militar…- intento corregir Sai, manteniendo la calma en comparación con su amigo y camarada.

-No es una operación militar, es una organización política que ha dado a su brazo militar demasiado control- injurio el Sabaku que no pensaba cambiar su visión de lo sucedido, puesto que si simplemente no tenía éxito se trataba de un fracaso, los militares no podían continuar haciéndose cargo de la voluntad de la resistencia.

-En toda maniobra militar cabe esperar cierto grado de desviación razonable- sugirió Sai que como siempre tenía una visión mucho más pasiva y tolerante de las cosas, al menos si de su labor militar se refería, él no era en lo absoluto un político o burócrata como lo era Kankuro y tantos otros presentes.

-¿Desviación?, ¡¿Desviación?!- vocifero Kankuro, incrédulo por tan absurda respuesta. -¿Por qué no llamarlo un fracaso absoluto y total?- cuestiono, ejecutando tal pregunta no solo a Sai sino también a todos quienes se encontraban ahí y que pensaban como él.

-Caballeros, llego la hora de aceptar el hecho de que tarde o temprano llegaran los Aliados- recordó Inoichi Yamanaka, alzando la voz para hacerse oír, -propongo no hacer nada y que ellos acaben con los Nazis- sugirió ya que de arriesgar sus vidas no solo se involucraban a si mismos sino también a sus amigos y parientes, todos ahí tenían familias, nadie quería cometer semejante error.

-¿Y pedir a toda Europa que sufra las consecuencias? Piensa un poco- discutió el Sabaku nuevamente incapaz de comprender como es que aquellos que se decían ingeniosos habían comenzado a proponer tales locuras.

-Kankuro, por favor- pidió Asuma Sarutobi, no viendo objetivo o propósito e tantos gritos, solo le provocaba jaqueca oír tantas discusiones.

-Lo siento, Asuma, he callado demasiado tiempo- objeto Kankuro que si bien siempre escuchaba a Asuma por su experiencia, esta vez no pensaba guardar silencio. -Debemos enfrentarnos a Danzo ahora, derrocarlo- insistió fundamentalmente.

-¿Y luego qué?- inquirió Sasuke.

Había guardado silencio por la cantidad suficiente de tiempo como para entender que aquellos que decían ser la "resistencia alemana" estaban terriblemente desorganizados, los estúpidos burócratas estaban dando vueltas sobre lo que era correcto o no, sobre qué hacer y que no…cuando la mejor opción era un golpe militar, uno que implicara a las SS y que efectivamente derrocara a Danzo y a todos aquellos que era legítimos continuadores de su "lucha", pero esos hombres n pensaba así, creían que lo que debía hacerse era fácil, pero necesitada un motivo, con solo contar con un objetivo o meta a la cual asirse estaba convencido de que podría adherirse a esa organización, pero de no ser así…lastima. Kankuro tenía múltiples logros a lo largo de su vida, logros que le habían permitido caer y levantarse al mismo tiempo, continuar con sus sueños en pro de su país hasta el final sin rendirse jamás; había luchado en el frente oriental—ascendido a capitán—durante la Primera Guerra Mundial, también había formado parte del gobierno militar alemán en Minsk y en Danzig en 1918, siendo electo alcalde de Königsberg en 1922 y alcalde de Leipzig en 1930. Si bien Kankuro se había opuesto al tratado de Versalles como toda la población alemana, también se había opuesto al ascenso de los nazis, suponiendo el curso que tomaría el futuro en manos de militantes ambiciosos que nada sabían de dirigir un país, claro que había tenido que callarse inicialmente al ver las victorias que conseguían los nazis como lo era la recuperación de Polonia, el corredor de Danzig, Alsacia, Lorena, los Sudetes y más, pero aun así nunca se adhirió al partido nazi, dedicándose en su lugar a viajar a Francia, Reino Unido, Estados Unidos, los Balcanes, Canadá…alertando sobre los peligros de las políticas nazis, por lo que le sorprendía esta nueva y desconocida adición al círculo de la resistencia, un hombre a quien no conocía y que no tenía temor alguno por hablar.

-¿Cómo dijo?- no comprendió el Sabaku.

-Derrocarlo, ¿y luego qué?- reitero el Uchiha tranquilamente.

-Perdone, ¿Quién es este hombre?- indago Kankuro, recobrándose de su desconcierto inicial.

-El coronel Uchiha, es el sustituto de Fushin, lo trasladaron a mi oficina, está bajo mis órdenes- aclaro Sai.

