-Este fic es una adaptación del film Valkyrie (también llamado "Operación Valkiria") dirigido por Bryan Singer y protagonizada por Tom Cruise (Claus von Stauffenberg), retratando el intento de acabar con la vida de Adolf Hitler en el atentado del 20 de julio de 1944 y tomar el control del país, el fic consta no solo de lo visto en la película de 2008, sino también de datos encontrados en documentales e información histórica. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimoto, pero la redacción, cronología y utilización de los personajes es de mi entera responsabilidad.
Capítulo 4
Para el Comandante Genma Shiranui, resulto lo más aburrido del mundo aguardar en silencio y con la tropas enteras del ejercito de reserva formadas; jóvenes de no más de treinta años, que llevaban mucho tiempo sin participar en una batalla real y que se mostraban ansiosos y expectantes en su lugar, formados y en silencio, esperando la orden decisiva que les permitiría actuar como tanto deseaban. Tras lo que pareció una eternidad, una motocicleta emergió entre las silentes y vacías calles, conducida por un joven soldado acompañado por un compañero en el acoplado y que ingreso en las dependencias del ejercito de reserva y se detuvo a un costado de donde se encontraban el Comandante Genma Shiranui y su segundo al mando Raido Namiashi. El copiloto descendió de la motocicleta y tras real el formal saludo militar, le tendió un sobre al Comandante, regresando a su asiento a bordo de la motocicleta y marchándose junto a su compañero. Sin reparar en si la motocicleta se había marchado o no, Genma abrió el sobre y extendió el documento para proceder a leerlo en silencio; un maldito ejercicio, según el documento sus ropas se habían preparado para actuar tan solo por un maldito ejercicio. Aquello enfureció totalmente a Genma que sin otro remedio se tragó su ira y se mantuvo lo más calmado que le fue posible para transmitirles sosiego a sus tropas.
-Solo fue un ejercicio- informo el Shiranui lo más calmado que le fue posible. -¡Rompan filas!- ordeno, descargando parte de su ira en ese grito.
-¡Rompan filas!- reitero Raido, de pie a su lado.
Viendo retirarse disgustados a todos los jóvenes soldados bajo su cargo, Genma reafirmo con mayor certeza que aquello era la ridiculez más grande que le hubiera ocurrido en la vida y que lo tenía golpeándose mentalmente la cabeza contra el muro más cercano, ¿Cómo se atrevían a movilizar todas las tropas del ejército de reserva y alertarlas tan solo por un ejercicio?, ¿Es que acaso creían que no tenían nada mejor que hacer?, ¿Intentaban hacerlos pasar por tontos? Pues lástima porque él en lo personal no tenía tiempo para ser el juguete de nadie. Incluso para su segundo al mando Raido, que las tropas fueran alertadas tan solo po un ejercicio era algo extraño.
¿Qué estaba pasando realmente?
-¿Cómo pusieron el ejercito de reserva en estado de alerta sin mi permiso?- cuestiono Zetsu, más fúrico de lo que jamás se había sentido en su vida hasta ese entonces, -casi me cuesta mi puesto- añadió, conteniéndose de no soltar un improperio, aunque tal vez eso lo hubiera ayudado a liberar la enorme ira que sentía. -¿Qué demonios les hizo pensar que tenían la autoridad?- podían hacer lo que quisieran con Danzo, pero a él no iban a involucrarlo, él no iba a arriesgar su vida por algo incierto.
-Solo fue un ejercicio, eso es todo…- objeto Sai a modo de justificación, o eso intento.
-¡No me mienta, Yamanaka, a mí no!- objeto Zetsu sin creer en absolutamente nada de lo que dijera. -Los dos sabemos que no fue un ejercicio- añadió sosteniéndole la mirada a Sai, más el no dijo nada para contrariarlo.
Valorando tanto su poder y autoridad como lo hacía, Zetsu no iba a permitir que su reputación pasara por tierra por culpa de estos ambiciosos y conspirativos hombres; se estaba arriesgando mucho sin saber siquiera lo que se iba a ganar. Por supuesto que Zetsu estaba furioso y tenía razones de sobra para estarlo; habían comenzado a activar Valkiria y con ello habían alertado al ejercito de reserva que estaba bajo la autoridad del Comandante Genma Shiranui quien indignado había impuesto una queja contra su superior, Zetsu, quien había tenido que responder ante el Mariscal Homura Mitokado, ante Hidan y ante el propio Fhürer, todo por lo que ellos habían hecho. En teoría y de haber activado Valkiria apropiadamente, siguiendo con el plan que habían acordado, pero la negativa de parte de los burócratas había impedido que Danzo muriera, y ahora, sin otro remedio es que ahora Sai y Sasuke estaban de pie ante el escritorio de Zetsu quien se paseaba furioso, observándolos de vez en vez. Zetsu estaba más que al tanto de la llamada "Operación Valkiria", sabía que eso significaría la muerte de Danzo a la larga, más había delimitado desde un comienzo no querer saber más, solo quería estar del lado del vencedor cuando la música dejara de sonar como el cerdo oportunista que era, y por ahora Sai y Sasuke tenían que aceptarlo y lidiar con él, pero llegaría el día en que—afortunadamente—ya no tendrían que depender de él.
-General, si me permite…- intento hablar Sasuke, para hacerlo entrar en razón.
-No, no se lo permito, no le permito nada, porque ha demostrado que es incapaz de cumplir y me ha puesto en el punto de mira- acallo Zetsu al Uchiha, viéndolo como un niño que no aprendía el orden natural de las cosas. -Si solo llego a sospechar que intentaron mover la reserva otra vez, me encargare personalmente de que los arresten- advirtió a ambos venenosamente. -¿Me exprese con suficiente claridad?- inquirió intercalando la mirada entre ambos.
-Sí, señor- contestaron ambos a regañadientes.
-Heil Danzo - despidió Zetsu a ambos, alzando el brazo derecho en el característico saludo militar nazi.
-Heil Danzo- se despidió Sai, realizando dicho saludo por obligación, procediendo a retirarse junto a Sasuke.
-No lo escuche, Coronel- increpo Zetsu al Uchiha.
No solo no había escuchado a Sasuke, también había visto como no había realizado el saludo militar que todo miembro del ejército alemán debía de hacer en presencia de un superior y ante aquello Zetsu no podía ser tolerante, ¿Acaso el Uchiha cometería desacato semejante frente al propio Fhürer? Si quería morir por ser estúpido e impertinente, claro que lo haría, porque Danzo no sería tan comprensivo. Si, lo había hecho a propósito; no quería realizar aquel absurdo saludo nazi, porque él no era un nazi, era un soldado que quería luchar por su madre patria y por los ideales con los que había crecido, no por Danzo ni por su gabinete de lunáticos genocidas y demagogos, pero en ese momento pese a su propia oposición, deteniéndose ante las puertas a la par que Sai; tomo la decisión de contentar a Zetsu y se volvió, levantando el brazo derecho en aquel absurdo saludo militar, sosteniéndole la mirada. Nunca podría olvidar en su vida como el régimen en que inicialmente había depositado todas sus esperanzas había hecho padecer injustamente a inocentes, hombres mujeres y niño que eran civiles y que nada tenían que ver con la guerra, no podría olvidar jamás como en plena guerra había perdido casi ambas manos, un ojo…y porque por culpa de Danzo y sus secuaces temía on toda el alma por el futuro de sus hijos y su esposa, día a día. Su vida se debatía entre extremos y todo eso era culpa de Danzo; por eso lo odiaba, por hacer peligrar lo que más amaba.
-Heil Danzo- se despidió Sasuke, sosteniéndole airadamente la mirada.
Hecho lo necesario, Sasuke y Sai abandonaron la oficina de Zetsu, cerrando la puerta tras de sí, más en ningún momento paso inadvertido ni para Zetsu ni para Sai que al momento de realizar el formal saludo nazi, el Uchiha había alzado casualmente el mismo brazo en que le faltaba la mano derecha, demostrando así que su lealtad era nula, que actuaría por su cuenta, pesara a quien le pesara…
Luego de semejante fracaso estratégico, los líderes o principales orquestadores del atentado contra Danzo no hubieron dudado en reunirse para aclarar los motivos que habían existido par no aprovechar la oportunidad y tomar la vida del Fhürer, al igual que para acordar cuando volverían a intentarlo ya que nadie quería rendirse, no ahora; el fin de la guerra estaba cada vez más cerca, pero nadie quería quedarse esperando. Alemania ya había sufrido una derrota aplastante al final de la Primera Guerra Mundial y definitivamente nadie quería un segundo Tratado de Versalles. El pueblo alemán era un pueblo orgulloso que no tendría problema alguno en rendirse, manteniendo esta vez su orgullo, honor y dignidad intactos y aquello era algo en lo que todos estaban de acuerdo, pero que no quitaba en lo absoluto lo disconformes que todos se sentían por haber perdido una oportunidad que tal vez no volvería a repetirse. En el exterior reinaba un clima espantoso aquella noche; una lluvia inclemente que se había apoderado de las calles y ocasionales relámpagos, lo cual iba perfectamente en consonancia con la tensión presente en el ambiente; con Sai, Kankuro, Inoichi y Asuma sentados a la mesa, y Sasuke, Naruto y Shikamaru de pie, todos con expresiones hurañas y malhumoradas, todos molestos y frustrados por el fracaso que había tenido lugar, algunos estaban dando excusas y otros solo guardaban silencio.
