-Este fic es una adaptación del film Valkyrie (también llamado "Operación Valkiria") dirigido por Bryan Singer y protagonizada por Tom Cruise (Claus von Stauffenberg), retratando el intento de acabar con la vida de Adolf Hitler en el atentado del 20 de julio de 1944 y tomar el control del país, el fic consta no solo de lo visto en la película de 2008, sino también de datos encontrados en documentales e información histórica. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimoto, pero la redacción, cronología y utilización de los personajes es de mi entera responsabilidad.
Capítulo 5
En esos momentos el silencio reinante en la oficina se hizo insostenible, Shikamaru era incapaz de apartar su mirada de Sai quien sentado delante del escritorio se debatía mentalmente una y otra vez sobre qué es lo que deberían hacer; se habían cortado las comunicaciones, eso significaba que Sasuke había dado el golpe crucial, había activado las cargas de explosivos según lo acordado y del mismo modo Orochimaru había cumplido con su parte, cortando las comunicaciones de la guarid del lobo para evitar que alguien supiera que había ocurrido, ¿pero aquello era suficiente? En su mente idealista Sai quería creer que sí, pero en lo práctico sabía que no era sensato proceder hasta estar completamente seguro de que todo estaba bien, que Danzo había muerto y que contaban con la sorpresa y desconcierto suficiente para actuar. ¿Y si Danzo estaba vivo? No era algo nada descabellado de pensar, ya había sobrevivido a múltiples atentados hasta ahora, de milagro prácticamente, ¿Por qué no habría de hacerlo nuevamente? Por otro lado Shikamaru quería iniciar Valkiria cuanto antes o por lo menos dar la alerta para que el ejército de reserva entrara en acción, cada segundo que perdían estaba ocasionando que Sasuke estuviera al filo del abismo, lo estaban abandonando, él había hecho su parte de un modo encomiable y con un valor que ningún otro hombre habría tenido en su lugar, eso era seguro, ¿y de qué forma estaban respondiendo ellos? Con inacción y silencio, ahí observándose el uno al otro en esa oficina como dos niños tontos. ¡Tenían que hacer algo! Por Alemania, por sus ideales, por sus familias, ¿Cómo podrían vivir sin haberlo arriesgado todo por lo que era importante para ellos?
-Al menos ponga al ejército de reserva en alerta—menciono Shikamaru en espera de que Sai hiciera algo en lugar de solo quedarse ahí sentado.
-No hasta que Uchiha regrese—condiciono el Yamanaka, incapaz de arriesgarlo todo, incapaz de poner en peligro a su familia, —cuando reciba la confirmación de que Danzo murió, entonces daré la orden— dicho esto, se levantó de su escritorio para abandonar la oficina.
-¿A dónde va?—cuestiono el Nara, evidentemente confundido
-A comer—contesto Sai como si fuera lo más normal del mundo.
Sin más, Sai abandono su oficina sin ningún remordimiento, negándose a proceder hasta estar seguro de que merecía la pena correr el riesgo, pero si bien él pensó así Shikamaru no. Decidiendo aguardar por un par de minutos, esperando que el Yamanaka cambiase de opinión, Shikamaru se reservó a observar impaciente como se movía la aguja del reloj sobre el escritorio, intentando no perder la calma hasta que el silencio y la espera se le hicieron insuficiente. Sin molestarse en pensarlo demasiado ya que no tenía sentido, el Nara tomo de la mesa una de las hojas que estaban rotuladas con el emblema del ejercito de reserva—es decir que representaban la autoridad del jefe del distrito que era Zetsu, y su segundo al mando que en este caso era Sai—y la coloco en la máquina de escribir antes de proceder a redactar un documento lo más breve y formal posible para llamar al ejercito de reserva a estar en alerta en caso de que se confirmara la activación de la Operación Valkiria. No podían perder el tiempo...
El resto del trayecto luego de alejarse de la guarida del lobo resulto bastante sencillo, kilómetros de bosque y hierva, kilómetros de aire silente que Sasuke sentía rozar contra su rostro y que avivaban los nervios en su interior, contando el pasar de los segundos en su mente al no saber que estaba pasando, relegado a ser un mero espectador u oyente de lo que debía estar pasando en Berlín, intentando confiar ciegamente en que Sai haría su parte como le habían prometido que haría…tenían que hacerlo, no se trataba de su vida, por favor, ya había arriesgado mucho, no le importaba morir, ¿pero y su familia? Sakura estaba embarazada y sus hijos eran demasiado pequeños, ¿Qué sucedería con ellos si él era declarado un traidor? No, ni siquiera quería pensar en eso. Sintió algo de alivio cuando por fin se divisó a lo lejos la pista de aterrizaje donde esperaba un avión para llevarlo de regreso a Berlín, tan ansioso estaba que apenas y pudo esperar a que el vehículo se detuviera, abriendo la puerta por su cuenta y emprendiendo rumbo hacia el avión, confiando en que Naruto lo seguía o más bien sabiendo que era así. Tan inquieto como el Uchiha, Naruto intento reconfortarse en el hecho de que su madre y él habían tenido muy poco contacto en el último tiempo, tal vez, solo tal vez nadie pensaría en vincularla a su persona si todo salía mal, y Hinata solo era su prometida, no su esposa, nadie tenía porque culparla a ella de sus actos, ¿verdad? No se perdonaría que las dos mujeres que más amaba en el mundo tuvieran que sufrir un destino indeseable solo porque él quería luchar por lo que era justo, porque él quería luchar para liberar a su pueblo de la opresión y la vergüenza, una vergüenza que los haría bajar la cabeza a todos cuando los aliados derrotaran a los Nazis, porque todos sabían que eso pasaría.
Aunque sonara descabellado, no hubo momento más feliz para Sasuke y Naruto que aquel en que el avión—con el motor ya encendido, cabe mencionar—despego de regreso a Berlín, cualquier otra persona de estar en el lugar de ambos pensaría que estar en el aire debería contribuir a hacerlos sentir aún más nerviosos pero en su caso no porque cuanto más tiempo pasaba más y más cerca estaban de Berlín, más cerca de dejar de ser meros espectadores, más cerca—en el caso de Naruto—de quienes más amaban, más cerca de concluir todo por lo que estaban luchando. Ambos eran relativamente jóvenes, uno más que el otro evidentemente pero ya creían haber visto y vivido lo suficiente, no eran sus propias vidas las que lamentarían perder si algo salía mal en el plan si no las vidas de quienes amaban, sus familias, sus amigos, porque si caían no caerían solos, oh no, todos aquellos vinculados a ellos perecerían sin importar que supiera o no del plan, ¿Cómo podían fallar? Habían arriesgado tanto, ¿Por qué el cielo no habría de tener clemencia con ellos y recompensar su audacia con vidas tranquilas? Naruto apretó inconscientemente el portafolio vacío que aun cargaba en su regazo, intentando convencerse de ello mientras que el coronel Uchiha, sentado en el asiento frente a él, intentaba controlar lo mejor posible sus propios nervios, murmurando de forma prácticamente inaudible una silente oración para sí mismo, recordando en su mente la dulce sonrisa de Sakura la última vez en que se habían visto, intentando aferrarse con todas sus fuerzas a ese recuerdo hasta que se volvieran a ver, porque volverían a verse.