Sintió un enorme grado de culpa sobre sus hombros, sabía que pese a cualquier crítica generalizada había elegido al hombre correcto para esa tarea, aunque temporalmente el Uchiha no se encontrara sino bajo las ordenes de Kakashi y no las suyas, esto era lo de menos, pero en esos momentos y sin poder evitarlo se sintió tremendamente responsable por la pregunta que el Uchiha había hecho y las consecuencias que podía traer. Nadie de entre los presentes tenía ningún tipo de opinión negativa con respecto a Sasuke Uchiha, ni tenían porque, pero su preguntaba dejaba mucho que desear, era como si estuviera analizando que quienes ahí estaban fueran niños o no por lo básico de las estrategias, y esto podía resultar muy ofensivo. Nadie de entre todos los presentes, mucho menos Kankuro, se atrevió a observar al Uchiha con cautela, desconfianza ni mucho menos recelo, mucho menos con superioridad, quizás muchos de ellos no eran militares o incluso nunca hubieran luchado en una guerra como él si había hecho, pero merecía todo el respeto por haber sacrificado tanto y encontrarse perfectamente invicto en pie tras todo ello, su pregunta además era importante, cundaban la desorganización y dudas sobre qué hacer, necesitaban idear un plan concreto, pero nadie se atrevía a sugerir o presentar nada, el objetivo in mediato en la mente de todos era Danzo Shimura, luego se harían con el poder sin meditarlo ni por un instante, era una labor relativamente fácil a efectuar solo que el condenado dictador conseguía evadir la muerte en el último momento, no importaba que tal elaborado o perfecto fuera el plan, siempre sucedía algo que le permitía salir ileso así que el propio éxito del propósito de la resistencia era algo muy, muy, cuestionable.

-¿Cómo está su hermano?- indago Asuma cortésmente, rompiendo con el molesto silencio.

-Muy bien señor, le envía un saludo- contesto Sasuke que si bien no solía frecuentar los mismos círculos que su hermano, tenía en alta estima al coronel Sarutobi.

-Habla muy bien de usted- alabo el Sarutobi, pensando lo mismo que el hermano mayor del Uchiha le había dicho sobre él desde hace tiempo.

-Y de usted, general- coincidió el Uchiha

De entre todos los presentes Asuma era el más sabio y de mayor edad, no era un anciano ni nada parecido pero era la voz de la razón en las discusiones que fueran a tener lugar; había sido educado dentro de la tradición militar prusiana, su tierra de origen, llegando a escribir un importante manual de táctica militar, lo que había hecho que en 1933 fuese destinado al Cuartel General, el mismo del cual posteriormente había sido jefe. Desde el primer momento había mostrado disconformidad por los actos perpetrados por los nazis durante la Noche de los Cuchillos Largos, por no hablar de la devastación que padecían los pueblos, le molestaban los esfuerzos que habían hecho que las SS estuvieran por encima de cualquier elite o genealogía de los estatutos militares, por no hablar de lo excesiva que consideraba la expansión del territorio, abarcando incluso Checoslovaquia antes de que iniciara la guerra; claro que habían territorios alemanes—legítimamente hablando—que habían tenido que recuperarse, pero eso era demasiado en su opinión. Como consecuencia de su descontento había llegado a planear dos atentados para matar a Danzo y que lamentablemente habían terminado siendo fracasos, pero contando la posibilidad de derrocar a Danzo como algo seguro, se planeaba que él eventualmente efectuara como diplomático y negociara la paz con Francia y Reino Unido, algo que Asuma realmente anhelaba hacer; poner fin a la guerra. Itachi era el aristócrata aburrido y que lideraba la vida social como había hecho su madre en su día, Sasuke prefería cumplir con su rol militar, pero pese a ello siempre había tenido en alta estima al coronel Sarutobi, él tenía toda la experiencia que cualquier militar quisiera llegar a tener, estar siquiera cerca de él infundía mucho respeto, haciéndolo olvidar temporalmente lo divertido que resultaba haber hecho una pregunta y no haber conseguido una respuesta producto del caos en quienes decían dirigir la resistencia.

-Una de las cosas que hacían de Fushin un gran organizador era que se callaba sus opiniones- discernió Kankuro finalmente, analizando con divertida intriga al Uchiha.

-Solo pregunto qué piensan hacer cuando Danzo ya no este- reitero Sasuke, encogiéndose de hombros distraídamente, -no pretenderán realmente entrar en la cancillería del Reich y ordenarle al ejército que deje de combatir- obvio siendo que esto era absolutamente imposible.

-Si, así es- contesto Inoichi en lugar de Kankuro.

-Está en presencia de quienes podrían haber pertenecido al círculo de Danzo, pero nos negamos, coronel- aclaro el Sabaku, sonriendo ante su propia satisfacción por contar con la aprobación de quienes lo conocían y valoraban sus decisiones. -El pueblo sabe que anteponemos nuestros principios al beneficio personal- se jacto elocuentemente.

-Contamos con el respeto del pueblo y también el ejército-respaldo Inoichi.