-El propósito de sustituir a Danzo es negociar una tregua con los aliados- recordó Sai en caso de que el objetivo de la operación se hubiera olvidado, -supongo que estarán más dispuestos a aceptar una tregua si se las ofrecemos antes de que lleguen a Berlín- aquello sonaba como lo que era; una forma de ultimátum.
-Es inútil asesinar a Danzo si no se mata a Hidan también- objeto Kankuro, que en lo personal no estaba a favor de continuar con la operación si Hidan no moría también. -¿Qué sentido tiene eliminar a un loco para que un lunático ocupe su lugar? - no podían olvidar que si Danzo moría, Hidan era mucho peor.
-El fracaso de hoy no tiene nada que ver con Hidan y usted lo sabe- protesto Sasuke sin siquiera pensárselo dos veces. -Esta es una operación militar en manos de un político, es todo- no le importaba ser crítico porque sabía que era la verdad el motivo de tanta incompetencia.
-¿Qué esta insinuando?- cuestiono Kankuro, queriendo oír frontalmente lo que él quisiera decirle.
-No estoy insinuando nada, expongo los hechos tal y como los veo- contesto el Uchiha, sosteniéndole la mirada, sin temor alguno. -No tiene el valor para asesinar a Danzo, por eso está haciendo la tarea imposible- él no se consideraba un cobarde y o iba a aceptar que alguien se atreviera a limitarlo bajo ninguna circunstancia.
-Al parecer que nada impide que usted y sus secuaces actúen por su cuenta- comento el Sabaku, alzando la mirada por sobre el hombro del Uchiha hacia Naruto y Shikamaru que bajaron ligeramente la mirada.
-Solo lamento haber esperado a que usted tuviera el valor- y Sasuke no mentía, sí que lamentaba estar perdiendo su tiempo por culpa de un temeroso burócrata.
-No creo que sea el único que duda de su criterio- comento Kankuro con toda la intención de hacer que perdiera su arrogancia. -Quiero una votación- exigió lo más pronto que le fue posible.
-Kankuro…- intento protestar Asuma, para que no cometiera algo de lo que posteriormente fuera a arrepentirse.
-Propongo que se releve al Coronel Uchiha- propuso el Sabaku, muy decidido en lo que estaba planteando.
Ese no era en lo absoluto el mejor momento para formar animadversiones de ninguna clase, no, para eso no había tiempo; el enemigo con el que tenían que lidiar era Danzo, no ellos mismos; era cierto que todos tenían ideas muy diferentes de cómo debían hacerse las cosas, pero eso no debía ser motivo suficiente como para expulsar a alguien; la resistencia alemana se componía de personas muy diferentes entre sí y que integraban partidos políticos opuestos; burócratas, generales, comunistas, demócratas…era algo normal que se enfrentaran, pero no podían dividirse con motivo de sus diferencias; lo que debían hacer era mantenerse unidos y pensar como remediar ese intento fallido por acabar con Danzo. Sasuke en lo personal no tenía miedo, si se había unido a la resistencia alemana, no era con el propósito de ganar algo, sino de salvar aquello que le importaba, proteger a quienes amaba y lograr obtener un mejor futuro para todos, si querían expulsarlo o no a él ciertamente le daba igual, pero, ¿Por qué motivo iban a expulsarlo?, ¿Por decir la verdad?, ¿Por decir aquello que nadie más se atrevía a decir? Muy bien, él continuaría con lo que Kakashi le había encomendado, solo, pero no sería un cobarde como ellos. Asuma por su parte no quería que Kankuro hiciera algo de lo que fuera a arrepentirse en un futuro, especialmente teniendo en cuenta algo que en ese momento solo él sabía y que perjudicaba enormemente al Sabaku.
-Kankuro, ¿puedo hablar contigo en privado?- solicito Asuma, intentando evitarle a su amigo una vergüenza que no querría tener.
-No, Asuma- objeto Kankuro en un intento de demostrarle al Uchiha que él no era ningún cobarde, -si tienes algo que decir, dilo- animo sin prever siquiera lo que Asuma iba a decirle.
-Muy bien- suspiro el Sarutobi son otra opción a la vista. -El jefe de policía me dijo esta tarde que Hidan acaba de ordenar tu detención- tal y como Asuma había esperado, el rostro del Sabaku perdió color y se llenó de incredulidad al instante. -Debes irte de Alemania esta noche- fue todo cuanto pudo sugerirle pese a lo indiferente que sonó al decirlo. -Cuando la Operación Valkiria sea un éxito; volverás como Canciller- aquello no era ninguna mentira, si todo salía como esperaban, pronto habría un mejor futuro para Alemania.
-Desaparece, Kankuro- fue todo cuanto Inoichi pudo recomendarle, centrándose en lo que debían de hacer y no en el sentimentalismo, -evita tener contacto con nadie- dicho esto le tendió un pasaporte falso, eso era lo único que podía hacer por él; intentar salvarlo de morir como un traidor, porque así querría Hidan que se le juzgase.
Nada pudo preparar a Kankuro para semejante noticia ni la vergüenza que traiga consigo y que le impidió proferir palabra alguna, como si se hubiera transformado en roca; había luchado en el Frente Oriental durante la Primera Guerra Mundial, se había opuesto a los nazis desde el primer día, había sido una especie de intermediario entre los aliados y el pueblo alemán aun desde antes que se desatara la guerra, había intentado interceder para que los aliados recibieran a judíos que abandonasen Alemania con documentación falsa para salvarlos del holocausto…había hecho tanto por su país, se había dedicado gran parte de su vida a proteger aquello que sus padres le habían enseñado a amar, y ahora descubría que solo le quedaba escapar para vivir un día más y no morir por culpa del lunático que ese día no se había presentado a la reunión con el Fhürer; Hidan. En parte no le extrañaba que Hidan ordenase su muerte, él era el verdadero traidor a Alemania e intentaba ocultar su cobardía cumpliendo con un elevado número de cuotas de muerte para satisfacer al Fhürer en un intento por demostrar una falsa lealtad. Si algo le quedaba de consuelo a Kankuro en ese momento es que, con la debida precaución podría despedirse de su esposa Hana y de sus hijos, aunque en el fondo temiera no volver a verlos, sabía que Hana intentaría abandonar Alemania lo más pronto posible y de no poder hacerlo, con total seguridad podría fingirse leal al régimen Nazi con tal de proteger a sus hijos que nada tenían que ver con el complot de que él continuaba formando parte.
-Suerte, Coronel- musito Kankuro, tan solo para que el Uchiha lo escuchase.
No era ningún cobarde, simplemente había intentado imponer su forma de hacer las cosas e irónicamente ese tal vez había sido su error, porque si hubieran tomado el control del gobierno para ese momento, tal vez él no tendría por qué irse…aun así y con la frente en alto, Kankuro abandono la estancia, confiando de todo corazón en que Danzo muriera pronto ante el modo de acción del Coronel Uchiha. Pese a discrepar con Kankuro por ser un burócrata, Sasuke se sintió muy mal por él sin importar que no lo exteriorizara en demasía; todos formaban un mismo bando, nadie quería caer y ni aun cuando en ese momento lo considerara un cobarde, Sasuke no se sintió para nada de bien al saber que, al igual que Kakashi, ahora Kankuro también debería de desaparecer…su círculo se estaba reduciendo y no para bien precisamente. Emitiendo un suspiro inaudible por lo bajo, Asuma se determinó mentalmente a tomar el control absoluto de la operación Valkiria por ser el integrante de mayor edad hasta el momento. Por supuesto que él también lamentaba ver partir a un amigo y compañero tan querido en ese difícil momento, pero todos tenían un papel que cumplir en la operación y Kankuro cumpliría el suyo a su debido tiempo, cuando regresara como canciller, hasta entonces ellos harían igual, cumpliendo con su propio deber; asesinando o derrocando a Danzo y tomando el control del gobierno, salvando a Alemania del indeseable final a donde Danzo los estaba dirigiendo hasta ahora.
-Se acabó la indecisión- advirtió Asuma tomando el mando ante la partida de Kankuro, -desde ahora Uchiha actuara según su criterio- añadió, confiando totalmente en que esta vez Sasuke tendría éxito, en tanto nadie se opusiera.