Tenían que aferrarse a la esperanza, por ahora eso era lo único con lo que contaban.
Era un buen día para Genma Shiranui, se había levantado de buen humor y había muy pocas cosas que hacer en esta jornada como comandante del ejército de reserva, a decir verdad ni siquiera sabía porque estaba en ese estúpido cargo…oh, sí, lo habían puesto en ese cargo luego de ser herido en batalla, como olvidarlo. Bueno, no era un mal trabajo porque gozaba de un buen salario y reconocimiento, no tenía cosas de las que quejarse a decir verdad pero tampoco tenía muchas cosas que hacer salvo estar expectante a que sucediera algo, siempre vistiendo su uniforme como un estúpido que vistiera de etiqueta cada hora del día, el ejército de reserva existía para eliminar todo intento de sublevación de algún grupo que osara desafiar al estado, a la Alemania Nazi y al Führer, ¿pero quién en su sano juicio haría eso? Estaban en una guerra, y sin ofender había mejores cosas que hacer para perder el tiempo. Sentado en silencio, se mantuvo impasible mientras el barbero terminaba de cortarse el cabello que jamás se permitía crecer lo suficiente como para molestarle en su trabajo así como para no perder costumbre ahora que ya no estaba en el frente de batalla, pero soldado y militar era algo que siempre seria. Como una especie de salvavidas a su aburrimiento—si así podía llamarse—es que su segundo al mando y leal compañero de labores Reto Namiashi se presentó justo en el momento en que el barbero brindaba el ultimo corte a su cabello, traía consigo un documento que sin siquiera leer Genma ya suponía que lo haría perder el tiempo, ¿Qué otra cosa podía ser? Nada serio, siempre era igual.
-Señor, otra orden de alerta— presento Reto, tendiéndole el documento que su mayor acepto y leyó superficialmente antes de emitir un suspiro.
-En la antigua Grecia lo habría matado por esto—menciono Genma, no sabiendo cómo reaccionar realmente, si expresando su cólera o bien guardando la calma. —Tiene suerte de que hayamos evolucionado—teóricamente la humanidad evolucionaba, pero aparentemente la estupidez no. —Reúna a las tropas— ordeno finalmente en caso de que su silencio no hubiera sido lo bastante obvio.
Por supuesto que sin dudarlo, Reto inclino la cabeza respetuosamente antes de abandonar su presencia de inmediato para cumplir con sus órdenes. Más vale que no sea otro ejercicio, se dijo Genma mentalmente mientras se quitaba la capa de tela de los hombros ya que evidentemente el barbero había terminado con su trabajo, tomando su gorra del mueble en su camino, acomodándose el cuello del uniforme. Más vale que no sea otro ejercicio, repitió de forma incansable en su mente, su vida ya era bastante aburrida y lo último que perdonaría era ser juguete de algún tonto, oh, nadie querría hacerlo enfadar, eso era algo seguro.
Si bien Sasuke había creído que el tiempo pasaría más rápido a bordo del avión, todo le jugó en contra porque el trayecto de regreso a Berlín le pareció eterno, nuevamente no pudiendo hacer nada más que quedarse quieto en espera de que las cosas sucediera, no pudiendo asegurarse de que fuera así sino que solo siendo un mero espectador, por lo que Naruto y él agradecieron de todo corazón el momento en que el avión aterrizó en el aeródromo de Berlín; por fin la espera había terminado, pero lejos de la caos, desorden y desosiego que ambos habían pretendido encontrar a su llegada, las calles de Berlín parecían estar sumidas en un silencio casi sepulcral y que los incomodo a ambos, especialmente a Sasuke. No estaban en las calles de Berlín precisamente sino que en las afueras de la ciudad, pero usualmente el espacio del aeródromo estaba atestado de militares que vigilaban cada rincón en caso de un ataque de parte de los aliados, militares que ahora estaban de guardia y estáticos en sus lugares como si no sucediera absolutamente nada, ¿Por qué había tanto silencio si la Operación Valkiria debía encontrarse activada? Todos deberían estar aterrados, inquietos e incluso sollozantes si habían sido partidarios de Danzo quien debería haber sido dado por muerto en medio de la confusión, ¿Qué estaba pasando? Tan confundido como él, Naruto encontró brevemente su mirada con la suya a la par que recorría a todos los presentes y la vasta extensión del aeródromo con la mirada, no pudiendo entender que es lo que estaba pasando para que existiera tanta calma, ¿es que no se había cumplido con las indicaciones dadas?
-Demasiada tranquilidad—observo el Uchiha, intentando no preocuparse en demasiado por ello.
-Averiguare que pasa— tranquilizo Naruto de inmediato. Nada más decir esto, el Uzumaki se adentró en la estructura del aeródromo a toda prisa, localizando el teléfono y marcando cuanto ante la numeración de la oficina del general Yamanaka para saber que pasaba. —El coronel y yo estamos en el aeródromo y no hay nadie— informo tan pronto como escucho la voz de uno de los oficiales del distrito de reserva, esperando que alguien le dijera algo. —¿Apenas acaban de dar la orden de alerta?— solo eso alcanzo a preguntar antes de tenderle el teléfono al coronel Uchiha que apareció a su lado.
-Aquí Uchiha—advirtió Sasuke con un tono frió y cortante como una hoja de acero, —quiero hablar con Yamanaka—exigió sencillamente.
Más vale que existiera una muy buena explicación para semejante inacción, porque de otro modo Sasuke estaba dispuesto a volver el otro modo—si moría—para estrangularlos a todos por su ineptitud, ¿es que acaso debería hacerlo todo para asegurarse de que se llevara a cabo? Quería una explicación, y Sai se la daría.
-¿Qué es esto?—cuestiono el Yamanaka en voz alta haciendo que todos guardaran silencio ante su presencia.
Para Sai, que había intentado distraer su mente de la difícil situación por la que atravesaba el plan de la Operación Valkiria, resulto simplemente indignante enterarse de que sin su autorización alguien había iniciado la Operación, y sabía muy bien quien era ese alguien, solo él podía ser lo suficientemente temerario y valiente para seguir los pasos del Uchiha. Preso de una cólera abrasadora que sentía podía llevar a la locura misma en ese momento, Sai se dirigió hacia su oficina ya pudiendo hacerse una idea de que encontraría ahí más ningún pensamiento que hubiera tenido podría haberse acercado siquiera al escenario que encontró; múltiples oficiales y tenientes con quienes trabajaban al igual que secretarias y asistentes, todos reunidos en torno a Shikamaru que firmaba documentos como si estuviera a cargo. Su cuestionamiento en voz alta llamo la atención de todos mientras mantenía el brazo derecho alzado y sosteniendo en su mano una copia de la declaración de que el ejército de reserva estaba movilizándose, algo que él no había autorizado. Sin temor alguno, Shikamaru sostuvo la tablilla con los documentos auxiliares que sostenía al momento se ingresar en la oficina del Yamanaka que ingreso primero que él, no sentía miedo alguno, ni siquiera cuando la puerta se cerró y ambos se encontraron frente a frente como dos león a punto de abalanzarse uno contra el otro. Tan pronto como la puerta se cerró, Sai no supo como pero no se abalanzo contra Shikamaru que le sostuvo airadamente la mirada, ¿es que ese hombre no tenía miedo? Estaba comprometiéndolos a todos a un complot que ni siquiera sabían si tendría éxito, era demasiado arriesgado.