-Entonces no me necesitan- resumió Sasuke tranquilamente, habiendo oído lo suficiente como para llegar a tal conclusión, caballeros- se despidió escasamente.

A lo largo de su vida había hecho y visto muchas cosas, provenía de un alinea de aristócratas, haberse enlistado en el ejército no había sido tan bien visto por su familia, pero de todas formas lo había hecho porque quería hacer algo importante y digno con su vida, algo que ayudara a otros, ¿Por qué más se debía luchar?, ¿Un fin egoísta? Demasiado aburrido, claro que habían tenido que afrontar las consecuencias de esta decisión no era menor que cualquier otra que una persona normal pudiera tener, afortunadamente había mantenido los ojos abiertos para reconocer si cometía un error y ahora quería repararlo sacando a Danzo del camino, y aun cuando fuera menos arriesgado formando parte de la resistencia…por ahora no estaba seguro de si debía formar parte de eso o no, no con el tipo de descabellada organización que sostenían, de eso estaba convencido mientras se detenía frente a la puerta, agradeciendo no haberse quitado el abrigo, no había obtenido nada beneficioso de esta junta. Kakashi abandono el salón de reuniones lo más pronto posible, comprendía que Sasuke tuviera dudas, él mismo las tenía y todo el tiempo porque el tipo de organización que era la resistencia involucraba a personas tan fieles a la moral y la ética como para no transgredir los prejuicios que se tenían sobre atentar contra la vida de una persona, ¿Pero y que sucedía con los millones de personas que morían en los campos de concentración? Nadie se detenía a pensar en ellos y no era justo, Sasuke era el elemento que necesitaban, tenía la experiencia y aunque no tuviera pruebas Kakashi estaba convencido de que cuando Danzo supiera de su supervivencia lo ascendería, eso le daría oportunidades inimaginables para deshacerse de él, debía entenderlo.

-Esos hombres confunden el respeto con la popularidad- bufo Sasuke, volteando a enfrentar a Kakashi que a nada estuvo de intentar persuadirlo de que reconsiderara la posibilidad de formar parte de eso. -El ejército juro lealtad al Fhürer y ese juramento no morirá con Danzo- vaya que el sabia de eso, ser militar no lo excusaba de tener que jurar lealtad al "Fhürer", -¿Qué van a hacer?, ¿Qué harán con Sasori, con Hidan, con las SS? Acabaran con ustedes- si no sacaban del camino a todos los continuadores de la obra nazi de nada serviría semejante asesinato; Hidan era el director del holocausto, y el maldito cerdo arrogante de Pein era incluso peor…ellos volverían a Alemania un infierno mayor de lo que ya era.

-Eso no importa- discutió Kakashi para notoria incredulidad del Uchiha. -Solo importa que actuemos, ahora, antes de perder la guerra, de otro modo esta será siempre la Alemania de Danzo- obvio, ya que esta era a autentica motivación d la resistencia como en su momento había hecho la "Rosa Blanca", marcar la diferencia. -Tenemos que demostrarle al mundo que no todos éramos igual a él.

-¡Eso no es suficiente para mí!- protesto el Uchiha, conteniéndose de gritarlo a los cuatro vientos de ser preciso. -Tiene que haber una posibilidad de éxito- delimito.

Ya había estado en todos los campos de guerra que pudieran imaginarse, había vislumbrado el infierno en la tierra y lo acompañarían hasta el final las heridas consecuentes por su devoción por los ideales que había tenido desde siempre, esos ideales que lo había hecho mantenerse con vida, no sabía cómo ni porque había sobrevivido, claro que no hubiera deseado morir sin haber llegado a despedirse de su esposa y sus hijos, pero…¿Qué se suponía que hiciera? Lo único en que había pensado al estar a punto de desangrarse en un lugar perdido de la mano de Dios, era en el tipo de mundo en que vivirían sus hijos cuando él ya no estuviera, ¿un país donde se juzgaba la religión?, ¿un país donde creer algo diferente a lo establecido era un error?, ¿una nación presa de la censura y que tarde o temprano seria tildada de monstruosa? Nunca había sido realmente un nazi, claro que al principio había visto con buenos ojos un cambio que ayudara a Alemania tras el declive provocado por el Tratado de Versalles, había votado pro Danzo como canciller tal y como la mayoría de la población había hecho, pero cuanto más tiempo pasaba—desde la noche de los cristales rotos—más había sido testigo de los ataques contra los establecimientos judíos y las sinagogas, eso había hecho que detestara a los nazis, le horrorizaba el antisemitismo teniendo amigos y familiares judíos. Pero aun cuando la resistencia significara una solución todo eso, no podía arriesgar tanto sin tener la seguridad de que habría éxito, si se involucraba y fallaba no solo estaría sentenciado a muerte, seria declarado traidor y su esposa, sus hijos, sus padres, su hermano, sus suegros y parientes…todos morirían por el simple hecho de estar asociados a él, el precio era demasiado grande. Kakashi comprendía porque Sasuke tenía dudas, justo como él tenía esposa e hijos, amigos y personas que no deseaba que corrieran un riesgo indeseable, pero que pese a todo entendía porque hacia lo que hacía, porque eso era lo mejor para Alemania, Sasuke podía efectuar mil y un críticas, pero el plan solo tendría éxito si él pensaba en un modo, si veía que todos eran inútiles, él debía hacer algo, eso era todo cuando podía contestarle, no más.