-No puedo dar otra orden de alerta a menos que lleguemos hasta el final- objeto Sai, requiriendo de una certeza matemática para arriesgar su vida.
-Yo haré mi trabajo, usted tome Berlín- tranquilizo Sasuke sencillamente, harto de oposiciones.
De momento él y Sai no tenían problema alguno y no tenían por qué tenerlos más adelante, simplemente todos tenían que cumplir con sus respectivos trabajos, todos.
Noche del 19 de Julio de 1944
Días de discusiones habían pasado y hoy por fin Sasuke tenía una fecha para actuar y volver a intentar tomar la vida de Danzo; el 20 de Julio…tal vez fuese una locura pero esa noche le había solicitado al chófer que lo llevara a una iglesia pese a saber muy bien que todo alemán tenía prohibido profesar el cristianismo. Él había nacido y sido criado bajo el catolicismo y en un momento tan decisivo no podía ignorar su fe, necesitaba que Dios supiera e sus buenas intenciones pese a que para ayudar a su pueblo tuviera que mancharse las manos de sangre. Tal vez no muchos lo supieran pero se rumoreaba que Danzo había sido criado en el catolicismo sin importar lo imposible que fuera de creer teniendo en cuenta en modo en que Danzo había iniciado una guerra sin declarar contra la iglesia, sustituyendo la devoción hacia el altísimo por un absurdo culto a su persona, prohibiéndole la biblia al pueblo y reemplazándola con su libro "Mein Kampf", porque en su demencial forma de pensar no había lugar para otro dios que no fuese sino él mismo o Alemania. La estatuas de las catedrales eran decapitadas, las cruces religiosas reemplazadas por esvásticas y los religiosos eran encarcelados o agredidos, por lo que tan solo quedaban unas pocas iglesias que por fingirse aliadas de los nazis podían realizar misas pequeñas y recibir a un pequeño número de personas, por lo que en ese momento Sasuke pudo rezar al interior de esta, tranquilo en que nadie lo interrumpiría.
-Señor Jesús, me ofrezco en sacrificio para tu gloria, me inclino ante tu voluntad- murmuro Sasuke, rogando no sentir temor, cumplir con su deber exitosamente y lograr un mejor futuro para su esposa y sus hijos, -yo seré tu instrumento en la causa de justicia y paz- no estaba haciendo nada de eso con tal de ganar algo para sí mismo, sino para su patria, por un bien mayor.
Su proceder podía ser muy cuestionado, porque no era un hombre de palabras sino de acciones; estaba preparado para llegar hasta el final, fuera cual fuera, los horrores y las atrocidades de la guerra lo habían hecho entrar en razón y no quería que nadie más presenciara esos horrores, y para que eso fuese así Danzo tenía que morir, no había otra opción. Había ignorado el llamado de su conciencia durante mucho tiempo, siguiendo a la mayoría, pero ya no más, ya no más silencio e inacción. Terminando de rezar, el Uchiha detecto con la mirada al sacerdote presente en la iglesia a esa hora y que se encamino al confesionario, como si supiera que él necesitaba confesarse como no hacía desde hacía ya tres meses. Días antes, al intentar matar a Danzo, no había acudido a la iglesia la noche anterior como ahora y tal vez ese había sido el motivo por el que había fracasado, por lo que está vez haría todo teniendo a Dios de su lado en todo momento, como no había hecho entonces. Realizo apresuradamente la señal de la cruz con la mano derecha—que de hecho le faltaba, emprendiendo camino de inmediato al confesionario; puede que su permanente actitud reservada, estoica y algo arrogante no lo hiciera parecer creyente, pero lo era, tanto como Sakura y le habían transmitido esa forma de vivir a sus hijos. El Uchiha tomo asiendo en el lugar predestinado, manteniendo la mirada baja ante el sacerdote que se encontraba del otro lado.
-La paz de Cristo sea contigo- saludo el sacerdote al advertir su presencia. -En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo- inicio la confesión realizando la señal de la cruz a través del enrejado que lo separaba del Uchiha.
-Perdóneme padre, porque he pecado- solicito Sasuke humildemente. -No me confieso desde hace tres meses- no era broma, desde su regreso a Alemania no había tenido tiempo para acudir mucho a la iglesia y lo lamentaba, -y he venido a pedir la absolución de San León, por un pecado que aún no he cometido, pero debe cumplirse la voluntad de Dios por el bien de la humanidad- el mundo tenía que librarse del tiránico dictador que era Danzo y seguro que Dios entendía eso.
Aquella solicitud extraño al sacerdote; la absolución de San León era ofrecida a los católicos antes de una batalla o de un acontecimiento extraordinario que podía llevarlos a la muerte, más reparando en el uniforme del Uchiha, el sacerdote no dudo en otorgársela, realizando la señal de la cruz a través del enrejado, permitiéndole marchar tranquilo. Santo Thomas de Aquino decía "Quien mate a un tirano en orden para liberar a su país, es alabado y recompensado", él no quería recompensa de ninguna clase, pero si liberar a su pueblo. Aproximándose a una de las fuentes con agua bendita, Sasuke se persigo y abandono la iglesia.
Ya no había vuelta atrás…
-Un momento, intentare comunicarlo- solicito la operadora.
-Gracias- murmuro Sasuke, intentando mantener la calma.
Estaba muy nervioso, hacemos de una hora, camino a casa una radio emisora había informado que estaban bombardeando parte de Baviera; si, él debería de estar tranquilo, confiando que su familia estaría bien, pero no podía estar tranquilo, no si no veía personalmente y a salvo a sus hijos y a su esposa, por lo que en cuanto había regresado a casa no dudo ni tan siquiera un minuto en ponerse en contacto con ellos. Le parecía que transcurría una eternidad mientras aguardaba a que alguien contestara a su llamada, con el alma en vilo...de pronto el silencio fue roto por la estática, la prueba irrefutable de que estaban sucediendo bombardeos, tal vez no en Bamberg, pero si tal vez cerca, aun así el aguardo en silencio, clamando por tan solo oír la voz de Sakura para sentirse tranquilo. Otros no dudarían siquiera en burlarse de él por depender de una mujer en esos momentos tan decisivos, pero sí; dependía de una mujer, de su esposa y no hallaba vergüenza en admitirlo, porque hoy no sería todo cuanto era si Sakura no se encontrara a su lado, ella lo hacía mejor hombre, mejor persona, ella le daba motivos para sentir que vivir valía la pena, ella que siempre lo respaldaba…haciendo mayor la culpa que sentía día con día por tener que arriesgar conscientemente la seguridad de sus hijos, claro que sabía que lo que hacía era por el bien de su país, pero eso no eliminaba el hecho de que si fallaba, su esposa y sus hijos lo pagarían. Por fin, tras tanta estática, escucho la voz que tanto había ansiado oír:
-¿Hola?, ¿Sasuke?- hablo Sakura finalmente.
-Sí, soy yo- contesto el Uchiha torpemente, sin saber que más decir.
-¿Cómo estás?, ¿Ocurrió algo?- pregunto la Haruno, temiendo que le hubiera ocurrido algo malo.
-No, aun no- tranquilizo Sasuke, sin darle mayores detalles para no preocuparla ni comprometerla, -pero te prometo que pronto todo estará bien- se esforzaría porque todo saliera lo mejor posible, mañana.
-Lo sé, amor, te creo- contesto ella, confiando ciegamente en él, quebrándosele ligeramente la voz, añorándolo.
-¿Cómo estás?- se interesó genuinamente el Uchiha, percibiendo algo extraño en su tono de voz. -En serio- añadió en caso de que ella pretendiese mentirle por alguna razón.
-Hay algo que no te dije, la noche antes de viajar a Bamberg- inicio Sakura tras emitir un vago suspiro, sabiendo que a él no podía ocultarle nada. -Sasuke, estoy embarazada- al escucharla, el Uchiha por poco y creyó que soltaría el auricular debido a la impresión y al parecer Sakura lo intuyo; -sé que es el peor momento para tener otro hijo, pero…perdón, debí tener más cuidado, ambos…- intento disculparse, lamentando que otro hijo pudiera complicar las cosas en ese momento.
-No, no te disculpes- protesto Sasuke, no deseando oírla disculparse por algo que lejos de ver un problema en ese momento, lo hacía inmensamente feliz. -Es maravilloso saberlo, ¿me escuchas?- aclaro alzando ligeramente la voz, temiendo que la estática le impidiese escucharlo, pero la melodiosa risa que escucho brotar de sus labios le hizo saber que lo había entendido. -Pronto todo estará bien, daré todo de mí para que así sea- no solo se lo prometía a ella sino también a sí mismo; mañana no podía haber errores.
-Lo sé- confirmo ella de inmediato, confiando en él más que en ninguna otra persona, -te amo-añadió depositando todos sus sentimientos en esa temporal despedida.