-Explíquese— demando Sai, incapaz de entender al audaz hombre delante de él.
-Alguien tenía que hacer algo—contesto Shikamaru sin titubeo alguno, convencido de que lo que había hecho era lo correcto.
-No sabemos si Danzo sigue vivo—obvio el Yamanaka, negándose a actuar hasta estar convencido de que merecía la pena el riesgo.
-Esto se trata de Uchiha, no de usted—espero el Nara duramente, incapaz de ser tan indiferente a como él lo estaba siendo. Justo en ese momento el teléfono sobre la mesa comenzó a sonar, impidiendo que Sai contestase mientras Shikamaru atendía la llamada. —Oficina del general Yamanaka—contesto solícitamente, absteniéndose de esbozar una sonrisa ladina al momento de escuchar la respuesta, —es el coronel Uchiha, para usted—tendió el teléfono a Sai que si se sintió incomodo o no, no lo demostró.
-Aquí Yamanaka—contesto él calmadamente, esperando obtener información sobre lo sucedido.
-Ya pasaron tres horas, Sai, ¿Qué demonios está haciendo?—cuestiono Sasuke, claramente furioso y a punto de perder la paciencia.
-No tenemos confirmación de que Danzo haya muerto—contesto Sai a modo de justificación por su pasividad hasta ahora.
-Maldita sea—maldijo el Uchiha inevitablemente, incapaz de sofocar su frustración al oír aquello. —¡Yo mismo vi la explosión!—declaro en caso de que no fuera obvio que se había jugado la vida en ello y que lo mínimo que ellos podían hacer era no abandonarlo, todos estaban en esto juntos. —Nos comprometimos— le recordó, haciendo amague de controlar su furia. —¿Dónde está Zetsu?, ¿está con nosotros?—cuestiono, intentando no pensar en cómo matar a Sai por su terquedad y perfeccionismo.
-Nadie ha hablado con él aun—esta vez e internamente, el Yamanaka se lamentó de haber contestado aquello.
Lo que Sasuke acababa de confirmar era que sin lugar a dudas Danzo estaba muerto o por lo menos lo suficientemente herido para que ellos pudieran aprovecharse del caos pero en lugar de ello habían estado perdiendo tiempo…no, aun había tiempo, quería aferrarse a esa idea, habían pasado solo un par de horas desde que había tenido ligar el atentado, aun debía haber algo que hacer para remediar lo ocurrido, ¿no? Decir que estaba furioso habría sido un eufemismo en ese momento para Sasuke quien literalmente estaba ideando en su mente una forma muy dolorosa para matar a Sai si por su torpeza su esposa y sus hijos corrían un riesgo innecesario, era tal la furia del Uchiha que Naruto de pie delante de él por poco y no reconoció al hombre que vio reflejado en esos ojos, parecía como si hubiera perdido todo gramo de paciencia y autocontrol hasta ahora. Había muchas cosas que Sasuke podía tolerar en la vida pero una de las cosas que no toleraba era la ineptitud, ¿es que tendría que encargarse de todo?, ¿es que nadie era capaz de seguir indicaciones sin importar lo simples que fueran? Cerrando los ojos fuertemente por un momento, luchando por aferrarse a la esperanza e idear un plan de contingencia sobre qué hacer ahora que no se había seguido el plan original, Sasuke se sereno lo más posible, empatizando en que si Sai había actuado del modo en que lo había hecho se debía a que al igual que él se sentía preocupado por su familia, mas eso no debería de frenarlo para cumplir con su deber y protegerlos que era justo lo que Sasuke estaba haciendo.
-Escúcheme, olvídese de Alemania, olvídese de Europa, su vida es lo que está en juego ahora y si quiere sobrevivir a esta noche debe hacer exactamente lo que le digo—hablo el Uchiha finalmente, rompiendo con el tenso silencio, —en cuanto cuelgue el teléfono inicie Valkiria en nombre de Zetsu, dele la oportunidad de unirse o arréstelo de inmediato—plasmo con la suficiente claridad como para no tener que repetirlo, —¿entendió?—cuestiono estoicamente, solo esperando una respuesta a cambio.
-Si— contesto Sai de inmediato y sin siquiera dudarlo esta vez.
-Llegare a la oficina de Zetsu en quince minutos, quiero verlo allá— finalizo Sasuke, cortando la llamada, no esperando ninguna respuesta de su parte.
Si Sasuke no espero ninguna respuesta esta vez, se debió enteramente a que esperaba haber dejado lo suficientemente claro a Sai que esta vez no le estaba pidiendo que actuara, se lo estaba ordenando si quería sobrevivir porque todos los implicados en este complot caerían de todas formas, todos quienes formaban parte de la resistencia caerían, pero ya sea que murieran o no todos ellos debían entregarse en cuerpo y alma a la causa por la que estaba luchando. Emitiendo un suspiro en cuanto la llamada termino, dejando el auricular del teléfono en su lugar, Sai alzo la mirada hacia la pared tras su escritorio y donde por puras apariencias—así era en cada oficina de algún oficial o contingente del Reichstag—se encontraba colgado un retrato de Danzo, retrato que en ese momento el no dudo en descolgar exponiendo la caja fuerte que abrió con la llave que permanecía puesta en la cerradura, todo bajo la curiosa mirada de Shikamaru que desconocía de la seguridad bajo la que mantenía la documentación que albergaba aquella caja. A toda prisa, teniendo muy claro su papel y que es lo que se esperaba de él. Sai abrió el archivo correspondiente a la una copia del plan Operación Valkiria y firmo el espacio vacío al pie de página como prueba de que daba su total aprobación en nombre de Zetsu quien habría de firmar, pero conociéndolo como lo conocía es que Sai decidió firmar en su nombre para que la Operación Valkiria estuviera en marcha. Hecho esto y recuperando el aliento que sin darse cuenta había estado conteniendo, Sai le tendió el documento a Shikamaru que había asistido a todo su proceder en silencio; debería haberlo escuchado antes, no lo había hecho, pero lo importante ahora era actuar, nada más.
-Llame a Asuma y los demás, dígales que llego la hora—indico a Shikamaru que asintió de inmediato, abandonando la oficina, dejándolo solo con sus pensamientos mientras tomaba el auricular del teléfono. —Con comunicaciones—solicito a la operadora del otro lado de la línea antes de ser dirigido hacia el destino que había especificado, —habla el general Yamanaka, llamo en nombre de Zetsu, jefe del ejército de reserva—se presentó tan pronto escucho una respuesta de la otra línea. —El Führer Danzo Shimura ha muerto, un grupo extremista de las SS intenta tomar el control del gobierno, ponga en marcha la Operación Valkiria—declaro apegándose al plan tal y como Sasuke le había ordenado que hiciera.
Ya no había vuelta atrás, no importa que errores o negligencias se hubieran cometido con anterioridad, lo único importante ahora era que la Operación Valkiria estaba en marcha y el éxito del plan dependía de que todos hicieran su parte como habían prometido que harían.