-Pues búscala- sugirió el Hatake.


-¡Papá!

-¡Papi!

Lo primero que Sasuke noto al regresar a casa era que extrañamente había más ruido del usual, se suponía que Sakura había partido a Bamberg en espera de tranquilizar sus hijos, Baviera era un territorio temporalmente seguro y una de las propiedades más calmas se encontraba allí, además a sus hijos les encantaba el campo y tenían muchos amigos entre quienes vivían cerca, estaban mejor allí que en Berlín, donde él elegía residir, que era el blanco especifico de muchos bombardeos nocturnos de parte de los aliados, por no citar otras ciudades que eran objeto legítimo de ataque. Tanto como en su caso y en él de Sakura, a sus hijos les encantaba la música de Wagner, y al escuchar la música apenas cerró la puerta tras de sí, escuchando los gritos efusivos que descendían por las escaleras, supo que en lugar de viajar a Bamberg como había dicho que haría, Sakura había hecho que los niños vinieran a Berlín, una sorpresa infinitamente agradable, especialmente teniendo en cuenta el abrazo con que lo sorprendió su hija menor. Itachi de diez años, Daisuke de nueve, Kagami de siete y Sarada de casi cinco años; para su sorpresa—aunque no lo demostró—lejos de reparar tanto en él como había creído que harían, sus hijos lo hubieron ayudado a quitarse el abrigo y Sarada, regresando a sus juegos como sus hermanos, se quedó con su gorra, fingiéndose un militar. Descendiendo lentamente las escaleras, cruzando las manos tras su espalda con una sonrisa inocente adornando su rostro, Sakura acorto la distancia entre ambos, perfectamente calma a pesar e que a conciencia hubiera roto con su promesa, pero solo porque sabía que—aunque no lo admitiera, como tantas otras cosas—eso haría feliz a Sasuke y así era, sorprendentemente incuso para ella, sus hijos había tomado al noticia dada por ellas, sobre las heridas que Sasuke había sufrido, con la misma calma que ella lo había hecho, porque estaba vivo y porque al igual que en cada uno de ellos la voluntad que tenían era más fuerte que cualquier otra cosa.

-Acordamos que iría a verlos a Bamberg- recordó Sasuke, sonriendo ladinamente.

-Los niños te extrañaban- menciono Sakura, encogiéndose de hombros con inocencia.

-¿Los niños?- cuestiono él, no muy seguro de la sinceridad en su respuesta.

Sabía que no podía hacer muchas cosas y la principal era engañar a Sakura al hacerle creer algo que no era cierto, jamás había podido mentirle, ni siquiera cuando se habían conocido, pero si bien ella era capaz de reconocer cuando estaba siendo totalmente sincero y cuando no, él también había aprendido a ver cuándo mentía, claro que había extrañado a sus hijos y no había nada comparado a saberlos bajo el mismo techo que él luego de tanto tiempo, y sabía que ese mismo placer culpable era ineludible para Sakura, siendo una familia estar separados jamás era una opción, así que Sakura no necesitaba mentir, no a él. Lo había ayudado, había estado ahí para él en todo momento y con algo de tiempo extra más y más cada día, y mucha paciencia ante su incapacidad de ser tolerante con sus propias debilidades, Sakura había conseguido que Sasuke se recuperara, había sido personalmente difícil para él, era una experiencia que nunca olvidaría y esto era bueno porque guardaba una enseñanza muy profunda, pero que debía permitirle conciliar el sueño, al fin y al cabo estos traumas por la guerra traían traumas más severos de lo que se contemplaba a simple vista. Cuidadosamente poso una de sus manos sobre su hombro derecho y entrelazo su mano con la de él, recorriéndolo con la mirada como siempre hacia, intentando leer sus pensamientos pues pese a lo imposible que sonara había aprendido a hacerlo con el tiempo, sabía que habían muchas cosas a las que deberían acostumbrarse y no solo lo decía por él, ella o sus hijos, sino por todo, pero Sasuke estaba comenzado a tomar el ritmo de esta nueva vida, lo importante era que todos estaban juntos. Mientras sus hermanos mayores jugaban a la guerra entre sí, cambiando la pieza de música para aportarle más credibilidad y seriedad al ambiente, Sarada—teniendo puesta la gorra de su padre, oculta a medias en el umbral de la sala—se cubrió los labios para no chillar de emoción al ver a sus padres besarse, todo volvía a ser alegría en casa cuando todos estaban juntos, volvían a ser una familia.