-Y yo te amo a ti- correspondió él, intentando imaginarla a su lado y obtener fuerzas de su amor incondicional.
Ese te amo fue a señal decisiva para ambos para dar por terminada la llamada, con el corazón latiéndoles a mil, como si fuera la primera vez que verbalizaban sus sentimientos, llenando los corazones de ambos de una seguridad que por ahora basto para calmarlos. Iban a tener otro hijo, ¿no era esa acaso la mejor señal de que a partir de mañana todo lo que ocurriera sería para mejor?
20 de Julio de 1944, Guarida del Lobo
La breve visita a la iglesia la noche anterior y la llamada telefónica a Bamberg le habían permitido dormir bien, confiando en que cuanto ese día terminara, su familia ya se encontraría de camino para retornar a Alemania y reencontrarse con él, todo lo que haría valdría la pena. Esa mañana se había levantado muy temprano, a las seis de la mañana, más decidido que nunca, además y como trampa, esa mañana se había hecho a propósito una herida bajo la mandíbula al afeitarse, de modo que al vestirse y cerrarse la camisa una pequeña mancha de sangre le impidiese lucir perfectamente presentable; la excusa perfecta para requerir cambiarse de camisa para que Naruto y él tuvieran el tiempo necesario de detonar la cuenta regresiva de los dos paquetes de explosivos. Como una especie de reminiscencia de lo que había sucedido días atrás, el auto en que viajaba acompañado por Naruto, ingreso en la guarida del lobo, con él más seguro que nunca, porque esta vez no dependería de ninguna llamada telefónica de aprobación, esta vez actuaria por su cuenta y sin reparo alguno. En cuanto el auto se detuvo y Naruto y él descendieron de él, el Mayor Juzo Biwa—que días antes había retenido su portafolio—se aproximó lo más pronto posible para darle la bienvenida, apagando antes el cigarrillo que se había encontrado fumando antes de su llegada, inclinando respetuosamente la cabeza al encontrarse delante suyo
-Bienvenido, Coronel- saludo Juzo con sumo respeto.
-¿Hay algún lugar donde pueda cambiarme?- consulto el Uchiha, alzando el mentón lo suficiente como para dejar en evidencia la intencionada mancha en su camisa.
-Sígame, por favor- indico el Biwa, ante lo que Sasuke y Naruto no dudaron en seguirlo.
El plan ya estaba en marcha…
El silencio en la oficina era tal que podía cortarse materialmente con un cuchillo o eso parecía; sentado frente a su escritorio en impoluto silencio, Sai sabía que tal vez debería de emitir un comunicado para alertar al ejercito de reserva tal y como había hecho días atrás, más no olvidando la sucesiva reacción de Zetsu entonces es que Sai había tomado la decisión de esperar hasta estar seguro de que Danzo estaba muerto o que hubiera tenido lugar la explosión como para tener el factor sorpresa de su lado y así activar Valkiria. Ciertamente no era lo que Sasuke y él habían acordado, pero el éxito estaba en la precisión y en los detalles, por lo que el Yamanaka aceptaba toda la responsabilidad y culpa que eso trajera sobre sí; Sasuke había dicho que cumpliría con su trabajo y que él debía a su vez cumplir con él suyo y eso es lo que estaba haciendo. Por otro lado Shikamaru se paseaba delante de su escritorio de forma rutinaria, de lado a lado, haciendo que se mareara de tan solo verlo, manteniendo una expresión entre confusa y frustrada en su rostro. Esta vez Sasuke tenía absoluta libertad de acción respecto de si asesinar solo a Danzo o requerir de la presencia de Hidan en escena, y Shikamaru consideraba que esto era bueno, claro que él en lo personal era muy meticuloso y le gustaba pensar antes de actuar, pero consideraba que Sasuke hacia bien en seguir sus instintos e ideas propias, pero solo había un pequeño problema; Sai sentado delante el escritorio sin hacer nada salvo esperar en silencio, como si fuera una especie de estatua.
-Al menos ponga al ejército en estado de alerta- sugirió Shikamaru, inquieto y molesto por tanto silencio e inacción de su parte.
-No hasta que llame Uchiha y estemos seguros- protesto Sai, dando a conocer finalmente sus intenciones.
-¡Eso no es lo que él pidió!- objeto el Nara, incrédulo de lo que oía.
-Ya lo escuche, Coronel, gracias- acallo el Yamanaka, no necesitando que se le recordase lo obvio.
Sai no era tan valiente como Sasuke, él no iba a arriesgarlo todo hasta no estar completamente seguro de que Danzo estaba muerto o incapacitado, sin importar que Shikamaru lo observase reprobatoriamente; era su decisión y aceptaba las consecuencias.
Sasuke y Naruto se dejaron escoltar en silencio por el mayor Juzo Biwa, analizando con detenimiento el pabellón privado, aunque solo por apariencias, concentrando sus pensamientos en la inminente activación de los explosivos que llevaban en ambos portafolios. Días antes no habían podido actuar y decidir qué hacer con respecto a la operación, pero ahora y teniendo libre albedrío, Sasuke no esperaría recibir una llamada de aprobación; estuviera presente Hidan o no, él activaría los explosivos ya. No se trataba solo de proteger a Alemania, se trataba de su familia y de todo lo que le importaba, y si no corría el riesgo sería un asqueroso cobarde. El pabellón en si era relativamente pequeño, siendo aclimatado en la actualidad para el cumplimiento de labores militares más siendo en el pasado un lugar para practicar la caza. Sasuke camuflo lo mejor posible su dicha al encontrar en el interior de las dependencias al Coronel Orochimaru quien le sostuvo brevemente la mirada, manteniéndose lo más pétreo e indiferente que le fue posible ante la presencia del Mariscal Homura Mitokado quien se encontraba a su lado, hablando con un teniente que se encontraba sentado ante su mesa, siendo informado por él. Homura Mitokado era un lambiscón que se sentía poderoso por la autoridad militar que tenía, pero en ese momento representaba la voluntad del Fhürer y eso incluso Sasuke tuvo que admitirlo, deteniéndose a un par pasos de él—junto a Naruto y el mayor Biwa—aguardando en silencio por "respeto" a él.
-La reunión se adelantó a las 12:30- informo Homura al joven teniente, -Hanzō llegara en el tren, por la tarde, el Fhürer quiere comer con él- añadió con un tono pétreo y escueto.
-Sí, señor- acato el teniente, tomando nota para proceder a informar a los militares que ya se encontraban presentes en el exterior.
-¿Asistirá Hanzō a la reunión, señor?- inquirió Sasuke, rompiendo con el silencio y pecando de curioso.
-Ojala lo hiciera- contesto el Mitokado, reparando en la presencia del Uchiha, -así algún oficial ambicioso podría aprovechar la oportunidad para matar a ese desgraciado Italiano- se expresó procediendo a retirarse, pasando junto al Uchiha.
¿Era ambicioso de su parte desear tener la oportunidad de erradicar al depuesto dictador italiano? Ciertamente, pero si iba a arriesgar su vida y mancharse las manos y la reputación con sangre, ¿por qué no hacerlo no solo por una sino dos buenas causas? Pero desgraciadamente y por lo que Homura había aludido; desgraciadamente Hanzō llegaría más tarde, cuando la reunión ya hubiera llegado a su fin y para eso él no tenía tiempo. Los nazis en general despreciaban a los italianos en contrapunto con la cordial relación que sostenían el Fhürer genocida y il Duce Italiano; Danzo admiraba muchísimo a Hanzō y lo que representaba por haber sido su inspiración para llegar a donde hoy estaba en el poder, para él Italia era Florencia y el bello arte del renacimiento…pero para los demás nazis los italianos eran unos tontos perdedores, una segunda clase, pero por respeto al Fhürer es que se dejaban las rencillas y animadversiones a un lado, comportándose como Danzo quería que lo hicieran. A la par que el Mariscal Mitokado, el Coronel Orochimaru procedió a retirarse con más lentitud, esperando recibir una señal de parte del Uchiha para estar listo y proceder en el momento oportuno. Ambos tenían ideales bastante diferentes de que era correcto y que no, en la forma de proceder, pero en aquellas circunstancias luchaban por una misma causa que los unía y no iban a traicionarse.
-Disculpe, General, espero una llamada importante- comunico Sasuke a Orochimaru antes de que se marchara, -por favor que entren a avisarme, aunque este con el Fhürer- añadió para que de igual forma lo escuchara el mayor Biwa.
-Claro, Coronel- acepto Orochimaru, sin ningún problema.
-Gracias, señor- se despidió el Uchiha permitiéndole seguir con su camino.