Lo que sucedió tras el comunicado que instaba al ejercito de reserva a movilizarse fue evidente; todos los jóvenes oficiales presentes en el recinto, entrenando o perdiendo el tiempo al no tener mas que hacer procedieron a ceñirse sus uniformes por completo; chaqueta, pantalón, gorra y rifles, todos abandonando el edificio rumbo al patio donde se formaron en orden y silencio bajo la atenta mirada del comandante Genma Shiranui y su segundo al mando el teniente Reto Namiashi, todos esperando a que llegase alguien para confirmar las ordenes y decirles que hacer, ordenes que tardaron nada menos que tres horas en llegar, tres horas en que todos ellos permanecieron en el patio, expectantes. Una motocicleta emergió entre las silentes calles, conducida por un joven soldado acompañado por un compañero en el acoplado, e ingreso en las dependencias del ejercito de reserva, deteniéndose a un costado de donde se encontraban el Comandante Genma Shiranui, con el copiloto descendiendo de la motocicleta y teniéndole un sobre al comandante, retirándose junto a su compañero tras realizar el formal saludo militar. Genma abrió el sobre y desdoblo el documento en que aparecía redactado escuetamente un comunicado que le heló la sangre, una declaración que jamás había esperado leer en su vida y en ese momento le resulto difícil transmitir a todos los presentes que aguardaban por instrucciones para actuar y por quienes se aclaró ligeramente la garganta, sabiendo que su obligación en ese momento no era otra que cumplir órdenes, ese era su trabajo y debía cumplirlo.
-¡Batallón, firmes!— ordeno Genma con la voz endurecida, haciendo que todos los jóvenes hombres presentes se mantuvieran con la frente en alto, dispuestos a actuar según lo que dijeran las ordenes. —El Führer, nuestro Führer Danzo Shimura…ha muerto— declaro sin bajar la mirada, observando a la nada para no flaquear.
Nadie jamás había esperado que eso sucediera, no en plena guerra contra los aliados, y tomar en cuenta la reacción que todos los presentes tuvieron en ese momento fue algo superfluo para Genma, solo había una realidad en ese momento; Danzo Shimura había muerto.
Volver a poner al ejercito de reserva en alerta, ¿Era enserio?, ¿Podían ser más estúpidos?, ¿Es que no creían que lo que hacían tenia consecuencias? El ejército de reserva existía con el único fin de proteger Berlín en caso de lo peor, como una invasión o un intento de golpe de estado, y solo podían ser alertados en caso de que sucediera una real situación de peligro, cosa que no estaba sucediendo bajo ningún concepto. ¿Creían que era cosa sencilla iniciar un complot?, ¿Creían que su vida no estaría en riesgo por ser el jefe del distrito? No solo se estaban jugando sus propias vidas sino que ahora además querían ceñirle la soga al cuello también y eso es algo que Zetsu no permitiría. Delante de él que se encontraba sentado de su escritorio se encontraban Sai y Shikamaru, ambos acababan de comunicarle que habían puesto al ejército de reserva en alerta, ¿y por qué? Porque su juego de intentar matar al Führer requería que lo hicieran, casi como si pensaran que deshacerse de Danzo y todo su centro de influencia fuera lo más sencillo del mundo, pues no lo era, ¿y Hidan?, ¿Alguien se había molestado en deshacerse de él también?, ¿se habían molestado en pensar lo suficiente? Esa era la cuestión. Él ya había dejado muy en claro su posición respecto a lo que sucedería luego del atentado; esperaría a tener confirmación de que el Führer estaba muerto porque él siempre estaría del lado del vencedor en este juego, fuera quien fuera que ganara y no sería de otra forma, así que importa que ya hubieran planeado asesinar a Danzo, eso de nada les serviría si no había un comunicado oficial.
-¿Quién le dijo que el Führer murió?—cuestiono él, no sabiendo si reírse o sentirse furioso ante semejante estupidez.
-El general Orochimaru, está en la guarida del lobo—contesto Sai, adelantándose ante tal incógnita. No teniendo suficiente con esa respuesta, Zetsu levanto el auricular del teléfono para hablar con la operadora del otro lado de la línea. —Llamar es inútil, no hay comunicaciones—intento hacerlo razonar ya que la guarida del lobo era un terreno aislado en ese momento.
-Con la guarida del lobo—solicito Zetsu al recibir respuesta de la operadora, aguardando a ser transmitido. —Habla el general Zetsu, quiero hablar con el general Homura, es urgente—pidió tan pronto como escucho respuesta de la otra línea.
-Aquí Homura—contesto el Mitokado con su siempre característica voz estoica, eso y que Zetsu y él no eran precisamente mejores amigos.
-Lamento molestarlo, general, pero tal vez usted pueda decirme que está pasando—inicio, él, teniendo cuidado con su tono de voz por obvias razones, —están circulando unos rumores increíbles en Berlín— añadió suponiendo que quienes estaban en la guarida del lobo desconocían lo que estaba sucediendo en Berlín.
-No sé a qué se refiere— refuto Homura, confundido porque se le llamara para eso.
-Se dice que el Führer fue asesinado—especifico Zetsu, mas suponiendo que esto era una mentira porque el tono de Homura no era diferente del que sostenía siempre, tal vez algo más irritado, pero no más.
-Otro atentado fallido, el Führer no corrió ningún peligro—contrario él de inmediato, no queriendo que circularan ideas erróneas—Por cierto, ¿Dónde está Uchiha?—pregunto con genuino interés.
-¿Uchiha?—pregunto, desviando ligeramente la mirada hacia Sai y Shikamaru que se mantuvieron completamente en silencio. —Supongo que egresando a Berlín—la verdad ni siquiera había preguntado por él.
-Avíseme cuando llegue, quiero hablar con él—finalizo Homura sencillamente, dando por terminada la llamada.
Nadie podía saberlo estando de la otra línea—en el caso de Zetsu—o presenciando la llamada como mejores espectadores—en el caso de Sai y Shikamaru—pero tal vez de haber y de haber estado en la guarida del lobo en ese, Zetsu, Sai o Shikamaru podrían haberse dado cuenta del peligro que para ese momento ya corría la Operación Valkiria ante la furia de Homura y cada oficial que había sobrevivido a la explosión sucedida en el salón de reuniones…había muchos heridos, pero afortunadamente ninguno se encontraba particularmente grave, pero todos tenían muy clara una cosa; Sasuke Uchiha y todos quienes estuvieran implicados en este complot caerían, eso era seguro. Bajo la estoica mirada de Sai y Shikamaru, Zetsu colgó el teléfono con personal satisfacción al tener una respuesta medianamente clara de lo ocurrido, claro que no podía ahondar en las mentes de esos dos pero si suponía la sorpresa que debían sentir al saber que había comunicación con la guarida del lobo, ¿no debería no haber comunicación si el plan de esos dos había resultado? Entonces eso significaba que había algo mal con el plan y en cuyo caso el tenía muy claro de en qué bando se encontraba; del Führer, porque si Danzo estaba vivo e ileso como Homura había dicho, era obvio que sería quien acabara ganando la partida como ya había hecho hasta ahora, y él quería estar del lado del vencedor desde luego. El riesgo que esos rebeldes le pedían correr era excesivo en comparación con lo que podría ganar de estar de su lado, en cambio permaneciendo del lado del Führer tenía mucho que mantener.
-El Führer está vivo—declaro Zetsu en cuanto colgó el teléfono, pasando su mirada sobre Sai y Shikamaru, esperando que recapacitaran.