Pero si algo había aprendido Sasuke en todos los años que llevaba vivo y habiendo lidiado con tanto era que un momento de paz como ese, en que todo, absolutamente todo parecía perfecto…no podía durar in importar lo frió que sonara, prueba de ello hubo sido la alerta de bombardeo—cual nota discordante en el ambiente—y que en menos tiempo del considerado siquiera los hizo trasladarse al sótano donde Itachi encendió la luz de inmediato a ser el primero en entrar seguido de sus hermanos, su madre que sostenía de la mano a Sarada y su padre que cerró la puerta tras de sí. Cada alemán estaba acostumbrado a los bombardeos fuera cuando fuera, no importaba si era día o noche, aunque la mayoría de los aviones elegían bombardear durante la noche, esto esencialmente fue lo que hizo que, sentado junto a su padre, Itachi pudiera mantenerse igual de calmado que sus hermanos y hermana, resultaría un cuadro extraño de observar pero era la realidad y Sasuke la había aprendido desde el primer momento en que había sido lo bastante mayor como para saberla; en una guerra nunca se era demasiado joven ni demasiado viejo, se participaba de una u otra forma, como víctima, perpetrador o victimario. Los impactos se escuchaban lejano, como siempre la probabilidad de que una bomba cayera cerca era incierta, más aun así y abrazando a Sarada, Sakura alzo la vista hacia su esposo, extrañándose al verlo un tanto meditativo, no lo suficiente como para que sus hijos lo notaran, pero ella sí. Conocía esa mirada, aunque él o se lo hubiera dicho Sakura aun así lo habría sabido, lo veía en su mirada, había algo que lo inquietaba y preocupaba, algo relacionado con ella y sus hijos pero no lo bastante como para exteriorizarlo abiertamente, pero ahí estaba, latía en la intensidad de su mirar, desde que se habían comprometido hacía ya tantos años Sakura se había jurado que siempre estaría ahí para Sasuke, pasara lo que pasara y fuera cual fuera el caso no se separaría de él por nada del mundo.

Tenía que averiguar que lo preocupaba tanto…


Dejar la realidad atrás era algo relativamente fácil; hacia una hora atrás estaban en el sótano esperando que cesara la alerta de bombardeo, ahora y de regreso en su habitación Sakura podía decirse tranquila, contraria a Sasuke ella no había vivido para ver los últimos años de la Primera Guerra Mundial, solo y como simple protocolo de la secundaria es que había recibido una instrucción de enfermería básica en caso de una emergencia, pero no había hecho lo que otras mujeres sí; no había enviudado, no había tenido que trabajar en una fábrica de municiones mientras los hombres iban a la muerte…se había salvado de ver muchas cosas, y otras no, esta guerra era mil veces peor y lo que oía y veía era incomparable y tétrico de imaginar siquiera, pero aunque no se lo dijeran su corazón le decía que aún tenía mucho más que esperar, eso era precisamente la asustaba, tener que enfrentarse al mundo sola junto a sus hijos, ya había estado a punto de perder a Sasuke una vez, debía afrontarlo, quizás algún día tuviera que encargarse de todo por su cuenta, pero hasta entonces no quería pensar en eso, era capaz de hacerlo pero no quería imaginar ese futuro. Peinando su cabello frente al tocador, ahora estaba en paz mientras veía por medio del reflejo del espejo—recostado sobre la cama—a Sasuke que no le quitaba los ojos de encima, mientras sus hijos se encontraban profundamente dormidos, la oportunidad perfecta para ponerle un alto a tanto silencio de su parte y de él, para finalmente comprender que es lo que lo tenía tan meditabundo y pensativo, porque conociéndolo tan bien como ella lo hacía no debía tratarse de algo insignificante, de ser así se lo diría.

-¿Qué piensas hacer, Sasuke?- inquirió Sakura en voz alta.

-No se dé qué hablas- mintió Sasuke sin pensarlo demasiado, no es que no confiara en ella, peor no quería implicarla, no innecesariamente.

-Nos conocimos en una revuelta estudiantil en mi secundaria, ¿recuerdas?- aludió, dejando el peine sobre el tocador, encaminándose lentamente hacia la cama, sentase junto a él. -Intentaste fingirte un simple soldado en lugar del aristócrata que siempre has sido, te descubrí al primer intento- se jacto, batiendo inocentemente las pestañas al decirlo, -nunca has sabido mentirme, puedes hacerlo con los demás, pero conmigo no- recordó, poniendo especial énfasis en esto.