No habían muchos lugares donde cambiarse de ropa en aquellas dependencias, porque las mejores estaba destinadas al Fhürer, desde luego, pero en ese momento una oficina temporalmente vacía hubo sido suficiente. En cuanto la puerta se cerró, Naruto abrió ambos portafolios sobre la mesa, extrayendo los dos paquetes de explosivos mientras Sasuke se desabrocho y quito la chaqueta; si por algún motivo alguien intentaba entrar, debía dar a entender—con su apariencia—que en efecto iba a cambiarse de camisa. El Uzumaki actuó lo más rápido que le fue posible, trasladando todos los documentos a uno solo de los portafolios mientras el Uchiha separaba los detonadores tipo lápices británicos; podía parecer lo más sencillo del mundo, pero el enorme peso y responsabilidad que tenían sobre sus hombros, calculando en sus mentes todo el tiempo que les tomaría activar los explosivos y luego lograr estar lejos cuando detonara…todos estos factores hacían todo mucho más difícil de lo esperado, como si tuvieran todo en contra en ese momento. Fuera de la oficina, el mayor Juzo Biwa aguardo en silencio a un costado de la puerta en caso de ser requerido por cualquier motivo. El silencio exterior fue roto por el repentino timbre del teléfono; el teniente a cargo de recibir la llamada había abandonado su puesto para cumplir con la orden del Mariscal Mitokado, por lo que Juzo no tuvo problema alguno en contestar en su lugar.
-Habla el Mayor Biwa- contesto Juzo formalmente, recibiendo la llamada. Dentro de la oficina, Sasuke y Naruto introdujeron el detonador en los respectivos paquetes de explosivos, listo para romper la capsula y activar el explosivo…hasta que hubieron llamado a la puerta. -Coronel, Insisten en que se dé prisa- tras oír esto y lo más rápido que le fue posible, ayudado por Naruto, Sasuke se colocó apresuradamente la chaqueta, ya habiéndose cambiado la camisa. -Va a empezar la reunión- añadió calmadamente sin saber qué es lo que estaba ocurriendo.
-Un momento, Mayor- solicito Naruto apresuradamente, guardando en uno de los portafolios todo lo que ya no fueran a usar.
-Diez minutos; dos para llegar, uno para el control, uno para entrar al bunker y seis para salir- calculo Sasuke en voz alta, a toda prisa. -¿Hay tiempo suficiente?- consulto a Naruto, a punto de activar el detonador, no queriendo fallar ni dejar nada al azar.
-Disculpe, Coronel- reitero Juzo, tomando la osadía de abrir la puerta, frenado a medias por Sasuke que impidió tal acción recargando su espalda contra la puerta, dándole a Naruto el tiempo suficiente para envolver uno de los paquetes de explosivos y guardarlo en uno de los portafolios, -el Fhürer ya está en la reunión- dicho esto, Sasuke insistió en su negativa, cerrando la puerta con su espalda.
Para cualquier otro militar, requería de tanto tiempo sería una tontería, una vanidad enorme, pero en su caso Sasuke tenía una justificación; sus lesiones, no le gustaba victimizarse en lo absoluto, pero en ese momento requería de tiempo. El recordatorio del mayor Juzo Biwa cayó como un balde de agua fría sobre los hombros del Uchiha…la disposición para matar a Danzo existía, pero si por temas de tiempo llegaban a fallar, sería su culpa, no de los burócratas ni de nadie más, solo suya...no podía arriesgar a nadie por algo que quizás no tendría tiempo suficiente en hacer, Shikamaru había dicho que uno de los explosivos sería suficiente y que el segundo sería prácticamente superfluo, eso significaba que en ese preciso momento él se bastaba solo para detonar el explosivo…en teoría, por supuesto. Recuperando el aliento que ni siquiera se había dado cuenta de estar conteniendo, Sasuke le indico con la mirada a Naruto que se retirara, él podría encargarse de activar el explosivo restante solo…o eso esperaba si es que sus nervios no lo traicionaban. Sin poder objetar en lo absoluto y confiando en el Coronel Uchiha, el Uzumaki abandono la oficina con una mirada reprobatoria que de inmediato dirigió al Mayor Biwa que por poco y los había dejado en evidencia, aunque no exteriorizo tal pensamiento, desde luego, en lugar de eso exteriorizo su molestia con motivo de las "limitaciones" que tenía el Coronel Uchiha.
-El Coronel se está cambiando, Mayor- regaño Naruto con toda la intención, -comprenda que le resulta difícil- añadió apelando a la compasión aunque fuera mentira.
-Claro- acepto Juzo sin otro remedio.
A solas con el explosivo listo para ser detonado, por un breve instante Sasuke sintió como si toda su vida pasara delante de sus ojos; su infancia, cuando se había enlistado en el ejército, su matrimonio, el ascenso de los nazis, el nacimiento de sus hijos, los horrores de Stalingrado, las masacres contra los judíos, su accidente en África…pero lejos de amedrentarlo, eso lo hizo tener mayores razones para llevar a cabo su deber y doblar la capsula con ayuda de las pinzas, sin importar el esfuerzo…iba a condenarse si fallaba, pero iba hacerlo bien. Hay tiempo de sobra, se convenció mentalmente, dispuesto a arriesgarse cuanto fuero necesario si con ello existía un futuro para sus hijos y su esposa. Pero la parte más difícil, para él, indudablemente fue guardar el explosivo—con la cuenta regresiva ya activada—en el portafolios, temblando producto de los nervios volviendo toda una odisea tan solo guardar el explosivo, cosa que finalmente consiguió, apoyando el costado de su brazo contra el borde de la mesa para no empujar involuntariamente el portafolio. Para Naruto, que se había mantenido lo más indiferente que le fue posible, fue una sorpresa ver emergen el Uchiha llevando el portafolios en su mano izquierda y la gorra bajo el brazo derecho, más no presto objeción alguna, siguiendo y abandonando el pabellón, al exterior, hacía donde se llevaría a cabo la reunión con el Fhürer.
-Traiga el auto- ordeno Sasuke tendiéndole brevemente el portafolios para colocarse la gorra.
-Señor…- objeto Naruto, alzando el portafolio que él llevaba y que tenía otra carga de explosivo sin detonar.
-Tengo lo que necesito, traiga el auto- tranquilizo el Uchiha, no deseando arriesgarlo más.
Aquello era cierto, en teoría no necesitaba de otra carga de explosivo, con la que ya llevaba en el portafolio era más que suficiente, además tenía literalmente el tiempo medido, contando mentalmente los segundos que transcurría de minuto a minuto para no inmolarse en el proceso; creía en la resistencia alemana, pero no iba a usar su vida como una forma de pago para salvar a Alemania, a su familia sí, pero no por la causa de bien. Delegándole a Naruto la tarea de tener el auto preparado para partir, el Uchiha siguió al mayor Juzo Biwa en todo momento hacia donde estaba teniendo lugar la reunión, siendo brevemente detenido en su camino por el oficial que custodiaba la entrada y que por protocolo le solicito sus documentos, apoyando el portafolios en el suelo, al costado de su pierna. Mientras el oficial a cargo revisaba—por mero protocolo y formalismo, como medida de seguridad—que su documentación estuviera en orden, Sasuke dirigió con la mayor sutileza posible su mirada hacia otro de los pabellones aledaños que correspondía a la central de comunicaciones y en cuya entrada se encontraba Orochimaru que en una muda señal observo la hora en el reloj en su muñeca derecha para luego proceder a ingresar en el pabellón y desaparecer de su vista. Sasuke recupero su documentación y se dispuso a tomar su portafolio….solo que el mayor Juzo Biwa lo hizo por él.
-Yo me encargo de esto, Coronel- dio a saber Biwa, tomándose la molestia de ayudarlo.
Por apariencias—ya que podía delatarse a sí mismo si no tenía el debido cuidado—Sasuke ignoro todo su temor y se mantuvo indiferente, observando de forma intercalada a su alrededor y luego al portafolio llevado por el mayor Juzo Biwa; esta vez no podía haber error, ni en el cálculo del tiempo ni en dirección, esta vez Danzo tenía que morir y él tenía que estar lo más lejos posible y pronto, por lo que él, de momento no podía alejarse de ese portafolios hasta estar seguro de que Danzo moriría. Sin embargo, de pronto algo llamo demasiado su atención; pasos a distancia de él, un par de oficiales que deberían de participar en la reunión con el Fhürer en lugar de dirigirse al bunker de reuniones hubieron emprendido camino a un pabellón de aspecto elegante que Sasuke no se detuvo a analizar cuidadosamente ya que nada tenía que ver con el lugar que se tenía previsto para la detonación y que alteraba cientos de variables que él aún no se detenía siquiera a analizar debidamente. Sasuke dio todo de si por mantener la calma, pensando que tal vez estaba equivocado y que esos oficiales en concreto nada tenían que ver en la reunión con el Fhürer a la que es se dirigía, pero en cuanto el Mayor Juzo Biwa comenzó a tomar la misma dirección que ellos es cuando él terminantemente se dio cuenta de que no había ningún error y que se había cambiado el lugar donde estaba ocurriendo la reunión.