-Eso es mentira—Sasuke ingreso en la oficina en compañía de Naruto que cerró la puerta tras de sí, —Danzo Shimura murió, la Operación Valkiria está en marcha—nadie podría sobrevivir a una explosión como la que había tenido lugar y aunque lo hiciera, eso les daba tiempo suficiente para actuar, en tanto supieran utilizarlo.
-Solo yo puedo iniciar Valkiria— recordó él, ya que su autoridad estaba por encima de la de cualquiera de ellos.
-Ya lo hizo—desestimo Sai, irrumpiendo en la conversación y tendiéndole una copia de la orden.
-Esto es traición—afirmo Zetsu, alzando la mirada hacia ellos…eran demasiado temerarios.
-Justo ahora, el ejército de reserva está tomando Berlín—dio a conocer el Uchiha, ya que todo estaba tomando forma pese a los imprevistos sucedidos en el camino, —¿está con nosotros o no?—pregunto simplemente para darle la oportunidad de cambiar de bando.
-¿Se da cuenta de lo que ha hecho?—pregunto él en caso de que el Uchiha no lo tuviera lo suficientemente claro, —el Führer está vivo—estaban cometiendo traición y ante eso no existía disculpa alguna en el código militar.
-Yo mismo puse la bomba y vi la explosión, está muerto—afirmo Sasuke, completamente seguro de que así era, —¿está con nosotros o no?—cuestiono, dándole una última oportunidad.
-Coronel, si lo que dice es cierto, debería darse un tiro de inmediato—aconsejo Zetsu ya que era preferible el suicidio que el deshonor que caería sobre él. —Los demás están arrestados—destino ya que era evidente que todos estaban coludidos entre sí.
-No, mi general, usted lo está—contrario el Uchiha y ante lo que Sai y Shikamaru no dudaron en flanquear a Zetsu para que evitara cometer alguna estupidez.
-No sé dónde creen que acabara esto—menciono él sin siquiera inmutarse, ya dando por hecho de que perderían.
Porque hablando en serio, ¿Qué es lo que creían que sucedería? Okey, si Danzo estaba muerto probablemente pudieran aprovecharse de la confusión y tomar el control de toda Alemania, de todo el Reichstag pero recibiendo a cambio el odio de todos sus compañeros leales al Führer y que habrían de despreciarlos cuando se enterasen de lo que ellos habían hecho, traicionado los principios bajo los que supuestamente habían luchado hasta ese momento. Pero todo eso era en el caso de que el Führer estuviera muerto, cosa que evidentemente no era así, por mucho que Zetsu despreciara a Homura con cada fibra de su alma y quisiera verlo muerto, Homura era el ser más serio y escueto de la vida, un idiota e imbécil de pies a cabeza pero esto último era cuento aparte, el punto es que si Homura decía que Danzo estaba vivo era porque realmente estaba vivo, Homura nunca mentiría con algo así porque su lealtad al Führer era ciega y estaría devastado si Danzo realmente estuviera muerto, cosa que no era así, ¿y bien?, ¿Ahora que pretendían decir para explicarse? Eran traidores al Reichstag y todos lo considerarían escoria por el resto de sus vidas. Que fácil sería rendirse, que fácil sería darlo todo por perdido pero Sasuke nunca se había considerado un cobarde ni un derrotista y no se daría por vencido en este proceder hasta entregar su vida de ser necesario, ¿Cómo podría vivir consigo mismo o morir tranquilo sin haber logrado un futuro digno para sus hijos? Prefiriendo ignorar a Zetsu, Sasuke tomo el auricular del teléfono que reposaba sobre la mesa.
-Comuníqueme con operaciones—solicito Sasuke a la operadora, aguardando hasta ser transmitido con quien quería hablar. —Aquí el coronel Uchiha, acordonen la oficina general del ejército según la operación Valkiria, que nadie entre ni salga si la autorización del general Yamanaka—ordeno en tanto escucho una respuesta del otro lado, utilizando el menor tiempo posible en ello.
Así es como se tomaba el control de Alemania, así es como verdaderamente se daba inicio a la Operación Valkiria y fuera quien fuera el vencedor en este "juego", darían su vida por la causa en la que creían, esa era la realidad.
El momento era ahora, ya habían esperado suficiente para tomar el control, ya habían esperado suficiente tiempo para confirmar la activación de la Operación Valkiria, ¿Qué importaba si Zetsu estaba con ellos o no? Lo importante es que tenían todo a su disposición para obtener el control del Reich, de Alemania y de todos los territorios conquistados, pero lo fundamental por ahora era tomar Berlín, de eso dependía el éxito de todo. Resulto extraño—obviamente—para Kabuto que se levantó de su escritorio, ver a su superior el jefe del ejército de reserva Zetsu siendo escoltado fuera de su oficina como un criminal al cual encerrar, guiado en su camino por el general Sai Yamanaka y el coronel Shikamaru Nara que lo apuntaban con un arma tras la espalda para que no intentara escapar…el Yacusi no supo que pensar, no supo que hacer salvo quedarse mirando. Mientras que Sai y Shikamaru se encargaban de encerrar a Zetsu en un lugar lo suficientemente silencioso e infalible, Sasuke se dirigió de inmediato al despacho de reuniones del distrito sabiendo que allí encontraría al coronel Asuma Sarutobi y así fue, más le resulto sorpresivo o confuso que un hombre con su alcurnia y experiencia—sentado sobre el sofá con absoluta calma—vistiera con su traje formal de político en lugar del uniforme militar que se esperaría de él. Pero si bien la vestimenta del Sarutobi desconcertó a Sasuke, Asuma se mantuvo tranquilo, observo al Uchiha desde el primer momento en que entro, estudiando al joven ante él y que tenía más valor que muchos hombres que hubiera conocido, y era precisamente este valor y determinación lo que lo hacía fuerte.
-General Asuma—saludo el Uchiha, inclinando la cabeza con respeto, —¿y su uniforme?—pregunto inevitablemente, confundido por su aspecto.
-Esto debe parecer una sublevación popular— tranquilizo el Sarutobi, levantándose del sofá a la par que se acomodaba la chaqueta del traje para lucir presentable.
En caso de que ocurriera lo peor, cosa que nadie quería considerar, lo mejor era sostener la ilusión de que todo era una confusión hasta el final, Sasuke había arriesgado su vida, literalmente y si algo salía mal la única cabeza que rodaría la suya, por lo que ninguno quería verse implicado como para morir también, no se trataba de lealtades sino de la supervivencia de sus familias, algo por lo que cualquiera lucharía de estar en su lugar. En ese momento y sin invitación, un contingente de oficiales ingreso en la sala por la puerta aledaña en el pasillo contrario, encabezados por un hombre de aspecto intimidante. Kiba sabía que podría elegir mantenerse al margen de todo esto, como tantos oficiales prusianos en las filas alemanas era un aristócrata, hijo de terratenientes, un conde ni más ni menos, pero sin importar su título, el Inuzuka no era alguien que estuviera de acuerdo en quedarse de brazos cruzados sin hacer nada mientras otros sufrían. Había obtenido el rango de teniente en la Primera Guerra Mundial y como tantos ilusos había creído en las palabras de Danzo, se había dejado engatusar por la idea de devolver a Alemania a la gloria a tal punto que había formado parte de la guardia personal de Danzo en los primeros días de instauración del nazismo, pero había entendido sus errores; la violencia que había tenido que perpetrar contra gente inocente, contra los judíos...¿qué ideal merecía ser seguido si se violentaba a la gente inocente? La guerra era entre militares, no contra los civiles, fueran quienes fueran y sin importar su origen. Manteniéndose estoico, Sasuke desvió ligeramente su mirada hacia Asuma, confundiendo por la presencia de estos hombres desconocidos.