-Lo intente- suspiro Sasuke, a punto de reír al recordar ese día, -fui muy convincente, tienes que reconocerlo- obvio ya que podía ser un gran actor si se lo proponía.

-Si, tanto que mi padre pensó seriamente en asustarte con su escopeta cuando me acompañaste a casa- recordó ella, aprobando no quitarle el mérito que se merecía, -si no hubiera salido en tu defensa te hubiera arrancado el otro ojo- rió, nostálgica por aquellos días.

-No lo olvido- admitió él, sonriendo ladinamente.

Se decía que los cuentos de hadas no existían y era cierto…en ocasiones, pero afortunadamente Sakura podía jactarse de haber vivido una historia así cual noble dama del medievo cortejada por un noble y gallardo caballero y había sido más o menos así; recordaba con exactitud que cuando había tenido dieciséis años las revueltas estudiantiles sucedían por montón y no había podido evitar toparse con una mientras cursaba secundaria, era inevitable teniendo en cuenta que los nazis intentaban hacerse con el gobierno, ganando más y más adepto, haciendo que muchos establecimientos irrumpieran las clases para dar unos instantes de oratoria y convencer a las masas por así decirlo, entre el caos que había reinado y la había sorprendido en demasía, casi impidiéndole regresar a casa con semejante ajetreo, un joven soldado de veintidós años llamado Sasuke Uchiha la había salvado y escoltado a su casa, claro que ella de inmediato se había dado cuenta de que se trataba de un aristócrata como ella pese a que él hubiera intentado ocultarlo, algo en él la había hecho reconocer la sinceridad en su intensa mirada y en cuestión de tiempo se había enamorado completamente el uno del otro. Claro que a su debido tiempo habían formalizado su relación pero había tomado tiempo, por ambos; ella por haber sido menor de edad, y por Sasuke también ya que según la regulación militar de la época a los oficiales no se les permitía casarse antes de cumplir los veintisiete, habían tenido que esperar y mucho para estar casados y formar una familia, pero lo habían hecho y tras muchas desventuras como lo era la guerra que actualmente tenía lugar, seguían viviendo ese sueño de cuento de hadas. Sabía que si no era sincero con ella incluso podría llegar a hacerla sentir mal y esto era algo que no se perdonaría hacer jamás, no había nada ni nadie en el mundo más importante para él que Sakura, además, estaba casado co una mujer tremendamente risueña, terca, mandona y persuasiva que podía ejercer una tortura mental con la mirada de solo proponérselo, no existía una guerra más fácil de perder que esa, lo mejor sería—tanto como a ella como para él—afrontar los hechos y decirle la verdad, ella podría decirle si la idea en que aspiraba a tener fe era o bien una locura suicida o bien algo por lo que merecía la pena correr un riesgo seguro.

-Ya no puedo vivir en una mentira, este ya no es el país al que pertenecíamos, no lo es ni lo volverá a ser si no hacemos algo- admitió el Uchiha tras un prolongado instante del silencio, manteniendo sobre si la atención de su esposa que hubo de reconocer penar lo mismo que él. -Cuando vi a Itachi, Daisuke, Kagami y Sarada antes…no quiero ese futuro para nuestros hijos- mascullo, negando para sí al prever lo que vendría si no se hacía algo, la misma vergonzosa humillación que había supuesto el tratado de Versalles.

-¿Qué podemos hacer?- inquirió Sakura en voz alta, encogiéndose de hombros al no tener una respuesta, pero la mirada de su esposo le hubo hecho sentir que él si tenía algo en mente. -Algo me dice que tienes una idea- obvió, sonriendo ligeramente ya que quizás esto fuera quedarse corto, cuando Sasuke hacia algo era a lo grande.

-Hay un grupo de personas que componen algo llamado la resistencia Alemana- aludió él, recibiendo un asentimiento de parte de su esposa, indicándole que prosiguiera, -quieren que colabore con ellos con el fin de conformar un plan lo bastante convincente como para derrocar a Danzo- aclaro sin dar demasiados detalles, aunque ella inevitablemente los querría.

-¿Derrocarlo?- cuestiono Sakura, un tanto confundida de que hacer esto no trajera consecuencias peores.

-Matarlo- especifico Sasuke ante la duda disfrazada en el cuestionamiento de su esposa.