-¿A dónde van?- inquirió Sasuke, manteniéndose lo más calmado que le fue posible.
-Hace calor- comento Juzo tranquilamente, -la reunión se pasó al pabellón de conferencias- añadió volviendo el rostro brevemente a él.
Se suponía, según le había explicado Shikamaru, que el bunker de reuniones del Fhürer era perfecto para detonar un explosivo, estaba diseñado en hormigón y sus dimensiones encerrarían la explosión, masificándola y acabando con todos quienes se encontraran al interior…pero por un juego de mala suerte, el pabellón de conferencias era totalmente lo opuesto. Estaba hecho casi en su totalidad de madera con la base y unos cuantos detalles y revestimientos menores de hormigón y concreto, con luminosos ventanales que en ese momento permanecían abiertos permitiendo el ingreso de aire…todas las variables que se habían tenido en cuenta anteriormente cambiaban, la eficacia del explosivo ya no era tan exacta, ni el nivel de destrucción, ni el tiempo…más pese a saber todo esto y pensándolo arduamente, Sasuke no se dio por vencido y decidió continuar con el plan, como si no ocurriese nada, pero lo cierto es que en momentos como ese no le quedaba mucho por hacer salvo situarse lo más cerca posible de Danzo. Ingreso en el pabellón con absoluta calma, dejando su gorra sobre uno de los estantes de la entrada, ubicando prontamente donde se encontraban los teléfonos cuando recibiera la llamada de emergencia, para finalmente dirigirse al salón desde donde ya se oía parcialmente la reunión, lo que de inmediato le proporciono una idea:
-Mayor, mis lesiones me afectaron el oído- mintió Sasuke, victimizándose, -¿podría ponerme lo más cerca posible del Fhürer?- solicito inocentemente.
-Veré que puedo hacer- accedió el Mayor Biwa, adelantándose a su entrada para encontrarle un lugar.
Lo reiteraba; victimizarse no era en lo absoluto algo que le gustara hacer, más enfáticamente lo detestaba, pero en momentos como ese era preciso que lo hiciera para estar cerca de Danzo que le guardaba cierto respeto aunque él no deseara sino verlo muerto y cuanto antes. Lo positivo y negativo del salón donde se estaba llevando a cabo la reunión es que era considerablemente más amplio lo que le permitía pensar, así al menos no sentía que todos podían oír lo que estaba pensando, haciendo parecer menor el elevado número de personas presentes. El mayor Juzo Biwa situó el portafolio bajo la larguísima mesa de caoba, muy cerca de una de las patas, pero Sasuke no dudo en trasladar el portafolio en cuanto le fue posible, acercándolo al Fhürer que estaba a tan solo seis pasos de él. No iba a dejar nada al azar. En cuanto el Uchiha se irguió tras acomodar el portafolio, se dio cuenta de que casualmente estaba exactamente al lado del Coronel Deidara que le sostuvo la mirada con aquella arrogancia característica y ante lo que Sasuke no dudo en hacer lo mismo, sin temor alguno. La reunión en si tenía lugar para informar al Fhürer de las condiciones del ejército alemán en su lugar contra los aliados y que más que positivas eran casi en su totalidad negativas y eso el Mariscal Homura Mitokado lo sabía, por lo que con tal de alentar al Fhürer es que reparo en la presencia del Coronel Sasuke Uchiha a quien el Fhürer admiraba por su valor y entereza.
-Mi Fhürer, ¿recuerda el coronel Uchiha?- presento Homura, intentando distraer a su Fhürer de las malas noticias.
Anteriormente, en su primer encuentro, Danzo había demostrado abiertamente su admiración y respeto por el Coronel Uchiha, pero en ese momento, alzando la mirada, Danzo reparo en su presencia pero sin demasiada alegría, dominado por la incertidumbre y la paranoia, no importándole sacrificar a todo el ejército alemán; hombres, niños y ancianos, a judíos, homosexuales, gitanos, testigos de jehová y disidentes políticos, indeseables…todo con tal de que Alemania no perdiera otra guerra. Al ver en los ojos de ese genocida, Sasuke sintió todavía mayores razones para verlo muerto, sintió una cólera incontenible nacer en el centro de su pecho, pero aun así se contuvo y aguardo en silencio a que transcurriera un breve tiempo de la reunión, en espera de que llegara la llamada que sería su salvación. El informe que estaba siendo leído lo incomodo enormemente; solo en los últimos dos días el décimo ejército se había retirado de Ancona, la décimo cuarta división había sido expulsada Livorno, el grupo de ejércitos centro había perdido 28 de sus 40 divisiones, un total de casi trescientos cincuenta mil hombres, todos muertos y pese a escuchar aquello, Sasuke no vio culpa alguna en el rostro de Danzo. En espera de la llamada que evitaría que se inmolara, el Uchiha ni siquiera se dio cuenta de que había comenzado a hiperventilarse producto de sus nervios...en su ayuda, un joven oficial aprecio en la sala para informarlo de aquello que tanto había esperado.
-Mi Coronel, una llamada para usted- informo uno de los oficiales a cargo de recibir las llamadas. Sasuke no dudo en seguirlo fuera de la sala, sin necesidad alguna de disculparse, -Es el General Orochimaru, dice que es urgente- aludió únicamente, tendiéndole el auricular y dejándolo a solas.
-¿Si, mi general? Habla Uchiha- contesto Sasuke recibiendo la llamada.
Orochimaru, del otro lado de la línea, colgó el teléfono al escuchar la voz del Uchiha, indicándole de ese modo que se marchara cuanto antes para no morir junto con Danzo y eso hubo hecho; olvidando su gorra sobre el estante, sin darse cuenta, Sasuke mantuvo las apariencias en todo momento, indiferente y estoico mientras abandonaba el pabellón de conferencias camuflando de forma impoluta sus nervios; su temor de que el explosivo no detonara, de que Danzo no muriera, de que todas las variables del entorno impidieran que la explosión se gestara según lo previsto…al verlo salir del pabellón, Orochimaru suspiro más tranquilo al ver que no moriría. En el interior, Danzo estallaba en cólera tras solo recibir malas noticias, el Coronel Deidara movió involuntariamente el portafolio con el explosivo, volteándolo, y al molestarle no dudo en moverlo al costado de la mesa, junto al lado opuesto de la pata que afirmaba esta, ocho pasos lejos del Fhürer. Sasuke continuo directamente con su camino hacia el auto, viendo a Naruto que lo esperaba, contando mentalmente los segundos transcurridos luego de que hubiera abandonado el pabellón…entonces repentinamente y como tanto había esperado, la explosión tuvo lugar, haciéndolo estremecer—al igual que a todos los presentes—poco antes de voltearse y comprobar el nivel del daño. Naruto parpadeo incrédulo, congelado por la impresión de que por fin hubiera sucedido lo que tanto se había planeado.
-Suba- recordó Sasuke a Naruto, sacándolo de su estupor y subiendo al vehículo lo más rápido que le fue posible, a la par que el Uzumaki. -Conduzca- ordeno al chofer que aún seguía preso de la incredulidad. -Tengo órdenes del Fhürer, arranque- reitero, golpeándole el hombro, haciéndolo reaccionar y encender el motor. -Vamos- apremio, no deseando perder tiempo.
Sin otra opción salvo cumplir con su trabajo, el chofer arranco el vehículo cuanto antes, abandonando al resto de quienes se encontraban presentes en la guarida del lobo, a su suerte. Naruto fue el único que, al estar sentado en el asiento trasero, volteo a ver como las tropas y soldados en los alrededores se preparaban para entrar y ver quien había sobrevivido a la explosión, además de como medida preventiva en caso de un nuevo ataque o detonación de cualquier tipo. En la central de comunicaciones, en el pabellón individual a aquel en que había tenido lugar la explosión, surgió la inquietud inmediata al igual que la curiosidad; más de uno tuvo la intención de asomar la cabeza por la ventana y ver qué había ocurrido, más Orochimaru lo impidió, obligando con la mirada a que todos mantuvieran la compostura y permanecieran en su lugar de trabajo, deseando saber de igual forma y con idéntica desesperación si el Fhürer había muerto, esperando que así fuera. Él, al igual que el Coronel Uchiha, había visto la magnitud de la explosión…nadie podía sobrevivir a algo como eso, por lo menos no ileso y eso por ahora les daba el tiempo suficiente para seguir con el plan según lo previsto y eso implicaba que ahora él se comunicara lo más pronto con el General Sai Yamanaka para que ellos pudieran tomar el control de todo lo más pronto posible.
-Comuníqueme con la oficina del General Yamanaka, es urgente- ordeno Orochimaru, cuanto antes a uno de sus subordinados.