-Coronel Uchiha— saludo Kiba estoicamente, sosteniéndole la mirada, analizando al hombre delante de él.
-¿Sí?— contesto Sasuke, no sabiendo si estar tranquilo o no, no en esa situación.
-El jefe Inuzuka garantiza el apoyo incondicional de la policía de Berlín—presento Asuma finalmente, no queriendo que se detuviera el corazón del joven Uchiha a causa de la incertidumbre.
-Ninguno de mis hombres le causara problemas, tiene mi palabra—se comprometió el Inuzuka, ofreciendo a todos los hombres bajo su mando por la causa de la resistencia.
-Gracias—agradeció el Uchiha sinceramente, intentando no parecer tan conmovido de como realmente se encontraba, dada la situación.
Realmente apreciaba todo lo que los hombres a su alrededor estaban haciendo, no lo estaban abandonando como tal vez si haría cualquier persona de estar en su lugar, tampoco es como si estuvieran arriesgando sus vidas por él, no, no les pediría eso porque hasta él lo consideraría de estar en el lugar de ellos, pero brindarle su apoyo era todo cuanto podía pedir. No estaba solo, y en ese momento eso lo era todo.
La resistencia alemana no había sido una entidad cread con el fin de obtener reconocimiento o algo a cambio, no, independiente de si todos tenían pensamientos e ideas diferente en sus mentes, todos luchaban por la misma causa; liberar a Alemania de Danzo, liberar a su pueblo de la vergüenza que vendría en cuanto los aliados desembarcaran y tomaran Alemania con una brutalidad que ellos deseaban evitar, con un derramamiento de sangre inocente que ninguno de ellos quería atestiguar, porque todo lo que hacían era por el bien de su gente y de su patria. Deteniéndose brevemente, emitiendo un quedo suspiro para no flaquear, para no permitirse abatir por el miedo y las inseguridades, Sasuke observo las puertas cerradas del despacho de reuniones de todo el distrito; les había pedido a todos que se reunieran, la Operación Valkiria ya estaba en marcha, estaba pasando, todo Berlín estaba en movimiento para dar inicio al plan pero…de nada serviría esa pantalla si ellos no cumplían con su parte, si ellos no tomaban cada distrito de Berlín por medio de la diplomacia el plan no sería nada, todo dependía de ellos. Analizo con la mirada a todos delante de él, hombres y mujeres de gran valor que estaban ahí para arriesgar sus vidas, para brindar su ayuda y tomar los distritos de toda Alemania y más allá…cuando se había unido a la resistencia, Sasuke lo había hecho por su familia, por el futuro de sus hijo y no por otra razón, pero ahora lo dejaba casi sin palabras ver el compromiso de todos los presentes frente a él, todos ellos habían desperdiciado horas de sus vidas por la causa sin saber si tendría éxito o no, y eso era admirable.
-Coronel Uchiha—uno de los jóvenes generales presentes tomo la palabra y alzo su pase, prueba de que formaba parre de la resistencia, siendo inmediatamente imitado por todos, —estamos a sus órdenes—declaro sin vacilación y en nombre de todos los presentes.
-Gracias por venir— contesto Sasuke, ocultando lo mejor posible el nudo en su garganta, producto de la emoción que representaba ver tanto compromiso y lealtad. —Caballeros, en tres horas quiero confirmación de que el distrito gubernamental es nuestro y que en el cuartel general de las SS no queda un alma—no estaría tranquilo hasta que eso sucediera y supo que todos pensaban igual al pasar su mirada por cada uno de ellos. —Todos saben lo que tienen que hacer, esta noche quiero saber que la Alemania de Danzo no volverá a despertar—el golpe ya había sido asestado y ahora continuaba aprovechar la sorpresa.
Las próximas horas eran crucial, sin importar que todos brindaran su compromiso, sin importar que Danzo estuviera realmente muerto o no…tenían que utilizar cada infinitésima parte de su tiempo en luchar, en luchar a través de la diplomacia y abrir los corazones de tantos como pudieran, de conquistar sus corazones y mentes ambiciosos para tomar el control. Todo se decidía hoy, o vivían o morían.
En las horas siguientes todo sucedió según lo previsto, contaban con la sorpresa de tener al ejercito de reserva movilizándose por todo Berlín, cerrando las calles como un estadio de sitio para mantener el orden, y cumpliendo las ordenes que transmitían para que se iniciara el arresto de determinados oficiales nazis mientras que en las oficinas del distrito todos los integrantes de la resistencia, ya fueran oficiales o secretarias, se deshacían entre incansables llamadas telefónicas de entreno a extremo del Reichstag, tomando cada ciudad de importancia estrategia al igual que de los países ocupados como Viena, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Francia y Holanda que aparecía señalada en un mapa desplegado contra una de la paredes y que era tachado cada vez que se hacía una llamada hasta que parte por parte solo hacía falta tomar Berlín y unas cuantas ciudades pero que eran las más importantes, declarando en voz alta cada nueva ciudad o distrito que era tomado para que fuera tachado en el mapa que apenas y tenía espacios vacíos; lo estaban consiguiendo, el plan estaba dando resultado sin importar que todo hubiera sufrido en retraso, ahora solo importaba el fin, nada más. En medio de su agotadora rutina de hacer llamadas telefónicas y firmar documentos que le eran entregados por parte de su secretaria Karin que apenas y conseguía quedarse quieta, cumpliendo sus órdenes, Sasuke sintió que ya no podía postergar por más tiempo el ponerse en contacto con su familia que estaba en Bamberg, necesitaba hablar con Sakura o no estaría tranquilo.
-Mi esposa esta en Bamberg con mis hijos, ¿puede comunicarme con ellos?—solicito Sasuke a su secretaria en tanto la Uzumaki estuvo frente a él.
-Sí, señor—asintió Karin, retirándose de inmediato para intentar ponerse en contacto con Bamberg.
Necesitaba hablar con Sakura, necesitaba escuchar su voz, no podría estar tranquilo consigo mismo hasta escuchar su dulce voz y contar con su aprobación para proceder, nadie sabía esto pero para él solo había una opinión en el mundo que le importaba y esa opinión era la de Sakura, y también necesitaba prevenirla—o reiterarle más bien—sobre qué es lo que debería decir o hacer en caso de que algo saliera mal, no es como si eso fuera a pasar según lo que tenían previsto pero fuera cual fuera el caso no se perdonaría jamás arrastrar consigo al abismo a su esposa y a sus hijos, a sus padres, a su hermano, a sus suegros, a sus amigos…el precio a pagar era demasiado alto, sabía que probablemente tuviera que dejar morir a algunos, sabía que tal incluso la vida de Sakura estaría perdida al igual que las de sus padres, suegros y amigos, pero cuando se luchaba por el bien del mundo se exigía un sacrificio, un sacrificio que él no quería pagar, no importa si Sakura tenía que maldecir su nombre, llamarlo traidor, si eso la mantenía viva y a salvo al igual que a sus hijos, merecía que su nombre fuera manchado sobre la tierra de los hombres, moriría tranquilo de ser así. Pero ahora prefería no pensar en ello porque no estaba dispuesto a darse por vencido. Justo en medio de ese turbulento mar de pensamientos que rondaban su mente es que Naruto se aproximó a su escritorio cargando consigo una serie de documentos que estaba revisando, tan atareado como cualquiera de los presentes, pero si se detenía ante su escritorio eso significaba que necesitaba de su ayuda.