No era su intención ocultarle la verdad, pero si protegerla, en el peor de los casos y si él moría—no quería imaginar esa situación sin haber hecho nada aun, pero era una opción—Sakura sería considerada una traidora por estar asociada a él, sus hijos seria entregados un orfanato y luego de un juicio breve repleto de torturas tanto Sakura como Itachi, sus padres y suegros serian ejecutados, tenía que armar un plan para dos casos completamente distintos; uno si tea éxito y Danzo moría, otro para enviar a sus padres, hermanos y suegros al extranjero cuanto antes, alejando de Berlín a Sakura y sus hijos, pero este último plan era seguro tenía que hacerlo así, tal cual, sin importar que tan segura pareciera ser la victoria, no se permitiría arriesgar a nadie importante para él, esa no era siquiera una opción, en ningún caso. Nunca había cuestionado realmente las decisiones de Sasuke ni jamás lo haría, él sabía hasta donde llegaba su deber, ella solo podía aconsejarlo e intentar hacerle ver cuando se equivocaba, lo cual no sucedía mucho, de hecho ella había descubierto la verdad sobre lo que hacían los nazis con los pueblos que derrotaban y conquistaba, así como contra los judíos por lo que Sasuke había visto, él sabía la verdad de lo que sucedía por culpa de Danzo y los nazis, ella sabía ciertas cosas, pero no todo. Dejar vivo a Danzo era un gran riesgo, tenía aliados exteriores que podían ayudarlo como lo era el dictador italiano Hanzō, por no hablar de que tanto Pein como Hidan eran elegibles como continuadores del régimen nazi, lo que significaba que también debían ser aniquilados, era una tarea ardua y Sakura no sabía que tanto se implicaría su esposo en esta sentencia y eso significaba prever las peores consecuencias y estaba lista para afrontar lo que eso significara y mucho más.

-Bueno- suspiro ella sin ser capaz de decir más, especialmente porque era mucha información que procesar, -es algo mejor que lo que mi loca cabeza estaba suponiendo- murmuro, riendo de forma casi inaudible para sí misma.

-¿Qué?- no comprendió él inicialmente, hasta reparar en que solo habría una cosa que coherentemente rondaría la mente de su esposa. -Sakura…- rió divertido siendo que eso sería lo último que podría ocurrírsele, aún más en su condición.

-Oye, muchos generales y soldados lo hacen, el matrimonio no es impedimento- discutió Sakura, fingiéndose ofendida. No es que dudara de él, sino más bien de la visión miliar de algunos hombres, por no citar a algunos conocidos.

-Jamás, ¿Me entiendes?- replico Sasuke, tomándola firmemente del mentón.

Lo que Sakura estaba aludiendo no era nada ilógico y eso Sasuke lo sabía bien, pero él no se aplicaba a tal suposición, jamás hubiera pensado en ello y Sakura asintió con una sonrisa como respuesta, estaba mal pensar así pero era poco menos que una costumbre militar. El mismísimo ministro de propaganda del Reich; Sasori Akatsuna había tenido varias amantes como tantos otros militares, coroneles, capitanes, generales y demás, incluso y de no ser por intercesión del Fhürer que consideraba a Akatsuna su esposa e hijos el modelo perfecto de la familia alemana, Sasori se hubiera divorciado, la monogamia quizás fuera lo ideal pero pocas veces se cumplía tal norma, el amor no tenía nada que ver, se podía sentir amor, pero el sexo era una historia aparte, especialmente según el modelo de vida de los nazis en que las mujeres debían dedicarse a tener muchos hijos y ser una excelentes amas de casa…una estupidez. Se había enamorado de Sakura por su carácter, no tenía decir lo que pensaba, era fabulosa a la hora de cocinar y no lo negaba pero estos eran detalles; adoraba su sonrisa y el modo en que nada parecía abatirla, su terquedad y piedad con todos, y como siempre era cortes aun ante las mayores ofensas, no se había casado para seguir el absurdo modelo nazi, se había casado porque amaba a Sakura, porque ella lo amaba a él, porque era incondicional…y porque nadie daba consejos como ella, simplemente era perfecta. Sasuke tenía miedo, temía arriesgar todo cuanto le importaba, estaba vaticinando la posibilidad del fracaso en su mente, pero tenía miedo, más Sakura no, quizás sonara vacío pero estaba dispuesta a realizar el sacrificio, ella también sabía cuál era su deber; el de Sasuke formar parte del complot y el de ella proteger a sus hijos con su vida, no debía temer, no por ella, estaría bien, lo haría por él.

-Tienes miedo, lo sé- percibió Sakura, acariciándole acompasadamente la mejilla, -pero no debes tenerlo- sosegó, sonriéndole radiantemente como siempre lo hacía. -Si crees que es lo correcto y que traerá un futuro mejor para nuestros hijos, hazlo- permitió, descendió su mano y entrelazándola con la de él, sin romper el enlace entre sus miradas. -No te preocupes por mí.

-Sé que puedes cuidar de ti misma- reconoció Sasuke, orgulloso por ello.

-Y de nuestros hijos- añado ella, sonriéndole inocentemente, jugando co el cuello de su casi.