Danzo tenía que estar muerto, la explosión...nadie podía sobrevivir a algo así.
-Oficina del General Yamanaka- contesto Shikamaru mecánicamente sin siquiera dudarlo.
Durante toda esa mañana, por horas y horas, el Nara hacia intentado convencer inútilmente al General Sai Yamanaka de preparar al ejercito de reserva, confiando en que el Coronel Sasuke Uchiha tendría éxito y aunque no fuese así—por azares del destino—ellos podrían tener el factor sorpresa como ventaja, activando Valkiria…pero desgraciadamente Sai se había mostrado absolutamente inamovible de convencer, sentado en su oficina, delante de su escritorio, únicamente aguardando en silencio, lo mismo que Shikamaru que hasta ese momento se había mantenido en silencio, paseándose entre las cuatro paredes, como un león enjaulado. Y hora que por fi tras un eterno silencio recibían una llamada que Shikamaru contesto de inmediato. Aguardando en silencio, incapaz de alzar la vista hacia Shikamaru, sentado ante su escritorio…Sai se sintió a punto de desmayarse en cualquier momento con motivo de la enorme incertidumbre que sentía; él no era tan valiente como Sasuke, jamás podría correr el riesgo al que él se había expuesto, valoraba demasiado a su familia como para tener sus vidas en sus manos, sabiendo que su vivían o morían dependería explícitamente de lo que él hiciera…no, él no podría vivir con eso en su conciencia, él jamás podría hacer lo que Sasuke estaba haciendo. Shikamaru aguardo por una respuesta procedente de la otra línea, percibiendo el inconfundible eco de la estática en el fondo.
-Llamo desde la guarida del lobo, con un mensaje urgente para el General Yamanaka, ocurrió algo terrible- informo Orochimaru camuflando su voz para no dar detalles culposos para su persona, -El Fhürer está…- su voz se hizo inentendible producto de la estática.
-¡Orochimaru!- llamo el Nara, no pudiendo entenderlo.
El único motivo posible para la estática que impedía sostener una conversación coherente siquiera era una explosión o bombardeo, y lo primero encajaba con lo que se había previsto que sucediera. No obteniendo respuesta alguna, Shikamaru colgó el teléfono...
Dando por terminada la llamada, Orochimaru no se detuvo analizar si sus palabras habían resultado claras para quien sea que hubiera contestado a llamada, él mismo había perdido la estática…pero no era su trabajo que el mensaje transmitido fuera claro, no su trabajo era—según lo que él había acordado con Sasuke—cortar las comunicaciones cuanto antes para que quienes estaba a cargo de la operación militar iniciaran el plan necesario para tomar el poder antes de que fuera tarde. Se jugaba la vida y el puesto militar que tenía por hacer aquello, la ley lo inculparía a la primera oportunidad por cometer alta traición, pero en ese momento nada de eso le importo a Orochimaru; ¿Cómo viviría consigo mismo si no hiciera todo lo que estuviera en su poder para liberar a las víctimas de los opresores? Sasuke había tenido toda la razón, había estado cometiendo un crimen contra su nación mucho antes de conocer al Uchiha y a la resistencia alemana, ¿y por qué? Por seguir a un lunático que día a día, minuto a minuto, estaba destruyendo todo lo que conocía; la dignidad del pueblo alemán…cuando llegaran los aliados todos pensarían que todos los alemanes eran racistas y paranoicos barbáricos. Había que ponerle un alto a aquello sin importar que Danzo estuviera muerto o no. Tomándose un breve instante de silencio, Orochimaru pensó bien lo que iba a hacer antes de plantearlo en voz alta:
-Corten todas las comunicaciones- ordeno Orochimaru, casi sin aliento
-Señor…- objeto uno de los oficiales
-¡Hagan lo que digo!- reitero el viperino, sin permitir negativa u oposición alguna.
Sin emitir ninguna protesta esta vez, todos y cada uno de los subordinados bajo su mando desconectaron todas las líneas telefónicas que permitían la entrada y salida de llamadas de la guarida del lobo con el mundo exterior. Independiente de si Danzo seguía vivo o no, necesitaban aislarlo temporalmente para poder tomar el control.
-¿Qué dijo?- inquirió Sai, hablando finalmente, preso de la inquietud.
-No estoy seguro- contesto Shikamaru, temiendo afirmar algo erróneo.
-Entonces llame usted- instruyo el Yamanaka ante lo que Shikamaru no dudo en marcar apresuradamente el número telefónico con tal de obtener una respuesta.
-Señor, la bomba explosiono, eso es seguro, ahora Orochimaru cortara todas las comunicaciones- fue todo cuanto el Nara pudo opinar, con el auricular apoyando en el hombro, sin obtener respuesta alguna, ante lo que dudo en colgar. -El Coronel Uchiha fue muy explícito; iniciar Valkiria en cualquier caso- recordó siendo que ahora el Yamanaka no tenía otra opción más que activar Valkiria.
-Eso solo puede hacerlo Zetsu, ya lo sabe- y Sai no mentía, tal obligación no recaía en él.
-Dígale que Danzo murió, o arréstelo, pero hágalo ya- alentó Shikamaru, no deseando dejar a Sasuke a su suerte, más Sai no emitió palabra alguna que demostrase que estaba de acuerdo con él. -Señor, tiene que dar la orden de iniciar Valkiria, es nuestra oportunidad…- si no actuaban ahora perderían una oportunidad invaluable y condenarían a Sasuke.
-No haré nada hasta que haya hablado con Orochimaru- condiciono el Yamanaka pese a que el primer intento por comunicarse con él hubiera sido un fracaso. -Llámelo de inmediato- espeto finalmente a modo de orden, no queriendo actuar hasta estar seguro.
-Cada segundo que pasamos discutiendo es un segundo perdido- acuso el Nara, cansado de discutir y no entiendo sus razones para objetar tanto en cumplir con su deber.
-El riesgo es muy grande- fue todo lo que Sai pudo decir para justificar su negativa.
-¿Qué hay de Uchiha?, ¿Y el riesgo que corre él?- cuestiono Shikamaru ante lo que el Yamanaka no pudo hacer sino bajar la mirada. -Cumplió su parte y ahora usted lo abandona- acuso indignado y decepcionado.
Sasuke había puesto conscientemente en riesgo a toda su familia; sus hijos que no superaban los diez años, su esposa, su hermano, su cuñada, sus padres, sus suegros, sus amigos más cercanos…todo eso por un país y una causa que tal vez al final no valorase el riesgo que estaba corriendo; por culpa de régimen nazi y la demagogia de Danzo había perdido casi ambas manos y el ojo derecho, y ahora por la causa de la resistencia alemana—que era lo correcto a hacer, cabe añadir—estaba dispuesto a arriesgar lo que más amaba en el mundo, a su familia, y sabiendo esto, pudiendo empatizar con Sasuke, Sai iba a abandonarlo por tan solo no estar seguro de que Danzo estaba muerto o no…Shikamaru en verdad no podía creer que Sai fuese tan cobarde como para abandonar a Sasuke así sin más, a su propia suerte. Pero Sai no era ningún tonto, podía comprender la frustración de Shikamaru por su elección y claro que le dolía tomar semejante decisión, pero era necesario hacerlo; empatizaba con Sasuke, porque él también tenía esposa y un hijo y no quería ponerlos en peligro hasta no estar completamente seguro de que la situación era oportuna para actuar, porque ciertamente no era ningún cobarde, pero tampoco era tan valiente como el Uchiha, para él existía una gran diferencia entre amor por su país y el amor por su familia, y él no iba a ser el responsable de que su esposa y su hijo tuvieran que sufrir y padecer lo indeseable.
-Al menos ponga al ejército de reserva en alerta- solicito finalmente el Nara, sabiendo que no podía hacer más.
-Cuando Uchiha regrese- reitero Sai, manteniéndose inflexible en su creencia de cómo hacer las cosas, -cuando reciba la confirmación de que Danzo murió, entonces daré la orden- esclareció, levantándose de su escritorio y dirigiéndose hacia la puerta.
-¿A dónde va?- cuestiono Shikamaru, confundido e inquieto por su comportamiento.
-A hacer lo mismo que usted; esperar- determino Sai, deteniéndose ante la puerta y volteando levemente a verlo.
Dicho esto y manteniéndose lo más calmado que le fue posible, Sai abandono su oficina como si no sucediera absolutamente nada, lo que desde luego enfureció a Shikamaru. Tal vez Sai decidiera no hacer nada, pero él…él si debía hacer algo.