-Nuestros hombres tienen controlada la red ferroviaria pero aún quedan repetidores, oficinas de telégrafos, teléfonos, emisoras de emergencia…necesitamos más hombres—informo el Uzumaki, leyendo superficialmente el informe y documentación que sostenía.
-Nara, llame a Potsdam, que pongan todas las unidades a nuestra disposición—solicito Sasuke de inmediato, volviendo el rostro hacia Shikamaru en el escritorio contiguo y que asintió de inmediato. —Tendrá esos hombres, tome el control de la radio—tranquilizo a Naruto que sonrió en respuesta, retirándose de inmediato para seguir trabajando. —Tenemos el distrito gubernamental, pero nos falta el resto de Berlín—declaro en voz alta para que fuera registrado en el mapa.
En esos precisos momentos el ejercito de reserva debía estar movilizándose hacia el Ministerio del Interior y el cuartel de las SS para arrestar a todos los oficiales que se encontrasen allí, esas eran las cuentas que Sasuke llevaba en su mente en ese momento mientras recorría a todos los presentes con la miradas; todas las secretarias sentadas—o casi esposadas, metafóricamente hablando—a sus escritorios, recibiendo documentos y notas de a donde debían llamar, atendiendo llamadas y realizando otras, hablando en nombre de los oficiales presentes y del distrito al que representaban…visto desde el exterior todo parecía un auténtico caos pero tenía sentido, todo lo que estaba sucediendo tenía un propósito y eso era lo importante. Por otro lado y en la pared opuesta a aquella en que se encontraba el mapa de Europa se encontraba otro mapa que representaba en su profundidad un plano de Berlín, un plano que igualmente comenzaba a llenarse de marchas que representaban tachos de distritos que poco a poco estaban tomando…la mitad de Berlín estaba bajo la ocupación de la resistencia, no faltaba mucho para que la Operación Valkiria fuese un éxito total y tomaran el control de toda Alemania y de los territorios ocupados. Como si leyese sus pensamientos en ese momento, Sai se dirigió hacia su escritorio trayendo consigo una serie de documentos bajo el brazo, documentos que desde luego procedió a explicar resumidamente para informarle el ritmo que estaba tomando todos los movimientos que ellos estaban haciendo a través de la diplomacia de las llamadas telefónicas.
-Acabo de hablar con el coronel Yamato, arrestaron a mil doscientos oficiales de las SS y la Gestapo en Paris, sin un solo disparo—informo Sai con satisfacción, mas camuflándola lo mejor posible ante su impecable conducta protocolaria. —Los primeros informes de Viena son buenos, espero noticias de Praga— eran detalles pero que pronto recibiría, mas hasta ahora todo marchaba espléndidamente.
-Es increíble—rió Sasuke, incapaz de ocultar por más tiempo lo pleno que se sentía, contagiando su buen humor a Sai que no pudo evitar asentir en respuesta.
Estaba feliz, por fin podía decirlo, estaba realmente feliz de que todo estuviera saliendo a pedir de boca; estaban tomando el control de toda Alemania, lentamente pero lo estaban consiguiendo independiente de si Danzo—aunque él estaba seguro de que era así—había muerto realmente o no, y Sai compartía su alegría, porque todo había valido la pena, todos los riegos habían merecido la pena para llegar a esto. Solo necesitaba lograr llamar a Bamberg, solo necesitaba escuchar la voz de Sakura al menos una vez y todo sería perfecto…
Desde su lugar en el patio del cuartel de las SS, Genma contemplo en silencio como sus hombres desalojaban las dependencias del distrito y arrestando a todos quienes encontraran en el interior, subiendo a los camiones a todos para llevarlos de regreso al cuartel del ejército de reserva donde habrían de mantenerlos arrestados hasta recibir nuevas órdenes que dijesen lo contrario. Pero una duda rondaba la mente de Genma, ¿estaban haciendo lo correcto? Bueno, sí, estaban siguiendo las órdenes que les habían sido dirigidas y transmitidas, eso era lo correcto, ¿pero porque para Genma no se sentían como lo correcto? Estaba arrestando a hombres que eran completamente leales al Führer y a la Alemania Nazi, hombres que tenían directa participación en el curso de la guerra, que destinaban fuerzas militares y hombres, hombres que dirigían el ministerio….¿por qué no se sentía bien arrestándolos? Porque tal vez no fuera lo correcto hacerlo, ¿y si se estaba burlando de él y de sus hombres?, ¿y si estaban siendo utilizados en un complot? No sería algo descabellado de considerar, siempre había gente estúpida que arriesgaba incluso lo que no tenía. Tan concentrado como se encontraba en sus propios pensamientos, Genma apenas y percibió el momento en que su segundo al mando Reto se situó a su lado tendiéndole un documento que él pudo identificar muy bien sin leerlo siquiera; órdenes de arresto, ¿pero contra quién?, ¿Quién más seguía en esta infausta lista de traición? Porque así es como se sentía, como si estuviera traicionando sus ideales.
-Nuevas órdenes de arresto, señor, para Uchiha y Akatsuna—tendió Reto, observando la reacción de su comandante, —¿los detenemos a los dos?—consulto ya que ordenes eran órdenes y ellos solo debían seguirlas.
-No quisiera descubrir que me están utilizando—suspiro Genma únicamente, observando a la nada mientras sostenía el documento…todo era demasiado extraño.
-Sera un golpe de estado—supuso el Namiashi, no le gustaba pensarlo pero también comenzaba a resultarle extraño lo que estaba pasando.
-De eso estoy seguro, lo que no se es de qué lado estamos—contesto Shiranui, completamente de acuerdo con esa forma de pensar. —Sígame—indico en dirección al camión.
Por ahora todo lo que él y sus hombres podían hacer era seguir ordenes, porque de otro modo sus actos realmente serian condenados si se atrevieran a ir en contra de lo que les era ordenado, su deber era velar por el bien de Alemania en nombre del alma del Führer, pero si algo era seguro es que él descubriría que es lo que estaba sucediendo realmente, era una promesa.