-Sakura…- detuvo Sasuke, sujetándole la muñeca.

-No me importa- sonrió Sakura, acortando aún más la distancia entre su rostro y el de él, dispuesta a eliminar sus dudas e inseguridades, -te extrañe demasiado- suspiro rozando brevemente sus labios con los de él y sintiendo como cada instancia conseguía doblegarlo más y más, la ventaja de tener el lugar que solo ella tenía en su vida y en su corazón. -Esta noche solo tendrás sueños felices, sin pesadillas- prometió finalmente, sellando sus labios con los de él, demandando silencio.

Estaría junto a él a cada paso, hiciera lo que hiciera o decidiera lo que decidiera…


PD: hola a todos mis queridos lectores, había prometido actualizar esta semana y lo cumplo :3 en el film dan especial enfoque a la relación entre Claus y su esposa Nina, yo quise ampliarlo un poco más porque recordemos que hablamos de una historia real y no de ficción, por lo que la película con toda seguridad no nos mostró tanto como si lo haría un libro o un documental que intentan ser lo mas precisos posibles, lo que yo intento hacer ahora, pero algunos de los diálogos y detalles menores son de mi autoría, pero toros tantos pertenecen a la serie "Stauffenberg" y al documental "El Papa vs Hitler" :3 ya que fu el primer comentario dedicare el fic a Marishka16 (agradeciendo encontrar a otra fan de esta historia :3), a DULCECITO311(que siempre esta cerca y a quien dedico y dedicare todas mis historias) :3 y a todos aquellos que sigan otros de mis fics :3 este fin de semana actualizare "El Emperador Sasuke", la próxima semana "Cazadores de Sombras" y el próximo fin de semana "Lady Sakura: Flor de Cerezo" :3 les recuerdo que además de los fic ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar mas adelante en el futuro: "El Siglo Magnifico: El Sultan y La Sultana" (siguiendo el final que haré para el fic de "El Siglo Magnifico; La Sultana Sakura"), "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron cuya secuela comenzó su rodaje), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia") "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como haba prometido hacer) "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutuski en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), por no hablar de las películas del universo de "el Conjuro" y que prometo iniciar durante este año :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima

Personajes:

1-Nina von Stauffenberg-Sakura Uchiha

2-Carl Friedrich Goerdeler-Kankuro Sabaku

3-Erwin von Witzleben-Inoichi Yamanaka

4-Ludwig Beck-Asuma Sarutobi

5-Berthold von Stauffenberg-Itachi Uchiha

6-Heimeran von Stauffenberg-Daisuke Uchiha

7-Franz-Ludwig von Stauffenberg-Kagami Uchiha

8-Valerie von Stauffenberg-Sarada Uchiha

Datos Históricos:

-El Tratado de Versalles: fue el tratado que puso fin a al Primera Guerra Mundial, firmado en el salón de los espejos del Palacio de Versalles. El tratado consideraba a Alemania la única nación responsable de la guerra por haber apoyado a Austria, por lo que debía ceder Alsacia, Lorena y el Saar a Francia, el Imperio Austro-Húngaro se separa dando paso a; Austria, Hungría y Checoslovaquia, otros territorios menores fueron cedidos a Italia, y las tierras ganadas en el continente ruso son cedida a Polonia, brindándole acceso al mar por Danzig. Pero eso no es todo; Alemania tenia prohibido volver a tener fuerza a rea, fuerza naval, ni un ejercito superior a 1.000 hombres, siendo que las otras potencias habían accedido a desarmar sus milicias tras la firma del tratado, Alemania fue la primera y única en hacerlo, mientras que Estados Unidos, Reino Unido y Francia, mantuvieron y fortificaron sus ejércitos, además se le demanda a Alemania que pague un total de reparaciones de guerra de /el equivalente actual de medio billón de dólares, una deuda que no pagaría hasta 2010 y que hizo que el país entrara en bancarrota.

-Nina von Stauffenberg: no hay pruebas de cuanto sabía Nina del complot en que estaba implicado su esposo, pero su hija Konstanze von Stauffenberg—que nació luego de la muerte de su padre—dijo que su madre había estado informada sobre los fines de la resistencia alemana, pero que nunca supo que su padre—Claus von Stauffenberg—seria quien detonaría la bomba hasta que fue sentenciado a muerte y para entonces Nina ya era considerada una traidora. En la película o serie de Jo Baier "Stauffenberg" Nina nunca sabe nada sobre la Operación Valkiria, ni Claus le dice nada ni intenta hacerlo, mientras que en "Valkyrie" de Bryan Singer, Nina siempre parece estar al tanto de todo lo que Claus planea hacer, salvo el atentado del 20 de julio. Decidí quedarme con esta ultima representación ya que coincide más con las memorias de Konstanze.