Salir de la guarida del lobo inmediatamente después de que hubiera detonado el explosivo era la parte fácil en teoría, teniendo en cuenta que lo verdaderamente difícil había sido lograr acercar lo suficiente un explosivo al Fhürer y luego que este explosivo detonara sin impedimento alguno como había ocurrido en todos los intentos anteriores; ahora lo único que restaba era tomar el control del gobierno, lo que no tendría que ser muy difícil en tanto Sai ya hubiera hecho su parte del trabajo. El Uchiha mantuvo la calma en todo momento, aun teniendo que actuar según lo que dictaban las apariencias, más intercalando su mirada del camino al espejo retrovisor que daba al lado de su asiento y que reflejaba a Naruto que esbozaba su característica sonrisa de vez en vez; ya habían hecho lo más difícil ¿no? Ahora podían respirar con calma en lugar de seguir conteniendo el aliento. Como una muda oda a sus pensamientos en medio del camino que los alejaba de la guarida del lobo se alzaba la entrada flanqueada por un numeroso contingente de soldados que tenían como deber salvaguardar y proteger la vida de todos quienes habían asistido a la reunión, pero muy especialmente la del Fhürer, por supuesto. De entre el numeroso contingente se encontraba el soldado Suigetsu Hosuki, el más condecorado y elogiado de quienes trabajaban en aquella división y que en cuanto diviso un vehículo acercándose no dudo en abandonar el interior de su refugio—realizando el formal saludo nazi—para hacerles saber que no podían pasar, nadie podía hacerlo sin que el Fhürer lo hiciera primero.
-Lo siento, Coronel, pero no puede pasar nadie- comunico Suigetsu, manteniéndose de pie donde estaba.
-Tenemos órdenes del Fhürer, debemos llegar al aeródromo- mintió Sasuke, estoico e indiferente en todo momento. -Suban la barrera- ordeno a las soldados presentes.
-Lo siento, señor, pero tengo órdenes…- objeto el Hosuki, sin ceder en su deber.
-Acabo de darle una orden, Sargento- contrario el Uchiha, saliendo del auto, cansado de discutir.
-Señor…- intento detenerlo Suigetsu, inútilmente.
Suigetsu en lo personal no quería tener problemas con nadie; era solo un soldado que cumplía con su deber, y entrar en una riña con un superior era algo que definitivamente no quería; había recibido órdenes explicitas procedentes de la guarida del lobo—desde antes de que iniciara la reunión con el Fhürer—, de que nadie podía abandonar el lugar antes que el Fhürer y eso es lo que estaba acatando, más ahora y por evitarse un problema innecesario es que no dudo en seguir al Coronel Uchiha, para evitar sufrir una macula segura. La disciplina militar era sumamente estricta y Sasuke sabía que ese soldado no hacía nada malo al cumplir con su deber, pero en ese momento eso impedía que él a su vez cumpliera con su propio deber. El ejército no se trataba de que cada quien hiciera lo que le diera la gana, oh, no, no, no, se trataba de seguir ordenes sin protestar, especialmente teniendo en cuente ese algo tan especial que existía en el carácter del pueblo alemán y que permitía la acérrima creencia en trivialidades; la Alemania nazi se había forjado sobre meras trivialidades pero a las que las personas podían darles el significado que quisieran esa era la cuestión. En cuanto el Uchiha ingreso en la pequeña cabaña que los soldados, o este solado en particular usaban como lugar de refugio y comunicación, Sasuke localizo el teléfono y tomo el auricular lo más pronto que le fue posible; por supuesto que sabía que a esas alturas Orochimaru ya había cortado todas las comunicaciones de la guarida de lobo con el mundo exterior, así que teóricamente no recibiría respuesta alguna, por lo que; valiéndose de su talento para la actuación, no dudo en situar el auricular contra su oído, como si supiera que iba a recibir una respuesta.
-Coronel Uchiha, con el Mariscal Homura- solicito Sasuke falsamente. -Mi General, el Sargento…- entonces se dio cuenta de que no sabía el nombre del soldado, por lo que volteo a verlo para que se lo dijera.
-Suigetsu, señor- contesto Suigetsu, temiendo meterse en un problema por tan solo no cumplir una orden de un superior.
-Suigetsu, se niega a dejarme pasar- menciono el Uchiha con toda la falsa indignación que le fue posible, -si, ya se lo explique- contesto, fingiendo sostener una conversación y de hecho le estaba resultando sumamente creíble. -Tal vez usted se lo haga entender- dicho esto le tendió el auricular al soldado Hosuki que negó de inmediato, aterrado de tener que disculparse ante el Mariscal Homura Mitokado. -Problema resuelto, señor, gracias- se disculpó falsamente, recuperando el auricular y dando por terminada la llamada, abandonando la cabaña junto al soldado Hosuki.
-¡Ábranla!- ordeno Suigetsu a los soldados, si más remedio.
Esta vez y ya sin más problemas; Sasuke volvió a subir al auto y este no tardo en arranar dejando esta vez y definitivamente tras de sí la guarida del lobo, lo que le permitió al Uchiha esbozar una ligera sonrisa ladina; si algo era incuestionable era que de no haber elegido la carrera militar, definitivamente habría sido actor. En cuanto el vehículo se alejó lo suficiente de la guarida del lobo, Naruto busco el paquete de explosivo que aún conservaba en el interior del portafolio y lo arrojo al camino, luego pretendió arrojar el resto de la evidencia acusadora…pero antes de poder hacerlo se percató de que, mientras conducía, el chofer se había dado cuenta de lo que hacía, observándolo atentamente por el espejo retrovisor, impidiéndole actuar. Dándose cuenta de esto, Sasuke le dirigió una severa mirada al chofer que no dudo en concentrarse únicamente en el camino y no en lo que sucedía en el asiento trasero, ante lo que Naruto no perdió tiempo y arrojo en medio del camino el resto de la evidencia.
Ya habían hecho lo más difícil, no podían fallar ahora.
PD: Saludos mis queridos lectores, ¿Qué puedo decir? Por un momento temí no poder actualizar este fin de semana como quería, pero me alegra poder hacerlo, deseando de todo corazón que este nuevo capitulo sea de su agrado :3
Quiero hacerles una pequeña solicitud si no es mucha molestia; soy de Chile, más precisamente de Carahue en la provincia de Cautín en la región de la Araucanía, y en estos momentos el fuego de un voraz incendio se encuentra cerca de la pequeña ciudad donde vivo y que se compone en su mayoría de personas pobres que no hacen mal a nadie, por favor, recen por nosotros o envíennos su amor y buenos deseos porque viendo el cerro que arde del otro lado del rió, tememos que el fuego consuma nuestras casas, por favor, hermanos latinoamericanos, seamos unidos entre nosotros; por quienes sufren de opresión en Venezuela, por quienes padecen hambre, por quienes sufren por terremotos o incendios, por favor, apoyémonos los unos en los otros. Gracias por leerme, en serio.
A partir de mañana iniciare un par de fics nuevos, así que manténganse atentos por si es uno que les guste o denme sugerencias si tienen algo más en mente. :3 como siempre la actualización está dedicada a DULCECITO311(a quien dedico y dedicare todas y cada una de mis historias, adorando su permanente aprobación por iniciar nuevas historias :3) y a todos aquellos que sigan cualquier otro de mis fics :3
Datos Históricos y Diferencias Creativas: en el documental "El Papa Contra Hitler" se mencionan evidencias de que Claus von Stauffenberg visito una iglesia la noche antes del atentado del 20 de julio, esto no aparece en la película pero elegí incluirlo porque es algo que si ocurrió la noche antes del atentado contra Hitler, aunque no sea tan importante. Otro hecho que me resulta curioso es que nunca se esclarece—en ninguna película ni en nada, hasta donde tengo conocimiento—si Claus sabía que Nina estaba embarazada, ya que su hija menor; Konstanze nació luego de que él muriera, pero use una escena que en la película era solo de estática y en la que Claus y Nina no podían hablar, en un momento romántico para fortalecerlos. Espero que no les moleste.
Bohemian Rhapsody: como ya sabrán esta hermosa obra del cine y la música se estreno a fines de octubre del año pasado, y con Rami Malek próximo a ganar un Oscar-según se especula y espero que así sea-, y como buena fan de Queen, me gustaría hacer un fic según mi perspectiva de como debió ser la película, porque tuvo errores, aquí apunto el cast que tendrá y cuya trama ya comenzare a idear, pero no se cuando iniciare el fic, eso dependerá de la aprobación que tenga esta propuesta.
Reparto:
-Itachi Uchiha como Freddie Mercury
-Sasuke Uchiha como Roger Taylor
-Naruto Uzumaki como Brian May
-Sai Yamanaka como John Deacon
-Kakashi Hatake como Jim Beach
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Rey de Konoha" (una adaptación humanizada además del rey león que se me ha venido recurrentemente a la cabeza), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de además iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia , si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "El Conjuro 2 Naruto Style-Enfield" (que iniciare dentro de poco), así como "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de una de estas dos historias, lo cual espero que los tranquilice y anime a su vez. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