Con ojos fríos y estoicos, Sasori observo el camino que siguieron los vehículos pertenecientes al ejercito de reserva desde los ventanales de su oficina, sin sentir temor, sin mostrar emoción alguna, ni siquiera cuando escucho las puertas principales siendo abiertas, ni siquiera cuando supiera que probablemente habían venido por él, ¿Por qué habría de sentir miedo? Él era leal al Führer, y moriría por la causa de la Alemania Nazi, nunca toleraría ser encerrado como un criminal porque él no se arrepentía de absolutamente nada de lo que había hecho hasta hoy. Con este pensamiento en mente es que tomo el auricular del teléfono sobre su escritorio y solicito a la operadora que lo comunicara cuanto antes con la Guarida del Lobo, aprovechando el tiempo de espera para deslizar una capsula de cianuro en su boca, bajo la lengua a modo de seguro; no permitiría que su nombre se manchara con el de un presidiario, primero muerto. Mientras sus hombres desalojaban el distrito, arrestando a todo aquel que encontrasen en el interior, Genma se dirigió directamente hacia la oficina en lo alto del distrito y donde se encontraba la persona que le habían ordenado arrestar, el primer ministro del Reichstag, Sasori Akatsuna. Sin molestarse en llamar a la puerta, Genma ingreso cerrando esta tras de sí para darle al hombre de pie junto al escritorio la oportunidad de un arresto digno y en privado para que su reputación no se viera manchada ni su orgullo pisoteado, mas Sasori lo observo—sosteniendo el auricular del teléfono, en espera de una respuesta—calmadamente, sin inmutarse por su aparición en su oficina.
-Ministro Akatsuna—saludo el Shiranui respetuosamente, inclinando la cabeza en su presencia.
-¿Qué desea comandante?—consulto Sasori, apartando el auricular de su oído como si ya hubiera recibido la respuesta deseada.
-Mi batallón tiene orden de acordonar el distrito gubernamental, y proceder a su arresto—explico Genma, lamentando tener que actuar pero solo cumplía órdenes.
-¿Es usted un nacional socialista ferviente?— pregunto el Akatsuna, intrigado por conocer la respuesta para juzgar al hombre delante de él.
-Sí, señor—contesto él sin dudarlo y ante lo que el pelirrojo le indico que se acercara, entregándole el teléfono tan pronto como lo tuvo delante. —Comandante Shimura—se presentó sin saber quién estaba en la otra línea, —¿hola?—pregunto, confundido por la razón de esta llamada.
-¿Reconoce mi voz?—hablo finalmente una voz del otro lado, una voz inconfundible para todo aquel que se considerara un nacional socialista, un hombre leal al Führer.
-Sí, mi Führer— contesto Genma de inmediato, con el corazón a punto de detenérsele al saber que todo lo que le habían ordenado había estado equivocado; el Führer estaba vivo.
-Entonces escúcheme atentamente—indico Danzo con una voz fría y pétrea, cortante como una daga, —quiero que atrapen a esos traidores, vivos—ordeno sin esperar protestas de ninguna clase, solo obediencia.
-Sí, mi Führer—acato el Shiranui de inmediato, frustrado en lo profundo de su ser por haber sido burlado y utilizado por los traidores a Alemania y al Führer.
-Ya escucho lo que dice, el Führer quiere que atrapen a esos traidores, vivos—reitero Sasori en cuanto la llamada llego a su fin, estando completamente de acuerdo con Danzo.
-Sí, señor—asintió él, inclinando la cabeza y abandonando la oficina.
Sin dilación, Genma abandono la oficina del Primer Ministro sin voltear ni una sola vez, cerrando la puerta tras de sí y transitando el camino hacia la salida con la mente mucho más clara ahora que había escuchado personalmente la voz del Führer y sabiendo muy bien que es lo que tenía que hacer. Si bien se había mantenido de brazos cruzados hasta ese momento, en cuanto la puerta se cerró, ya a solas y sin nadie que pudiera juzgarlo o conocer sus pensamientos, Sasori envolvió con cuidado su lengua alrededor de la capsula de cianuro que escondido en su boca, bajo su lengua, extrayéndola de su boca en cuanto la tuvo en la punta de la lengua, observándola fríamente antes de dejarla sobre la mesa, recobrando el aliento que sin darse cuenta había estado conteniendo; había estado cerca, realmente había estado dispuesto a quitarse la vida para escapar del deshonor o la vergüenza de convertirse en un presidiario, y aún estaba dispuesto a hacerlo de ser necesario, pero por lo visto su hora final no había llegado todavía. Serio, caminando con los brazos tensos a cada lado de su cuerpo, Genma no volteo a ver a nadie en su camino, no dijo nada a los hombre que lo acompañaban y que tampoco le hicieron ninguna pregunta en el camino hacia la salida, más de todas formas resulto cuando menos irritante para Genma abandonar el edificio y encontrar en el patio de la entrada a todos sus hombres subiendo a los camiones a cada hombre que había trabajado en el interior, estaban arrestando a hombres leales al Führer y todo eso debido a que habían sido utilizados como cobayas por traidores ambiciosos.
-¡Suelten a esos hombres!—ordeno Genma de inmediato, desconcertando a sus hombres pero que no dudaron en obedecerlo. —Hable con Danzo, los golpistas somos nosotros—declaro volviendo el rostro hacia su segundo al mando, Reto, quien se encontraba de pie a su lado. —Nos engañaron—confirmo claramente furioso, dirigiéndose hacia el camión en que habían llegado allí, queriendo aclarar estos sucesos cuanto antes.
Estaban en el bando equivocado, habían estado perpetrando crímenes contra la Alemania Nazi, habían estado cometiendo traición contra el Führer…pero ya habían abandonado su ceguera y ahora debían hacer lo correcto; arrestar a todos los ambiciosos y estúpidos individuos que hubieran planeado esto. El Führer ya decidiría que hacer con ellos.
PD: Hola, hola, mis amores :3 Quiero disculparme sinceramente por haber tardado tanto en actualizar, estoy sufriendo un crisis bastante severa en el ámbito personal, mi abuela esta muy enferma y tengo que cuidarla cuando mi madre trabaja por lo que no dispongo de mucho tiempo para actualizar, incluso creí que no conseguiría escribir nada esta semana por la falta de inspiración que eso me acarrea, pero seguiré actualizando mis otras historias, la próxima semana actualizare "El Clan Uchiha" y "Queen: The Show Must Go On" si no hay contratiempos :3 Como siempre este nuevo capitulo esta dedicado a mi queridisima amiga y lectora DULCECITO311 (disculpandome por tardar tanto pero esperando que el capitulo sea de su agrado) y a todos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.
Postura ante el Nazismo: este capitulo me resulto especialmente difícil de realizar ya que como dije dispuse de poco tiempo, pero además porque en la escena de Sasori Akatsuna (Josepeh Goebbles) tuve que internarme en la mentalidad de uno de los principales causantes del Holocausto, un hombre que estuvo dispuesto a incitar a la población desde el primer día para hacerle creer a la gente que los judíos, gitanos, homosexuales, lisiados y otros eran el mal de Alemania cuando fueron victimas y mártires de la crueldad de los Nazis, y que al igual que su esposa Magda no dudo en suicidarse y matar a sus hijos para seguir al otro mundo a Hitler luego de su suicidio. Como ya dije al momento de iniciar esta historia, la escribí como una acto de redención de mi persona por haber dibujado y coloreado la bandera nazi a los doce años sin saber que representaba, pero además representa mi ideal ante este pensamiento. Un par de años atrás una amiga estaba emocionada por leer el libro de Adolf Hitler "Mein Kampf", mientras que cuando yo lo encontré en una librería ni siquiera pude sostenerlo o mirarlo, es un libro que sinceramente aborrezco, me resulta imposible comprender a un genocida como él, de hecho simpatizo mas con Stalin que mataba por el placer de hacerlo y no por segregar personas según una etnia o creencia, a ese loquito si lo entiendo pero no a Hitler.
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
